No poseo Dragón Age o sus personajes solo está historia. Gracias a todos los que la leen y por favor no olvides dejar su comentario en caso de dudas.


-"En la guerra todo se basa en el engaño"-

Arthur Miller tenía una rutina:

Se levantaba a las 6:45 de la mañana cada día. Se daba una ducha de aproximadamente quince minutos para luego vestirse con la ropa que eligió previamente en la noche anterior. Desayunaba ligero y revisaba su agenda para ver qué era lo que debía hacer ese día.

Salía de su vivienda y caminaba por el bosque buscando alguna señal de problemas, revisaba las trampas que los Dalish le habían enseñado a crear y revisaba las que él había diseñado y creado con la ayuda de Brutus.

Volvía a su casa para revisar sus cada vez más evidentes problemas como el que el combustible para la cisterna y la luz eléctrica era casi inexistente o que su despensa se estaba agotando, luego se sentaba en el pórtico a preguntarle a Dios, el universo o quién sea ¿Por qué estaba aquí?...

…..Una vez más no hubo respuesta.

-"Mi vida apesta"-. Se dijo a sí mismo mientras disfrutaba de lo que sería su posiblemente última taza de café.

-"¿Por qué apesta?"- dijo una voz detrás de él causando que el diera un salto que pondría en vergüenza a las ranas.

-"Jesús mujer, casi me das un infartó"-. Le dijo exaltado a Ellana la cual parecía tener el poder de acercarse a alguien sin emitir un ruido. Las ventajas de una cazadora

-"Sigilo + 10"-.

Mirando a su invitada inoportuna el solo pudo suspirar sabiendo que esto será algo del día a día. Por lo que decidió continuar con su bebida antes de que se enfriara.

-"Si mira, mi clan…-"-.

-"No moverá un dedo y creen que así se libran de dos problemas a la vez"-. Dijo interrumpiéndola. El no era estúpido; sabía que no había una verdadera razón para que lo ayuden de alguna forma de hecho esto era beneficioso para ellos, adiós Shem, adiós enanos, ellos ganan.

-"Si te hace sentir mejor no todos estuvieron de acuerdo"-. No sabía si ella trataba de calmarlo o solo de aclarar que su clan no era cruel.

-"¿Cuántos fueron?"- pregunto el mirando al bosque de una manera aburrida.

-"Yo, los niños y su padre"-. Dijo ella mirando a otro lado.

-"Los niños su padre e yo"- corrió Arthur mientras se preguntaba si podía confiar su mansión con hojas y ramas. O terminar su proyecto más rápido….

-"¿Qué?"- pregunto ella confundida.

-"Cuando presenta a alguien te mencionas hasta el final"- aclaro el pensando en todas las veces que sus maestros lo reprendieron por ello. En fin no era como si eso importara en este momento.

-"Oh... si"- Una larga pausa siguió entre ellos hasta que ella decidió romperlo: -"¿Y qué harás?"-

Con esas tres palabras ella lleno su mente de preocupación; No podía dejar la mansión ya que la respuesta para volver estaba aquí. No podía permitirse ser chantajeado por los enanos ya que tarde o temprano se quedaría sin nada y lo eliminarían. La única opción viable era pelear de alguna forma.

-"Creo que peleare tengo algunas… "sorpresa" preparadas para ellos"-. Ciertamente si salía vivo de esto acogería a cualquier dios o religión que aquí se practicaba.

Aunque él sabía que la ballesta tenia poder y precisión más la ventaja de ser usada con mayor facilidad que el arco y flecha no podía decir que estaba seguro de ser muy efectivos contra ellos, podía darle a un nug a varios metros de distancia gracias a la tutoría de Ellana pero dudaba que los bandidos se distrajesen con algo como espejos de mano o frutas en el piso.

-"¿Tal vez con oro? No eso es ridículo; no es como si cometieran tal error de novato"-.

-"¿Realmente tienes un plan?"-. Pregunto ella ahora sentada al lado suyo mientras probada la tensión de la cuerda de su arco.

-"Técnicamente seria esperar que las trampas que dejamos en el bosque los desalienten o los deshabiliten"-. Medio respondió, medio rezo para que así fuera.

