Pareja: Kai&Takao

Otras parejas: Rei&Takao, Kai&Max, Rei&Max, Kai&Takao.

Advertencia: Shounen –ai, Lemon y Mpreg

"Pensamientos"

–Diálogos.

CONFUSIÓN

–Kaily Hiwatari–

Continuación...

&&&Kai&Takao&&&

Takao se dejó llevar por lo que sentía y se aproximó a sus labios con la intención de besarlo. Cogió la nuca del bicolor y lo acercó a él. Kai juntó su frente con la de su chico tormenta, mirándolo a los ojos, viendo cómo éste los cerraba esperando ese beso. Kai no le hizo más esperar y acercó sus labios a los del otro, dándole un sencillo beso. Quería comprobar que eso no era ningún sueño, y no lo era, era real. Había sentido el tacto de sus labios. Se fijó en los ojos del menor, todavía estaban cerrados, esperando más. Ese beso sólo había sido el principio de un acercamiento, ese sería más vivo, demostrándole que no lo había olvidado, que lo seguía amando. Sus alientos chocaron apunto de mezclarse cuando...

La alarma del móvil de Kai empezaba a sonar, indicándole que ya se había acabado el tiempo. Se separó de él muy a su pesar. Ambos no se esperaban eso, así que se asustaron al escuchar ese sonido. Takao se puso una mano en su boca, mirando a Kai sorprendido.

–Yo... tengo que irme ya. Te llamaré dentro de unos días para hacerte una visita si estás de acuerdo –se pasó la mano por los cabellos hacia atrás.

–Está bien –contestó quitándose la mano de la boca, aunque todavía seguía desconcertado.

–Vale –se dio la vuelta, agachándose para besar la tumba de su hijo–. Adiós, hijo –miró al joven de cabellos azules de nuevo viendo que estaba algo sonrojado y que se fijaba en cada movimiento suyo–. Adiós, Takao –se despidió.

–Adiós –contestó.

Takao veía cómo el bicolor se alejaba de allí. ¿Por qué demonios había tenido que interrumpirle el móvil de Kai? Él deseaba con ansia besar esos labios que lo hacían sentirse vivo. Por lo menos Kai iría a verlo en los próximos días. Únicamente tenía que esperar, aunque veía la llegada de ese día tan lejana.

&&&Kai&Takao&&&

Kai salió del cementerio, escuchando la voz de Max y de Rei. No fue hasta que salió por la puerta que los vio a los dos sentados en el suelo ¿discutiendo?

–¿Ah, sí? Pues para que te enteres tu eres más raro que yo –le reprochó el rubio.

–Max, ¿nos vamos? –preguntó el bicolor mirando al rubio.

–Claro –contestó sin apartar la vista del pelinegro.

–¿Te está molestando? –preguntó mirando al pelinegro quien sólo callaba.

–No, tranquilo –caminó hasta el coche para darse media vuelta y sacarle la lengua al pelinegro en señal de burla.

Rei sólo miraba a ambos con molestia viendo que se iban de allí en coche. Entró al cementerio con la intención de saber si Takao, había acabado también o lo necesitaba para algo.

Vio al moreno con la cabeza apoyada en la lápida y los brazos estirados sobre ésta–. Takao –El otro sólo levantó la cabeza y lo miró– ¿Necesitas algo?

–No, gracias por preguntar.

–Yo... iré a dar otra vuelta.

–No, espera. Será mejor que nos vayamos ya –le dio un beso a la lápida y se limpió las lágrimas–. Otro día vendré a verte, Alan. No te prometo que sea pronto mi niño, pero lo haré. Te quiero muchísimo –miró al de ojos dorados intentando sonreír–. Por favor, llévame a casa. –le pidió.

–Está bien.

&&&Kai&Takao&&&

Entraron a la casa y se fueron directos a la habitación.

Rei estaba frustrado, no sabía qué decir o hacer para que Takao se animase. Todo el camino había escuchado los sollozos del moreno y ahora que quería ayudarlo a levantarse de la silla, le notaba la mirada muy apagada.

–Vamos allá –se agachó y sintió los brazos del joven de cabellos azules rodearle el cuello. Con un poco de esfuerzo, Takao consiguió ponerse de pie–. Creo que necesitas descansar.

El otro asintió–. Primero me gustaría darme un baño.

–Está bien.

–Tardaré bastante rato –le avisó.

–Tarda todo lo que necesites, pero si me necesitas llámame, estaré en el comedor, limpiando.

–Vale.

Rei le preparó lo que necesitaba según la petición del joven de cabellos azules y fue caminando despacio hasta el cuarto de baño.

&&&Kai&Takao&&&

Kai estaba en el escritorio de su oficina con ambas manos apoyadas en la frente y los codos sobre la mesa. Tocaron la puerta y el bicolor ordenó que entrasen fuese quien fuese.

–Adelante –escuchó el sonido de la puerta abrirse y cerrarse.

–Kai –puso su mano sobre los cabellos de éste acariciándolos–. Dime que tienes.

–No es nada, Max.

–Si te encuentras mal, vete a casa.

–Soy el jefe de esta sección y como tal no puedo fallar.

–Kai, mírame –el bicolor levantó lentamente la cabeza.– Sé que debes de sentirte muy mal. Es lógico. Puedes irte a casa si lo deseas, después de todo, he cancelado todas las reuniones, citas y contratiempos. Todo el mundo tiene derecho a ponerse mal en una empresa y tu no vas a ser menos –le quitó las gafas y vio que los ojos estaban hinchados, enrojecidos–. Kai.

–La verdad es que me duele mucho la cabeza, Max. Al igual que la vista. "Pero el corazón es lo que más me duele".

–Vete a dormir, te hace falta. Yo te cubriré hoy.

