Capítulo 10: Memorias bañadas en Mako

El aroma a café recién hecho se propagó en el Séptimo Cielo, un olor ya muy común por las mañanas, al igual que la escena que observaba la niña de cabellos naranjas a través de sus orbes azules: Cloud sentado en una de las mesas de la tienda con su taza en la mano mientras leía el periódico, de vez en cuando interrumpía su lectura para conversar con Barret, quien siempre estaba por los alrededores intentando ayudar a Tifa en su tarea de arreglar a los niños para que fueran a la escuela. Shelke solía despertar muy temprano dispuesta a ofrecer su ayuda ya fuera con el desayuno, acomodando las mesas, pasando una escoba e inclusive abriendo el establecimiento. Hoy ella había sido la encargada de preparar el café y esperaba ansiosa a que alguien emitiera opinión al respecto. Barret fue el primero en hablar.

-Hey, Shelke ¿tú has hecho el café?

-Si... ¿sabe mal?

-No, no es eso...mmmm... ¿le has puesto algo?

-Vainilla.

-¡Ya decía yo!, está bastante bien, deberías considerar ponerlo en el menú, Tifa.

-¿En serio?

Cuando Tifa concluyó de tejer una crineja en el cabello castaño de Marlene, se levantó del sofá que estaba detrás del mostrador, tomó la cafetera y se sirvió un poco de la bebida en su taza color amarillo.

-¡WAO! Está muy bien Shelke...jamás se me había ocurrido lo de la vainilla.

-Ten cuidado Tifa, a poco te quitan el puesto- bromeó Cloud desde el marco de la puerta.

-Jaja, pues si, tendré que estar atenta. Muy bien Shelke, creo que ahora somos rivales.

-No es para tanto.

-¡Es una broma, niña!- aseveró Barret.

-Oh, ok...aún no me acostumbro a estas cosas.

-¡Poco a poco lo harás, Shelke!- dijo Marlene intentando animar a su amiga.

Tifa se sacudió las manos y se dirigió a los niños.

-Bueno, Denzel, Marlene, es hora de ir a clases.

-Tifa, no me quiero ir aún, quiero ver cómo sigue Yuffie, ¿está enferma, no?

-¡Es verdad! Y el señor Vincent también- apoyó Denzel a su hermana adoptiva.

Tifa y los demás callaron un momento, ellos habían intentado traer a Yuffie sin que los niños se enteraran de lo ocurrido, pero al parecer eran más perspicaces de lo que creían.

-Eh...pues sí, Yuffie se sentía algo mal ayer, pero seguro que hoy está mejor, no es buena idea despertarla, necesita reposar.

-¡Pero!

-¡SIN PEROS! Van a llegar tarde. Hoy los llevaré yo a la escuela ¡así que vayan a la camioneta!- intervino Barret.

-Pero papá...

-¡No hagan que me repita!

Entre enojados y tristes, los niños salieron del bar tomando sus pequeñas mochilas, Barret masajeó su cervical con su mano humana mostrando frustración.

-Siempre tengo que hacer del padre estricto para salir de estos apuros.

-Son niños inteligentes, no tardaran en enterarse de todo.- aclaró Shelke.

-Lo sabemos- respondió Tifa mientras masajeaba sus sienes.

Barret suspiró con cansancio y se despidió de sus compañeros.

-En fin, nos vemos en la noche chicos, no me esperen para el almuerzo, tengo mucho trabajo en el taller.

-Supongo que eso significa que yo debo recoger a los niños.- asumió Cloud con desgano.

-¿Qué comes que adivinas?

Y lanzó un fuerte portazo. Minutos luego se escuchó la ronca voz del hombre de piel oscura desde afuera.

-¡Vaya, hasta que te apareces! ¡¿Supuestamente no venías anoche?!

-Pues si, ¿pero acaso no viste la lluvia?

-¡Con todo el dinero que cagas podías siquiera venir en una de tus naves de lujo!

-No he venido a discutir, Barret.

-Yo tampoco quiero seguir gastando saliva, y dame el chocobo, yo lo meto en el establo.

-Bien, gracias...

Los gritos cesaron. Por la cabeza de Tifa, de Cloud y de Shelke se deslizaba una gotita caricaturesca...

-Oh... ¿Me pregunto quién podrá ser?...

Aquel sarcasmo por parte de Cloud provocó en Tifa una risita ahogada y casi de inmediato el susodicho abrió la puerta de golpe.

-¡Buenos días!

-Hola Reeve...- saludaron todos sin ánimos.

-Vaya...a mí también me alegra verlos.

Tifa ocupó uno de los asientos de la barra y se cruzó de piernas con el ceño fruncido.

-¿Así que por la lluvia no pudiste venir anoche?

-Si, fue una tormenta brutal, pero eso no significa que no estuviera preocupado. ¿Cómo siguen Vincent y Yuffie?

-Vincent va bien...Yuffie es un caso más complicado- contestó Cloud sin un ápice de emoción.

-¿Es muy grave?

-Lo que Cloud quiere decir es que el estado de Yuffie es un poco más severo que el de Vincent, pero está fuera de peligro- aclaró Tifa.

-Menos mal. Cait me comentó un poco de lo sucedido...lo que hizo Yuffie fue muy arriesgado.

Cloud se encogió de hombros y negó con la cabeza.

-Era eso o morir asfixiados...o desintegrados, en fin...Yuffie gastó todas las fuerzas que tenía y se desmayó.

-No me extraña, Caballeros de la Mesa Redonda no es una invocación que se pueda tomar a la ligera.

-Ni lo menciones, solo nos atrevimos a usarla contra las Armas, y solo lo hicimos los que teníamos más alto nivel en el grupo.

-Si, lo recuerdo, tu, Cid y Vincent...¡Momento! ¿Cómo diablos esa materia llegó a manos de Yuffie?

El rubio espadachín entornó sus ojos ligeramente, era como si se esperara aquella pregunta desde el principio.

-Esa materia había estado desaparecida desde hace más o menos un año...

-Sospechamos que cuando tuvimos la lucha contra Kadaj y sus hermanos ella la tomó...cuando estábamos en el Shera ella era la que tenía las materias- complementó Tifa.

-Vaya... ¿aún sigue con el asunto de las materias, eh?

-Así parece...- asintió Cloud.

Tifa puso mala cara, aun se negaba a juzgar a Yuffie sin aclarar las cosas con ella.

-No saquemos conclusiones precipitadas, chicos.

Y después de tanto guardar silencio, Shelke se decidió a dar su opinión.

-¿Ella les robó sus materias hace varios años, no?, ¿porque no podría volver a hacerlo?

Todos guardaron silencio, Reeve suspiró y se rascó la nuca con mientras miraba el techo.

-Yo creí que ella había cambiado.

-Tú no puedes opinar mucho...recuerda que cierta personita en el grupo también nos traicionó- dijo Cloud haciendo memoria.

-¡Eso es caso aparte! Además, no seas ingrato. Si no hubiese sido por mí nunca habrían conseguido la materia negra.

-Fue Cait Sith el que se sacrificó...- dijo Tifa con languidez.

-Mejor cambiemos de tema...

La expresión de Reeve cambió radicalmente al percibir un delicioso aroma proveniente de la cocina.

-Mmm, ¿que huele tan bien?

-Es el café que preparó Shelke- Tifa sonrió orgullosa de su pupila.

-¿Preparaste café? Vaya, ¿me convidas un poco?

-Está bien.

Shelke se levantó de su asiento con su mirada de robot y se dirigió a la cocina, poco a poco sus pasos se hicieron más pesados, su visión se volvió borrosa y sintió como todo a su alrededor giraba. Lo próximo que sintió fue un gran dolor en todo su cuerpo al caer al suelo.

Todos se apresuraron a auxiliarla, la chica poco a poco fue abriendo sus ojos, se reincorporó como pudo apoyándose con sus brazos, pasó su mano por su frente y la deslizo hasta más abajo de sus ojos.

- Me siento...muy débil.

Seguidamente comenzó a toser escandalosamente; Tifa le propinó unas palmaditas en la espalda intentando ayudarla.

