Resignación.


El frío era más intenso, las luces los iluminaban tenuemente mientras continuaban besándose, quería continuar.

Era demasiado agradable, sus suaves labios, esa sensación tan cálida… que no sentía hacia ya mucho tiempo.

Hacía mucho tiempo que no tenia, algo tan suave, como ahora lo era, ella.

Sintió un fuerte escalofrió cruzar por su espalda. Y una mala sensación se apodero de él, el miedo, y unas enormes ganas de huir, de huir de ese lugar.

Alguien los observaba, alguien… que era aterrador.

La empujo suavemente desde sus hombros, y comenzó a mirar su entorno, observando con lentitud, si podía identificar aunque fuese por un instante, esa mirada; que era esta sensación de terror que invadía su cuerpo.

Detuvo sus hermosos ojos color rubí, en ella. Un segundo extra.

Podía ver su preocupación en su rostro, no podía recordar desde hacia cuanto no veía esa mirada en alguien.

Miro hacia un costado. Aquella sensación había desaparecido. ¿se habrían ido? No, no estaba seguro de aquello… aun estaba allí.

Sintió una suave caricia en su mejilla, y un suave contacto se poso nuevamente en sus labios. Era muy dulce.

ella le sonrió.

—¿por qué lo hiciste? —le pregunta ella.

Se sorprendió, a pesar de eso le dio una sonrisa torcida. La mantenía tomada por los hombros y se acerco lo suficiente para decirle al oído.

—me la debías… yo no olvido nada…

Sensual, quizás como él solo podía serlo, se erizo y un como un toque eléctrico recorrido desde su espalda baja hasta sus hombros, sonrojándose.

disfruto la reacción de ella, y sabia que no se lo esperaba. Sonrió una vez más, perverso.

Se disponía a salir de ahí, la pierna de verdad que le dolía y ya necesitaba descansar. Necesitaba sentarse y revisar su herida… sentía la sangre que comenzaba a aparecer atreves de su pantalón; se había esforzado más de lo que debía.

un sonido ensordecedor retumbo en la plaza, los gritos movieron a las masas de personas que estaban en aquella concurrida calle.

El pánico se apodero del lugar.

Unos balazos, fueron lo que se oyó, y un grito y seguramente, una persona muerta era lo mínimo que se podía esperar.

Kougyoku, sujeto a Judal por los brazos, aterrada.

Lo miro, a ver si podía recibir alguna señal de parte de él, pero no… él estaba inmóvil, mirando de donde provenía semejante alboroto, con lo que parecía ser terror en sus ojos.

Alguien se acercaba hacia ellos, desde la zona del incidente.

Una mujer, de largo cabello rosa pálido…

—¡Judal… ha pasado tiempo… ahora la matare a ella! —se oía el grito desde el fondo, levanto su arma y los apunto a los lejos.

—muévete… —le susurro con pánico kougyoku, moviéndolo con brusquedad.

Él no reaccionaba, no le quedaba opción, lo jalo con toda su fuerza y comenzó a correr empujándolo; tenia esperanza de poder llegar a la multitud y ahí perderse de esa mujer, que era aterradora.

Una bala rozo su brazo, cerro sus ojos ante el dolor, pero poco le importo, necesitaba seguir corriendo, miro hacia atrás, la mujer no los seguía, y tampoco la podía ver ya.

—¡Judal!

—no puedo correr más… —se sujetaba la pierna, en una queja. Se sentía miserable, realmente miserable…

La sangre ya se asomaba por su pantalón, estaba preocupada, pero debía de salir de ahí.

Paso su brazo por sobre su hombro y decidió que la usara de muleta, irían mas lento pero, se moverían, no podía quedarse ahí, estaba aterrada.

Mientras él, se sentía cada vez mas débil, se aferraba al teléfono en su mano y al hombro de la mujer que lo ayudaba a caminar, la miraba de reojo como podía.

El mundo le daba vueltas…

—no te desmayes por favor…

fue lo último que alcanzo a oír, todo lo oía a los lejos, y la voz de ella cada vez se oía aun más distante. Sus ojos pesaban, solo quería cerrarlos, ya no podía más, solo quería dormir.