–¿No te importa?

–Claro que no –le acarició la mejilla–. Anda vete ya.

–Está bien.

&&&Kai&Takao&&&

Estaba metido en la bañera, se sentía tan triste pero a la vez tan contento, era algo difícil de comprender. Se frotaba la barriga con cuidado, con la esponja en movimientos circulares. Todo el baño estaba lleno de vaho. Dejó caer la esponja en el agua y recargo su cabeza hacia atrás. Todo estaba muy silencioso, sólo se escuchaba el goteo de algún grifo. No dejaba de pensar en lo que había sucedido en el cementerio. Por mucho que intentaba olvidarlo no podía. Quizás intentar dormirse le ayudaría a ello. Se puso de pie cómo pudo y le dio al grifo del teléfono para enjuagarse. No era consciente de que la puerta estaba siendo abierta lentamente.

Unos pies desnudos caminaban hacia la misma dirección en la que estaba el joven de cabellos azules con los ojos cerrados. Un chapoteo en el agua al meter los pies hizo que Takao se alarmara.

–Rei. ¿Estás ahí? –preguntó quitándose el agua de la cara. No recibió respuesta sólo unas manos se posaron sobre su barriga, mientras unos labios le besaban el cuello. Cerró el grifo de la ducha, sintiendo las caricias del otro–. Rei, por favor, no es el momento –habló nervioso, quería escapar de esa situación pero no se atrevía a dañar los sentimientos del chino. Intentó quitarle con suavidad las manos de donde las tenía, pero esas manos tomaron las suyas, entrelazándolas de inmediato, mientras ese camino de besos seguía ahora hasta el hombro–. Rei, no me encuentro bien –miró a esas manos que estaban entrelazadas con las suyas y cuál fue su sorpresa al ver que no eran morenas, sino blancas. No salía de su asombro cuando el otro le mordió la oreja –. Kai –susurró, agarrando con fuerza las manos del otro, echándose un poco hacia atrás para juntar su cuerpo contra el del otro y doblar el cuello para sentir sus besos. Quería besar esos labios, necesitaba hacerlo desesperadamente, así que se dio la vuelta y vio al bicolor desnudo, mirándolo fijamente con pasión y una sonrisa en los labios.

El moreno le sonrió de felicidad, viendo cómo el otro le tocaba de nuevo con una mano en la barriga para con la mano libre acariciarle la mejilla con la yema de los dedos. Takao no dudó en coger esa mano y besarla con tranquilidad. El bicolor se agachó un poco y besó su barriga con besos sensuales y llenos de cariño. El menor sujetó con ansiedad su cabello bicolor, sintiendo todas esas sensaciones que Kai despertaba en él. Poco a poco el bicolor iba ascendiendo con un camino de besos hasta llegar al mentón. El menor se abrazó al bicolor cerrando los ojos para besarlo. Sentía su aliento chocar...

Tocaron la puerta–. Takao. ¿Estás bien?

El moreno abrió los ojos buscando a Kai desesperado. No lo veía por ningún lado y lo más raro era que él seguía tumbado en la bañera con el agua hasta el pecho.

–¿Takao?

–Si Rei, estoy bien, ¿qué pasa? –preguntó sin entender que era lo que estaba pasando.

–Nada es sólo que ya ha pasado una hora desde que te metiste y pensé que algo malo te había ocurrido.

–Ahora salgo, no te preocupes –miraba todavía a su alrededor nervioso y asustado.

–Cómo quieras, estaré en la cocina.

–Sí –contestó. Escuchó los pasos alejarse desde el otro lado. Se tapó la boca sorprendido. Todo había sido tan real. Los besos, las caricias, esas sensaciones que despertaban en él... y todo había sido producto de su imaginación. Su cabeza le había jugado una mala pasada. No tenía que haberse dejado llevar así, no era justo para Rei.

Buscó el tapón de la bañera y lo sacó para que el agua fuera a parar al desagüe. Con ambas manos apoyadas en la bañera se fue incorporando y encendió el teléfono de la bañera. Se metió debajo y empezó a enjuagarse intentando olvidarse de todo lo que había sucedido hace un momento.

&&&Kai&Takao&&&

Entró a su casa y se fue directo a su habitación. Abrió el armario y sacó una pequeña caja de zapatos dejándola sobre la cama. La destapó y sacó un montón de fotos que tenía dentro, esas que cogió de su "casa" cuando estaba haciendo la mudanza. Se tumbó en la cama boca arriba y empezó a verlas una por una. En ellas había tantos recuerdos felices, tantos sueños que deseaban cumplir, tantas esperanzas. Era tan feliz con él. ¿Por qué demonios el destino tuvo que hacerles daño a ambos? Takao había sido el único chico que despertó en él interés y amor, mucho amor, tanto que para él si Takao estaba a su lado nada importaba. Siempre se habían jurado amor eterno a pesar de los momentos difíciles.

Escuchó el timbre de la puerta sonar, así que metió las fotos en la caja y se la llevó consigo, después de todo nadie sabía que unas fotos podían estar guardadas en una simple caja de zapatos. Abrió la puerta y vio que no había nadie, sin embargo a mirar hacia el lado, vio cómo un niño tocaba el timbre de la casa de al lado con insistencia.

Cerró la puerta y entró al comedor, así si el timbre tocaba seguro que lo escucharía aunque no deseaba que nadie llegase a tocarle la puerta. Se sentó en una silla y dejó la caja sobre la mesa. Tenía sed pero no le apetecía agua, así que abrió el armario y miró a ver lo que había. Una botella de whisky estaba escondida detrás de unos refrescos. La sacó e intentó hacer memoria de porqué estaba ahí esa botella. Recordó que la había comprado para hacer una tarta y que le salió de pena, con lo cual tuvo que tirar la tarta a la basura. Sacó la botella de ahí y sacó un vaso corto de otro armario.

