Hola a todos! Aún no he recibido ningún review por el capítulo anterior, pero aún así quiero continuar mi historia! Escuchen yo se que a veces da pereza poner un review pero solo cuesta unos momentitos y vieran que me hacen muy feliz!
Capítulo 10 - Redirigiendo la vida parte 2
Jake sonrió y se dio la vuelta, bajó lentamente las gradas de la entrada y llegó al camino. Suspiró tranquilo y miró al cielo, las estrellas habían desaparecido y las cubría una nube negra, parecía que iba a llover, mejor sería que se apresurara a llegar a casa o se mojaría todo. Estaba por comenzar a correr cuando un gritó penetró sus oídos.
-¡NOOOOOOOOOOOOO! -se escuchó dentro de la casa.
El chico se volvió asustado, era un grito desesperado y angustiado algo malo pasaba lo sabía, corrió de nuevo hacia la entrada y abrió la puerta de golpe.
Tras besar a Jake Rose entró a la casa y cerró la puerta tras de sí. Miró a la sala y se encontró con la abuela sentada en un sillón, sus ojos inundados en lágrimas, su vestido arañado, el pelo desordenado y una nota arrugada en sus piernas.
-Abuelita. -dijo la chica preocupada -¿Qué sucede?
La abuela le entregó la carta a Rose mientras sollozaba calladamente. Rose tomó la carta en sus manos, una terrible caligrafía la hizo temblar y su significado la hizo gritar desesperada con la intensión de que sus gritos la rescataran.
La puerta se abrió de golpe y Jake entró en la sala. Rose al verlo se lanzó a sus brazos, llorando desconsoladamente. Jake confundido trató de tranquilizarla, dándole un fuerte abrazo pero Rose lloraba y lloraba, sus lágrimas empapaban la camisa de Jake y este seguía sin entender que sucedió.
Jake alzó a la chica en sus brazos y empujó la puerta principal para cerrarla, la lluvia afuera era ya torrencial. Se sentó en una silla con Rose todavía agarrada a su cuello.
-Tranquila princesa, -dijo él -¿qué sucede? Anda tranquila.
Con cada palabra Rose se aferraba más al chico como queriendo que este no se alejara.
-No me dejes... -dijo ella entre lágrimas.
-¿Qué dices? -respondió él confundido -Jamás te dejaré, jamás. ¡Tú eres mi mundo!
Rose aligeró un poco su agarre. Jake aprovechó la oportunidad para tratar de ver que era lo que ocurría. Por primera vez levantó la mirada y vio a la abuela sentada al otro lado de la sala, ella también lloraba, su vestido de dormir estaba aruñado, como si hubiera estado peleando con un felino, su cabello blanco estaba despeinado, sus ojos empañados miraban al vació, su rostro al igual que el de Rose estaba bañado en lágrimas, pero su mejilla izquierda era diferente, estaba roja, incluso se puede decir que hinchada y su brazo, de este caía un rastro de sangre...
-Princesa, -dijo Jake -¿qué sucedió acá?
Rose miró a Jake a los ojos.
-¿Por qué tu abuela está herida? -preguntó. -Anda déjame curarle el brazo y volveré a ti.
Rose miró a su abuela y fue en ese momento por primera vez que vio su brazo herido. Soltó el agarre que tenía alrededor de Jake y caminó hacia su abuela, se sentó a su lado, sus lágrimas aún resbalaban por su cara. Jake tomó la jarra de agua que estaba en la cocina, un paño, unas vendas del armario y una crema sanadora. Se sentó entonces en un banquito al lado de la señora y le sostuvo el brazo.
-La herida no es profunda. -dijo -Solo superficial.
El chico mojó el paño con el agua del jarrón y lo puso sobre el brazo para limpiar la herida, quitó la sangre que corría hasta su mano y luego cubrió toda la herida con la crema que tenía al lado. Esta era de un color verdoso algo más brillante que el musgo. Cubrió la herida con las vendas y al final la sello con cinta.
-Ya está -dijo el chico al terminar.
-Gracias Jake. -dijo Rose en nombre de su abuela, la chica temblaba de pies a cabeza.
-Ahora dime ¿qué ha sucedido? -dijo él preocupado. -Por favor dime.
Rose tomó una hoja de papel que estaba en el piso y se la entregó a Jake.
-Lee. -le dijo simplemente.
Jake tomó la hoja, era una carta escrita a la carrera, con una caligrafía varonil, esta decía:
El consejo nacional de las fuerzas armadas de Anstervar informa la muerte del soldado Menten, John. Las fuerzas armadas solicitan otro miembro de la familia que se dirija hacia Dudsland inmediatamente para pelear. Según el código 99196 cada familia debe tener al menos un miembro peleando en la guerra si este miembro muere o desaparece, otro debe tomar su puesto. El general Lao ha ordenado que la persona que debe tomar el puesto familiar Menten sea la señorita Rose, puesto que es la única sobreviviente libre bajo ese nombre.
Jake terminó de leer, su semblante era nebuloso. El silencio fue interrumpido por la temblorosa voz de la anciana.
-Los soldados entraron a la casa durante el atardecer. Preguntaron por ti pequeña, pero nosotras no te dejaríamos ir a pelear en la guerra por nada del mundo, así que ocultamos tu paradero.
Rose levantó la mirada. Tras unos momentos dijo en voz alta y dura:
-¿Dónde está Clara?
La abuela guardó silencio un momento mientras recordaba lo sucedido...
Flashback
Clara y la abuela estaban en la cocina preparando la cena.
-Abuela, pon más agua en la sopa. -dijo Clara -Probablemente Jake venga a comer.
