Capítulo 10: Como una Virgen.

"¿Cómo podía saber que en esos últimos días fatales, una fuerza más oscura que los celos y más fuerte que el amor había comenzado a apoderarse de Victor?…"

─ ¿Dónde diablos está? ─ Yakov Felstman se encontraba enojado dentro de su oficina del Moulin Rouge, mirando hacia los ventanales y balcones abiertos de la torre Golvie, por el pequeño telescopio que tenía instalado en la ventana, el reloj marcaba las 8:50 de la noche, habían pasado cincuenta minutos desde la hora acordada con el duque para la cena y Victor aún no aparecía, ─ Seguramente esta con el maldito escritor, le dije que esto no era un juego, ¿Por qué nunca me escucha? ─ murmuraba molesto observando como el duque paseaba desesperado de un lado a otro dentro de la gigantesca habitación dentro la torre Golvie.

Los minutos seguían pasando lentamente y el peli-plata brillaba por su ausencia, cuando el reloj anunciaba las 10:00 de la noche los asistentes del adinerado duque comenzaron a cerrar los ventanales, Lilia apareció en la puerta de su oficina agitada y con una expresión de pánico inundando su rostro, ─ ¡Yakov! ─ dijo totalmente asustada, ─ ¡El duque se va! ─ El mayor sintió como todo por lo que había estado luchando los últimos meses se le escapa de las manos, la ira mezclada con el miedo lleno su pecho, ─ No debemos permitirlo ─ se levantó como un rayo del asiento que ocupaba y salió de su oficina caminando enérgicamente por los pasillos del establecimiento.

─ ¡YUROCHKA! ─ gritó a todo pulmón sulfúrico mientras pasaba delante del camerino del hada, el rubio salió en cuestión de segundos sosteniendo su pecho dramáticamente con una mano, con el pijama desarreglado, despeinado y sonrojado, cerró rápidamente la puerta tras él para que su protector no viera al kazajo escondido dentro de su camerino, ─ ¡¿Qué diablos te pasa?! ─ preguntó enojado, ─ ¡BUSCA A VICTOR Y TRAELO A LA TORRE GOLVIE! ¡A RASTRAS SI ES NECESARIO! ─ Yakov tenía los ojos inyectados de sangre y su cara estaba roja del enojo, Yurio tembló de miedo y quedo mudo ante el tono y la apariencia del mayor, nunca lo había visto tan enojado, ─ ¡AHORA! ─ gritó Yakov de nuevo al ver al pequeño ruso petrificado, el cual asintió y rápidamente entro a su camerino a calzarse unos zapatos para salir en busca del diamante deslumbrante.

Después de mandar a Yurio a buscar a Victor, Yakov se dirigió lo más rápido que pudo hacia la torre Golvie, llego un segundo antes de que el duque saliera para siempre de sus vidas, ─ ¡Mi querido duque! ─ JJ estaba que echaba fuego por la boca, ─ ¡Me voy Yakov, ya no soporto más esta humillación! ─ El joven duque lo empujó para que el mayor se apartara de su camino, ─ ¡SE ESTÁ CONFESANDO! ─ Yakov no tenía ni idea porque había gritado eso, simplemente las palabras se aparecieron en su cerebro justificándose como una excelente excusa, ─ ¿¡CONFESANDOSE?! ¡¿Por qué clase de imbécil me está tomando Feltsman?! ─ Pregunto JJ enojado y exaltado, ─ Mi querido duque… ─ comenzó a explicar el mayor desesperado ─… de pronto tuvo el deseo de ir con un sacerdote y confesar sus pecados ─ Yakov explicaba abatido, el duque no creía lo que escuchaba ─ ¿Qué? ─ preguntó confundido.

─ Quiere estar limpio para su nueva vida… ─ Yakov se fue acercando lentamente al joven duque. El cuál se debatía entre salir corriendo y nunca regresar o quedarse y luchar por su futuro con Victor, ─ El piensa que la primera noche que pase con usted será… como… su noche de bodas… ─ el mayor quedo a escasos centímetros de un confundido JJ quien comenzaba a caer en la red de mentiras que escuchaba ─ ¿De bodas dice? ─ preguntó el ojiazul con una chispa iluminando su mirada, ─ Él se siente como una novia apenada… ─ El duque puso toda su atención a las palabras que escuchaba, su corazón golpeaba rápidamente contra su pecho emocionado, ─ Él dice que lo hace sentir como…. Virgen ─ susurro Yakov al oído del joven duque.

