Saludos! Bienvenidos a este nuevo capítulo, espero que lo disfruten :)
Debo advertir que la presente entrega contiene material un tanto sensible *If You Know What I Mean*, por lo que es recomendable que tu madre no te sorprenda leyéndolo XD
*Disclaimer: Los personajes de Resident Evil pertenecen a CAPCOM, esta historia sólo persigue fines de entretenimiento*
Capítulo X – No Digas Nada.
Caminaban en silencio, lado a lado, mientras las frías gotas de agua mojaban sus ropas; alcanzaron a cubrir un poco más de la mitad del camino cuando un trueno estalló sobre ellos y la lluvia comenzó a caer con más fuerza.
-¡Debes estar bromeando!-Exclamó Chris mientras Helena soltaba un grito por el aumento de fría agua que su cuerpo estaba soportando. Ambos comenzaron a correr con el fin de alcanzar pronto un refugio que los protegiera de aquel baño helado.
-Ven, por aquí.- dijo el castaño tomando a su compañera de un brazo para guiarla por un atajo que los llevaría hasta la cabaña de Chris, que era la que se encontraba más cercana desde aquel punto.
Arribaron al portal y mientras abrían la puerta estallaba sobre ellos un nuevo trueno; ambos se encontraban completamente empapados, con el agua escurriendo por sus cabellos y sus ropas. Helena temblaba a causa del frío, la temperatura había descendido bruscamente.
Al entrar, Chris fue inmediatamente en busca de un par de toallas para ambos, cuando regresaba hasta donde se encontraba Helena no pudo evitar percatarse de como la blusa de la agente se tornaba transparente debido al exceso de agua, adhiriéndose a su figura y dejando ver a través de ella su generoso busto apenas cubierto por un pequeño corpiño. Algo turbado extendió una toalla a la chica quien agradeció y procedió a secarse un poco mientras él se dirigía hasta la chimenea para encenderla.
Al lograr su cometido y regresar a donde se encontraba Helena se dio cuenta de que aun temblaba a causa de sus húmedas ropas, por lo que sugirió una solución.
-No tengo nada precisamente de tu talla, pero si lo deseas puedo prestarte algo para que te cambies, de seguir con esa ropa puedes pescar un resfriado, en la habitación hay un calentador, podrías colocarla allí para que seque o decirle a tu amiga que te traiga algo cuando pase la lluvia…
-Eso estaría bien, gracias.-respondió ella mientras se abrigaba como podía con la toalla.
Se dirigieron hasta la habitación en donde Chris sacó de entre sus cosas una camiseta negra la cual entregó a Helena.
-Puedes cambiarte en el cuarto de baño- dijo mientras señalaba la puerta con la cabeza- yo haré lo mismo aquí, de paso encenderé el calentador para que coloques a secar tus cosas.
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Helena tomó la camiseta y asintió a las palabas de Chris para dirigirse al baño. Cuando entró se miró al espejo por un momento, sentía que desde hace un rato se había quedado sin palabras. En su mente revivió el momento que compartiera más temprano con el castaño y sintió como parte del frío que la embargaba a causa de la lluvia se disipaba.
Lo disfrutó ¡vaya que lo había hecho! pero eso no significaba que se repetiría, así que mejor se comenzaba a comportar como una adulta, tampoco es que aquella fuera la primera vez que se veía en una situación similar –aunque no te molestaría en lo absoluto que se repitiera ¿cierto?- le respondió una voz dentro de su cabeza mientras se despojaba de su ropa mojada y vestía la camiseta.
Cubría perfectamente lo que debía cubrir, aunque dejaba sus piernas casi totalmente al aire, pero en comparación con su anterior atuendo este se sentía de lo más confortable. Tomó su ropa mojada y salió a la habitación la cual halló desierta, por lo que colocó las prendas sobre el calentador y abandonó la misma.
