Bueno, acá les dejo un regalo de fin de año. FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! ESPERO QUE LA PASEN BIEN! (Al menos a los Chilenos y a todos aquellos que leen esto y aun es 31). A los que ya pasaron al 2013, espero que hayan disfrutado el 2012 XD.

Dicho eso, acá esta el oneshot que prometí y perdónenme por gritar de nuevo, pero... ALERTA DE LEMON! ESTE ONESHOT ES SOLO PARA MAYORES! ES NC-17 ASÍ QUE POR FAVOR, LEAN BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD!

Disclaimer: Harry Potter le pertenece a JKR, yo solo estoy jugando en su caja de arena.


Rating: NC-17

Palabras: 2,395

Personajes/Parejas: Harry/Hermione

Tema: #10 – diez

Summary: Él siempre ha sido mejor en la práctica que en la teoría.

NA: rm au, en donde Ayumi juega con las Reliquias de la Muerta y esos curiosos meses donde Harry y Hermione permanecieron completamente SOLOS.


"junta el 1 y el 0"


Hermione deambula entre el sueño y la realidad mientras se regocija en el eufórico sentimiento que le había dejado su dulce unión. Su cuerpo tiembla con cada roce de él, ya sea con sus dedos o labios o—oh. Su espalda se dobla como un arco al mismo tiempo que un leve gemido escapa de su boca, y sin preámbulos ella sucumbe ante la magia que él disfruta ejercitar en su cuerpo. Hermione siente sus labios rozar el interior de su muslo izquierdo, moviéndose después hacia arriba para repetir la acción debajo de sus pechos y arriba nuevamente hasta alcanzar su rostro y besar sus mejillas.

"Diez," él murmura junto a su oído, sus labios acariciando su piel y enviando palpitaciones por todo su cuerpo.

Sus ojos color chocolate desvían su atención desde el techo de la tienda hacia su penetrante y verde mirada.

Harry sonríe de forma traviesa y ella tiembla en respuesta a algo sin ningún tipo de relación con el frío. A Hermione la agrada el hecho que, incluso ahora dentro de esta tienda vieja, él aún puede sonreír sin preocupación. Pero adora saber que es ella la responsable por eso. Los traviesos dedos de Harry están despojándola de todo pensamiento racional de manera incansable mientras él intenta hacerle comprender sus palabras, pero la chica de cabellos castaños está más allá de siquiera intentar poner atención a palabras que no sean aquellas que el pelinegro murmura en su oído en los momentos de pasión.

"Diez," él repite, su mano encontrando un cómodo lugar entre las piernas de la muchacha.

Maliciosos; esos dedos deben ser maliciosos porque Hermione no cree haber puesto tanto esfuerzo en tratar de enfocar su mente en lo que Harry tiene que decir, mucho menos entender sus palabras—eso siempre ha sido como un talento innato en ella. Pero, ahí está ahora, esforzándose más allá de lo esperado para comprender la palabra de cuatro letras de Harry y cuando lo logra, queda igual de confundida.

Aun así, testarudamente, Hermione trata de agarrar su significado. "¿Diez…?"

Pero su voz se desvanece en el momento en que siente esos maliciosos, traviesos dedos penetrarla, acariciando sus lugares más íntimos deliciosamente. Con la sonrisa traviesa aun en su lugar, Harry ejecuta un tipo de magia completamente nuevo que no tiene nada que ver con hechizos o encantamientos y que tiene todo que ver con intención y talento.

Maravilloso e increíble talento en bruto.

Oh, Harry—

Por supuesto, Hermione siempre ha sabido que Harry posee un talento innato en cuanto a magia se refiere. Una vez que se lo propone, él puede hacer cualquier hechizo sin problemas. La teoría lo evade, ya que no es ningún genio, nunca sobresaliendo en las clases donde requería poner su comprensión del tema en palabras. La práctica, sin embargo, eso lo ha dominado desde un principio; Harry solo ha necesitado querer alcanzar el éxito lo suficiente y después todo encaja en su lugar.

