Muchas gracias por leer, especialmente a Jeny.

Éste capítulo va dedicado a mi amiga Lu, ya llegan los dias soleados linda, la tormenta siempre pasa.

Capitulo 10

Habían pasado tres meses, Kurt y Blaine estaban muy felices, su vida había cambiado mucho, al menos su relación, se encontraban todos los fines de semanas en su departamento, incluso los viernes, durante la semana asistían al instituto, trabajaban en el taller de Burt, y luego, cada cual dormía en su casa, pero los fines de semanas eran solo para ellos, era una rutina nueva, podían dormir hasta tarde, o hacer el amor todo el día, se turnaban para preparar la comida, o con la limpieza, incluso compraron algunos muebles mas, los fines de semanas eran mini lunas de miel. Pero a veces no alcanzaba. Blaine se quedaba a cenar en la casa de Kurt algunos días de la semana, y a la hora de irse les tomaba media hora de despedida, entre besos y mas besos en la puerta de su casa, luego las llamada telefónicas que duraban horas hasta que uno de ellos se dormía, los momentos que pasaban separados solo pensaban en estar juntos, en más de una ocasión Kurt se encontró con que la mayor parte de su ropa estaba en el armario de su departamento junto a la de su novio, las películas y vídeos juegos de Blaine también estaban en un pequeño mueble, mas de una vez ambos se encontraron mirando los cepillos de de dientes uno junto al otro en el mueble del baño, esa naturalidad con la que se habían acostumbrado a lo cotidiano. Todo eso los hacía extrañarse más cuando estaban separados.

Kurt estaba lavando los platos, mientras comentaba los nuevos repuestos que su padre necesitaba encargar, Blaine estaba parado a su lado, secando los platos, escuchando o intentando hacerlo, mientras en su cabeza se formaba una pregunta.

-Quiero hacerte una pregunta, y quiero que seas sincero.- dijo Blaine.

-Siempre soy sincero.- Kurt dejo lo que estaba haciendo y se apoyo en la mesada mirando a Blaine.

-No te gustaría que nos mudemos definitivamente acá? Vivir juntos.- Blaine estaba muy nervioso, y el silencio de Kurt no ayudaba.

-Hablas de algo permanente?-

-Si, sé que tal vez parece pronto, pero te extraño tanto cuando no estamos juntos, cuando me voy a dormir y no estás ahí, y hablamos y te extraño más todavía. Quiero una vida con vos. Quiero pasar toda mi vida con vos.-

-Yo también te extraño, cuando no estamos juntos, pero crees que estamos listos para ésto?- pregunto Kurt.

-Si. No. No sé. Como saberlo si no lo intentamos.-

Kurt se acerco a Blaine y lo tomo por la cintura.

-Está bien. Hagámoslo.- dijo Kurt con una sonrisa.

-Si? Si. Estas seguro?-

-Siiiiiii, Blaine, te amo y quiero hacer ésto.- Kurt beso a su novio y Blaine lo abrazo.

-Te amo,...Te amo...Te amo.- dijo Blaine entre besos.

La mitad de sus cosas ya estaban instaladas, habían hablado con sus padres, y ellos se imaginaban que ésto sucedería, Elizabeth le ayudo a Kurt a guardar lo que quedaba en su habitación, mientras Burt le recordaba que esa siempre seria su casa, por su parte, Blaine tuvo que calmar a su madre, ya que Claudia lloraba porque su hijo se iría de casa.

-Viven a seis cuadras Claudia. No se va del pueblo.- decía Paul mientras subía una caja al auto de Blaine.

-Mamá, en serio, vamos a vernos siempre, podes ir cuando quieras.- Blaine abrazo a su madre.

-Pero no es lo mismo.- decía Claudia entre sollozos.

-Voy a estar bien.- Blaine le dio un último abrazo a su madre y fue a su auto, su padre lo ayudo a subir las ultimas cajas que quedaban.

-Tu mamá exagera, de todas formas no voy a poder evitar que te llame diez veces al día, es algo de familia, su mamá hizo lo mismo cuando nos mudamos.- Blaine sonrió.

-Mañana vengo.- Blaine subió al auto y salió rumbo a la casa de Kurt.

-Tantas cajas? Que tenes ahí?- pregunto Kurt cuando vio el baúl del auto de Blaine.

-Mi colección de autos.-

-Es en serio? Los autos que tenias cuando éramos chicos?- pregunto Kurt sin dar crédito de lo que Blaine le decía.

-No. Son todas las cosas que mi madre me obligó a empacar.- Dijo Blaine, rodando los ojos.

Kurt sonrió, con un gesto de ternura.