Al salir encontró a Chris descalzo igual que ella, ataviado con un pantalón chándal corto y una camiseta blanca sirviendo en un par de vasos lo que parecía ser brandy y se acercó a ella ofreciéndole uno.
-¿Estás mejor? Esto te ayudará a entrar en calor.
-Sí, gracias, mucho mejor; pensé que me congelaría.- dijo ella con una media sonrisa dando un sorbo a su vaso; inmediatamente sintió como el calor se extendía en su interior.
-Deberías acercarte a la chimenea, ya hay un buen fuego.- sugirió el castaño señalando el lugar frente al cual se encontraba un gran sillón terciado por una pequeña mesa.
Helena asintió y se dirigió al lugar señalado, al acercarse vio algo que le llamó la atención; sobre la mesa estaba un álbum de fotografías abierto y una de ellas se encontraba suelta por lo que la tomó para observarla mientras se sentaba.
La imagen se notaba un tanto descolorida, pero podía apreciarse a un par de niños sonrientes, un chico de cabello castaño claro cercano a los 10 años junto a una niña más pequeña que lucía un cabello rojizo y tenía un cachorro acurrucado en su regazo; tras ellos se encontraban un hombre y una mujer igual de sonrientes que compartían algunas características con los niños, por lo que dedujo que eran sus padres.
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Chris miró como Helena se dirigía hasta el sofá frente a la chimenea, no podía quitarle los ojos de encima; el negro color de la prenda que llevaba contrastaba con la blancura de sus muslos que se notaban firmes al caminar; sus cabellos húmedos se encontraban algo desordenados lo que le otorgaba un aire un tanto salvaje.
Tomó la botella de licor junto a su vaso y fue hasta donde ella se encontraba, no sin antes fijarse que tomaba algo en sus manos y se quedaba contemplándolo mientras tomaba asiento. Al acercarse y dejar la botella sobre la mesilla se percató de que el álbum que su hermana le entregara durante la reciente visita yacía abierto y supuso que era lo que contemplaba la chica.
-¿Qué tienes allí?- preguntó mientras se sentaba junto a ella.
-Una vieja fotografía… ¿Es tu familia?- dijo mientras se la entregaba a su acompañante.
-Ella es mi hermana, demás está decir que este soy yo, y ellos eran mis padres… es de las últimas fotografías que tengo de ellos.
-Oh, lo lamento…
-Descuida, fue hace mucho…
Ambos acabaron el contenido de sus vasos.
-¿Un poco más?-preguntó el capitán mientas alcanzaba la bebida.
-Sí, por favor.
Mientras las bebidas eran servidas un nuevo trueno estallaba en el cielo y escucharon como el agua golpeaba con fuerza sobre el techo que los cubría.
-¿Aún piensas que un poco más de caudal aumentará la diversión de subir la cascada?
-No tanto… No imaginé que sería tan fuerte, más que el agua me preocupa los escombros que puedan ser arrastrados, no me atrae la idea de que un tronco o una piedra me golpeen mientras subo…
Chris observó a Helena mientras bebía de su vaso y apreció como la luz proyectada por las llamas se reflejaba en su rostro afilando sus rasgos. Ninguno de los dos había hecho referencia hasta el momento sobre lo ocurrido más temprano; ella no parecía disgustada, sin embargo no se atrevía a tocar el tema directamente, lo cual estaba haciendo que se cohibiera de intentar repetirlo.
Helena se volvió y captó la mirada de Chris, sin apenas darse cuenta volvió a tomar un sorbo de su vaso.
-Te noto algo callada.- intervino el castaño sin apartar la mirada.
-Estaba pensando en tu fotografía… También perdí a mis padres bastante pronto.
-Lamento escuchar eso.- respondió el hombre bebiendo un nuevo trago.
-Cuando fallecieron prometí que protegería a Deborah a toda costa ya que ellos no podrían hacerlo… Siempre fue muy confiada y temía que por eso alguien llegara a hacerle daño; aunque al final no pude hacer mucho para evitarlo.