- Hmmm, para eso vine también. Parece que a Shelke le está haciendo falta su dosis de Mako.

-¿Dosis de Mako?- Cloud no parecía estar enterado.

-El cuerpo de Shelke fue modificado por Shinra haciendo que este dejara de desarrollarse y crecer, por lo tanto para mantenerlo funcionando correctamente necesita darse baños de Mako periódicamente en cápsulas especiales...

Tifa, que permanecía agachada junto a Shelke volteó a mirarla con severidad.

-Shelke ¿porque no nos lo dijiste?

-No quería causarles molestias, todos están muy ocupados...

Cloud se puso de pie de golpe y propinó una suave patada al suelo para hacer énfasis en su molestia.

-¡Esa no es excusa! Puedes morir, ¿eso es lo que quieres?

-No...

-Tranquilos, en su momento le proporcioné unas píldoras que la ayudarían a resistir. ¿Las tomaste como te indiqué?- inquirió el Comisionado.

-Sí...pero hace 2 días se me agotaron.

-Eso supuse. He venido a ofrecerme para llevarte a una de las sedes de nuestra organización, ya hemos habilitado un par de cápsulas con Mako. ¿Qué dices, vienes?

El hombre extendió su mano para ayudarle, Shelke tardó un poco en reaccionar pero finalmente ella también extendió su brazo logrando al fin ponerse de pie.

-Muy bien, iré...

-Excelente. La camioneta está afuera, vamos.

Shelke asintió con la cabeza, mientras Reeve le abría la puerta cediéndole el paso. Cuando la chica salió el hombre se volvió hacia los muchachos con una sonrisa.

-La terapia es algo larga, pero prometo traerla antes de que anochezca.

-Vayan con cuidado- dijo Tifa poniendo una mano sobre su pecho con angustia.

Seguidamente cerraron la puerta dejando a la chica de cabellos oscuros y al muchacho de ojos Mako solos en el lugar, éste último rompió el silencio.

-Que cosas nos pasan últimamente, ¿no?

-Pues si...

La mujer volteó su mirada al piso, Cloud bajó la cabeza también, por fin estaban solos, ¿debía tocar de nuevo el tema? Desde que se aventuraron en la cama de la chica su relación se había marchitado a pasos agigantados y no quería seguir arruinando las cosas. La dulce voz maternal de Tifa le sacó de sus pensamientos.

-¿Quieres ir a ver como siguen Yuffie y Vincent?

-Ehhh...si, está bien.

Tifa sonrió, se dio la vuelta y comenzó a subir las escaleras, Cloud la siguió silencioso. Antes de entrar en la habitación prefirieron tocar.

-Vincent, Yuffie... ¿podemos pasar?

No hubo respuesta. Seguidamente lo intentó Cloud.

-Hey, ¿siguen dormidos?

Nada. Ambos se cruzaron de brazos y decidieron entrar de una vez. Abrieron la puerta intentando hacer el menor ruido posible y se encontraron con aquella pareja profundamente dormida, Yuffie en su respectiva cama, Vincent por el contrario estaba aún sentado en el pequeño banco que había tomado la noche anterior, estaba cruzado de brazos y con la cabeza baja, balanceándose un poco hacia delante. A Cloud le costaba creer que alguien pudiera quedarse dormido en esa posición.

-¿Se quedó dormido en la silla?

-Al parecer no quiso descuidar a Yuffie ni un minuto.

Tifa se agacho un poco para tener un mejor panorama de la cara de Vincent, a la luchadora le pareció que se veía en extremo tierno. Ella colocó su mano en el hombro del pistolero para despertarlo.

-Vincent, hey, despierta.

El muchacho frunció ligeramente el ceño mientras fue abriendo sus orbes, encontrándose con la sonriente Tifa frente a él; dio un profundo suspiro y estiró un poco los brazos.

-Buenos días, dormilón.

-Buen... ¡auch, mi espalda!

-Jaja, claro, si te quedaste dormido en el banco.

-Maldición, no me di cuenta.

Vincent se presionaba fuertemente la zona lumbar con la mano intentando mitigar el dolor, su atención se desvió rápidamente hacia la cama de la ninja, él había querido estar despierto durante toda la noche por si Yuffie requería su asistencia, o quizás esa era sólo una excusa...la verdad es que había intentado dormir pero no consiguió pegar un ojo durante toda la noche, la preocupación por la chica era tal que no podía conciliar el sueño. Tifa se dio cuenta de la mirada del pistolero hacia su amiga y en un intento por despreocuparlo se acercó a ella y posó su mano sobre su frente.

-Ella estará bien, es una chica fuerte. El peligro ya ha pasado, deja de alterarte.

-No estoy alterado, es solo que...

-Ya, ya, no intentes ocultar tu preocupación, por más que lo niegues se te nota en la cara- dijo Cloud intentado fastidiar un rato a su amigo de ojos rojos.

-Es normal que te sientas así, Yuffie es tu compañera- dijo la comprensiva luchadora.

-Bien, ya basta...

Cloud y Tifa rieron sin pena, les causaba mucha gracia ver apenado a Vincent y más aún si Yuffie estaba involucrada en ello. El espadachín finalmente recobró la seriedad y comenzó a indagar en los posibles conocimientos del pistolero.

-¿Sabes Vincent? Estábamos preguntándonos, ¿cómo rayos Yuffie se hizo con esa materia? Yo la tenía bien guardada, ya sabes, por ser una materia peligrosa.

-Ve al grano...- declaró estoico el azabache.

-Bueno...creemos que Yuffie pudo habernos quitado esa materia mientras nos descuidábamos hace más o menos un año.

-¿Dices que la robó?

-Es una posibilidad...

La mujer de ojos color vino se puso de pie y se giró de golpe mirando a Cloud con desaprobación.

-¡CLOUD!

-¿Qué?

-¡Pero que pesado eres!

Vincent aclaró su garganta e interrumpió a la pareja.

-No quiero pensar de esa manera, Yuffie ya no es la misma adolescente inmadura que conocimos hace 3 años. Si la ha tomado debe tener sus razones...

-Supongo que sí...- concluyó el ex SOLDADO.

-Creo que este no es el mejor momento para hablar de eso, así que nosotros nos retiramos.

-Tifa, espera, no quise…

-¡Bajemos Cloud!

Tifa gritó a la vez que mostraba a Cloud su puño amenazante. El rubio tragó grueso y apenado se retiró de la habitación seguido por la luchadora. Vincent quedó pensativo unos instantes...Yuffie robando materia nuevamente, ¿para qué sería esta vez?


Las praderas estaban verdosas y llenas de vida, las flores adornaban los campos y los pájaros revoloteaban felices por haber recuperado su tan ansiado hogar, aquel que había sido desforestado por las actividades de Shinra hace varios años; desde que esa compañía desapareció la naturaleza comenzó a renacer como el fénix, definitivamente el mundo se había transformado en un mejor lugar...esa era la conclusión a la que había llegado Shelke mientras observaba el panorama a través de la ventana de la camioneta.

-Parece que te gustan los viajes por carretera- el arquitecto rompió el silencio.

-Si.

La chica miró un instante a Reeve, él no había parado de sonreír ni por un momento desde que habían salido de Edge, éste siguió buscando conversa.

-¿Qué tanto ves?

-Solo veo el paisaje...es que...hace mucho que no veía cosas así, había olvidado lo hermosa que es la naturaleza, en parte agradezco no haber podido ver como Shinra acababa con todo esto...¡!

Shelke abrió sus ojos como platos, Reeve había trabajado en Shinra, peor aún, él había sido el diseñador de los reactores que chupaban la vida del planeta; se sintió un poco mal por no haber pensado en él al decir lo que dijo, sin embargo el hombre seguía sonriendo.

-Lo siento...yo...

-Tranquila, tranquila, solo has dicho la verdad, no tienes de que disculparte.

Reeve tomó aire y continuó con la idea.