Dormir un poco, hacia demasiado frio.

*.-.-.-.-.-.-.*

Hakuryuu:

Los tres hombres caminaban por la calle, habían oído unos gritos a los lejos. Hakuryuu había corrido a la escena, asustado y, sin entender mucho que era lo que había ocurrido, pero era peor de lo que creía…

¿en verdad habían sido ellos los que habían ocasionado tal cosa?

Esto era un atentado… uno muy aterrador, del cual ellos no se habían enterado…

Esto no es lo que se había robado Judal, esto es otra cosa.

¿quién tomaría la responsabilidad por semejante acto?

Rasco su cabeza, no sabia que más pensar, tenia esperanza alguna de ver a Judar metido en esto, pero tampoco estaba, no estaba por ninguna parte.

Veía a la gente correr a su alrededor, aun se podían oír gritos y las sirenas estaban rodeado el lugar, la policía y las ambulancias ya habían llegado.

Y ya, estaba todo cercado.

Aladdin corrió hacia él, agitado. Junto a él venia Kouha caminando, un poco mas distante.

Habían logrado pasar antes de que cercaran el lugar, Hakuryuu buscaba alguna pista para poder entender que era lo que había ocurrido aquí… pero no había nada.

Uno de los policía se acerco a ellos…

—ustedes no pueden estar aquí.

Hakuryuu saco algo de su abrigo y se lo mostro al señor, acto seguido lo dejo avanzar sin mayor problema, antes de irse lo tomo por el hombro, necesitaba respuestas, y quizás este hombre se las podía dar. —una consulta… —fue lo que dijo, y el hombre entendió rápidamente, que era lo que buscaba el joven.

—si señor, la información que hemos recaudado es la siguiente… —el hombre parecía cansado, pero con solo la mirada, había entendido todo.

el policía saco una libreta y comenzó a hablarle a los tres chicos delante de él.

—ustedes tienen permiso para estar aquí… que curioso —dice Kouha sin mucho interés, mirando los cuerpos en el suelo. Eran varios— que masacre…

—unos hombres y una mujer, comenzaron a disparar a diestras y siniestras… de un momento a otro se detuvieron y decidieron irse…

—¿algún dato físico sobre ellos? —pregunto Hakuryuu.

—la mujer tenia cabello rosado… bastante alta… los otros llevaban mascaras —miraba la libreta el hombre.— esa es toda la información que hemos podido recolectar sobre los testigos… hasta ahora.

—comprendo… —dice dando un suspiro, y mirando a los otros dos que lo acompañaban.— regresemos…

—¿qué? Dijiste que quizás encontraríamos a mi hermana aquí… —le responde molesto Kouha.

—ya huyeron… agradece que ninguno de los cuerpos, es tu hermana.

Paso junto a él y Aladdin lo siguió, y hasta ese momento Kouha ni siquiera había pensando en la posibilidad de que alguno, de esos cuerpos pudiese haber sido su hermana.

Miro aterrado la situación, y luego siguió a los otros dos que iban mas adelante.

—ellos deben estar bien… a pesar de que el celular de Judal marco que estaban aquí… ya habían huido… —le sonríe Aladdin, Kouha lucia realmente preocupado.

El celular vibro en su bolsillo.

+6281****XX [21:00pm]: Judal me conto que estabas en su casa… dile a su hermano que estamos bien. Tengo miedo de decir algo más… me comunicare luego.

Había recibido un mensaje de un numero desconocido, parecía que era kougyoku por la manera de escribir… pero no estaba seguro de aquello…

—la señorita kougyoku te escribió… —sonrió Aladdin, mirando el teléfono.

—¿qué?

Hakuryuu se acerco, observaba la pantalla junto a ellos.

—¿cómo estas seguro que es ella? —a Kouha lo irritaba cada vez más todo esto.

