Algunos alumnos que se encuentren en los pasillos ven pasar a Trixie Lulamoon con su habitual capa y sombrero, ese clásico paso firme que abre su camino, pero hoy es un día peculiar porque nadie antes había visto que llevará a la fuerza a Coco Pommel con ella, jalándola del brazo mientras la frágil chica de tez blanca y pelo corto verde trata de dialogar con la sorda maga.
-L-lo haré después – dialoga Coco
-No, ahora – insiste la maga
Se han alejado unos cuantos pasillos, hasta dar con el almacén del Club de Teatro, un cuartucho que antes usaba el conserje. Coco lo conoce bastante bien, ya que ella es miembro del club, pero lo que desconocía es que Trixie tuviera llave de ese cuarto.
La maga lo abre y hace pasar a su compañera, prende una luz y cierra la puerta tras de sí. Coco la observa, esperando a que revele la causa de su prisa. La ilusionista acerca una bolsa y saca de este un viejo sombrero de vaquero, lo ofrece a Coco.
La chica peliverde lo toma y comienza a revisarlo, comprende de qué se trata, una compostura.
-Está maltrecho – dice la chica mientras sigue examinándolo
-Lo sé – comenta la maga
-¿Quieres que lo arregle? –
-Sí – responde la ilusionista
La joven peliverde sigue revisándolo, como si se tratara de una antigüedad a restaurar.
-Ya tiene varias composturas – dictamina Coco – está un poco descarapelado de la copa, quizás alguien lo aplastó – Trixie sólo suspira porque sabe cómo ocurrió ese daño – está sucio, marcas de sudor – continua examinando -debería cambiarse el forro, el tono no está parejo, hay muchas cosas que hacer, necesita una restauración –
-¿Puedes hacerlo en una semana? –
-¿Q-Qué? – responde Coco al mismo tiempo que deja de revisar el sombrero – Ni siquiera sé si puedo arreglarlo, mucho menos hacerlo en una semana – le regresa el sombrero a la maga – perdóname Trixie, no puedo ayudarte – la maga toma el sombrero un poco decepcionada, tenía puestas las esperanzas en que Coco podría hacerlo.
La maga comienza a guardar el sombrero nuevamente en la bolsa, la chica de pelo verde está sorprendida, la gran y poderosa Trixie aceptó un "no", es inusual, bueno, no es que ella conozca a la maga en totalidad, aunque hubo una época en que sí.
-Tal vez no pueda restaurarlo en una semana, pero si puedo hacerle una limpieza, eso hará que se vea brillante y como nuevo – habla Coco
-¿Lo harías? – pregunta emocionada Trixie
-Sí –
La ilusionista quiere gritar de emoción, sin embargo retiene su grito aclarando su garganta.
-Gracias – responde enérgica mientras le da la bolsa como si se tratara de su asistente.
-Te veo el viernes a la hora del almuerzo para dártelo – dice Coco mientras toma la bolsa.
- Sí y mientras tanto, debes mantenerlo en secreto –
- ¿En secreto? ¿Por qué? –
-No puedo decírtelo – dice la maga – prométeme que no dirás nada de esto a nadie y nadie debe verte con el sombrero– la ilusionista se acerca más y más a Coco, lentamente la arrincona - ¿entendiste? –
-S-sí, y creo que Applejack es la primera que no debe verme con el sombrero – dice la chica entre sonrisas.
-¿Cómo supiste? – pregunta sorprendida
-El sombrero tiene las iniciales "AJ" y es el tipo de sombrero que ella usa –
Trixie se separa de Coco, ha sido atrapada.
-No le diré a nadie, te lo prometo Trixie – dice Coco tratando de consolar a su compañera
La ilusionista la mira y le regala una tenue sonrisa, inusual de ver.
-Gracias – vuelve a pronunciar la maga para después retirarse del cuarto.
Coco se queda un rato más, mira a su alrededor, esos altos estantes llenos de mil utilerías, un cuarto de poco espacio pero gran techo. Vuelve a mirar al sombrero dentro de la bolsa, cuestionándose por qué Trixie lo tiene, quizás es parte de su castigo, Coco ha oído sobre la pelea y todos los chismes que han corrido sobre eso.
