Disclaimer: Yo no soy JK Rowling. Esto significa que: 1) no soy millonaria; 2) no poseo el copyright de ninguno de sus personajes; 3) no intenten demandarme, que soy más pobre que una rata y 4) no estoy tan loca como para cargarme a Sirius.

DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?

Capítulo 9: Los cobardes mueren muchas veces (...); los valientes (...) sólo una vez.

Pansy Parkinson siempre había estado colada por Draco Malfoy, y su relación había sido vista con buenos ojos por su familia desde el principio. Pansy no era excepcionalmente guapa, ni excepcionalmente inteligente, ni excepcionalmente nada, pero los Malfoy no podían poner ninguna objeción a una limpieza de sangre fuera de toda duda, junto con una riqueza familiar casi tan apabullante como la suya y una influencia política y social incluso superior.

Draco se dejaba querer, sabiendo que un matrimonio con Pansy le iba a venir como anillo al dedo. Pansy era mona y complaciente, y él le tenía todo el cariño que un Malfoy puede llegar a sentir hacia alguien que no era de su familia.

O sea, ninguno.

La guerra les había impedido casarse, y cuando Hermione Granger había conseguido atrapar a los Malfoy con una cantidad de pruebas acusatorias tal que hasta el tribunal más corrupto hubiera tenido que meterlos en Azkaban con las orejas gachas, el mundo de Pansy se vino abajo. Los Parkinson, a pesar de simpatizar con ellos, no eran mortífagos, así que ella y su familia quedaron libres de toda culpa. Pero sus sueños de futuro como la flamante señora Malfoy se desvanecieron como el humo.

Crabbe y Goyle, los pobrecillos, no tenían suficiente masa cerebral como para que Voldemort hubiese siquiera pensado en marcarlos en el antebrazo, pero eran unos fieles colaboradores de Draco que habían aducido actuar bajo la maldición imperius para no poner el pie en Azkaban. Mantenían una relación estrecha con Parkinson, que los utilizaba con la misma falta de escrúpulos que su ex-novio. Aunque Pansy no entendía muy bien por qué Draco había desarrollado una relación tan estrecha con aquellos dos energúmenos en lugar de, por ejemplo, crear un grupo más selecto, con algunos sly de cierta inteligencia, como ella misma o gente como Blaise Zabini. Pero la sutil rivalidad de Draco y Zabini era algo conocido por todo Hogwarts, cosa que Pansy lamentaba profundamente, en especial en momentos como aquel.

"Este cretino llega tarde" -refunfuñó para ella misma, mientras se guarecía de la lluvia en una parada de autobús de un barrio periférico del Londres muggle. Caían chuzos de punta, hacía un frío que pelaba, y como habían quedado en aquella barriada, no podía lanzarse un hechizo impermeabilizante para no mojarse. Al menos no sin después desmemorizar a todos los muggles que andaban por la zona.

"Estoy harto de seguirla" -gruñó en voz baja un vendedor de perritos calientes rechoncho, con un poblado mostacho y los mofletes enrojecidos.

"Ya... de momento no hemos visto nada raro, pero yo estoy convencida de que está metida en esto hasta las cejas" -replicó a su lado una mujer de unos cuarenta y cinco años, seca y estirada, mientras hacía cucuruchos de papel de periódico con perfección geométrica. De pronto, le dio un codazo a su compañero en la abundante capa de grasa que le cubría las costillas. "¡Mira, Harry!" -le susurró. "¿Ese no es...?"

Los ojos del vendedor brillaron al tiempo que miraba con intensidad al recién llegado, que había llegado hasta Pansy a todo correr. Para alguien de su complexión, empezó a recoger con sorprendente agilidad el carro de los perritos, ayudado por la enjuta mujer que lo acompañaba, intentando no llamar la atención.

"Ho... hola, Pa... Pansy..." -jadeó Goyle sudoroso. "Siento el retraso, pero es que..."

"No importa, vámonos de aquí, que estoy harta de mojarme" -le espetó ella, agarrándolo por el brazo y echando a andar con rapidez hacia una calle ruinosa. Los muggles que esperaban el autobús le lanzaron una mirada de comprensión al chico, pensando que su novia era un tanto borde.

Mientras tanto, el carro de los perritos había desaparecido en un portal cercano y, al cabo de unos segundos, la puerta del mismo volvía a abrirse con un chirrido, dejando salir a... ¿nadie?

Parkinson y Goyle iban caminando en silencio, ella con cara de asesinarlo en cualquier momento y él tragando saliva, deseando que la chica no hubiese tenido que esperar mucho. Pansy miró a su alrededor, comprobó que no había nadie cerca, y se metió en una vieja fábrica de cervezas que estaba en ruinas.

"¿Los has traído" -le dijo Parkinson secándose con un hechizo.

"Eh... en realidad ya no los tengo..." -confesó su compañero, bajando la vista.

Pansy entrecerró los ojos y lo miró con incredulidad.

"¿Qué significa ese ya no los tengo?"

Goyle parecía a punto de echarse a llorar.

"Los llevaba en un portafolios, y un muggle tropezó conmigo... el portafolios cayó al suelo... y debía de llevar uno igual al mío, porque cuando llegué a casa sólo había periódicos dentro... volví a esa esquina varios días, a la misma hora, pero aquel muggle no volvió" -se explicó Goyle, atropelladamente.