-Estoy seguro de que hiciste todo lo que estuvo en tus manos para protegerla.- dijo el castaño sorprendido por repetir las palabras que tanto había escuchado, pero más aún, por creerlas.
-Por más que intento… por más que me repito esas palabras, no puedo evitar pensar en que hubiera ocurrido si comento con alguien lo que pasaba. Me dejé llevar por el miedo de que le ocurriese algo a Deborah y fui una ficha más en el juego de Simmons…-los ojos de Helena se tornaron brillantes- Si hubiese pensado un poco más las cosas, si hubiese buscado ayuda puede que nada de aquello ocurriera… si sólo…
Chris tomó el rostro de la chica entre sus manos y la miró fijamente, sus ojos mostraban una profunda pena, culpa. Cuántas veces se él mismo repitió esa pregunta, ¿cómo sería todo si…? Podía entender lo que sentía Helena en aquel momento, por lo que las palabras que pronunció a continuación eran absolutamente sinceras y en parte dirigidas a sí mismo.
-La vida está llena de momentos que pudieron ser y no fueron… He pasado mucho tiempo preguntándome como serían las cosas de haber actuado de manera distinta, pero la verdad no tiene caso, sólo logras atormentarte hasta el punto en que comienza a consumirte, aunque lo intentes, no puedes escapar de esa culpa y terminas apartando a todos de tu lado… o bien los arrastras contigo hasta el fondo del abismo.
Helena se apartó, dejó el sofá y fue hasta una ventana por donde observaba como seguía cayendo la torrencial lluvia; Chris fue tras ella.
-Estoy seguro de que hiciste lo que estuvo en tus manos. Cuando vemos en retrospectiva siempre creemos que pudimos haber hecho algo distinto, cuando en realidad no es así… Y aunque odie esta frase, la verdad es que no todo depende de nosotros mismos. No tiene caso que sigas culpándote de esa manera, Helena, por algo que iba más allá de lo que podías imaginar…
-¿Cómo puedes estar seguro de eso? No estabas allí, no viste como fue, como la vida se extinguía de sus ojos y se transformaba en esa cosa…- dijo en voz baja sin volver la mirada hacia el hombre a que se encontraba tras ella.
-Porque lo he visto muchas veces, más de las que incluso he podido soportar.- la voz de Chris sonaba distinta, con un dejo de amargura.- Desde que todo esto comenzó he visto morir personas a quienes consideraba como mi familia, en situaciones que… en esos momentos todo se convierte en una pesadilla… Haces todo lo que está en tus manos, incluso eres capaz de arriesgar tu vida para que tengan una oportunidad, pero es inútil… Al parecer nadie permanece en este mundo un minuto más del que estaba en su destino.
Helena se volvió sobre sí misma apreciando la expresión en la cara del castaño, tenía el ceño fruncido y una mirada seria, dura si se quiere, que no dejaba duda sobre las palabras que recién pronunciara.
-Lamento haber dicho eso… no quise… Sé que has estado en esta lucha por mucho tiempo y no puedo siquiera imaginar por todo lo que has atravesado, no tienes por qué soportar mis niñerías.- dijo e intentó alejarse del lugar.
Chris tomó a Helena por un brazo impidiendo que se alejara
-No tienes por qué disculparte, has dicho lo que piensas y tienes razón, no estuve allí… Pero en algo te equivocas.- dijo mientras se situaba frente a ella y levantaba su mentón.- no creo que seas una niña en absoluto…
La castaña observó los ojos del hombre posados sobre los suyos, su cercanía le afectaba… sintió las manos de él sobre su rostro y lo imitó; con las yemas de los dedos trazó cada una de sus facciones hasta llegar a los labios del hombre de ojos café rozándolos con suavidad, esto fue tomado como una invitación por el receptor de las caricias quien nuevamente aproximó sus labios a los de ella, pero no llegaron a encontrarse ya que en ese momento la mujer de ojos avellana desvió el rostro acercándolo a su oído.
