El universo y personajes de Shingeki no Kyojin le pertenecen a la malvada llama asesina, digo a Hajime Isayama. Yo sólo juego con ellos xD.
|ALERTA DE SPOILER|
Dado a que sigo el manga y mes con mes lloro cuando salen los spoilers, van sobre aviso que a pesar de manejar un universo semi-alternativo, la historia contiene puntos fundamentales del anime/manga (más del manga), así que si no van al día, les recomiendo abstenerse de leer, o si son masoquista que se saben toda la historia sin leerla, bienvenidos.
Incluye, además spoiler de los spin off: No regrets y Before the Fall.
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Hogar
El estrellado cielo iluminaba la oscura noche; Yuu verificaba que Kuchel estuviera bien, Levi había entrado en un estado de desesperación, sentía impotencia de ver a su madre en tal situación y ser incapaz de remediarlo. Razo se dedicó a comprobar la condición del hombre al cual le disparó, la triste afirmación hizo que se alejara del cuerpo sin vida; trató de controlar a los caballos que insistían en irse, aturdidos por los disparos.
—¿Está bien? —Preguntó Razo revisando el estado del carruaje, lo mejor sería llevar a Kuchel en él, hasta la cabaña. Ya después tendría tiempo de encargarse del cuerpo, esperaba que nadie lo echara de menos.
—Eso creo. La herida parece superficial —Yuu se arrancó una parte del vestido, haciendo un torniquete en torno del brazo de Kuchel—. Necesito sacar la bala y limpiar —Levi se limitaba a escuchar atentamente, aferrado a la mano inerte de su madre.
—¿Mamá? —El susurro atravesó el corazón de los presentes.
—Ella estará bien —prometió Yuu, acariciándole el cabello a Levi—. Tu madre es una guerrera.
—Viene de familia —confirmó Razo—. Nos llevaremos el carruaje —Avisó. Yuu rápidamente se acomodó dentro, atrayendo y protegiendo el cuerpo de Kuchel. Levi mantenía una expresión decaída, nerviosa y preocupada.
Una pequeña niña esperaba ansiosa el regreso de sus padres. Sintió cuando se removieron en medio de la noche y un sonido aturdidor la despertó de golpe, poco después, sus progenitores habían salido de la cama, dejando a la niña sola en casa con una vela encendida. Mikasa veía absorta la tenue flama; una tranquilidad la invadía.
—Levi —murmuró aferrándose a la parte inferior del vestidito. Se sentó en la cama, colgando sus pequeños pies por el borde. A pesar del juego de sombras tan espeluznantes que creaba la luz, sumando la ausencia de sus protectores, la pequeña no sentía miedo. Al repetir esa palabra que escuchó de sus padres, una extraña sensación de seguridad la embargaba. No temía; sabía que pronto dejaría de estar sola.
El silencio que embargó a Mikasa fue roto abruptamente por el trote de unos caballos que se acercaban. La niña ladeó la cabeza ligeramente a la izquierda, contemplando la puerta. El ruido se detuvo, seguidos de unos pasos apresurados. La pequeña comenzó a tararear en voz baja una canción que su madre solía cantar en el día.
La puerta fue abierta de golpe por Yuu, quien rápidamente ingresó a la casa; se dedicó a encender varias velas en lugares estratégicos que iluminaran la vivienda.
Mikasa se limitaba a observar el actuar de su madre; la vio desaparecer en la nueva habitación que su padre construyó, para después correr en dirección de la puerta.
En ningún momento Yuu notó que su hija se encontraba despierta; estaba más absorta en evitar la innecesaria muerte de Kuchel. Se apresuró al carruaje cuando terminó con los preparativos; tenía listo lo indispensable para atenderla. Al amanecer enviaría a Razo por el doctor Jaeger para que la revisara y asegurar su bienestar.
