Glee no me pertenece como tampoco sus personajes. Sólo los uso por diversión


– Espero que no sean tan complicadas – río Finn tratando de ignorar los pensamientos pecaminosos que lo invadían. Pensó que ver el cuerpo delgado y sin vigor del muchachito lo ayudaría a detener la lujuria que lo atormentaba, pero había sido un craso error. Cuando espío a su escudero saliendo del agua, la visión del chiquillo con la ropa apegada al cuerpo había sido suficiente para provocarle una dolorosa erección ¿Qué mierda le estaba pasando? Nunca antes había reparado en el cuerpo de otro hombre y ahora ese trasero lo perseguiría hasta que pudiera conseguir una mujer ¡Maldita prolongada abstinencia! Estuvo a punto de liberarse con la mano de su reacción, pero sólo habría pensado en lo que había visto y era un sacrilegio que debía resistir. Repitió nuevamente su mantra "los hombres desean a las mujeres, así lo dicta la naturaleza y dios". Estuvo largo rato en el agua esperando que la tortura pasara, no estaba tan frío como hubiese querido. En el tiempo que estuvo obligado a permanecer el agua concluyó que lo único que podría efectivamente ayudarlo era el recordatorio del sexo del chico, por ello necesitaba la camaradería. – Veamos… algo sencillo – Decidió indagar por esa deliciosa hermana de manera indirecta – ¿Quién es la persona más importante de tu vida?

– Eso es muy fácil Blaine, es mi mejor amigo – señaló sin siquiera tomarse un momento para pensar.

El pecho del caballero se tensó. Estaba celoso del muchachito de cabellos negros, aunque quizás prefería esa elección a la doncella rubia que trabajaba en el campamento. Tal vez así el mismo podría ser una opción viable ¡Maldita sea! Ese tipo de ideas le garantizaba un viaje directo al averno y sin regreso. Sin embargo casi se había ahogado en su propia ira cuando los descubrió besándose. Había planeado tener una conversación amable para descubrir la razón de la nefasta actitud del chiquillo, pero lo único que consiguió fue gritarle y casi ahorcarlo. Aún se arrepentía de sus actos, particularmente al ver la demora del chico al tomar la decisión. Casi lo había perdido para siempre por su estúpido arrebato y una sensación de vacío se había alojado de su alma. No obstante el chico lo eligió y eso le causó una sensación de alegría que no estaba dispuesto a analizar… Meditó en preguntarle por Kitty, quizás no fuera una buena idea, tal vez si la respuesta era la que no quería podía gritarle algo indebido… Decidió seguir investigando sobre la hermana.

– ¿Qué sucede con tu familia? – Sólo recibió silencio, entonces se atrevió a elucubrar una posible razón – Sé que debe ser un tema complicado porque dijiste que no tienes apellido… ¿Tú padre te echó de tus tierras? ¿No te quería?... Eso es algo muy común en estos tiempos.

– Mi padre me adoraba – espetó Jessie.

– ¿Qué pasó entonces? – inquirió sorprendido. Al no encontrar respuesta empezó a pensar en el progenitor que no conoció – Mi padre falleció cuando era un bebé – El hombre había sido un maldito y todos se alegraban que no hubiese tenido el placer de conocerlo, no quería hablar de él – Murió por una estocada en el vientre – decidió no revelar más detalles, por aquel hombre sólo poseía un título sin valor.

– El mío también pereció… Cuando yo tenía 15 años – suspiró su escudero – En un tonto accidente de caza.

El tono del chico denotaba su dolor, quiso levantar su cabeza pero se abstuvo. La sensación de querer aliviar sus penas se apoderó de su ser, trató de decir algo que calmara su aflicción.

– Me alegro no haber conocido a mi padre – quizás con esa presencia maligna en su crecimiento no habría llegado a ser el hombre que era ahora y hubiese seguido esos ruines pasos. Agregó para ocultar su origen – De esa forma no sentí tanto su muerte… Lo siento, debió ser duro… ¿Cómo era?

– Lo fue y aún lo es… Era un gran hombre y me enseñó todo lo que sé, a montar, el tiro al arco y a combatir con espadas… Lo malo era que sólo me batía con él y siempre me dejaba ganar.

La alegría ante los recuerdos de su padre era patente, por ello sin ser cauteloso se aventuró

– Si lo querías tanto ¿Por qué no usas su apellido?

– Sólo lo usaré cuando sea digno de él.

Esa frase floto a la mente de Finn. Jessie y él eran iguales. Ambos buscaban ser merecedores del reconocimiento de personas trascendentales en sus vidas. El muchachito de un muerto y él de una futura duquesa, sonrío e indago más sobre el tema.