-Sí, Shinra destruyó todo esto alguna vez…en ese entonces yo no tenía idea del monstruo que estaba creando. Por eso he creado la WRO, para ayudar a la gente y así poder redimirme de mi culpa, aunque sé que mi conciencia nunca me dejará tranquilo. Supongo que ese es mi castigo.

-Esa es la frase de Vincent...

El hombre giró su cabeza y la miró extrañado. Ella con su característica frialdad prosiguió.

-Yo también cometí muchos errores, por mi culpa murió mucha gente.

-Pero no arreglaremos nada lamentándonos, ¿no es así?...Vincent me lo dijo en una ocasión "lo hecho, hecho esta, no podemos cambiar el pasado", ¿te suena?

-Ese tonto, dando consejos de aquí para allá y ni el mismo es capaz de perdonarse su pasado.

-¡Es verdad, jaja!... pero su intención es buena.

El Comisionado volvió su mirada nuevamente a la ventana al sentir que la camioneta reducía la velocidad.

-Ya estamos por llegar.

En efecto, el vehículo finalmente se estacionó, las puertas se deslizaron permitiendo así la salida de aquel par. Cerca estaban unas escaleras que conducían a una pequeña construcción en una parte más elevada. Reeve colocó su mano sobre el hombro de la niña mientras su vista se dirigía hacia la pqueña edificación.

-Anteriormente ese lugar era llamado Healen Lodge. La gente enferma de Geoestigma venía allí a recibir atención médica.

-Y ahora que no hay Geoestigma lo han transformado en una de sus sedes, ¿no?

-Acertaste. Bueno, ¿que esperamos?, hay que subir.

Shelke asintió con la cabeza. Comenzaron a emprender el trayecto subiendo las largas escaleras. Reeve llegó arriba un poco fatigado, se apoyó de uno de los barandales y tomó aire.

-Uff...¡Jajaja!, ¿los años no pasan en vano, eh?

-Pero tu estas en buena forma.

-Hmm, intento conservarme pero es inevitable, no se puede luchar contra el tiempo.

"No se puede luchar contra el tiempo" esa frase hizo eco en la cabeza de Shelke recordándole que ella no tenía tiempo contra el cual luchar, ella nunca crecería, nunca se haría mujer, eternamente permanecería con ese cuerpo menudo e infantil.

-¿Qué se siente envejecer?- preguntó Shelke con imprudencia.

-¿Eh?...Jaajajajajaja, ¿qué clase de pregunta es esa?

-Solo curiosidad, yo nunca pasaré por eso.

-¡No sabes la suerte que tienes! Envejecer no es nada divertido. Cuando crees que estás en la cumbre de tu vida, comienzas a sentir dolores donde antes no los tenías, te cansas al hacer cosas cotidianas, como ahora por ejemplo jaja.

Él intentaba animarla con sus argumentos, pero tenía muy claro que eso no reconfortaría a la pequeña, podía imaginarse lo difícil que era vivir de la forma que ella lo hacía, así que lo menos que podía hacer era hacerle más llevadero el camino.

-...Bueno ¿qué tal si entramos? Debes sentirte muy cansada con esa deficiencia de Mako que tienes.

Dicho y hecho Reeve se dirigió a la puerta y entró dejándola abierta para que Shelke hiciera lo mismo, ella permaneció afuera unos minutos mirando el suelo.

Con pasos lentos y la visión algo borrosa ella también penetró los aposentos encontrándose con un pequeño salón apenas iluminado por los rayos que se colaban por las persianas, en una esquina permanecían el par de cápsulas que Reeve había mencionado, aunque estaban apagadas.

Recorriendo el lugar se encontró con otra pequeña puerta marrón, la cual poseía una ventanilla de forma circular que permitía observar el interior, parecía una especie de cocina con muchos refrigeradores, también había algunas camas muy bien acomodadas.

-Allí reposaban los enfermos. En esos refrigeradores estaban las medicinas y calmantes.

-¿En este lugar atendían a tanta gente?

-No había opción, el planeta estaba en crisis en ese entonces, no había muchos lugares para tratar a los enfermos de Geoestigma, tampoco teníamos cura.

-La mayoría de los enfermos eran niños, ¿cierto?

-Así es.

Shelke pensó en todo lo que debieron sufrir esas personas y comenzó a experimentar una extraña sensación, sentía ganas de llorar y a la ves ganas de echarle la culpa a alguien por las vidas que se habían perdido. Reeve notó la rabia en su rostro, así que intentó hacerle olvidar aquello.

-Bueno, ya está, la cápsula esta lista.

La chica se giró sobre sí misma y nuevamente sintió como todo daba vueltas, parpadeó un par de veces buscando recuperarse, seguidamente intentó dar un paso pero su cuerpo cedió; sin embargo nunca tocó el suelo puesto que Reeve había logrado evitar su caída sosteniéndola.

-Será mejor que entres pronto.

A pesar de que su visión era borrosa podía diferenciar la sonrisa que Reeve aún mantenía. Él la ayudo a reincorporarse y le hizo colocar un brazo sobre sus hombros para servirle de muleta. Con cuidado el hombre abrió la cápsula y lentamente fue ayudando a Shelke para que entrase. Cuando al fin estuvo en posición, él encendió la máquina, esta comenzó a llenarse poco a poco de Mako hasta que al fin inundó por completo a la chica, ella cerró sus ojos para así comenzar la terapia.

-Cuando te sientas completamente regenerada avísame para sacarte.

-De acuerdo.

Ahora solo había que esperar un par de horas...o quizás más, todo dependía del organismo de Shelke. Reeve tomó una silla que había en un rincón y la situó al lado de la cápsula.

Después de los primeros 15 minutos ya Reeve comenzaba a fastidiarse, él no era de los tipos que podía quedarse quieto, si terminaba una cosa era para empezar otra, pero hoy debía esperar paciente por la pequeña Shelke, se había comprometido a ello. Se inclinó hacia atrás en su silla colocando sus manos detrás de su cabeza mientras miraba fijamente el techo...el tic tac de un reloj de pared desvió su atención, el sonido del viento penetró por las ventanas, solo se escuchaba eso y uno que otro pajarito que cantaba -No soportaré mucho tiempo esto- Se levantó de la silla y empezó a caminar por todo el salón con las manos cruzadas detrás de su espalda. Detalló lo sucio del lugar, parecía que hace mucho no le hacían mantenimiento -Llamaré a un par de soldados para que limpien esto- pensó y continuó caminando; observó un cuadro con un bonito paisaje que colgaba en la pared y permaneció largo rato detallándolo mientras chasqueaba la lengua. El eco de una vocecilla lo hizo distraerse.

-¿Estas aburrido?

-Ehh... bueno.

-Puedes irte, te llamaré cuando esté lista.

-Eso sería muy descortés de mi parte.

-Como quieras…

Y así ella volvió a cerrar sus ojos. Reeve la miró con desdén. Debía admitirlo, si permanecía ahí era porque quería, fácilmente podría irse y regresar luego pero sabía que si lo hacía no estaría tranquilo ni un solo instante. Después de dar un suspiro profundo decidió nuevamente sentarse en la silla y esperar. Shelke notó su impaciencia y quiso ayudarlo a no aburrirse, además ella tenía muchas preguntas que hacer desde hace algún tiempo.

-Reeve...

-¿Si?

-¿Cómo llegaste a Shinra?

-¿A qué viene eso?

-¿Quieres pasar el rato, no?

-Bueno, es verdad...creo que puedo contarte.

El hombre aclaro un poco su garganta para empezar con la historia.

-Es muy gracioso, pero yo era un don nadie cuando comencé en Shinra. Mi padre trabajaba allí en la sección de mantenimiento y limpieza, él siempre había sido el sostén del hogar, mientras mi madre se dedicaba a nuestra casa, y yo estudiaba como podía, siempre estuve interesado en hacerme profesional para que mis futuros hijos no tuvieran una infancia tan difícil como la mía.

Reeve paró por unos segundos la historia de su pasado, reflexionó un poco, tomó aire y continuó.