Se los llevó a la mesa y se sentó en la silla. Se sirvió un poco de whisky en el vaso y sacó de nuevo las fotos de la caja. Los recuerdos se juntaban en su memoria, así que como un juego, empezó a beber tragos de whisky hasta que empezó a dolerle la cabeza. Sus lágrimas no hacían más que salir. No estaba borracho ni nada por el estilo, pero sentía un fuerte dolor en su pecho que sólo se ahogaba con cada trago.

Flash back

Takao era llevado en la camilla con mucha rapidez sintiendo unos dolores muy fuertes. Kai permanecía a su lado, preocupado por lo que podía suceder. Ese golpe no le daba buena espina.

–¡Me duele mucho! –se quejaba el otro llorando.

–¡Aguanta... no pasara nada... pronto estarás bien! –intentaba animar al menor ya que vio que estaba muy nervioso y no era para menos, él también lo estaba.

–Doctor, ¿qué hacemos? –le preguntó una enfermera que seguía la camilla

–Preparadme la sala de quirófano nº quince, que todo esté listo –contestó. Corrían hacia el ascensor.

Todo estaba listo en el quirófano, la enfermera había avisado por megafonía sólo a esa sala. Le hicieron varias pruebas al menor. Una matrona y un médico entraron a la sala viendo cómo le cambiaban de camilla entre varios médicos y enfermeras.

–Kai... tengo mucho miedo –miraba al bicolor mientras sollozaba. El bicolor lo cogió de la mano y lo apretó con fuerza.

–Yo estaré contigo... no tengas miedo.

–¿Qué ha pasado? –preguntaron los cirujanos recién llegados.

–Una caída por unas escaleras, se queja de un dolor fuerte en la cadera y de posibles contracciones. –le contaba una enfermera.

–¿Cuándo salía de cuentas? –le preguntó a Takao.

–Dentro de diez días –respondió Takao como pudo.

–Creo que vamos a tener que provocar el parto. Necesito que intentes tranquilizarte dentro de lo posible. Preparadle para una cesárea. –le indicó a la enfermera.

–Sí, doctor. –contestó su equipo.

&&&Kai&Takao&&&

Kai le besaba la mano intentando demostrarle que estaba ahí, le limpiaba las lágrimas que salían de sus ojos y le daba ánimos–. Eso es, muy bien Takao –Tanto Kai como Takao vieron cómo la matrona sacaba un pequeño ser y lo retiraba un poco para darles espacio a los demás médicos para darle puntos a Takao.

–Mi niño –dijo Takao emocionado.

Kai sonrió intentando retener sus lágrimas por la felicidad del momento.

Un médico se acercó al bebé y miró a la matrona, ambas miradas eran cómplices de preocupación.

Tanto a Takao como a Kai eso no le daba buena impresión. El médico cogió al bebé y lo puso boca abajo, dándole unas palmaditas.

–¿Qué pasa? ¿Tiene que llorar verdad? ¿Por qué no llora mi hijo? –preguntó Takao borrando su sonrisa, a la vez que lo hacía Kai.

El médico puso al bebé sobre una pequeña camilla mientras le hacía la respiración. Varios médicos se acercaron haciendo un pequeño corro sobre el bebé.

–¿Qué pasa? –preguntó Kai intentando ahogar su nerviosismo.

–Kai –lo miró– ¿Por qué no llora Alan? –le preguntó el menor mirándole.

–No lo sé... tranquilo. –le contestó.

Los médicos miraron a los padres de esa criatura, unos salían de la sala en silencio, otros tiraban su mascarilla al suelo con rabia. La matrona se quedó con el bebé quien no se movía. El cirujano se acercó hasta a ellos.

–¿Por qué no se mueve mi hijo doctor? –preguntó un afligido joven de cabellos azules.

El médico negó con la cabeza–. Hemos hecho todo lo que hemos podido, lo sentimos mucho.

Los dos se quedaron sorprendidos por esa cruel noticia.

–No puede ser –dijo Takao–. Alan –miró a su niño quien estaba siendo tapado por una pequeña sábana blanca– ¡No!... ¡No! ¡Mi hijo no!

–Sabemos que son unos momentos muy difíciles para ustedes. Y lo sentimos de corazón.

Kai sólo sentía cómo sus lágrimas caían sin ningún control por sus mejillas. Viendo cómo el pequeño cuerpecito envuelto en sábanas era ahora cogido por la matrona.

–Por favor...snif... quiero coger a mi hijo –suplicó Takao mirando a la matrona, a la vez que estiraba los brazos.

La matrona miró al médico quien asintió. Puso al bebé en brazos de Takao. Kai sólo miraba la escena, ese sería un día que no podría olvidar jamás.

–Hijo mío... ángel mío. –Le besó en la pequeña frente viendo el color morado de su cara– Qué haré sin ti –lloraba desconsolado.

Kai tomó en brazos a su hijo y se fijó en cada detalle de su pequeña cara. Le dio un beso en la frente y otro en la mejilla.

–Tengo que llevármelo ya –avisó la matrona extendiendo sus brazos para coger al niño. Kai sólo la miró con dolor, finalmente entregándoselo a ella–. Lo siento mucho.

–En seguida vendrá una enfermera para llevarle a una habitación –salió sin más de la habitación con lentitud. Kai se limpió las lágrimas y se acercó más a Takao.

–Kai... mi hijo –se quedó mirando esa puerta por la que su bebé había salido en brazos de la matrona.

–Shhh... –se acercó más a él y lo abrazó cómo pudo, colocando la cabeza de Takao sobre su pecho, acariciándole la cabeza con la mano. No se atrevía a decirle nada más. No podía. Estaba tan dolido por la pérdida de su bebé cómo lo estaba Takao, aunque él intentaba ocultarlo.

