Capítulo 9: La caída del Imperio. El regreso de Ken Ichijouji

-Hoy Ken será el protagonista, aparte de mí, de la historia. Os voy a contar cómo Digimon Emperador volvió a ser Ken Ichijouji, desde mi punto de vista, aunque no tuve un papel demasiado activo, sí que hice un par de cosas y fui testigo de la lucha final entre Magnamon y Kimeramon, una lucha que, por cierto, daría pie a preguntas muy importantes acerca de los Elegidos.- Yami está bastante emocionado, porque lo que había descubierto esos días era importantísimo para la futura historia de los primeros Elegidos.

-Entonces, ¿nos vas a contar la auténtica leyenda de los Elegidos?- Izzy tiene mucha curiosidad y parece impaciente por descubrir la verdad.

-Pues no, yo escuché la historia cuando tenía 19 años y será cuando lleguemos a esa parte cuando os la cuente.- Rika suelta una risa entre burlona y resignada y los demás resoplan y escuchan atentamente a Yami. Sólo Kari, que ya sabe todo lo que Yami les está contando, está un poco despistada. -Y ahora, si no os importa, comenzaré.-


Por fin ha llegado el verano, y con el verano, Yami ha decidido pasar más tiempo en el Mundo Real, con sus amigos, que en el Mundo Digital. Aunque todos sus planes se vieron trastocados cuando Kari y los demás planearon una acampada a la que no está invitado.

-Lo siento mucho Yami, pero es que…- Kari mira a T.K. como pidiéndole ayuda, no le está gustando nada tener que mentirle así a Yami pero habían decidido hace tiempo no contarle nada a nadie acerca de los digimons, y si se llevasen a Yami con ellos de acampada, descubriría irremediablemte quiénes son en realidad.

-Es que el coche de mi padre es pequeño y Tai, Matt e Izzy han insistido en venir con nosotros así que no cabríamos todos y… lo siento muchísimo.- T.K. le pone una mano sobre el hombro a Yami, sus disculpas son sinceras y en parte lo que dice no es mentira, pero T.K. tampoco disfruta precisamente mintiéndole a su amigo.

-No pasa nada, ya volveréis.- Yami está triste, pero sospecha por qué no quieren que vaya con ellos de acampada, después de todo, aquello coincide sospechosamente con un cese en las actividades de Digimon Emperador que, además, parece haber desaparecido completamente de la faz del Mundo Digital pese a que Ken Ichijouji se había fugado de su casa para, seguramente, acelerar sus planes de dominación.

-Tras despedirse de todos y decirle a Izzy que se pondría en contacto con ellos a través de Internet, Yami se reúne con BlackGatomon y, juntos viajan al Mundo Digital en el que Yami espera encontrar a sus amigos.

Los dos aparecen en una zona montañosa del norte de Folder, la única región de aquel continente que Digimon Emperador había conseguido controlar sin resistencia. Pero, como siempre últimamente, todo está en calma, pese a la presencia de multitud de Torres de Oscuridad, apenas hay digimons por los alrededores y, desde luego, el Emperador no ronda por ahí.

-Mira, creo que deberíamos empezar por el valle en el que hay tantas Torres juntas, tenemos que averiguar por qué las está concentrando tanto si antes solo usaba una por zona.- BlackGatomon ya le había expresado sus inquietudes a Yami antes, pero éste, que había notado el efecto que tenían las Torres Oscuras sobre el poder de la Oscuridad cuando siguiese a Kari hasta el Mar Oscuro, no tiene ninguna duda del motivo.

-Ya te lo he dicho BlackGatomon, esas Torres alteran el mismo poder de la Oscuridad, lo absorben y lo concentran en su interior, ya te lo he explicado mil veces.- Tras aquella terrible pero maravillosa experiencia en el Mar Oscuro, Yami había decidido investigar y analizar las Torres más a fondo y había descubierto que el poder de la Oscuridad se concentraba en ellas, por eso cuando T.K. derribó la única que había en el Mar Oscuro, Yami sintió todo aquel poder siendo liberado.

