NOTA PREVIA: antes que se me olvide lo dejo claro, los personajes de slayers NO son de mi propiedad, le pertenecen a sus respectivos autores. Pero los personajes nuevos, esos si me pertenecen. ^____^
N/A: no se si se habían dado cuenta (yo creo que si) cuando los parlamentos están entre "" son los pensamientos del personaje en cuestión.
Capitulo Noveno:
"Que fue lo que hice!? Destruí la ciudad que quería proteger!!! Como pude!?" – Lina se encontraba sentada en el suelo, con la mirada oculta tras el flequillo y sumida en sus pensamientos.
Silphiel había tratado de acercarse repetidas veces, decirle que no era su culpa y que al menos nadie había muerto, pero Lina no le permitía estar a menos de 4 metros de ella. Realmente le había afectado ver la cuidad de Kalmaart en ruinas... y todo por su culpa. Y el hecho de que Aer era también responsable de lo sucedido no importaba en lo mas mínimo.
Sentía rabia: contra Dynast, contra ella misma por no poder resistir, por ser lo que era ahora.
Dynast apareció a su lado, pero Lina no se movió en absoluto.
- Tenemos que irnos. – la voz de Dynast era fría, mas se notaba que internamente estaba gozando con lo sucedido.
- No. – Lina ni siquiera levantó la vista. Su tono había sido demasiado seco, cosa que molestó al señor de los hielos.
- Me desobedeces? – preguntó mas fríamente de lo normal.
- Me obligaste a hacerlo.
- Y lo hiciste muy bien. Acabaste con dos de esos molestos lagartos sobrealimentados. – Dynast sonreía maliciosamente.
- No permitiré que me uses de esa forma otra vez. – Lina se puso de pie y encaró a Dynast.
- A si? Y dime... que piensas hacer? – Dynast estaba siendo claramente sarcástico, pero Lina le ignoro. Se dio la vuelta dispuesta a marcharse en dirección contraria a la de su señor. – Vaya, vaya. Te creía menos cobarde. Tengo que decirte algo, así que aun no puedes marcharte.
- Si hay algo que decir, hazlo aquí y ahora. – el señor oscuro dio un despectivo vistazo hacia donde estaba Silphiel y los demás supervivientes y luego se volvió a Lina.
- Ven conmigo. Esto te compete solo a ti. – Lina siguió caminando. – Si es lo que quieres...
Dynast alzó su mano apuntando hacia Lina. La pelirroja se paró de golpe llevándose la mano derecha hasta el pecho. El Señor de los Hielos, con el brazo aun extendido, se limitaba a mirarle divertido.
Lina sabia a lo que se arriesgaba cuando decidió irse sin el permiso de su señor, pero ya no quería estar ahí, no ahora. Necesitaba pensar antes de hacer cualquier cosa, pero el dolor que sintió en su corazón fue insoportable y le obligo a detenerse, era como si unas gélidas garras lo aprisionaran lentamente, pero con una fuerza increíble. No podía mas, si Dynast no la dejaba en ese instante de seguro que perdía el conocimiento, por decir lo menos. Afortunadamente lo hizo, Lina cayó exhausta al piso tratando de normalizar su respiración.
- Ya sabes lo que te espera si vuelves a sublevarte de esa forma. Entendiste? – Lina no contestó - No eres tonta y no estas muda, CONTESTA!
- Si... entendí. – dijo cuando se hubo recuperado un poco. La pelirroja detestaba cada vez mas al ser al que debía servir, el coraje iba en aumento, sobretodo al pensar que hasta hace unas cuantas semanas esa humillación hubiera bastado para destruirlo, pero ahora... no podía levantar su mano contra él. Aunque quisiera hacerlo con todo su corazón, no podía, una extraña fuerza le paralizaba impidiéndole atacarlo.
- Ahora, ven de una maldita vez. Debo preparar mi próximo movimiento. – Dynast dio un paso, pero Lina no le siguió. Al sentir los fríos ojos de Dynast clavados en ella, decidió seguirle. Aun quedaban Bulevazard y Ciphied, si Dynast acababa con ella antes de eliminarlos no valdría la pena tanto esfuerzo. – así esta mejor. – ambos dieron un par de pasos mas desapareciendo por fin de las ruinas de Kalmaart.
Varios metros mas allá, Silphiel había contemplado toda la escena, su rostro tenia una expresión de tristeza, nunca pensó ver algo así. Era una lastima, pero la situación estaba fuera de su alcance, y no había nada que pudiera hacer. Ahora lo que podía hacer era dirigirse a Sailune, era el único lugar en el que aun le quedaba alguien, su tío. Dio unos cuantos pasos y se giró de golpe solo para encontrar a los soldados sobrevivientes.