Pansy se echó las manos a la cabeza.

"¡Idiota! ¡No era un muggle, seguro que era un auror!" -le recriminó, alzando la voz. "Ahora van a sospechar de ti, es mejor que desaparezcas durante una temporada... si no, a ver cómo justificas llevar encima los planos de la casa de Granger"

A un par de metros de ellos, el vendedor de perritos y su escuálida acompañante se movieron imperceptiblemente bajo la capa de invisibilidad que los tapaba.

"Escucha, Goyle..." -empezó Parkinson con extrema lentitud, como si estuviese hablándole a alguien con el cociente intelectual de un escreguto. "Lárgate unas semanas... No me mandes lechuzas, no intentes comunicarte conmigo por la red flu, no te acerques a nosotros..." -la anoréxica vendedora le dio otro codazo al ceporro de su colega, bajo la capa, al oír el nosotros-; "quedamos aquí a la misma hora, dentro de un mes... desaparece de Londres por un tiempo. Vete a... Gales... o a Escocia, como si te fueses de vacaciones. No te vayas muy lejos, pero desaparece"

Goyle tragó saliva y asintió con la cabeza.

Un rato después de que los dos Slytherin hubiesen salido de la fábrica, la capa de invisibilidad se deslizó de las cabezas de la extraña pareja que los vigilaba. Sólo que el hombre bajito y gordo se había convertido en un joven de veinticinco años, delgado y con una mata de pelo negro que parecía haberse peleado con el cepillo aquella mañana, y la mujer también había rejuvenecido considerablemente, cambiando el severo peinado por una melena de pelo castaño que no tenía mucho que envidiarle en cuanto a desorden a la de su compañero.

"La próxima vez que utilicemos poción multijugos, paso de usar el pelo de mi tío Vernon" -dijo Harry con asco. "He pasado un calor horrible, con toda esa grasa en la barriga"

"Yo en cambio estoy helada" -rebatió Hermione. "Tu tía no tiene un solo adipocito en el cuerpo. La próxima vez te cambio"

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Más tarde, Harry y Hermione descansaban en el Caldero Chorreante, tomándose unas humeantes cervezas de mantequilla en una mesa cerca del fuego.

"¡Ahhhhh! Esto es vida..." -exclamó Hermione estirando las piernas hacia la chimenea.

"Ten cuidado, que si se aparece alguien por la red flu, le vas a poner la zancadilla" -le advirtió Harry con una sonrisa.

Hermione le lanzó una sonrisilla sádica.

"A ver si tengo suerte y es..." -se interrumpió a punto de decir "Cordelia". No sabía muy bien por qué le caía tan mal aquella chica. Bueno, sí que lo sabía, pero no lo admitiría ni bajo tortura. Cordelia se había pasado los últimos días tirándole los tejos sutilmente a Sirius.

"¿Quién?" -le preguntó Harry con suavidad.

Hermione se sonrojó ligeramente.

"Na... nadie" -respondió hundiendo los labios en la espuma de la cerveza.

"Vamos... a mí puedes decírmelo..." -le pidió Harry con una sonrisa divertida, quitándole un copo de espuma de la punta de la nariz. Se encontraba en la gloria, sentado junto a Hermione, disfrutando de un momento de relax en su compañía. Se lo habían pasado muy bien los últimos días, como en los viejos tiempos de Hogwarts, siguiendo a Parkinson allá donde fuese. La especial conexión que compartían seguía allí, intacta. Hermione se sentía feliz de volver a compartir momentos a solas con él, aunque había mantenido las distancias en todo momento, cosa que Harry había respetado sin preguntar nada. Y él estaba encantado de engañarse a sí mismo un ratito pensando que habían retrocedido en el tiempo y él volvía a ser el joven estudiante de Hogwarts, todavía inocente y sin corromper.

"No, no puedo, que eres un cotilla" -lo reprendió ella.

"¿Cotilla yo?" -se indignó él, señalándose el esternón.

"Cotilla, sí, cotilla" -lo miró ella, entrecerrando los ojos. "Aunque tú no viviste mi pasado, eras el mismo..."

"Vamos, no podía ser tan malo..." -se defendió él, riendo abiertamente. Se la quedó mirando con intensidad.

"No, no eras tan malo" -admitió Hermione bajando los ojos. "Te echaba mucho de menos, ¿sabes?" -suspiró.

Harry se puso serio y la miró fijamente. Alargó la mano sobre la mesa y la colocó sobre la de Hermione.

"Yo también te he echado mucho de menos" -le soltó de golpe. "Imagino que hablaste con Sirius de lo que sucedió el otro día, en la Madriguera..."

Hermione asintió con la cabeza. Miró la mano de Harry sobre la suya, pero no la retiró. Respondió a su mirada sin vacilar.

"Voy a esperar a ver si me aclaro un poco, pero mientras tanto, tú y yo vamos a ser solamente amigos, ¡oh, esperanza del mundo mágico!" -le soltó, tomándole el pelo.

Harry le sonrió resignado y le apretó afectuosamente la mano antes de retirar la suya. La "nueva" Hermione no se andaba con indirectas.

"Por mí vale. Yo voy a esperar lo que haga falta. Fue culpa mía que nos distanciásemos, y estoy dispuesto a hacer todo lo posible por enmendar los errores que cometí" -afirmó con decisión. "Te compensaré todo..."

