ADVERTENCIA: El tabaco puede producir cáncer. Ministerio de salud… ¡Oh me equivoque de advertencia!
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene escenas lemmon, así que si no son de tu agrado, por favor no leas esto o ¡Haz el trabajo de buscarlas y saltártela po! (Jhahajhajhaja lo siento) No sé, cuando empiece te lo saltas… Hay varias opciones, tú decides, di ¡NO! A la droga ¡Mierda! De nuevo me fui para otro lado ¬_¬
ACOSTUMBRÁNDOSE
Sakuragi tenía los brazos cruzados en la mesa, la espalda arqueada y la cabeza sobre los brazos. Miraba su celular de trabajo detenidamente, no podía creer que no haya sonado en toda la semana, la verdad es que al pensar que era exclusivo, pensó que lo llamarían entre semana, y de todas formas siempre le avisaban a mediados de semanas sus citas de fin de semana… no sabía cómo funcionaba todo eso de la exclusividad y no sabía por qué estaba tan nervioso con el hecho de que el kitzune aun no lo llamará… ¡Mejor que no lo llamará!
-"¿Hana-kun? ¿Qué te pasa?" – dice una chica de pelo castaño y con ojos azules, puso su cara a sólo unos centímetros de la cara de Hanamichi, la verdad es que primero lo había hecho más lejos, pero no había recibido respuesta por parte del pelirrojo.
-"Hola Chikako, no, no me pasa nada, sólo soy estúpido" – dice Hanamichi, sentándose derecho y sacando un suspiró.
Chikako Hideaki era una chica de la universidad que había sido el interés amoroso de Sakuragi desde que compartieron una clase en primer año, pero desde que había comenzado a trabajar todo fue desapareciendo, tal vez, porque ya no tenía tiempo o tal vez, porque en el fondo no le gustaba tanto… y a ella parece que tampoco le afecto mucho la falta de atención que dejó de mostrarle Sakuragi, la verdad, es que sólo eran amigos y se veían sólo en la universidad.
-"No sabía que tenías celular ¿por qué no me has dado tu número? ¿Eh?" – Dice sonriéndose y sentándose en la misma mesa.
-"Me gustaría, pero es de mi trabajo y no me dejan usarlo para fines personales" – Dijo haciendo girar su celular.
-"¿Y qué? ¿Tan desesperado está por trabajar que miras tu celular? Jejeje" – Bromeó la chica.
-Naaa… es que… no me han dicho que debo hacer está semana y ahora que estoy trabajando de exclu…" - Paro de golpe y vio a Chikako con los ojos bien abiertos. – "Digo, trabajando por turnos, no sé cuando me llamarán, antes sabía que sólo trabajaba los fines de semana y a veces los jueves, pero ya no sé y no me han llamado" – Intentó zafarse, esperando a ver inventado una historia creíble.
-"No te preocupes, si te hubiesen despedido, te hubiesen llamado para pedirte el celular jajaja"
-"Mmm…" ¬_¬
-"Hola Sakuragi, hola Chikako" – Era Naoya, que también se sentó a la mesa.
-"Oye no es tu amigo el jefe de Hana-kun ¿No sabes por qué lo han llamado?" – Dice la chica volteándose al chico recién llegado.
-"¿Qué? Pero si Sakuragi ahora está con…" - Decía mientras se sentaba y justo fue interrumpido.
-"¡A cargo de otra persona! ¡Él ya no es mi jefe directo! Porque… el jefe de turnos… es otro… ya sabes… empresas… con varios departamentos… ¿verdad, Naoya?" – Lo miró directamente para que le siguiera la corriente.
-"Sí, claro… igual él no me habla de su trabajo…" - Sabiendo que Sakuragi no quería que le preguntarán más, dijo lo último.
-"Bueno, me voy, ojalá te llamen Hana-kun, adiós" – Se despidió con la mano en alto y una sonrisa.
-"¡Sabes que no quiero que nadie sepa de mi trabajo!" – Reclama Hanamichi.
-"Ni si quiera me dejaste terminar la frase, tal vez tenía una mentira para decir" – No la tenía, pero igual no lo dejó terminar.
-"¡Esta bien! ¡No me importa!" – El pelirrojo suspiró, tomó su celular y lo miró.
-"Rukawa-san aun no te llama ¿Eh? Quieres apapacharte con un zorrito" – Naoya sonríe.
-"¡CÁLLATE! ¡YO NO QUIERO QUE ME LLAME!" – Se levantó de la mesa y la golpeó con las manos. – "¡No digas estupideces!"
-"Bueno, perdón, perdón. Pero mira Aoe ha estado ocupado con la cosa de las cartas y contratos y todas esas cosas… Rukawa debe estar en eso también" – Intentó tranquilizarlo.
-"Sí, sí… después de todo por eso vino ¿no? Jejeje" – Se sienta de nuevo y justo suena él celular en la mesa.
