-Hola, mucho gusto. Soy Maka Albarn-extiendo mi mano.

Miro mi reflejo en el espejo que White me regalo, supuestamente de segunda mano aunque se ve muy nuevo, y me frunzo el ceño mientras me froto el rostro con cuidado para que la toalla que cubre mi cuerpo no se caiga.

-Mmm ¿Gusto en conocerte? Noooo eso dicen en los animes o en los mangas, va a pensar que soy de esas chicas que dice nya nya todo el tiempo…o puede que ni siquiera sepa lo que es anime, también podría odiarlo.

Camino por mi habitación y sigo pensando que decir cuando lo vea.

-Hola-muevo mi cabeza a modo de saludo, como si fuera jalada por algún hilo invisible frente a mi-soy Maka Albarn ¿Qué onda?

Me arrojo en la cama y hundo mi cara en la almohada pensando si a mi edad aun es aceptable decir onda. Ya no tengo quince años y quizá parezca muy infantil. Giro y entrelazo mis dedos encima de mi estomago.

No quiero parecer infantil, pero soy infantil, va a notarse. Odio estas cosas, no se la manera correcta de actuar con extraños sin alguien de mi confianza.

Había sido una gran sorpresa el ver a Soul en el escenario, cantando. Jamás había dado indicios de querer algo relacionado a la música, ni de asomo. Pero a pesar de que yo era una gran fan de su banda y siempre había deseado conocerlos, no cambiaba el hecho de que mi tormento personal era parte de ello y debía evitarlo.

A la salida del bar, me encontraba pensando que podría cenar, ya que obviamente ya no podría pedir deliverys de cierta pizzería, y tenia que encontrar otra alternativa que no fuera que yo misma cocine.

Y en un abrir y cerrar de ojos tuve a Soul frente a mi con una mirada muy seria y tenebrosamente callado. Por un momento pensé que iba a insultarme o empujarme y que la verdad y el entendimiento había caído como un balde sobre él, por fin.

Me espere muchas cosas, pero no que me pidiera mi número de teléfono.

Yo me negaba y el insistía. ¿Por qué? ¿Acaso tendría que encontrarme un novio falso para que el desistiera de esta locura? ¿Por qué no podía respetar mi decisión de decirle que no, de negarme a este juego de mierda que el intenta con tanta insistencia lograr?

Me arto tanto que finalmente cedí, le iba a dar lo que quisiera por esta noche, pero no llegaría a más. Pero cuando él me dio su teléfono para anotar mi número, había notado que tenía el cierre de sus pantalones ligeramente abierto. Así que como aparentar que escribía era riesgoso y podría desencadenar otra pelea u otro beso, mucho peor para mi autocontrol, le deje una nota. Era muy probable que lo haya leído. Y si no se daba cuenta, no importaba.

En el momento en el que me subí al auto de Killik, las chicas tenían muchas preguntas sobre Soul. Pero les respondí muy tajante que el era algo que quería olvidar. Y de la nada, un día después me habían organizado una cita a ciegas con algún amigo en común que ellas tenían. No se porque acepte exactamente, probablemente fue mi incapacidad de decirles que no a ellas o que deseaba algo de atención masculina que no involucrara a Soul. El beso del bar me había dejado bastante mareada y tonta. Recuerdos de hace años habían vuelto a mi mente y a mi corazón, eso no debía volver pasar. Mientras menos me encontrara con él, mas rápido ese beso quedaría en el olvido.

-Bueno, a la mierda, voy a ser yo. Si le agrado bien y si no le agrado, pues el se lo pierde.

Me levanto de la cama y de los bolsos que deje en el suelo, elijo un vestido blanco sencillo y mis converse negras. Cuando ya estoy vestida, voy al baño y tomo una toalla para secar más mi cabello. Tomo mi bolso y pongo dentro mis cosas vitales por si necesito escapar de este extraño. Celular, audífonos y billetera. Lo necesario.

Una sudorosa caminata de diez minutos después y ya estoy frente al restaurante que me indicaron las chicas.

Por fuera, parece un pequeño local con una puerta muy llamativa.

