Disclaimer: Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, pertenecen a Yoshiki Nakamura y las canciones aquí descritas pertenecen a la banda de metal Nigthwish.

Cuando Kyoko entro al baño una oleada de emociones la invadía, por un lado estaba demasiado alterada por el repentino arrebato de Reino hace un momento, pensaba que esas sensaciones que había sentido, y que aún palpitaban dentro de su ser, solo eran por la emoción que le había provocado estar en el escenario ante tanta gente, sentir la energía de los asistentes a este pequeño espectáculo, por otro lado el enojo que sentía hacia Fuwa Sho ¿cómo se atrevía a tratarla como si ella le perteneciera? ¿cómo era capaz de intentar prohibirle hacer o no hacer algo?, ese tipo de verdad la enfermaba.

Refresco un poco su cara pasando un pañuelo con agua por su frente y sus mejillas, no quería arruinar el perfecto maquillaje que hizo Mizaky Chan; mientras divagaba por todo lo sucedido hasta ese momento, ese era un día totalmente fuera de lo común, acomodo su ropa que aún estaba un poco desaliñada al igual que su cabello, y se preparo para salir, tomando una gran bocanada de aire para continuar con el show, pero nada la podía preparar para lo que la esperaba afuera.

En cuanto abrió la puerta su mirada fija en el suelo se topo con unos zapatos perfectamente lustrosos, subiendo la mirada pudo apreciar un traje impecable en color blanco y una camisa negra, siguió subiendo la mirada hasta quedar fija en esos hermosos ojos color ámbar, suplicantes, agonizantes que mostraban un dolor dentro de sí que ella nunca había visto, de pronto todas las emociones que había sentido antes se convirtieron en una punzada en su pecho. No podía huir, no podía ni siquiera moverse el sufrimiento era tan grande que sus piernas no respondían a su pensamiento de salir corriendo, una baja en la presión sanguínea y el agudo dolor que se expandía dentro de su pecho le impidieron moverse.

- ¡Kyoko, necesito hablar contigo! - murmuro suplicante aquel hombre tan grande y a pesar de eso parecía quebrarse.

- ¡Habla! - contestó la chica con un hilo de voz. Esa simple frase le había costado tanto pronunciarla sin que se ahora su garganta en lágrimas y jadeos que estaban apunto de implosionar en su interior.

- ¡Kyoko, Yo no te mentí, yo no te engañe!, no estábamos en una relación, solo quería darte tiempo para madurar, para que olvidaras a Fuwa Sho, estabas lastimada y no sabias como amar.

- ¿y a ella?

- Tampoco le mentí, ella sabía que no sentía nada por ella, que Yo amo a otra persona.

- ¿y fue justo?

- Supongo que no.- contesto bajando la mirada avergonzado.

- Pensé que eras diferente a Fuwa Sho y a Reino, pero creo que tu has sido él peor. Fuwa solo me utilizó y ahora me reclama como su propiedad, Reino siempre ha querido tenerme sin amor, pero por lo menos nunca me ha mentido sobre ello. Tu querías mi amor pero no estuviste dispuesto a crecer conmigo, a madurar con migo, a enseñarme cómo amar otra vez y ser amada, solo decidiste esperar mientras tomabas a otra, mientras ilusionabas a otra, no te importaron sus sentimientos como a Fuwa no le importaron los míos. - Las palabras de Kyoko salieron disparadas, simplemente las dijo antes de quebrarse, la última frase la dijo casi gritando pues estaba apunto de no salir pues palabra había formado un nudo en su garganta y en su pecho.

Kyoko no pudo más, gruesas lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas mientras volteaba la cara, pues no quería que la viera llorar aún más por el, reunió todas sus fuerzas para salir corriendo de ahí sin desmoronarse a pedazos mientras corría, dejando a un Tsuruga - Ren con la mirada fija en un punto en la nada, sorprendido, avergonzado, incapaz de procesar todo lo que le había dicho Kyoko en un solo tirón, ¡Tenía razón!, nunca lo había visto así.


Reino caminaba entre las carpas improvisadas como camerinos para el espectáculo de Takarada - Lori, la gente que lo veía pasar se daba cuenta que estaba buscando a alguien pues miraba apresuradamente para todos lados.

- ¿Dónde te metiste caperucita? - musito para si mismo mientras se tocaba la barbilla.

- ¡Hirashi! ¡Hirashi! - una voz firme atrás de Reino hablaba, haciéndolo voltear por inercia ante su nombre. - ¡Así que tu eres "el diablo"! - solo era su apellido pero no pudo evitar voltear al llamado que hizo esa mujer de cabellera negra larga.