Fin Flash Back

–Alan... –le dio otro trago al vaso, sintiendo cómo las lágrimas salían sin control de sus ojos. Acercó su dedo índice a la foto que tenía sobre la mesa. Acarició la imagen de Takao–. Te echo de menos Takao... snif... os echo de menos a los dos –tomó la foto en su mano y le dio un beso–. Te amo... siempre te amaré. A pesar de que te hayas entregado a Rei, a pesar de que vayas a tener una hija con él. De que el mundo esté en nuestra contra.

&&&Kai&Takao&&&

Takao hacía rato que estaba distante. Tumbado en la cama, sus recuerdos dolorosos volvían a estar en sus pensamientos.

Flash Back

–¿Qué es? –se acercó más a él.

–No sé cómo decírtelo.

–Hazlo –le besó–. Ya –volvió a besarlo–. No tengo paciencia –lo besó, recostándolo lentamente sobre el sofá– ¿Lo sabes verdad?

–Kai... yo...

–Uy, ¿qué has hecho para estar tan nervioso? Creo que necesitas otro beso –sonrió para volver a besarlo provocando que Takao le rodeara el cuello con ambas manos.

–Vale, ahí va. Vamos a ser padres.

Kai enarcó una ceja– ¿Quieres decir que estás...? –Takao asintió– ¿Quieres decirme que aquí dentro... –puso una mano sobre la barriga del menor–... hay una parte mía?

–Sí.

Fin Flash Back

Flash Back

Tanto Kai como Takao estaban a punto de salir del ascensor para entrar en su oficina. Kai miraba preocupado al menor. Estaba muy triste y no era para menos. Tan sólo había hecho una semana que habían perdido a su hijo. Lo cogió suavemente del mentón para que lo mirase.

–No tienes porqué hacer esto todavía –le recordó.

–Creo que es lo mejor, me mantendrá ocupada la mente.

–Cómo quieras –le besó la frente. Las puertas del ascensor se abrieron, así que caminaron hasta su sección. Las luces estaban apagadas y todo estaba sumido en una total oscuridad.

–Qué raro –dijo Kai al encender la luz, siendo sorprendido por todos sus compañeros de trabajo saliendo de una larga mesa que habían preparado el día anterior con un montón de comida y bebida.

–¡Sorpresa! –gritaron todos.

Tanto Takao como Kai miraron a su alrededor sorprendidos. Takao se fijó en la gran pancarta que estaba sobre la mesa [Enhorabuena padres]

Salió lo más rápido que pudo de allí, dejando a los demás un poco confusos.

–¿Dónde está vuestro hijo? –preguntó Salima acercándose hasta Kai.

Kai negó con la cabeza–. Murió al nacer, disculpadnos –salió de allí con la intención de encontrar a Takao.

Tras recorrer todas las salas y servicios lo encontró finalmente. Estaba sentado en el suelo de un cuarto de baño, apoyado en la pared, llorando.

–Takao –le habló con ternura, agachándose para estar a su altura.

–Lo siento, no esperaba algo así y la verdad es que no estoy para fiestas.

–Yo tampoco sabía nada. Seguro que no lo han hecho a propósito –se sentó junto a él y le pasó una mano por su hombro.

–Snif... no sabes cómo me hubiera gustado cumplir mi promesa con Salima.

–¿Qué promesa?

–Le prometí que cuando pasara una semana desde mi hospitalización, traería a Alan para que lo conocieran y lo vieran. No podré cumplirla.

Abrazó con fuerza al menor–. Tienes que ser fuerte Takao, muy fuerte... ambos debemos serlo.

–Quiero irme a casa Kai. No me encuentro bien.

–Claro, voy a llevarte.

Fin Flash back

Flash Back

Kai estaba sentado en la sala de espera del hospital, esperando que el menor saliera de la consulta médica. Los nervios se lo comían por dentro. No sabía cuánto tiempo más podía aguantar sin saber nada. Quizás lo que tenía el menor era parte de su depresión por la muerte de Alan y por eso se sentía tan mal últimamente.

Takao salió de la consulta. Kai inmediatamente se puso de pie. El joven de cabellos azules no tardó en abrazarlo y en ser correspondido.

–¿Qué te ha dicho?

–Abrázame fuerte –el bicolor así lo hizo.

–Takao... dime que te ha dicho –pidió con preocupación.

–Estoy esperando un bebé –sintió cómo Kai lo separaba con lentitud mirándolo a los ojos, para luego volverlo a abrazar con una sonrisa.

–Dios mío, te amo muchísimo.

–Yo también a ti.

Fin Flash Back

Flash Back

Kai tocó a la puerta de su habitación. En ella se encontraba Takao recostando en la cama con la mirada afligida. Hacía dos días que había salido del hospital después de sufrir otra nueva perdida.

–Adelante –pidió Takao desanimado desde su cama.

El bicolor se sentó en la cama y acarició la frente del chico de cabeza azulada– ¿Cómo te encuentras?

–Mal.

–¿Te has tomado las pastillas?

–Sí.

–Dentro de un rato te aliviará el dolor.

–Kai, ya llevo tres perdidas. Desde la muerte de Alan...creo que nunca voy a poder darte hijos.

–No digas eso... es sólo que no te has recuperado de la caída, ya has escuchado a los médicos, tienes que dejar que sane esa fractura y eso lleva mucho tiempo.

–Pero quiero darte niños, quiero tener hijos contigo.

–Yo también, sabes que es lo que más deseo en este mundo –sonrió con melancolía–. Lo volveremos a intentar Takao, y ya verás. Al final tendremos muchos niños –le besó la frente.

