LO MÁS ESPERADO A LLEGADO! UN CAPITULO SOLAMENTE DE LEMON! :D un regalito por la espera y paciencia que me han tenido, muchas gracias por leer mi fanfic w

CAP 10

"Dulces sueños hechos realidad"

Al fin la tenía, ahí debajo de él, susurrándole entre jadeos cuanto lo amaba, mirándolo con deseo, temblando de excitación, desprendiendo ese olor a flores de cerezo más fuerte que nunca. La única mujer de la cual él se había enamorado, la única mujer que lo había vuelto loco, con la que soñaba todas las noches con esta misma escena ¿cuantas veces habrán sido las cuales se despertaba jadeando el lobo después de haber soñado como hacia suya a la azabache? Ella realmente se había apoderado de su corazón y de su mente, el ya no podía pensar en nadie más, su cuerpo siempre se movió inconscientemente cada vez que sentía su olor. A pesar de que el antes sabía que ella estaba enamorada del bestia ese, a él no le importaba eso, solo quería ver que estaba a salvo, sonriendo como siempre y ojala de suerte poder recibir algún obsequio los cuales el guardaba con mucho cuidado, él pensaba que sus sueños de hacer a la chica suya jamás se harían realidad, que en algún momento se volvería a encontrar con ella y está ya tendría una familia conformada con Inuyasha, sabía que eso era lo que iba a pasar y que cuando eso ocurriera todas sus esperanzas morirían, y lo más probable es que el igual moriría. Pero no fue así, parecía un milagro todo lo que estaba ocurriendo en ese momento, realmente no lo podía creer.

Cada beso que le daba a la chica era para comérsela, para incluso marcar dentro de su boca el sabor de la suya, quería dejar su olor y su sabor en todo el cuerpo de la chica, mostrar ante cualquiera que ella era de su propiedad ahora, que Kagome la sacerdotisa era SU mujer. Ahora él no pararía por nada del mundo, ya había aguantado mucho por el bien de la chica, pero ahora que ella lo incitaba, no desperdiciaría ni un segundo más.

-Eres mía Kagome…al fin eres mía – Susurro lleno de felicidad, mientras comenzaba a desnudar a la chica y al mismo tiempo la besaba.

Cuando pudo deshacer el nudo de sacerdotisa que tenía puesto la joven, la vio por completo, su blanco y delicado cuerpo, que temblaba y tenía pequeñas gotas de sudor, la hacían ver aún más sexy para el lobo, esos pechos redondos que siempre lograban destacar en cualquier ropa que ella usara, ahí estaban frente a él, hasta que la chica instintivamente se tapó con vergüenza, pero antes de que ella dijera algo, el la callo con un beso y le sujeto las dos manos con una de él, apartándolas y poniéndolas sobre la cabeza de la chica.

-Déjame verte por favor…eres tan hermosa, tan perfecta – Susurraba mientras bajaba lentamente dejándole diversas marcas de besos en el cuello a la joven haciéndola gemir levemente

-N-no…joven kouga…- Intentaba detenerlo con mucha vergüenza, pero él no la escuchaba, cada lugar que el besaba parecía que se quemaba, aunque dijera que no, en realidad ella solo quería que el siguiera, que la viera entera, que se la comiera con la mirada y luego la devorara a besos, pero antes de decir algo más un gemido de asombro y excitación salió fuerte de su boca al sentir la lengua del joven en su pecho derecho.

Era como el manjar más delicioso para él, la fruta más dulce que él podía haber probado, rodeaba con la lengua el pezón de la chica para luego chuparlo con fuerza, los gemidos que soltaba la azabache lo hacían enloquecer, lentamente comenzó soltar las manos de la chica, para bajar su mano hasta la entre pierna de ella, tocando por encima y notando lo mojada que estaba, ante tal simple contacto la chica arqueo su espalda, el chico mientras pasaba su boca hacia el otro pecho de la chica, sonreía gratificado por los sonidos eróticos que sacaba su enamorada, el realmente quería que la mente de la chica se nublara, que solo pudiera pensar en él.

Si, así era como era el realmente, egoísta, posesivo, celoso, territorial, etc. Ya que aunque decía que estaba feliz que la azabache estuviera con sus amigos, eso era mentira, él quería que el mundo de la chica girara a su alrededor, que su mente solo lograra pensar en él, que el cuerpo de la chica desprendiera su olor y que solo él la pudiera ver, él amaba la fuerza y libertad de la azabache, pero muchas veces había soñado con tenerla cautiva en su cueva. Por esa misma razón la tomo en sus brazos rápidamente y corrió lo más lejos de ahí, no quería que la bestia esa despertara por los gemidos de la chica, claro que el igual deseaba que esa estúpida bestia entendiera de quien era ella, pero no soportaba la idea de que alguien más viera esa faceta de ella, ese rostro, esos ojos llenos de lágrimas por el deseo, su espalda arqueándose a cada segundo, como ella misma se tocaba para incitar al que el la tocara, no quería que nadie más la viera así. De repente mientras corre, la chica le muerde levemente la oreja.

-¿a dónde vamos Kouga? – Le susurra entre jadeos, en su oreja, provocando que el chico se excitara de sobremanera y buscara desesperado un lugar.

