-No se puede pensar con el estómago vacío, idiota... -dijo Gray.
-Como si tú supieras lo que es eso... -comentó el pelirosa devolviendo el insulto. Entonces, se dio cuenta. -Un momento, ¿pensar en qué?
De pronto, todas las miradas del los presentes de dirigieron a Erza, que comenzó a reír de forma siniestra con los brazos cruzados sobre su pecho. Hasta ahora no se había percatado, pero Gray, Juvia, Erza y Jellal iban vestidos de forma arreglada y cuidada. Pero no era eso lo que más le inquietaba. Lo realmente preocupante fue la respuesta de su amiga pelirroja tras unos segundos riéndose como el antagonista de una mala película de superhéroes:
-Vendetta.
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-¡Dejadme!
Los gritos de Natsu podían oírse por todo el edificio.
-¿¡Se puede saber qué clase de pelo tienes!? ¡Es imposible de arreglar! -exclamó Jellal, que trataba de peinar el pelo de Natsu (en vano) con un peine y laca mientras Gray lo sujetaba.
-¡Para! ¡Me estás haciendo daño! -lloriqueó.
-Un poco más, un poco más... -dijo Jellal tratando de calmarlo.
-¡Pagaréis por esto!
-¿Es que nunca te peinas? -cuestionó Gray, que ya estaba quedándose sin fuerzas. Natsu se movía demasiado.
-¡Claro que sí, imbécil! -respondió.
-¿A quién llamas imbécil, cerebro de carbón?
-¡A ti, helado caducado!
-¿Qué has dicho...?
-Me rindo -Jellal soltó el peine y el bote de laca sobre el mueble del cuarto de baño con gesto cansado. Gray también dejó de sujetar a Natsu sobre la silla en la que estaba sentado.
El pelirosa enseguida se abalanzó sobre el espejo y miró que su pelo estaba ligeramente arreglado, pero igual seguía revuelto como siempre lo tenía. Se giró a Jellal con gesto indignado.
-¿¡Todo este sufrimiento para nada!? ¡Creía que me ibas a dejar como una bola de billar con todos esos tironazos!
-Bah, no exageres -sonrió Jellal.
-La culpa es tuya, por tenerlo siempre así -repuso Gray.
-¡Cállate! ¿Y se puede saber por qué de pronto me habéis cogido, me habéis arrastrado hasta mi habitación, me habéis desnudado (N/A: Yaoistas, disfrutad imaginándolo xD), me habéis vestido con esta ropa y luego me habéis vuelto a arrastrar hasta el baño y habéis tratado de dejarme calvo? -preguntó cruzándose de brazos.
Ambos chicos se miraron con una sonrisa y gesto sombrío y rieron siniestramente.
RECUERDO
"¿Vendetta? Ha dicho eso, ¿verdad?", pensó Natsu con un sudor frío recorriéndole por la espalda. De pronto, todos los presentes a excepción de Lucy y él, tenían un gesto maléfico en el rostro.
Erza se levantó seguida por los demás sin borrar la malvada sonrisa que decoraba su cara y chascó los dedos.
-Gray, Jellal. Ya sabéis lo que tenéis que hacer -dijo simplemente.
Acto seguido, los dos nombrados se acercaron a Natsu y lo cogieron por los brazos.
-¿Q-Qué pasa? -preguntó este algo asustado al verse inmovilizado.
Tras esto Erza se acercó a Lucy, que aún permanecía sentada en el suelo con gesto confuso y se agachó a su lado. Le paso una mano por la cara terminando en su barbilla y le acarició el pelo con la otra.
-Y tú también tendrás tu pequeño repaso, rubita -dijo con sus ojos tapados por el flequillo. A Lucy le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Sintió aún más miedo al ver a Juvia acercándose por detrás de Erza con una sonrisa para nada confiable.
-¡Ey! ¿¡Qué vais a hacerle a Lucy!? -exclamó Natsu siendo arrastrado por sus dos amigos hasta su habitación.
Erza lo miró sin borrar ese gesto de psicópata de su cara.
-No le pasará nada... -respondió.