JJ trago en seco ante las palabras, ─ ¿Virgen? ─ Un deseo casi animal se apodero del joven canadiense, cayendo en las mentiras de Yakov, se hizo creer a sí mismo, que la razón por la que Victor marcaba distancia entre ellos, se debía a que el peli-plata se sentía cohibido ante su presencia, un rayo de lujuria ilumino su mirada mientras Yakov seguía convenciéndolo con sus mentiras.

─Ya sabe… tocado por primera vez ─ Yakov utilizaba todo bajo su poder, no permitiría que JJ saliera de sus vidas, estaba encantado de que el joven creía ciegamente cada una de las palabras que decía en tono bajo, incitándolo a imaginar eróticos escenarios con el diamante deslumbrante como protagonista, ─Él dice que se siente tan bien cuando, lo abraza…y lo toca… ─ el mayor aprovechando el hecho de que el joven sucumbía ante sus mentiras, lo jaló del brazo para que se adentrara de nuevo a la torre Golvie, ─ ¿Cómo virgen? ─ pregunto de nuevo el canadiense con fuego en la mirada.

─ Victor se siente seguro con usted querido duque, quiere ser la mejor versión de él antes de entregarse por completo a usted, por favor, espérelo un poco ─ El mayor sonreía complacido al ver que sus mentiras habían atrapado al joven duque, ─ Está bien Feltsman, esperare a Victor, pero solo hasta la noche del estreno… ─ advirtió el canadiense mirándolo directamente a los ojos, ─ ¡Claro que si querido duque! Le aseguro que en cuanto el telón caiga Victor correrá a sus brazos y no se alejará de nuevo de usted ─ Yakov sonrió amplia y forzadamente, mientras pensaba en la manera más fácil de deshacerse del problema que era Yuuri.

JJ mucho más tranquilo había ordenado a su gente que volvieran a acomodar todo lo que habían guardado, se sentó en una de las sillas que rodeaban la amplia mesa llena de comida fría, con una rápida seña invito al ex dueño del Molin Rouge a sentarse junto a él, e indico a los meseros que les sirvieran copas del vino ya frio que reposaba en una esquina de la habitación, Yakov lo miró expectante, a pesar de ya haberlo convencido de que se quedara, había algo en el ambiente que lo hacía sentir incomodo, el canadiense le dio un sorbo a su copa mientras miraba a su acompañante seriamente, Yakov se removió en su silla sintiéndose evaluado, ya no tenía nada más que entregarle al joven y aun así sentía que tenía una gran deuda debido a la desobediencia de Victor.

─ Yakov ─ hablo Jean por fin después un largo rato ─ Entiendo que Victor quiera limpiar todos sus pecados y estoy dispuesto a esperarlo… ─ el serio semblante del canadiense resultaba sumamente raro y lo hacía verse atemorizante ─… pero usted debe entender que tengo necesidades… ─ Yakov soltó todo el aire que no había notado tenía retenido en sus pulmones, el duque solo quería compañía de una joya en lo que Victor se dignaba a entregarse, casi soltó un suspiro aliviado esperando pagar un precio mucho más alto.

─ Mi querido duque, por supuesto que lo entiendo ─ dijo el mayor soltando una risita ─ usted dígame a quien quiere y lo tendrá, tengo varias buenas opciones esta Otabek, Mila, Sala, Anya, Minami,… ─ el mayor fue interrumpido mientras alegremente enumeraba a sus más preciadas joyas

─ Yurio─ dijo JJ seriamente ─ Quiero al hada rusa ─ Yakov sintió como la sangre escapaba de su rostro al igual que su sonrisa, ─ Pero… mi querido duque… ─ el mayor intento alejar a JJ de su idea pero el puñetazo lleno de enojo que el duque le dio a la mesa lo hizo guardar silencio inmediatamente, ─ SIN PEROS YAKOV, HE ESTADO HUMILLANDOME, ARRASTRANDOME Y DOBLEGANDOME POR VICTOR, HE GASTADO MILLONES EN ESTE LUGAR Y EN ÉL, QUIERO AL HADA RUSA Y LA QUIERO AHORA ─

JJ estaba furioso, el golpe que le había dado a la mesa fue tan fuerte que la fina madera se rompió e hiso que sus nudillos comenzarán a sangrar, respiraba fuertemente y temblaba a causa de la rabia que se apoderaba de su cuerpo, el mayor lo miraba sorprendido.