"Aún no he decidido nada, Harry..." -le interrumpió Hermione enarcando una ceja.

Harry la miró y esbozó una sonrisa que hubiese sido suficiente para iluminar el Gran Comedor.

"Claro..."

"Harry, esa sonrisa lleva el copyright de Sirius. No me ablandas"

Harry agachó las orejas y volvió a su cerveza, refunfuñando. Hermione iba a darle una colleja, cuando fue interrumpida.

"¡Oh, hola, no sabía que os iba a encontrar aquí!" -exclamó una voz dulce y delicada. "Se os ve muy animados, ¿algo nuevo?"

Junto a ellos se sentó una hermosa aparición. Cordelia Winterthrop, vestida con una túnica de seda verde Slytherin que resaltaba maravillosamente las vetas color nuez de su cabellera castaña, parecía haberse acabado de levantar de un sueño reparador de 26 horas. La túnica tenía un cuello alto, cerrado hasta el mentón, y sin embargo era lo más sugerente que Hermione había visto en su vida. La riqueza de la tela le arrancaba brillos nacarados, y llevaba unos pendientes largos con unas esmeraldas que quitaban el hipo.

"Acabamos de terminar el turno" -le explicó Harry esbozando una leve sonrisa.

"Ya veo... cansados, ¿eh?" -preguntó inclinándose hacia Hermione. Al verla de cerca, la bruja con el pelo más anti-PanteneProV de la historia de Hogwarts observó que Cordelia llevaba la raya del ojo pintada con precisión subatómica. Ella no se la pintaba nunca porque cuando terminaba parecía un oso panda.

"Pues un poco, sí..." -reconoció Hermione. "Creía que tú también lo terminabas ahora"

"Sí, así, es. Sirius" -pronúnciese el nombre como queriendo decir ‛el hombre más sexy del universo conocido' -"ha ido a entregarle el informe a Moody".

"¿Quieres decir que vienes de... bueno, de trabajar?" -preguntó Hermione con incredulidad. No podía ser: parecía que ella venía de pasarse cinco horas en un gimnasio, haciendo step, aerobic y pesas, todo a la vez. Estaba tan despeinada que una cigüeña podía hacer el nido en su cabeza, tenía la nariz roja y la ropa arrugada y sucia. Cordelia parecía a punto para rodar un anuncio navideño de Chanel nº5.

"Claro" -respondió Cordelia batiendo las pestañas, que lucían largas, espesas y sedosas. "Por eso tengo este aspecto lamentable"

Hermione se preguntó si su amistad con el héroe del mundo mágico la salvaría de la cadena perpetua en Azkaban si le lanzaba un avada a Cordelia.

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Sirius se envolvió por completo en la capa de viaje que llevaba antes de salir a la calle, después de dejar el informe en manos de Moody. A su lado, Remus se ponía los guantes y se ocupaba de tapar minuciosamente con el cuello de su abrigo gris una bufanda de lana tejida a mano en colores fucsia y verde fosforito.

"Moony, el rosa definitivamente no te sienta" -observó Sirius mirándolo de reojo.

Lupin gruñó por lo bajo y ocultó más fervorosamente los flecos que se asomaban entre los botones mientras refunfuñaba palabras ininteligibles.

"Regalo de Tonks... a mano... decepcionaría... horrible..." -fue todo lo que el animago alcanzó a entender.

"¿Y si le lanzas un hechizo decolorante?"

Remus le lanzó una mirada asesina.

"No puedo. No sé lo que le pasa a Nymphadora, pero últimamente está de lo más susceptible"

"¿Tonks agresiva? No puedo creerlo... ¿mi primita sacando su vena Black?

Licántropo y animago echaron a andar en contra del viento helado hacia el Caldero Chorreante, donde pensaban que encontrarían a Harry y a Hermione. Lupin negó con la cabeza.

"No es eso, es más bien... no sé, algo no va bien en ella. Está como un poco inestable emocionalmente, se disgusta por cualquier tontería, y hace unos días que no lleva el pelo de colores"

"Le convendría cambiar de pareja de misión. Yo me sacrificaría gustoso y le cedería a Cordelia"

Remus se echó a reír.

"Vamos, Padfoot, que no puede ser tan malo. Cordelia es una auror inteligente, guapa y capaz. Y en tu época de soltero te hubieras lanzado a su cuello a los diez minutos de conocerla"

Sirius soltó un bufido. Sabía que su amigo tenía razón, pero no le daba la gana de reconocerlo.

"Si sigue batiendo las pestañas con ese brío cuando estamos juntos, voy a pillar una pulmonía... Esta mañana casi me saca un ojo con un golpe de melena... Hoy me pisó y casi me fractura el metatarso con uno de sus tacones de aguja... Por la tarde me transformé en perro y acabé panza arriba agonizando, con la pituitaria perruna inundada por sus cinco litros de perfume... Cuando veníamos, me dijo que me encuentra un poco deprimido últimamente y que si quería hablar y desahogarme, podíamos cenar en su casa, en plan relajado..." -enumeró contando las tácticas de Cordelia con los dedos.

"Ante una declaración así, cuando estábamos en Hogwarts te hubiera faltado tiempo para llevártela a la torre de Astronomía" -se limitó a señalar el licántropo.

"Tenía diecisiete años, cretino" -resopló Sirius.

