Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.
Destino
Capitulo 10: Hoshiyomi
Cuando el sol se puso en su punto mas alto, salieron de la aldea para buscar a Hoshiyomi, Kagome observo un poco preocupada el semblante serio y distante de Inuyasha.
Quedaron en silencio por mas de una hora hasta que por fin pudo sentir la energía peligrosa y altamente volátil de Hoshiyomi. Hizo un gesto a Inuyasha, que recién despierto se fijo en la sacerdotisa.
Al frente de ellos un espeso bosque se cerraba, debían entrar. Kagome asintió hacia el, tomo el arco fuertemente y entraron. El silencio era denso y la oscuridad era bastante espesa para ser tan temprano.
El sonido de una rama lo alerto.
El reflejo de algo brillando y salto por encima de los arboles, el estruendo del bosque siendo devastado resonó por todo el valle, observo mientras caía hacia el bosque de nuevo a Kagome, estaba inclinada en el suelo, defensivamente.
—Kagome-chan…vaya, lo lamento, no pensé que era usted—dijo una voz oscura, cayendo, se puso delante de la sacerdotisa.
Un hombre de cabellos azules y ojos rojos se lamento falsamente, viro un poco la cabeza observando la alabarda. Estaba goteando sangre, y por su olfato, supo que era de demonios.
El hombre limpio la albarda sin dejar de ver la sacerdotisa, sonriendo.
—Creo que Tsukiyomi le aviso de mi…nuevo artefacto—aleteo la mano, mirándola con esos ojos rojos.
Kagome sonrió amablemente, pero su cuerpo estaba tan tenso como una cuerda.
—Me conoces bien Hoshiyomi, Tsukiyomi esta preocupada por ti—se incorporo lentamente, tomando el arco.
—¡Ah!...Tsukiyomi esta preocupada por nada, la albarda la protegerá y ella dice solo: te maneja, Hoshiyomi, te esta controlando—gruño por lo bajo—Y eso me esta molestando.
—Ella se preocupa por ti. Yo me preocupo por ti—dijo ella, Inuyasha la observo de reojo—¿Quieres ver bien a Tsukiyomi?
Hoshiyomi inclino la cabeza, curioso.
—La sacerdotisa se preocupa por mi—murmuro—Claro que quiero ver bien a Tsukiyomi, ella es mi mujer.
Kagome asintió.
—Pues es mejor que la vayas a ver, ella ya se mejoro. Ya no tiene que perder energía cada vez que utiliza sus poderes….¿podrías volver?
—Tsukiyomi ya esta bien—sus ojos parecieron brillar y parpadear de rojo a blanco. De repente, la alabarda empezó a brillar, su energía cambio radicalmente y vicio el ambiente. Pequeños arbustos murieron.
Hoshiyomi inclino su cabeza violentamente y entrecerró los ojos furioso hacia Kagome.
—Estas mintiendo—murmuro oscuramente—La alabarda no miente, Kagome-chan, tu si mientes…
Kagome frunció el ceño, de repente una energía violenta mano de la alabarda y Hoshiyomi con una sonrisa macabra la dirigió hacia ellos. Para sorpresa de Inuyasha, Kagome corrió hacia el y sin pode detener, derrapo abajo y se deslizo sin ningún problema.
Boquiabierto quedo, cuando Kagome utilizo sus pies como palanca para detenerse delante del cuerpo de Hoshiyomi, diestramente, sus piernas golpearon el mango rápidamente para que el demonio la soltara.
Sorprendido, Hoshiyomi, se detuvo de golpe, la energía se desvaneció y alcanzo a penas a metros de un sorprendido de Inuyasha. El demonio salto hacia atrás, y sonriendo observo la mano que había sido quemada.
Había dirigido energía purificadora a sus piernas.
—Siempre tan descarada, Kagome-chan—comento.
Inuyasha le dirigió una mirada sorprendida que Kagome le correspondió con un guiño.
Era fuerte y poderosa.
Hoshiyomi se abalanzo con rapidez hacia ella, Kagome puso uno de sus campos y dirigiendo sus ojo hacia el supo que tenia que hacer, sus garras sonaron cuando las rompió en el cielo. El demonio parpadeo sorprendido, a penas dándose cuenta de su presencia. Las dejo caer sin mas, hirió uno de sus brazos antes de que el retrocediera de nuevo.
Para mas sorpresa el campo no le hizo daño sino que lo absorbió dentro, protegiéndolo.
