Bueno nuevo capitulo, veo que está gustando por las estadísticas y los comentarios de apoyo, ya sé lo que dije, pero ha habido un cambio de planes, no os preocupéis el siguiente será totalmente lemmon. I promess you.

GRACIAS POR COMENTAR.

LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN(si no a FOX) CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA


Siento lo que hice.- Hizo una pausa, Lea lo miraba con confusión.- En la fiesta, cuando nos acostamos, bueno perdiste lo más importante que tiene una mujer, conmigo, me deje llevar, fui un niñato estúpido.- Dijo con sinceridad.- Estabas allí tan graciosa con tus copas de más, tan guapa, y…lo siento de verdad, fui un…- Cory no sabía cómo decir cuánto lo sentía por todo el daño causado, pero su expresión sí que lo mostraba, cosa que Lea no pasó por alto, aquella misma expresión de dolor, por el dolor causado.

-Flash Back-

Estaban de fiesta, Melissa estaba encargada de su fiesta de despedida, aunque nadie sabía el motivo real de todo aquello, excepto Meli, ya estaba bastante borracha, tenía que dejarlo todo atrás, a sus amigos, a su familia, a él. Se acercó a Cory.

Estoy un poco…-Las palabras y los movimientos de su cuerpo decían que tenía cogido el punto.- Borrasha…

Ya lo veo.- Dijo él con su sonrisa.- Ven a bailar. ¿Qué has tomado?

Dos vodkas con limón, creo.- Dijo mirándolo de reojo y bailando muy pegada a él.- Y otros dos chupitos de tequila, de eso si me acuerdo.

Él la miró con aquella expresión de dolor, y después sonrió.- Estás muy guapa.

Lo sé.- Dijo ella soltando una carcajada.- ¿Sabes? Un tío me invitó al primer vodka, lo pagó y entonces intentó meterme mano.- La cara de Cory cambió a terror y furia.- Lo mandé a tomar…el aire.- Dijo ella y él se relajó.- Me voy a New York en…tres, no, dos días.- Soltó.- Esta es mi fiesta de despedida sorpresa, sorpresa para ellos, yo lo sé.- Ella rió.- ¡Bien! Te veo sorprendido. Objetivo cumplido.

¿Te vas? – Dijo él confundido y ella asintió.

Cory.- Dijo la voz de Melissa.- ¿Puedes llevarla a casa? ¡Está fatal!

Lea se apartó de ambos y se dirigió a la barra.- ¡Venga chicos! Unos chupitos, por mí y por mi viaje a New York.- Gritó. Todos se volvieron a mirarla.- Meli, hay gente que has invitado que me cae un poquito mal.- Dijo y luego se tomo su tercer tequila.

Si, es lo mejor.- Dijo el resignado.- Lea ven, te llevo a casa.

Uuuuuuuuu.- Dijo acercándose.- No puedo llegar borracha a casa, mi madre me matará

Es cierto, vendrás a mi casa.- Dijo Cory.- Tranquila, esperaré que se espabile y la llevaré a su casa, vivo cerca. No haremos nada más.- Melissa echó una mirada inquisidora hacía Cory y le dio un beso a Lea en la frente.- Pórtate bien y no hagas locuras.

¿Cuándo he hecho yo locuras estando borracha? – Dijo Lea con una carcajada

Siempre, por eso me preocupo.- Dijo acompañando sus risas.- Cory, cuídala, por favor.- Dijo Melissa

Espero que te gusten las motos.- Dijo Cory frente a una moto de tamaño medio negra y azul.- Toma el casco, agárrate a mi ¿vale?

¡Qué guay! – Dijo ella.- ¡Come on!

Cuando llegaron a la acogedora casa de Cory, Lea ya estaba mucho mas espabilada.- ¿Y tus padres? ¿Tú hermana?

De viaje, y con mi abuela.- La miró mientras intentaba no perder el equilibrio quitándose los tacones.- Allí está el baño, ahora te llevo unas toallas y una camiseta larga. Te duchas y así te espabilas.

Cuándo Lea salió de aquel baño con la misma ropa interior que había entrado y una camiseta de publicidad enorme y se miró en el espejo se rió de sí misma.- Estoy bien.- Le dijo al entrar en el cuarto donde él estaba.- Debería irme a casa.

Deberías dormir algo.- Dijo él.- Pongo el despertador y a las seis te despiertas, te arreglas y te llevo. Aún son las dos, te pusiste borracha muy pronto.- Dijo mirándola de arriba abajo.

Ella se tumbó en la cama, lo miró y repitió.- Me voy a New York.- Con cierta tristeza, con miedo quizás.