-¡Nada bueno, querrás decir! ¡Soltadme! -gritó tratando de zafarse de las garras de los dos chicos, que habían comenzado a reírse de una forma que daba miedo.
Pero de nada sirvió. Consiguieron meterlo en su habitación de mala manera y cerraron la puerta de un portazo. Natsu se giró hacia Gray y Jellal y se puso a la defensiva.
-¡Aunque seáis vosotros no tendré piedad! -exclamó crujiéndose los dedos de las manos mientras se acercaba a ellos.
Ambos chicos se miraron significativamente y luego miraron hacia Natsu. Este de pronto se vio intimidado por sus ojos y se paró en seco.
-¿Q-Qué pasa...? -balbuceó.
-¡A POR ÉL! -gritaron Jellal y Gray al unísono abalanzándose sobre Natsu.
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-Dejad de reír como unos psicópatas y decidme ya qué cojones está pasando -exigió Natsu. Sentía que iba a explotar.
-No hagas demasiadas preguntas y síguenos -respondió Gray abriendo la puerta del baño y saliendo al salón siendo seguido por los otros dos.
-Lo sabrás a su debido tiempo -dijo Jellal dándole a Natsu la chaqueta que se supone que llevaría puesta. -Seguro que sabrás bien qué hacer -añadió haciendo que el chico ladease el rostro extrañado.
Los tres se pararon en seco al ver a Erza salir también de la habitación de en frente al otro lado del salón (la habitación que Natsu había preparado para Lucy).
-¡Oh! ¡Qué sincronización! -exclamó contenta.
"Vaya... Al menos ya no está en su modo psicópata", pensó Natsu aliviado.
-¡Nosotras también hemos acabado! -dijo cruzando los dedos de su mano con los ojos brillantes. Juvia salió de la habitación con la misma alegría que la pelirroja. -¡Mirad nuestra obra de arte! -añadió señalando la habitación siendo imitada por Juvia.
De la habitación, tímidamente, salió Lucy con un leve sonrojo en las mejillas. Natsu abrió los ojos y sus mejillas también se tornaron rojas. Estaba boquiabierto.
Las chicas la habían maquillado un poco y arreglado el pelo ondulándoselo un poco por las puntas y recogiendo dos mechones trenzados uniéndolos hacia atrás. Llevaba puesto un vestido blanco que le llegaba por encima de la rodilla con volantes y un lazo en la cintura de color negro. Los zapatos con un poco de tacón del mismo color que el lazo la hacían parecer un poco más alta de lo que era.
Natsu estaba sin palabras. Congelado.
-¡Woo! ¡Buen trabajo! -exclamó Gray silbando.
-¡Gray-sama! ¿Y Juvia no está guapa? -reclamó la chica acercándose a él con los ojos llorosos.
-Lucy, estás muy guapa -dijo Jellal dirigiéndose a ella. -Bien hecho -miró a su novia guiñándole un ojo. Esta le respondió levantando el pulgar en señal de victoria.
-G-Gracias -dijo Lucy avergonzada. -Pero... ¿por qué estamos todos vestidos así? -preguntó captando la atención de los presentes.
Juvia dejó de lloriquear y Gray miró a otro lado disimuladamente. Jellal puso una sonrisa nerviosa y Natsu siguió sin salir de su trance. Erza respondió rápidamente.
-¡Nos vamos de marcha! -exclamó alzando los brazos. Lucy parpadeó incrédula.
-Pero... ¿No tenéis mañana que ir a la universidad? -preguntó.
-S-Sí... perooo... ¿Qué tiene de malo querer salir por ahí un jueves por la noche? ¡Mucha gente lo hace! -excusó la pelirroja.
-¿Y si mañana no rendís bien en clase? -repuso Lucy preocupada.
-¡Para eso están los compañeros empollones y antisociales! ¡Ellos nos darían los apuntes y los estudiaríamos bien! -respondió bruscamente. -¡Y deja de poner pegas! -añadió cogiéndola de la mano y agarrando las chaquetas de las dos dando por concluida la conversación. -¡Nos vamos y punto!
Le echó la chaqueta a Lucy y se puso la suya mientras abría la puerta del apartamento y reía nerviosamente.