"Dieciséis, si mal no recuerdo, la primera vez que te llevaste a una chica a la torre"

"¿Qué pasa, que los licántropos tenéis agudizada la memoria, además del olfato?" -replicó Sirius.

Remus sonrió. Sirius debía de estar muy agobiado cuando ni siquiera aprovechaba para recordarle que el propio Lupin había sido asiduo de la torre mucho antes que sus dos amigos.

Cuando llegaron al Caldero Chorreante, Harry y Hermione ya no estaban, y Tom, el cantinero, les dijo que se habían ido juntos. Remus miró de reojo a Sirius y vio cómo permanecía impasible, aunque los músculos de la mandíbula se le tensaban un poco. Se sentaron a tomarse una cerveza de mantequilla.

"Seguramente se han ido a cenar algo. Hermione tiene buen apetito" -sugirió Remus intentando quitarle hierro a la situación.

Sirius entornó los ojos.

"Claro... y como en el Caldero no hay nada para comer... déjalo, Remus... no pasa nada" -dijo con evidente fastidio. "Hermione estaba enamorada de Harry y Harry está enamorado de Hermione. Sólo me queda esperar"

"Puedo acompañarte a cenar algo, si quieres... Tonks está de guardia hoy"

Pero Sirius hizo un gesto con la mano, desechando la propuesta.

"No, cenaré en casa. No me apetece demasiado salir"

"La verdad es que a mí tampoco. Prefiero acostarme temprano y mañana desayunar con Nymphadora cuando vuelva de la guardia" -admitió Remus. "Aunque últimamente no consigo que coma nada por las mañanas"

"A lo mejor está embarazada" -soltó Sirius de repente atando cabos, haciendo que Remus escupiese el trago de cerveza que tenía en la boca.

"Pero qué dices...cómo va a estar embarazada" -acertó a replicar el licántropo entre toses, limpiando el desaguisado con un toque de varita.

Sirius puso los ojos en blanco y le lanzó una mirada de guasa.

"¿Os habéis hecho de la Liga de la Castidad o qué? Yo pensé que a tu edad ya te sabías aquello de las abejitas y las flores, y que si andáis jugando con semillitas, pues podría suceder..."

A estas alturas, Remus, que a dos días de la luna llena estaba de un humor de perros, empezó a sentir la irresistible tentación de hincarle una dentellada a Sirius en el bíceps.

"Padfoot..." -siseó.

"Siempre dije que en Hogwarts tenían que habernos dado clases de planificación familiar. Mira ahora lo que pasa: un licántropo hecho y derecho que se pregunta cómo su esposa puede estar embarazada. Claro que si las clases las diera McGonagall, mejor que no..."

"Sirius, Tonks no está embarazada. Utilizamos una poción anticonceptiva, como todo el mundo"

"¿Y quién se la toma? ¿Tú?" -preguntó Sirius con cara de inocente.

Remus negó con la cabeza, pesaroso.

"La toma ella porque tiene interacciones con la poción matalobos. No pueden tomarse a la vez"

Sirius adoptó una sonrisilla maliciosa.

"Eso. La toma Tonks, la bruja más organizada y metódica que haya pasado por Hogwarts. La que se olvidó la varita en casa el día que fuimos a atacar la mansión Riddle. La que escondió uno de los horcruxes en Grimmauld Place y luego estuvimos dos meses buscándolo por toda la casa para encontrarlo. La que guardaba el veritaserum junto con la sidra y el día de Navidad nos dio a todos una copita de poción, con lo que acabamos todos insultándonos y sacando a la luz todos los trapos sucios de la Orden..."

"Vale, ya está. Mensaje captado" -refunfuñó Remus. Qué pesadez: Tonks no estaba embarazada. Era Sirius, que estaba obsesionado con el tema...

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Sirius aparcó la moto en el garage de Marauder Manor y entró en la casa. Estaba de muy mal humor: no le apetecía cenar solo. Bueno, qué caramba, lo que no le apetecía era no cenar con Hermione.

Cerró la puerta principal de un portazo y ajustó algunos de los hechizos de seguridad. Dio una palmada para pedir que le hiciesen la cena, y un pequeño elfo doméstico con grandes ojos saltones se apareció ante sus ojos, con cara de agobio y un paño de cocina sobre el hombro.

"Ah, hola, Winny..." -saludó. "¿Podríais prepararme una cena ligera? Voy a cenar yo solo. Un par de emparedados, o algo así..."

El pequeño elfo se retorcía las manos, nervioso.

"¿Cenar solo? ¿El amo Black quiere cenar solo? Pero entonces... ¿qué va a hacer Winny con la comida que está preparando? El ama Black se va a enfadar con Winny..."

"Winny, sabes que el ama Black no se enfadaría contigo aunque le prendieses fuego a la casa" -rebatió Sirius impaciente. "Ya sé que los viernes cenábamos en casa los dos, pero las cosas han cambiado últimamente. No prepares cena a no ser que uno de nosotros te lo diga"

"Se lo dije yo"

Sirius giró bruscamente la cabeza. En la puerta del salón estaba Hermione, mirándolo con curiosidad. Llevaba, cómo no, un libro en la mano. Se había duchado y cambiado de ropa, y llevaba unos pantalones cómodos y un holgado suéter de ochos.

"¿Qué haces aquí?" -le espetó Sirius.