-"Uhuuuu mejor te dejo sólo, adiós nos vemos" – Naoya se marcha.
-"Moshi moshi" – Dice Hanamichi nervioso.
-"Do'aho" – escuchó una voz seria.
-"¡Kitzune! ¡Cállate tú!" – Comenzó a caminar en círculos por puro nerviosismo.
-"¿Qué harás hoy?"
-"¡¿Qué te importa?!"
-"¿Puedes estar a fuera de mi hotel como a las 8?"
-"¿Tengo alguna opción?"
-"No te atrases" – Rukawa cortó inmediatamente.
-"Paciencia ¡Paciencia!" – Se dijo a sí mismo Hanamichi, mientras levanta sus manos al aire.
Rukawa cuelga su celular y lo ve detenidamente, había estado toda la semana queriendo llamar al do'aho, pero ya era viernes así que no tenía la excusa del trabajo para aplazarlo. Justo en eso, entra Takamiya con un montón de de papeles.
-"No entiendo, si te gusta tanto Sakuragi ¿por qué lo tratas así?" – Dijo sin mirarlo y dejando los papeles en un escritorio.
Rukawa sólo lo vio fríamente, pensaba que nadie lo escucharía.
-"Está bien, no me meto, obviamente ustedes se entienden… creo" – Sonrió y salió nuevamente.
Kaede miró de nuevo el celular y lo guardó en su bolsillo.
88888
Hanamichi estaba a la salida del hotel, estaba con un pantalón negro y una camisa gris, desbotonada en los dos primeros botones, no le gustaba mucho esa ropa pero Kiichi hoy irrumpió a su casa y le dijo que tenía que usar eso. No tenía idea de cómo se enteró.
-"Tienes que verte bien, es tu primer exclusivo" – Mientras le empujaba la ropa en la cara.
Suspiraba al recodarlo, llega Rukawa, quién sólo venía con una camisa y jeans.
-"¡Ah! ¡Ahora me siento ridículo! Mira las cosas que me hace ponerme Kiichi ¡Yo sabía que no vendrías formal!" – Dijo el pelirrojo, reclamando como un niño chico.
-"Te ves bien" – Le respondió Rukawa sin mirarlo.
Sakuragi sólo se puso rojo.
-"¿Dónde quieres ir?" – Preguntó el pelinegro desinteresadamente.
-"¿Me estás preguntado dónde quieres que vayamos?" – Dijo Hanamichi apuntándose a sí mismo. – "¡¿A mí?!"
-"No al señor que va pasando, obvio que a ti"
-"¡Oye no seas imbécil! El cliente paga la cena, él siempre elige donde vamos, kitzune idiota" – Respondió frustrado.
-"Sólo dime qué quieres".
-"No sé, algo simple ramen o una hamburguesa" – Quería irse a su casa rápido, así que mientras más sencillo mejor para él.
-"Ya, camina" – Dijo Rukawa adelantándose.
Fueron a un restaurant de ramen, se sentaron en una de las mesas que no estaban pegadas al cocinero, más bien estaba justo al lado de una ventana. Mientras esperaban la comida no hablaban, hasta que apareció un viejo conocido.
-"¿Sakuragi? ¿Rukawa? ¿En una misma mesa?" – Era Sendoh, quien se acerco apenas los vio.
-"¡Ay no!" – Maldijo Sakuragi entre dientes. – "¿Qué quieres puercoespín?"
Rukawa sólo miró hacia la ventana, la verdad es que desde que dejaron de ser rivales en la cancha, bien poco le importaba esa persona.
-"Vaya, si que cambian tus modales cuando no eres…"
-"¡¿Qué diablos quieres?!" – Le interrumpió antes de dejar en claro que era un cliente más.
-"En realidad, los vi y quería saludarlos, además quería preguntarte por qué me dijeron que estabas ocupado por un mes y medio ¿Tan solicitado estás?"
Rukawa volteó la cabeza para ver Sakuragi, no quería pensar mucho en el trabajo de él, ni con quién había estado, pero ¿Sendoh?
-"Yo no tengo la autorización de responder eso ¿bien? Así que, te puedes retirar, por favor"- Lo dijo intentado contenerse de no gritarle, ya estaba de mal humor al estar con kitzune y más encima se aparecía este.
-"Está bien, nos vemos en un mes y medio entonces. Adiós Sakuragi" – Le dio un beso en la mejilla. – "Adiós Rukawa, tan hablador como siempre"
Hanamichi estaba rojo como su pelo, Rukawa sólo lo miraba fijamente, anunciado que estaba enojado.
-"¡No pongas esa cara!... No eres ni mi primer ni último cliente"
Siguieron comiendo en silencio, la verdad es que había sido una noche muy incómoda para ambos. Al salir, Hanamichi esperaba el hecho de que podría volver a casa.
-"¿Nos despedimos aquí?" – Dijo Hanamicho sin ver a Rukawa.