Tiene un enorme cartel luminoso que dice 'Jellyfish's' en color rosa chicle sobre la puerta y hay dibujos de medusas por todos lados con un estilo de dibujo muy tierno decorándola. Una medusa tiene una frase en vez de una carita y leo lo que dice: 'Entra si te atreves.'

Pues me atrevo.

Coloco una mano sobre el picaporte rosado y empujo la puerta. La cierro detrás de mi y bajo por unas escaleras misteriosas. Todo parece bastante misterioso y emocionante.

Al final de las escaleras, hay otra puerta, pero esta no tiene ningún dibujito tierno, si no que es completamente negra con un picaporte rosa. De mi izquierda, hay una ventana que por debajo tiene un orificio, como para pasar dinero u otras cosas. Espero un poco y me habla una voz femenina.

-¿Si?

-Eh, si. Mi nombre es Maka Albarn. Tengo una reservación creo…-abro mi bolso y de mi billetera saco mi identificación. Las manos me tiemblan de los nervios cuando se la paso por debajo del vidrio.

Escucho el sonido de teclas de computadora continuas y la puerta frente a mi hace el mismo sonido que hace la puerta de un consultorio de dentista. Ese mmmmmmmm o zumbido que significa que la puerta fue desbloqueada o algo así.

Me esta dando un poquito de miedo todo esto.

-Adelante del otro lado un mesero va a llevarla a su asiento. Su acompañante esta esperándola-mi identificación se vuelve a deslizar hacia mí y abro la puerta mientras rezo porque tener un acompañante que sea mínimamente divertido.

-Por lo menos.

No necesité entrar completamente para que la música y la calidez me envolvieran. La música provenía de parlantes en las esquinas del techo. Y era post-hard core. ¡La música que a mi me gusta! ¡Además conocía esta canción!

Con mas animo, me adentro por completo a la habitación y suelto la puerta, dejando que se cierre por si sola.

A mi lado, un hombre adulto, quizás de unos cuarenta años y con traje, asiente en mi dirección y sin decir nada, camina y yo le sigo desde atrás.

No hay ventanas y es un ambiente cerrado, pero no siento nada de calor agobiante por el momento. Las paredes son negras y eso hace que las luces de colores que se pasean por el lugar resalten más. Cuatro paredes me encierran y las mesas están ubicadas para formar un círculo, dejando un espacioso lugar para posiblemente algún entretenimiento y para bailar. Lo que sea será bien recibido por mi.

El hombre se detiene y por lo tanto, yo también. Me asomo por el costado del hombre para ver a mi acompañante y toda la alegría que me había provocado la estética del lugar, se lo lleva Soul con su galante sonrisa puntiaguda que provoca cosquilleos en mi garganta y en mi pecho. Solamente veo que tiene puesta una camisa negra y una americana negra por sobre la mesa, pero solo eso hace que el recuerdo de sus labios sobre los míos pase por mis ojos con la misma velocidad que las luces de colores pasan por el rostro de Soul.

-No corras.

Le doy una mirada al hombre que me escolto a la mesa antes de hacer cualquier cosa y caigo en la cuenta de que Soul soborno a alguien para que este tipo sea nuestro mesero, alejando cualquier posibilidad de golpear-escapar de mi imaginación por la contextura física del señor. Es obvio que no es mesero usual en este lugar y que fue contratado por Soul. Miro a mí alrededor y noto que no hay nadie más en el restaurante. Solamente nosotros tres.

Todo esto esta malditamente planeado. Hasta la puerta no puede ser abierta así como así, si no que necesito la autorización de Soul para que la chica de la ventana abra la puerta. Si no fuera Soul, el chico que conozco de la secundaria, estaría muy asustada por toda esta seguridad para que no me escape. Y no me puedo permitir sentirme alagada por estos detalles. Se supone que debo estar muy enojada. Y es lo que estaré.

Como nada de esto es culpa del mesero y no se merece que le haga pasar una mala noche, me resigno. Arrastro la silla frente a Soul en la mesa y golpeo mi culo contra la silla. El mesero se va, creo que a buscar la carta de la comida.