- Lo sentimos, pero... – empezó uno de los soldados.
- No tenemos a donde ir. – dijo otro.
- Además, nos sentimos mas seguros con su compañía. – los cinco asintieron al mismo tiempo y esbozaron unas nerviosas sonrisas.
- Pero... yo voy a Sailune, están seguros que quieren ir allá?
- Claro! Dicen que la primera princesa ha reclamado el trono después de la muerte de su padre, además...
- Allá en Sailune pudieron contra los dragones y casi no hubo daños!! – Silphiel se estaba dando cuenta que todos ellos no eran mas que cobardes, por un momento pensó en reclamarles, pero se dio cuenta que solo eran quinceañeros. Les sonrió y asintió.
- Bien, entonces vamos! "Así que la hermana mayor de Amelia, creo que visitare el palacio real cuando llegue a Sailune" – el grupo finalmente se puso en marcha encabezado por Silphiel.
En el palacio de Dynast, este observaba a Lina desde su trono. La pelirroja estaba inclinada frente a él, con la cabeza gacha y esperando a que su amo hablara.
Pasó mucho tiempo, demasiado para Lina que ya estaba cansada de permanecer en esa posición. Y Dynast no parecía tener intenciones de moverse si quiera. Repentinamente alguien irrumpió en la habitación.
- Señor Dynast, disculpe que lo moleste.
- Que ocurre.
- Zelas ha enviado un emisario, quiere saber con detalles que ha ocurrido.
- Bien. – Dynast finalmente se puso de pie, caminó tranquilamente hasta la puerta del salón, pero antes de salir se dirigió a Lina. – No te muevas de ahí. – Lina asintió levemente y Dynast salió finalmente de la habitación para dirigirse a Wolf Pack Island.
- Mi señor Ciphied!! Aer y Terra están...!! – uno de los sacerdotes entro corriendo al Salón de los Cinco.
- Lo se, y tampoco podemos contar con Aqua.
- No importa. Yo acabare con ellos. Sobretodo con esa estúpida...!!
- Basta Bulevazard!! No conseguiremos nada, será mejor esperar.
- Esperar, ESPERAR!!!??? Esa demonio destruye a los nuestros y nosotros solo esperaremos!!!!??? – una mirada de Ciphied bastó para que Ignis guardara silencio y pidiera disculpas silenciosamente.
- Escúchame bien, "esa demonio" como la llamas, destruyó a mi Caballero, a Aer y a Terra, sin mencionar que por poco acaba contigo y sin haber liberado todo su poder.
- No entiendo. Por que no la destruyes tu mismo, a ella y a sus Señores Oscuros? Aer, Aqua y Terra ya no existen, su esencia ha vuelto a ti, o no? Todos somos partes de ti!
- Esa chica... su poder no solo destruyó los cuerpos de mis dragones, sino también sus esencias. Sabes lo que eso significa? – Ignis asintió.
- Que esa energía no volverá a ser usada. – respondió impotente.
- Así es. Mi poder ha sido mermado considerablemente, lo mejor será esperar...
- Pero...!!!
- Que no comprendes!!!??? Si esa energía me alcanza no podré detenerla!! Y sin mi no serás mas que una piedra en el camino!!! – Bulevazard se sintió humillado, pero era verdad, Ciphied era quien lo mantenía, quien le brindaba energía constantemente, sin el su existencia se extinguiría inexorablemente. – Y aunque aun tengo a miles de dragones de rango inferior no bastarían. Sabes bien que Xellos puede acabar con ellos de un solo golpe y sin siquiera sudar un poco.
- Que haremos entonces? – preguntó el Rey Dragón de Fuego con tono resignado.
- Nada. Nos sentaremos a recuperar fuerzas, en unos cien años estaremos en condiciones de preparar un nuevo ataque. Los mazokus no pueden llegar hasta aquí, esta dimensión esta en un plano diferente al de ellos, no podrán encontrarnos, y solo el poder de L-sama puede romper la barrera que protege al palacio.
- Pero esa mujer puede usarlo.
- No si no nos encuentra.
- "Maldición!! Se me están acalambrando las piernas y este tipo no vuelve!!" – Lina aun permanecía en la misma posición, eso le había dicho Dynast y no quería hacerlo enojar tan pronto.