Escuchar las murmuraciones y comentarios despectivos sobre Trixie ha sido lo común desde que entró a la preparatoria, sin embargo, ella conoció a una Lulamoon diferente en ese campamento de verano, una chica que quería ser su amiga, pero el ambiente de la escuela las separo. Coco encontró su camino y Trixie siguió el suyo, sin embargo ese campamento de verano las marcó en secreto como si fueran hermanas que siempre estarán ahí para ayudarse.
-Te lo debo Trixie – pronuncia Coco mientras su mano se aferra a la bolsa.
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Una bola de papel golpea la cabeza de Applejack mientras lee en la sala de estudio, deshace la bola y se encuentra un dibujo maltrecho de ella con cuernos y filosos dientes, las risillas delatan a los provocadores, Snips y Snap que se carcajean a un costado, una mirada furica por parte de Sunset es suficiente para que ambos chicos huyan.
Rainbow toma la bola de papel y con un solo tiro la lleva a la basura. Las tres chicas están en la clase de Fisica, en una hora libre para estudiar.
-Esos idiotas – dice Rainbow
-Déjalos – dice la rubia – ya no quiero problemas – se convence mientras trata de volver a poner atención a los ejercicios, pero es difícil hacerlo, está cansada de vectores y cuantas letras raras determinando velocidades y distancias, deja el lápiz sobre la mesa, ira por aire fresco. Se levanta sin decir nada, sus amigas intercambian miradas, Rainbow se levanta unos cinco pasos después que Applejack.
La rubia sale de la sala, estira sus brazos, dará un vuelta y regresará, mientras termina de estirarse se da cuenta que Rainbow está detrás de ella.
-¿Y tú qué? – dice la vaquera
-También quería salir –
-Ah –
La rubia se encamina y su amiga la sigue de lado. Applejack sabe que la está siguiendo, pero, ¿por qué?
-¿Necesitas algo Rainbow? –
-No, todo bien –
-Ah –
Las dos amigas siguen caminando. La rubia se detiene frente a una máquina exprendedora, a través del reflejo ve a su amiga sacar cambio para también comprar algo. Applejack ve su reflejo. Sabe que la está cuidando, pero, ¿de qué no la molesten? O…
"Tienen miedo de que yo meta la pata de nuevo", asegura la vaquera al ver a su amiga detrás suyo buscando monedas en su pantalón.
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Trixie deja su cuestionario sobre el escritorio del maestro, un examen muy sencillo de Biología, sus demás compañeros la ven, siempre la primera y de mayor calificación. La joven decide regresar a su pupitre, quizás practique con sus cartas que guarda en un bolsillo de su falda.
-Señorita Lulamoon – dice al maestro – Retírese del salón, nos vemos en la siguiente clase.
La joven disfruta de la mejor opción, toma sus cosas y se retira, sin antes mirar a sus amigas que muerden el lápiz y las uñas por tener una idea sobre las respuestas del examen.
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-¿Ahora son mis custodias? – pregunta la vaquera a su amiga.
-¿De qué hablas? – cuestiona Rainbow – relájate – responde mientras ingresa las monedas para elegir una soda de uva.
La vaquera no agrega nada y sólo da un mordisco a su chocolate, guardará el resto para después. Quizás sólo está exagerando, quizás Rainbow está actuando como siempre, quizás es ella la que piensa que todo es diferente.
-Perdona es que…-
-Ya ya, sí, todo esto te estresa, estaría igual o peor que tú – abre su lata de soda
-Iré a caminar por ahí, ¿sí? –
-Okay, no golpees a nadie y si vas a hacerlo, que sea de nuevo a Trixie – se ríe la deportista.
La rubia la mira fijamente sin reírse del chiste.
-¿Qué? – pregunta extrañada la peliarcoiris
-Olvídalo –
Y la rubia se aleja de su amiga. Rainbow da un sorbo a su soda, eso es nuevo, Applejack no se rió de un chiste sobre Trixie.