Los demás también recogieron sus abrigos y siguieron a las chicas. Gray le dio un puñetazo al Natsu-estatua al pasar por su lado.
-Mueve el culo, piedra viviente. Nos vamos -dijo. Natsu salió de su trance.
-¡S-Sí!
Cogió las llaves, su móvil y su cartera y lo metió todo en la chaqueta antes de salir por la puerta detrás de Gray. Aún no sabía qué era lo que tramaba aquel cuarteto de locos retorcidos, pero suponía que no tardaría mucho en saberlo.
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-¿Blue Pegasus?
Natsu enarcó una ceja al ver el nombre del local en el que sus amigos trataban de entrar. Era uno de los pubs más famosos de la ciudad, pero se rumoreaba que los dueños eran un tanto mujeriegos.
-Sí. Es el lugar indicado -respondió Jellal de nuevo con una sonrisa siniestra en los labios. Natsu prefirió no preguntar.
-Vamos dentro -dijo Gray siguiendo a Erza, que aún mantenía secuestrada a Lucy y ya estaban en el ropero soltando sus abrigos.
El lugar por dentro era de lo más normal. Típico pub espacioso, con mucha gente y música alta. Pese a todo, estaba lo suficientemente baja como para poder oír bien la voz de la gente. Tenía una gran pista de baile y una alargada barra que se extendía desde la puerta de la entrada hasta unos 20 metros adelante. Al fondo, podía apreciarse un escenario con un fondo de color blanco en el que se iban proyectando las luces de los focos de distintos colores que se movían como flashes entre la gente. A su derecha, Natsu pudo ver cómo había pequeñas habitaciones sin puerta para más tranquilidad para los clientes. Dentro había cómodos sillones de color rojo y mesas bajas para soltar las copas.
"Había oído que este lugar era grande e impresionante. Pero nunca imaginé que tanto...", pensó tragando saliva.
-¡Gray-sama! ¡Vamos a bailar! -exclamó Juvia entusiasmada tirando del brazo de Gray. Este suspiró resignado y se dejó arrastrar hasta la pista de baile. Segundos después, ambos desaparecieron entre la multitud.
Jellal los vio irse con una sonrisa en los labios.
-Bien, ahora solo queda dar con él... -murmuró. Natsu giró la cabeza hacia él.
-¿Has dicho algo? -preguntó.
-No, nada. Erza, ¿vamos a pedirnos una copa? -preguntó a la pelirroja, que soltó a Lucy al instante.
-¡Sí, sí! ¡Vamos! -respondió entusiasmada cogiendo a su novio de la mano y ambos se dirigieron al fondo de la barra.
"Nos han dejado solos...", pensó Natsu avergonzado mirando de refilón a la rubia, que estaba a su izquierda y volviendo a quedar embobado.
Lucy los vio ir con una sonrisa en su cara.
-Se les ve muy enamorados -comentó, haciendo que Natsu reaccionase. -Y Juvia está coladita por Gray -añadió soltando una leve carcajada.
-Bueno, sí -respondió Natsu en un suspiro. -Siempre anda detrás de él y se pone celosa de cualquier chica que se le acerque. Lo peor de todo es que Gray parece no darse cuenta. Ese idiota...
Lucy rió.
-Yo creo que sí que lo sabe, pero no está seguro de lo que siente por ella, ¿no? Es demasiado obvio y no creo que Gray sea tan idiota como para no haberse dado cuenta de lo que Juvia siente por él -dijo. -Pero... -añadió ensombreciendo el rostro y agachando la cabeza mirando hacia el suelo. -Si Gray siente algo por ella, deben estar juntos lo antes posible o si no...
"...Juvia podría dejar de quererle e irse con otra persona", terminó la frase mentalmente. Natsu la miró con el gesto triste. Podía imaginar cómo acababa esa frase y sólo de pensarlo sintió algo de malestar. También podía imaginarse la expresión que tenía Lucy en aquel momento: llena de dolor y de rabia. Agradecía no poder ver su cara, pues eso le haría sentirse impotente e inútil por no ser capaz de que volviera a sonreír.