Hermione enarcó una ceja.

"Vivo aquí" -le recordó.

"Ya, ya... quiero decir... Tom nos dijo que te habías ido con Harry y supuse que estarías cenando con él"

"En realidad os estábamos esperando a Remus y a ti, cuando..." -Hermione se interrumpió al darse cuenta de que iba a decir que entonces había aparecido la plasta de Cordelia y había decidido irse para no matarla- "...me dio un ataque de hambre y decidí venir para tener la cena lista temprano. Harry me trajo en esa arma de destrucción masiva que tiene por escoba. Y Winny me dijo lo de que los viernes solíamos cenar aquí"

"Ya..." -acertó a decir Siriusincrédulo todavía.

Él y Hermione permanecieron unos segundos mirándose, en silencio.

"Entonces... entonces... ¿Winny puede seguir con la cena?" -preguntó el pequeño elfo con cara de ilusión.

"¿Qué dices?" -le preguntó Hermione, expectante. Había varias cosas de las que quería hablar con él, y prefería hacerlo relajadamente, ante un buen plato de comida.

"Sí, Winny..." -respondió Sirius. "Cena para dos".

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Con precisión británica, Winny sirvió la cena a la hora acordada. Sirius no fue consciente del hambre que tenía hasta que vio la enorme fuente de cordero asado con cebollitas glaseadas, patatas asadas con su piel, crujientes verduras hervidas con un baño de mantequilla fundida y una enorme tarta de chocolate. Hermione lo vio servirse un gran plato de asado con una amplia sonrisa.

"Caramba, sí que tienes hambre, para no haber pedido más que un par de emparedados para cenar" -señaló con ironía, mientras ponía en su plato algo de cordero y una cucharada de verduras.

"Tenías que haberme visto en Hogwarts. James también tenía un buen saque, pero no hay nadie que pueda compararse con Remus los días previos a la luna llena. Creo que sería capaz de comerse un hipogrifo él solito" -explicó Sirius pasando por alto la insinuación de Hermione.

"Oh, qué barbaridad..." -murmuró Hermione con aire ausente, para añadir a continuación como quien habla del tiempo: "Por cierto, Sirius, ¿por qué no hemos tenido hijos?"

Hermione tenía una gran curiosidad por ese tema, pero no sabía cómo abordarlo. Su vida había sido complicada, y se había acostumbrado a ir a lo práctico, es decir: si quieres saber algo, pregúntalo a saco. Y eso había hecho. Claro que Sirius acababa de engullir un suculento trozo de carne asada que se le fue directamente a la tráquea y empezó a toser como un loco.

"Pneumoaestus. Agnus evanesco" -pronunció Hermione rápidamente, con dos pases airosos de varita. Sirius pasó de lucir un bonito azul pitufo en el rostro a un sonrosadito saludable.

"Se te dan bien los hechizos de primeros auxilios" -comentó cuando pudo volver a respirar con normalidad.

"No cambies de tema" -atajó ella entrecerrando los ojos.

"El concepto sutileza no se estilaba mucho en tu pasado alternativo, ¿eh?"

Hermione se encogió de hombros. "No había mucho tiempo que perder" -se limitó a contestar.

Sirius bebió un trago de cerveza de mantequilla y volvió a colocar la copa sobre el mantel. Hermione dejó su mirada fija en el pie de la copa mientras no dejaba de sorprenderse por cómo el gesto más sencillo mostraba en él una elegancia natural, innata.

"Hermione"

Al oír el susurro, volvió a fijar sus ojos en los grises de él. Sirius la miraba con seriedad, y con una cierta expresión vulnerable.

"Tú querías tener hijos" -comenzó a explicar. "Pero a mí no me pareció una buena idea"

"¿Por qué?"

Sirius no tuvo tiempo de contestar. Unos golpes secos en el cristal de uno de los ventanales atrajeron su atención hacia una gran lechuza parda.

"Es de Moody" -gruñó Sirius al tiempo que se levantaba de la silla e iba a abrirle la ventana a la lechuza. "A ver qué ha sucedido ahora" -deslizó el pergamino de la pata del animal y lo leyó con detenimiento. "Parece que algunos testigos han visto a alguien que se parece mucho a Malfoy en Trafalgar Square, y ha habido un par de explosiones. Tengo que ir inmediatamente"

"Voy contigo" -se apresuró a añadir Hermione.

"No, Moody cree que pueda ser una trampa, dice que te quedes en casa" -dijo Sirius frunciendo el ceño. "Ya está con la paranoia de siempre. Ten cuidado. Intentaré volver lo antes posible. Quédate sentadita y..."

"¿No le abras la puerta a desconocidos?" -interrogó ella con un tono falsamente dulce.

Sirius sonrió abiertamente.

"Eso, y no sobre todo no muerdas manzanas que te ofrezcan ancianitas encantadoras"

Hermione enarcó una ceja.

"¿Conoces los cuentos muggles?"

"¿Muggles?" -ironizó él. "¿De dónde te crees que sale la leyenda del Grim?"

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Cuando Sirius se marchó, Hermione sintió que ya no tenía hambre. Se fue a su habitación y retomó la lectura del libro que estaba leyendo. Llevaba una media hora enfrascada en él, cuando el absoluto silencio que reinaba en la casa fue interrumpido por un chasquido metálico. Se quedó quieta, sin respirar apenas, sin atreverse a mover un dedo.