-¿Por qué lo haces? Ya ves que soy un desastre.- susurró mientras lo abrazaba.
-Tengo la costumbre de buscarme problemas.- respondía el capitán mientras la rodeaba con sus brazos y hundía su nariz entre los cabellos de la chica.
-Estás algo loco… lo sabes ¿cierto?-decía mientras recorría los amplios hombros del castaño con sus manos y rozaba parte del cuello de este con la punta de su nariz
-De hecho, sí, lo sé… ¿Crees que eso importe mucho?- dijo al oído de Helena y comenzó a besar su cuello muy despacio
-Hmmm…- la agente no pudo reprimir un suspiro ante las caricias que recibía en ese momento, lo que fue aprovechado por Chris para plantarle un largo beso en los labios.
-Tú también estás algo loca, hasta el momento no has intentado huir….- pronunció el castaño antes de volver a arremeter contra sus labios.
Una inquietante excitación se apoderaba del cuerpo de Helena; mientras sus labios eran presa de la arremetida del castaño una especie de corriente eléctrica recorría su espalda y se extendía por doquier colmando cada uno de sus poros, tornando sus extremidades casi como de gelatina, dejarse llevar por esa sensación resultaba muy tentador…
Soltó sus manos de alrededor del cuello del hombre y como pudo debido al reducido espacio entre ellos las deslizó por el pecho de este; percibía el agitado sube y baja de su tórax mientras sus dedos se deleitaban con la firmeza de sus músculos que se adivinaban a través de la barrera de tela.
Chris aumentaba la intensidad de sus caricias mientras su lengua recorría cada rincón de la ansiosa boca de Helena; descendió con sus manos hasta los muslos de la chica emprendiendo el camino de regreso por debajo de la prenda que vestía, podía sentir su piel cálida, suave y firme al mismo tiempo.
Notaba como la de ojos avellana se estremecía ante cada nueva caricia y en un momento advirtió que empujaba su cuerpo haciéndole retroceder paso a paso aunque sin abandonar su toque, hasta que sus piernas se toparon con algo mullido. Las manos de Helena empujaron su pecho hasta hacerlo caer sentado en el sofá donde estuvieran momentos antes.
Se deleitó con la imagen que tenía ante sí; el rostro de la mujer frente a él se encontraba encendido, sus labios curvados en una sonrisa seductora, coronada por una mirada de lujuria que a cada momento se acercaba más a él. La tomó de la cintura mientras ella se acomodaba a horcajadas sobre su regazo, momento que fue aprovechado por el hombre para remover la camiseta que en ese momento representaba un estorbo, y haciéndola a un lado pasó a recrear su vista sobre el perfecto busto que se encontraba a escasos centímetros de su rostro, cubierto apenas por un pequeño sujetador color piel.
Pudo sentir el contacto directo de la dureza de Chris en su entrepierna cosa que no hizo sino aumentar el deseo que ya la desbordaba, su cuerpo ardía ante cada caricia que ejercía el castaño sobre su piel, la agitación aumentaba a cada momento y no tardó en deshacerse entre gemidos cuando el hombre llevó las manos hasta sus senos, sabía exactamente que hacer… apartó el sujetador y comenzó a acariciar sus erectos pezones; sentía que moriría de gusto cuando el de ojos café comenzó a acariciarlos con la punta de la lengua.
La mente de Helena se encontraba completamente nublada por lo que en ese momento experimentaba, era como si aquel hombre supiera exactamente lo que deseaba, lo que necesitaba en ese momento, sólo atinaba a repetir su nombre entre gemidos hasta que la boca de él se juntó nuevamente a la suya mientras iniciaba un movimiento de vaivén con sus caderas.