Sí, Harry siempre ha sido mejor en la práctica y este asunto no es diferente. Es naturalmente talentoso, de manera asombrosa; no tiene experiencia, pero siguiendo solo sus instintos él hace maravillas con su cuerpo.

Hermosas maravillas.

Hermione recuerda cuando todo comenzó, temprano en la mañana de Navidad, hace como una semana.

La noche anterior ellos habían visitado la tumba de sus padres y Harry había quedado tan afectado que Hermione decidió regresar a la tienda, pensando que su búsqueda podía esperar un poco. Estaba tan destrozado que ella temió que lo perdería también, aunque por razones diferentes. Una distracción era lo que necesitaban, pero nada dentro de la tienda sería lo suficientemente impactante para conseguir lo que ella quería.

Ella siempre ha sido una persona que le gusta sobrepasar las expectativas—he ahí por qué decidió encargarse del asunto ella misma.

Y cuando salió el sol la mañana de Navidad, Hermione le presentó su idea a su mejor amigo. Después de todo, ¿quién mejor que ella para alejar a Harry de sus pensamientos depresivos? ¿Quién mejor que ella para posar como una distracción?

Solo que, no era una distracción, ni para ella ni para él, y al ver a Harry enredarse con sus propias palabras, tartamudear, y volverse un sonrojado lío de nervios Hermione aceptó aquel hecho. Pero lo necesitaban, desesperadamente; el alivio, el consuelo, y la oportunidad de finalmente dejar salir toda la tensión y frustración que se había estado acumulando durante los últimos meses.

Desesperadamente, ellos lo necesitaban desesperadamente.

Por supuesto, Harry había intentado protestar ("No es correcto, Hermione, tú y yo—nosotros no… ¿qué pasa con…?"), pero ella lo había silenciado antes de que dijera algo que seguramente rompería la relación entre ellos de manera irreparable. Hermione no necesita que le recuerden lo que se supone debe pasar. Ella nunca ha vivido su vida siguiendo suposiciones, solo hechos irrefutables.

Elegir quedarse con Harry es un hecho irrefutable. Porque, al final, Harry siempre será su prioridad. Al final, ella eligió (siempre elegirá) a Harry. Así que lo besó, y tres segundos después Harry correspondió a su beso y dejó que sus instintos actuaran. Y a quién le importa si su primera vez fue en medio de una caza descabellada mientras intentaba sobrevivir dentro delimitados medios y luchando contra las probabilidades para salvar a su mejor amigo de un monstruo psicótico. Fue con Harry y ese hecho por sí solo hizo perfecta aquella primera noche.

Y la segunda y la tercera y la cuarta…

Su plan había funcionado de maravilla; y ahora, una semana después, ambos están positivamente distraídos y aliviados y consolados y libres de toda la tensión y frustración que solía envolverlos haces unos días atrás. Uno pensaría que estarían listos para seguir con su misión, pero aun sintiéndose tan completamente satisfecha y feliz, Hermione no cree estar lista para dejar el santuario en el que se ha convertido la tienda.

"…adorablemente distribuidas…"

Una voz rompe a través de la niebla de sus recuerdos y siente su cuerpo vibrar en anticipación. Moviendo sus ojos hacia abajo para mirarlo, Hermione lo ve darse el tiempo de morder suavemente cada uno de sus senos antes de detenerse a brindarle una sonrisa torcida (y muy, muy traviesa), esos ojos verdes que tanto adoraba brillando de alegría, y luego procede a succionar su pezón izquierdo. Harry está siendo abrasivo y aplicada la cantidad justa de fuerza al succionar, pero Hermione está más allá del punto de preocuparse por eso mientras siente la lengua del pelinegro rozar y frotar la sensible piel dentro de su boca. Segundos después, Harry deja un húmedo camino de besos mientras se abre paso hacia el pezón desatendido. Más allá de su cintura, los dedos de Harry encuentran ese pequeño botón de nervios que seguramente la enviará al otro lado, alternando sus caricias desde suaves hasta firmes roces.