-Aún así, ¿estás seguro de que Digimon Emperador sabe para qué sirven? Quiero decir, ¿sabe que está desequilibrando este mundo y concentrando el poder de la Oscuridad? Después de todo, si está controlado por el Mal, es posible que no tenga ni idea de lo que en realidad está haciendo y que de verdad crea que esto es un juego.- Ante aquel razonamiento de BlackGatomon, Yami no puede hacer otra cosa que darle la razón, es muy probable que Ken Ichijouji sólo sea una marioneta como lo había sido el primer Elegido de la Oscuridad cuando lo tentaron las fuerzas del Mal.

-Vale, iremos a echar un vistazo, cuando te pones cabezota no hay quien te gane, ¿eh?- Yami sonríe al igual que BlackGatomon y camina entre las rocas hasta llegar a un risco desde el que se divisa perfectamente el amplio valle cubierto de Torres de Oscuridad. En la lejanía, Yami distingue algunas personas paradas frente a una de aquellas Torres.

-Mira, ellos también han pensado que sería una buena idea venir aquí.- BlackGatomon señala al grupo que forman Davis, Kari, Cody, T.K. y sus digimons y, aunque Hawkmon está con ellos, Yolei está ausente.

-Espera un momento, ¿dónde está Yolei?- La pregunta de Yami queda contestada cuando un grito inunda el valle y Hawkmon salta a un profundo y gran cráter que hay en el centro del valle. El grito era de Yolei.

-Ahí la tienes.- BlackGatomon parece entre divertido por el oportunismo con que Yolei había gritado y preocupado por lo que puede haberle pasado.

Pero la diversión se acaba cuando ven a Flamedramon derrotar a un Dokugumon y a Yolei salir de aquel cráter con Hawkmon, inconsciente, en brazos.

Todo el grupo se va a un bosque cercano mientras Yami y BlackGatomon les observan atentamente, tras un buen rato, Davis, T.K. y Cody se separan de la chicas y se alejan rápidamente del bosque.

-Quieres quedarte, ¿verdad?- BlackGatomon sabe que Yami, en lo más profundo de su corazón, desea quedarse y asegurarse de que Yolei y Kari no corren peligro, pero sabe que los chicos solo se separarían de ellas por un motivo de vital importancia.

-No, Kari es muy fuerte, ya viste aquella Luz, ¿no? Podrá proteger a Yolei sin problemas, creo que deberíamos seguir a T.K., Davis y Cody.- Un extraño brillo tiñe los ojos de Yami mientras habla. -Supongo que será más rápido si volamos ¿eh?- Así, cogiendo su Dispositivo con decisión, Yami grita las palabras mágicas. -¡DigiHuevo Evolución!-

Tras la digievolución de su compañero, el niño se monta sobre Garmmon y los dos se alejan volando en la misma dirección que habían tomado los chicos.

Tras un vuelo razonablemente largo, por fin los encuentra, están parados cerca del mar, contemplando una enorme fortaleza que se aleja volando, aquella tiene que ser la base de Digimon Emperador. Yami ve cómo Cody, a través del mar y con Submarimon, y T.K. por el aire, montado en Pegasusmon, se separan de Davis, que se queda en tierra con dos palmos de narices, y persiguen la base del Emperador.

-Tras ellos, Garmmon.- Volando muy alto, por encima incluso de las nubes, para no ser visto por Davis, Garmmon persigue a T.K. y Cody hasta que la fortaleza flotante de Digimon Emperador se detiene en medio del mar.

-Calculo que estamos cerca del punto medio entre Folder y Server y más o menos a la misma distancia de esos continentes que de la Isla File.- Garmmon le da a Yami una información aparentemente trivial, pero que, por alguna razón no sorprende al chico.

-¿No sientes nada?- La pregunta de Yami carece de sentido para Garmmon, que gira la cabeza preocupado. -¿No sientes la Oscuridad?- Aunque más concreta, la pregunta de Yami sigue sin tener mucho sentido y Garmmon niega lentamente con la cabeza.

-Tengo que encontrar el origen de este poder, adelántate un poco, ponte delante de la base.- Garmmon obedece a Yami y se detiene sobre un punto unos cuantos metros por delante de la base del Emperador. Sin previo aviso, y mientras T.K. sobrevuela con Pegasusmon la zona en la que están pero unos cuantos metros por debajo de ellos, un torbellino oscuro se forma rápidamente en el agua, Garmmon siente una gran fuerza proveniente de él y Yami se resbala de sus lomos y cae al vacío, más o menos, donde T.K. estaba un instante antes, pues ahora se dirige hacia la base flotante.