Fin Flash Back

Rei se sentó en la cama, haciendo que Takao volviese en sí–. Voy a traerte la cena.

–No es necesario, no tengo hambre –le contestó con voz ronca.

–Tienes que comer, aunque sea un poco.

–Lo siento, pero no puedo. De verdad, no me entra nada en el cuerpo.

–Takao– le acarició la frente, escuchando del otro un suspiró–. Yo estoy aquí para todo lo que necesites, te quiero y no me gusta verte así. Si quieres que hablemos sólo dímelo.

–No tengo ganas de nada.

–Sé que la muerte de Alan es algo muy doloroso...

–No es sólo por la muerte de Alan, sino de mis demás hijos. –Hizo una pausa antes de continuar–. Sólo esta niña que llevo dentro es mi única esperanza.

–Y saldrá adelante... pero necesitas comer. Mira Takao, no digo que no te pongas triste por la muerte de tus bebés. Sería algo ilógico si no fuese así. Pero ese bebé que llevas dentro no entiende ahora mismo de sufrimientos, sólo sabe que tiene que alimentarse de lo que tú comas.

No quería tampoco preocupar a Rei y sabía que tenía razón en lo que decía. Aunque no le apeteciese, intentaría hacer un esfuerzo por la niña que llevaba dentro– ¿Qué has preparado para cenar?

–Sopa de pescada, ensalada y algo de carne.

–Sólo me comeré la sopa, o eso intentaré.

–Está bien.

–¿Quieres que te la traiga ahora?

–Sí y un vaso de agua, por favor.

–Está bien –se levantó de la cama, saliendo de la habitación para llevarle la cena al menor.

&&&Kai&Takao&&&

Escuchó el timbre de la puerta, así que abrió los ojos. ¿Quién podría ser? Pestañeó varias veces antes de reconocer el lugar en el que estaba. No era posible, ¿se había quedado dormido en el comedor sin darse cuenta? La botella de whisky no estaba sobre la mesa, sólo las fotos. Escuchó de nuevo el timbre, ojalá que fuese en la casa de al lado, no tenía ganas de hablar con nadie. Se levantó muy a su pesar de la silla, mientras se restregaba un ojo para finalmente abrir la puerta.

–Hola –le saludó Max–. No quiero molestar, sólo venía para ver cómo te encontrabas –dijo al ver cómo Kai se estaba restregando un ojo.

–Estoy mejor, gracias. Estoy desorientado –sonrió–. Acabo de levantarme.

–Lo siento, no era mi intención despertarte.

–Tranquilo, lo sé. ¿Quieres pasar?

–No, sólo he venido a traerte este documento –le extendió una carpeta viendo que el otro la cogía y le echaba un vistazo–. Es para cerrar el trato con la empresa de marketing Sureña, me han dicho que sólo tienes que firmarlo –le informó.

–¿Han estado en la empresa? –preguntó.

–No, me lo ha enviado un mensajero. Pero he llamado a la empresa para informarme ya que tú no estabas.

–Está bien –entró a su casa–. Por favor pasa –le invitó aunque entró el primero. Al mirar hacia la mesa, vio las fotos encima de ésta y la caja. Con rapidez, metió las fotos dentro de la caja y lo puso sobre una silla que estaba metida en el hueco de la mesa. Max entró y se apoyó en la mesa. Kai disimuló cogiendo un bolígrafo del mueble y leyendo un poco por encima lo que ponía antes de firmar. Para después, poner las escrituras sobre la mesa.

–Te ves mejor –dijo Max mirando el perfil del bicolor.

–Eso es porque ahora mismo no me duele la cabeza –empezó a firmar.

–Supongo que será el efecto de alguna pastilla.

Guardó silencio ya que recordó los vasos de whisky que se había bebido–. Sí... las pastillas –echó una última firma–. Esto ya está.

–Bien –cogió los informes–. Me los llevaré a casa.

–Pero si mañana voy a ir a la empresa.

–Nada de eso, estás muy resfriado... o eso le he dicho al jefe. Tómate unos días. Te sentará bien despejar la cabeza unos días –sonrió–. Aunque te echaré de menos. El día se me ha hecho eterno sin ti a mi lado –le sonrió.

–Eres un sol, ¿lo sabías?

–Es la primera vez que me llaman así –se acercó a Kai y lo abrazó–. Yo me ocuparé de todo en la medida de lo posible –le besó el cuello. Kai lo separó y le dio un corto y pequeño beso. Sin embargo Max se juntó más a él y le dio un fogoso beso lamiendo los labios del mayor los cuales fueron abiertos. Max detectó el sabor de su boca diferente al de otras veces. Se separó con lentitud mordiéndose el labio inferior con una sonrisa–. Lo siento, pero es que he estado todo el día sin ti. Por cierto, un sabor muy dulce el de tus labios... ¿Qué has bebido?

–¿Yo? Nada.

–Kai, estoy seguro de que has bebido algo. Lo notó, dime ¿qué ha sido?

Whisky –contestó finalmente al saber que el menor seguiría preguntándole y no podría seguir mintiéndole–. Pero ha sido sólo un vasito pequeño de nada.

–¿Por qué? –quiso averiguar.

–Porque me apetecía beber un poco, no por nada en especial –desvió su mirada hacia otro lado con tristeza.

–Kai... sé que tienes que tener un sufrimiento muy fuerte por la pérdida de tu hijo, pero la bebida no es la solución y lo sabes.

–Pero no he bebido. Bueno, es decir, sólo ha sido un pequeño trago porque me apetecía y ya está –le dio un rápido beso–. Mejor será que me prepare algo de cenar, después me iré a la cama. ¿Hasta cuándo puedo estar resfriado?

–Sólo hasta que te sientas mejor.

–Está bien, gracias por todo.