-"No, vamos al hotel"
Hanamichi nuevamente rojo como un tomate, abrió los ojos como platos y miró a su acompañante ¿Qué podía decirle? Si decía que no, no hacía su trabajo y si decía que sí… bueno… ¡Él no quería ir!
-"Camina" – dijo Rukawa nuevamente adelantándose.
Sakuragi sólo suspiró, y camino enojado detrás de él. Llegaron al hotel, y sin decir nada subieron a la habitación. Ya dentro de ella, se quedaron mirando sin decir nada.
-"¿Sabes? ¿Podríamos ir a jugar un partido?" – Hanamichi buscó una forma de zafarse de la situación, no quería volver a besar al kitzune, sólo quería que… este mes y medio se pasara rápido.
-"Mañana"
-"De hecho, mañana tenía planeado ir a practicar en la universidad"
Kaede lo miró sin pestañar, Hanamichi con el nerviosismo miró a la cama para evitar la mirada penetrante del kitzune luego ve un chocolate en la almohada y cambio de cara de repente.
-"¡Chocolate!" – Dijo feliz tirándose a la cama y agarrándolo. – "¡Es mío! ¡Yo lo vi primero!"
-"Quédatelo, no me importa" - dice Rukawa mientras se quitaba los zapatos. – "No me interesa nada de los hoteles no me gustan"
-"Si no te gustan los hoteles por qué estás en uno, acaso no sabes que también se pueden arrendar departamentos amoblados, kitzune estúpido"
Kaede no respondió, la verdad es que había hecho todo tan rápido que ni había pensado en arrendar un departamento amoblado.
-"Debiste haber pensado un poco más ¡O sea! ¡Los hoteles son geniales por unos días! Pero luego de un rato ¡Son una tortura! Hasta hay que salir antes de las 12 para que vengan a hacer aseo ¡Imagínate en vacaciones y te vienen a molestar!" – Se metió el chocolate a la boca. – "¡Imagínate!" – Dice con la boca llena de chocolate. – "A mí me dijeron que normalmente cuando uno era exclusivo se iba a vivir en la casa del cliente, pero en un hotel ¡Esta bien para una noche! ¡Pero no tienen ni cocina!" – Se relajó en la cama poniendo sus manos detrás de su cabeza y acostándose.
-"¿Qué?" – dice Rukawa volteándose al fin a verlo.
-"Que las piezas de hoteles no tiene cocina…" - dice despreocupado.
-"¿Los exclusivos se van a vivir a la casa de sus clientes?"
Sakuragi se pone rojo al darse cuenta de qué lo que acababa de insinuar, se sentó levantó inmediatamente intentando pensar algo.
-"Dije que normalmente, no siempre ¡Cuando ellos tiene casa! ¡No una estúpida habitación de hotel como tú! ¡Estúpida! ¡Además! ¡Te dije que sólo sería genial por unos días! ¡Si fuéramos a vivir juntos, sería mejor en mi casa! ¡No en un estúpido hotel!" – Caminaba nervioso por toda la habitación.
-"¿Vivir juntos en tu casa?"
-"¡No! ¡Yo no dije eso! ¡Deja de poner palabras en mi boca, kitzune! Era… ¡figurativamente! Y… ¡¿A ti por qué no te gustan los hoteles?! ¿¡Ah?!" – Se para con los brazos cruzados obviamente nervioso.
-"Sería bueno vivir en el mismo lugar" – Dijo en suspiró Rukawa, pero sabía que eso no pasaría.
-"¡Por supuesto que no! ¡Esta prohibido que un cliente vaya a tu casa o te llame a ella! ¡A mí sólo me han ido a dejar y a buscar debajo del edificio!" – De hecho, la última vez que Kaede lo había ido a dejar a su casa, había roto una regla, que más que primordial la habían puesto por la misma seguridad de los trabajadores de algún cliente psicópata.
Kaede se sentó en la cabecera de la cama y le hizo un gesto a Hanamichi para que lo hiciera juntó a él. Lo hizo, pero a los pies de esta para estar lo más lejos posible.
-"¿Qué quieres?"
Rukawa sólo lo tomo de la mano y lo empujó hacía él y lo besó. Sakuragi se dejó besar, con los ojos abiertos y avergonzado, pero poco a poco se dejó a llevar por el beso, la verdad, es que tenía esa reacción con casi todos los clientes con los que se besaba, en el fondo, aun no se acostumbraba a que lo besarán… tanto.
Después de un rato Rukawa se encontraba encima de él, todo iba como casi siempre hasta que el pelirrojo sintió como la mano de su acompañante bajaba por su cuello, luego su pecho, desabrochaba su pantalón y ahí Hanamichi se sentó de golpe en la cama.
-"¡¿Sabes?! ¡La mitad de empresa es tuya! ¡Tal vez si te puedas quedar en mi casa!" – Abrió los ojos como dos huevos fritos, otra vez su boca lo había traicionado para detener al kitzune, y nuevamente había dicho algo que no quería decir. Kaede se separó de él y lo miró levantando una ceja.