- Espero que hayas estado cómoda. – dijo Dynast apareciendo por fin en la habitación. – Sabes, ninguno de nosotros puede sentir la energía de Ciphied, así que creo que se ha retirado por el momento.
- Pero yo quiero... – el señor de los hielos caminó hasta su trono y se acomodó en el.
- Lo que tu quieras poco me importa. – dijo algo molesto. – Ahora bien, como hemos terminado con los dragones el pacto ha llegado a su fin. – los ojos de Lina se abrieron desmesuradamente. – y como haz de saber eso significa que ya no tenemos por que dejar con vida a los humanos.
- No! No lo hagas. – Lina se puso rápidamente de pie.
- Eh? De que hablas? Yo no haré absolutamente nada. No tengo por que gastar ni un poco de mis energías en seres tan insignificantes. Así que de eso se encargaran Xellos y tu. Zelas también cree que no hay razón para dejarlos tranquilos. Y Dolphin, bueno, ella no esta muy cuerda, así que su opinión no nos importa.
- De acuerdo, iré con Xellos. – Lina casi no podía disimular su rabia y frustración.
- El primer blanco mortal será... mmm... bueno, según los planes anteriores seria Zefilia, pero quedó casi por completo destruida, así que ya no hay de que preocuparse. Si, lo mejor será acabar con Sailune ese reino podría convertirse en un problema ahora que su líder no tiene los ideales pacifistas de su antecesor.
- "Pero... todos están allá!"
- Mañana al amanecer atacaran.
- Si. – Lina asintió mas por reflejo que por otra cosa, puesto que su mente estaba a muchos kilómetros de ahí. Dynast se puso de pie y se acercó a Lina y levantó suavemente su barbilla obligando a la chica a mirarle a los ojos.
- Supongo que esta demás decirte que a esos patéticos humanos les ira mucho peor si me desobedeces, verdad? – al ver que la pelirroja no respondía comenzó a presionar su rostro enterrando, a modo de advertencia, sus garras en el.
- Si, lo sé.
- Bien. – dijo soltándola por fin. – Puedes irte, haz lo que te plazca, pero al amanecer te quiero aquí. - Lina volvió a asentir y desapareció de la habitación. En cuanto la pelirroja se hubo marchado Dynast sonrió complacido. – Astaroth!
- Mi Señor?
- Ve junto a Xellos a Sailune, ahora mismo. No dejen nada en pie. Nada ni a nadie.
- Como ordene mi señor.
- "Que hago!! Esto se esta complicado demasiado. Tiene que haber una forma de sacarlos de ahí antes de mañana. Pero como le hago para que Dynast no se entere! Y... no se si puedo confiar tanto en Xellos. Esto esta mal, muy mal."
- Comprendo la situación, pero no puedo alojar a toda una ciudad en Sailune.
- Pero su majestad, no es a toda Kalmaart, solo... una buena parte de ella. Muchos se dirigieron a las ciudades en donde tenían familiares.
- Lo se, pero...
- Por favor. – la pareja miraba a la soberana de Sailune suplicante.
- De acuerdo. – respondió Naga no muy convencida. – de todas formas llegaron informes de que Kalmaart fue totalmente destruida, no puedo abandonarlos.
- Gracias!!
- Ahora que todo se ha arreglado... quisiera hacerle unas preguntas.
- Adelante. – dijo Naga intrigada.
- La gente del pueblo cuenta que Lina Inverse estuvo aquí y que le ayudó a vencer a los dragones, es cierto eso?
- Bueno... en cierta forma. Si.
- Y donde esta ella ahora?
- Eh... en realidad, lo ultimo que supe fue que estaba en Kalmaart, pero no se donde esta ahora.
- Lo sabia. – mencionó el hombre.
- Disculpen, quienes son ustedes?
- Somos sus padres, una chica muy parecida a Lina nos dijo que viniéramos aquí.
- Y que usted nos diría lo que ha sucedido. – Naga se sintió incomoda, Lina le había dado a entender que ella debería contarle la verdad a sus padres. Como odiaba esa clase de compromisos.
- Si Lina lo ha querido así, no me queda mas que decirles. Vengan, vamos a dar una vuelta por los jardines. – Naga se puso de pie y la pareja Inverse le siguió.
Alrededor de una hora mas tarde, Naga tenia a un hombre que le miraba sorprendido y a una mujer que no podía contener las lagrimas. Los tres se quedaron en silencio, uno bastante incomodo.
Silphiel y los soldados llevaban horas caminando, no habían hecho ninguna parada, no había donde. Estaban todos muy cansados, pero debían llegar antes del anochecer, no querían ser sorprendidos de ninguna manera.