-Pensándolo bien…tampoco es como si haya tenido una infancia terrible, mis padres siempre me cuidaron y dieron lo mejor de sí, pero llegamos a pasar hambre muchas veces…desde pequeño supe que debía esforzarme para ser alguien en la vida y tener una mejor calidad de vida al ser adulto… pero cuando tenía más o menos 17 años mi padre murió, así que tuve que dejar mis estudios y comenzar a trabajar. Recuerdo que vendía unos pañuelos que mi madre tejía, con eso sustentábamos nuestros gastos, un día ella me envió a las zonas centrales de la ciudad para buscar más clientela; en ese entonces Shinra llevaba pocos años dedicándose a la extracción de energía Mako y aun mantenían la fabricación de algunas armas. Yo fui a vender los pañuelos en las cercanías de esa compañía, allí uno de los grandes ejecutivos me llamó, me dijo que me había visto en uno de los institutos de Midgar y que tenía cara de ser un buen trabajador. Yo le expliqué que mi padre había trabajado allí muchos años y que las circunstancias me habían obligado a dejar de estudiar… después de conversar un rato me preguntó si quería entrar en la compañía como aprendiz. No lo pensé dos veces y acepté sin chistar, creyendo que así finalmente podría sacar a mi madre de la pobreza.

-¿Así de fácil?

-No, ¡Cómo crees! Ojala hubiera sido así de fácil…terminé limpiando y puliendo las nuevas armas que fabricaba la compañía, me pagaban una mísera cantidad de gils, incluso ganaba más vendiendo pañuelos.

-¿Y luego?

-Jeje, tu solo me preguntaste como llegué a Shinra, no como me fue dentro.

-No es justo, sigue contando.

Reeve reflexionó unos segundos, él no era muy propenso a hablar de su vida privada, solía ser muy reservado para que la gente no utilizara la información en su contra, pero por alguna razón Shelke le generaba confianza, quizás por ser hermana de Shalua se sentía de esa manera.

-Bien, si así lo quieres... ¡ejem! Yo era el chico nuevo así que me trataban como basura, me asignaban los trabajos más duros y mis compañeros, si se les puede llamar así, abusaban de mi inexperiencia. Muchos años antes de que yo entrara en la compañía, Shinra y Junon hicieron grandes negocios, sin embargo los precios de las armas eran tan elevados que algunos de los clientes comenzaron a acumular deudas. La compañía no se podía seguir dando el lujo de no recibir a tiempo el dinero que acordaban y los altos ejecutivos decidieron crear un comité dedicado a resolver esos pequeños problemitas con los clientes; así nacieron los Turcos. Este comité siempre estuvo escaso de personal y siempre solicitaban voluntarios para alistarse, nuevamente no pensé mucho antes de ofrecerme…pensaba que así podría salir de los cochinos garajes de armas y hacer algo más enriquecedor y lucrativo.

-Los Turcos...sicarios contratados por Shinra- susurró la niña.

-Sí, a partir de ese momento comencé a cometer los errores más terribles de mi vida. No me di cuenta en lo que me había metido hasta que me ordenaron asesinar a un anciano que le debía grandes cantidades de dinero a la compañía.

-¿Y no te negaste?

-Por supuesto, pero ya había firmado un contrato, si lo desobedecía el castigo sería la muerte para mí y para mi madre…era como haber firmado un pacto con el diablo.

-Que horrible...

-Ese fue mi primer asesinato. Recuerdo que esa noche no pude dormir…pero con el tiempo me fui haciendo diestro y me acostumbré.

-¿Te acostumbraste?

-Después de estar haciendo tanto tiempo una misma cosa te acostumbras y la haces como si nada...incluso si eso implica matar.

Shelke apretó sus puños, en su cabeza hicieron aparición imágenes de Vincent disparando con aquel traje que implicaba una maldición para quien los llevase.

-Vincent también fue un Turco, ¿no es así?

-Si, pero a él tampoco le gusta mucho hablar de eso.

-¿Nunca trabajaste con él?

Reeve rió y negó con la cabeza mientras se encogía de hombros.

-Aunque no lo parezca, soy mucho más joven que Vincent, cuando entré en Shinra él probablemente ya había sido utilizado como conejillo de indias por Hojo...Es muy lamentable todo lo que ese chico tuvo que pasar.

Shelke bajó su cabeza con tristeza, gracias a los recuerdos de Lucrecia ella sabía perfectamente todo lo que había vivido Vincent en aquella mansión...repentinamente sintió deseos de llorar de nuevo y odió profundamente a esa mujer por la cual es ex Turco había sacrificado tanto, ojala pudiera sacarse toda esa data de la memoria.

-Hey, no te aflijas... ¿quieres que te cuente como logré salir de los Turcos?

Shelke asintió y Reeve suspiró aliviado, sabía que todos esos recuerdos podían llegar a afectarle demasiado y en estos momentos ella debía concentrarse en su recuperación.

-Tuve una misión en Junon, debía entrar en una de las oficinas de los mandatarios y cobrarles un dinero que nos debían pero nadie debía vernos, así que para poder espiarlos sin formar alborotos fabrique un pequeño robot, ese fue mi primer Cait Sith.

-¿En serio?

-Si, durante el espionaje Cait Sith trajo datos importantes sobre una rebelión en contra de Shinra que se estaba planificando en Junon. Yo le proporcioné los datos al presidente de la compañía y gracias a eso pudimos detenerlos antes de que nos atacaran.

-Interesante.

-Después de eso Shinra me trató como un héroe, gracias a mi gran invento habíamos impedido una catástrofe para la compañía, finalmente reconocieron mis grandes conocimientos en ingeniería y arquitectura y me ascendieron al Departamento Urbano, allí poco a poco fui escalando y logré llegar a ser jefe de esa área.

Al arquitecto se le agotaba el aire por querer explicarlo todo rápidamente, así que se detuvo un instante para respirar. Recordó como en aquel momento había sentido un alivio infinito por haber logrado salir de los Turcos sin que su cuerpo estuviera descuartizado dentro de una bolsa negra…en el fondo la fortuna le había sonreído así fuera un poco. Con esta reflexión continuó su historia.

-Al poco tiempo Shinra se me encargó el diseño de los nuevos reactores que extraerían la energía más eficientemente, ese fue "mi mayor aporte" para la empresa.

Reeve suspiró profundamente y sorprendentemente volvió a adornar su cara con una gran sonrisa, pero esta vez era lánguida.

-Durante muchos años me sentí muy orgulloso de mi mismo, logré darle una casa a mi madre sobre la placa, fui participe en el desarrollo de la metrópolis más grande del planeta y mi carrera estaba en su cúspide...pero cuando el presidente Shinra decidió destruir la placa del sector 7 para acabar con Avalancha supe que estábamos llegando demasiado lejos. Afortunadamente enviaron a Cait Sith para espiar a Cloud y a los demás...a pesar de que al principio los confundí un poco finalmente pude ayudarlos.

-Fue algo muy valiente de tu parte, Shinra pudo matarte.

-¿Valiente? No creo que ese sea el término que mejor me describa, ya la compañía me tenía harto, supongo que me cansé de estar acostumbrado a matar gente.

Shelke sonrió, nunca pensó que la historia de Reeve fuera tan interesante, él había sufrido mucho cargando con la culpa a cuestas, sin embargo, mientras contaba aquellas historias tan dolorosas su sonrisa nunca se desvaneció...Reeve era admirable, por muy cobarde que el creyera ser...


Una brisa fría rozó la piel de porcelana de la ninja, sus orbes grisáceas fueron reconciliándose poco a poco con la luz, un ligero dolor en su brazo la hizo quejarse silenciosamente, levantó un poco las sábanas intentando descubrir el origen de la punzada...era una pequeña herida que parecía haberse cerrado hace poco.

La punzada se hacía cada vez más fuerte y no pudo evitar llevar su mano opuesta al lugar adolorido; mayor fue su sorpresa cuando notó que su otro brazo también tenía algunas lastimaduras y extrañada intentó recordar cómo se las había hecho...otra nueva brisa penetró en la habitación haciendo que girará su vista hacia la ventana. Allí estaba Vincent, mirando perdido quién sabe qué a través del marco, como siempre. Yuffie dio un brinco exaltada, ya comenzaba a recordar que había ocurrido. Vincent también tenía algunos rasguños en su cuello y pecho, todo esto a raíz de la batalla de ayer.