—Listo —avisó sin aire a su esposo. Le cedió la antorcha a Levi para que iluminara el camino. El pequeño mantenía una expresión de consternación inigualable; le recordó al día en que se conocieron. Apartando aquellos pensamientos, se enfocó en el presente.
Razo cargó en brazos el cuerpo inconsciente de Kuchel hasta la casa, parecía que la hemorragia disminuyo, sin embargo dejó un tenue camino de sangre a su paso. Yuu lo guío hasta la habitación preparada; indicándole que la dejara en la cama. Levi los seguía de cerca, en un estado de mutismo total, ensimismado en su pequeño mundo, uno donde se negaba a perder su madre. Al verlo, Yuu le pidió que esperara afuera, sabía que el impacto de ver a Kuchel de esa forma lo dañaría de por vida.
—No —contestó con determinación—. Quiero estar con ella. —Al final afloraron sus sentimientos, quebrándole la voz.
—Ella es fuerte —Yuu le sonrió, acariciando su cabeza, condujo la mano hasta tocarle la mejilla—. Confía en nosotros —Suplicó. Se alejó sin darle derecho a replicas, cerrando la puerta tras de sí; dejando al niño hecho un manojo de sentimientos. Los primeros minutos Levi se paseó frente a la puerta; frustrado, molesto y nervioso. No quería perder a su madre.
Cansado al estar fuera de la habitación, comenzó a inspeccionar su nuevo entorno. De ser cierto lo que contó su madre, aquel lugar sería su hogar.
Era una cabaña sencilla y práctica para cualquier adulto; para Levi, era un mundo completamente nuevo. Reconocía ciertos objetos que tenía en la antigua casa de la Ciudad Subterránea; como el comedor que era más grande al igual que la cocina. La habitación era amplia, pensó que quizá en ese lugar cabría perfectamente el viejo departamento. Observó las puertas, identificó la primera como la entrada y la segunda, la habitación donde estaba su madre; la tercera puerta se encontraba cerrada y la cuarta entre abierta.
La curiosidad arrastró a Levi en dirección de la última puerta que era tenuemente iluminada; pensó ver una silueta moverse y el miedo le invadió, armándose de valor abrió la puerta de golpe, comprobando que el lugar se encontraba vacío.
"Veo cosas donde no están", negó volviendo sobre sus pasos, tomó asiento en una de las sillas.
Los sentimientos le abrumaron; por un lado sentía culpa por tener esperanzas, por anhelar algo tan egoísta como la felicidad, cuando su madre estaba herida.
Tibias y diminutas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas; ahogó más de un sollozo cargado de frustración. No podía permitirse ser débil, debía ser fuerte y proteger a su madre.
—¿Levi? —Una corriente le invadió al escuchar la suave voz, se apresuró a limpiar bruscamente cualquier evidencia de llanto—. Levi —repitió. Bajo la mirada, buscando la fuente de sonido, no tardó en enfocar a una pequeña niña de dos años que le ofrecía un pañuelo.
Mikasa descubrió el significado de la palabra nueva cuando contempló a Levi, detallando sus facciones; sus pequeños ojos azules —descartó la comparación con el cielo, el color era más oscuro, como una piedra, sí, sus ojos eran del mismo tono que la piedra que su madre suele portar en cuello—, le parecían preciosos. Al ver que no aceptaba el regalo, optó por sentarse a su lado, con dificultad logró subirse en la otra silla. Mantuvo el pañuelo en sus manos, meditando sobre qué podría hacer.
Instintivamente comenzó limpiar delicadamente las mejillas del niño, eliminando los rastros de lágrimas de ellas; una sensación cálida atravesó a Levi, sus ojos se iluminaron tenuemente, provocándole una sonrisa.
Sin previo aviso, Levi cerró sus brazos entorno del pequeño cuerpo de Mikasa, abrazándola con fuerza sin llegar a lastimarla, permitiéndose llorar por unos minutos.
Ver a la niña y sus acciones se removió el interior de Levi, desatando todas las emociones que guardaba celosamente; predominando un instinto de protección.