"Si tan sólo yo fuera dueño de tus sonrisas e ilusiones nunca pondrías esa expresión", pensó mientras soltaba un suspiro mirando al infinito. El ambiente entre los dos de pronto se había vuelto tenso, o así lo sentía Natsu. No sabía qué hacer y de todas formas sabía que cualquier cosa que hiciera no serviría para nada, pues la única persona que podría devolver la felicidad a esa chica no era él. "Si tan sólo sonrieras para mí...", pensó en esas palabras que se le clavaron en el corazón, pues tenía la certeza de que nunca serían ciertas y ni mucho menos las diría. "... nunca estarías así. No tendrías que buscarme, pues antes de que pienses en hacerlo yo ya te habría encontrado a ti. No tendrías que agachar tu cabeza para buscar los pedazos de tu corazón sino alzarla bien alto con una sincera sonrisa dibujada en tu boca llena de dulzura. Si tan sólo tus sonrisas fueran mías... La felicidad sería para los dos". Bajó el rostro deprimido, pensar en eso le había hecho destrozar las pocas ilusiones que tenía. "Eres un masoquista...", añadió para sí soltando una pequeña sonrisa irónica que se borró al instante. Apretó los dientes.
-Lucy... -dijo en un hilo de voz. La chica alzó la mirada y le prestó atención. Tardó un poco en continuar la frase. -Voy al baño, ahora vuelvo -eso era lo mejor, necesitaba despejarse.
-Vale -respondió la chica. Pero dudó que Natsu la oyese, pues cuando lo dijo Natsu ya se había alejado de allí.
Alzó la vista al frente y observó a las personas que bailaban, bebían y conversaban animadamente con sus acompañantes. Y al verse ahí quieta apoyada sobre una columna cerca de la puerta de entrada, volvió a invadirle el sentimiento de soledad. Volvió a preguntarse por enésima vez en ese día qué se supone que estaba haciendo allí. "¿Qué vas a hacer ahora, Lucy?", pensó irónicamente. "Has huido de tu casa por alguien que ni siquiera te estaba esperando. Has sido engañada, traicionada y abandonada. Es una suerte que hayas encontrado a estas personas, pero no podrás estar con ellas durante mucho más tiempo", se mordió el labio inferior. "Sí... pronto tendré que dejar este sitio", dejó de dirigirse a sí misma en primera persona. "No me han salido bien las cosas. No les he contado todavía quién soy en realidad. Incluso me sorprende que no se hayan dado cuenta", en medio de sus pensamientos decidió que al día siguiente los dejaría, pues, probablemente pronto, que ella estuviera con ellos les supondría nada más que problemas. Y no dejaría que eso sucediera; no por su culpa. "Lucky Lucy... Qué nombre tan equivocado...", pensó echando una mirada a su alrededor.
Y, de pronto, se le heló el cuerpo.
"No puede ser, no puede ser... ", pensó. Miró fijamente a una pareja que salía de la pista de baile y se dirigían directamente hacia ella. "¡Imposible! ¿Hasta qué punto puedo llegar a tener mala suerte?".
Loke. Con la misma chica con la que lo vio esa misma tarde. Esa misma tarde en la que su corazón quedó echo trizas.
Su primera reacción fue querer esconderse, pero estaba demasiado impresionada con su desafortunada suerte como para que el cuerpo le respondiera. El chico pareció sufrir algo similar. Al percatarse de ella a tan sólo dos metros de distancia también se quedó helado y su cara hizo una muestra de sorpresa. Ambos se quedaron clisados mirando al otro.
Y así, de nuevo reencontrados, Lucy maldijo su cruel destino.
-¿Otra vez tú? ¿Acaso nos estás siguiendo? -preguntó frunciendo el ceño la chica de pelo verde que apoyaba su mano en el pecho de Loke.
Ninguno dijo nada. Tampoco dejaron de mirarse.
-Esto es el colmo. Loke, vámonos -dijo la chica tratando de tirar de él, pero, de pronto, un camarero chocó contra ella y las copas que llevaba cayeron al suelo rompiéndose en mil pedazos. Casi tantos trozos como el corazón de Lucy. El accidente hizo que ella y Loke reaccionasen. -¡Estúpido! ¡Mira por dónde vas! -exclamó la chica molesta.
