El estreno fue impactante. La publicidad que recibió la obra debido a que una heredera poderosa se encontraba en el reparto atrajo a propios y extraños. La recepción que se ofreció después de la función contaba con decenas de personalidades, el alcalde mismo se encontraba ahí. Candy, por su parte charlaba con uno de sus compañeros de reparto.
-Candy, estuviste maravillosa! Archie y yo casi lloramos de emoción –Stear le extendió un ramo de rosas rojas –Annie no pudo soportarlo y empezó a llorar desde que comenzaste a cantar.
-¿Tan mal estuve? –Dijo con una sonrisa pícara.
-No que va. ¿Quién iba a imaginar que cantaras así? Patty te manda sus mejores deseos, debido a que su abuela no se encontraba en buen estado de salud me pidió que la disculparas.
- No hay ningún problema. Recibí un telegrama de su parte esta mañana.
Se enfrascaron en una conversación que incluia a Candy recordando las rabietas del director debido a que se retiraba de improviso para atender los negocios de la familia, su completa negativa a permitir que personas ajenas entraran al teatro debido a que la distraían (se negaba a admitir que era el miedo de ver a Terry) y el momento en el que Bruce, su compañero de reparto tuvo que cargarla debido a que se había tropezado y se lesionó el tobillo.
Entre la multitud, un hombre de cabello castaño se esforzaba por llegar a la chica. Esquivando a sus conocidos, encontró su oportunidad cuando se excusó para ir a su habitación a cambiarse sus zapatillas por un calzado que le permitiera estar más cómoda. Salió como bólido tras ella y antes de que la rubia cerrara la puerta se precipitó y la empujó con tal fuerza que perdió el equilibrio y cayó al suelo.
-Ouch.. Que demo…. Ahg! –Sintió como un brazo cubierto por un largo guante de seda se enredaba alrededor de su cuello. El aroma de un fino perfume le llenó la nariz y el cálido aliento de la chica sopló en su oreja.
-Lo siento cariño, habitación equivocada –Candy lo arrojó con violencia al suelo.
- Candice –Susurró Terry
La mirada de desconcierto de Candy era genuina. No podía creer que Terry se encontrara en su habitación y que intentara… ¿Secuestrarla?
-Levantate –Le tendió la mano y le ayudó a incorporarse. Le miraba extrañada. Hipnotizada. Terry no pudo evitar notar el cambio. El vestido que usaba era muy fino, hecho a la medida y personalizado, debido a que tenía un diseño que nunca había visto. No tenía encaje, ni mangas. La falda era amplia, como se solía usar, sin embargo estaba entallado a la cintura y el escote recto, mostrando los hombros. Nunca en su vida había visto algo tan sensual e incitante.
La chica al parecer leyó eso en sus ojos y se dio la vuelta para tomar su estola, sin embargo sintió el abrazo del joven y cómo la giró para quedar frente a frente. No le pidió permiso, sólo cerró la puerta con una mano y colocó el cerrojo. Y la besó. Con desesperación. Fenesí. Locura.
Candy solamente se dejó llevar. No quería dejar de sentir las manos en su espalda. Sintió cómo luchaba con los botones a su espalda. Ella le empujó suavemente, sin evitar el contacto visual comenzó a quitarle el saco, la corbata y a desabotonar su camisa. Lo hacía con parsimonia, mirándolo sin hacer ninguna expresión. Él captó la indirecta y dejó de forcejear, para terminar con los botones y desabrochar el vestido.