—Tenemos que acabar la energía de la alabarda—murmuro muy bajo Kagome para que el escuchara.
Asintiendo, sonrió.
Nunca habían peleado juntos pero ambos estaban sincronizados de forma perfecta. El atacaba y ella lo defendía, ella atacaba y el la defendía. Inuyasha daba ataques con su garra y ella aprovechaba con sus flechas para debilitar el poder de la alabarda.
Hoshiyomi resoplaba furioso.
—Perra—murmuro.
Kagome sonrió secretamente.
Inuyasha se preparo cuando observo la albarda agitarse con mas poder que antes, Kagome volvió a derrapar en el suelo tratando de hacer el mismo movimiento de antes, pero Hoshiyomi ya andaba prevenido, así que tomo uno de sus pies, lo agito violentamente y la envió por entre el bosque, golpeándose con troncos que hicieron que crujiera su cuerpo.
Todo en menos de segundos.
Paralizado, Inuyasha observo a Kagome perderse en la penumbra del bosque.
¿Qué demonios había pasado?
Hoshiyomi se volvió hacia el, con el rostro contorsionado por una sonrisa macabra y maliciosa. Olisqueó el ambiente y de repente el olor de sangre, suavemente, penetro su nariz. Era Kagome.
Estaba herida.
Por el demonio que tenia en frente.
Su corazón empezó a palpitar como caballo desbocado, sus sienes dolieron y su cuerpo empezó a temblar. La rabia…la rabia era incontrolable. Había dañado a Kagome, su sangre estaba por todas partes.
—Medio…¿Qué es lo que te pasa?
Inuyasha se contorsiono violentamente, sintiendo el cuerpo ajeno, de repente su visión era roja, su boca estaba seca y sentía ganas de sangre. Observo bruscamente al demonio al frente de el, su diversión, su presa.
Quería su sangre.
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Kagome se estremeció, el dolor de su cuerpo era incontrolable y altísimo. Sentía cada parte rota y cada parte arder. Su boca se abrió en buscar de aire, respiro lentamente, tratando de controlar su cuerpo y hacerlo mover.
Su boca estaba pastosa y sabia a sangre.
Incorporándose tan rápido como podía observo a su alrededor. El tronco que la había recibido tenia un gran hoyo en el centro y es que si no hubiera reaccionado después de tantos impactos y se hubiera protegido con un campo no estaría siquiera respirando.
Resoplando por el dolor en sus costillas, se incorporo lentamente, el bosque estaba en mortalmente silencioso…sentía las energías pesadas y maliciosas de alabarda viciarlo por completo.
Tomo el tronco del árbol y empezó a purificar el bosque, por lo menos, la parte que ya habia sido tocada por Hoshiyomi.
Cuando termino, sintió las energías menos pesadas y suspiro. Lentamente y a la defensiva, empezó a andar hacia donde estaba Hoshiyomi.
—¿Inuyasha estará bien?—murmuro al viento.
De repente, sintió el palpitar, el viento…había otra energía demoniaca.
Estaba descontrolada y era aun mas volátil que la de Hoshiyomi.
Ambos estaba peleando.
¡Inuyasha!
Rápidamente y a pesar de que su cuerpo protestara y su pierna sangrara aun as profusamente, corrió por entre los escombros y los arboles caídos. Los ruidos, golpes y gruñidos roncos la atrajeron, y sorprendida, abrió los ojos.
Inuyasha estaba repleto de sangre, rogando que no fuer de el, observó el cuerpo del medio demonio azotar violentamente el de Hoshiyomi contra una de las rocas. La alabarda estaba a unos metros, inutilizada.
Corriendo, tomo la alabarda, empezó a purificarla sin importar que alguno de los dos demonios la atacara. La alabarda protesto, pero rápidamente, sus poderes fueron mas grandes, la hizo dividirse y desaparecer hacia el mar, en las profundidades.
La sellaría en una de las fosas.
Resoplando por el dolor aumentar, viro la cabeza, con miedo. Hoshiyomi estaba inconsciente ya que alabarda ya había sido purificada. Inuyasha a unos metros, la observaba gruñendo, sus manos estaban dolorosamente tensas, sus ojos rojos como el rubí.
Lentamente, se acerco a el, que como animal enjaulado la olisqueo.
Gruñendo, Inuyasha retrocedió.
—Soy yo, Kagome—murmuro, tan lentamente—Tu amiga.
—Kagom…gome—gruño retorcidamente el medio demonio.