–No me las des. Te quiero –le dio un fogoso beso–. Mañana vendré a verte, hasta mañana.

–Hasta mañana.

Acompañó al menor hasta la puerta, viendo cómo se alejaba. Cerró la puerta y se dejó caer en peso sobre ella. No tenía pensado comer, pero si le había preocupado el saber que había bebido "un vaso" de whisky no quería ni imaginar cómo se hubiese puesto si llega a decirle que no iba a cenar.

Caminó hasta el comedor y sacó la caja de debajo de la mesa, que a su vez estaba sobre la silla. Ahora que lo recordaba todo, había dejado el whisky en su sitio y el vaso en el fregadero. Después se volvió a sentar y contempló la última foto, mientras lloraba y recargaba su cabeza sobre su brazo estirado sobre la mesa. Así fue como se quedó dormido viendo una foto en la que ambos estaban abrazados, vestidos con el uniforme de la universidad.

Entró a su cuarto y dejó la caja sobre la mesita. Buscó su móvil sobre ésta. Ahí estaba en el mismo lugar de siempre, salvo cuando iba a trabajar y se lo llevaba en el bolsillo de su pantalón. Lo cogió y se sentó en la cama con las piernas estiradas. Miró la hora que era y todavía era temprano. Quería saber cómo estaba Takao. Escuchar su voz. Sabía por experiencia que no era el único que lo estaba pasando mal, así que quería darle su apoyo.

&&&Kai&Takao&&&

–Ya no puedo comer más, lo siento, Rei. –se disculpó por no haber podido dejar ese plato vacío.

–Bueno, no pasa nada, al menos te has llevado algo a la boca –quitó el plato que estaba por la mitad con sopa. Vio cómo el menor bebía agua.

–¿Quieres más? –le preguntó cuando vio que terminó de beber.

–No, gracias, pero déjame la jarra y el vaso en la mesita por si lo necesito a media noche.

–Está bien.

Takao se puso a mirar la tele, aunque no le prestaba atención. Rato después sintió cómo Rei le daba suaves caricias en la barriga y apoyaba su cabeza en su hombro– ¿Qué ves? –le preguntó el chino mirando la tele.

–No sé, un programa que acaba de comenzar. Pero la verdad es que estoy muy cansado, estos días apenas he dormido.

–No seré muy pesado, sólo me quedaré un rato haciéndote compañía. Después me iré a casa.

–No eres pesado, al contrario. Me hace bien tu compañía en estos momentos.

–Haremos una cosa. Apaga la tele e intenta dormirte mientras yo te acaricio la barriga y la mejilla. Después me iré a casa.

–No lo veo justo para ti, estar despierto mientras yo duermo. Además mañana tienes que madrugar para ir a trabajar –se restregó un ojo–. Podemos hablar si quieres.

–Mejor no –se acercó a él y le dio un beso–. Creo que será mejor dejarte descansar, veo que te vas a caer de sueño. ¿Estarás bien?

–Sí, sólo voy a dormir.

–Bueno, cualquier cosa, llámame, ¿lo harás?

–Claro –le dio un rápido beso.

–Buenas noches a los dos.

–Igualmente –vio cómo Rei salió de la habitación y escuchó cómo cerraba la puerta de la calle.

Takao apagó la tele y la luz, después se tumbó y se tapó con las sábanas.

&&&Kai&Takao&&&

Caminaba por la calle pensativo. Unos recuerdos embargaban su mente.

Flash Back

Un chico estaba leyendo un libro en el patio del instituto. Estaba sentando en un banco sin despegar la vista de las páginas.

El pelinegro se acercó a él– ¿Qué haces? –preguntó para llamarle la atención.

–Estaba estudiando un poco, tengo un examen dentro de un rato. –le contó Takao.

–Qué bien... ¿puedo sentarme?

–Claro.

No tardó en sentarse junto a él y en rodear con su brazo la cintura del menor– ¿Te apetece que vayamos después al cine?

–Lo siento, pero tengo que hacer un trabajo. –se disculpó dejando de mirar el libro para mirarlo a él.

–¿De qué?

–De química.

–Ah... ¿y pasado mañana?

–Claro. Que yo recuerde no tengo que estudiar para algún examen.

–Entonces perfecto. ¿Qué te parece a las cinco?

–Genial. –contestó sonriente.

–Yo invito –le dio un beso que cada vez fue cobrando más intensidad. El menor se abrazó al chino sin romper el beso. Se separaron por falta de aire pero cuando lo recuperaron volvieron a juntar sus labios. El timbre los interrumpió haciendo que se separasen–. Te espero a la salida.

–Allí estaré –dio un rápido beso fue su confirmación antes de ponerse de pie para ir a clases.

Fin Flash Back

Flash Back

En los pasillos del instituto…

–Jajaja, ¿en serio? –preguntó el menor intentando salir de su asombro.

–Sí, se estuvo restregando la mancha por lo menos una hora –contaba Kai muy animado.

Takao abrió su taquilla y el bicolor se apoyó en la de al lado sin dejar de mirar al joven de cabellos azules–. Jajaja, pobre chico.

–Sí –sonrió–. Me encanta tu risa.

Takao lo miró sonrojado y cerró la taquilla– ¿Y qué me dices de ese chico? Consiguió quitarse ese tatuaje supongo. –comentó intentando cambiar el tema.

–Sí, pero no veas lo que sufrió –se acercó al menor mirando esa sonrisa que le hacía verse tan irresistible.

–¡Takao! –el aludido buscó a quien le llamaba entre tantas personas que circulaban los pasillos.

–Rei –le sonrió. El otro no dudó en besarle una vez que estuvo a su lado– ¿Nos presentas? –preguntó ansioso.