-"Sabes que tendrás que tomar sus vidas si quieres vivir"-. Dijo ella con una mirada intensa recordándole que posiblemente lo tendría que hacer lo quisiera o no.

-"Yo…"-.

-"Nunca lo has hecho cierto"-. Declaro ella mientras miraba al suelo con algo de tristeza. Se levantó y camino al borde de la propiedad de la mansión antes de darse la vuelta para verlo esperando su respuesta.

-"No"-. Dijo el de manera simple y directa la cual no pasó desapercibida por Ellana. No tendría caso mentir; él era un chico de ciudad moderna el cual solo estaba aquí… por…. Bueno no tenía idea de porqué, pero era obvio que nunca había hecho eso antes. No sabía si se congelaría en el momento más crítico o moriría por dudar.

-"Eso es algo en lo que no puedo ayudarte"- dijo ella antes de retirarse de nuevo al bosque.

-"Si eso es algo que en que nadie puede ayudarme"-. Dijo el a nadie en particular antes de darle el ultimo sorbo a su ultima taza de café.


Preparar su mansión había tomado una semana desde que había recibido la noticia de parte de Senn y la había usado para tapiar puertas y ventanas del primer piso; nada extraordinario debido al tiempo, solo unas tablas de madera que compro del carpintero a un bajo precio después de explicarle el termino "más barato por docena" y como podría deshacerse de las tablas de sobra que ya nadie necesitaba comprar, lo problemático fue el transporte ya que Ellana y el padre de los gemelos alegaban que el peso rompería las carretas por lo que tuvo que gastar el resto de sus ganancias en comprar una carreta extra junto con un "Druffalo" para que lo jalase, el cual ahora parecía que estaba en un bufete de todo lo que pueda comer en el bosque y rara vez lo veía cerca de la mansión. Eran resistentes y podían parar el tiro de una ballesta en caso de que Senn lo haya vendido a sus socios. La puerta principal había sido bloqueada con los muebles más cercanos a ella, por lo que Arthur había tenido que usar la puerta trasera antes de tapiarla desde adentro, había cortado sus rutas de escape pero esperaba que no necesitara usarlas.

Aunque de que las ventanas del segundo piso y el altillo podían quedar desprotegidas dudaba que pudiesen alcanzarlas además de que había clavado metales filosos en los bordes. Había encontrado estos alrededor de la mansión y el bosque: cuchillos viejos, pedazos de latón, clavos oxidados así como antiguas espadas a la mitad o en fragmentos. Ahora entendía a los Dalish, este sitio era un tiradero.

No podía decir que era una fortaleza inexpugnable pero era mejor que lo tenía antes, las armas eran otro tema: solo disponía de la ballesta con 25 tiros y una bayoneta que solo le permite un disparo por vez. Era obvio que necesitaba poder de fuego.

Por eso decidió hacer un gran sacrificio; Tomo toda botella con líquido inflamable y metió un trapo de tela a cada una para crear cocteles molotov. Además aun le quedaba un tiro con la bengala.

-"Una colección de armas y casi todas son del siglo pasado"-. Pensó el mientras giraba el llavero en el dedo de la mano izquierda considerando abrir todas las puertas de una sola vez buscando algo que lo ayude.

Las armas de fuego de la armería eran modelos antiguos que debían recargarse cada vez que disparaba a través de procesos lentos y complicados que le quitarían tiempo que sus adversarios no le darían ni de chiste. Aparate de eso la pólvora solo alcanzaba para un arma a la vez.

Fue ahí cuando se dio cuenta de que había una solución: debía usar la pólvora en la bolsa para crear explosivos caseros.

Al igual que los Molotov, la respuesta vino de la mano de los objetos casi inútiles que rodeaban la casa.

Tomo cada botella de vidrio que no habían sido usados ya en los cócteles y comenzó a rellenarlos con una pequeña porción de pólvora y el testo con la harina de pan que comenzaba a tener moho.

Ahora algo que la gente no sabe es que la harina de pan puede llegar a ser flamante, de ahí que los cocineros deban tener cuidado con ella. Eso es algo que aprendió en Youtube cuando buscaba como es que funciona el truco del escupe fuego. Al final no era gasolina sino algo de levadura.