Sí, lo sé.- Dijo él mirándola a escasos centímetros.- Sal de mi cama, ve al sofá u otro lado.

¡Si hombre! ¡Yo me quedo aquí!- Ella volvió su cuerpo hacía él y lo miró.- Bésame

¿Qué? – Dijo atónito.

Bésame.- Repitió ella en un susurro a apenas dos centímetros de su boca. Él no dijo nada más, solo la besó, cómo si no hubiera mañana, como si la necesitara para respirar. Ella se puso encima de él, y la camisa que le había dejado de camisón, desapareció, las manos de él viajaron por todo su cuerpo, y tuvo la sensación de que también desaparecieron, pero no, allí estaban como si al reconocer su cuerpo, estuviera más cerca del secreto de la vida.- No deberíamos hacer esto.- Dijo incorporándose.- Tu lo has dicho, no deberíamos, pero queremos.- Dijo ella seriamente mirándolo a los ojos.- Hazme tuya.- Dijo en un susurro.- Por favor.- Dijo cómo suplica. Él la besó. Y su camiseta desapareció, ella llevaba años deseando aquello, tocar su pecho, sus brazos, besarlo, respirar el mismo aire que él, aquel que él impregnaba. La ropa fue desapareciendo, hasta que sus almas quedaron desnudas y expuestas, el placer aumentó al mismo nivel que los gemidos que ella, intentaba guardar en su garganta pero que se salían de manera involuntaria. Tiraba de su pelo, arañaba su espalda, y gemía, ella, gemía, nunca había llegado a aquel punto de éxtasis, donde sus caderas de manera involuntaria se elevaban a la mínima caricia, caricias que nunca antes había recibido de aquella forma tan pasional. Ella ya era parte de él, y él era parte suya.- Te quiero.- Susurraron los labios de él contra los de ella cuando ambos llegaron a la cima, cuando el placer chocó contras las nubes, la atmosfera y las estrellas, entonces, y solo entonces, todo se desvaneció, los problemas, su ciudad, New York, solo quedaron ella y él, haciendo el amor, saciados de placer.

Ella lo besó, sonrió y él la abrazó por la espalda, ninguno dijo nada, ya lo habían dicho todo. Cuando la respiración de Cory se tranquilizó, Lea se levantó se vistió y se marchó, con una sonrisa en los labios, con el alma desbocada, con el corazón roto.

Él se despertó y ella ya no estaba, solo estaba aquel pañuelo que había llevado toda la noche, de color gris azulón y que seguía oliendo a ella, al igual que sus sabanas, que su habitación, había dejado un rastro imborrable, hasta en su propia alma.

A los días siguientes él la llamó, pero no contestó, según su amiga Melissa, a la cual Lea no le había contado nada de aquella velada o eso dedujo, le contó que aquella morena con la que había pasado la mejor noche de su vida ya estaba de camino a New York, lejos de él, demasiado lejos.

-End Flash Back-

¿Por qué sientes aquello? Sé que fue malo, no, malísimo, pero bueno…-Dijo ella quitándole importancia

¡Dios! ¡Cállate! – Dijo exasperado.- Tú comportamiento, este, el de hoy con uno y mañana con otro, es todo por como lo hicimos.

Pensaba que me conocías mejor.- Dijo ella mirando su plato.- A mi no me importaban el cuándo o el dónde, me importaba el quién.- Dijo levantando la vista hacía él

Y fui yo.- Dijo de forma apagada.- Un cabrón.

Un cabrón, que yo quería con locura, y, con el que tuve la más imperfecta primera vez de la historia de las mujeres.- Dijo con una sonrisa con cierta añoranza.- Fuiste un inútil, y eso que tu ya tenías practica.- En esta ocasión era él quien miraba al plato.- ¡Mírame! Espero que hayas mejorado.- Dijo con una sonrisa sincera y, ambos, rompieron en una carcajada.

Yo también lo espero.- Dijo entre carcajadas.

Aquella noche se pusieron al día, hablaron de su futuro, de su pasado, de su presente. Shana surgió de nuevo en la conversación en varias ocasiones, cada vez que Cory nombraba a aquella persona, Lea se tiraba de los pelos interiormente, una estúpida, no le iba a quitar todo pensó para sí mientras lo veía comerse las patatas fritas sin decir nada.

Después de aquello iban a tomar algo a un bar, pero ambos estaban demasiado cansado.- Te acompaño a casa andando.- Dijo él.