Hermione había sobrevivido a una guerra dura y cruel, y era una auror con experiencia. Se puso de pie de un salto, enarboló la varita, y pegó la espalda a la pared. Sabía que un ruido así sólo podía significar una cosa.

Mortífagos.

Sin hacer ruido, abrió la puerta del dormitorio. Unos metros más allá, a sus pies, descendía la enorme escalinata de mármol, y desde donde estaba podía ver en toda su extensión el magnífico vestíbulo. La puerta del comedor estaba cerrada, pero la del salón sólo entreabierta.

La chimenea.

La realidad apareció ante sus narices: habían cortado la red flu, pero la chimenea seguía siendo un agujero real que conectaba el interior de la casa con el exterior. Alguien había entrado por la chimenea, y posiblemente había llegado volando en escoba. Lo recordaba perfectamente: "A mí me parece bien cerrar las chimeneas" -había dicho Shackebolt. "Siempre podemos aparecernos en las inmediaciones de la casa, y ellos pueden salir en escoba o con la moto de Sirius"

Con la espalda todavía apoyada en la pared, escaneó con los ojos todo lo que veía, pero no percibía nada que le llamase la atención. Sin embargo, su sexto sentido le decía que allí había alguien. Alguien que la estaba mirando. Podía percibir la magia, algo que había aprendido a hacer con Remus. "Si no puedes ver, ni puedes oír, ni puedes oler, todavía puedes sentir, Hermione" -le había dicho en innumerables ocasiones. Y aquel Remus, su querido Remus, era un mago muy sabio.

"Ténebra" -susurró. Inmediatamente, todo el interior de la casa quedó a oscuras. Suponía que quien quiera que fuese el intruso, llevaba o una capa de invisibilidad o un hechizo desilusionador, así que, si iban a jugar a aquel juego, mejor hacerlo en igualdad de condiciones.

Se aplicó a sí misma un hechizo amplificador del olfato y del oído, y comenzó a sentir igual que un licántropo. Se despegó de la pared y se apoyó en la barandilla de la escalinata. Dejó que su exacerbada percepción la guiase y saltó desde lo alto de la escalera al piso inferior, aplicando un hechizo de amortiguación para no romperse el cuello, lo suficiente rápido para que el haz de luz púrpura que le habían lanzado mediante un hechizo no verbal acertase de pleno en una de las columnas del piso superior.

Le pareció que a su nariz llegaba un sutil olor a cuero: parecía el olor de las rodilleras de quidditch de Harry. Luego era verdad: quien estuviese allí había llegado en escoba. Y era un hombre, no cabía duda. Un hombre alto y fuerte, porque no se movía de forma grácil. Antes siquiera de darse cuenta de lo que estaba haciendo, se lanzó al suelo y rodó hacia el otro extremo de la entrada. Un haz de luz azul chocó contra la base de la escalinata y rompió el bloque de mármol. Bien, estaba junto a la puerta. Olía la excitación, y a la vez el miedo. Y la furia. Y la rabia.

Pero no el odio. Quien quiera que fuese, no era Malfoy.

A pesar de las espesas tinieblas, era evidente que su contrincante la podía vislumbrar un poco mejor a ella que ella a él. Agarró la varita con los dientes y de un salto se agarró a la base de la barandilla, en la mitad de la escalinata, la saltó y se agachó en cuclillas en uno de los escalones, intentando esconderse del hombre. Sujetó la varita con fuerza. Oía los pasos amortiguados del supuesto mortífago, buscándola. Iba a empezar a subir las escaleras. Un escalón. Otro. Otro. Otro...

"¡DESMAIUS!"

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En el momento en que Moody, Sirius, Remus y Tonks atraparon al falso Draco Malfoy y descubrieron que era un muggle desorientado haciendo el vándalo bajo los efectos de la poción multijugos y el hechizo imperius, ya era demasiado tarde. Hacía más de una hora que Sirius había salido disparado de Marauder Manor, y ahora regresaba montado en su moto y seguido de cerca por los otros tres, que iban en escoba.

Sirius estaba al borde de la histeria: cómo podían haber mordido un anzuelo así, más simple que el mecanismo de un abrelatas. Ahora Hermione estaría siendo torturada en algún lugar, lejos de allí, o quizás... Sólo de pensarlo le daban náuseas. Llegaron a los terrenos de Marauder Manor y no tuvo paciencia ni de aparcar su preciada moto: la tiró de cualquier manera, abrió el portón principal de un golpe de varita y echó a correr hacia la casa como no había corrido en su vida, seguido a considerable distancia por los otros.

Casi tiró la puerta abajo. El enorme vestíbulo, que siempre permanecía bien iluminado, estaba sumido en la penumbra.

"Lumos máxima"

Había una figura tirada en el suelo, inerte, atada y amordazada, sobre la que se inclinaba una segunda figura, llena de rasguños y magulladuras, pero viva y consciente.

Hermione levantó la vista y le sonrió, aliviada.

"Os presento al prófugo número uno de los mortífagos: el desaparecido, y hasta ahora nunca hallado, Marcus Flint" -anunció, en el momento en que Remus, Tonks y Moody aparecían por detrás de Sirius. "Como veis, a pesar de mi inestabilidad emocional, sigo estando en alerta permanente y..."