─ Yurio es un niño inexperimentado─ dijo secamente Yakov, se sentía atemorizado, pero sabía que si entregaba a la pequeña hada con el duque Victor no se lo perdonaría nunca e incluso las cosas se vendrían abajo más rápidamente, ─ Yurio es solo un niño y si usted lo toca… ─ JJ soltó un suspiro exasperado, ─ ¿Cuánto dinero quiere por la rubia Yakov? ─ preguntó aún molesto mientras dejaba que una de sus mucamas le curara la mano, ─ No se trata del dinero mi querido duque, usted puede no entenderlo, pero no puedo darle a Yurio, Victor nunca me perdonaría ─ Yakov bajo la mirada sintiéndose impotente, sabía que si el duque quería podría tomar lo que quisiera.

─ ¿Qué tiene que ver Victor con todo esto? ─ El duque se había calmado un poco, la sola mención de que Victor estaría molesto por su pedido lo había hecho querer repensar su idea, el mayor notándolo dubitativo aprovecho la situación e hizo lo que mejor sabía hacer, mentir.

─ Si Victor se entera que usted quiere compartir cama con el pequeño Yurio, nunca querrá entregarse a usted ─ el mayor puso su mejor cara inocente y asintió varias veces tratando de convencer al joven canadiense ─ ¿Qué? ¡¿Por qué?! ─ pregunto JJ sintiendo una opresión en el pecho, si Victor no terminaba siendo suyo todo su esfuerzo se iría a la basura.

─ Mi querido duque… ─ comenzó a explicar Yakov en un dulce tono completamente falso ─ …mi hermoso diamante es muy celoso y ve a la pequeña hada como su competencia directa, si se llega a enterar que usted pidió a su más grande enemigo como su compañía, morirá de tristeza y no creerá que es lo suficiente bueno para usted nunca ─ Yakov fingió estar apenado, pero la verdad es que el despistado duque le había dado una gran idea para alejar a Victor del escritor, lo amenazaría diciendo que le entregaría a Yurio al duque si no paraba con su estupidez.

─ ¿Entonces se odian? ─ pregunto JJ como un niño inocente, no quería perder a Victor cuando todavía no podía tenerlo, pensó en la relación entre el diamante y el hada y su ceño se frunció confundió, ─ Yakov si se odian, ¿Por qué están todo el tiempo juntos? ─ El astuto fundador del Moulin Rouge sonrió de lado mientras decía – Uno debe tener a los amigos cerca y a los enemigos aún más cerca ─ JJ medito las palabras convencido.

─ Mi querido duque no se desanime, aún tengo una gran caja llena de bellas joyas de las cuales puede elegir la que guste, o si no se conforma con una puede tomar dos, tres, o si usted gusta, todas ─ Yakov sonrío al notar que el duque abandonaba la idea de tener a Yurio de compañía, el canadiense salió de su concentración y se limitó a negar con la cabeza, pensando en los celos de Victor.

─ No es necesario Feltsman, esperare a Victor… ─ el mayor por segunda vez esa noche reprimió un suspiro aliviado y permitió que uno de los meseros rellenara su copa, ─ Una cosa si le advierto… ─ Yakov se tensó al escuchar las palabras del joven duque ─ No pienso dormir solo en la noche del estreno y si Victor no duerme entre mis brazos entonces Yurio lo hará, ¿Entendido? ─ Yakov miro directamente hacia las amenazantes orbes azules del joven ─ Si, mi querido duque, como usted diga ─


Yuuri se encontraba nervioso dentro de su pequeño departamento, estaba caminando de un lado a otro como león enjaulado, mirando por la ventana hacia el Moulin Rouge, el reloj marcaba las diez y media de la noche, habían pasado dos horas y media desde la hora de la cita acordada con Victor y el peli-plata aún no aparecía, estaba preocupado, el diamante nunca había faltado a una cita sin avisar, Yuuri tenía miedo de que su amado estuviera en peligro, miles de horrible escenarios pasaban por su cabeza.