Era débil y deseaba cuidar de su madre como ella hizo con él; deseaba devolverle la libertad que Razo y Yuu le brindaron con los brazos abiertos, y ahora, quería quedarse con Mikasa y protegerla de cualquier daño.
La niña recordó lo que solía hacer su padre cada vez que ella lloraba por algún golpe; ubicó una mano en la espalda de Levi, dando suaves palmadas y con la otra mano, le acarició el cabello. Volvió a tararear la canción de cuna que escuchó tantas veces de su madre, intentando tranquilizar a Levi.
Razo y Yuu se quedaron en el marco de la puerta, conmovidos con tan tierna escena. Razo abrazó a su esposa con aires nostálgicos; rememoró diversas ocasiones donde estuvieron en situaciones parecidas, después de perder a un ser querido. Por suerte, para Levi ese no sería su caso, Kuchel se encontraba descansando; suponían que la herida no fue grave, el proyectil fue extraído fácilmente, para después suturar. Ella les murmuró insistentemente, entre delirios, que cuidaran de Levi cuando dejara este mundo, ellos se limitaron a decirle que estaría bien para estar con el niño.
Al salir para darle las buenas noticias a Levi, se toparon con un cuadro que les tocó el corazón. Levi, por primera vez, aparentaba su edad; aunque fuera una atrapada en la tristeza. Dejaron pasar el tiempo para que el pequeño liberara todas las emociones que resguardaba, ya después le demostrarían que el infierno había terminado.
Apenas la luz del sol comenzó a colorear el cielo; Razo regresó al punto donde encontraron a Kuchel, en busca del cuerpo del hombre al que le había disparado, uno que ahora parecía inexistente. Frustrado, volvió sobre sus pasos para avisarle a su esposa que tuviera cuidado cuando él fuera a Shiganshina; Ni siquiera había marcas visibles de movimientos. El cuerpo no podría simplemente haberse... esfumado.
Al llegar a casa, llevó a Yuu afuera y le explicó la situación; ella también sospechaba que sucedían cosas extrañas al no encontrar el carruaje o los caballos en la mañana. Habrían escuchado cualquier sonido extraño, pero nada les despertó. Ambos eligieron guardar silencio para evitarle más estrés y preocupación a sus invitados, Razo optó por esconder una pequeña daga para protección, mientras que Yuu mantuvo a la mano el arma de Razo y una katana escondida estratégicamente en caso de emergencia, era una reliquia familiar que pasaba de generación en generación; cuando fuese mayor, Mikasa aprendería como manejarla, ya sea por tradición o protección, Yuu prefería pensar que sería más por tradición, no quería que su hija se viera envuelta en otra caza por su raza.
Razo se apresuró en llegar a Shiganshina, no quería dejar desprotegida a su familia —aunque sabía que Yuu podría protegerlos perfectamente de ser necesario—, así que iría por Grisha para confirmar que Kuchel estuviera bien lo más pronto posible. Arribó a la puerta que conectaba con el Distrito Exterior con el objetivo de buscar a Hannes, y no tardó en encontrarlo conversando con otro policía, muy cerca de su posición.
—Hey, Razo —Le saludó el soldado, despidiéndose de su compañero y dirigiéndose al aludido—. ¿Has escuchado sobre de tu prima? —Cuestionó con una sonrisa—. Se supone que debe de llegar por estas fechas.
—Han llegado —avisó, agradecido por la ayuda que le brindo el policía—. Aunque hubo inconvenientes. —Esto último lo mencionó con una mueca. La incertidumbre sobre el paradero del cadáver le invadía a cada momento. No podía descartar el pensamiento de que aquello no fue una coincidencia ni casualidad.
