Capitulo nueve. Abajo las barreras.

No hay verdad más bien dicha, la cual está contada desde el alma.

Edward salió al patio trasero de la casa. Miró al cielo un par de veces al sentir el sol sobre su piel. Una de las cosas que le gustaba de estar en ese cuerpo, era exactamente esa, poder estar al sol sin brillar. Caminó bajo el sol un par de minutos y se sentó a la sobra bajo un árbol. Las horas fueron pasando lentamente mientras él pensaba una y otra vez que debía hacer en esa situación.

Edward había convivido con la manada durante casi dos semanas. Sabía todos los secretos de ellos y ellos de los Cullen. Ahora realmente estaban conectados unos con los otros. Sin embargo no había tenido tiempo de estar con la mujer que amaba y aquello realmente era lo que lo asustaba. Edward deseaba a Bella por encima de todo. Le encantaba estar con ella y poder acariciar su piel y besar sus labios. Necesitaba tenerla cerca, besarla, abrazarla.

Negó con la cabeza insistentemente, no podía pensar así de Bella. La amaba demasiado y aquello sería lo que acabaría con él de una buena vez. La culpabilidad lo arañaba por dentro sin piedad. Si él y Jacob no se hubiesen peleado por ella en aquella maldita tienda, si tal vez él su hubiese enfadado con ella o Jake hubiera desistido, ahora no estarían en esa situación.

Edward no culpaba a Bella en absoluto. Él sabía que ella no lo había hecho con malas intenciones. Bella simplemente quería ser entendida y que ellos dejaran de discutir por ella como si fuera un trofeo. Edward observó una vez más el cielo. El sol había caído y ahora la luna empezaba a iluminar aquel hermoso jardín.

Unas pisadas cerca de él le indicaron que alguien estaba cerca. Al girar su rostro observó al pequeño Seth sentándose a su lado. Edward sonrió al pequeño de los Clearwater y deslizó su mano un par de veces por su pequeña cabeza falta de cabellos largos. Todos preferían raparse la cabeza para cuando se convirtieran en lobos, no tener el pelaje largo y enmarañado.

-¿Ocurre algo?- Preguntó Edward.

-No, tan solo quería saber que estabas bien.- Seth se giró para quedar completamente frente a él.- Los demás lobos se han ido a casa y querían saber si tú ibas a volver con nosotros o si permanecerías aquí.

-Me he de quedar.- Edward miró con el rostro entristecido a Seth.- Aunque ahora para mi ellos huelan diferente, o algo en mi interior me impulse a matarlos, ellos son mi familia y los amo tal y como son.

-Eso lo sé.- Seth se levantó sacando de su bolsillo un pequeño trozo de pan envuelto.- A mí también me gusta tu madre. Me hace comidas muy buenas.

Edward y Seth rieron durante un buen rato hasta que Jake apareció por la puerta corredera anunciándoles su llegada con una carrera rápida hacía ellos.

-Hola.- Jake miró a Seth.- ¿Podrías dejarnos solos?

-Sí, de todas formas tengo más hambre, miraré si Esme hizo algo nuevo.- Y con una gran sonrisa, el pequeño Seth entró a la casa.- Nos vemos luego.

Jake se sentó al lado de Edward y lo miró un instante.

-Siento lo del brazo.- El muchacho bajó su vista.- Yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar.

-Lo sé.- Edward ahora también sabía por la manada, el amor que él le procesaba a Bella.- Siento haberte atacado, pero ella estaba sangrando después y tuve…

Edward se calló. No quería reconocer su miedo ante Jake, aun que ahora era Jake el que jugaba con ventaja leyendo sus pensamientos.

-Yo también tuve miedo y sigo teniéndolo.- Edward pudo ver la verdad en sus dorados ojos.- Me siento muy extraño mirándome a mí mismo.- Reconoció Jake.

-A mi me pasa lo mismo.- Edward suspiró.- Aun que he de decir que ahora es un alivio para mí.- Rió sin poder evitarlo.

-¿De qué te ríes y que es un alivio para ti?- Jake preguntó curioso.