Buscó despojarlo de la camiseta y el cooperó elevando sus brazos. Pudo observar su torso bien definido subir y bajar con la agitación del momento, se dedicó a recorrerlo con ambas manos mientras besaba el cuello de este para luego bajar muy despacio por su pecho procurándole suaves mordidas y regresando nuevamente hasta sus labios.
Los brazos de Chris la atrajeron con fuerza hacia él mientras se ponía de pie provocando que enredara sus piernas alrededor de la cintura del hombre y a aferrara sus brazos alrededor del cuello de este.
-¿Qué haces?-preguntó con algo de sorpresa al oído del castaño.
-Nos llevo hasta un lugar más cómodo.- respondió el capitán mientras caminaba hacia la habitación.
-Yo estaba bastante cómoda.- dijo la chica mientras le mordía con suavidad el lóbulo de la oreja.
La tendió sobre la cama y se situó sobre ella, lo que le quedaba de ropa comenzaba a molestarle y realizó el ademán de despojarse de las prendas; Helena captó su movimiento y se dispuso a ello, lo hizo tumbarse sobre la cama y se posicionó sobre él nuevamente.
Primero lo despojó del pantalón corto quedando absorta por un momento en la entrepierna del hombre que se encontraba a reventar, llevó su mano hasta allí y le prodigó un pequeño masaje que causó en el castaño gruñidos de placer antes de despojarlo del ceñido bóxer negro que llevaba a modo de ropa interior, tomó el duro miembro entre sus manos deslizándolo entre ellas, mientras nuevos sonidos de placer escapaban de los labios del hombre.
Chris hizo acopio de toda la voluntad que quedaba para indicar a Helena que pusiera fin a las caricias que le regalaba. La dominó con su fuerza hasta quedar encima; tomó las manos de ella entre las suyas y las apoyó en la cama mientras volvía a besar su boca con pasión, bajando luego poco a poco a través del su cuello y pecho de la mujer, del cual se encargaron sus manos mientras continuaba con el descenso de sus labios hasta el comienzo de la ropa interior de la castaña quien se estremecía bajo sus caricias; con lentitud bajó la única y pequeña prenda que cubría el cuerpo de la chica, quien levantó sus caderas para facilitar la tarea.
Guio su mano hasta el punto exacto notándolo húmedo y cálido e inició una suave caricia con sus dedos, sonrió con lascivia al ver a Helena estremecerse bajo su toque. Continuó con sus caricias mientras nuevamente besaba los labios y cuello de la chica hasta escucharle pedir con voz suplicante que la hiciera suya en aquel momento, cosa que no tuvo que repetir dos veces.
Entró en su cuerpo lentamente, ambos emitieron un prolongado suspiro. Sus movimientos no tardaron en sincronizarse, mientras el ritmo de los mismos aumentaba poco a poco, las manos de ambos se aferraban al cuerpo del otro explorando cada rincón al que les era posible acceder, sus lenguas jugueteaban en sus bocas como si no hubiera mañana.
Helena entrelazó sus piernas alrededor de Chris quien aumentaba el ritmo de sus movimientos, aferró sus manos a la espalda del castaño, necesitaba que la poseyera por completo; la intensidad de las oleadas de placer que experimentaba aumentaban cada vez más al igual que los gemidos y las embestidas del castaño en su cuerpo; ambos se contorsionaban en una danza frenética hasta que el orgasmo los hizo gritar.
La intensidad de los movimientos disminuía lentamente al tiempo que las manos cesaban en su afanoso explorar de los cuerpos y los besos se volvían cada vez más dulces y sosegados; Chris se acomodó hacia un lado para no aprisionarla bajo su peso mientras Helena se giraba para quedar frente a frente.
Se miraron largamente a los ojos y volvieron a besarse con ternura, se estaba muy bien abrigado en el abrazo del otro mientras la lluvia continuaba cayendo. Poco a poco todo les comenzó a parecer muy lejano, la calidez los envolvía permitiendo que sus cada vez más relajados cuerpos se rindieran ante los brazos de Morfeo.