Cuando llegaron a su departamento, bajaron las cosas y se sentaron en el sillón, mirando la eterna pila de cajas, bolsas y demás cosas.

-Así empieza nuestra nueva vida.- dijo Blaine.

-Nop. Tengo otra idea.- dijo Kurt sentándose a ahorcajadas sobre Blaine, besándolo, mientras éste lo tomaba por la cintura haciendo fricción entre ellos, luego de la sesión de besos más calientes que nunca habían tenido antes, Kurt se puso de pie, comenzó a desvestirse frente a Blaine, quien se le quedo viendo con la boca abierta, cuando se quito hasta la última prenda, desvistió a Blaine que se dejo hacer, sin oponerse, busco lo que necesitaba, y volvió a sentarse sobre su novio, moviendo su pelvis, haciéndolo suspirar, los dedos de Blaine viajaron hacia la entrada de Kurt, dilatándolo, hasta que estuvo preparado, busco el preservativo y se lo coloco, su novio comenzó a bajar por su miembro y el tiempo se detuvo para ambos, se besaron, se acariciaron, hasta que Kurt comenzó a moverse sobre Blaine, despacio, hasta tomar un ritmo en el que ambos disfrutaban al máximo, los "te amo" brotaban de sus bocas entre besos, Blaine abrazó a Kurt cuando ambos llegaron juntos al orgasmo.

-Deberíamos bañarnos.- dijo Kurt aún abrazado a Blaine.

-No quiero moverme.

Martín se puso de pie y camino hasta el baño llamando a Blaine con un dedo, quien comenzó a reír.

-Vas a matarme- dijo Blaine mientras seguía a su novio dentro del baño.

Después de un tiempo de instalarse de manera permanente se sentían muy felices, las primeras semanas estaban siempre juntos, en el instituto, en el taller, en la casa. Sus padres estaban contentos, ambas familias se encontraban fin de semana por medio para almorzar todos juntos. En el pueblo la gente ya no hablaba sobre ellos, lo cual agradecían, una tarde Paul recibió una llamada de su padre, Rubén, viajaría para visitarlos, esa no era una buena noticia, de hecho era una pésima noticia.

Rubén era un hombre de negocios, abogado, pero su vida se basaba en negocios, su matrimonio, su carrera, su hijo y su nieto. Se había casado muy joven, por conveniencia, la familia de su primer esposa, Nancy, la madre Paul, tenían muchos negocios con la de él, por lo tanto decidieron que debían casarse, ella falleció cuando Paul era muy chico, entonces Rubén se caso dos veces más, nunca enamorado, tenía planeado casar a Paul con la hija de su socio, pero Claudia quedo embarazada, y se casaron en secreto, lo cual Rubén detesto, y más aún, cuando Paul y Claudia se mudaron a ese pequeño e insignificante pueblo para criar a su nieto. El tenía otros planes, cuando se entero que Blaine no seguiría Derecho y no sería abogado, culpo a Paul por no tener carácter y no poder manejar la situación, ahora intentaría convencer a su nieto de cambiar de opinión, no tenía idea de la realidad que le esperaba.

-Tu abuelo viene a visitarnos. No se quedara más que un día.- le dijo Paul a Blaine por teléfono.

- A que viene?- pregunto Blaine.

-A lo mismo de siempre, a ver que no desperdicie su fortuna, y seguro a intentar convencerte de empezar Derecho... No tienes que venir, podemos inventar algo...-

-No. Quiero hablar con él, mejor que se entere por mi y no por terceros.- dijo Blaine.

-Está bien, te aviso cuando llega.-

Blaine se despidió de su padre y se quedo pensando, Kurt estaba sentado junto a él y había escuchado la conversación.

-Querés que vaya contigo?- pregunto Kurt.

-No, mi abuelo es el terror personificado, hasta mi padre le teme, no quiero que te trate mal. Además sabia que este día llegaría.- Blaine no estaba dispuesto a que su novio escuchara a su abuelo, nunca le gusto como trataba a su madre solo por no ser de una familia que él había elegido, no quería ni pensar lo que opinaría de Kurt.

-Está bien. Pero quiero que me prometas que vas a estar tranquilo, y no vas a decir lo primero que te venga a la cabeza.-

-Eso es difícil, porque en mi cabeza siempre estas tu.- dijo Blaine y beso a Kurt.

Pasaron varios días, una mañana Paul llamo a su hijo para avisarle que su abuelo llegaría ese día, Kurt se quedo en el departamento y le deseo suerte a Blaine, ni bien llego a la casa de sus padres, pudo identificar a su abuelo, en un fino traje, con una postura imponente, solo su imagen intimidaba.