-"¿Tanto te molesta que te toque?"
-"¿Qué? ¡NO! ¡O sea, sí! O sea… eres mi cliente… ¿no?" – Lo último lo dijo con la cabeza baja y las mejillas sonrojadas.
-"Bueno" – Nunca se planteó de verdad vivir con el do'aho y no cree que lo haría… pero al menos le daría un susto para que se dejará de portar como un bebé.
-"¡¿Qué?! ¡NOOOO!" – Dijo mientras veía como Rukawa se levantaba de la cama, abría el closet, sacaba su maleta y su ropa. – "¡NO! ¡BASTA! ¡Era una broma! ¡JAJAJAJA!" – Puso su pose de tensai. – "¡Caíste kitzune, caíste! ¡JAJAJAJAJA!"
Rukawa se paró frente él serio.
-"Entonces, sigamos en lo que estábamos"
Hanamichi se quedó helado, no movió ni un centímetro con los ojos bien abiertos.
-"Eso pensé" – Kaede siguió haciendo su maleta.
Ya en la recepción, Rukawa hablaba con el recepcionista mientras un Hanamichi nervioso, enojado e impaciente esperaba en la puerta.
-"¡Que se demora ese kitzune! ¡¿Por qué diablos no pienso antes de hablar?! ¡¿Y por qué quiero que se apure?! ¿¡Y por qué de repente me dieron ganas de ir al baño?!"
El recepcionista le hacía unas preguntas a Kaede, ya que encontraba muy raro lo que le pedía.
-Señor, se va con maletas pero dice que lo más seguro que volverá y no sabe cuándo.
-"De seguro será mañana"
-"Mire, como la habitación sigue a su nombre, me puede dejar un número de emergencia por favor"
-"Sí, por aquí debo tener el número del celular que me pasaron en la empresa" – Se puso a buscar en sus bolsillos, su bolso de basquetbol, su mochila, pero no lo encontraba, así que tuvo que abrir su maleta.
Sakuragi al ver que buscaba algo explotó y entró enojado al hotel.
-"¡¿QUÉ DIABLOS TE PASA?! ¡¿ACASO SÓLO QUIERES TORTURARME CON LA ESPERA?! ¡SI SÓLO FUE UNA BROMA SÓLO DILO PARA QUE ME VAYA, KITZUNE!"
-"Señor, sólo espero que me dé un número de emergencia" – Dijo el recepcionista enojado por los gritos.
-"¡Bueno si eso es todo!" – Tomo un bolígrafo y un papel cerca de ahí y anotó un número. – "Ese es el número de mi casa, por ahí lo puede ubicar ¿bien?" – Comenzó a caminar a la salida – "¡Apúrate kitzune!"
Kaede cerró su maleta, le pidió disculpas al recepcionista y se fue.
En el taxi, Sakuragi estaba furioso, tenía cruzados los brazos y no podía dejar de mover los dedos de la mano, ni los pies. Siempre peleaba con la gente, pero ese kitzune odioso era el único que realmente lo ponía de malas, igual que cuando eran unos adolecentes. Rukawa sólo lo miraba, fríamente, pero en el interior, algo feliz de haber logrado sacarlo de quicio. Al llegar, el pelirrojo bajo inmediatamente dando pasotes, mientras que Rukawa pagaba el taxi y agradecía al chofer.
-"¿Y tú por qué nunca pagas?" – Comenzó a caminar Rukawa detrás de él.
-"¡Yo hago esto para ganar dinero, no para perderlo!" – En realidad, lo hacía porque estaba acostumbrado a que sus citas le pagaran todo, pero sabía que recordarle al kitzune que sólo lo veía como un cliente más o como una obligación lo hacía enfadar… y tenía razón.
Rukawa tenía un poco de dificultad para subir la pequeña escalera antes de entrar al edificio y tomar el ascensor, aprovechó la oportunidad para fastidiar al chico de ojos chocolate.
-"Do'aho".
-"¡¿Qué quieres?!"
-"Lleva mi bolso" – Le lanzó su bolso de gimnasia.
-"¡No quiero!" – Dice quedándose en la posición para devolvérselo, cuando lo interrumpe.
-"No dijiste que era tu cliente, bueno haz al menos algo de lo que te pido"
Hanamichi sólo gruño y siguió subiendo.
Ya dentro del departamento Rukawa se sorprendió un poco, sólo había visto la puerta la última vez, así que realmente no sabía cómo era, pero lo que le sorprendió era que el departamento estaba limpio y sólo un poco desordenado, es que él pensaba que iba a estar patas arriba. Era un departamento pequeño, estaba el living junto a una cocina americana. Al otro lado de la cocina, junto al living había un pasillo donde había un closet y frente a él una puerta, supuso que allí estaba su habitación. Sakuragi estaba en la cocina sirviéndose un vaso de agua y no le ofreció nada a Kaede.