El muchacho, de pelo castaño claro y ojos marrones, alzó la vista y la miró con gesto seductor.
-Oh, preciosa. Esto es el destino -dijo acercándose a ella. La chica se sonrojó levemente y lo miró con sorpresa.
-E-Eres... Hibiki... Uno de los dueños de este local... -balbuceó.
-El mismo -sonrió Hibiki. Luego, miró a Loke con una sonrisa pícara en los labios. -Perdona amigo, pero... me he fijado bien en tu novia -comenzó puniendo una mano en la cara de la chica. - y no he podido evitar pensar que es un ángel caído del cielo.
-¿Qué? -dijo Loke con voz molesta. Lucy observaba la escena.
-Creo que ha sido amor a primera vista -añadió ahora mirando a la chica, que parecía totalmente encantada. -¿Por qué no dejas a este tipo y te vienes conmigo? -preguntó puniendo una mano en la cintura de la chica para acercarla hacia él.
-Sí... Sí. ¡Sí! -exclamó la muchacha dando pequeños saltitos de alegría.
-¡Oye! ¡Karen! -gritó Loke cogiéndola del brazo, pero esta de deshizo de él.
-Ey... No me trates de ese modo. He estado contigo este tiempo pero sólo era para divertirme. Parece mentira que no lo supieras. Además, hoy llevas todo el día en la parra. Me he aburrido de tí -le soltó de mala manera. Loke puso gesto incrédulo. Karen volvió a girarse hacia Hibiki con gesto emocionado. -¿Adónde vamos, entonces?
Hibiki sonrió y alzo la mano en gesto de disculpa.
-Ehm... Lo siento. Pero tengo otro compromiso, bonita -sonrió. Karen abrió los ojos como platos. -Que te lo pases bien en el local, vuelve cuando quieras -añadió alejándose y perdiéndose entre la multitud.
Lucy se quedó pasmada. Casi tanto como Karen.
La peliverde se giró hasta Loke y le dedicó una sonrisa nerviosa. Tan sólo obtuvo un gesto de enfado por parte del chico. Karen se sonrojó de vergüenza puso gesto enfadado, agachó la cabeza y se largó del lugar. No hicieron falta palabras. Lucy vio cómo se marchaba parpadeando impresionada por lo que acababa de presenciar y, cuando fue a posar la vista en Loke... él ya la estaba mirando.
"Calma, calma, calma", se repetía mentalmente mientras se echaba agua en la cara con las manos. Alzó la vista al frente y se vio reflejado en el espejo.
Natsu sonrió. Hacer esto le ayudaba muchísimo a la hora de despejarse y dejar de pensar en cosas deprimentes. Sacó un pañuelo del bolsillo de su pantalón y se secó la cara.
-¡Bien! -exclamó dándose unas palmaditas en los mofletes. -Ahora vuelve con ella, sonríe y sé natural -se dijo.
Acto seguido, salió del baño. Nada más salir, se encontró con un chico apoyado sobre la pared. Tenía el pelo negro y la piel morena. Al percatarse de Natsu, le cortó el paso manteniendo los brazos cruzados.
-Date prisa o podrías lamentarlo -dijo. Natsu parpadeó incrédulo. El chico alzó abrió sus ojos marrones y lo miró sonriendo de medio lado. -Tranquilo, sabrás qué hacer, pero si quieres un consejo: sé tan impulsivo como siempre -dicho esto, el muchacho desapareció entre la multitud dejando a un Natsu totalmente desconcertado.
"Qué malo es el alcohol...", pensó echando a caminar. "¿Qué quería decir con eso?"
Por suerte o por desgracia, comprendió aquellas palabras como un fuerte golpe en las narices.
Sólo le bastó ver a Lucy, un poco despegada de la columna sobre la que estuvo apoyada cuando se marchó mirando al frente con gesto inexpresivo. Eso no sería nada relevante. Lo relevante fue ver a Loke justo enfrente de ella.
Relevante y enormemente molesto. Supo que era él nada más verlo: Los ojos de Lucy estaban tristes.