—¿Inconvenientes? —Preguntó Hannes, pensando que tipo de problemas podrían haber tenido. Le había pedido (y presionado) a uno de los altos rangos por ayuda—. Uno de los militares mejor capacitados de toda Sina se encargó de su traslado —contó orgulloso de sus influencias, a pesar de que aquello no fue su mérito. Keith Shadis tuvo mucha relevancia en la efectividad del plan, sin él, no habrían salido de la Ciudad Subterránea.
—Les dispararon, Hannes. Kuchel está herida —Informó Razo. El semblante del policía cambió, entendía porque se encontraba en el Distrito Exterior. Probablemente buscando al doctor Grisha Jaeger. Le ayudó en su cometido para acelerar el proceso; hablaron amenamente sobre la familia de Hannes, el policía tenía una esposa y un hijo, ambos fueron salvados por el doctor Jaeger años atrás durante un brote letal que mató a muchos personas, por suerte, Grisha logró salvar a tiempo a la familia de Hannes, por lo cual, el guardia quedó en deuda con el doctor.
Al llegar a la vivienda de los Jaeger, encontraron al doctor justo saliendo de la misma. Razo le relató lo sucedido, además de agradecerle la intervención para el rescate de su familia, le solicitó que lo acompañara para que pudiera revisar a Kuchel. Grisha no dudó en aceptar, regresando por su maletín y demás instrumentos necesarios, también para avisarle a Carla las buenas nuevas.
Era cerca de media tarde cuando Grisha Jaeger y Razo Ackerman arribaron en la casa del último.
Mikasa se encontraba jugando tranquilamente en un rincón de la casa con una muñeca que confeccionó su madre, apenas haciendo ruido alguno; Yuu preparaba la comida, mientras Levi aún se mantenía con su madre, había pasado la mayor parte de la noche en vela, cuidando de Kuchel, poco antes de que saliera el sol, se quedó dormido por el cansancio. Tenía poco que Kuchel despertó cuando Grisha llegó.
Después de presentar al doctor ante Levi y Kuchel, procedió el examen médico. Los resultados fueron positivos por la eficiente intervención de Yuu; por su parte, ambos presentaban un fuerte cuadro de desnutrición que Razo y Yuu se comprometieron a erradicar. Al final de la consulta, Grisha le pidió a Levi que salieron para hablar con él, en el exterior le expresó sus dudas y preocupación por las cicatrices en el cuerpo del menor —tema que también trató con Kuchel en privado. La vida en el burdel, por suerte, no le acarreó enfermedades—, el niño volvió a su actitud arisca, respondiendo que hizo lo necesario para sobrevivir.
—Levi, te felicitó por ser tan valiente —Halagó Grisha. Y no mentía, las circunstancias en que fue educado eran complejas, pensando un poco a futuro, agregó—. Aunque ahora ya no es necesaria la violencia. Mikasa es una niña demasiado perceptiva y no tardará en imitarte.
—Y-yo n-no —Las palabras se enredaron en su boca. Grisha comprendió el nerviosismo de Levi al verlo sonrojado. Le removió el cabello, enternecido por la reacción del infante.
—No te preocupes —aseguró—. Guardaré tu secreto —le giñó un ojo—. Siempre y cuando, prometas que vas a protegerla. —No hizo falta respuesta alguna; Grisha sabía que Levi sería capaz de hacer lo que considerara necesario para proteger a los suyos.
Mikasa no tardó en salir y unirse a los hombres fuera de la casa; estiró los brazos rápidamente en dirección de Grisha.
—¿Elen? —El doctor rió ante la pregunta de la niña. Al crecer desarrollaría una belleza exótica similar a la de Yuu; esperaba que Eren fuera capaz de notar aquello, realmente le gustaría emparentar con una familia tan determinada como los Ackerman.
—No ha venido, Mikasa —Contestó Grisha fingiendo tristeza—. Prometo que la próxima vez, Eren vendrá a jugar contigo, ¿vale? —Las pocas palabras que entendió la niña fueron Eren y jugar. Así que asintió emocionada. Grisha dejó a la pequeña otra vez en el suelo y se despidió de Razo y Yuu que lo veían desde la ventana.