—porque te lo manda de un numero desconocido, es el celular de mi hermano… deben estar juntos…

—lo están… —comento Hakuryuu.— si no los encontramos, es porque, Judal se dedico tanto a que no pudiesen ubicarla a ella, que no podemos encontrarlo a él… porque están juntos.

se mordió el labio, colocando ambas manos en los bolsillos, este país congelaba y pronosticaban nieve para esta noche, siguió caminando siguiendo a los otros.

Ya no valía la pena cuestionarse mas cosas, ahora si ese mensaje era de ella, estaba seguro ella estaba involucrada, mas de lo que quisiera admitirlo.

¿si no puedes con ellos úneteles? No… aunque estaba apunto de ceder.

*.-.-.-.-.-.-.-.*

Judal:

la luz se filtraba por sus pupilas, le molestaba, se cubrió con su ante brazo, su vista se fue acostumbrando y solo podía ver el techo, era un lugar que conocida… se encontraba boca arriba en una cama, su cama…

suspiro y miro atentamente el lugar, era el departamento que actualmente estaba utilizando kougyoku.

se fijo en si mismo, y se encontró solo llevando una camiseta blanca y más abajo… sin pantalones…

solo sus bóxer negro, se avergonzó levemente, pero tenia la pierna con un vendaje nuevo…

seguramente fue ella… sonrió, ya no le dolía tanto como lo recordaba.

pudo ver que habían vendas alrededor, recordó parte de lo ocurrido hacia quizás… ¿cuánto? Estaba casi seguro de que ella estaba herida…

—¡bruja! ¡kougyoku!

Grito, no podía recordar como habían llegado ahí, y podría apostar que ella estaría con él, tenia que estar con él… se le revolvió el estomago solo al pensar lo que había ocurrido.

Pensar que ahora, él estaba solo en ese lugar.

No oía respuesta, y comenzó a preocuparse; se levanto de la cama con dificultad y camino como pudo hacia la sala.

—Kougyoku…

murmuro, pero no podía encontrarla. No era un lugar mucho mas grande, a pesar de que era de concepto abierto. Pudo ver vendajes sobre la pequeña mesa delante del sofá; con eso estaba seguro.

Ella estaba herida también.

Corrió a la habitación con algo de dolor, cogió bruscamente las frazadas de sobre la cama y las lanzo al suelo, buscando con desesperación el celular, encontró el aparato, que para su sorpresa era el de ella, aun en su poder.

+5889*****XX [22:10pm]: ¿dónde estas?

Puso atención al ruido del lugar ¿podría ser que esa mujer no se haya llevado el teléfono? No podía ser…

No escucho nada, pero tampoco recibía respuesta. El tiempo se le hacia eterno y comenzaba a desesperarse. Volvió a la sala y miro por la ventana, tenia miedo hasta de mirar por ella.

Nevaba afuera, nevaba con fuerza. Esta era la tormenta que habían pronosticado. Golpeo la ventana con sus dedos, los nervios estaba jugando en su contra.

Se sentó y prendió el televisor, aun estaba en las noticias el incidente del cual había escapado, y lo habían catalogado como un atentado. se fastidio mordiendo su labio, aun estaba preocupado, no sabia si los habían seguido.

Decidió marcar el teléfono, luego de unos tonos de marcado, hasta que al fin le contesto.

Era la voz de ella, que tranquilidad sentía al oírla.

—¿dónde estas? ¿por qué no respondías?

—¿qué? No vi el mensaje… lo siento.

—¿dónde estas? Iré por ti. —le dijo notoriamente molesto.

—no, no, no… debes descansar estabas con fiebre… no pasa nada…

—¿dónde estas? Por tercera vez…

—estoy en el mercado… ya iré de vuelta a casa, no había comida y la tormenta y tenia miedo de salir…

se quedo en silencio un momento, ella también tenia miedo pero aun así fue capaz de moverse…

—trae duraznos… —finalmente dijo.

—traeré —se escucho una risita detrás.

—¿estas herida?

Pudo oír el silencio de parte de ella ahora, logro preocuparlo.

—algo… nada importante… ya, hare las compras y regreso. ¡Hablamos luego!