La chica se quedó observándolo largo rato intentando asegurarse de su buen estado de salud, hasta que el hombre de ojos rojizos se percató y se volvió hacia ella. El cuerpo de la ninja se paralizó unos instantes.

-Al fin despertaste.

-Bu-buenos días.

-¿Cómo te sientes?

-Un poco mejor.

Yuffie sintió como cada pelo de su cuerpo se erizaba al percatarse de la profunda mirada del pistolero, era una mirada de angustia y preocupación...su nerviosismo se elevó más al momento en que comenzó a acercarse a su cama. Él se sentó nuevamente en el banquito y posó su mirada en la de ella. Yuffie se sintió de gelatina cuando él extendió su mano y tomó su delgado brazo lastimado; lo examinó un instante y seguidamente lo soltó delicadamente.

-Para mejorar completamente necesitarás otra sesión con magia.

-Eh...

-Le avisaré a Tifa que despertaste para que venga a sanarte.

El caballero se levantó de su silla y sin decir mucho más se giró sobre sí mismo dispuesto a bajar al bar…pero no lo hizo, solo se detuvo frente a la puerta, alzó su mirada y suspiró.

-Yuffie...

-¿S-si?

-Necesito preguntarte algo y quiero que me respondas con total sinceridad.

-¿Ah?... ¿qué pasa?

El muchacho se dio la vuelta para tenerla cara a cara, durante todo el día se había estado planteando la pregunta que tanto lo inquietaba en su cabeza, pero aun así tenía miedo de la posible respuesta. Tomó una bocanada de aire y se arriesgó.

-¿Cómo conseguiste la materia de los Caballeros de la Mesa Redonda?

-¿Eh?

-Se suponía que Cloud la había guardado para evitar su uso y aun así desapareció misteriosamente hace más o menos un año.

-¿Qué estas queriendo decir, Valentine?

La ninja frunció el ceño con severidad, podía imaginarse por donde iba esta conversación así que se puso a la defensiva.

-¿Piensas que la he robado verdad?

-No...simplemente...

Yuffie le interrumpió.

-¡No lo niegues! Así que todo lo que me dijiste era mentira ¡sigues pensando que soy una niña malcriada que roba materias!

-No mal interpretes las cosas...

-Pensé que serias diferente a las otras personas, pero veo que me equivoque, ¡eres igual que todos!

Yuffie se quitó las sábanas de una embestida, se calzó sus pantuflas de moggle y martillando el piso con pasos pesados apartó a Vincent de un empujón lista para salir del cuarto.

-¿A dónde vas? Aun no te recuperas.

-¡¿A ti que mierda te importa?!

Salió de allí sin siquiera cerrar la puerta, bajó las escaleras con furia mientras que Vincent la seguía silencioso -¿Por qué siempre tiene que precipitarse esta mujer?-

Abajo estaban Cloud y Tifa tomando un café, al notar la presencia de Yuffie parecieron frustrarse, aparentemente otra vez habían sido interrumpidos durante una conversación importante.

-¡Tifa, hazme de una vez la condenada sesión de cura!

-No lo creo necesario, parece que ya has vuelto a la normalidad.- bromeó Cloud desde su asiento.

La ninja apoyó uno de sus pies sobre la mesa y se inclinó hacia adelante mirando de forma amenazante al rubio.

-¿Te crees muy gracioso, verdad Strife?! ¡Apuesto que tú fuiste el primero en pensar mal de mí por lo de la materia!

-Pero, Yuffie...- Tifa quiso intervenir, pero la ninja no se lo permitió.

-¡Silencio! Todos ustedes son unos desconfiados, ¡¿quieren saber cómo obtuve esa cochina materia?!

Todos permanecían callados y en expectativa. La falta de alguna replica irritó aún más a la kunoichi.

-Pues se los diré. Esa materia la tenía Marlene, ella se quitó a uno de esos malditos hermanos, el maricon del pelo largo. Al parecer Cloud no la había ocultado del todo bien y esos cabezas plateadas la hallaron, Marlene la encontró y me la dio a mí a escondidas sin siquiera saber lo poderosa que era, ella si aprecia mis conocimientos en Materia... ¡OH! ahora se preguntarán ¿por qué la ladrona de Yuffie no la devolvió?, pues porque me di cuenta de la clase de incompetente que es Cloud, ni siquiera era capaz de proteger un pequeño pedazo de Mako, así que decidí ocultarla en Wutai, allí nadie la buscaría. La llevaba conmigo ayer porque quería devolverla al planeta enterrándola, esa cosa es muy peligrosa, ¡pero me vi obligada a usarla para salvarle el pellejo a este ingrato de ojos rojos y a la pandilla de inútiles de Reeve!

Yuffie inhalo profundamente...luego exhaló, todos la miraban en silencio mientras la culpabilidad los carcomía; la habían acusado de algo que ella no había cometido sacando a flote la desconfianza que aún le tenían. La chica bajó su mirada y apretó sus puños con fuerza conteniendo las ganas de llorar. Vincent se sentía desecho, ¿cómo se había permitido siquiera dudar de ella otra vez?, y más después de que ella había arriesgado su vida por él.

-Yuffie...yo no...

-No abras la boca Vincent, no digas nada...

-Yuffie, por favor, escúchanos.

Tifa la tomó del brazo, Yuffie se zafó con un ligero empujón.

-¿Vendrás a aplicarme la cura, o tendré que hacerlo yo misma?

-...Bien, espérame en el cuarto.

La wutainesa no dijo nada más, simplemente se giró sobre sí misma y subió las escaleras, ni siquiera se molestó en mirar a Vincent, la desconfianza de él era la que más le dolía.

Cloud y Vincent se quedaron solos en el bar cabizbajos...esta vez Yuffie no los iba a perdonar.


Había pasado casi una hora desde que habían llegado a Healen Lodge, sin embargo Shelke aún no se sentía completamente regenerada, aunque la historia que Reeve le contó hizo menos latosa la terapia. Él ahora se encontraba afuera puesto que el conductor de la camioneta lo había llamado. Ella cerró sus ojos un rato intentando dormirse, pero la entrada violenta por parte de un angustiado Reeve la hizo despertar. El hombre tenía una mano detrás de su espalda y otra sobre su frente mientras daba vueltas en círculos dentro de la habitación.

-¿Te pasa algo?

Reeve reaccionó abriendo sus ojos de un golpe, ese "algo" lo había alterado de tal manera que no se dio cuenta de su ruda entrada en el lugar. Aclaró un poco su garganta e intentó mostrar su mejor pose con naturalidad.

-¿A mí?, no para nada ¿Qué podría pasar?

Shelke lo miró muy poco convencida. Reeve se sentó nuevamente en su silla y se inclinó hacia delante, su preocupación era demasiado evidente.

-No sabes disimular...

Reeve guardó silencio y miró al suelo apretando sus nudillos, no sabía si debía hablar o callar.

-¿Te ha dicho algo malo ese hombre?- insistió Shelke.

-La verdad no sé si es del todo malo o bueno.

-Si quieres decirlo soy toda oídos.

Reeve:...

Shelke: Bien, no puedo obligarte si no quieres.

Reeve: Esta bien, te lo diré…pero tómalo con calma.

Shelke: Te escucho.

El hombre suspiró profundamente mientras pasaba una mano por su cabello, esperaba saber lo que estaba haciendo.

-Un grupo de soldados de la organización se dirigieron a explorar un poco más las profundidades de Midgar, se encontraron con unos cuantos caminos abiertos en los suburbios…dentro encontraron los restos del antiguo Shera y más al fondo una cápsula.

Al principio a Shelke no le pareció que eso fuera tan grave como para angustiar así al hombre, pero después de analizar un poco sus ojos se abrieron de par en par.