Dentro de la casa, Kuchel comía tranquilamente; el dolor en el hombro había disminuido considerablemente, ahora podía alimentarse sola. Agradecía todos los cuidados brindados.
Observó la cuidadosa manera en que Levi guío de regreso a Mikasa; la niña desbordaba energía y vitalidad. Notó que su hijo disminuía su frialdad característica cuando se trataba de la niña, la sonrisa y aura que desprendían al estar juntos, se le antojo adorable. La pequeña se había robado el corazón de Kuchel apenas entró en su campo de visión; le había sonreído y ofrecido su muñeca, Yuu le explicó después, que aquello era su forma de pedirle que dejara de estar triste y jugara con ella.
Kuchel se permitió un egoísta pensamiento, donde la crueldad del mundo había sido abandonada junto a su vieja vida en la Ciudad Subterránea. Ahora la felicidad se presentaba ante ella, en forma de una pequeña familia que estaba dispuesta a acogerlos con los brazos abiertos y darle todo el amor y cariño del que fue privada. Le habría gustado compartir aquello con Kenny, su hermano… cuánto lo extrañaba.
El largo día había llegado a su fin. Después de tantas trabas, malos momentos e incertidumbre; Kuchel y Levi podían decir orgullosos, que habían encontrado su hogar. Uno donde no tendrían que robar para sobrevivir; tampoco existían los policías corruptos ni turistas distraídos; menos clientes que atender para ganar un poco de pan. Estaban en un oasis que les permitía ser felices.
Y es cierto que todos merecen un descanso después de años de sufrir; la familia Ackerman lo sabía mejor que nadie, así también, que nada era gratis en ese cruel mundo, aunque ahora, podrían decir que era cruel, pero hermoso a la vez.
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Hablemos del capítulo... Me salí un poco de mi estándar de mucho diálogo (pensándolo bien, aquí es más descripción/entorno/cosas irrelevantes que diálogo), aunque creo que con los que hubo, fue más que suficiente, ¿qué piensan? Por fin, ¡el tan esperado encuentro! Cuenten que les pareció en un review. Escribí el capítulo en partes (por eso quedó más largo de lo normal), porque el tiempo con la computadora se ha reducido, pero, ¡vamos por buen camino! Quedan de dos a cuatro capítulos de este "arco"; lo siguiente será enfocar la historia en Mikasa y luego en Levi o viceversa. Cuando llegue el momento, les avisaré ;)
Admito que me tenté con los pensamientos de Grisha queriendo a Mikasa de nuera, me acordé de sus reviews cuando Carla pensó algo parecido. xD
También les invito a darse una vuelta por mi viñeta; Sueños cumplidos e ideales diferentes. Basada en algunas de mis impresiones del capítulo 90.
Querida Renesmee123, no pasa nada si no puedes leerlo el mismo día que lo he publicado. ¡A mi me basta con que leas y te guste! Ya el review lo puedes dejar después con toda la tranquilidad del mundo :D Gracias por decir que voy creciendo, a cada capítulo me esfuerzo por dar lo mejor, muchas veces borro hasta el capítulo completo si la idea o el desarrollo me disgusta. ¡Qué bueno que te prepares para lo peor! Je, puede que si vayan a pasar cosas un poco tristes; por eso les he dado este capítulo tan dulce y adorable. ¡Gracias por tan preciosas palabras!
Querida Astryd924 te entiendo completamente con eso de no tener internet. ¡Extraño tanto mi computadora! Vaya que si son muchas preguntas xD
La mayoría tendrá una pronta respuesta... espero que esto no termine mal. ¡Gracias por tu comentario!
Querida Leila Sanderston ¡No te preocupes! Todos tenemos malos días. :) La intención es lo que cuenta, espero que el capítulo te haya gustado.
Si les gusta, no olviden dejar algún comentario, sería de gran ayuda.