Garmmon baja a toda velocidad y consigue rescatar a su compañero sin que ni Cody ni T.K., que se habían perdido de vista, les vean. Garmmon asciende rápidamente otra vez y se dirige a Yami.

-¿Qué te ha pasado?- Sin embargo, Yami parece inconsciente, así que Garmmon se queda preocupado por su compañero sin saber muy bien qué hacer.

Mientras piensa en algo que pueda hacer para despertar a Yami, Garmmon ve cómo Digimon Emperador desciende en un Mekanorimon y recoge datos de aquel torbellino, cuando el Emperador regresa a su base, Garmmon se fija en que algo más sale del torbellino, algo parecido a una sombra.

-Garmmon…- La voz de Yami suena débil pero Garmmon se alivia de que al menos se haya despertado. -Garmmon, tienes que…- Mientras Yami intenta articular las palabras, Nefertimon y Halsemon se acercan al lugar con Kari y Yolei a lomos, a su vez, una enorme compuerta se abre en la base del Emperador y un digimon enorme, y terrible echa a volar en dirección a ellas.

-Sigue a esa sombra.- La petición de Yami no es precisamente la que Garmmon estaba esperando, y, mirando a la sombra que se aleja hacia la Isla File, Garmmon le pregunta.

-¿Estás seguro? Esa cosa parece suficientemente fuerte para matar de un plumazo a cualquiera, ¿no deberíamos ayudar a los chicos?- Garmmon está tremendamente preocupado, pero en aquel corto rato, Yami parecía haber recuperado algunas fuerzas.

-No, hazme caso, tendrán que apañárselas solos. Esa sombra es…- Yami no termina la frase, simplemente se aferra a Garmmon que sale disparado en dirección a la Isla File, siguiendo a aquella extraña sombra que había salido del torbellino.

Cuando por fin alcanzan la Isla File, Garmmon y Yami ven explosiones a lo lejos, más o menos donde está la base del Emperador. Pero toda la atención de Yami está centrada en la sombra que parece esperarles en aquella playa.

Garmmon aterriza cerca de la sombra y ésta les habla con una voz de ultratumba, profunda y fría, pero cargada de Ira contenida y bien controlada.

-Vaya, vaya, pero si son el Elegido de la Oscuridad y su mascota.- El tono burlón de la sombra no intimida ni a Yami ni a Garmmon.

-¿Quién eres?- La pregunta de Yami es tan simple pero tan atrevida que la sombra se echa a reír. -¿Qué es lo que hay en ese torbellino?- La sombra cada vez ríe más fuerte, todo esto debe resultarle tremendamente divertido.

-El pobre chiquillo ha notado un poder que es incapaz de controlar y se ha desmayado, que pena. Y ahora intentas encontrar respuestas en alguien a quien temes profundamente y del que desconfías.- La sombra parece estar tomando forma, una forma definida.

-Creo que sé quién eres.- Garmmon está llegando a una conclusión espeluznante, pero aquello no puede ser, es una noticia realmente terrible.

-Vaya, si la mascota sabe hablar. Es evidente que eres más lento que tu amo, insignificante digimon. Él está seguro de mi identidad, al fin y al cabo, su poder siempre ha sido una herramienta que ni los míos ni yo hemos dudado en utilizar para nuestros fines.- El tono burlón de la sombra se desvanece a la misma velocidad que su silueta toma forma.

-Eres uno de ellos, uno de los Pecados Capitales. Nunca había sentido semejante poder en mi vida, a tu lado aquella bestia parece un insecto insignificante.- La voz de Yami suena cada vez más decidida y potente, se está recuperando rápidamente del shock sufrido en el torbellino.

-¡Jajajá! Eres listo muchacho, sí, yo soy la Ira, soy…- Ahora su forma se define del todo, ante Yami y Garmmon aparece un demonio alado cubierto por una túnica roja y negra, con un par de cuernos blancos y afilados, dos ojos que brillan tras una capucha que le cubre toda la cabeza y unas alas negras y púrpura terminadas en afiladas garras rojas. -… Demon, el Rey Demonio de la Ira.-

Es terrible, pero golpea con más fuerza a Garmmon que a Yami, mientras que éste último ya se lo esperaba, Garmmon, que solo tenía una ligera sospecha, está aterrado ante la aparición del representante de la Ira, uno de los Siete Pecados Capitales. Ninguno de los dos articula palabra, en su lugar esperan a que Demon continúe.