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Mayo 25. 2014
Chris se encontraba despierto desde algunos minutos atrás, la torrencial lluvia había pasado y la habitación se encontraba iluminada únicamente por la luz de la luna que se colaba a través de la ventana; observaba a la mujer que dormía plácidamente a su lado mientras una cálida sensación se extendía en su pecho ¿ternura, quizás?
Podía pasar ante cualquiera que la observara en ese momento como la imagen de la fragilidad e inocencia. Sonrió para sus adentros, hace algunas horas esa mujer le demostró que no era para nada inocente; sin embargo no se le ocurría otra manera para describir la imagen ante sí; era reconfortante sentir la calidez de su cuerpo tan cerca del suyo.
¡Vaya día! cuando por la mañana dejó la cabaña con los primeros rayos del sol no se imaginó que terminaría de aquella manera, sin embargo todo se dio de manera natural, se había sincerado consigo mismo, Helena le gustaba pero no esperaba que ella se sintiera atraída por él. Tal vez no se percató de lo obvio hasta que lo tuvo frente a sus narices -"o es que eres un maldito testarudo y te niegas a aceptar lo que sabes está ocurriendo"-se dijo.
Comenzó a acariciar el suave cabello de su amante durmiente ¿Qué diría ella una vez despertara? Al parecer eso lo sabría pronto, ya que se revolvió entre las sábanas y perezosamente abrió los ojos.
Helena llevaba algún tiempo despierta, no se atrevió a abrir sus ojos mientras recordaba las escenas que protagonizara hace unas horas… ¿anoche? No tenía noción de cuánto tiempo había dormido ni mucho menos de la hora, pero eso no importaba, hace mucho que no experimentaba esa sensación de seguridad de estar junto a alguien más.
Debía comerse sus palabras, aquel hombre le encantaba y continuar negándoselo en esas circunstancias era una pérdida de tiempo, sin embargo no quería imaginarse nada, no deseaba pensar en nada más que el bienestar que la embargaba en ese instante; ya dejaría en eso para otro momento.
Sintió que acariciaban sus cabellos, Chris se encontraba despierto ¿notó que fingía su sueño? De cualquier manera ya era innecesario continuar con ello por lo que se atrevió a abrir los ojos, él la miraba con expresión dulce mientras jugaba con sus cabellos, no pudo evitar sonreír cuando sus miradas se encontraron.
-Parece que dormiste bien.- dijo el castaño a modo de saludo.
-Sólo fue una pequeña siesta… ¿Llevas mucho rato despierto?
-No mucho… No quise despertarte…
-Descuida, ya llevaba algunos minutos.
-Y yo que te hacía en el quinto sueño.-pronunció antes de besarla en los labios suavemente.
-¿Sabes qué hora es?- preguntó Helena una vez finalizado el beso.
-Poco más de media noche.-respondió el capitán tras consultar su teléfono en la mesilla.
-Parece que ha dejado de llover.- observó la de ojos avellana.
-No me digas que piensas marcharte ahora.-dijo Chris mientras la rodeaba con sus brazos y volvía a besarla.- hasta pensaba invitarte a cenar…
-No imaginé que entre sus talentos se encontraba cocinar, capitán Redfield.
-No es que sea un experto tampoco, aunque debo decir que los emparedados son mi especialidad. No te burles.-dijo mientras observaba como Helena reía.- tampoco es que tenga mucho tiempo para practicar.
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Se encontraban en la pequeña cocina de la cabaña; Helena vestía nuevamente una camiseta de Chris y el cuerpo de este era cubierto únicamente por los pantalones cortos que encontró en el suelo de la habitación.