Al principio no supo cómo reaccionar, pero dio unos pasos inseguro hacia ellos dos.
Un paso. "Ah... ¿A esto se refería el borracho?".
Dos pasos. "¿Por qué está él aquí?".
Tres. "¿Por qué está mirándola?".
Cuatro, cinco. "Voy a partirle la cara".
Seis, siete, ocho, nueve. "¡Aléjate de Lucy!".
¡Diez!
-Vaya por dios... El baño estaba hasta arriba... -dijo rodeando con su brazo los hombros de Lucy. Ella lo miró algo desorientada por haber sido sacada de pronto de su burbuja. No sabría decir exactamente cuánto tiempo estuvieron mirándose ella y Loke. -Pero ya estoy aquí. He vuelto -sonrió Natsu, comportándose como si Loke no estuviera delante.
El castaño puso gesto incrédulo al ver llegar a Natsu y ver la forma tan "amistosa" con la que trataba a la chica. Volvió a posar su mirada en los ojos de Lucy, que enseguida volvieron a mirar los suyos. Pero no tardaron en desviarse hacia la izquierda.
-Lucy... -dijo el chico suavemente con el gesto algo triste.
Natsu lo miró fulminándole con la mirada y atrajo más a Lucy hacia él.
-Oh -exclamó, como si se acabase de dar cuenta de que Loke estaba allí. -Lucy, ¿quién es este tío? ¿Lo conoces de algo?
Lucy volvió a mirar a Loke con la expresión triste. La primera vez que lo vio, la primera vez que lo abrazó, la primera vez que lo besó... Todo aquello no significó nada para él. Estaba rota por dentro, destrozada. Oír de nuevo su nombre pronunciado por aquellos labios que tantas caricias y besos le habían dando era como escuchar una melodía que te devolvía la esperanza y ganas de vivir.
Todos los momentos que tuvo con él fueron como un tesoro. Él había dado un rayo de luz a su oscura vida, era su salvador. Luchó por ella.
Oh, dios, aún recordaba su nombre. Aún se dirigía a ella. ¡No la había olvidado! Su relación con esa chica probablemente no era seria. Nada más tuvo que ver cómo enseguida esa mujer se quiso largar con otro hombre. Ahora volvía a estar solo. Volvía a nombrarla. Volvía a llamarla. Volvía a tenerlo frente a ella.
Totalmente a sus pies. Tan sólo tendría que alargar los brazos para volver a conservar todos aquellos sentimientos y recuerdos como algo precioso, lo más bonito y lo más importante. Sólo alzarlos, coger impulso y darle un fuerte abrazo.
"¡Te he echado de menos! ¡Ahora estoy aquí, contigo!". Sí, eso le diría.
Tragó saliva decidida.
Sería un hermoso reencuentro, y podrían volver a estar juntos.
Para siempre.
Siempre...
-No, no lo conozco. Pero... creo que su cara me suena de algo -respondió decidida. (N/A: ZASKAAA! xD)
Loke abrió los ojos impresionado sin apartar la vista de ella. Natsu miró de reojo a Lucy y luego se despegó de ella para acercarse lentamente a Loke.
Nada más agarrarlo por la camisa, acercó su rostro hacia él totalmente lleno de ira.
-¿Has oído? Si vuelves a acercarte a Lucy te ataré a una silla, te abriré los ojos con unas pinzas ardiendo, te echaré gotas de limón y te haré cosquillas con agujas en las retinas.
Dicho esto, lo soltó de mala manera a Loke y volvió junto a Lucy. La hizo girarse hacia la puerta de la entrada y, echándole una mano sobre sus hombros salieron al exterior.
Natsu rápidamente cogió sus abrigos del ropero, se los pusieron y dirigió a Lucy al exterior cogiéndola de una mano y echando a andar hacia ningún rumbo fijo.
Lucy estaba a punto de desbordarse. Estaba seguro.
¿Qué haría ahora? Sólo no podía parar. No podía dejar de andar.