-Vuestro querido compañero, el de la Amabilidad, esa detestable Virtud que se encargaba de mantenerme a raya, se ha excedido en sus ansias de poder y, gracias a él, el sello de la Amabilidad se ha debilitado lo suficiente para que yo pudiese terminar de romperlo.- La explicación de Demon va cargada de placer y burla ante la perplejidad de sus interlocutores.

-¿Entonces Digimon Emperador es el Elegido de la Amabilidad?- Yami ya lo había sospechado pero aquel ser le confirma sus sospechas. Sin embargo, es incapaz de entender por qué Demon les habla tan tranquilamente y les cuenta todo eso.

-Pobre chiquillo, estás confuso, no entiendes por qué me molesto en explicarte todo esto en lugar de matarte. Escúchame, Kurayami, un nombre bastante apropiado por cierto, Kimura, si supieras cómo fuimos liberados la última vez, estoy seguro de que no tendrías ese gesto de odio en tu cara.- Demon se ríe sonoramente ante la sorpresa de Yami, que intenta disimular su odio y enfado. -¿En serio crees que puedes ocultarme, a mí, la Ira que sientes? Para mí, tu Ira es como un soplo de aire fresco, es lo que me mantiene vivo, mientras existan seres estúpidos que sientan Ira, yo seguiré volviendo a este mundo una y otra vez, y, por desgracia para ti, los Siete Pecados Capitales son sentimientos inherentes a todos los seres vivos, ya sean animales, humanos o digimons.- Yami ya no oculta su enfado pero no puede hablar, sigue sin entender por qué Demon no les ataca.

-¿Por qué? ¿Por qué no me matas? ¿Por qué no has matado a todos los Elegidos que estamos ahora en el Mundo Digital? ¿Por qué me explicas todo eso?- Las preguntas de Yami son recibidas con un gesto de desprecio por parte de Demon.

-Bah, bah, preguntas y más preguntas, sin embargo, Yami, supongo que prefieres que te llame así…- Demon ríe socarronamente ante la reacción de un Yami que no desea oír su nombre pronunciado por semejante criatura. -… te contestaré, verás, no te mato, porque no lo necesito, tú, precisamente, eres el único Elegido que no tiene por qué morir, pues acabarás ayudándonos cuando te des cuenta de cuál es tu sitio. A los demás aún los necesito vivos, pero no te diré por qué, no deseo que interfieras en mis planes. Y tu última pregunta es la más simple de todas, si te cuento todo esto, Yami, es porque, en el fondo, te respeto, igual que respetaba a tu antecesor, tienes un poder increíble que podría sumir todo este mundo lleno de Pecado en la más perpetua Oscuridad y ponerlo a tus pies para gobernarlo, pero no le das rienda suelta, lo rechazas y contienes dentro de ti, me causas lástima, un sentimiento que pocas veces he sentido en mi vida.- El tono de Demon ya no es de burla, es más serio, más sincero, algo increíble en uno de los seres que, se supone, son el origen de todo el Mal. -Yo una vez fui como tú, pero Él me hizo ver todo lo que podía hacer con mi poder.- Tras este críptico mensaje, Demon desaparece dejando a Yami y Garmmon con un palmo de narices.


-Otra cosa que añadir a la larga lista de cosas terribles que he hecho.- Ken está muy abatido, ahora ya sabe que también fue él quien ayudó a liberar a los Reyes Demonio.