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La ilusionista camina libre hacia su casillero, deja unos libros, tomara otros, la calma del pasillo es liberador. Cierra lentamente la puerta, tiene 50 minutos extras para practicar, quizás intente ese truco donde arman una escalera curva con las cartas, en fin, hay posibilidades a explotar. Necesita privacidad y concentración, por lo que regresará al almacén de Teatro. Ser castigada tuvo sus beneficios
-¿Si conozco un sitio tranquilo y aislado en la escuela? – dice Grippy, el conserje a Lulamoon mientras regresa las palas después de haber plantado los arbolitos.
-Sí, un salón, un cuarto, ¡lo que sea! –
-Pues sí…¡alto ahí! ¿Para qué lo quieres? No me digas que para irte a besuquear y a manosearte con un monigote –
-¡Claro que no! –
-¿Vas a fumar yerba? –
-¡No! –
-¿Entonces para qué lo quieres? – habla curioso el conserje
Después de dar las explicaciones, Grippy accedió, le habló del pequeño almacén de Teatro, poco usado, perfecto y privado para practicar sus trucos de magia y guardar cuanta chuchería necesite.
Trixie decidirá ir a su nuevo santuario para practicar, estrenará una baraja, sencilla pero de diseño único, una varita caricaturesca. A la chica le encantó ese diseño, será la primera en usar. Aún no puede creer que hay 159 barajas nuevas y esperando a estrenarse, vaya que Applejack sabe hacer las cosas a lo grande.
"¿Será su estilo? ¿Se disculpa así con todos?", se pregunta Trixie, "¿cómo pudo comprar tantas cajas?".
La maga se da cuenta que es verdad lo que decían sobre los Apple's, que son una familia de dinero, pero ella se niega a creerlo, sólo hay que ver sus vestimentas y actitudes, así no son los ricos, ¿o sí? "Su abuela trabaja en la cafetería, si tuvieran dinero no harían eso, pero, entonces, ¿cómo pago todo eso?".
A Trixie nunca le ha faltado un plato de comida en su mesa, pero siempre ha escuchado de deudas y la dificultad de ganar el dinero, tener esa libertad de dinero, ahora que lo piensa
"¿Applejack es libre?"
Pareciera que sí, se siente en libertad de ser quién es y de tomar sus decisiones, no se aferra a opinión de alguien y defiende lo que considera sus valores, así es la honesta Applejack.
Pero, duda que ahora se siente libre, algo le dice que ella está atada, que ella…
"La atrapan sus miedos", reflexiona la maga y seguiría haciéndolo si no fuera porque en la vuelta de una esquina de los pasillos se topa con la vaquera Apple.
-Ah, hola Trixie – saluda Applejack al topársela de frente
-Hola – responde rápidamente la chica maga
Las dos se miran, pueden tener un tema de conversación, debe existir alguno.
-Las cartas – dice Applejack - ¿te han servido? –
-Sí – responde también rápido
-Qué bien –
Y el silencio vuelve a presentarse.
"No debe ser tan difícil hablar con ella", piensa la rubia, "vamos, le gustan las cartas"
"Trixie tienes que decir algo"
-Gracias – pronuncia rápidamente la maga
-¿Eh? –
"No quiero repetirlo", reniega la ilusionista
-G-Gracias por las cartas –
-¡Ah! Ya sabes, todo un placer – sonríe la rubia mientras trata de desviar la mirada
-Sí – dice la ilusionista nerviosa – bueno, te veo luego –
-Sí, nos vemos después –
Las dos dan un paso y chocan entre sí, tratan de quitarse y nuevamente se dan cuenta que coinciden en el mismo sitio. Applejack se detiene y deja que Trixie avance. La ilusionista sigue su camino.
Apenas ha dado unos 3 pasos cuando hay algo que la mueve. Voltea a su espalda.