-¿El Shera?... ¿Una cápsula?

-Sí.

-Piensas que allí podría estar...

-Así es, debe ser la cápsula donde descansaba Shalua...

Shelke tapó su boca con la palma de su mano agustiada, nunca pensó que podrían hallarla.

-Hmm...tal vez no debí decir nada- Reeve comenzaba a arrepentirse, deseaba proteger a esa niña a toda costa.

-No...yo soy su hermana, tengo que saberlo.

La expresión trágica de Reeve fue sustituida por una pequeña risa, Shelke se sorprendió, ¿cómo podía reír en un momento así?

-¿Porque ríes?

-Es que...al afirmar que eres su hermana he recordado ciertas cosas.

-¿Qué cosas?

El hombre barbudo tomó una profunda bocanada de aire buscando las palabras correctas para expresarse.

-...Tu hermana te quería mucho, ella sufrió mucho, pero no le importó, nunca se rindió hasta encontrarte.

-Ella perdió su brazo y su ojo buscándome...

-Sí... Shalua sabía sobre los planes de la compañía referentes a la creación de los Deepground Soldiers, sabía que ellos te habían raptado para utilizarte y unirte a ellos, así que logró entrar en Shinra aparentando solo dedicarse al área científica, pero en realidad espiaba documentos secretos y archivos confidenciales para encontrar pistas. Un día la descubrieron en una de las oficinas con papeles comprometedores, los miembros de SOLDADO la atacaron y hasta creyeron matarla, sin embargo su fuerza de voluntad era increíble.

-...¿Cómo se conocieron ella y tú?

Reeve suspiro otra vez, su sonrisa se hizo más grande pero sus ojos se entrecerraron con aires de sufrimiento.

-La encontré desmayada en uno de los ascensores, parecía que había intentado salir del edificio para pedir ayuda...

*******Comienzo de flashback********

-¡Por todos los cielos! ¡Señorita!, ¿qué le ha pasado?

La chica apenas podía ver, uno de sus ojos estaba vaciado y tenía múltiples heridas en el resto de su cuerpo, ella intentó hablar pero de su boca solo brotó un río de sangre. Reeve no sabía qué hacer, debía llevarla a un hospital rápido. Sin embargo se escuchó un pequeño gimoteo.

-...p...por...favor...ayu..de...me...no...puedo...mo...rir...aún...

-Tranquilícese señorita, haré lo que pueda para ayudarla.

-...por...favor...

Con las pocas fuerzas que tenía ella se abrazó fuertemente a él, era su última esperanza...Reeve la cargó entre sus brazos y la sacó del lugar lo más rápido que pudo.

***********Fin de Flashback**********

-La llevé a uno de los laboratorios de Shinra sin siquiera pedir permiso y con la ayuda de un buen amigo que tenía en la sección de Desarrollo Científico hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos para salvarla. Su brazo había sufrido una fuerte infección que no tenía remedio, así que hubo que amputarlo. Un viejo conocido le construyó una prótesis mecánica basada en mis diseños para así suplantar su miembro original. A los días nos percatamos que el daño que había sufrido era mucho más grave, algunos de sus órganos internos también habían sido severamente dañados, así que le diseñé unos mecánicos; todo implicó muchos estudios y muchos riesgos pero yo debía cumplir mi promesa de no dejarla morir.

Shelke no decía ni una palabra, prefería quedarse callada, atenta a esa historia tan increíble, nunca imaginó que Reeve tuviera tan buen corazón, tampoco se imaginó todo lo que Shalua había sufrido por encontrarla.

-Con el tiempo Shalua se recuperó por completo, aunque de ahora en adelante tendría que cuidarse de manera distinta.

********Comienzo de flashback*******

-¡Te has salvado de milagro!

-Si...no sabe cómo se lo agradezco, nunca podré devolverle este favor...

-Ni lo menciones, te lo había prometido, ¿no es así?

-Es usted muy bueno...algún día le pagaré, se lo prometo.

-Basta de tonterías, lo importante ahora es tu recuperación completa...tienes órganos y prótesis artificiales, deberás cuidarte mucho para que puedas continuar viviendo por largo tiempo.

-Sé que no duraré muchos años con esto...pero viviré lo suficiente para encontrar lo que busco.

-¿Qué es lo que buscas?

-La razón de mi vida...

*********Fin de Flashback*********

-La razón de su vida eras tú, Shelke. Por eso a ella no le importó nada con tal tú regresaras con vida.

-Y aun así... dije todo lo que le dije, la acusé de tantas cosas...

Shelke pasó su mano derecha por sus cabellos naranjas...cuando estuvo en aquel infierno conocido como el Deepground siempre imploró por la ayuda de su hermana, lloró día y noche gritando su nombre y más de una vez sus berrinches le costaron golpizas y castigos crueles por parte de los Restrictores...pero Shalua nunca llegó, pensó que se había olvidado de ella así que decidió vivir a su manera, perdió su alma, sus sentimientos y su humanidad. Juró que si algún día la encontraba acabaría con esa mujer despreciable que la abandonó a merced de Shinra, descubrir ahora todo lo que ella arriesgó le rompía el corazón, sintió odio hacia sí misma, merecía aquella cachetada que había sido propinada por la kunoichi, merecía eso y mucho más.

-De nada sirve lamentarse ahora- le dijo Reeve intentando regresarla al tiempo presente -Estoy seguro que donde quiera que ella este ya te ha perdonado, y debe estar rebosando de alegría porque aún estas viva y tienes personas que te aprecian a tu alrededor.

-Pero...Yuffie tenía razón, todo es mi culpa.

-No digas más, Shalua ya te perdonó...ahora perdónate tú.

-¿Lo dices por ti mismo?, ¿tú también te sientes culpable?

Reeve se estremeció ante la pregunta tan directa, no le gustaba indagar en sus sentimientos, terminaba atrapado en ellos si lo hacía, él era un hombre práctico que no podía permitirse nada de eso...pero todo lo que involucraba a Shalua derrumbaba esa regla personal.

-Así es...

-¿Por qué?, tú no hiciste nada.

-Exacto, no hice nada...

El arquitecto por primera vez en todo el día bajó la mirada y borró completamente su sonrisa a la vez que se mordía el labio inferior con rabia causando una pequeña hemorragia. Shelke por primera vez comenzaba a sentir "empatía", creía entender cómo se sentía.

-...Tú la querías ¿cierto?- Shelke ya se había dado cuenta.

Reeve tragó grueso, su respiración se hizo dificultosa lo que le llevo a retardar su respuesta.

-Tu hermana fue una persona muy especial en mi vida.

*******Comienzo de flashback*******

Después de la caída de meteorito, Reeve se había dedicado a reclutar gente para su nueva organización, estaba recibiendo a los interesados en la ciudad de Kalm.

-Buenos días, así que usted desea...¡!

-Nuestros caminos se vuelven a cruzar, Reeve Tuesti.

Aquella esbelta figura era muy familiar para él, pero sinceramente no pensó reencontrarse con ella alguna vez en la vida. Los cabellos naranja de ella brillaban con la luz del sol justo como años atrás, aunque ahora le faltaba un ojo, podía imaginar todos los problemas en los que se siguió involucrando luego de su despedida...pero había sobrevivido y eso le llenaba de alegría.

-Shalua Rui...ha pasado mucho tiempo, ¿cómo has estado?

-Aquí me ves, aún con vida.

-Eso veo. ¿Qué te trae por aquí?

-He venido a ofrecer mis conocimientos como científica a la WRO.

-¿De veras?

-Es lo mínimo que puedo hacer, tu salvaste mi vida.

El rostro de la mujer se iluminó con una gran sonrisa, aquellos labios carmesí habían permanecido intactos a través del tiempo y seguían cautivando todos los sentidos de Reeve como antes.

*********Fin del Flashback********

-Ella nunca estuvo de acuerdo con las acciones que llevaba a cabo Shinra, era una científica ecologista, le encantaba la naturaleza, supongo que esa fue otra razón que la impulsó a unirse a la organización.