-"¿Esa es tu habitación?" – Apuntó a la puerta.
-"Eso no te importa, además tú dormirás en el sofá cama y dejarás tus cosas en el closet de afuera"
Rukawa quería hacerlo enfadar más, así que entró a su habitación y cerró la puerta. Sakuragi lo siguió y abrió la puerta de golpe.
-"¡¿Qué diablos te pasa?!"
-"Yo dormiré aquí"
-"¡Kitzune! ¡Te vas a arrepentir! ¡No te metas conmigo!"
-"Puedes dormir conmigo si quieres"
Sakuragi abrió sus ojos y luego frunció el seño.
-"A las 9 debo ir a entrenar, así que vendré a molestarte temprano… imbécil" – Lo último lo dijo al irse de la habitación y lo dijo muy despacio.
Rukawa se quedó dormido de inmediato, Sakuragi no dejaba de dar vueltas en el sofá cama, no porque fuera incómodo, si no porque estaba enojado, no se pudo poner ni pijama así que estaba durmiendo en ropa interior y no quiso ir a lavarse los dientes porque no quería ver a ese idiota. La verdad es que no creía poder soportar este mes y medio con él, y ahora ¡viviendo juntos! ¡Por culpa de su gran bocota! Ahora si se arrepentía de seguir siendo virgen después de 6 meses de trabajar como puto, porque primero si no fuera virgen tal vez no le importaría tanto lo que le hiciera el kitzune y lo otro, es que a lo mejor, al dejar de ser virgen jamás hubiese llegado a lugares tan altos en su trabajo y jamás le hubiesen puesto a Rukawa como su cliente ¡Y pensar que quedaban más de un mes! Aun ni se imaginaba como sería el momento en que el kitzune quisiera algo más. Con estos pensamientos, se quedó dormido con el seño fruncido.
Eran las 6 de la mañana y Rukawa se levantó al sentir sed, pensaba tomar agua sólo de la llave del baño, ya que estaba junto a la habitación y así no tendría que ir a living, pero… él quería ir a living. Intentó ir sin hacer ruido, miró al pelirrojo que tenía cara de enojado, fue a la cocina y sirvió un vaso con agua y al volver, se dio cuenta que el do'aho seguía con la misma cara. Se acercó a él y se acostó frente a frente.
-"Así te vas arrugar" – Dijo mientras le comenzó a hacer cariño en la frente para suavizar su expresión, lo logró.
Kaede no podía dejar de preguntarse que era lo que pasaba que cada vez que estaban juntos se producía esa reacción, era como si los dos se llenarán de energía, aunque fuese sólo para pelear. Bueno, él sabía que le pasaba cuando estaba cerca del do'aho, después de todo sentía algo por él desde que tenía quince años, algo que pasaba del odio al amor muy rápido. Con todos estos pensamientos, se fue quedando dormido, olvidando que aun estaba en el sofá cama.
Sonó la alarma del celular de Hanamichi, quién lo apagó sin si quiera mirarlo, se estiró aun con los ojos cerrados, cuando su mano derecha choco con algo al lado de él. Se dio vuelta y ahí estaba Rukawa. Se sentó asustado y vio que estaba en ropa interior, pero el kitzune aun estaba con pijama, No sabía muy bien que pensar, así que hizo lo único que se le ocurrió se levantó y tomó el sofá cama para que Rukawa se callera y despertará.
-"¡JAJAJAJAJAJA!" – Terminó en el suelo, tocando la barriga y con lágrimas en los ojos de tanto reírse.
El pelinegro sólo despertó algo confundido, con una burbuja de mocos en su nariz y tocándose la cabeza.
-"¿Ah?" – Fue lo único que pudo decir, ya que recién estaba dándose cuenta donde había pasado la noche.
-"¡Kitzune estúpido! ¡¿Para qué pides la cama si al final te vienes igual a dormir acá?!" – Se fue caminando a la su habitación intentando no darle importancia al hecho de que Kaede despertó a su lado. – "¡Y prepara el desayuno! ¡Que me tengo que preparar para la práctica!"
Kaede se quejó un poco en el suelo, se estiró y se levantó. Iba a preparar el desayuno, de todas formas no le importaba. Hanamichi no se demoró mucho en la habitación, y salió listo para salir a entrenar. Rukawa aun no terminaba de hacer el desayuno.
-"Tú termina, yo iré a vestirme"
-"¿Para qué? Hoy es sábado no tienes que ir donde Aoe"
-"Voy a ir contigo a la práctica" – Dijo mientras entraba a la habitación del do'aho.
Sakuragi abrió la boca hasta el suelo por la sorpresa ¿Qué se creía ese kitzune? ¡Ni si quiera sabía si su entrenador o el capitán lo dejaría llevar a alguien! ¡Y ese se invita solo!