-A-Applejack – pronuncia la maga, la rubia la mira - ¿quieres ver un truco de magia? –
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-¿Qué miras Rarity? – pregunta Fluttershy que ve a su amiga mirando desde la ventana del segundo piso. La chica tímida llevada por la curiosidad mira hacia el sitio, ante su sorpresa.
-Es Applejack – dice la amante de los animales
-Sí querida, y con Trixie – agrega la amante de la moda.
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-¿Cómo hiciste eso? – pregunta emocionada Applejack como una niña curiosa mientras revisa las cartas.
Trixie y la vaquera están sentadas en los jardines como si fueran amigas de toda una vida.
-¿Cuál es el truco? – insiste en saber la rubia
-No hay truco, sólo magia – responde la maga mientras mueve la carta de una manera como si levitara. La chica Apple está maravillada, nunca creyó que Lulamoon fuera tan buena en la magia, ¿acaso eran mentiras eso de sus pésimos espectáculos? O sólo había logrado mejorar, ella había
"¿Cambiado?", piensa la vaquera mientras ve a la ilusionista que disfruta mover las cartas de una manera tan suave y fugaz como si fueran pétalos que se deslizan entre sus dedos
-Impresionante – dice la vaquera mientras aplaude, Trixie emula agradecer a una gran multitud – eres muy buena –
-Gracias – contesta rápidamente – estos son trucos básicos. Trixie aún no ha mostrado lo mejor – barajea las cartas, rompe el mazo dos veces y al partirlo la tercera vez, le ofrece uno a la vaquera. Elige una carta la que desees, cuando lo hayas hecho, escóndela y sácala de la baraja, no miraré – La ilusionista cierra los ojos y le da la espalda a su compañera.
Applejack obedece y hace lo hace, saca el As de Espadas.
-Listo – anuncia la rubia
Trixie voltea, toma el mazo y comienza a barajear
-Verás cuan poderosa es Trixie, aunque tengas la carta, ella la hará volver al mazo sin que lo sepas con un antiguo embrujo –
-¿Ah sí? – dice retadora la rubia
-Espíritus de todos los cielos, invoquen la carta – dice la maga -que regrese lo que se ha perdido –
Una punzada se presenta en el corazón de Applejack
-Por el poder que me guarda, que lo perdido regrese a su camino, que lo que ha caído en las sombras vuelva a la luz, concédanme ese deseo espíritus del cielo. Que lo perdido…-
-Que ellos regresen – interrumpe la rubia – quiero que ellos regresen – pronuncia como si no fuera consciente de eso.
Trixie detiene su actuación y mira a la vaquera.
-¿Applejack? – pregunta la maga, eso provoca que la rubia regrese a su presente - ¿estás bien? –
-Yo… arruiné el truco, ¿eh? Perdón, me distraje –
-No hay problema – dice la maga - ¿te preocupa algo? –
-No-
-¿Quieres hablar de algo? –
-Mmm, no sé, ¿qué temas propones? – dice la rubia
"¿Qué te parece hablar sobre qué carajos te pasa?", piensa la maga mientras pone las cartas a su lado.
-Cualquier tema está bien – comenta la ilusionista
La rubia está decidida a hablar cuando comienza esa melodía de una llamada entrante, la vaquera contesta de inmediato
-¿Qué? Estoy en los jardines, ¡¿qué?! ¡Diablos! ¡Corro para allá! – y cuelga – Tengo que irme Trixie – dice mientras se levanta – te veo después – y la vaquera comienza a correr.
La maga sólo suspira, "¿quién es Applejack?".
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Applejack llega derrapando a su silla en la sala de estudio, aún no termina el ejercicio y pronto vendrá el profesor a revisión.
-¿Qué rayos hacías? – pregunta Sunset preocupada
-Luego te digo – comenta Applejack mientras intenta resolver ese ejercicio complicado
-¿Qué es eso? – pregunta Rainbow al ver lo que su amiga vaquera dejo sobre la mesa, la carta de una baraja.
Lo había olvidado, se llevo consigo la carta del truco, Applejack la mira.
-Es una carta – responde la rubia – es de la buena suerte – sonríe la vaquera.