Shelke estaba estática, quería seguir escuchando y descubriendo mucho más sobre el pasado de su hermana.

-Luego ella me habló de ti, de cómo las habían separado, de que quería encontrarte...yo la apoyé al 100%, a veces me pedía permiso para salir a buscar pistas y yo la dejaba sin problemas. Llegamos a hacernos grandes amigos.

En ese momento, alguien penetró por la puerta que aún permanecía abierta.

-¿Amigos? ¡Si cómo no!- vociferó Cait Sith con una sonrisa maliciosa.

Reeve se levantó de la silla de un golpe, la niña notó como la cara de él estaba completamente roja.

-¡C-Cait Sith!, ¿qué haces aquí?

-Hey, hey, no te alteres viejo, vengo con el resto de los soldados para llevarte al dichoso lugar que encontramos en Midgar.

-Oh, bien... ¡pero la próxima vez toca antes de entrar!

-La puerta estaba abierta, así que no lo creí necesario.

-¡No tienes modales!

-¿Vienes o no?

-Si, ya voy, espérame afuera.

El felino se rascó detrás de la oreja con indiferencia, cruzó ambos brazos detrás de su nuca y salió por la puerta principal.

-Creo que debo hacer algunas modificaciones en su chip de personalidad- dijo Reeve recuperando la compostura.

-Reeve, yo quiero ir también- dijo Shelke con voz trémula.

-¿Estas segura?

-Si.

-¿Ya estas completamente regenerada?

-Ya me siento bien, si eso es a lo que te refieres.

Reeve suspiró, se acercó a la cápsula y presionó un botón provocando que el líquido Mako comenzara a descender. Cuando se vació el tanque, Shelke finalmente pudo salir. Él no estaba seguro de nada de esto...pero era su hermana, tenía derecho.

-¿Lista?

-Lista...

El Comisionado le dio una pequeña palmadita en la espalda mientras reía, Shelke lo miró extrañada.

-Vamos entonces, antes de que el gato se ponga molesto.

Ella sonrió.

-Si...


El viaje hacia Midgar sobre aquel transporte aéreo se estaba haciendo infinito para Reeve gracias a los nervios que ahora lo estaban carcomiendo. Luego del enfrentamiento con Azul, Shalua había quedado en estado vegetal, no obstante con las tecnologías tan sofisticadas de hoy en día él aún mantenía la esperanza de poder recuperarla; mientras averiguaba cómo hacerlo debía mantener a la científica dentro de la capsula que se encontraba en el interior del Shera...pero éste se había estrellado contra la ciudad metálica durante el Renacimiento de Omega y con ello sus deseos se habían quebrado en mil pedazos. Aun así, el arquitecto se había dedicado a buscar el cuerpo por diferentes lugares de Midgar al mismo tiempo que buscaba a Vincent, y ahora existía la remota posibilidad de que al fin encontraran su paradero. Reeve pudo sentir como su corazón casi salía de su pecho al notar que el helicóptero comenzaba a descender, era el momento de enfrentar la realidad. Con pasos inseguros el hombre bajó del vehículo seguido por Shelke que resguardaba un intrigante silencio.

En ese lugar ya no existía placa, por lo tanto desembarcaron en lo que anteriormente era conocido como los suburbios y comenzaron a andar acompañados por unos cuantos soldados escoltas. Varias veces esquivaron los restos del destruido Shera: fragmentos de alas, hélices, vidrios, engranajes y hasta pudieron distinguir un trozo de madera que tenía dibujada a la "Diosa en Bikini" como solía llamarla Cid.

Finalmente a lo lejos se visualizaba la figura de un árbol, parecía ser un pequeño jardín muy poco agraciado, los suburbios nunca se distinguieron por sus bellezas naturales; sobre una de las largas ramas se encontraba suspendida la mística esfera de cristal que Shelke había utilizado para representar el ascenso de Omega ante Vincent y los otros, debajo de él y apenas alumbrado por los tenues rayos de sol que penetraban entre los escombros estaba la cápsula rota, se podía ver la silueta de alguien en su interior. Todos los músculos de Reeve sufrieron una parálisis momentánea, pareciese que todos se hubiesen puesto de acuerdo para temblar al mismo tiempo. Por otro lado, Shelke apretó sus puños con fuerza y con algo de inseguridad comenzó a acercarse lentamente. Reeve inhaló profundamente intentando darse el valor suficiente para continuar -Toda mi vida he sido un cobarde, he llegado hasta aquí y no daré vuelta atrás-

Decidido, siguió a la niña. A cada paso la imagen se iba haciendo más clara, poco a poco se iba revelando la identidad de ese desafortunado cadáver. Shelke paró en seco, la mirada de Reeve se transformó en tragedia...la chica bajó su cabeza intentando ocultar la lagrimas que ya se veían rodar.

-Hermana…

Las sospechas fueron acertadas, ese cuerpo sin vida no era otro más que el de Shalua. Allí estaba, con aquellas hermosas orbes cerradas, uno de los cristales de sus gafas estaba hecho añicos, el líquido Mako que antes la rodeaba para poder conservarla se había esparcido y evaporado. Todo había terminado, la mujer había perecido ante un sueño del que jamás volvería a despertar.

Reeve tomó una bocanada de aire, sentía que un nudo se ataba en su garganta a causa de las lágrimas, pero este no era el momento para dejarse llevar por las emociones.

-Perdón hermana, perdóname...perdóname por favor.

La niña de cabellos naranja se dejó caer sobre sus rodillas y el suelo comenzó a recibir las gotas de lluvia provenientes de sus ojos, y lo que al principio era un llanto silencioso, se transformó en un río de lágrimas acompañado con gritos de sufrimiento. Reeve se arrodilló a su lado intentando consolarla, aunque ni siquiera fuera capaz de consolarse a sí mismo.

-Está bien, desahógate.

-¿Qué voy a hacer con esta culpa? ¡Dime por favor, cómo se manejan esta clase de sentimientos!

Shelke lloraba como no había llorado en mucho tiempo, su nariz mocosa comenzaba a sonrosarse al igual que el resto de su cara. Reeve no sabía qué contestarle, nada de lo que dijera en esos instantes la haría sentir mejor; solo pudo abrazarla contra su pecho y dejar que se descargara en llanto. No sabía por cuánto tiempo podría contener las lágrimas, pero debía aguantar.

-Shelke...tu hermana se sacrificó para que tu fueras feliz, no puedes dejar que su muerte sea en vano...Vive y sé feliz.

La niña calmó sus gritos un instante intentando calmarse lo cual le provocó un leve hipo. Reeve la apartó un poco de él, y dirigió su mirada a uno de los escoltas.

-Por favor, lleven a Shelke al helicóptero, díganle a los demás que traigan una camilla para recoger el cuerpo...yo me quedaré aquí un momento.

-¡A la orden!

El soldado ayudó a que Shelke se levantara, y aunque esta parecía estar aún en shock lograron conducirla hacía el helicóptero. Reeve la miró con preocupación, quizás no había sido lo más adecuado traerla con él.

El hombre se volvió hacia la cápsula y observó con impotencia el cuerpo de Shalua, no pudo más y al fin sus lágrimas se exteriorizaron deslizándose lentamente por sus mejillas. La expresión de ella era tan serena, seguramente donde quiera que estuviese descansaría tranquilamente. Un pequeño trinar de pájaros fue lo único que se llegó a escuchar.

-Shalua, perdóname, no pude ayudarte esta vez...soy un cobarde, no debí haberte dejado ir luego de ese día...

*******Comienzo de flashback********

(En el cuartel general de la WRO, un día antes de los acontecimientos ocurridos con Azul)

-¡Buenos días, Shalua!

-Muy buenos días, Comisionado.

-Vaya, creí que nos teníamos suficiente confianza, ¡llámame Reeve, mujer!

-No se verá bien si me refiero a ti de esa forma, ¿qué pensarán mis demás compañeros?

-¿Acaso importa?- dijo él con una sonrisa burlesca y guiñando un ojo.

-Jejeje, supongo que no- Shalua se detuvó inspeccionando los botones del elevador -¿a qué piso vas?