Soul entrelaza sus dedos y apoya su mentón a la vez que sube sus codos a la mesa. Me sonríe, pero se que se esta burlando de mi. No dice nada y se limita a seguir sonriendo hacia mí, esperando que le pregunte cómo hizo que mis amigas me traicionaran de una manera asquerosa. Pero no quiero saber eso. Simplemente quiero tomar las rosas que adornan nuestra mesa y metérselas en la boca para que deje de sonreír.

Acaricio el mantel azul de seda y evito su mirada.

Nuestro silencio es interrumpido por el mesero que vuelve con los menús y agradezco tener algo que bloquee la mirada rojiza de Soul de mi cara. Me pone nerviosa que este mirándome tan fijo.

Pronuncio mentalmente mi pedido y logro decirlo en voz alta sin tartamudear o trabarme. Soul hace lo mismo y el mesero vuelve a irse, implantándonos otra vez el inevitable silencio.

-¿No vas a hablar? ¿No vas a decir nada?

Levanto mis hombros y el vuelve a intentar que hable.

-¿Te gusta el lugar?

Asiento.

La sonrisa tiembla en su rostro y suspira. Cubre su cara con sus manos y una mirada enojada renace hacia mí.

-¿Ni una palabra?

Un nudo se forma en mi garganta y lo miro a los ojos. Necesito decir todo lo que pienso o voy a tener meterme a mi misma las rosas en la boca para calmar el nudo.

-¿Por qué iba a decir algo cuando es obvio que no te interesa lo que diga? Te rechazo, te rechazo y te rechazo pero no te interesa lo que yo tenga que decir. Me estas escuchando pero no me entiendes-muevo mi mano, señalando mi alrededor-Todo esto es muy lindo. Me gusta el nombre. Jellyfish's me parece algo muy original así como la música de ambiente.

Soul asiente y se cruza de brazos en silencio. El mesero vuelve y acomoda los utensilios y yo no me paro.

-Pero todo lo que me podría haber gustado este lugar fue opacado por el sentimiento de verte sentado aquí, dándome cuenta de que tu eres mi cita esta noche. Lo único que quería esta noche era tranquilidad. Pero estas aquí y me pones nerviosa. No se que decirte para que te detengas. Me tienes harta. No quiero nada contigo y no quiero decir palabras que te hieran más de lo que lo estoy haciendo ahora…

El asiente y se derrite en su lugar, alejando su mirada de mí. Creo que finalmente entiende que esto no puede ser y que debe detenerse.

El mesero vuelve y nos sirve agua en unas copas finas y largas que identifico que son para champagne. Mientras Soul cubre su cara con sus manos, le pregunto su nombre al mesero. Porque ver a Soul como si estuviera a punto de llorar o algo así me hace sentir muy culpable porque no pensé que le afectaría tanto.

El mesero se llamaba Alejandro.

-Quiero entenderte, Maka, de verdad-quita las manos de su cara y me obligo a prestar atención a sus palabras y no a sus hipnotizantes ojos que parecen estar llamándome-pero estar contigo…simplemente así se siente bien ¿puedes entender eso? A pesar de que estas…vomitando encima de mí del asco que me tienes, aun así me gusta tu compañía.

-Pero yo no-

-Ya lo se, no estas interesada. Tienes miedo de que te odie. ¿Pero no crees que eso es decisión mía, no tuya?-vuelve a cruzarse de brazos y se recuesta en su silla, arqueando una ceja.

Bajo la mirada a mis manos y juego con la servilleta de tela.

-Ya establecimos que tú tienes miedo de espantarme con tu personalidad o algún secretillo que tengas. Pero quiero la oportunidad de-

-¿De qué?-espeto y copio su pose-Te estoy diciendo, claramente, que tengo algo que te hará odiarme y arrepentirte de haberme conocido. Estoy protegiéndonos a los dos. A ti, de que tu vida se llene de mierda y a mí de que llenes de mierda mi vida después de que me enamore de ti ¿Qué mierda tienes en la cabeza que no puedes simplemente alejarte de mí y dejarme en paz de una maldita vez?

-¿Es en verdad tan malo?

-Si. Es muy malo, Soul.