El delicioso Katsudon que había preparado con esmero para su amado yacía frio en la mesa, a pesar de que Yuuri llevaba horas sin comer, la preocupación que sentía por el oji-azul le había dejado un gran nudo en el estómago, el cual había borrado cualquier rastro de apetito.

Quiso ir al Moulin Rouge a buscarlo, pero se limitó a esperar, temiendo que empeoraría la situación en la que pudiera encontrarse Victor, se culpó a si mismo por la ausencia del hermoso peli-plata, había sido descuidado y su relación era más evidente conforme los días pasaban, esa misma mañana la pequeña lucha de poder que había tenido contra JJ podía ser la causante de la ausencia de su amado.

Recordó la mirada altiva que le había dirigido al duque después de que Victor rechazara su invitación a cenar, se maldijo internamente, era seguro que JJ de alguna forma había logrado que Victor asistiera a su cena, miro hacia la torre Golvie, todas las luces se encontraban prendidas, su estómago dio un amargo vuelco al imaginarse a Victor cenando con JJ y sonriéndole de misma forma que le sonreía a él.

Sus desagradables pensamientos fueron interrumpidos por un ligero toque a su puerta, el japonés corrió con una sonrisa en el rostro creyendo encontrar al hermoso hombre de largos y plateados cabellos del otro lado, la gran sonrisa desapareció de su rostro en cuanto diviso a su amigo tailandés.

─ No te pongas tan feliz de verme ─ dijo sarcásticamente el Phichit con una sonrisa, ─ Lo siento Phichit, pensé que eras Victor ─ el moreno se adentró al departamento como si se tratará de su propio hogar, ─ Pensé que estarían juntos ─ dijo mientras se desparramaba en uno de los viejos sillones de su amigo, ─ Llevo horas esperándolo ─ dijo el japonés con tristeza mientras se sentaba frente al bohemio, ─ No te preocupes seguro Yakov lo encerró o algo ─ soltó el tailandés sonriendo tratando de darle ánimos a su amigo, Yuuri solo dejo escapar un suspiro frustrado, ─ ¡Relájate hombre! Vayamos por unos tragos con los muchachos, de hecho, a eso venía, a invitarte─ el moreno palmeo amistosamente la pierna de su amigo ─ Hace tiempo que no pasamos un rato juntos ─ Phichit miro esperanzado a el escritor.

Le molestaba un poco que el japonés sufriera tanto por amor, no tenía nada en contra de su relación con Victor, al contrario, le hacía muy feliz que ambos estuvieran juntos, haciéndose compañía el uno al otro y dándose en amor que tanto necesitaban, pero desde que su relación comenzó sabía que la profesión de Victor traería problemas, no podía evitar ponerse en los zapatos del japonés pues el mismo había experimentado una relación con alguien que compartía su cuerpo a cambio de dinero y aunque amo muchísimo a Seung siempre sería una herida sin sanar en su corazón, realmente no quería que el joven escritor pasara por eso.

─Gracias, pero no me encuentro muy de ánimos y no quiero arruinar su fiesta ─ contestó Yuuri apenado rascándose la nuca ─ Además, no quiero que Victor venga y no me encuentre ─ Phichit dejo escapar un suspiro al enterarse de la verdadera razón por la que su amigo se rehusaba a salir a divertirse, ─ Está bien ─ dijo poniéndose de pie derrotado, sabía que no importaba cuanto insistiera el joven de orbes chocolate no saldría a divertirse sin su amado, aunque su vida dependiera de ello.

─ Entonces descansa, seguro mañana Victor te explicara su ausencia ─ Phichit le ofreció media sonrisa ─ De todas formas voy hacia el Moulin Rouge iré a recoger a Sala y Mila, si lo veo le diré que lo has estado esperando ─ Yuuri solamente asintió y murmuro un *Gracias* apenas audible debido al gigantesco nudo que se había formado en su garganta, el tailandés salió no sin antes darle un reconfortante abrazo.