-Al 4, por favor.

Ambos subieron en aparato y este comenzó a andar, de repente las luces se extinguieron y el ascensor dejó de funcionar. Por el altavoz se escuchó un tono masculino.

-Les informamos a todos los miembros del cuartel central que hemos tenido un bajón de energía. Por favor mantengan la calma hasta que se retorne la situación a la normalidad.

-¿Un bajón, eh?- dijo Reeve rascándose la cabeza.

-Supongo que estaremos encerrados un rato...

-Si, al menos hasta que reestablezcan la energía. Espero se apresuren.

El incidente había ocurrido hace más una hora y aún la situación no volvía a la normalidad, por suerte Reeve y Shalua solían mantener conversaciones fluidas como para soportar todo el rato, pero la mujer le tenía cierto recelo a los ascensores, así que comenzaba a desesperarse.

-¡¿Y hasta cuando nos tendrán aquí?!

-¡El personal de electricidad me va a escuchar!

Shalua estaba sentada en el suelo ya que sus tacones comenzaron a lastimarla hace rato, sin embargo ahora había decidido levantarse e intentar llamar con el botón de alarma.

-¿Hola?, ¡¿hola?!, ¡respondan! Estamos atrapados en el elevador, ¿me escuchan?

-No te esfuerces Shalua, no tenemos energía, ningún sistema sirve sin ella.

La mujer se dirigió hacia una de las paredes, en la cual había un espejo y comenzó a arreglarse un poco el cabello en un intento de distracción. Reeve la observaba atento, y en cierto momento se perdió en dicha escena; esto siempre le pasaba, no podía evitar mirarla, al fin y al cabo era una mujer muy hermosa. Ya había aceptado hace algún tiempo que se sentía atraído por la científica, perdía la razón cuando la veía caminar por los pasillos con su característica elegancia y se estremecía cuando escuchaba su voz provocativa; pero también la admiraba, era una mujer trabajadora, astuta, constante, generosa y cariñosa: Belleza e inteligencia unidas en una sola fémina.

-¿Tengo algo en la cara?- inquirió la científica con una media sonrisa.

-Jaja, no, solo te estoy observando. Es inevitable no voltear a ver a una mujer tan hermosa como tú.

-Me siento halagada, gracias.

-Qué curioso, ¿no?

-¿Qué cosa?

-Lo del elevador, nos conocimos en uno, ¿recuerdas?

-Por supuesto, aunque yo no estuviera completamente consciente.

-Sí, estabas muy lastimada.

-A punto de morir, más específicamente.

-Bueno, sí...

-Pero logré sobrevivir gracias a ti.

Reeve se sonrojó ligeramente al ver como ella se acercaba con ese movimiento de caderas que tanto le enloquecía. Shalua le sonrió a la vez que tomaba su brazo mecánico con el de carne y hueso.

-No sé qué hubiese sido de mí sin ti...

-Ah, vamos, solo hice lo que tenía que hacer, te lo había prometido y caballero que se respete nunca defrauda a una bella dama.

Ella se rio dulcemente algo avergonzada por sus halagos. Imprevistamente, el elevador comenzó a funcionar de nuevo haciendo que Shalua resbalara sobre su tacón, pero los fuertes brazos de Reeve llegaron a socorrerla antes de que tocara el piso.

-¿Estás bien?

-Si, no te preocu…

Se vio imposibilitada para completar la frase, la cara de ella y la de Reeve se encontraban a tan pocos centímetros de distancia que casi podían sentir el aliento del otro. Shalua poco a poco se fue reincorporando sin despegar sus ojos de los de Reeve. El hombre barbudo fue cediendo ante la lujuria, estaban solos, con todas las luces apagadas e hirviendo en calor... el perfume que irradiaba la piel de ella embriagó todos sus sentidos haciendo despertar en él poco a poco sus instintos. Deslizó la mano por la espalda de ella, haciendo que esta cerrará los ojos disfrutando del contacto, al volverlos a abrir se encontró con la cara de ese hombre, que también la tenía enloquecida desde hace tiempo, más cerca que la última vez.

La respiración de ambos se agitó bárbaramente y solo bastó un último atrevimiento por parte del arquitecto para que finalmente sus labios se tocaran con sutileza...pero ese roce no era suficiente, así que él comenzó a juguetear más apasionadamente con su boca y la empujó hacía un rincón. Shalua se dejó llevar colocando sus brazos alrededor del cuello de él, posando sus manos sobre su nuca. Aquel beso fue transformándose en un juego salvaje en donde la lengua de cada uno rogaba por la del otro. El Comisionado acarició con impaciencia toda la espalda de la chica, pasó luego por la parte superior de sus sensuales piernas y siguió por sus moldeadas caderas, subió por su cintura llegando a rozar ligeramente sus pechos. Ella también dejaba que sus manos patinaran por la espalda de él, su nuca, su cuello y su pecho, y casi de manera instintiva le mordió el labio inferior, provocando en él un pequeño gemido de placer.

Detrás de aquella carita de ángel se escondía una fiera seductora capaz de trastornarlo con sus apasionados besos y con sus excitantes caricias. Reeve se propuso bajar sus labios hasta el femenino cuello de ella hasta que inoportunamente el ascensor volvió a moverse, las luces se encendieron y los números en la parte superior del aparato comenzaron a brillar. Ambos pararon en seco jadeando, finalmente cayeron en cuenta de lo que estaba pasando.

-¡Oh por Dios!- dijo la científica cubriéndose la boca con su mano humana.

Shalua comenzó arreglar su arrugada bata de laboratorio mientras pasaba sus dedos por su alborotado cabello. Reeve, también nervioso se reacomodó sus ropas, la científica entonces comenzó a limpiarle las manchas de lápiz labial que había dejado estampadas en toda su cara. Lograron reincorporarse antes de llegar al piso de destino. Fuera del elevador esperaban varios soldados, para comprobar que ambos estuviesen bien.

-¡Comisionado!, ¡Doctora Rui!, ¿se encuentran bien?

-¡Eh-si! Mejor que nunca- contestó Reeve con trémula.

Uno de los soldados volvió su atención a una de las clavículas de Reeve y parpadeó un par de veces.

-¿Mm? Disculpe mi imprudencia señor, pero... ¿eso que tiene en el cuello es pintura de labios?

Los cuerpos de ambos se paralizaron, Reeve sin embargo logró retomar su autoridad.

-¿Acaso lo contrate para hacer preguntas estúpidas? ¡Vaya de vuelta a su unidad! ¡Y más les vale que un apagón así no vuelva a ocurrir!

*********Fin de Flashback********

Reeve posó uno de sus dedos sobre sus labios, recordando aún el sabor de los besos de aquella mujer que tanto había querido. Debió abrazarla, tomarla en brazos y decirle todo lo que sentía en esos momentos...pero él era un cobarde y los cobardes no hacen ese tipo de cosas, ahora ya era demasiado tarde.

-Descansa en paz, Shalua Rui.


Fin del capítulo 10

Notas de la autora: Quise mostrar en este capítulo a Shelke de una forma más humana. A pesar de lo fría que pueda llegar a ser, ella amaba a su hermana sólo que había sido consumida por el odio gracias a los maltratos de Shinra. No es mi personaje favorito, pero sé lo mucho que ha sufrido, la pobre merece su espacio en el fic.

Por otro lado, amó al Reeve que se mostró en DoC, me pareció una persona amable y de buen corazón que también pasó por mucho, quise hablar de su pasado para reivindicarlo un poco. Desdé que lo vi con Shalua los shipeé, podían haber sido una linda pareja T-T. Cabe resaltar que personalmente no considero a Reeve como un cobarde (al contrario). En el fic intentó reflejar la idea que tiene de él mismo y como su culpa no le deja estar en paz, pero a pesar de eso siempre procura sonreír.

Eliminé la idea de que Reeve había trabajado con Vincent en los Turcos, no era consistente con la cronología de Ff7 y sus secuelas, así que lo que hice fue ajustar un poco los diálogos.