Pero Sirius no la dejó terminar. Se puso a su lado de dos zancadas y la abrazó de forma posesiva. Hermione parpadeó sorprendida ante la abierta muestra de afecto de Sirius, pero decidió dejarse llevar y respondió al abrazo con intensidad.

"No volveré a dejarte sola ni un minuto" -murmuró Sirius junto a su oído mientras le acariciaba el pelo. "¿Me has oído, Moody?" -exclamó en voz más alta.

El jefe de Aurores afirmó con la cabeza.

"Aunque no creo que necesite demasiado de tu protección" -repuso.

"Yo tampoco creo que sea protección lo que necesita" -susurró Tonks al oído de Remus, mientras éste le daba un codazo.

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Hooooooooooooooooola a todo el mundo! Bueno, para que veáis que soy una santa, actualizo rapidito. Bueno, porque soy una santa, y por los festivos, jejeje... A ver, volvemos a tener acción, seguimos con la duda de por qué Sirius no quiso tener niños, ya sabéis qué era lo que iba a pasarle a Hermione... se nos ha quedado la cena a medias, pero todavía es viernes por la noche...

Vamos un momentito con los reviews.

algida

Hola otra vez! Hombre, eso de que Harry parece un muñeco de cera... Vamos, en el jardín de La Madriguera, bien que reaccionó, ¿eh? Si llega a reaccionar más, la viola allí mismo... Tú déjalo, que no queremos que se interponga entre Sirius y Hermione... ¿o sí? Tonks también es de las mías... a mí me encanta ese personaje.

Besos de mermelada de moras.

gata2242

Holas! Como ves, las maniobras de Cordelia hacen escasa mella en Sirius, a pesar de su físico impresionante. Ya sé que esto es difícil de creer, pero para algo esto es un fic y Sirius es el chico 10. Y lo que le ha pasado a Hermione podría haber sido grave, pero es obvio que la chica sabe cuidarse solita.

Besos del tamaño del despiste de Trelawney.

Fran Granger PW

Hola de nuevo! A mí me gusta el humor, pero moderadamente, todo hay que decirlo. En cuanto a que Hermione se quede con Harry... no pierdas la esperanza. Pero lo que ya te digo de antemano, es que por encima de mi cadáver dejo que los Malfoy le toquen un pelo a Sirius. Vamos, anda...

Un beso gigante, del tamaño de la carroza de Madame Maxime.

Isabella Riddle

Bueno, espero que este capítulo te pareciese más animado, je, je, je. Pero no todo va a ser acción, ¿no?

Besos de helado de menta con trocitos de chocolate.

Ann Potter:

Ja, ja, yo pienso lo mismo que tú, esta Hermione está tonta del bote... Gracias por el review y aquí tienes la actualización que pedías.

Besos de mousse de chocolate.

Clawy:

Gracias por la crítica, me alegro de que te gustase. Hermione es demasiado independiente para dejarse influenciar por mí, qué le vamos a hacer... todo lo que puedo hacer yo es poner a Sirius tan, tan mono, como para que no sea capaz de abandonarlo, je, je, je...

Un beso enorme... ¡de turrón de chocolate!

Lluna de mitjanit

¡Hombre, un review corto, no me lo creo! No, si a mí me encantan los RR largos... Debías de estar muy eléctrica después de ver la peli. Yo iré este fin de semana, a ver qué tal. Con respecto al fic, ya ves que en este capítulo se aclaran pocas cosas, pero se introducen algunas, perdemos filosofía y recuperamos algo de acción trepidante. Espero que te guste.

Un beso del tamaño de... la cuenta de Gringotts de los Malfoy.

Lorena:

Efectivamente, Sirius ha madurado considerablemente, y Harry también lo ha hecho, pero ha perdido la "inocencia" en el proceso. Es lo que suele pasar cuando se abraza la filosofía de "el fin justifica los medios". A mí también me encanta Tonks, pero mi personaje femenino debilidad es Hermione.

Un beso de mazapanes mágicos...

Nachita:

Gracias por el review, y aquí tienes la actualización, guapa.

Besos de caramelos de cola.

LenaLevineBernal:

Gracias por el RR, y con respecto a las actualizaciones, hago lo que puedo, pero a veces, cuando estoy muy saturada de trabajo, no hay manera.

Un beso del tamaño de la herradura de los caballos que tiran del carruaje de Madame Maxime... (toma ya...)

Mari Pa:

Mmmmmm... no sé si veremos más recuerdos, pero sí sabremos lo que sucede en ellos... Sirius iba a explicarse, pero ya ves que no le dio tiempo, je, je,je...

Un beso grande... como la manía de Snape a las varitas.

Layn

Gracias por el review. ¿Qué por dónde van los tiros? Huy... yo de esto no puedo contar nada, nada, nada... qué le vamos a hacer.

Besos de refresco de limón.

Lavender79

¿Qué quieres poder consolar a Sirius? Un momentito, que primero está la autora del fic, ¿eh? Mira, no me había dado cuenta... dejo a Hermione con Harry, Sirius se desconsuela... y ¡aquí estoy yo para consolarlo! Hala, qué buena idea...

Un beso grande, de helado de mantecado (rima y todo).

isadorayukino:

¡Completamente de acuerdo contigo! Sirius es un encanto, es un caballero, y aún encima cuando sufre es todavía más guapo. Si es que da gusto cuando alguien te comprende... Espero que este capítulo también te guste...