-Pero si sos un hombre. Se nota que saliste a nuestra familia.- dijo Rubén.

-Hola abuelo.- Blaine no recordaba la última vez que lo había visto.

Se sentaron a tomar un café, Claudia como siempre, era muy servicial, Paul no quería mostrar debilidad frente a su padre y Blaine estaba tragando duro y más nervioso de lo que pensó. Luego de una charla en apariencia amigable, y hasta fraternal, Rubén decidió ir al grano.

-Esta visita tiene un propósito, me gustaría saber de Blaine y qué futuro pretendes tener.- dijo Rubén.

-Mi futuro? Estoy estudiando y trabajando, pretendo tener mi propio taller de autos, y ...-

-Taller de autos?, Querés ser un mecánico?, eso no es un futuro.- lo corto Rubén.

-Eso es lo que hago y quiero hacer.- dijo Blaine.

-El es feliz así.- dijo Paul. -Le gusta trabajar en el taller y desea ...

-No se trata de lo que desea, se trata de lo que le conviene. Por ejemplo trabajar conmigo, incluso ser parte de mi sociedad.-

-Me gusta lo que hago, no soy abogado, y no quiero serlo.- Blaine no cedería.

-Muy bien. Pero debes preocuparte por tu futuro, hacer inversiones, me entere por la inmobiliaria que ya no alquilas el departamento.- dijo Rubén.

-Vivo ahí. Con mi pareja.- Blaine miro a sus padres, ellos lo apoyaban. El momento había llegado.

-No sabía eso. Estas en pareja? Espero sea de buena familia, que apellido tiene la chica?- pregunto Rubén.

-Estoy en pareja con un hombre, con mi amigo de toda la vida.- Blaine miraba a su abuelo esperando una reacción, cualquier tipo de reacción.

Rubén estaba serio, mirando fijo a Blaine, giro su rostro hacia Paul.

-Que significa ésto?, como lo permitiste?.- pregunto Rubén

-Mi hijo es feliz con Kurt. Y tiene nuestro apoyo.- dijo Claudia

-Qué?! Están locos? Esto va a destruir nuestro apellido. Es tu culpa Paul, siempre supe que no servías para ésto, vas a arruinarme!.-

-Es mi decisión. Es lo que soy abuelo.- dijo Blaine tan claro y sereno como podía.

-Si es así, voy a quitarte del testamento. De hecho quiero que salgas del departamento, no mereces nada.- dijo Rubén.

-Alquilare otro, no importa.- le respondió Blaine.

-Ese departamento es tuyo, esta a tu nombre,- le dijo Paul a su hijo, -y tú papá, si querés borra el nombre de toda mi familia del testamento, nunca dependí de tu dinero, no me interesa, y sí, mi hijo es gay, estoy orgulloso de él, y tu opinión podes guardártela.-

-Yo no acepto ésto, es asqueroso, y no piensas en lo que la gente diga?!-

-No me interesa la opinión de los demás. Ni la tuya.- Paul no dejaría que su padre humillara a Blaine.

-No tengo nada que hacer aquí entonces,- Rubén se puso de pie. -ustedes no tienen idea de lo que hacen, están muertos para mi.- camino hacia la puerta y salió de la casa.

Los tres se quedaron en silencio, en el mismo lugar donde estaban sentados.

-Estas bien?- pregunto Claudia a su hijo.

-Si. Fue intenso. Pero estoy bien. Gracias por enfrentarlo, te va a traer problemas ésto.- dijo Blaine a su padre.

-No importa. Primero estas tú. Además ya estoy grande, no puede amenazarme con encerrarme en la habitación o cortarme la tarjeta.- dijo Paul.

-Vamos a comer algo. Kurt viene?- pregunto Claudia.

-No, no quise que escuchara todo ésto, él ya tuvo bastante, esta esperándome.- dijo Blaine mientras se dibujaba una media sonrisa.

-Es lindo, verdad? Saber que te esperan en tu casa.- pregunto Claudia sonriéndole a su hijo.

-Si. Kurt es lo mejor que me paso.-

-Pues, entonces anda con él, estas perdonado por ésta vez, pero el sábado cenamos juntos.- dijo Paul palmeando la rodilla de Blaine.

Cuando llego a su departamento Kurt estaba sentado en la sala, esperándolo.

-Y como salió todo?- pregunto Kurt.

-Horrible. Pero estoy feliz, de quien soy, de tenerte en mi vida, y de poder amarte así.- Blaine beso a Kurt por mucho tiempo.

No había dudas que era difícil, pero estaban juntos para enfrentarlo