Corto la llamada ¿ella le había cortado la llamada? se molesto un tanto y dejo el teléfono sobre el sofá y se acostó en el, pasando suevamente sus manos por sobre su flequillo, manteniéndolo ahí.

Cerro los ojos, esto se le estaba saliendo de las manos. Toco sus labios para luego mirar su mano derecha sobre él, aun podía sentir el sabor de los labios de Kougyoku en él.

Su piel…

No sabia hasta que punto podía llegar… no quería sentir nada. Se había prometido así mismo nunca más volver a sentir algo.

Pero apareció, con un golpe en el estomago, y le cambio todo eso de un día para otro. Y era literal… le dio un golpe en el estomago.

Comenzó a reír, cubriéndose el rostro. Sonó el celular y era un mensaje, creyó que seguramente era ella, pero no… para su sorpresa.

Kouha [22:45pm]: ¿esta kougyoku ahí? ¿Están bien?

Miro el mensaje y sonrió divertido, era el mocoso. Se fijo que había dos mensaje antes, Kougyoku debió mandar un mensaje desde el teléfono. ¿y el otro?

Lo leyó, y sonrió perverso. Eso se iba a poner bueno… ya quería ver a la bruja intentando solucionar eso…

Sintió algo de pena por ella…

Miro el techo concentrado, pensando. ¿pena?

Sobre su cabeza, estaba el pañuelo que ella llevaba en su cuello, lo tomo y lo dejo caer sobre su cara, cerrado sus ojos, sintiendo el leve contando de la suave tela sobre su piel, inhalo su aroma, el perfume de aquella mujer, le gustaba. Se mantuvo con los ojos cerrados, solo siendo interrumpido por el sonido de la televisión de fondo. No sabia que era lo que sentía por esa niña.

Era una niña, para él eso era. Siempre que la miraba por donde fuese, el único instinto que tenia… era protegerla.

No quería… que alguien mas sufriera lo que el sufrió, la humillación que la han hecho vivir…

Pero…

Entonces ¿por qué la beso? Aarg, seguía disfrutando del aroma del pañuelo sobre su rostro. No estaba arrepentido de besarla, de hecho estuvo la gran parte del día sacándose ese pensamiento de la cabeza, en el fondo quería hacerlo. En ese momento solo quería aferrarse a ella… a ese menudo cuerpo que le gustaba tener entre sus brazos…

Era una niña. Se volvió a repetir en su mente, abriendo sus ojos bruscamente.

Oyó la puerta, se tenso su cuerpo y se acerco a la puerta corriendo, podía ser cualquier persona…. Los estaban buscando.

*.-.-.-.-.-.*

Kougyoku:

miraba el cielo mientras caminaba con las bolsas en sus manos, hacia un frio de cual quizás, jamás había sentido en su vida. Este país era completamente descocido para ella, y si no fuese por Judar, el tope del idioma seria mucho peor… él había sido un gran soporte para ella, desde que llego, y no se arrepentía de nada, por ahora.

Nevaba cada vez mas fuerte, y ella solo lamentaba no haber traído ni si quiera un paraguas. Las manos las tenia congeladas con el peso de las bolsas, tenia algo de miedo de andar por la calle, y cada vez que llegaba a una esquina, cruzaba con pánico de saber si alguien podría salir o estar escondido ahí.

Miro su celular y sonrió con el mensaje que no había leído anteriormente, el mensaje que causo que el la llamara, le dolía el brazo, y no recordaba en que momento le había dado algo… aunque haya sido solo un roce… había sangrado bastante, no sabia que iba a hacer, mañana tenia que ir a trabajar, y no se podía presentar con una herida.

La tenia preocupada, y hasta desanimada, quizás solo por eso, podía perder la oportunidad de ganar alguna otra campaña. Suspiro algo resignada, lo importante ahora era, que ellos estaban bien. Tenia que pensar positivo.

Se detuvo un momento, era la entrada a los departamentos, miro hacía atrás. Tenia tanto miedo de si quiera imaginarse que alguien la pudiese estar siguiendo. Miro otra vez, pero esta vez hacia arriba, miro la cámara de seguridad del poste de luz de la esquina. Últimamente hasta a eso le tenia miedo.