Después de un desayuno bastante incómodo para Sakuragi, donde casi no se dirigieron la palabra, se fueron al gimnasio de la universidad. Antes de entrar, Sakuragi paro a Rukawa tomándole el brazo.
-"Mira no sé si te dejen entrenar, así que si dicen que no, sólo vete ¿Ya?" – Al darse cuenta que le había tomado el brazo se sonrojó y lo soltó sin decir nada más.
Una vez dentro, el entrenador pudo ver que Sakuragi venía con alguien de lejos parecía conocido, pero no podía recordar de donde.
-"Buenos Días entrenador"
-"Buenos días Sakuragi ¿trajiste un espectador?"
-"No" – Dijo enojado – "Por desgracia quiere entrenar con nosotros"
-"¿Por desgracia?"
-"Uffff… entrenador él es kit ¡Kaede Rukawa! Y es… es un ex compañero de equipo de la preparatoria, se está quedando en mi casa mientras arregla unos trámites y… quería saber si podía entrenar con nosotros mientras está aquí"
-"Buenos días señor" – Dice Rukawa agachando su cabeza.
-"Mmm… te me haces conocido, aparte de Shohoku ¿Dónde más has jugado?"
-"Estuve en la selección juvenil desde los 15"
-"¡Ah! ¡Por eso te me hacías tan conocido! Debiste venir a entrenar acá varias veces entonces"
-"Sí señor"
Sakuragi mientras hablaba Rukawa, no podía dejar de burlarse de él con gestos.
-"¡Sakuragi! ¡Deja de burlarte de tu invitado y anda a vestirte!"
-"Sí, entrenadoooor" – dice con un tono burlesco mientras entra.
-"¿Era igual de insoportable en la escuela?"
-"Sí"
-"¿Y ahora dónde estás jugando?"
-"En la selección universitaria de Estados Unidos, UCLA"
-"¿Estás con una beca deportiva?" – Dijo sorprendido.
-"No, sólo tengo la oportunidad de estudiar allá"
-"Ah, bueno, creo que le harías bien al equipo, seguro que enseñaras cosas nuevas, así que adelante, podrás entrenar con nosotros, obviamente no podrás participar en los partidos, pero serás bienvenido en los entrenamientos. Que Sakuragi te de las indicaciones para venir"
-"Gracias, señor"
-"Ahora dime entrenador ¡A vestirte!"
El entrenador puso a Rukawa con Sakuragi para todos los ejercicios en pareja, inclusive en el partido final los puso en el mismo equipo, a pesar de los reclamos del pelirrojo. La verdad es que tenían muy buena química para jugar, se notaba que cuando Shohoku ganó las nacionales debieron ser la dupla de oro. Al terminar el entrenamiento, no dudo en preguntarles.
-"Sakuragi, Rukawa, vengan"
Los dos se acercaron corriendo.
-"¿Dónde aprendieron esas jugadas de dupla?"
-"Cuando ¡YO! era el capitán de ¡SHOHOKU! las planeé" – Dice un creído Sakuragi. – "Y bueno, este era el subcapitán, así que estábamos obligados a hacerlas" – Dice apuntando a Rukawa como si no valiera la pena.
-"¡Pues me gusta! Así espero que nos sigan enseñando mientras Rukawa esté aquí, ya vayan a bañarse"
En las duchas, Sakuragi bromeaba con todos sus compañeros, sin ponerle mucha atención a Rukawa, este último sólo se bañaba en silencio, sin importarle mucho lo que pasaba, ya que se imaginaba que sería así.
-"Oye, tu amigo es muy callado Sakuragi" – Le dice uno de sus compañeros de equipo.
-"¡No es mi amigo!"
-"¿Y qué no se está quedando en tu casa?"
-"¡No importa! Él simplemente es callado"
Rukawa escuchó esto, si tenía razón no eran amigos, pero ¿tanto le molestaba que lo ligaran con él? Tal vez, ya era hora de volver al hotel. Rukawa lo espero sentado en una banca fuera del gimnasio, esperando al do'aho que se demoraba tanto. Cuando al fin apareció, fue mientras se despedía lleno de risas con sus compañeros de quipo.
-"¿Por qué te demoraste tanto?"
-"Perdóooooon por tener una vida social, no como tú. Además, pudiste haberte ido solo, ya sabes cómo llegar a mi casa ¿no?"
Rukawa sólo dio un suspiro mientras se levantaba y comenzaba a caminar.
Una vez en la casa y almorzados, Rukawa se puso a ver tele en el living, mientras Sakuragi terminaba de limpiar la cocina. El almuerzo no había sido tan incómodo que el desayuno, al menos hablaron sobre basquetbol y del entrenamiento. Hanamichi se sentó junto a él y lo quedó mirando.
-"¿Y qué harás en la tarde?" – Le dice el pelirrojo intentando armar un poco de conversación.