-Oye, no es culpa tuya.- Ken mira incrédulo a Yami que rectifica. -Vale, no es solo culpa tuya, todos tenemos nuestra parte de culpa en esto y puede que el más culpable sea yo.-

-No me habías dicho que fueses a hablar de Demon.- T.K. parece ligeramente ofendido pero complacido ante aquellas revelaciones tan inquietantes. -¿A qué se refería con aquello de que había sido como tú?-

-Verás T.K., entonces no lo supe, pero por suerte aprendí mucho de la historia del Mundo Digital, Demon había sido Seraphimon, uno de los Guardianes de Dios y uno de los tres digimons más poderosos de todos, eso ya lo sabíais, por aquel entonces, supongo que se preguntaba de que servía tener tanto poder si no lo podía usar, fue entonces cuando aquel personaje misterioso que Demon había llamado Él, haciendo mucho hincapié en su exclusividad, le tentó con el poder del Mal, igual que acabó tentando a los otros Guardianes. Ahora sé que Él es en realidad Lucemon, el primero y más poderoso de los Siete Grandes Reyes Demonio y que representa el Pecado Capital del Orgullo, un Pecado, por cierto, que debía ser contrarrestado por la Virtud del Valor, que porta nuestro amigo Tai.- Yami hace una pausa para que Tai pueda hacerse el duro y presumir de que posee la Virtud que bloquea a Lucemon. -Más adelante os contaré más acerca de los Reyes Demonio y los Pecados Capitales, de momento quería que supieseis el motivo de que Demon volviera a la vida. La corrupción de la Amabilidad había llegado a tal punto que su sello se había roto de forma definitiva. Kari, T.K. y yo habíamos fallado sin saberlo, nuestra misión era mantener los sellos y cuidar que ninguno se rompiera y, por mi culpa, por no decirles quién era, el primer sello se había roto y ya no había ninguna esperanza de mantener el resto en pie, tarde o temprano, como sabéis, acabaron rompiéndose.- Yami intercambia miradas con todos sus amigos, en gran parte aquello había sido culpa suya, de todos.

-¿No te dolió dejar a tus amigos pelear contra Kimeramon solos?- Matt parece ciertamente indignado, no le está gustando nada la frialdad con la que a veces había actuado Yami en el pasado y no le cabe en la cabeza que no se hubiese quedado a ayudar a T.K. y el resto, sin importar que lo hubiesen descubierto.

-Mira, Matt, entiendo perfectamente lo que quieres decir, sí, me dolió muchísimo dejarles solos contra un digimon que podía haberlos matado, pero yo confiaba en ellos, sabía que eran muy fuertes, sabía que por muy brutal que fuese Kimeramon, ellos tenían algo que les hacía mejores, tenían algo por lo que luchar. Y no deberías subestimar el poder de tener una buena razón para seguir adelante, porque muchas veces eso es lo que nos ha salvado del olvido y la desesperación.- Aunque Yami se refiere más a BlackGatomon y él mismo, aquello podría haberse aplicado a todo el grupo. -Ahora, si no os importa, voy a seguir.-


Tras la desaparición de Demon, Yami se vuelve a montar rápidamente en Garmmon y los dos parten en silencio, de vuelta al lugar en el que habían dejado a los chicos peleando contra aquella bestia. Pero no hay ni rastro de ellos o de la base de Digimon Emperador. Además, aquel extraño torbellino en el agua también había desaparecido.

-Vamos a Folder, es el único sitio que a Ken le queda por conquistar del todo, supongo que estará por allí.- Yami trata de camuflar su preocupación bajo un manto de decisión e ímpetu y Garmmon no trata de preocuparle más de lo necesario, así que se apresura a volar hacia Folder. Cuando llegan a la costa, los daños producidos por aquel salvaje digimon se hacen evidentes, algunas formaciones rocosas están totalmente destruidas, algunas montañas no son más que valles y los valles son ahora cráteres humeantes y ennegrecidos. Aquel rastro de destrucción se suma al hecho de que parecían haber aparecido muchísimas Torres Oscuras desde la última vez que Yami había estado allí. Todo aquello forma en la mente de Yami un panorama desalentador, que no presagia nada bueno con respecto a los Niños Elegidos.

Garmmon finalmente se posa en un pequeño trozo de bosque que había quedado intacto y vuelve a ser BlackGatomon.

-Yami, creo que sería un buen momento para que probases el Analizador de Digimons que has estado desarrollando.- BlackGatomon parece, como mínimo, tan preocupado como Yami.

-Vale.- Yami coge su Dispositivo y lo pone al lado de su portátil. Después ejecuta el Analizador y la pantalla del Dispositivo se ilumina a la vez que en la pantalla del portátil aparecen los datos de la terrible bestia.