De golpe, el medio demonio se acerco, la tomo del cabello y la olisqueo mas profundamente. Se quedo tiesa, de la sorpresa, no tenia miedo. Inuyasha la reconocería…
De repente, sintió las garras de Inuyasha sujetar su cabello aun mas fuerte, su cabeza callo hacia atrás y soltó un gemido de dolor. El medio demonio ignoro esto y olio su cuello…
¿Qué estaba haciendo?
Una lengua serpenteo su cuello, pego un respingo de la sorpresa y su cara ardió…¡Kami!...Inuyasha la estaba lamiendo y estaba gruñendo suavemente. Sus manos ardieron y no se pudo sostener, un pequeño gemido salió involuntariamente para su vergüenza.
El retrocedió, de repente callo bruscamente. Estaba inconsciente.
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Inuyasha parpadeo por la luz suave de una vela.
Kagome…
¡Kagome!
Se incorporo violentamente, Kagome yacía a un lado, envuelta en sabanas y estaba profundamente dormida.
—Ya estas despierto, Inuyasha-kun—murmuro alguien, observo al origen y descubrió a Tsukiyomi.
Asintió, observando de nuevo a Kagome.
—¿Cómo llegamos aquí?—murmuro.
Ella sonrió suavemente, tranquila.
—Hoshiyomi los trajo, esta realmente arrepentido, yo estoy muy agradecida con ustedes. Pero hablaremos después, es mejor que descanses.
Inuyasha gruño pero aun así se acostó de nuevo, estaba muy cansado y su cuerpo estaba demasiado pesado. ¿Qué había pasado? ¿Por qué no recordaba nada?.
Cerro los ojos, siendo llevado por la inconsciencia.
Cuando por fin despertó, escucho los trinos de la pájaros cantar, olisqueo el ambiente, olía a hierbas medicinales, caldos…y a Kagome. Entrecerró los ojos buscándola y seguía aun dormida.
De repente, se removió lentamente, abrió los ojos y parpadeo, sonriendo, para su sorpresa, agradecida.
—¿Por qué sonríes?—su voz sonó ronca por las horas de sueño.
Kagome se volteo bruscamente, gimió por el dolor y lo observo con los ojos grandes, llenos de vergüenza y sorpresa. Sus mejillas ardieron y brillaron en la oscuridad.
—N-nada…por nada, Inuyasha—se levanto erráticamente, e hizo otra mueca por el dolor.
Enarco la ceja, confundido.
—¿Y ahora que te pasa?—Kagome lo observo con sorpresa y se froto el cuello.
De repente, el olor que salió de su cuello lo asusto…olía a el, intensamente a el. Busco sus ojos que estaban aun llenos de vergüenza y se sonrojo, intensamente.
—¿Qué…que demonios paso?
—¿Por qué preguntas eso?
—Hueles a mi—Kagome pego un respingo y empezó a manotear, nerviosa.
—Pu-pues es obvio, andábamos juntos ¿eh?...si, eso.
Inuyasha el entrecerró los ojos furiosamente, se incorporo con brusquedad, acercándose salvajemente al rostro encendido de la sacerdotisa.
—¿Qué paso?—mascullo.
—N-nada
—Estas titubeando.
—No es cierto
—Si lo es
—No lo es
—Mentira.
—Mentirosa tu.
Kagome inflo sus mejillas, ardiendo por la vergüenza y lo fulmino con rabia.
—No soy mentirosa.
—Entonces dime que paso. Sabré si mientes—golpeo distraídamente su nariz.
Kagome froto sus manos y decidió contarle, pero por nada del mundo miraría su rostro ni sus ojos.
—Bueno, al parecer, me atacaron y tu…tu te convertiste, en demonio…y…
—¿Demonio?¿Yo?—Inuyasha estaba bastante sorprendido, se recordó mentalmente que en esa época Inuyasha nunca había pasado por ese cambio—Debes estar loca.
—No, en verdad si puedes. Algunos medio demonios que tengan una línea demoniaca lo suficientemente poderosa pueden convertirse en demonios, solo cuando la ocasión lo amerite. Es decir, cuando te sientas atacado y acorralado.
Si, Inuyasha estaba que se le salían los ojos de sus cuencas de la impresión.
—No, yo…no sabia eso.
—Bueno, es la verdad que hay pocos medio demonios que pueden tener esa habilidad….
—Pero no recuerdo nada.
—Es porque…de por si tu parte mas demoniaca toma el control, tu consciencia se pierde y eres mas instintivo que nada…
—¿Mas poderoso?—su interés por el tema le estaba poniendo los pelos de punta.