Yuuri se dejó caer tras la puerta escondiendo el rostro entre sus rodillas, su mente le jugaba sucios trucos y le hacía creer que tal vez el hermoso diamante deslumbrante ya se había cansado de su compañía y prefería la del adinerado duque, un sentimiento acido que jamás había experimentado se expandió por su pecho, al momento que imagino a Victor sonreír felizmente en compañía del joven canadiense, amargas lágrimas escaparon rodando por sus mejillas mientras le rogaba a todos los cielos, que sus visones no fueran reales.


Yurio llevaba veinte minutos caminando por los alrededores de Moulin Rouge y ya estaba harto, donde quiera que estuviera escondido Victor no era dentro de las instalaciones del antiguo club nocturno, Otabek caminaba a su lado atento a cualquier movimiento, habían buscado al peli-plata dentro del teatro, en los vestidores, en el elefante e incluso debajo del escenario donde todo era un montón de tablas y cables, ─ No sé qué hacemos perdiendo el tiempo Beka, seguro está con el cerdo ─ el pequeño rubio soltó un bufido molesto, al tiempo que se dejaba caer en medio del jardín, ─ Entonces vayamos a casa de Yuuri por él ─ dijo tranquilamente el kazajo mientras se sentaba a su lado y lo jalaba hacia el para sentarlo en su regazo y cubrirlo con su grande cuerpo para evitar que se congelara en el pasto debido a la fría noche ─ De verdad, nunca había visto a Yakov tan enojado, seguro es una emergencia ─ dijo suavemente el mayor, mientras comenzaba a repartir pequeños besos en el cuello de el hada para relajarlo, Yurio estaba extremadamente enojado y tenso, en esos momentos odiaba a Victor por haberlo hecho perder una de las pocas noches que podía pasar con Otabek.

Yurio suspiro más tranquilo, los mimos del kazajo siempre lograban calmarlo ─ Está bien Beka, vallamos al chiquero por el calvo ─ Otabek reprimió una risita causada por las palabras del joven, se levantaron y comenzaron a caminar rumbo al departamento del japonés tomados de la mano, antes de salir de la propiedad del Moulin Rouge se encontraron con los bohemios Emil, Leo y Chris, quienes ya ebrios intentaban sacar a hurtadillas y sin mucho éxito, a unas también ya pasadas de copas, Mila y Sala acompañadas de otros bailarines parte del staff del molino rojo.

Las muchachas reían a carcajada abierta, ya que la pelirroja colgaba y casi caía, de la espalda de Emil y la morena iba trepada en los brazos del joven Leo, los bohemios les había asegurado que cargándolas sería el modo de escape más discreto que existía.

─ ¿Qué hacen idiotas? ─ preguntó Yurio malhumorado debido al escándalo, ─ ¡Ah! ¡Pero si es la indefensa hada rusa acompañada de su fiel caballero, el héroe de Kazajistán! ─ Mila y Sala rieron aún más fuerte debido a las palabras de Chris, ─ Shhh pequeño Yurito no hagas ruido, Yakov nos encontrará ─ Dijo la rusa mientras bajaba con la agilidad de un perezoso de la espalda del checoslovaco y se acercaba tambaleante hacia el rubio, ─ ¡Aléjate de mí vieja bruja! ¡Apestas a alcohol! ─ El pequeño se escudó tras el kazajo al notar las intenciones de la pelirroja ─ ¡Ya se pueden largar! ¡Yakov tiene cosas más importantes que hacer! ─ gritó el rubio jalando a su novio de la mano para alejarse del grupo de borrachos.

─ ¡No podemos! Estamos esperando a Phishitoo ─ la italiana hizo un puchero desde los brazos de Leo ─ ¡Ahí Viene! ¡Phishiiiito! ¡Por aquí! ─ divisando la figura del tailandés se bajó como rayo de los brazos del americano y corrió, casi cayendo, al encuentro con el moreno, ─ Veo que empezaron sin mi ─ dijo entre risas y los besos y abrazos de Sala, ─ ¿Dónde están el diamante y su escritor? ─ preguntó Mila mientras trataba de treparse de vuelta en Emil, ─ Yuuri está en su casa algo triste, Victor lo dejo plantado. ─ respondió un poco desanimado el moreno, mientras dejaba que Sala se montara en la espalda.