– ¿A qué te refieres?

– Después de su muerte… "La señora del castillo" no me dejó asumir la posición que me correspondía en la guardia de mi padre – Eso significaba que era un bastardo, algo común en la época. No tendría objeto volver a esas tierras, si el pequeñín quería honrar a su padre debía labrarse un futuro a costa de esfuerzo y dedicación. Como lo había hecho el mismo. Esa era la auténtica razón del chico para querer ser un caballero. Tal vez debiera pensar en el chiquillo como un hermano menor. Se prometió así mismo que lo ayudaría iba a jurárselo cuando Jessie continuó – Cuando sea un caballero volveré a mi hogar a tomar la responsabilidad que me corresponde por derecho propio – ¿Derecho propio? Vivía de ilusiones su pequeño escudero y antes que pudiera explicarle como eran las cosas en el mundo lo interrumpió – Mi turno debió ser difícil no tener padre.

– Esa no es una pregunta – trató de zafarla.

– Sólo sigo la línea de la conversación.

Entonces podía irse por las ramas

– No fue fácil, pero gracias a mi madre, las cosas no fueron tan duras… Ella me dio todo lo material que necesitaba – pero había tenido que pagar un alto precio rememoró amargamente. Por gracia divina todo había concluido bien para ella. La mujer había vuelto a contraer nupcias con un duque respetable que siempre la mimaba. Los ojos de su madre estaban llenos de vida, eso le trajo una sonrisa – Y lo más importante muchísimo amor, Dios me bendijo con ella, no puedo pedir mejor mamá… Sólo viví con ella hasta los 14 años, cuando cumplí esa edad me envió a servir de escudero a casa de Sir William… Cada vez que podía volvía a casa – La verdad fueron muy pocas, el dinero era demasiado escaso como para derrocharlo – Ella me enseñaba a leer y a escribir, entre otras cosas – como coser y remendar recordó sonriendo.

– Mi papá también me enseñó a leer y a escribir – añadió el moreno con entusiasmo y siguió con el cuestionario – ¿Sir William lo nombró caballero?

– No, fue el rey… A los 14 años me convertí en escudero de Sir William y a los 16 participé en mi primera campaña real. En esa oportunidad conocí a nuestro soberano… Al ser más alto que los demás chicos de mi edad de inmediato se fijaron en mí y él me nombró su escudero – para que aburrir al chico con minucias – El resto es materia conocida y repetida por todos… A los 18 años estábamos en batalla y le salve la vida en varias ocasiones, pero en la tercera oportunidad – se rió, a su soberano le gustaba el fulgor de la batalla – me recompensó nombrándome caballero.

– ¿Eso es todo? Quiero saber detalles

– No quiero aburrirte con nimiedades… Te vas a quedar dormido.

– Yo moriría por participar en un combate real.

– No lo digas ni en broma porque se puede hacer realidad… Literalmente.

Ambos rieron, su querido escudero no duraría un segundo en la batalla ¿Para que seguir el camino complicado? No obstante si quería tierras se iba a ver obligado a participar. Quizás podría convencerlo de ganarlas en las justas. Se dio cuenta que la única manera de protegerlo era enseñarle todo lo que sabía. Se encargaría personalmente de guiarlo a su triunfo. Iba nuevamente a prometérselo cuando volvió a escuchar su voz, pero esta vez con menor convicción.

– Sir Finn… he escuchado rumores.

El cuerpo de Finn automáticamente se tensó

– ¿Qué clase de rumores?

– Sé que permanecemos en este sitio por el bienestar de Blaine… pero… he escuchado que la verdadera razón es diferente… Que usted… Tiene... miedo ¿Es cierto?

Un silencio sepulcral los envolvió. Ya había esquivado una pregunta, pero esta era muy compleja de contestar ¿Podría exponer sus temores a un jovencito inexperto de la vida? No los había comentado con su propio amigo, se debatía con ello cuando el rugido de su propio cuerpo lo salvó por el momento.

– Vamos a comer – respondió más duro de lo que debía.


Era un gran jabalí por lo que desollaron, descuartizaron y empacaron sus piezas en las alforjas de los caballos. Eligieron las partes más blandas para disfrutar en el momento. Se habían mantenido en una comunión silenciosa, esquivándose pero siendo correctos. Se sentaron apaciblemente frente a la hoguera a disfrutar de la jugosa carne, hasta que un sonoro eructo de Jessie los interrumpió. Finn no pudo evitarlo y empezó a carcajear, fue como si la tensión entre ellos repentinamente se disolviera.

– No he visto ni escuchado modales más espantosos.