-Kimeramon, cuerpo Perfecto, atributo Datos. Está compuesto por las partes de distintos digimons: MetalGreymon, SkullGreymon, Greymon, Garurumon, Kabuterimon, Angemon, Kuwagamon, Monochromon, Devimon y Airdramon. Ataques: Alas Venenosas, ráfaga de energía creada en su boca y disparada a gran potencia, crea hondas de choque casi tan letales como la propia ráfaga. Además es capaz de utilizar los ataques propios de algunos de los digimons de los que está compuesto: MegaExplosión (Kabuterimon), MegaLlama (Greymon), Garra Mortal (Devimon). Y poseé la velocidad casi supersónica de Garurumon.- Yami termina de leer la descripción y se queda de piedra, sin habla.

Durante un momento, los dos se fijan en la imagen de Kimeramon en la pantalla, que semejante bestia esté bajo las órdenes de Digimon Emperador no es bueno, nada bueno, es terrible.

-¿Y cómo se supone que se le puede vencer?- La pregunta de BlackGatomon es tan sincera como terrorífica lo es la respuesta que da Yami.

-No creo que ninguno de nosotros posea suficiente poder para plantarle siquiera cara. ¿Sabes qué? Estaba más tranquilo antes de saber que Kimeramon es prácticamente invencible. Muchas gracias, BlackGatomon.- Yami no mira a nada en concreto mientras apaga su ordenador y guarda su Dispositivo, BlackGatomon parece muy abatido y no les faltan razones para temerse lo peor.

-No creo que sea invencible.- BlackGatomon por fin intenta tranquilizar a Yami. -Seguro que para Demon no es más que un mosquito.- Aunque el digimon no escoge las palabras más adecuadas.

-Genial, ¿qué tal si le pedimos ayuda y de paso le invitamos a un café? Seguro que estaría encantado de ayudar a sus enemigos.- El tono sarcástico de Yami, aunque molesto, expresa una verdad como un templo, tienen más enemigos de los que pueden abarcar y uno de ellos es algo así como la antítesis de un dios.

-Mejor descansamos y pensamos en ello más tarde.- BlackGatomon se tumba en la hierba y Yami le imita sin pensárselo.

···

Ya está anocheciendo cuando Yami y BlackGatomon se despiertan y deciden seguir el rastro de Torres de Oscuridad dejado por Digimon Emperador, una tarea que les lleva casi toda la noche y que les hace pasar por encima de pueblos destruidos con un montón de digimons muertos y heridos, algo que le hace hervir la sangre a Yami como le había hervido en la Aldea Biyomon, pero por fin llegan a un desierto en el que ven la base del Emperador moverse a lo lejos. Allí, en medio de la noche, en unas montañas cercanas, los demás Elegidos parecen contemplar la base como intentando decidir la mejor manera de invadirla.

-Uff, menos mal que están bien.- Yami los contemplan desde el cielo, una vez alcanzada la base, han decidido que para aquello es mejor estar bien preparado y BlackGatomon ha digievolucionado en Garmmon otra vez.

-Si, pero tiene toda la pinta de que van a tentar a la suerte otra vez.- Garmmon parece creer, y está en lo cierto, que los Elegidos planean irrumpir en la base de nuevo.

Yami se encuentra en su elemento, mientras sea de noche, la oscuridad los protege de las miradas de sus amigos y pueden acercarse más a ellos sin ser descubiertos.

-Entonces, si usamos el oleoducto podremos detenerla.- Cody parece decidido y los demás asienten en señal de conformidad. Tentomon, Agumon y Gabumon, que están allí con ellos, bajan la montaña y se pierden de vista enseguida, aquello no le gusta nada a Yami, tiene toda la pinta de que están a punto de hacer una locura.

De repente, una llamarada aparece en medio del desierto e intercepta la base del Emperador, prendiéndole fuego en varias zonas. Todo eso debía estar planeado, porque los Elegidos enseguida se montan en sus digimons y se alejan hacia la base para entrar en ella aprovechando la confusión que debe reinar en el interior.

-No, si al final va a resultar que tenían un plan y todo.- Yami no puede creerse que aquello les hubiera salido bien, pero enseguida se da cuenta de que tarde o temprano tendrían que enfrentarse a Digimon Emperador y cuando eso sudeciese…

-No me habías dicho que fueran unos grandes estrategas…- Garmmon también parece confuso por el éxito de los chicos.