Sus acciones la están llevando directo a la perdición.

La boca del chico libera su pezón con un suave pop y comienza su travesía hacia el sur, murmurando en el camino hasta alcanzar el lugar donde sus dedos la penetraban constantemente. Harry envolvió con sus labios aquel manojo de nervios con el que sus dedos jugaban anteriormente, incitándola a agitar sus caderas de forma inesperada, y entonces un hirviente placer explota en su interior al mismo tiempo que la sensación de miles de roces alcanza su clítoris.

Lo último que recuerda ante de sucumbir al dichoso placer es la voz de Harry siseando.

Cuando su mente al fin logra recuperarse de sus inesperadas vacaciones, y con bastante dificultad además, Hermione se da cuenta que había estado gritando su orgasmo todo el tiempo y si la mirada de satisfacción en el rostro de Harry es alguna indicación, esos gritos consistieron básicamente de su nombre entre otras palabras de adoración. Pero, bueno, ella se siente tan bien que no le importa si sus gritos fueron escuchados por todo Inglaterra (lo cual, si sus hechizos son tan buenos como Harry decía, el Encantamiento Silencius que puso en la tienda lo prevendría).

"Oh… Harry…"

Su voz suena rasposa y extraña y Hermione no puede evitar gemir aún más cuando el rostro de Harry aparece frente a sus ojos, luciendo increíblemente satisfecho consigo mismo. Su cuerpo vibra en deleite, pequeños residuos de su orgasmo corren a través de cada célula, y aunque puede ver los labios de Harry moverse Hermione no puede escucharlo sobre el sonido de su sangre palpitando en sus oídos. Aun así, está muy atenta a la forma en que su piel se desliza contra la de ella mientras él se posiciona nuevamente entre sus piernas. Hermione difícilmente se contiene de agarrar el rostro del muchacho e iniciar un apasionado beso.

Tiene un sabor diferente—

Sus pensamientos pierden coherencia de manera abrupta en el momento en que Harry empuja con sus caderas y, de repente, Hermione siente como se llena ese vacío en su interior; sus músculos se estiran para acomodar la invasión y aun así no parece ser lo suficiente. Ya había pasado una semana, y aun se siente como si Harry la estuviera follando por primera vez (porque están follando, antes hacían el amor pero ahora están follando). Harry la penetra de nuevo y Hermione se ve forzada a romper el beso, apenas percatándose de su sonrisa triunfal antes de perder el aliento. Una tercera vez, más fuerte y más profunda que la anterior, la incita a envolver la cintura del chico con sus piernas y sujetar sus hombros como si su vida dependiera de ello. Una cuarta, quinta, sexta y más penetraciones acompañadas de los siseantes sonidos que provienen de Harry justo junto a su oído y pronto, Hermione cae directo en otro descomunal orgasmo.

¿Cómo demonios puede ser así de bueno…?

Pero Hermione sabe la respuesta, Merlín, claro que la sabe. La práctica lleva a la perfección. Y Harry… Harry es malditamente estelar cuando se trata de práctica.

Harry sujeta sus caderas con fuerza, tanto así, que está segura que más tarde encontrará pequeños moretones, pero eso está bien porque será, al menos, un tipo de magulladura al que podrá mirar y recordar solo momentos placenteros y relativamente felices. Las embestidas de Harry se vuelven más salvajes, más fuertes y rápidas, con cada segundo que pasa. Su miembro golpea ese exquisito punto cada vez que se introduce más profundo en ella, más y más fuerte, más y más rápido. Harry raramente gime, pero es obvio que ya no es capaz de restringirse y pronto, sus gemidos crean una harmoniosa sinfonía cuando se mezclan con los de ella. Luego, su boca comienza a descender hasta hacerse posesión de uno de sus pezones, el ritmo frenético de sus caderas no se rompe, sus gemidos se tornan en siseos y Hermione es sorprendida cuando, al igual que antes, miles de suaves roces rodeas el pezón que se encuentra dentro de la boca de Harry—una rápida y deliciosa caricia.