Alejandro viene a nuestra mesa con una bandeja de plata y platos encima de esta, el vapor que indica una comida caliente se eleva y mi estomago gruñe. Miro a mi acompañante de reojo y este esboza una ligera sonrisa.

Deja un pequeño plato con una hamburguesa y otro mas, lleno de papas fritas junto con algunos sobre de salsas, frente a mí.

Deja lo que creo que son camarones con alguna salsa igualmente frente al albino.

Comemos a velocidades distintas. Mientras que yo devoro mi hamburguesa, el apenas toca su comida.

-Dijiste que te ibas a enamorar de mí-porque es cierto, pero no le contesto y sigo en silencio.

El lo único que hace es mover pedazos de un lado a otro en el plato y comerse pequeños trozos cada tanto. Suspira y continúa hablando.

-¿Tengo que saberlo?

Dejo la hamburguesa en mi plato y levanto la mirada, lista para volver a discutir con el porque se nota que el silencio no es su pasión. Pero no esta mirándome, continua moviendo la comida en su plato. Se lo ve tan triste y desanimado, para nada el Soul del bar que me beso y pidió mi numero hace solo una noche.

-No tengo que saber este secreto…

-Cierto, no tienes que saberlo. Pero te enteraras y creo que será peor…

-¿No puedes decirlo ahora y vemos como reacciono?

Me río y niego.

-No.

-Mierda.

Y vuelvo a enfocarme en lo que sea que no este referido a el. Tomo mi hamburguesa y le doy un mordisco. Del bolsillo de adentro de su americana, lo veo revisar algo pero no le tomo importancia.

Segundos más tarde, sigo masticando cuando lo veo ponerse de pie y dar vuelta la mesa. Extiende la mano hacia mí sin decirme nada y yo no me muevo. Sin embargo sacude la mano, exasperado y pone los ojos en blanco con una sonrisa sincera.

Es una coincidencia que por los parlantes retumbe Si pudiera salvarte de Deny, que hace que Soul me cante:

-Da-da-da-da-da-dame tu mano, ¿no ves que quiero estar a tu lado?

Y es ahí cuando el sentimiento de la noche del bar renace. Siento cosquillas en el estomago que suben a mi pecho con su imitación exagerada de Deny y antes de detenerme a mi misma, me encuentro yendo al centro de la pista con él.

Bailamos y cantamos. Ninguno baila muy bien, simplemente soltamos movimientos al azar como hacemos en el escenario y sobrevivimos con eso. Saltamos y nos emocionamos por la canción hasta que de un momento a otro, la canción se detiene.

Soul me toma de la cintura y me acerca a él, pegándome a su pecho. Pero yo me resisto y dejo una distancia de un brazo entre nosotros. El niega y se ríe, pero no nos acerca más.

Al principio no reconozco la banda, pero en cuanto escucho la letra con atención, sé que suena I've never felt this way de Our last night.

Contrario a hace un momento, no parece impórtale el ritmo y simplemente nos balancea mientras giramos lentamente. Seria más relajante este simple movimiento si sus manos no estuvieran en mi cintura, tentándome.

Seguimos balanceándonos mientras suspiro, acallándome.

Deseo acercarme mas a él y apoyar mi cabeza en su hombro o apretarlo contra mi como el hizo hace unos segundos. Deseo sentir su calor a través de la tela de la americana, rozar mis rodillas con sus jeans, pero no lo hago. En verdad quiero hacerlo, pero tomo esos deseos, los ato con cables y los arrojo al fondo de mi mente.

Para intentar controlarme, miro un punto sobre su hombro. El se ríe y atrae mi atención. Señala algo en mi pecho y creo que me manche con alguna de las salsas y el queso de la hamburguesa. Insulto en voz alta y el se ríe.

Miro donde señalo y cuando levanto la mirada para preguntarle a que se refería porque mi vestido esta blanquísimo, siento que sus manos toman mi rostro y antes de que pueda resistirme a lo que se que hará, sus labios caen sobre los míos.

Y sin duda, no es un roce como aquella vez fuera del bar. Esta vez los mueve con desesperación y furia contra los míos. Ese día en el bar, él pensaba que yo me sentía atraída hacia él y el beso era una manera de probarlo, pero esta vez ya no es así. No se que es lo que quiere realmente. Tal solo esta persiguiéndome, pero decido arriesgarme a esto. Es demasiado para mi.