-Bueno, es que Davis y Yolei no son precisamente muy de hacer planes… seguro que Izzy tiene algo que ver, voy a ver si está despierto.-

Yami enciende otra vez el portátil e intenta ponerse en contacto con Izzy.

-¿Qué pasa Yami? ¿No has visto qué hora es?- Izzy parece más estresado que molesto.

-Lo siento, es que quería preguntarles una cosa a los chicos…- Yami intenta fingir un tono inocente y despreocupado.

-Pues va a ser que no, verás… están… durmiendo, si, eso es.- Izzy, que se había puesto nervioso por la pregunta de Yami, se inventa una excusa sobre la marcha.

-Oye Yami, ¿no deberías estar durmiendo tú también?- Esta vez es Tai el que habla, que aparece a la derecha de Izzy, con cara de sospecha.

-Es que… estoy sacando a pasear al gato.- Yami oye como Garmmon se queja detrás de él pero no le hace caso.

-Chico, qué raro eres.- Tai se lleva las manos a la nuca y se queda con aire despreocupado, mirando a la pantalla del ordenador de Izzy.

-Lo que tú digas Tai. ¿Cuándo vais a volver?- Esta vez, la pregunta de Yami hace que Matt se ría y mire a Tai burlonamente.

-¿Es que echas de menos a Kari?- Yami se ruboriza un montón ante la pregunta de Matt que ha aparecido a la izquierda de Izzy. -No te creas que no lo sabemos perfectamente, tienes a mi hermano y a Davis súper celosos, aunque T.K. es más hábil al ocultarlo.- Matt sigue sonriendo de oreja a oreja mientras Yami y Tai se sonrojan cada vez más, uno de vergüenza y el otro, además, de indignación.

-Matt, deja en paz a mi hermana, ¿quieres? Ya tengo bastante con aguantar las idioteces de Davis.- De repente, el gesto ofendido de Tai se sustituye por una risa burlona y vengativa. -Hablando de Davis, ¿qué te pasó ayer con su hermana?- Tai parece haber dado en el clavo, porque Matt se sonroja aún más que ellos.

-Lo que pasó es que voy a matar a Davis en cuanto tenga la más mínima oportunidad.- Yami asiste perplejo a aquel "espectáculo" por llamarlo de alguna manera.

-Vaya par.- Izzy mira a sus dos amigos con gesto exasperado. -Oye Yami, ¿qué querías decirles a los chicos?- Yami no se esperaba aquella pregunta, él solo quería comprobar si Izzy estaba despierto.

-Nada importante, ya se lo diré en persona.- Yami finge un bostezo. -Uff, tenéis razón, creo que voy a volver a casa a dormir.- Tras despedirse un poco apurado, Yami apaga el portátil y se sienta con la espalda apoyada contra una roca.

-¿Así que paseando al gato, ehh?- Garmmon parece ligeramente ofendido pero también divertido, seguramente por lo que había dicho Matt.

-Bah, no te pongas así y túmbate a esperar que salgan.- Yami se pone más cómodo, cruza las piernas y se queda mirando fijamente a la base.

Por fin, tras un par de horas y cuando ya está amaneciendo, después de varias inquietantes explosiones, Yami y Garmmon ven aparecer al Emperador acompañado de Wormmon y a lomos de un Airdramon, a Kimeramon peleando contra un dinosaurio azul envuelto en una armadura dorada y que se parece mucho a Flamedramon, y a los Niños Elegidos, que salen a pie de una base que está ya prácticamente destrozada.

Yami vuelve a coger rápidamente su portátil para analizar al digimon de armadura dorada.

-Magnamon, cuerpo Armo, atributo Vacuna. Digimon nacido a partir de la digievolución de Veemon con el DigiHuevo del Milagro. Ataques: Magna Explosión, ataque definitivo en el que concentra toda la luz dorada de su armadura y la libera en una gran explosión, Magna Luz, Puño Magno y Magna Patada.- Yami le da un golpecito a Garmmon. -¿Tú sabes lo que es el DigiHuevo del Milagro? ¿Existe algún Emblema así?- Ante la pregunta de Yami, Garmmon niega con la cabeza y con aire confundido.