Y la Bruja más Brillante de Hogwarts alcanza su orgasmo.

Una sus manos está enterrando sus uñas en el hombro del muchacho y la otra se agarra de su cabello negro tan fuerte para prevenir que soltara su pezón que Hermione teme que se lo vaya a arrancar de la cabeza, pero Harry continua penetrándola, rápidofuerteohHarry, golpeando ese maldito punto una y otra y otra vez y Hermione se esfuerza por seguirle el ritmo e inclina sus caderas para dejarlo entrar más y más profundo y su orgasmo se sigue prolongando y él entra en un estado de frenesí y su sangre vibra en completo abandono mientras ola tras ola de placer azotan contra Hermione y entonces él alcanza su clímax y sigue embistiéndola y se siente grandioso y maravilloso y perfecto porque es Harry—HarryHarryHarry.

Y mientras una cálida sensación se apodera de ella, colapsando sus sentidos, Hermione siente como si estuviera cayendo y Harry está justo ahí para atraparla, mirándola a los ojos y regalándole una tierna sonrisa. Ellos permanecen acostados sobre la frágil cama, piernas entrelazadas y sudor mezclándose y ambos tratando de recuperar el aliento pero sintiéndose tan increíblemente feliz que no quieren moverse aún.

Harry comienza a recorrer el cuerpo femenino nuevamente, siseando cansado, pero aun así escuchándose muy seductor, algo en Pársel. Hermione tiembla ligeramente pero se siente muy cansada para reaccionar de manera apropiada, así que se conforma con besar la frente sudorosa del joven pelinegro y trata de dormir. Sin embargo, algo acerca del patrón que siguen los dedos de Harry llama su atención y su curiosa mente le demanda a investigar.

Y lo hace.

Harry mueve sus dedos, rozando sobre un lugar en el interior de su muslo izquierdo, pasando por sus caderas y arriba por su abdomen, repitiendo la caricia debajo de sus pechos, para luego resumir su travesía hasta llegar a su rostro. Y es mientras él mueve su dedo índice con ternura por sus mejillas y nariz que Hermione entiende lo que está haciendo.

Él habla.

"Diez," dice Harry, sonriendo contra la piel de su cuello, mientras descansa su cabeza en su hombro. "Diez…"

Hermione sonríe al fin, sintiéndose algo tonta por no comprender su significado antes… pero bueno, había estado muy distraída. "…Pecas."

Él ríe un poco, el sonido siendo amortiguado, pero Hermione siente las vibraciones sin mayor esfuerzo contra su pecho y pronto está riendo junto a la par con el muchacho.

"Sí, Harry, tengo diez pecas."

"Diez adorables pecas. De las cuales tres están ubicadas en el lugar perfecto para robarte el aliento."

"¿Era eso lo que susurrabas antes? En Pársel," pregunta Hermione, agregando la última parte para clarificar a qué antes se refiere.

"Sí… eso y tu nombre."

"Oh…"

Varios minutos después los jóvenes cae en un profundo sueño, ambos muy conscientes de que esta sería su última noche de vacaciones Navideñas, su última noche de libertad para hacer lo que desearan, pero, con algo de suerte, no la última donde puedan disfrutar de este nuevo nivel de intimidad que han adquirido.

Sin que Hermione lo supiera, sería lo ocurrido esa semana lo que, al encontrarse con Ron tres días después, le daría a Harry el valor suficiente para hacer lo correcto y confrontar a su mejor amigo con una verdad que había estado guardando desde la boda de Bill y Fleur—una verdad que sacudiría la base de su amistad pero que al final la haría más fuerte.

Esa verdad que dice que… Harry está enamorado de Hermione.


Fin.


Bueno, espero que no borren esto... Comentarios y críticas son bienvenidas! :)