-"No sé, tal vez vaya a jugar a esa cancha que está cerca y dormir algo"
-"¡Oye! ¡Esa es MI cancha!" – Deja de hablar dándose cuenta lo estúpido que había sonado eso. – "Supongo que los dos podemos ir a jugar allá… en todo caso casi nunca voy los sábados a jugar allí"
-"¿Por qué?"
-"Pus ya sabes, tengo que…" - Paro de golpe y se puso rojo. – "Suelo trabajar… o prepararme para trabajar… o descansar para trabajar… en la noche" – Miraba la televisión muy nervioso al saber que significaba esto.
-"Como sea" – Se levantó y se fue a la habitación.
-"¡Pues para que preguntas! ¡¿Eh?!... Kitzune idiota" – Responde enojado.
El juego en la cancha cercana fue bastante ligero, después de todo habían entrenado en la mañana, así que no pasó de elongación y un corto juego de uno a uno, que había ganado Rukawa.
-"¡Ah! ¡No puede ser me ganaste! Grrrr… bueno, dime, como ganaste tu decidirás que haremos en la noche, lanza"
Rukawa sólo movió los hombros hacia arriba indicando que poco le importaba, después de todo, pensaba volver al hotel esa noche.
-"¡No podrías dejar de ser un poco menos amargado! ¡Dios! ¡Se supone que tu deberías elegir esas cosas ¿Sabes?!... ¿Qué tal si… arrendamos una película y compramos comida para llevar? ¡¿Te parece bien?!" – Todo eso lo dice moviéndose mucho, para exagerar su enojo.
-"Mmm" – Rukawa sólo respondió esto moviendo de nuevo los hombres hacía arriba.
-"Supongo que ni te interesa elegir la película o la comida…" - Lo miró y no hizo nada. – "¡No sé si serás flojo o idiota!"
-"El idiota eres tú, do'aho"
-"¡AHAAAAAAAAAAAAA!" – Gritó tan exasperado que terminó quitándose pedazos de pelo con la mano. – "¡Después no me andes diciendo que yo empiezo!"
Se pusieron a ver la película mientras comían unas hamburguesas, era una película de acción, así que Sakuragi estaba bastante interesado. Rukawa apenas terminó de comer se quedó dormido sentado. Al verlo, Sakuragi sólo pensó que si no estuviera viendo la película se iría a su habitación a encerrarse para ganarle la cama, pero recién eran las 7 y… quería ver el final de la película. Justo cuando quedaban cinco minutos pudo notar que el kitzune comenzaba a moverse, cuando al fin lo vio con los ojos abiertos, no pudo evitar sentirse decepcionado.
-"¡Nooooooooo! ¡Justo despiertas cuando está por terminar la película! ¡¿Qué diablos te pasa a ti?!"
Se miraron detenidamente serios y ambos comenzaron a correr a la habitación, quedándose forcejeando en la puerta. Rukawa entró primero gracias al hecho de ser un poco más pequeño y delgado que Sakuragi, aunque sólo fuese un poco.
-"¡Oh! ¡Diablos! ¡¿Sabes qué?! ¡Ya no me importa! ¡NO ME IMPORTA!" – Justo cuando iba a salir de la habitación, Rukawa lo toma de la mano y lo empuja con fuerza hacía él para darle un beso.
Hanamichi con los ojos abiertos y las mejillas coloradas lo mira al terminar el beso.
-"No… no… tengo que salir… debo apagar a televisión…" – Balbuceó nervioso.
Rukawa lo agarró del cuello y lo besó de nuevo, pensaba que tal vez, podía volver al hotel mañana. Este beso fue más largo y apasionado, Sakuragi comenzó a corresponderlo luego de un rato, sin darse cuenta Kaede lo empujaba hacia la cama para que al final quedará acostados, Hanamichi sobre Kaede. Cuando se separaron un poco, Sakuragi intentó levantarse y zafarse.
-"No, no, yo debo… tengo cosas que hacer…"
Rukawa cambió la posición y quedó sobre él, sus ojos penetraban a los del pelirrojo poniéndolo nervioso y colorado.
-"¿Te han dicho que tus ojos son tan profundos como el chocolate?"
Esto sólo consiguió que Sakuragi se pusiera rojo, con ojos sorprendidos, sin responder nada intentó moverse para ser calmado con un beso de su acompañante.
Después de un juego de besos y caricias, Rukawa comenzó a sacarle su ropa, Sakuragi estaba todo sorprendido e inmóvil, tenía la vista nublada y no sabía muy bien que pensar. Una vez con la parte de arriba fuera, Kaede lo besó por todo el pecho, cada vez bajando más hasta llegar a su pantalón. No se lo bajó completamente, pero si dejo su miembro a la vista. Sakuragi tenía un poco de lágrimas en los ojos, con nadie había llegado tan lejos, era como si todos los demás supiesen que debía seguir como "puro", a lo más algunos lo acariciaban sobre la ropa y se frotaban contra él. Cuando Kaede comenzó a lamerle el pene, puso reaccionar un poco.