Una de sus manos sujeta mi rostro y la otra se va a mi cintura y me acerca a el.

Pero es en ese momento en el que mis deseos cortan el cable y se liberan. Están corriendo libres por mi mente. Ya es tarde. Ya no estoy pensando, ahora mando instrucciones a mis extremidades y ellas obedecen sin cuestionarme.

Le devuelvo el beso a Soul y sus ojos brillan. Frota mi mejilla y aprovecha para enredar sus dedos en mi cabello e inclina mi cabeza hacia atrás. Abro la boca, dejándole paso libre a su lengua exploradora y el gime.

No me detengo. Meto mis manos por debajo de su camisa y acaricio su espalda mientras lo apretó contra mí.

Cierra los ojos y luego me suelta. Se aleja tres pasos de mí y se quita la americana para después arrojarla al suelo sin ningún cuidado, lo que nos da un mínimo tiempo para respirar. Se desabrocha los primeros botones de su camisa y vuelve a mí en un solo gran paso. Me toma por los muslos y con un pequeño salto obligado, envuelvo las piernas en su cintura. Ambos suspiramos por la fricción pero no nos movemos. El me sonríe y yo estoy a punto de ceder, pero no porque estemos excitándonos el uno al otro, si no porque así como en la secundaria, estoy enamorándome de Soul.

O creo que todo este tiempo he estado enamorada de Soul. Ya no lo se. Lo único claro es que hay un sentimiento que revolotea en mi pecho que ya no pienso frenar por nada.

-¿Lo sientes?-jadea. Yo asiento y apoyo mi frente en su hombro. Inhalo su perfume y siento como todos mis huesos se vuelven liquido-No te resistas a esto. Ya veremos lo que sucede, pero no me sigas rechazando cuando tus ojos me dicen que también te gusto, Maka.

Asiento. Lo que siento por el es mas que gustar, desde siempre.

-¿Entonces…?-me besa en cuello y me da cosquillas, me río-¿Te rindes?

-No me queda otra opción, estas sosteniéndome. Si te digo que no, vas a soltarme.

El se ríe y da vueltas conmigo amarrada a él. Cuando se detiene, nos tambaleamos y caemos al suelo. El cae debajo de mí y se lleva todo el golpe en la espalda mientras yo me quejo porque me golpee las rodillas.

-¿Todo bien ahí abajo, Evans?

Quita el cabello de su frente y no me responde, si no que me aprieta en su pecho y rodamos de lado a lado.

-Ya, calmado.

-No puedo evitarlo. Que finalmente te rindas con lo de tu secreto es…orgásmico.

-¿De todas las palabras, tenias que escoger orgásmico? ¿En serio? ¿Te das cuenta de la posición en la que estamos?

-Yo no soy el único consciente-me da una significativa mirada y luego la posa entre mis piernas, donde mi vestido cubre el ligero movimiento que el esta haciendo para provocarme-podríamos hacerlo mas orgásmico.

-Tranquilo. Acabo de darte el si.

-Soy un chico suertudo.

-¿Ah si?

-Creo poder conseguir dos si esta noche. O quizás mas.

Una mano se dirige a mi nuca y la otra, mas abajo. Me besa y golpeo la mano traviesa. Le frunzo el ceño e intento parecer enojada con él, pero no puedo. El no me toma en serio y se ríe.

Se pone de pie y toma mi mano para escoltarme a mi asiento.

No puedo evitar que al ver su sonrisa me ponga a pensar que todo terminara mal cuando se entere que soy Tommy. Se que me odiara mas de lo que ya lo hace, y cuando me hable de Tommy y del rencor que le tiene no podré soportarlo, porque será como revivir todo eso otra vez. Al aceptar esto estoy firmando una sentencia de suicidio prematuro y es una locura.

Pero mientras él me culpe a mí y no a Chrona, todo esta bien. Mientras pueda proteger la única relación familiar que aún le queda, no importa los insultos, golpes o lo que tenga que soportar.

Por Soul, yo mentiría otra vez.