─ ¡¿Qué?! ─ Yurio al escuchar las palabras del tailandés se acercó de nuevo al grupo, ─ ¿El cerdo está solo? ─ preguntó mientras tomaba a Phichit del brazo y una bola de preocupación se asentaba en su pecho, ─ Si, dijo que llevaba horas esperándolo, ¿Qué sucede? ─ el tailandés notó la angustia en el rostro del hada, ─ Yakov, estaba enojado y dijo que llevará a Victor a la torre Golvie como fuera, lo buscamos por todos lados y no estaba, pensé que estaba con el Katsudon pero… ─ Yurio comenzó a angustiarse, Otabek lo notó y lo tomó por la cintura ─ Tranquilo Yura, no debe estar muy lejos, lo encontraremos ─ le aseguró, ─ Pero ¿Qué tal si le paso algo? ─ Cristalinas lágrimas comenzaron a formarse en las verdes orbes del joven.

─ Tranquilo, lo buscaremos entre todos, ¿Estás seguro que lo buscaste en todos lados? ─ Phichit mostró un semblante serio nada acorde con él, mientras dejaba a Sala cuidadosamente en el piso, ─ Si… ─ un sollozo ahogó las palabras del rubio, el kazajo lo estrecho aún más fuerte entre sus brazos, la situación había quitado el ánimo de fiesta y al parecer el alcohol había bajado de los jóvenes bohemios y las bailarinas, y ahora se mostraban atentos y serios a las indicaciones de Phichit ─ Nos separaremos, Emil y Leo vayan a la torre Golvie y averigüen que está pasando, Mila y Sala búsquenlo en los camerinos dentro del molino, Yurio ve con Otabek y revisa uno por uno los nuevos camerinos, Chris y yo lo buscaremos en los alrededores y en la zona de oficinas, ¿Entendido? ─ Todos asistieron y rápidamente caminaron hacia sus destinos otorgados.

Yurio caminaba tan rápido como sus piernas le permitían, su corazón latía a mil por hora, Otabek lo llevaba de la mano tratando de reconfortarlo, las lágrimas habían cesado, pero el nudo en su pecho, de alguna forma, se había hecho más grande. Cuando llegaron al edificio nuevo, el kazajo soltó su mano y le indico que buscara a Victor en su habitación y en su nuevo camerino, beso su frente y le dijo que no se preocupara pues todo estaría bien, el hada lo vio alejarse y se sintió repentinamente solo, las lágrimas amenazaban con volver a escapar, pero lucho contra ellas, pues no tenía tiempo que perder.

El reloj anuncio las once de la noche cuando pequeño rubio entró a la nueva habitación del peli-pata, la cual estaba desierta, la cama perfectamente tendida y sin rastro del ruso en ninguna parte, Yurio se aventuró al baño de la misma esperando encontrar al diamante dentro de la bañera, sintió el estómago revuelto al no encontrarlo, sabía que algo malo estaba pasando y el hecho de que no encontrará a Victor indicaba algo horrible, soltó un suspiro y salió para dirigirse a la habitación continua que era el nuevo camerino.

En cuanto tomo el pomo de la puerta supo que algo estaba mal, sus piernas temblaron y por un momento se olvidó de cómo hacerlas funcionar, abrió la puerta lentamente y esta soltó un chirrido, ─ ¿Victor? ─ preguntó en voz baja sintiendo una sensación horrible en el estómago.

Fue ahí cuando lo vio, el peli-plata estaba inconsciente en el piso, completamente pálido, sudaba excesivamente y era víctima de pequeños espasmos que hacían vibrar todo su cuerpo, ─ ¡VICTOR! ─ el rubio corrió hacia él y con cuidado deposito la cabeza del mayor sobre su regazo, alejando las largas hebras plateadas de su rostro, ─ ¡VICTOR! ¡VICTOR! ¡POR FAVOR REACCIONA! ¡¿QUÉ TIENES?! ─ Yurio intentaba despertarlo mientras lo sacudía cuidadosamente, las lágrimas regresaron más fuerte que nunca, ─ ¡OTABEK! ¡OTABEK! ¡AYUDAME! ─ el kazajo corrió al escuchar los gritos desesperados de su amado ─ ¡¿YURA?! ─ entró a la habitación rápidamente, corrió hacía los rusos en cuanto los vio, ─ Tranquilo Yura, ve a llamar al doctor ─ Otabek tomo cuidadosamente a Victor entre sus brazos y cargándolo de modo nupcial lo llevo a la habitación continua seguido por un tembloroso rubio.