Con el ajetreo de más temprano la agente no tuvo tiempo de fijarse con tanto detalle como lo hacía en aquel momento de las distintas marcas y cicatrices que cubrían la tostada piel del hombre, que en ese momento preparaba los bocadillos casi con concentración zen.
Podía decirse con facilidad cuales eran las más recientes y las más profundas; ella tenía sus propias cicatrices, pero por suerte los buenos genes heredados de su madre hacían sus marcas casi imperceptibles.
Minutos después Chris presentó el esperado platillo y tenía bastante buena pinta, además de que el ejercicio de horas atrás les había abierto el apetito. Mientras comían se hacían bromas entre ellos. Una vez hubieron culminado y recogido se sirvieron un poco del licor que más temprano usaran para repeler el frío, lo bebieron mientras observaban a través de la ventana el paisaje nocturno tenuemente iluminado por la luz de la luna.
Ambos permanecían en silencio, Chris abrazaba a Helena por la espalda mientras ella se recostaba en el pecho de este y recorría sus brazos con su mano libre. Fue el hombre de ojos café quien se atrevió a romper el silencio.
-Helena, debemos hablar.
-Claro ¿sobre qué?-Preguntó ella haciéndose la desentendida.
-Creo que está bastante claro a lo que me refiero.-dijo el castaño dándole vuelta para mirarla a los ojos.
-Chris, a menos que quieras decirme que en algún lugar del mundo existe una "señora Redfield" y un par de "Redfields Jr." no es necesario que digas nada… no esta noche.-objetó la de ojos avellana para luego besarlo suavemente.
"Tal vez es mejor así",pensó, de todas maneras tenía unas cuantas cosas más que aclarar con el mismo- pensó mientras correspondía al beso iniciado por Helena y la apretaba contra su pecho.
-Redfields Jr… ¿es en serio?-preguntó con fingida seriedad antes de que ambos comenzaran a reír.
Al regresar a la habitación hicieron el amor nuevamente, esta vez fue distinto, aunque cargados de pasión se tomaron un poco más de tiempo en recorrer el cuerpo del otro antes de ceder a la urgencia que el placer imponía. Al terminar continuaron besándose suavemente hasta caer rendidos ante el sueño una vez más.
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Escuchaba un sonido persistente a lo lejos, quería que parara, se encontraba muy a gusto recostada sobre el pecho de Chris… El sonido continuaba insistente ¿qué era aquel ruido?... Nuevamente el sonido estridente, pero esta vez lo encontró sumamente familiar, "mierda, el teléfono", recordó un segundo antes de levantarse como un resorte de la cama y recogerlo del lugar donde la noche anterior lo dejara olvidado.
-Agente Harper.- contestó con la voz más profesional que pudo
Chris escuchó el sonido del teléfono y supo que no era el suyo; abrió los ojos aun no terminaba de amanecer, en ese momento sintió que Helena se levantaba de prisa y la vio atender la llamada; por la cara que puso mientras escuchaba y al no regresar nuevamente a la cama al finalizar la comunicación supo exactamente de lo que se trataba.
Helena tomó su ropa seca del lugar donde la colocara durante la noche anterior evitando a toda costa mirar al hombre que aun yacía entre las sábanas, se dirigió al baño para enjuagar un poco su cara y vestirse.
El momento no pudo ser roto de una manera más inconveniente, debía volver lo más rápido posible a la ciudad y no sólo eso, sino que se encontraría fuera del país durante los próximos días, en unas horas partiría a Grecia junto al compañero que le habían asignado en misión de rescate de un importante científico secuestrado.
Salió del baño y se dio cuenta de que Chris ya no se encontraba en la habitación así que salió de allí para encontrarlo bebiendo un poco de agua, notó en su mirada que se encontraba contrariado.
-Lo siento, debo irme ahora.- dijo mientras se acercaba a él.
-¡Que bonita manera de comenzar un domingo!- exclamó con sarcasmo mientras la tomaba entre sus brazos.-¿Es algo grave?- preguntó mientras la miraba a los ojos.