-No oigo los pensamientos de los demás. Es un alivio para mi descansar una temporada de ese don.- Edward se levantó del suelo y caminó hasta la otra parte del jardín donde Esme tenía flores- Muchas veces oía cosas indeseables. Cosas que jamás me hubiese gustado escuchar de nadie.

-Te entiendo. Ahora puedo saber lo que mi padre piensa y lo que piensa tu familia. Aun que con Bella…- Jake se levantó y siguió a Edward

-Con ella era demasiado frustrante. Imagínate los años que yo he leído los pensamientos de todo ser humano y no tan humano.

-Debes estar cansado de escuchar lo guapo que eres. En este caso que somos.- Jake rio y Edward le siguió.- Bueno, hablando en serio.

-Si.- Edward volvió a sentarse a su lado y estiró sus piernas.- Se me hace extraño sentir un corazón aquí dentro. – Edward colocó su propia mano contra su pecho.- ¿Qué sientes tú?

-Es difícil de explicar.- Jacob se levantó del suelo.- ¿Cómo has podido vivir tantos años sin emociones?

-¿A qué te refieres?- Edward lo miró curioso.

-El sentir que tus ojos escuecen pero no soltar ni una lágrima. Por ejemplo.- Jake señaló sus ojos.- Yo en mi cuerpo no tengo frío, pero si siento que hace frío. En tu cuerpo es diferente.

-Lo sé.- Edward se levantó y volvió a las flores de su madre.- En ese cuerpo no puedo cortarme, sin embargo esta tarde me corté adrede y vi como me curaba después de sangrar. Es…extraño.

-Besar.- Jacob soltó aquella palabra sin pensar. No podía dejar de leer la mente de Edward y saber el miedo que éste tenía por el beso de Bella.- Se siente diferente también ¿Cierto?

-Supuse que lo sabrías enseguida.- Edward se giró para encerarlo.- Efectivamente no se siente lo mismo. Saber que no puedo hacerle daño, que puedo tenerla más cerca. Ahora entiendo cada una de tus palabras cuando decías que podías darle cosas que yo no puedo.

-Es…complicado.- Jacob iba a reírse, pero prefirió no hacerlo al leer la mente de Edward una vez más.- No sabes que hacer.

-No.- Edward sintió el dolor en su interior.- Si nos quedamos así para siempre…

-No lo haremos, encontraremos la forma de volver.- Jake miró a los ojos a Edward y se dio cuenta del dolor que lo consumía.- Edward, volverás a ser tú.

Edward se giró para que Jake no lo viera, aun que él captaría enseguida el olor a salitre de las lágrimas que empezaban a derramarse por sus mejillas. El pensar en Bella y todo lo que podía pasar, lo hacían demasiado vulnerable ante aquel sentimiento de tristeza.

-Se que Bella ayer me mintió.- Reconoció Edward al fin.- En el beso que nos dimos, se que pensó en ti. Sé que tú eres mejor para ella en todos los sentidos, pero no puedo dejarla ir. La amo demasiado, Jake.

-Lo sé, recuerda que ahora leo tu mente.- Jake rió bajito.- Aun que todo esto está jugando más a mi favor.

-Eso es lo que más temo. Ahora ella está más…

-Confundida.- Terminó la frase.

-Exacto.- Edward limpió las lágrimas con el dorso de sus manos.- Sé que me ama, que me eligió a mí. Hay una boda pendiente. Aún así no sé si debo acercarme a ella. No sé si en este momento es a mí o a ti el que desea.

-Sabes que nunca reconocería esto en circunstancias normales.- Jake se acercó y cogió a Edward por el hombro con su mano.- Pero después de la batalla, después de todo lo que ella y yo hablamos, sé que es a ti a quien desea más que a nada. Sé que te eligió a ti y está dispuesta a perder su vida por estar contigo toda la eternidad.

-Jake, eso era antes de darse cuenta que si nos quedamos de esta forma, lo tendrá todo. – Edward ya había soltado su peor temor. – Y no es lo que más deseo.