Je, quién lo diría. Más de lo que sabes

En fin cuando el momento llegase el sabría qué estaba más o menos listo.


Maldito bosque, maldita superficie, maldito mocoso, maldito… todo lo demás que existiese sobre la roca. Realmente quien puede vivir así. Esto era lo que el enano robusto de pelo y barba negro ceniciento llamado Eldet se decía así mismo mientras miraba alrededor del lugar sangriento conocido como los bosques negros los cuales parecían tener una infame y bien merecida reputación. Siendo el líder de esta banda de inadaptados tomaba cada obstáculo como una afrenta personal ya que se podía decir que aquí se encuentra todo lo que el más odia.

Infestado de plagas conocidas como mosquitos, una tierra blanda y húmeda que les impedía caminar bien y malditos hierbajos que causaban urticaria.

Casi le hacía desear volver a la ciudad polvo. Hasta que recordó lo que tuvo que pasar para llegar.

El plan fue simple; escapar a la superficie a través de túneles "colapsados" de las minas sabiendo que de hecho llegaban a la superficie los cuales no parecían seguros por lo que los de la casta guerrera los enviarían a investigar al ser solo unos "Sin casta" y por ende no importaría si pierden la vida, así evitarían el proceso de expulsión donde lo más seguro es que muchos serian ejecutados por sus años trabajando en la carta

Claro que las cosas no eran tan simples; el tiro del túnel era mucho más largo de lo esperado y no contaban con que la salida los guiase hasta un pueblo en medio de la nada, donde ni siquiera había un contacto para reclutar a los más nuevos que se les pegaron.

Una mujer con grandes habilidades con la ballesta y un chico con excelente dominio de los cuchillos.

Al principio pensaron que serian más forraje para ellos pero luego comenzaron a mostrar que valían su peso en oro: ella podía darle a un nug a veinte metros de distancia y el chico parecía de un torbellino de metal. Una pena que deban sacrificarlos.

Ella valdría bien para un noble que trate de tener un bastardo y el sería forraje de guerra. Ambos eran muy hábiles y serian ya buena adicción a la Carta. Demasiado, el no dejaría que estos mocosos escalaran los rangos antes de el, quién a pasado años tratando de subir de nivel. Tal vez era mezquino pero así era la vida.

-"Sigan adelante o no habrá oro"-. Les grito a un par que se habían quedado atrás debido a recibir heridas de un par de trampas que alguien dejo en el suelo.

-"Aye"-. Respondieron ambos antes de comenzar a caminar. Irónicamente la presencia de trampas solo los motivo para seguir adelante ya que todos llegaron a una conclusión: "Si alguien deja trampas es por qué oculta algo".

-"Selin"- llamo uno de sus hombre el cual tenía una barba de candado y pelo negro vestido con algo que puede catalogarse como una armadura de cuero.

-"¿SI?"- Respondió este con sierra irritación en su voz.

-"Adelántate hasta esa colina"- dijo Eldet apuntando a dicha perturbación en la tierra: -"Y dime lo que vez"-.

-"Claro"-.

Con algo de renuencia, caminó hacia dicha colina de tierra. Cunado llegó comenzó a escalarla con dificultad debido a que la tierra se desprendía en sus manos amenazando con hacerlo caer al la base y comenzar dicho proceso de nuevo. Una vez que llegó a la cima su rostro se iluminó se dio la vuelta y dijo:

-"Lo encontramos"-.

Esto causó que una ola de éxtasis barriera a los 7 pensando en la fortuna que le aguardaba. Sin perder más tiempo avanzaron.


Era hora ¿eh? Pensó Arthur mirando a los enanos que habían entrado al claro; eran siete y como Senn había dicho estaban mal armados. Solo las ballestas a su espalda evitaban que se clasificarán como desarmado.

Los estaba observando desde una ventana del segundo piso; usando el borde el apoyo la ballesta en el para darle un disparo más estable mientras mantenía varios cócteles Molotov a un lado así como una cantidad igual de "Granadas de harina" como los había nombrado.

-"Venga… solo lárguense"-.

Ese había sido su mantra desde que los vio llegar. El no quería que las cosas se salieran de control por lo que rezaba a quién sea para que entraran en razón.