Hasta que logro encontrar unas aguas termales, corrió lo más rápido que pudo a ellas y de una sola vez se zambullo junto a la azabache, sin embargo antes de que ella dijera algo el nuevamente estaba devorando su boca, haciendo que la chica rodeara su cadera con sus piernas y de esta forma frotando la entrepierna de la chica con el enorme bulto que aún se ocultaba en las pieles del lobo, que de una sola vez saco rápidamente la chica, para sentir como esas zonas se rozaban de inmediato logrando que ambos gimieran por el contacto

-Kouga…deja de torturarme…quiero ser tuya – Susurro la azabache durante el beso mientras jadeaba, ella ya había comenzado a mover sus caderas frotándose contra el miembro del lobo, causando una fricción demasiado tentadora para ambos y logrando sacar más de un gemido al lobo.

Sin dudarlo un segundo más, el lobo acostó delicadamente a la chica en una roca plana que había, que estaba rodeada por musgo y en la parte superior tenia suave césped.

-Estas realmente segura de querer ser mía Kagome? Después de esto realmente no me podrás detener – Decía intentado recobrar la calma por unos segundos, ya que si la chica dudaba no quería lastimarla y realmente esos eran los últimos momentos de raciocinio del chico, ya que después de eso si ella aceptaba, aunque luego llorara pidiéndole que pare él no podría detenerse por más que quisiera.

En ese momento Kagome lo vio, se dio cuenta que el chico ya estaba en su punto máximo, sus garras habían crecido y sus ojos celestes se habían vuelto rojos, claro él era un youkai y debido a la excitación se estaba transformando, pero a diferencia de con Inuyasha, esos cambios no le daban miedo, si no que la excitaban aún más. Fue ahí que Kagome se dio cuenta de cuánto tiempo se había aguantado el joven para que terminara así, por lo tanto lo abrazo y beso la oreja.

-Desde el inicio eh sido solo tuya Kouga, por favor márcame – Susurro la chica, para luego morder suavemente la oreja del chico, cosa que logro sacar completamente al joven e sus casillas

El la beso y de una sola vez la penetro, no fue lento ni delicado como él había querido hacerlo, pero ya se lo había advertido a la chica, está en cambio mordió fuertemente el labio del chico haciéndolo sangrar y clavo sus uñas en la espalda de él, cosa que excito aún más al lobo.

-Te amo Kagome, te amo – Susurraba el lobo mientras se movía lentamente

Las primeras embestidas fueron lentas pero profundas, la chica gemía sin control, pero siempre tenía abrazado al lobo, no lo soltó en ningún momento, cada vez que sus miradas se volvían a cruzar se besaban sin control, era realmente una lucha para ver quien marcaba al otro, cada vez al lobo le costaba menos entrar pero más salir, era realmente como si el interior de la joven no quisiera dejarlo salir, así que comenzó a embestirla más fuerte, rápidamente cambio de posición y la sentó en su regazo, ella aun lo abraza y se miraban cara a cara, pero de esta forma él podía llegar incluso más profundo, por lo que la chica ahora casi gritaba de excitación, asustada por perder el conocimiento solo lograba coordinarse para besar al chico, para no dejar escapar sus labios, pero había algo que tenía al joven lobo insatisfecho, él quería que la chica gritara su nombre, que gritara que lo amaba, que gritara que le diera más, así que comenzó a embestirla aún más fuerte, dándole justo en su punto G, logrando que la chica arqueara su espalda y se viniera sin parar.

-¡KOUGA, KOUGA, KOUGA, NO TE DETENGAS! – Grito la chica mientras arañaba toda la espalda del chico, el sonrió victorioso, había logrado su meta y él también estaba pronto a venirse.

Aunque él quería venirse adentro, no podía hacerlo sin hablarlo antes con la chica, ya que al ser la primera vez de ella y más estando ambos en celo, la chica tenia muchísimas posibilidades de quedar embarazada y aunque ese era el mayor sueño del joven lobo, no podía hacerlo sin el permiso de su novia, por lo que intento separarse antes de venirse, pero para su sorpresa la chica lo aprisiono entre sus piernas, metiendo más hondo el miembro del joven haciendo gemir a ambos.

-Te-te amo kou-kouga…- Dijo entre un enorme gemido que soltó y una sonrisa tierna, cosa que logro que de una vez el lobo se viniera en su interior, haciéndola soltar un gemido aún más grande.

En el momento en el que Kouga se vino dentro de ella, mordió a la joven entre la clavícula y su cuello, enterrando sus colmillos en la piel de la joven, rasgándola y haciéndola sangrar levemente, la chica seguía gimiendo y abrazo fuertemente a su novio, debido a la excitación no le había dolido la mordida, al contrario se sentía placentero. Luego de que el joven sacara sus colmillos, lamio la herida y beso. Miro a su mujer a los ojos y está sin dudarlo lo beso desesperadamente y con solo ese beso, volvió a encender la noche. La chica gimió dentro de la boca de el al sentir como su miembro aun dentro de ella volvía a crecer y nuevamente la embestía ahora más fuerte que antes y así siguieron, al menos unas 4 veces, hasta que ambos perdieron el conocimiento, durmiendo la azabache en el pecho de su amado lobo y este abrazándola fuertemente mientras una sonrisa se dibujaba en la cara de ambos, ya que al fin estaban juntos, por fin eran completamente de la otra persona, ahora no había nada que podía arruinar ese hermoso momento.

-Aunque hayas sido manchada mi joven sacerdotisa, tu destino es pelear eternamente contra mí y si para eso debo despertar tu odio…deberé matar a ese lobito – Dijo aquel ser asqueroso, que a través de una de sus nuevas creaciones había podido presenciar todo, aquella sonrisa que tenía en su rostro solo podía predicar malas noticias y que muy pronto el odio de la azabache iba a aparecer.

Que muy pronto el sueño se volvería a acabar.