-"No… no… alto… para…" – Intentaba empujarlo, pero el placer que sentía hacía que perdiera fuerza.
De repente, Rukawa mueve su mano hasta tu trasero e intenta meterle el dedo. Apenas Hanamichi siente un pequeño dolor como punzada allí lo empuja, aunque no tan fuerte como para votarlo de la cama.
-"¡No me toques ahí! ¡Me duele!"
El pelinegro se sorprendió un poco, pensaba que Sakuragi ya estaría acostumbrado, pero al parecer en su trabajo tomaba otra parte del trabajo.
Sakuragi lo miró todo avergonzado, cuando comienza a buscar algo en su cajón, saca un pequeño tubo y se lo lanza al kitzune, mira hacía al lado para no toparse con la mirada zorruna.
Rukawa lo toma y lo lee, abre un poco los ojos asombrado, era lubricante. Mira al pelirrojo que sigue viendo hacia un lado sonrojado. Oficialmente Hanamichi le había dado permiso para seguir. Se untó un poco de lubricante en la mano y siguió adelante. Se acerca a la boca del pelirrojo y lo besa de nuevo, Hanamichi se deja, esos pensamientos nebulosos lo habían invadido por completo y ya no quería que el kitzune se apartara, a pesar que aun tenía una actitud tímida y nerviosa ante el hecho. Mientras se besaban, Kaede metió uno de sus dedos por la entrada del pelirrojo, este sólo gimió un poco por el dolor y placer a la vez, su otra mano comenzó a masturbarlo y luego metió otro dedo. Al creer que ya estaba listo lo volteó, se hecho lubricante en su pene y lo penetró, hubiese preferido hacerlo frente a frente, pero al ser la primera vez del pelirrojo recibiendo, sabía que así le dolería menos. Hanamichi puso las manos en la almohada mientras sintió una fuerte punzada, de todas las peleas en las que había estado jamás había sentido tanto dolor físico, por un momento pensó que se desmayaría, pero al rato se fue acostumbrando, además Rukawa había comenzado a masturbarlo, haciéndolo sentir más placer que dolor. Por un momento sintió que toda la habitación se movía, no sabía ni muy bien que había pasado, pero ahí estaba perdiendo su virginidad con su enemigo de toda la vida. Cuando comenzó a sentir que los movimiento de Rukawa eran más fuertes y rápido puso sentir como él se estaba por venir, Rukawa seguía masturbándolo hasta que se fue en su mano, Rukawa siguió un poco más, hasta que el pelirrojo al fin sintió un líquido dentro de él. El pelinegro no se movía, sólo puso su cabeza en la espalda del pelirrojo e intentó calmar su respiración. Cuando al fin se sintió calmado salió de dentro de Sakuragi y se acostó junto en la cama. Sakuragi se acostó también pero de lado, ya que el dolía el trasero y además evitaba mirar al kitzune viendo hacia la pared.
Sakuragi no podía creer lo que había pasado, tenía una sensación que nunca había sentido, su corazón seguía latiendo rápido pero a la vez comenzaba a tranquilizarse poco a poco. En ese momento pensó que iba a ponerse a llorar, pero entonces sintió como el kitzune lo abrazaba por detrás y lo abrazaba, poniendo sus manos en el pecho del pelirrojo. Sakuragi abrió los ojos sorprendido y lo único que atinó a hacer fue a poner sus manos sobre las de Rukawa para quedarse dormido.
¡AHAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Perdón! Que vergüenza, seis años me demoré en subir este capítulo, me siento muuuy mal! Sólo me queda pedir perdón e intentar explicar qué diablos me pasó. La verdad es que tenía el capítulo escrito, excepto la última parte, porque me daba una vergüenza terrible escribirla (en todo caso, lo que tenía escrito antes jamás me convenció en un 100%). Luego perdí el capítulo por… weno, mi pc murió… más de una vez. Además que justó cuando tenía que escribirlo entre a la universidad, luego estuve enamorada y embobada unos años, luego me rompieron el corazón y luego entré en una depresión por muchas razones. La cosa fue que un día cuando estaba a punto de explotar por mi tesis (en eso estoy ahora) buscaba consuelo y lo encontré en mi abandonado mundo yaoi, sobre todo ahora que estoy soltera y nadie más me consuela XD Y así, me llegó la inspiración de la nada, y me puse a escribir. Lo que si les puedo prometer es algo, voy a terminar esta historia sí o sí, porque la tengo completa en mi cabeza, sólo me falta hacerla, jamás he pensado en dejarla así. No voy a responder los reviews, porque me da vergüenza hacerlo tan tarde, todo esto fue una falta de respeto y por eso pido perdón otra vez. Sólo decir que lo siento y que ya me voy a poner las pilas. Ojalá les haya gustado el capítulo.
