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Chapter 10 Fiesta II, efectos del alcohol

Bella POV

-Alice… - dije yo, para nada sorprendida.

-¡Alice! – dijo Rose entusiasmada.

-¡¡Fiesta!!- bramó Emmett.

Todos reímos. Para ser sincera me apetecía un poco de fiesta, como dijo Em. Nos sentamos de nuevo en círculo y Alice dejó las botellas en el suelo. Después, Rose fue a su cuarto y trajo un pequeño tablero de cartón, cuatro vasos de chupitos, y como cinco paquetes de Marlboro. Al parecer se lo habían montado bien. Puso todo en el centro, al lado de las botellas y pudimos verlo bien. El tablero tenía una ruleta dibujada y una flecha roja que giraba en el centro. En los apartados de la ruleta ponía cosas diferentes. Alice cogió un cigarrillo, lo encendió y comenzó a hablar.

-Bueno gente, os explico el juego; es sencillo: Por orden vamos a ir girando la flechita roja, el apartado donde pare te indica lo que debes hacer. Hay dos posibilidades, o que te toque beber uno o varios chupitos, o que te toque mandar a alguien que se beba uno o más chupitos. Si pasas de beber tienes que quitarte una prenda o varias. No vale echarse atrás, ¿alguien no quiere jugar?- todo el mundo se quedó en silencio, todos sonreíamos- Lo suponía.

Después cogió el paquete de Marlboro de nuevo y nos ofreció a todos, y todos pecamos. Yo no solía fumar, y suponía que el resto tampoco; pero oye, un día es un día, busqué un mechero. Entonces Rose habló:

-Y bueno, ¿Wishky o Vodka?

Dudamos un momento pero enseguida contestó Edward.

-Wishky. (nota de la autora: yo personalmente prefiero mil veces el Vodka, ¿vosotros?)

Asentimos resignados, ambos quemaban la garganta. Miré a Edward, que estaba en frente mío; apoyado sobre su brazo izquierdo y con el derecho sobre su rodilla, sujetando el cigarro entre los dedos, con el pelo alborotado y los ojos brillantes. Vestía unos vaqueros de cadera baja y una camisa negra de Ralph Lauren, remangada hasta los codos y con los dos primero botones desabrochados. Estos últimos días me había tratado fatal, o mejor dicho, no me había tratado; pero aún y todo lo seguía viendo increíblemente sexy.

-Edward, ¿mechero? – le pregunté.

Él metió la mano en el bolsillo del pecho y sacó un pequeño mechero plateado. Se acercó a mí me encendió el cigarro si dejar de mirarme a los ojos. Yo, solté el humo y se lo eché en la cara.

-Gracias. –susurré. Él volvió a su sitio sin decir nada.

-Comienza el juego- sentenció Alice mientras abría el Wishky.

Golpeó la flechita, haciéndola girar. Dio dos vueltas y paró en un apartado. "Bebe dos chupitos". Alice se encogió de hombros y miró a Rose, que estaba a su izquierda. Ella cogió la botella y le sirvió dos chupitos.

-Traga.

Alice le hizo caso y a una velocidad envidiable tragó los dos chupitos. Uf, voy a morirme. Pensé. Después le tocó a Rose, y tuvo que beberse uno. Luego Jasper, que le tocó mandar 2 chupitos a alguien, y ya que Emmett los estaba pidiendo a gritos (literalmente), se los mandó, y el los tragó gustoso. Entonces llegó el turno de Edward. Giró la ruleta y…

-Te toca mandar cuatro chupitos, Eddie. – afirmó Emmett.

Él levantó la mirada del tablero y la fijó en mí. Con parsimonia, cogió la botella y sirvió los cuatro chupitos y después, me los acercó.

-Bella. –dijo con una odiosa sonrisa en la cara.

-N-no… - dije yo.

-¿Ya te rajas? Que blandengue… - murmuró Emmett.

Yo no era una blandengue, no pensaba rajarme. Cogí los chupitos y uno detrás de otro me los metí en el cuerpo. Me dio una arcada pero supe disimularla. Miré a Edward a los ojos y le sonreí, satisfecha.

- Dame un pitillo, Alice.- dije después de tragar.

Y Así fue continuando el juego, entre las dos siguientes rondas ya llevábamos de media cada uno seis chupitos y Jasper, el pobre, ya no tenía camiseta. Le mandaron tragar tres chupitos y sólo pudo con dos. Esta vez le tocaba a Edward de nuevo, que el muy afortunado tan sólo se había tomado tres, dos míos y uno que le tocó a él. Giró la flechita: Traga un chupito. Se lo serví yo, hasta el borde. Ya habíamos acabado la botella de Wishky y acabábamos de empezar la de Vodka. El levantó una ceja pero no dijo nada, y se llevó el pequeño vasito a la boca. Hay que ver el aguante que tiene, yo no puedo beberme uno sin poner cara de asco. Después sacó otro cigarrillo y se lo puso en los labios, lo encendió y le susurró a Emmett algo en al oído. Ambos rieron. Le tocaba al grandullón, giró la flecha una vez más y miró lo que le había tocado.