Te recuerdo que tu eres el visitante y yo la que vive aquí.- Dijo riéndose

De momento.- Respondió sutilmente

No creo que te mudes.- Hizo una pausa.- Tomamos la copa en mi casa ¿vale? Creo que tengo algo de alcohol.

Me parece bien.- Respondió él con su sonrisa ladeada

Lea le sirvió una copa de vodka con hielo, y para ella otra con unas gotas de zumo de limón.- Ahora lo tomo solo, casi solo.- Dijo ella tragándose casi medio vaso.- Háblame de Shana, ¿qué te pareció, simpática?

La verdad que habla demasiado, y aburre, nada que ver con tu compañía.- Él se colocó justo enfrente de ella, tan solo quedó en medio el mueble de la cocina. La casa de Lea estaba compuesta por un salón con cocina americana, bastante grande, que también contaba con una encimera alta de mármol, ella opto por comprar taburetes, que colocó en el lado que daba al salón, así ya tendría una mesa para comer y más espacio, al otro lado del salón, un cuarto de baño pequeño y, junto a la cocina estaba su habitación, que también tenía baño propio.

Y la cena, ¿qué tal? ¿Cuál es la mejor hamburguesa?- Dijo Lea retándolo.

La tuya por supuesta, la de ella parecía de juguete muy pequeña, aunque de sabor no estaba mal, pero no supera la salsa especial de tu hamburguesa.- Respondió

La he superado entonces con creces, en dos cosas.-Lea se rió.- Me alegro que sea así.- Hizo una pausa. Su cara cambió y paso de una sonrisa triunfadora a una expresión no tan ganadora.- Te acostaste con ella ¿me equivoco?

Él dejo de sonreír y la miró de golpe, ella se había bebido su vodka, el se mojo los labios con el suyo.- Sí.- Dijo mirándola a los ojos.

¿Qué tal fue?- Dijo ella con la mayor normalidad posible.

No creo que debamos hablar de eso.- Dijo él algo serio.

Con el tio con el que he disfrutado más en la cama se llama Mark, es un dios, algo mayor que yo, y busca lo mismo, ya nos conocemos, es un favor mutuo, es increíble, solo pensarlo, uff, no te imaginas que pasa debajo de mi vestido, ¿cómo es esa expresión? ¿Se te mojan las bragas? Sí, esa es. Pues eso ocurre.- Dijo ella con una carcajada.- En cambio hay tipos, que han estado ahí, y dios, digamos que mis bragas se quedaban pegadas para no bajarse si me los vuelvo a encontrar.- Ella lo miró, se hecho otro vodka y volvió a beber, él estaba serio.

¿Qué pretendes? ¿Celos?- Dijo ahora él con una sonrisa ladeada.

No.- soltó de nuevo una carcajada, el vodka hacía efecto.- Pretendo decirte que me da igual, te lo cuento como amigos, quiero que me lo cuentes tu.

Está bien.- Hizo una pausa para beberse el vodka de un trago, la haría falta.- Pregunta.

¿Hace posturas raras? – Ella se rió y él la acompañó.

Lo intentó, pero no, no hicimos nada de eso, fue un polvo muy normal.- El había eliminado la barrera de mármol que los separaba. Ella había dado pasos hacia atrás hasta que su culo pegó contra la encimera, también de mármol que estaba junto al lavaplatos, el se acercó poniendo cada brazo a un lado del cuerpo de la morena, cogiendo aquella piedra fría y mirándola con la misma frialdad y templanza, acompañada, por supuesto aquella sonrisa. Ella era la presa, él, el depredador.

¿Estuvo bien? – Preguntó Lea con cierto temor, no por él, sino por la respuesta.

Sí, estuvo bien, nada del otro mundo, pero estuvo bastante bien.- Dijo él sin apartar la mirada de ella, la tensión era palpable.

Bien.- Dijo ella

¿Bien? ¿Te parece bien que el sexo con tu jefa sea bueno? – Dijo él con cierta sorpresa.

Aclaración: no será mi jefa por mucho tiempo, y si me parece perfecto.- Dijo ella muy convencida, los papeles se habían intercambiado, ahora ella era la depredadora y él la presa.

Y puedo preguntar… ¿Por qué te parece perfecto? – Su confusión se habían trasladado a sus ojos, pero aún así su tensión hacía ella no había bajado de nivel. Su postura seguía siendo la misma.

Sí.- Dijo ella.- Puedes preguntarlo.-Dijo con cierta picardía y haciéndose de rogar.

¿Por qué?- Cory la miraba intensamente.

Porque así tengo una cosa más en que superarla.- No hubo más silabas, ni suplicas, ni ordenes, se besaron.