-Aún no sé qué tan complicada es la situación, no he revisado todos los datos, por el momento sólo dijeron que es una misión de rescate… en Grecia, estaré fuera por algunos días.
-¿Iras sola?- inquirió el hombre con seriedad.
-No, me asignaron un compañero, aunque no mencionaron quien será, eso es lo de menos, todos los agentes de campo son de primera línea y tendremos un equipo para apoyarnos en el lugar…
El castaño posó sus labios sobre los de ella, él más que nadie sabía que no había caso en negarse, había una misión y Helena acudiría a cumplir con su deber.
-Ten mucho cuidado, por favor.-dijo mirándola a los ojos para luego estrecharla con fuerza entre sus brazos.
-Siempre tengo cuidado.- respondió y depositó un beso en la mejilla del hombre- debo irme ya, no puedo dejar a Melanie aquí, seguro está dormida y suele ser difícil despertarla, además debo recoger mis cosas y prepararme para el viaje.
-¿Quieres que baje contigo?
-No es necesario, de verdad, espero no tardar mucho… no puedo hacerlo.- Añadió con una sonrisa ladeada.
-Está bien.- la besó nuevamente.- no dejes de avisarme cuando regreses, entendido, y… buena suerte.
-Sí, capitán.- respondió ella haciendo el saludo militar mientras se dirigía hasta la puerta de la cabaña por donde hace cerca de 12 horas entrara completamente empapada.
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Despertar a Melanie no fue tan complicado como hacerla entender que debían marcharse en ese preciso momento, se las arreglaron para recoger sus cosas en tiempo record y a sólo 45 minutos de recibir la llamada se encontraban camino a la ciudad.
Melanie se encontraba completamente despierta y notó como la miraba con sorna, hasta que sintió que si no decía nada a su amiga se le saldrían los ojos por mirarla de esa manera.
-Está bien, pregunta lo que quieras.- dijo Helena sin quitar la vista de la carretera.
-Oh, nada, sólo espero un reporte pormenorizado de todo lo que sucedió ¡y no me ocultes detalles, incluso los sucios! No pienses que me creeré que pasaron tooooda la noche hablando acerca de lo bonita que es la montaña.
Helena sonrió, poco a poco fue comentando partes de lo que ocurriera el día anterior, desde la caminata que hicieran, el beso al atardecer, la fría lluvia hasta llegar a la cabaña y cambiarse de ropa.
-¿Y luego?- preguntó la ojiazul con creciente curiosidad.
-Luego nada ¿qué crees que pudo haber pasado?
-Pues, por la sonrisa que cargas cualquiera diría que pasó mucho más de lo que cuentas.
Helena soltó una carcajada pero no dijo una palabra más a pesar de que Mel intentó sonsacarla de todas las maneras posibles.
Al llegar a su edificio Helena notó que un vehículo con toda la pinta de ser oficial se encontraba frente al mismo por lo que se dio prisa en tomar una ducha, cambiarse de ropa y tras comprobar la información que le fue suministrada guardar algunas prendas para los días que se encontraría afuera, si llegase a necesitar otras cosas la agencia se encargaría de ello.
Se despidió de su amiga y le dejó el número de la agencia a través del cual podría contactarle si surgía algo grave, de lo contrario no mantendrían comunicación; se despidieron con un abrazo y la castaña bajó para tomar el auto en el que sería llevada hasta el aeropuerto.
…
Al llegar a la terminal se encontró de frente con el hombre de cabellos negros que le fue asignado como su compañero; Percy Johanson sonreía visiblemente complacido.
A ver, a ver... Espero les haya gustado, sin duda fue más largo de lo acostumbrado pero sentí que debía darle forma para que no quedara como un asalto sexual XD
Gracias a todos por leer :) Hoy más que nunca espero con ansias sus comentarios! :D