Subió las pequeñas escaleras y entro a la recepción, el lugar ahí estaba tan cálido. Su teléfono comenzó a sonar nuevamente, seguramente era él, aunque no creyó haberse demorado lo suficiente como para que él la volviese a llamar, puso el teléfono en su oído.

—¿diga?

No oía nada desde el otro lado del teléfono, una respiración y una risa de una mujer.

—¿Judal?

Ya no podía oír nada, la risa había cesado. —¿Judal? —dijo aquella voz.

Kougyoku se quedo paralizada, era la voz de una mujer desde el otro lado del teléfono.

—¿Estas vivo? ¿qué fue lo que hiciste? ¿por qué no me buscaste? ¿por qué lo mataste?

La peli rosada no sabia que responder a eso… pudo oír una risa mas detrás de todas esas preguntas.—¿no tienes miedo niña? Deberías…

La voz era sombría, todo era para cuestionarse…

¿confiar?

—no confíes en él, te hará daño pequeña… te abandonara, como a mí… —dijo entre risas.

la llamada se corto, y se quedo de pie, en la entrada con el teléfono en su oído. Corrió hacia dirección a la puerta, le temblaban las manos y no podía escoger la llave adecuada para abrir la puerta.

¿no podía tener un día normal?

Estaba aterrada, al fin logro abrir la puerta y entro rápidamente, vio a Judal frente a ella, apunto de atacarla.

—yo…

no podía dejar de mirarlo ahí frente, no podía dejar de pensar en las palabras de la llamada de hacia solo un momento. Esa llamada era para él, no para ella… solo fue casualidad. Solo había sido casualidad.

¿no tienes miedo?

Si, si tenia miedo.

había tirando todo al piso en el momento de entrar, camino hacía a él, y se apoyo en su pecho, tímidamente, cubriendo su rostro, para la sorpresa de él, que no se esperaba aquella reacción.

Estaba empapada, suavemente tomo una de sus manos, y noto lo fría que estaba; temblaba mientras aun ocultaba su rostro en él.

Le preocupaba que estuviese temblando, le quito el abrigo sin ninguna resistencia de parte de ella.

—bruja… quítate la ropa.

Levanto su vista, a las palabras que le había dicho, no sintió ninguna mala intención en ellas, solo preocupación. Con él, no se sentía sola.

Quería confiar plenamente en él. Después de eso…

Levanto sus manos y acaricio su cuello, el cerro los ojos al sentir el frio tacto de los dedos de ella en su cuello, pero no la alejo. Sus ojos estaban posados en ella, solo en ella… mientras lo miraba e intentaba leer más allá de esa mirada inestable que el mostraba, esa miraba color sangre…

—yo…

—tu… a ti te debería dar algo de miedo quedarte a solas con un hombre…

—no, contigo no tengo miedo… —le sonrió al fin. No sabia como comentarle lo que le acaba de pasar.

—quítate la ropa, estas empapada —le dio una sonrisa torcida en respuesta.

tomo con ambas manos su camiseta y comenzó a levantársela por la cabeza, para la sorpresa de él. No esperaba por nada del mundo que ella hiciese eso, delante de él…

apretó sus puños, y en su interior se maldijo.

—no… no hagas eso…

ella lo miro de reojo y sonrió burlándose.

—no juegues conmigo bruja, solo eres una niña…

—¿niña? Yo creo que no tenemos…

el teléfono de ella volvió a sonar, su respiración comenzó a agitarse, y el miedo nuevamente comenzó a apoderarse de ella. No podía respirar y su pecho se apretaba, temblaba nuevamente.

Las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, estaba aterrada.

El lo noto y rápidamente la abrazo con fuerza, no sabia lo que le pasaba pero la interrogaría luego, no soportaba verla llorar, tomo el teléfono y contestando.

—al fin logre encontrarte…

—¿Hakuryuu?

—si idiota…

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pd: disculpen los errores.