—Si…
—¿Hay una forma de que me quede en forma demoniaca?
Se quedo quieta, esperando…sintió frío.
—¿Qué quieres decir?—musito con frialdad. Inuyasha se puso nervioso.
—¿Hay alguna forma de quedarme así?
—¿Quieres volverte un demonio completo?
Inuyasha retrocedió, poniéndose serio de repente.
—¿Qué medio demonio no quiere ser demonio?—pregunto irónicamente—El solo hecho de ser media sangre me ha traído mas problemas que beneficios.
Kagome negó.
—Tu eres un gran medio demonio.
—¿Alguna vez te has sentido sola?—mascullo enojado, sus ojos brillaban con furia—Solo y abandonado. Mis padres murieron jóvenes, murieron por mi. Mi madre fue tratada como una puta por ser madre de un ser como yo, por haber amado a un demonio…
Kagome se quedo en silencio.
—Me quede solo, Kagome. Solo y apenas era un niño, no sabia nada. Tuve que aprenderlo solo y de golpe, crecer. No pude jugar, no tuve amigos; en vez de eso me despreciaron, me sacaban a golpes ¿sabes cuanto sangre?...No, eres una sacerdotisa, las sacerdotisa han tenido todo en su vida, todo…nunca han sufrido…
—¿Eso crees?—pregunto en voz baja—Mi vida no ha sido fácil.
Inuyasha bufo sarcásticamente.
—Cuando mi padre murió, mi madre tuvo que hacer malabares para criarnos y trabajar. Estaba triste, desolada pero salió adelante gracias a mi abuelo que llego y nos invito al templo a quedarnos. A los 17 años tuve vi morir a mis amigos y a mi amor, ¿sabes que es sostenerlo en brazos, para después verlo morir en manos de una desgracia de ser?
Inuyasha la observaba, boquiabierto.
—Me quede sola, viaje sola, entrene sola…No sabia nada, era a penas joven, fue mi decisión irme en un viaje, pero yo…tuve que irme, por el bien de los demás. Asi que lo hice, sangre, luche y pase hambre. Nunca me rendí…se que no es comparable, pero me insultas cuando dices que mi vida ha sido feliz. Yo también siento, nunca olvides eso, porque el hecho de ser sacerdotisa no me quita mi humanidad.
Parpadeo, dándose cuenta que después de ese discurso había llorado: por sus amigos, por su familia….por el Inuyasha del pasado, que no fue feliz y sufrió.
—Lo la…lamento, Kagome, yo…
—Dejalo, Inuyasha. Lo se
Se quedaron en silencio, sabia que Inuyasha ahora se sentía culpable, y sabia que estaba confundido.
—No quiero que dejes de ser un medio demonio—comento, el levanto la cabeza, sorprendido—Se que has sufrido, pero…cuando te conviertas en demonios ¿estas seguro que dejaras de sufrir?. El sufrimiento es parte de la vida, queramos o no. Inuyasha, eres un medio demonio, pero eres mas que el medio demonio, te lo dije.
—Eres Inuyasha porque era gentil y considerado, malgeniado y caprichoso, valiente…ahora nos tienes a nosotras, a Kikyou y a mi…nos tienes a ambas.
Inuyasha se quedo observándola en silencio, se levanto con suavidad, froto su cabeza y salió por la esterilla, mientras el sol daba sus primeras luces.
Hoshiyomi entro sorprendido.
—¿Ya estas bien?
—Si, pero no es gracias a ti—pincho descaradamente, a pesar de estar preocupada por Inuyasha.
Pero sabría que el pensaría, y eso seria solo.
Hoshiyomi puso su cara apesumbrada pero sus ojos brillaban es sincera culpa.
—En serio, perdón, al parecer no se donde tenia la cabeza.
—Si, eso vi.
—¿Quién es el?
—Un amigo.
Hoshiyomi enarco ambas cejas.
—¿Segura?
—No podríamos ser nada mas, eso si te lo aseguro.
—Debo disculparme con el.
—Eso es obvio, Hoshiyomi.
Amaterasu97
El próximo capitulo la relación de ambos se afianzara, y crearan lazos. Espero que les guste, Suerte y Abrazos.
¡Ah! Y chicos, gracias por todo el apoyo que "Destino" ha tenido de parte de ustedes, siempre es un placer y un honor, pero todo es por ustedes y sus comentarios que me encantan tanto.