En ese momento los siete desenfundaron sus ballestas apuntando a la ventana antes de disparar-

Solo para descubrir que sus armas no funcionaban. Algunos trataron de arreglarlas mientras lanzaban maldiciones mientras que otros las lanzaban al suelo antes de sacar cuchillos que habían visto mejores días.

-"Parece que Senn cumplió su promesa"-. Pensó el mientras miraba como los enanos trataban de contar la madera de las tablas con sus cuchillos. Una táctica nacida de la desesperación.

-"Solo… váyanse"-. Se dijo a sí mismo mientras dejaba la ballesta la cual era inútil debido al ángulo que tenía. Los enanos estaban exactamente debajo de él y tenía que de tratar de apuntarles, su arma resbalaría de sus manos.

Justo en el momento que tomaba unos cócteles Molotov y sacaba un encendedor de plástico del bolsillo de izquierdo de su pantalón, el enano con anillos en la barba que parecía ser su líder apunto a un árbol causando que el resto de los enanos dejarán su acción inútil y se dirigieran a dicho árbol.

Arthur nunca sabría si estos enanos eran mucho más fuertes que el resto o si fue el hecho de que la tierra era blanda lo que les permitió sacarlo de la tierra con todo y raíces, antes de tomarlo entre todos como una especie de ariete improvisado y comenzar a correr hasta la puerta.

-"¿Me estás jodiendo?"- pregunto el a la deidad que posiblemente se reía mientras comía palomitas mientras miraba su situación como algún show en vivo.


Había muchas cosas que Ellana había hecho en su juventud que habían contradicho las órdenes de su Custodia.

Acercarse demasiado a un pueblo shemm, ser muy impulsiva a la hora de tomar decisiones, siempre actuar como alguien mucho más viejo en vez de disfrutar de su juventud.

Pero era segura que esto se llevaba el premio..

No solo había salido del campamento sin la autorización de su Custodia, sino que lo hizo para desobedecer exactamente una de sus órdenes; Ella iría a ayudar al shemm para evitar que lo maten aún cuando esto la ponga en peligro. Actualmente corría por medio del bosque evitando las trampas de el Shemm las cuales parecían ser boca de osos de metal en al tierra esterando que alguien pise sus fauces para morderlos y nunca dejarlos ir.

En ese momento algo la hizo detenerse, en el donde de su campo visual le pareció ver a alguien escondiéndose detrás de un árbol. Esto hizo que preparara sus arco y llevará su mano a su carjac para tomar una flecha-

-Hasta que sintió una mano en su hombro lo que hizo que se volteara preparando un cuchillo en la parte baja de su espalda para poder-

-"ESPERA SOY YO"- dijo un voz conocida causando que Ellana saliera de su estado de ataque al ver de quién se trataba:

-"¿Mahanon?"-. Pregunto ella: -"¿Qué haces aquí?"-.

-"Eso es lo mismo que iba a preguntar"-. Respondió el con su forma usual de ser.

-"Voy a cazar, necesito despejar mi mente"-.

-"A la dirección del shem"-. Eso no era una pregunta, era un hecho. No podía tratar de negarlo.

-"Debo hacerlo, mi honor de Dalish me lo exige"-. Al decir esto la imagen del rostro de una niña vino y se fue tan rápido como llegó.

-"Tu honor Dalish te exige quedarte con el clan"-: Dijo el mientras la miraba como un padre a un niño problemático: -"Lo que te EXIGE es no poner en riesgo al resto de TU gente solo para poder sentir que puedes ayudar a alguien. Un completo DESCONOCIDO"-.

Al oír esto, Ellana no pudo evitar sentir que un pozo se formaba en su estómago. El tenía razón; Un solo error y esos enanos irían tras los suyos.

-"¿entonces vas a detenerme?"-. Pregunto ella mientras miraba al piso. No notando la sonrisa que se formaba en la boca de el mago.

-"Jamás dije eso"- respondió el mago: -"Puede que Arthur no sea uno de nosotros pero siento que los Eva'nuris nos mirarán con asco si dejamos a alguien que ha ayudado a el clan"-.