- ¿te conozco? ¿cómo sabes ese nombre?¿quién eres? - preguntaba el vocalista confundido, no recordaba a esa mujer ni tenía idea por que conocía su apellido.

- Si, supuse que eras tú, al verte interactuar con Kyoko en el escenario. Soy Kotonami Kanae, la mejor amiga de Mogami Kioto, o mejor dicho de Hirashi Kitoto. - Resoplaba la mujer mientras miraba severamente y con desprecio al cantante.

- ¿Kyoko te lo contó? -

- No, me entere por casualidad... o algo así, aún no he podido hablar con ella adecuadamente. No se que sucio truco usaste para esclavizarla a ti. - Al escuchar esta frase Reino alzo una ceja con incredulidad "si tu supieras quien esclavizo a quien" pensó para si mismo mientras una sonrisa sardónica se dibujaba en sus labios.

- Creo entonces deberías hablar con tu amiga adecuadamente.

- ¡Lo haré!, solo te he buscado para advertirte, mi amiga es una chica inocente, suele tener demasiada fe en la gente, ya ha sufrido por ello gravemente, si te atreves a engañarla o hacerle daño te las veras con migo,te castraré si es necesario. ¿De acuerdo?. - Escupió la mujer con furia en la mirada, para inmediatamente darse la vuelta e irse, dejando a Reino sorprendido por ese repentino ataque de furia. Decidió mejor regresar al lugar asignado para él y su banda.

Al dar una vuelta pego un brinco del susto al ver una pequeña niña, con aspecto diabólico frente a él, con un hermosos e impecable vestido estilo inglés, que no por ello se veía menos aterradora, con un aura de odio a su alrededor, sentía que había bajado la temperatura a cero grados con la presencia de esa niña.

- ¿y ahora tú quién eres? Pregunto

- Soy Maria, ¿por que te portaste tan cercano con mi Oni Chan?- pregunto esa niña con voz fría y mirada penetrante, cualquiera podría pensar que había salido de una película de terror.

- pues por qué era parte del espectáculo - contestó el cantante con cautela.

- ¡mmmm espero por eso sea! - susurró La Niña con un tono escalofriante. Sin decir más se marcho, canturreando como una niña "normal" sin embargo la forma en la que dijo esa simple frase había sonado como una amenaza más aterradora que la propia amenaza de Kotonami Chan.

Cuando al fin logro entrar a su vestuario dio un suspiro, que largo había sido ese trayecto, de pronto escucho un sollozo en un rincón volteó incrédulo al ver la pequeña mancha roja, ¿es caperucita? Pensó sin poder creerlo la había dejado tan llena de energia, tan alegre y ahora parecía marchita.

-¿que te ha pasado ? - pregunto Reino desconcertado al mirarla así

En cuanto Kyoko escucho su voz se puso en alerta inmediatamente se levantó y se arrojó a sus brazos volviendo al llanto incontenible que apenas había calmado.

-¿Quiero irme a casa ? - murmuró la muchacha entre sollozos. Reino estaba desconcertado otra vez estaba tan rota, como aquella ocasión que la encontró en la lluvia.

Sin hacer preguntas tomo su cara entre sus manos limpiando a su vez las lágrimas con los pulgares, sus largas uñas negras rozaron cómo una caricia la blanca piel de la joven.

Ya en el auto la joven actriz, recargada en el vidrio mirando hacia ningún punto en particular, ya calmada pero con los ojos inchados de tanto llorar

Entraron a su habitación inmediatamente Reino le ayudó con su abrigo de caperucita y lo colgó en el closet, la miro de espaldas sin moverse, tratando de contenerse para no tocarla, pero se veía tan sexy, que le estaba resultando demasiado difícil.

Kyoko lo volteó a ver con los ojos muy abiertos y el rostro sonrojado, sin decir nada salió huyendo como corderito asustado hacia el baño,dejando a un Reino confundido el esperaba un golpe, y no solo no recibió uno también no pudo descifrar el rostro de la Chica.

Mientras tanto en el baño Kyoko se echaba aire con ambas manos, sentía que su temperatura había subido a 1000 grados en un segundo y ese cosquilleo en su intimidad, desde que comenzó a desatar su corset ¿que le estaba pasando ? Mejor se metió a bañar para intentar recuperar su temperatura.

Muchas gracias por seguir la historia aunque en mi mente ya tengo como tres capítulos más no he podido escribirlos no he tenido tiempo, gracias por su paciencia. Y ahora tengo problemas con el editor del lo siento pero estoy en un lugar donde no existe señal del cel y tengo que aprovechar cuando salgo a donde si hay señal, pronto regresaré a la civilización.