– Le apuesto a que no me gana – lo desafió con un brillo en la mirada.

Ambos se vieron inmersos en la competencia y al final Jessie se coronó como el ganador indiscutido. Hacía mucho que Finn no se reía tanto, pensó con nostalgia.

– En la corte no serías muy bien apreciado por tu habilidad… Sin embargo creo que tu padre estaría muy orgulloso – bromeó Finn.

– No lo creo – suspiró el chico con una mirada melancólica, después de unos instantes de tenso silencio.

– ¿No les gustaban las competencias de eructos? – replicó carcajeándose para romper la tensión.

– Nunca se lo pregunté… – Pareció tocar una fibra en el joven porque se quedó con la mirada fija en el fuego como si estuviera meditando sobre su vida y sus decisiones. Así pareció puesto que después de un largo rato señaló – No sé si esto era lo que mi padre quería para mí – una sonrisa amarga cruzó su rostro – Sé que tenía expectativas para mí, pero… no se concretaron… Aunque sinceramente no sé si eran ideales o reales… Pero estoy seguro que no le habría gustado saber que me convertí en un vil ladrón.

– ¿Entonces era verdad lo que dijo Sir Brody? – escupió sin pensar, era imposible, pero la cara del muchacho se puso lívida, sin embargo se recompuso rápidamente.

– No me refería a él… Ese era un simple bufón estúpido que le estaba robando a Sir William… Salvé esas tierras y a la dulce e inocente de Brittany… La estaba chantajeando para que se casara con él.

– ¿Qué quieres decir con ello? ¿El matrimonio ya no se celebrará?

– Por supuesto que no.

– ¿Qué paso?

El chico le contó con detalles el último día que había estado en el Marquesado de Adamms y ambos volvieron a reír con los pormenores de la historia.

– Habría dado mi brazo izquierdo por ver la cara del fanfarrón en ese momento – señaló sonriendo el caballero.

– Fue impagable – concordó Jessie.

– Me alegra que hayas salvado a esa jovencita de ese horrible destino – pensó Finn recordando a su madre, ojalá alguien se hubiera dado cuenta de las intenciones oscuras que el hombre escondía – Tu padre habría estado orgulloso.

– Lo dudo mucho – señaló retomando la turbia expresión.

Finn trató de animarlo

– No menosprecies tu labor… ¿Sabes cuál era el destino de esa chica? Perderlo todo… Hasta su propia dignidad.

– Eso no lo sabe con certeza, tal vez solamente se estaba aprovechando de su posición como administrador y realmente la quería.

– Cuando un hombre ama realmente a una mujer no se comporta de esa manera – No entendía porque Jessie defendía ese actuar.

– O simplemente podría haber cambiado con el paso del tiempo.

– Lo dudo mucho – respondió secamente.

– Todos cambiamos según las circunstancias a las que nos vemos expuestos… Él podría haberlo hecho… Brittany es una chica dulce que cambiaría el corazón de cualquiera.

– Las personas de esa calaña no cambian.

– Usted no lo sabe.

– Lo sé – suspiró tratando de postergar la confesión que brotó de sus labios – Porque mi padre era así – el chico lo miro con cara extrañada, tendría por primera vez que contar de su boca su vergüenza. El resto del mundo lo sabía porque no era algo desconocido. Sin embargo con sus propias hazañas había tratado de borrar el peso de su pasado – Ese hombre era un estafador… Era encantador y mi abuelo quedó embelesado por el porte de ese gañán – eso le dio rabia, pues según le habían dicho era la viva imagen de su padre, pero él no era así y nunca lo sería – Al principio se comportó de la manera indicada, diciendo lo correcto, actuando en apariencia según lo establecido… Pero una vez casados la tortura de mi madre empezó – apretó los puños repitiendo lo que había oído de otros. Carole nunca había querido hablar del asunto – Bebía mucho y abusaba de quien estaba en su camino incluso de ella… Cuando se aburrió de todo la abandonó aún sabiendo que estaba embarazada – tal vez ni siquiera hubiera sabido que tenía un hijo, algo que no le importaba porque conocer a un hombre así no era de utilidad alguna – Se fue a recorrer el mundo en busca de aventuras despilfarrando toda la dote de mi madre en apuestas.

– ¿Cómo murió? – susurró el joven.

– Víctima de una – respondió sin sentimientos volviendo a su serenidad habitual – Por eso Jessie debes saber que le hiciste un gran favor a esa doncella y no debes arrepentirte de tu actuar, sea lo que fuera que te llevo a él… Tu padre estaría orgulloso… Estoy seguro – agregó redirigiendo la conversación hacia el escudero.