Antes de que ella lograse decir algo el mago ya estaba corriendo hacia la extraña mansión antes de que ella siguiese sus pasos.

En un lapso del aleteo de una ala de colibrí ella recordó por qué hacía esto:

Dentro el campamento del clan Lavellan, se encontraba reunido cada miembro de dicho grupo apunto de tomar una decisión importante en menos de un mes.

En medio de todo se encontraba Ellana quien terminaba de exponer el caso acerca de los enanos y como trataban de tomar las cosas del shem, mismo Shem que les daba parte de las ganancias que conseguía.

-"No, digo que lo dejemos morir"-. Se escuchó la voz de Lahjar ganando la aprobación de parte de un grupo no tan pequeño del clan.

-"¿Por qué?"-. Pregunto la Custodia de manera neutral.

-"¿Quién dice que el haría lo mismo por nosotros"-. Respondió el con veneno.

-"Ya lo hizo, me salvó"-. Replicó Ellana preguntándose si Lahjar tenía memoria selectiva. Aunque muchos de ellos parecían concederse eso los demás parecían todavía inseguros.

-"Si por un error que cometiste"-. Respondió el causando que una sensación de hundimiento en el estómago la incomodara. Pero no sé rindió :

-"Y aún así no nos dio la espalda"- reclamo ella mientras los miraba directamente: -"Siempre nos quejamos de que los shemlems nunca nos ayudarían sin pedir que nos inclinemos ante ellos y ahora aquí hay uno que nos ayuda sin tratar de estafarnos ¿Y le daremos la espalda?"-.

Los murmullos llenaron el campamento dándole a Ellana la impresión de que tal ves tenía oportunidad.

-"¿Eso crees? ¿Olvidaremos a todos los que ellos han matado? ¿A tu padre? ¿A tu mejor amiga?"-.

En ese momento un silencio invadió a todos alrededor mientras la Custodia lanzaba una mirada a Lahnajr lo suficientemente dura como para hace que retrocedieron unos pasos atrás antes de hablar:

-"Ellana yo… entiendo que te sientas en deuda con él pero la verdad sea dicha; El invierno se acerca y los animales se irán no podemos vivir del comercio con los humanos, cada uno de nosotros es esencial para la supervivencia de nuestro clan. Más no olvidaré lo que él hizo: Votemos como un pueblo unido como siempre lo hemos hecho. Los que estén a favor de ayudarlo levanten la mano"-.

Ellana, los Da'len y sus padres levantaron las manos. Sabía que Mahanon no podría por su lugar en el clan que lo hacía neutral por defecto.

-"En contra"- pregunto la Custodia sabiendo la respuesta.

El resto del clan levantó las manos, algunos rápidamente y otros con dudas pero el veredicto ya estaba hecho. Ellos no ayudarían.

Fue en ese momento donde Ellana tomo su decisión.

Saliendo de su estado de ensueño, la cazadora del clan Lavellan apuro el paso tratando de llegar antes de que todo comienza con Mahanon siguiéndola de cerca.

Ninguno noto que estaban siendo seguidos de cerca con una figura encapuchada.

Al llegar a su destino, se dieron cuenta de que habían llegado tarde; una serie de troncos en llamas se amontonaban en frente de la entrada trasera de la mansión. Claramente confundida Ellana miro alrededor para ver que los Durgen'el, siete en total, han estado usando árboles como arietes improvisados causando que el shem lanzase extrañas municiones incendiarias al ariete improvisado lo que los obligaba a soltarlo frente a la entrada.

-"Hay que hacer algo"- expreso Mahanon mirándola: -"Ha este paso incendiara el bosque entero"-. Eso era cierto, la manera seca ardería rápido aún viniendo de esos extraños árboles.

En ese momento ella libero su arco de su hombro y tomo una flecha de su carjac antes de darse la vuelta a su compañero y decir: -"Apaga ese fuego"-.

Aunque el poder de la magia era casi inútil en los Durgen'el, podían usarlo de otra forma.

Antes de que los atacantes se dieran cuenta de lo que pasaba, Ellana usó sus habilidades para sacar a dada unos de ellos de manera efectiva, a su lado la temperatura del lugar parecía bajar rápidamente hasta el punto de poder ver su aliento, en ese momento Mahanon uso el poder del más allá para convocar hielo en forma de escarcha la cual envolvió gran parte del lugar en su manto crisolado y transparente.