Caminaron rápidamente durante unos cuantos minutos totalmente en silencio, con tan sólo el sonido de sus pasos. Atravesaron numerosas calles y callejones hasta llegar a pisar un suelo de piedra clara. En vez de casas, había árboles a los extremos y podía notarse la tranquilidad. Cuando Natsu más creía que no se dirigían a ninguna parte, vio que se encontraban en el parque Fairy Tail.
¿Cuánto habían caminado en tan poco tiempo?
Fue entonces cuando divisó la preciosa fuente de piedra que se alzaba en un claro del parque.
La fuente de las hadas. Indicaba que se encontraban en el centro.
Lucy de pronto se paró en seco haciendo que Natsu también lo hiciera. Soltó la mano del chico y este la miró.
Mantenía la cabeza gacha mirando al suelo y no era capaz de ver la expresión en su rostro. Lucy soltó una leve carcajada.
-¿Qué es esto? ¿Por qué siempre termino aquí? -dijo entre risas. -Es increíble que...
Pero antes de acabar la frase, su voz se quebró. Natsu la miró sin saber qué hacer.
-Natsu... -nombró la chica.
Alzó el rostro y Natsu se sintió totalmente destrozado. Lucy mantenía los ojos entrecerrados para aguantar las lágrimas y sonreía lo mejor que podía.
-Oye, Natsu... La primera vez que nos vimos fue después de estar un día entero aquí sentada esperándole. Tú me preguntaste qué era lo que hacía y yo te respondí que estaba acumulando rabia. Me llamaste loca y me preguntaste si tal vez no sería masoquista -soltó una carcajada al decir esto. -Pero a pesar de todo, tú no permitiste que esa rabia se desbordase.
Hizo una leve pausa para mirar hacia el suelo otra vez apretando los ojos. Enseguida volvió a alzar la vista hacia él forzando otra sonrisa.
-Dime, Natsu... ¿Lo he hecho bien? -preguntó lo más firmemente que pudo.
El chico puso las manos sobre sus hombros.
-¡Claro! ¡Lo has hecho estupendamente! -exclamó tratando de sonreír. -¡Muy bien, Lucy!
La muchacha sonrió de nuevo.
-Menos mal -dijo. Hizo una pausa. -Entonces... Natsu. ¿Está bien si me deshago de esa rabia ahora? -preguntó con la voz quebrada.
El chico apretó los labios y vio cómo las lágrimas de sus ojos estaban apunto de desbordarse. Simplemente asintió con un nudo en la garganta.
Lucy se lanzó hacia él y lo abrazó puniendo las manos en su espalda para agarrarse a su chaqueta.
-Gracias. Gracias.
Repitió esa palabra una y otra vez, dejando que cada lágrima se llevase la triste amargura y pesar que cargaba en su corazón.
CONTINUARÁ.
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¡QUÉ DRAMÁTICO!
¡Que levante la mano el que haya gritado "Toma, por capullo" cuando Lucy a mandado a freír espárragos a Loke! :D
Jajajajaja! El último capítulo fue muy cortito, pero con este no os podréis quejar, ¿no? xD Madre mía, llevo TODA la tarde escribiendo para poder subirlo como prometí a Boogie-Chan. Aunque ya han pasado las doce y todo eso ._. Espero que me perdones, clon mío ;_;
Bueno, bueno, bueno. Tengo MUCHA prisa porque mis padres me van a matar como siga en el ordenador, así que soy breve.
Aquí sé que no se explica mucho el tema de la "Vendetta" a la que se refería Erza. ¡Tranquilos! Todo se explicará ^_^ No es nada de lo que ha salido en este capítulo. Bueno, sí ha salido, pero seguramente no os habréis dado cuenta (y no, no es lo de "peinar a Natsu hasta dejarlo calvo" xD). Lo he camuflado bien e.e
Preguntita: ¿Qué va a hacer ahora Lucy? ¿Y Natsu? ¿Por qué avisó ese chico "borracho" a Natsu cuando salió del baño?
¡Espero vuestros reviews! :D
Ah, y no penséis que la historia va a terminar ya. Hay trama para rato xDD
¡Un abrazo muy grande y gracias por vuestros ánimos! n_n ¡Se os quiere! *_*
~*SweetBloodyNight*~