-Edward esta no es mi lucha. Yo ya la di por perdida hace mucho tiempo. Sé que ella te eligió y me retiré, así que lucha por ella.- Jake le apretó en el hombro.- Lucha por vosotros aun que estés en este cuerpo. Si no volvemos a ser nosotros mismos, aprenderemos a vivir de esta forma.

Edward miró a los ojos a Jake y se dio cuenta que no mentía.

-Pero…- Edward fue a replicarle, pero Jake se adelantó de nuevo.

-Pero nada. Ahora he aprendido una lección demasiado grande en mi vida. Sé cuento os ha costado parecer humanos. Cuando odia Carlisle haberos hecho esto. Ahora sé lo que has sentido en cada momento de tu existencia. Lo que te costó no matar a Bella y enamorarte de ella. Así que ahora no te rindas o seré yo quien recoja sus pedazos y no tendrás una nueva oportunidad.

Jake se dio cuenta cuanta paz había infundado en el corazón de Edward con esas palabras. Él se había roto en mil pedazos, pero es lo que debía hacer. Jake sabía que Edward y Bella estarían juntos pasase lo que pasase y esa situación no podía estropearlo. Edward sin pensar, tuvo el impulso de abrazar a Jake. Por un instante y mientras seguía llorando para desahogarse, lo apretó fuerte contar su cuerpo. Jake reaccionó de la misma forma.

Al separarse, los dos se dieron cuenta que todos los Cullen y toda la manada los estaba observando, incluida bella desde la ventana del cuarto de Edward. Aquello les hizo que se separaran instantáneamente. Los dos sabían que los habían escuchado. Tan solo deseaban que nadie hiciera ningún comentario de lo ocurrido unos instantes atrás. Edward entró en la casa y sonrió a Bella. Acto seguido, se acercó a ella y le dio un corto beso en sus labios.

-Nos vemos mañana, espero que hayas disfrutado con Alice. – Edward le sonrió y salió de nuevo al jardín trasero convirtiéndose en lobo.

Sin esperar nada más, decidió que esa noche no se quedaría en la casa, sería muy vergonzoso para él que Emmett no dejara de hacer bromas respecto a eso, así que prefirió ir con la manada. Ellos se enterarían de todo, incluso de sus miedos y su abrazo con Jake, pero aún así por un instante se sentía más seguro durmiendo en casa de Billy.

Jake entró en la casa y sonrió a bella. Acto seguido subió a buscar a Jasper, necesitaba cazar. Para él era muy difícil estar tres días sin cazar, ya que no controlaba como Edward el olor de Bella, así que prefería cazar cada dos días para no ponerla en peligro.

-Jasper.- Susurró su nombre en el pasillo.- ¿Nos vamos?

-Esta vez vendrá Emmett.- Jasper sonrió a Jake.- No te preocupes, lo amenacé para que no te dijera nada.

Los dos sonrieron y salieron de la casa junto a Emmett para cazar. Al llegar a casa de los Cullen, prefirió salir al jardín y pasarse toda la noche hablando con Seth. Cuando amaneció, corrió pro el bosque al lado de Seth.

-¿Ocurre algo?- Preguntó Jake cuando vio a Seth pararse en seco. Jake se concentró en la mente de Seth.- Ya veo.

Billy quería hablar con él. Así que tendría que ir a la reserva cuando acabaran de hablar con Edward.

Bella había terminado agotada de la tarde anterior con Alice. La noche la pasó de un tirón sin enterarse de nada. Alice le había llevado a un montón de sitios donde debía elegir lo que más le gustaba para su próxima boda. Bella había estado tentada a rechazarlo, pero eso hubiese hecho mucho daño a su hermanita Alice, así que simplemente trago todo aquello que Alice hiciera.

Al levantarse, se quejó del dolor que recorría su cuerpo. Hoy sería de nuevo un día muy largo. Después de desayunar, hizo las tareas en casa de Charlie. Al acabar, se dio cuenta que era demasiado tarde para cocinar y decidió pedir una pizza. Dos horas después, estaba en la casa de los Cullen.