Esto detuvo en gran medida el paso del fuego, permitiendo a Ellana despachar a el resto de los Durgen'el. Ya que estos tontamente soltaron el tronco que servía como escudo al notar como se congelaba y agrietaba en sus manos. Fue ahí cuando decidió avanzar.

-"Ellana ¿Qué haces?"-. Le pregunto Mahanon asustado.

Antes de que ella pudiese preguntar vio como una figura pequeña entro en la residencia dándose cuenta ya tarde que uno de ellos se le había escabullido.

-"No,no,no"-.

En ese momento un grito ahogado le heló la sangre.

Corrió con todas sus fuerzas hasta la entrada, rezando a los creadores para no haber llegado tarde.

Una figura salió de la mansión de espaldas dando tumbos antes de caer de espaldas en el suelo. El sonido de jadeos forzados era lo único que delataba que aún vivía.

Cuando se acercó de dio cuenta que era un Durgen'el con anillos en la barba el cual tenía trabado en las tripas un cuchillo reluciente.

-"Yo... No. Yo no quería…"-. Dijo una voz aún lado de ella.

En la entrada y empezando a respirar con dificultad se encontraba el Shemm el cual parecía tener una expresión de dolor y angustia en su rostro

Rápidamente se acercó a él Durgen'el seguida de el Shemm esperando a que Mahanon apagará todas las llamas.

Vio la herida y supo la verdad: no era hábil o certera pero logró su cometido, causar el mayor daño posible.

Al mirar los ojos del Durgen'el se dio cuenta que el lo sabía. No sobreviviría.

-"Hay… que hacer algo… lo que sea… yo no"-.

-"Hey niño"-. Dijo el Durgen'el con cierta dificultad.

-"¿Qué?"- dijo este con los ojos algo acuosos.

-"Mira realmente… no importa"- dijo el moribundo: -"Soy un sin casta, o moría así o torturado por algún idiota de la clase guerrera. Técnicamente solo hicisteis lo que iba a pasar de todas formas"-.

-"¿Qué? ¡No! Eso… no puede ser"-. Medio lloro, midió exigió: -"¿Que clase de vida podría tener alguien para ver a la muerte como algo bueno?"-.

-"Je, te sorprendería. Hazme un favor. Entiérrame por aquí, eso es más de lo que harían conmigo en Dust Town"-.

Y con esas últimas palabras el enano cerró sus ojos para siempre.

-"Shemm estás-"-.

Ellana no pudo terminar la frase cuando vio al shemm y se dio cuenta de su expresión. Era fría y calculadora pero no despectiva o maliciosa. Su mirada no se separaba del cadáver como si lo analizará de pies a cabeza sin permitirse desviar la mirada.

Cuando Mahanon se acercó a los dos, el Shemm solo se levantó y dijo:

-"Hay que enterrarlos. A todos ellos"-.

Extrañamente ni Mahanon ni ella protestaron.

Mientras los enterraban notaron que habían matado a un total de tres mientras los demás debieron huir con flechas clavadas en ellos. La única muerte por parte de el Shemm había sido la del líder.

Cuando terminaron el Shemm solo se quitó el polvo y dijo:

-"Me voy a dormir"-.

Dicho esto esto el solo se levantó y caminó hasta la entrada cuando desapareció por la puerto ambos elfos acordaron volver al campamento sin decir una palabra y si alguien preguntaba solo estaban por ahí. Y así el sol salió sin importarle los eventos anteriores.


La mañana siguiente la rutina de Arthur Miller volvía a andar: Se levantó a las 6:45, se baño por 15 minutos y se vistió con la ropa dejada ayer.

Esta vez no reviso las trampas ni cuestionó a los altos poderes por dejarlo ahí. Solo miro las tumbas que no estaban ahí ayer.

En ese momento la realización lo golpeó…

-"Mate a alguien"-.

El ya no sentía que su falta de café fue importante.


Fin del capítulo. Perdón si el final se siente depresivo pero necesito abordar un tema ignorando por otros fic.