Besos de helado de nata (qué me pasa hoy con los helados?)

Nebriniel:

Síííí... Sirius es un caballero, pero el que merodeador nace, merodeador muere. Por eso la sonrisa que puso cuando Hermione salió sonrojada de la habitación. "La tengo en el bote", debió de pensar. Bueno, así todavía tiene más morbo...

Un beso enorme, del tamaño del campo de quidditch de Hogwarts...

tercySScloe:

Ja, ja, ja, veo que la paciencia no es tu fuerte. Deja que Sirius vaya a su ritmo, mujer, no vaya a ser que la fastidie por querer conquistar a Hermione en menos tiempo. Ya sabes que la guerra de Troya no duró los 45 minutos que parece durar en la película, ¿no? Pues Hermione es más dura de pelar que los troyanos.

Un beso de flan de mandarina... (lo he probado y está de muerte)...

DrEaM-KaT

No, por favor, no me lances cibercrucios, que se me desgañita el teclado... un poquito de por favor, que entonces no actualizo ni en las navidades del 2006, y luego me mandan crucios sin el ciber, que son aún peores... En cambio, las magdalenas de chocolate me encantan, te las cojo todas... Por cierto, tus fics me gustan mucho.

Un beso de mermelada de frambuesa "made in Molly"...

Ginger

Predecible, ¿eh? Bueno, bueno, ya veremos si dices lo mismo dentro de dos capítulos (léase esto con entonación de extremo sadismo)... Hale, hale, que no sea nada, ¿eh?

Un besito de tarta de moras...

La Dama Arual

Gracias por el RR!

Un beso del tamaño de la cabezota del calamar gigante...

amsp14

Pues sí, todo esto promete, porque gracias a Moody todas las parejas están cambiadas... estos aurores paranoicos... En fin, como ves, Sirius no se equivoca mucho al juzgar a Hermione, y de momento a Hermione no le hace muy feliz que Sirius comparta misiones con Cordelia (aunque no parece que Cordy sea un problema, la verdad...).

Besos de patatitas asadas con salsa de queso (hummmmmm...)

Hermilidi

Bueno, algo le sucedió a Hermione, pero de momento nada que una auror entrenada no pueda solucionar. Esta cena se ha quedado a medias, pero aún quedan muchas cenas en el fic... y con comensales muy variados. Bueno, aciertas completamente con el tema bebés. Es que hubiera sido una faenita... Y hasta Navidad habrá más capítulos, mujer... al menos un par de ellos...

Besos navideños de los que se dan bajo el muérdago (hale, un beso de Sirius, si quieres...)

Lem B.G.:

¿Que con quién me gustaría que se quedase Hermione? Bueno, en este fic con Sirius, que yo creo que es el que se la merece. Pero la chica es dura como un pedrusco. A Moody le pasa lo que a tanta gente (incluida yo), que con el tema de los cotilleos del corazón no se entera de nada. Y te aseguro que mi caso aún es más fuerte que el de Moody, que es que no me entero... Como ves, Sirius es bastante inmune, de momento, a los intentos de Cordelia. Parece que le gusta demasiado Hermione...

Besos del chocolate que guarda Remus para ocasiones especiales...

HoneyBeeM

Ay, sí, creo que aciertas con la definición de Sirius. Es que le sale la masculinidad por los poros. Yo me he pedido un Sirius por Reyes, pero creo que lo tengo claro... buaaaa...

Un beso del tamaño del barco de Durmstrang.

BlAcK soPHIa

Ja, ja, gracias por el review, espero que encuentres a un chico como Sirius, aunque te lo veo difícil: ¡es perfecto! Aunque hay algún sucedáneo por ahí, que en fin... yo tengo uno, pero no lo comparto...

Besos de... bueno, un beso de Sirius, que te lo has ganado.

Carla Gray

¡Hombre, mi escritora favorita! Bueno, has acertado por completo… Sirius no quería ni oír hablar del tema, pero no por culpabilidad, sino única y exclusivamente por celos, ese monstruo de ojos verdes que le decía Yago a Otello... Pero bueno, puestos en el lugar de Sirius, cualquiera es el guapo que no tiene celos, ¿no? Sirius no siente culpa, porque él no sabía nada de la relación Harry-Hermione hasta que lo intuye cuando él y Hermione hacen pública la suya. A Harry se le debió de quedar cara de acelga. A mí no me gustan los chicos malos... yo soy una clásica, me gusta siempre el bueno. Si puede ser con un puntillo travieso, mejor. Y claro, yo no sé si Rowling era consciente de las posibilidades eróticas que tenía un personaje que se transforma en lobo una vez al mes: sentidos exacerbados, una impulsividad incontrolada, los instintos a flor de piel... vamos, no sé, pero lo de la licantropía da mucho juego. Lástima que en los fics siempre huela a chocolate...

Besos de mousse de chocolate blanco (está de vicio)

PD: Respecto a Cordy... como ves, la pobre lo intenta, pero... (este personaje es una venganza personal a todas las Cordelias que en el mundo han existido)

Bueno, hale, paro ya y actualizo, que sé que os voy a dar una sorpresa, subiéndolo un martes... Para los que se quejaban de falta de acción, toma acción.

Un beso para todos de vuestro personaje favorito (el pobre Sirius no va a dar abasto)

Lara