Según los cálculos de uno de los chicos en media hora podrían ver la ciudad y en tan solo hora y media poder disfrutar de una buena comida y un merecido descanso en alguna de las posadas de Sailune.
Pasada la medio hora, ciertamente vieron algo, pero desgraciadamente no lo que esperaban. Cientos de demonios menores avanzaban hacia Sailune. Silphiel levantó la vista y vio al sacerdote del Ama de las Bestias en el cielo, junto a el un extraño ser de cuerpo colosal y muy musculoso, ambos veían con hastío el lento caminar de sus tropas.
- Esto se pondrá interesante. – murmuró Xellos, quien había visto a Silphiel en los alrededores. – Espero que a Lina no le importe.
- De que hablas sacerdote? – preguntó su acompañante.
- Nada, Astaroth, nada.
- Esto no va bien, que hacen tantos demonios en dirección a Sailune? Y por que no simplemente se transportan hasta allá? – el grupo de había detenido y ocultado tras unos arbustos del camino para escapar a los ojos de los demonios.
- No pueden. – le respondió uno de los muchachos. – esa clase de demonio no tiene el poder de usar el plano astral.
- Como sabes? – preguntó Silphiel.
- Mi abuelo era un estudioso de las clases de mazokus, trabajaba en Sailune, en la biblioteca mas importante de esa ciudad. Me enseñó muchas cosas antes de morir. – el chico sonrió orgulloso.
- Pero aun no sabemos que hacen aquí. Tenemos que llegar a Sailune cuanto antes.
- Conozco un atajo. – habló otro de los jóvenes. – solo nos tomaría media hora mas en llegar, pero...
- Que ocurre?
- Hay muchos bandidos en ese camino, es peligroso ir por allí.
- No importa. Vamos, tu nos guiaras. "Desde cuando tengo tanta confianza? Vaya, me sorprendo a mi misma" – el chico tragó con dificultad.
- Yo? Pero...
- No hay tiempo que perder!!
- Si!! – respondió firme, tanto que se sorprendió a si mismo. – la situación le recordó a Silphiel la primera vez que se encontró con Lina.
La pelirroja se encontraba en Zefilia, o lo que quedaba de ella. Había un lugar al que solía ir a jugar cuando pequeña, ahora también estaba destruido, pero aun así estaba en mejores condiciones que la ciudad. Mientras paseaba entre los escombros de lo que alguna vez fue un hermoso bosque, pensaba en sus próximas acciones.
- "Definitivamente no puedo ir donde Naga y decirle lo que ocurrirá, Ese maldito de seguro lo sabría. Si pudiera fusionar nuevamente el Drag Slave con el Ragna Blade... pero eso es imposible sin la intervención de Dynast. Aaahhh!! Maldición no tengo idea que haré!!!, pero al menos tengo unas cuantas horas para pensarlo. Ese maldito de Dynast... ya me las pagara, eso lo juro."
Nota de Autora: Hola que tal todos!!? Ojala y bien.
A ver, hay un par de cosillas que decir.
Primero: recuerden que Lina es solo un híbrido entre humano y mazoku, en ningún caso es un mazoku completo. Es por ello que puede usar el poder de otros demonios tales como L-Sama y el mismo Dynast, sino fuera mitad humana no podría, puesto que se estaría negando a si misma y eso la destruiría. (Voy bien J-Chan?)
Y Segundo: se acerca el periodo de exámenes, y este semestre no quiero estar nerviosa con ninguno de mis ramos (materias o como les llamen Uds.) como me pasó con Conta el semestre pasado ^_^U. Así que, si ya me he tardado en subir caps... creo que ahora me tardare un poco mas, gomen nasai... pero aunk prefiero escribir, tengo que estudiar, de hecho tendría que estar estudiando calculo ahora mismo T_T... En todo caso, haré lo posible por terminar otro cap antes de que me enfrasque en algún libro ¬_¬U
Y como siempre gracias a todos los que leen este y mis otros fics!!! (no crean que los he dejado de lado, es que quiero terminar este de una vez y centrarme en otro, terminarlo y así... hasta que por fin los acabe todos. ^__^ )
Por ultimo (pero no menos importante) Saludos especiales a Erebo y a Zerosu por su continuo apoyo... GRACIAS CHICOS!!!
Sugerencias, reservas mentales, criticas constructivas etc a Rinita_Inverse@yahoo.com (también se aceptan reviews! :P)
Ahora si!! Hasta otra!!
13/09/2003