Juntos, contemplan como Wormmon se sacrifica para darle sus fuerzas a Magnamon, algo que hace que Yami se levante sorprendido y entristecido, y éste destruye a Kimeramon con su Magna Explosión, una fuerte explosión de luz dorada que pulveriza a la terrible bestia.

Finalmente, y tras su derrota y la muerte de Wormmon, Digimon Emperador se arrodilla derrotado y llorando, sus ropas de Emperador se desintegran en el aire mientras él lamenta a gritos todo lo que había hecho, todo el mal que había causado y los Niños Elegidos le contemplan, quietos. Ken Ichijouji se levanta torpemente, y les da la espalda a los que habían sido sus enemigos, comienza a caminar trastabillando por el desierto y el resto de Elegidos se le quedan mirando un rato hasta que se alejan de allí con aire alicaído.

-Garmmon, tengo que hablar con él.- Yami se monta en su digimon y se dirige volando, con cuidado de que los demás no le vean, hacia Ken Ichijouji, que se queda asustado, mirando hacia aquel al que había temido desde la primera vez que le había visto.

-¿Vienes a reírte de mí?- La voz de Ken suena desganada, triste, derrotada y desesperada. Yami nunca había sentido tanta pena por nadie, desde que lo conociera, no había dejado de pensar que él podía convertirse en algo parecido a Digimon Emperador.

-No, vengo a pedirte una cosa.- Ante la frase de Yami, Ken levanta una tablilla de color rosado que lleva inscrito un signo extraño, el Emblema de la Amabilidad. -No, no es eso lo que quiero, quiero que no te des por vencido.- Ahora Ken le mira escrutadoramente, con una mirada aún más desesperada que antes. -Piensa en lo que has hecho y, si alguna vez te sientes con fuerzas para hablar de ello, búscame.- Las palabras de Yami resuenan en la cabeza de Ken unos instantes después de que Yami se haya ido. Aquel chico, por extraño que pareciera, parece no guardarle ningún rencor.


-Vale, vale, vale. Tengo algunas preguntas que hacerte.- T.K. está terminando de anotar las cosas en su bloc y Yami le mira con expresión impaciente. -Primero, ¿a qué viene esa charla con Izzy, Tai y mi hermano? No parece que tenga mucho sentido…-

-Lo tendrá, no te preocupes. De todas maneras, me pareció interesante porque aquella charla iba a resumir un poco las relaciones futuras entre nosotros.- Yami, entre divertido y extrañado porque a T.K. aquello le pareciese más acuciante, le contesta sin pensárselo pero sin revelar más de la cuenta.

-Bueno, lo que tú digas, pasemos a otra cuestión. ¿Llegaste a volver a hablar con Ken?- T.K. parece bastante interesado, más que antes.

-Sí, volví a hablar con él poco después de que vosotros regresárais de Estados Unidos, donde peleasteis contra Kerpymon y conociesteis a Wallace. Mira, ya que sale el tema os hablaré un poco de aquello, bastante más adelante, cuando me contasteis lo que os había pasado en América, me di cuenta de que aquel DigiHuevo que usó Wallace, que resultaría ser el DigiHuevo del Destino, era otra razón más para creer que existían más Emblemas y que, por tanto, la leyenda que conocía de los Elegidos no contaba toda la verdad.- Yami termina y mira inmediatamente a Izzy que parece bastante ansioso por preguntar algo.

-¿De dónde te sacaste el Analizador de Digimons? No nos habías contado nada de ello.- Izzy parece entre impresionado porque su amigo hubiese desarrollado aquella herramienta e indignado porque no se lo hubiera contado antes.

-Bah, eso fue idea de Andromon, para que pudiese practicar, me encargó que terminara algunos programas que había dejado incompletos en mi portátil. Entre ellos estaban el Analizador de Digimons, el Escáner de Dispositivos, que más tarde me serviría para averiguar más cosas de nuestros inseparables Dispositivos, y un programa que detectaba perturbaciones en el Equilibrio de los mundos. Aunque por aquel entonces solo había logrado terminar el Analizador de Digimons.- Yami, mirando a todos sus compañeros para ver si tienen más preguntas, que no es el caso, se levanta y da por concluida la sesión, el día siguiente va a ser especialmente duro.