–Claro, Rei. Este es Kai Hiwatari, está en mi clase y es nuevo en la ciudad y Kai éste es Rei Kon...

Interrumpiendo a Takao en su presentación se atrevió a dejar algo en claro primero–. Su novio –se adelantó a decir mientras se estrecharon las manos–. Un placer.

–Lo mismo digo –contestó. Le sonrió al menor–. Tengo que irme ya Takao, hasta mañana.

–Claro, hasta mañana, Kai –le despidió viendo cómo el bicolor se marchaba cabizbajo de ahí. No sabía porqué, pero se sentía mal aunque no había hecho nada malo.

Fin Flash Back

En el patio durante el recreo. Ambos jóvenes estaban en una esquina intentando tener una conversación discreta para los demás. Rei había citado a Takao allí a esa hora con un propósito y Takao se preguntaba para que habían quedado ahí.

–Takao, verás, yo me preguntaba...

–¿Qué?

–Somos amigos desde hace un año y yo... bueno... –seguía titubeando, ya que le daba mucha vergüenza lo que quería preguntar.

–Rei, me estás poniendo nervioso.

–Claro. Takao –finalmente se armó de valor–, ¿te gustaría salir conmigo? Me refiero no a salir para tomarnos algo. Eso no. Bueno también, pero me refiero a salir conmigo como pareja...es que me gustas mucho.

Tras una breve pausa, decidió responder–. No me esperaba esto –respondió un poco confuso.

–Ya... lo imaginaba. Tomate tu tiempo.

–Bueno, verás. No tengo que pensarlo mucho, llevo haciéndolo bastante tiempo y... me gustaría salir contigo como pareja –bajó la mirada que fue de regreso a los ojos del chino, quien le sonrió lleno de felicidad.

Fin Flash Back

Flash Back

Rei esperaba en un parque a Takao. Le había dicho que era algo muy importante y que por favor no fuese a faltar por ningún motivo. Quizás es que Takao había notado sus celos cuando lo veía junto a ese bicolor. Pero no podía evitarlo, el otro lo provocaba siempre. Se acercaba demasiado a Takao para hablarle y eso no le gustaba. El menor llegó corriendo.

–Siento haberte hecho esperar. –se disculpó.

–No importa, ¿qué pasa? –preguntó esperándole con los brazos cruzados, de pie.

–Verás Rei... no sé cómo decírtelo sin hacerte daño.

–¿Qué pasa Takao?

No era justo para ninguno el hecho de seguir ocultándolo, así que intentaría ser lo más directo posible–. Yo... creo que ya no siento lo mismo por ti.

–¿Qué?

–Que ya no estoy enamorado de ti. No sé cómo ha sucedido pero es así. Me he dado cuenta que lo que siento hacia ti es mucho cariño pero no es amor.

–Entiendo –intentó tomárselo con calma–. Kai tiene que ver en esto, ¿verdad?

–Rei. No me lo hagas más difícil de lo que ya es, por favor.

–Takao... respóndeme. No me mientas por favor. Me he fijado en cómo le mirabas.

–Yo... él no sabe nada.

–Lo sabía. Sabía que te alejaría de mí. –comentó enfadado.

–Pero no lo ha hecho, es sólo que... me he dado cuenta de que siento algo muy fuerte por él. Rei, si siguiera a tu lado viviría una mentira y eso no sería bueno para ninguno de los dos –intentaba que su voz fuese la más suave posible–. Rei, durante nuestro noviazgo te he querido mucho, pero me he dado cuenta de que no te doy lo que tú te mereces.

–¿Cuándo se lo dirás a él? –preguntó al ver que Takao había cambiado de decisión respecto a su relación.

–No lo sé. Todavía eres muy importante para mí. Lo siento mucho, de verdad.

Rei tenía mucha rabia contenida en su cuerpo pero al mirar la expresión triste del menor se calmó un poco. Le cogió de la mano y se la besó –No tienes la culpa de nada, es mejor así, ¿no? Si no todo hubiese sido una mentira y si algo no soporto es la mentira. Vivir en un engaño no nos haría más que daño. ¿Al menos aceptarías ser mi amigo?

El otro lo abrazó rápidamente con fuerza, siendo correspondido–. Gracias, siempre seré tu amigo. Gracias por comprenderme.

–Para eso están los amigos –lo abrazó con serenidad, pero cómo si le fuese la vida en ello, sintiendo por última vez esa cercanía del otro joven.

Fin Flash Back

Flash Back

Caminaba por los pasillos de un hospital, mirando los números de las puertas, buscando una en concreto. Cuando se había enterado de que Takao había perdido a su hijo y que estaba hospitalizado por ello, no pudo evitar dejarlo todo y correr hacia él.

–Habitación 206 –leyó. Tocó la puerta siendo abierto por Kai.

–Hola, pasa por favor –le invitó el bicolor.

Vio a Takao mirando a la nada. Se acercó a él y se sentó en una silla que había junto a la cama. Ese era el asiento del bicolor, pero éste no le reprochó nada.

–Takao –lo llamó con voz suave al verle con la mirada tan perdida. El menor estaba demasiado metido en sus pensamientos. Rei miró a Kai quien tenía una mirada triste.

Kai le cogió de la mano y le dio un suave beso, después le acarició la mano–. Takao, Rei ha venido a verte desde China.

Takao miró hacia Kai para después mirar hacia Rei–. Rei. –articuló.

–Hola –no sabía que podía decirle–. Siento mucho lo que ha pasado.

–Gracias por haber venido –agradeció, dejando escapar ese nudo en su garganta que había estado reteniendo desde hacía mucho rato. Dejó escapar sus lágrimas y sorbió el moquillo–, significa mucho para mí. Ha sido terrible.