─ ¡Yura! ¡Rápido! ¡Ve por el doctor! ─ El hada estaba en shock y no parecía querer moverse del lado del diamante, el kazajo se movía desesperado de un lado a otro buscando paños y un recipiente para poner agua fría ya que el ruso mayor ardía en fiebre, al notar que el pequeño no se movería le indico que no se alejara de ese lugar en lo que él llamaba a alguien que los ayudara, Yurio parecía no escucharlo y solo sollozaba quedamente, sosteniendo fuertemente la mano del peli-plata.

No supo cuánto tiempo paso, el kazajo regresó acompañado del doctor del staff y de Lilia, segundos después los bohemios y las bailarinas entraron a la habitación, el doctor indico que todos salieran para que pudiera revisar al enfermo, Yurio se rehusaba a abandonar la habitación, Otabek tuvo que cargarlo y recibiendo patadas y maldiciones logró sacar al joven después de un rato.

Afuera de la habitación todos se encontraban preocupados, Yurio quería tumbar la puerta y exigía que lo dejarán entrar, después de un rato se calmó y dejándose estrechar por el kazajo sus lágrimas que en algún momento se habían ido, regresaron, el doctor parecía tardarse años.

El reloj marco las doce treinta de la noche cuando Yakov apareció en la escena, se veían cansado y algo ojeroso, ─ ¿Qué sucede? ─ preguntó preocupado al ver la pequeña y sombría reunión afuera de las habitaciones del peli-plata, nadie contesto, preocupado entró a la habitación de Victor, el rubio trato de ir tras el pero su novio lo detuvo, ─ Tranquilo Yura, te dirán cuando puedes ver a Victor ─ le dijo el kazajo mientras acariciaba sus delgados brazos, el nombrado se dejó caer de nuevo al lado de su amado y soltó un suspiro, el nudo en su estómago se había hecho más pesado conforme los minutos pasaban.

No paso mucho tiempo cuando la puerta se abrió, el doctor salió acompañado de Yakov y de Lilia los cuales estaban mortalmente serios, el corazón de Yurio se rompió al ver sus expresiones, algo muy malo estaba pasando. El doctor solo les deseo buenas noches y se alejó por el pasillo desierto acompañado por Lilia, los bohemios que estaban sentados en el piso junto a ellos, se levantaron como un rayo al ver a Yakov, el cual se dirigió a ellos y forzó su mejor sonrisa, ─ No se preocupen muchachos, todo estará bien ─ dijo con falsa seguridad dirigiéndose a los jóvenes, Yurio pudo notar el temblor escondido en su voz, ─ Solo es un pequeño resfriado, estará como nuevo mañana ─ dijo, tratando de convencerse más a el que a ellos.

El mayor los invito a retirarse diciendo que tenían que descansar ya que la obra estaba por estrenarse y pasarían las siguientes semanas trabajando arduamente, los muchachos parecieron convencerse con la excusa del resfriado, solo el pequeño Yurio sospechaba que algo terrible estaba pasando, se dejó llevar por los brazos de Otabek dirigiéndolo de vuelta a su habitación, antes de salir por el pasillo desierto, giro la cabeza y miró por encima del hombro en dirección a su protector, el cual ya no mostraba una sonrisa forzada y se veía devastado, Yurio sintió el momento justo en el que su mundo comenzaba a caerse en pedazos.


¡Hola!

Gracias por leer hasta aquí y por la paciencia, la vida me consume pero aún no olvido este fic, espero que aquellos que sigan leyendo esto lo sigan disfrutando, tengo que advertir que este es el principio del final, aunque aún no se si la historia seguirá el rumbo de la original, solo el tiempo lo dirá.

Los leo tan pronto como pueda.