– Aprecio su sabiduría y sinceridad… Creo que… efectivamente ayudé a Brittany… No obstante pongo en duda que mi padre hubiese aceptado mi "particular estilo de vida" – dijo crípticamente, seguramente se refería al pillaje pensó Finn – Se esmeró muchísimo por cuidar de mí y enseñarme lo que consideraba correcto… Pero ver a su hij..o… en las condiciones en que me encuentro distan bastante de cumplir con los honorables valores de cualquier hombre honesto que se precie de tal.

– Te estas esforzando por ser caballero… Un hombre de honor estaría satisfecho con ello.

– ¿A qué precio?... He estado tres largos años sacrificando todo para perseguir un anhelo impulsado por motivaciones erróneas – el chico se quedó en silencio y agregó después de un rato – Tal vez debería renunciar de una vez por todas a este tonto sueño de ser caballero y aceptar sus palabras Sir Finn. – Una risa amarga estalló – Por primera vez en mi vida acepto que no soy capaz de conseguirlo y debo cumplir el rol que la vida me asigno – Se levantó de golpe – La señora del castillo donde se encuentre debe sentirse muy feliz ahora… Ella empleó los medios incorrectos para obligarme a desistir – Lo miro con una expresión de tristeza – Pero usted Sir Finn... Lo aplaudo... después de tantos años me regaló el enfoque correcto para aceptar el cruel destino que la vida me depara… Y aunque me cueste mi propia esencia lo haré… Por mi padre – la cara de resignación era palpable – Para poder llevar con orgullo su apellido y no sentir que lo decepciono con mi escandaloso actuar.

Jessie empezó a caminar en dirección al caballo que lo había traído al lugar ¿Escandaloso actuar? ¿Qué rayos había pasado? Estaban teniendo una conversación sincera y de la nada pronunció palabras que mágicamente lo habían convencido para que abandonara su lucha… Esto era una locura. Se levantó de un salto y señaló

– Si haz sacrificado tanto por tu honor no deberías renunciar ahora… No... cuando… El camino se hará más fácil.

– ¿Fácil? – se detuvo para mirarlo.

– Yo te ayudaré, serás mi protegido… No necesitaras más recurrir al pillaje o a algún truco que pudiera avergonzar la memoria de tu padre… Te proporcionaré lo necesario para subsistir... Y te doy mi palabra de honor en que te convertirás en un caballero.

– Pero… pero… No entiendo… Ayer me dijo explícitamente que no tenía los atributos necesarios para serlo.

Como explicar que la ira descargada sólo había sido un mal momento de su carácter.

– No conocía lo que había pasado con Sir Brody – trató de explicarse – Aquello fue una proeza digna de un verdadero caballero que me hizo rectificar mi parecer... Pero eso no significa que no debas aprender a obedecer mis órdenes sin cuestionarlas… Debes hacerlo porque si yo tomó una decisión no son resultado de meros caprichos... Son consecuencia de mi experiencia.

– Entiendo – asintió el joven.

– De verdad quiero ayudar y enseñarte lo necesario para que puedas cumplir tu objetivo… por ello te repito... Juro por mi honor que te convertirás en un caballero... De esa manera podrás con honor borrar los errores del pasado y enorgullecer la memoria de tu padre de la forma en que siempre anhelaste.

Los ojos de Jessie se abrieron acompañados de una amplia sonrisa. Se maldijo en ese instante ¿Cómo había hecho esa promesa sin superar ese obstáculo que le hacía hervir la sangre? Respiro profundo tratándose de controlar su lujuria y se giró.

– ¿Lo haría? – preguntó dudoso ante su repentino cambio de actitud.

Sin mirarlo contestó

– Sí… Aunque a veces tengas que enfrentarte con un rudo carácter eso no significa que no – perturbes mis sentidos pensó, afortunadamente no lo dijo – te aprecie.

Se volvió a sentar al lugar que había abandonado y bebió un trago de licor fuerte. La sensación en su garganta lo calmó y notó que el chico también recuperaba la postura anterior a su posible escape. Se enfocó en su comida.

– Sir Finn… Creo que… Me gustará ser su escudero – dijo el chico después de un rato de silencio.

– Realmente lo espero Jessie – replico sin mirarlo y agregó – Pero preferiría que no sólo seas mi escudero… Me gustaría que – seas mío, que compartas tu cuerpo y tu alma solamente conmigo… condenación como podía pensar en esa estupidez – Fuésemos amigos.

– Yo también deseo ser su amigo – contestó Jessie.


Muchas gracias May, ahora fui más rápida porque quiero terminar pronto y continuar con mi otra historia. Gracias por ser pacientes y leer mi historia