Rei se acercó a él hasta abrazarlo, sintiendo que era recíproco–. Imagino lo duro que ha debido de ser para los dos. Te pondrás bien.

Fin Flash Back

Flash Back

Kai acompañó hasta la puerta de la habitación al chino–. Gracias por haber venido. Los médicos tuvieron que ponerle un sedante para tranquilizarlo un poco.

–Gracias a ti por llamarme. Kai siento mucho lo que os ha sucedido. –dijo sinceramente. Ya que aunque había sido su rival en el amor, sintió que nadie se merecía algo así. Mucho menos Takao.

–Yo también. Ha sido un golpe muy duro del que no se si podremos recuperarnos algún día –intentó sonreír con melancolía pero apenas se le hizo notable la sonrisa–. Estábamos tan ilusionados por la llegada de Alan, que esto nos ha destrozado el corazón –se pasó ambas manos por los cabellos mientras el de ojos dorados lo miraba con compasión. En ese momento no había rivalidad hacia él, si no lástima.

Fin Flash Back

Recordó lo que hace unos momentos le había dicho el menor. Esa niña que llevaba en su vientre era su única esperanza y no era raro que tuviera miedo de perderla a ella también. Había pasado por momentos muy difíciles y al parecer el destino no quería dejarle formar una familia. Tenía que hacer que a Takao no le diese miedo el estar embarazado. Sabía que le costaría días e incluso semanas. Pero tenía que animarle un poco.

&&&Kai&Takao&&&

Sobre la media noche el teléfono empezó a sonar en la habitación de Takao. Aunque dio un respingo, consiguió coger el teléfono.

–¿Diga? –contestó.

–Hola, Takao.

–Hola, Kai. –dijo al reconocer la voz.

–¿Cómo lo llevas?

–Pues no puedo dormir, como siempre, ¿y tú?

–Igual, no puedo pegar ojo. Oye, mañana no voy a trabajar y me preguntaba si puedo hacerte una visita.

–Claro.

–Pues tú dirás a qué hora.

–¿Te viene bien por la mañana?

–Claro. ¿Qué te parece a las diez?

–Bien, allí estaré. Pero...

–¿Pero qué?

–Si esto te va a causar un problema con Rei lo dejamos.

–No te preocupes por él, estará en el trabajo.

–Ah. Entonces seré puntual. Jajaja o al menos lo intentaré.

–Jajaja, seguro que lo serás.

–¿Cómo te sientes? Me refiero con el embarazo.

–Estoy bien, gracias por preguntar.

–Bueno, entonces quedamos en eso, ¿vale?

–Vale.

–Buenas noches.

–Buenas noches –colgaron el teléfono casi al mismo tiempo.

Kai se tumbó en la cama y apagó la luz. Estaba feliz, mañana vería a Takao y Rei no estaría allí con lo cual disfrutaría de su compañía.

Takao se masajeaba la barriga. Como estaba harto de estar tumbado se había sentado en la cama mientras había un crucigrama para no pensar más en el pasado.

–¿Has visto pequeña? Papá se preocupa por nosotros –suspiró–. Takao, ¿en qué lío te has metido? –Se dijo a sí mismo –Sigues amando a Kai como el primer día en el que lo conociste y estás intentando hacer tu vida con otro hombre. Me estoy engañando a mí mismo. Nunca debí de haberle firmado el divorcio –se acomodó en la cama para tumbarse otra vez y cerró los ojos para intentar dormirse.

Continuará...

&&&Kai&Takao&&&

Gracias por sus reviews a:

Traky: Gracias por tu review amiga, sabes que me anima mucho para seguir escribiendo, bueno, al igual que los demás. Cómo ves siguen los flashs Backs, para daros a entender que fue lo que ocurrió en el pasado que los hizo separarse. Poco a poco se está empezando a desvelar todo, o más bien ya fue desvelado salvo por un pequeño detalle... ¿Por qué se separaron?

Killuki–Coni: Hola Killuki, bueno en este capi que también es triste, se puede apreciar cómo el chino ya era celoso en el pasado (y como no, con lo guapo que es mi niño beio, Kai), hay muchos recuerdos, la mayoría tristes, pero aún así espero que te haya gustado.

Takaita Hiwatari: (Se ve a Takaita tirándose de los cabellos) ¿Hermanita? ¿Pero qué te pasa? No te tires de los cabellos que luego te duele XD. Bueno, haremos una cosa, como el responsable de que Takao y Kai no se pudieran besar a sus anchas fue culpa de la alarma del móvil, matemos a Rei... ¿Qué? Tenía que intentarlo. Sé que parte te gustó, la del baño y cuál te puso triste, cuando Takao coge a Alan en sus brazos.

Senshi Hisaki Raiden: ¿Cabeza dura? No, ¿por qué? Cada uno tiene su opinión, no te preocupes. En cuanto a los celos del rubio y el chino, el chino creo que nació así, pero el rubio tiene sus motivos que más adelante confesará. Espero que los recuerdos te aclaren alguna posible duda que tengas Senshi.

Phoenix: Si te pareció triste la escena del cementerio, estoy segura que la escena en la que Takao coge a su bebé en brazos, te parte el corazón cómo me lo parte a mí. Pobrecitos... sufrieron mucho. Uno ahora bebe whisky para olvidar sus penas y el otro tiene bastante con la incertidumbre de saber si su niña va a nacer o no.

Kari Hiwatari: Bueno, pues que llegara a nacer uno y después tuvo cinco albortos desde la perdida de Alan, no es que fueran seguidas, pero el recuento fue ese. Y ahora Takao está preocupado porque al recordar la pérdida de Alan, recordó las anteriores y como es natural, tiene miedo de que su niña tampoco llegue a nacer.

Por favor si os gusta la historia no olvidéis dejar un review. Cuidaos mucho, xao.