- Obligo a tres chupitos a… -paseó la mirada por el círculo y paró un momento en Rosalie, que levantó una ceja dejándole claro que iba a morir si la obligaba a tragar tres chupitos. Entonces se giró hacia mí.

- Emmett… - supliqué, molesta.

-Te tocó, Bella- se encogió de hombros y añadió- eres la menos rencorosa.

Aún y todo, me los tomé. Cuando el tercer chupito bajó por mi garganta me di cuenta de que, ahora sí, estaba borracha. Miré a mi izquierda y vi que Alice estaba empezando a reírse tontamente. Rose estaba de un color tan rojo como su camiseta y Emmett estaba tarareando solo.

-Chicos- anunció Alice entre risas- creo que es el momento de cambiar de juego, ¿o no?

-Yo ya voy pedo… - confirmó Em.

Nos quedamos en silencio y Alice habló de nuevo.

-¿Chupitos de Tequila?

-¡Sí! – gritamos todos, ahora mismo daba igual que nos metieran acetona por la garganta que no lo notaríamos.

Alice se acercó al frigorífico y sacó la botella de Tequila que había guardado anteriormente para que estuviese fría. Después, miró los vasitos y dijo:

-Sólo tenemos cuatro, y somos seis.

- Ah, no, no. Los chupitos de tequila se toman por parejas. – dijo Edward. Todos lo miramos. ¿Por parejas?

- ¿Cómo? – ésta fue Rose.

- Ven Emmett.- él aludido se acercó.- Coge un hielo, pásalo por su cuello, o bien por su cadera, al lado del ombligo. – Emmett le resbaló el hielo por el cuello de Rose.- después coge un puñado de sal y espárcelo por donde has pasado el hielo, para que se pegue. Corta una rodaja de limon y pónselo en la boca, después, llena el chupito y tenlo en la mano. Cuando yo te diga lame la sal, traga el chupito y cógele el limón con la boca a Rose. En ese orden. ¿Entendido?

Rápidamente Alice agarró del brazo a Jasper y las dos parejitas me dejaron sola con Edward. Cojonudo.

-Lo siento, Bella. – me susurró Alice.

-Yo no lo siento, jaja.- dijo Rose, y comenzó a reírse, íbamos muy borrachas.

Entonces alguien me abrazó por detrás y me estremecí. Me volví y vi a Edward, sonriente. Me acercó el hielo y me lo pasó por el cuello, esparció la sal y me colocó el limón en la boca, acariciándome los labios con los dedos.

-Esperad, aviso cuando y vamos todos a la vez. Un momento.- dijo Alice. Y se acercó al reproductor de música e insertó un disco. La música que comenzó a sonar la reconocí al instante. "I love Rock N Roll" Joan Jett & the Blackhearts. – Una, dos y … ¡tres!

Edward lamió mi cuello y temblé de arriba abajo, seguidamente se tragó el chupito y después atrapó el limón de mi boca con sus labios, suavemente. Si no fuera por que estaba muy bebida, me hubiera muerto de vergüenza.

-Chicas, nos toca.- dijo Rose guiñándonos un ojo.

Llené el chupito y lo dejé sobre la encimera, a mi derecha. Corté un limón y puse una rodaja sobre sus labios, sin rozarlos. Noté como el me miraba mientras cogía un hielo. Me puse en cuclillas y levanté un poco su camisa negra. Me quedé sin respiración al admirar su vientre. Pasé el hielo justo por el arco que formaba el hueso de la cadera (nota de la autora: la parte del cuerpo que más me pone de un tío es esa, el hueso de la cadera.) y noté como él se estremecía. Me sentía superior, sentía que tenía la voluntad de Edward en mis manos. En realidad, era yo la que estaba muy borracha, no él. Miré a mis dos amigas. Estábamos medio a oscuras pero pude distinguir las siluetas. Oí a Rosalie soltar una risita y no quise imaginarme por qué. Ahora sonaba Slippery Dick, de Peaches.

"slippery dick
its just a fish in the atlantic "

-¡Ahora!

Deslicé mi lengua por el vientre de Edward y él tembló. Tragué mi chupito y lo dejé sobre la mesa. Hice una breve pausa y me lancé sobre sus labios. Lamí su labio superior y atrapé el limón con mis labios. Me quité el limón de la boca y le sonreí satisfecha. Él me sonrió muy pagado de sí mismo. No entendí por qué.

-¿Cómo fue lo que dijiste, Bella? "No me iría contigo ni estando hasta arriba de Wishky". – dijo él, sonriendo.

Entonces lo entendí, entendí por qué me obligaba a tomar todos esos chupitos, entendí por qué sonreía tan satisfecho consigo mismo: quería emborracharme y demostrarme que cedería ante él. Intenté enfadarme pero no me dio tiempo. Se lanzó sobre mí y me empotró contra la encimera de la cocinita. No pude evitarlo, no pude apartarme, y dejé que sus labios acariciaran los míos.