Al momento que la abuela asintió, la puerta del frente se abrió de golpe. Las señoras se sobresaltaron y miraron hacia la puerta. Tres soldados del ejército de Anstervar entraron.
-¿Dónde está Rose Menten? -dijo uno de ellos.
-No...no está. -tartamudeó Clara.
El soldado le entregó una nota a la abuela porque era la que estaba más cerca. La abuela leyó la carta sorprendida.
-Pero ella no puede ir a la guerra, es solo una niña.
-Niña o no su hermano está muerto debe venir a luchar.
La mirada de Clara llegó hasta los ojos del soldado casi de brinco.
-¡¿John está muerto!?
-Sí, ya nos tenemos que ir, TRAIGAN A LA CHICA!
-Ella no vendrá, no está aquí. -dijo la abuela.
-Si no está, entonces ella ocupará su lugar. -dijo el soldado señalando a Clara.
-No! Ella no, por favor. -rogó la anciana. -Mi nieta no!
El soldado se volvió hacia la abuela y le sembró una cachetada en el rostro.
-Hágase a un lado vieja.
Clara se acercó a su abuela para protegerla pero, esta se interpuso entre Clara y el soldado.
-Esta familia, está muy afectada ya, Rose es una bebé y Clara no es parte de los Menten.
El soldado sacó un cuchillo de entre su bolsillo y lo agitó frente a la abuela. Este le dio en el brazo y la herida le comenzó a sangrar.
-Ustedes cuidan a la niña, son su familia ahora y si ella no va a pelear lo harán sus cuidadoras.
Los soldados empujaron a la abuela y se llevaron a Clara.
-NOOO, mi niña, NOOO! Devuélvanme a mi niña.
-Clara se fue hacia el sur para que no la encontraran los soldados, porque si no ella tendría que irse.
Rose se levantó del suelo, corrió hacia el cuarto de Clara y lo abrió de golpe. Lentamente volvió a la sala.
-Abuela, las cosas de Clara siguen en su habitación. -dijo seria. -¿Los soldados se la llevaron?
-No hija, no. No digas eso... -la abuela lloraba amargamente mientras pronunciaba aquello.
-No me mientas abuela. -dijo Rose.
La abuela cayó.
-¿Abuela? -exclamó Rose.
-No pequeña, mi niña huyó, se fue... -sollozó la anciana. -Escapó.
-Abuela -dijo Rose secamente, Jake la abrazó por la espalda intentando calmarla -yo no soy una niña dime la verdad.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Por su cabeza pasaban imágenes de su hermano y su madre ya muertos y de Clara a punto de morir.
-Me acabo de enterar que mi hermano a muerto, abuelo -dijo la chica con la cara empapada por las lágrimas y la voz entrecortada -probablemente mamá esté muerta también. -Jake sujetó su mano con fuerza otorgándole toda su fuerza y su apoyo. -Tengo derecho a saber si Clara se fue a luchar.
La abuela levantó la mirada. Estaba convencida de que Rose tenía razón, a fin de cuentas ya había pasado por una vida muy dura, el acontecimiento con Clara era simplemente otro más. Odiaba que el corazón de la chica se destruyera a causa de la guerra, pero no podía mentirle más... La anciana suspiró.
-Los soldados se llevaron a mi niña. -dijo ella. La anciana simplemente se levantó del suelo y refiriéndose hacia Jake dijo -Joven, por favor no deje sola a mi pequeña Rose esta noche, esto es difícil para ella. -Y sin más la anciana se retiró a su habitación.
Jake miró el rostro de la chica, tenía los ojos nublados, el color cielo de sus ojos había desaparecido y reemplazado por un color hierro. Sus mejillas estaban húmedas, cubiertas de lágrimas, su mirada perdida en las sombras. Su cabello desordenado, caía hasta sus hombros, su rostro pálido y sus labios secos. La chica temblaba de arriba abajo, respiraba entrecortadamente, todo en ella no era más que tristeza.
-Vamos a dormir princesa. -le dijo Jake al oído.
-No quiero. -dijo ella secamente. -Esa habitación me trae demasiados recuerdos que ahora no quiero sentir.
-Es bueno que duermas...
-No dormiré en un cuarto que me haga pensar como ametrallaron a John, como asesinaron a mamá y como Clara me ayudó a decorarlo, cosa que la llevará a la muerte también.
Jake respiró calladamente, no sabía que decir, sabía que todo en esa casa la haría sentirse mal, pero que podía hacer...
-Ven a dormir a mi casa entonces. -dijo él. -Mi cuarto no te hará daño.
-No puedo dejar a la abuela. -respondió ella, su mirada seguía perdida en el vacío y su voz era extrañamente profunda.
-No pasará nada. -dijo él seguro de sus palabras -Le dejaremos una nota, para que no se asuste en la mañana, además es importante que duermas, tienes que evitar los momentos tensos princesa.
La chica simplemente asintió con la cabeza. Jake la sentó en la silla y dijo:
-Te traeré algo de ropa para que duermas y la ropa de mañana, quédate acá, ya vuelvo.
Jake caminó hasta el cuarto de la chica y entró, había cambiado algo desde la última vez que había ido. El aire infantil que antes había, ya no estaba era como si toda la felicidad hubiera desaparecido. Entonces recordó que Rose le había dicho que aquel cuarto lo había hecho junto con Clara, entonces el chico pensó que ahora que Clara se había ido también se habían ido todas las esperanzas y los sueños de su princesa. Jake se acercó al armario de la chica y sacó un pequeño maletín rosa donde metió una camisa y una enagua, un pantalón corto y una camiseta para dormir. Luego se acercó a una gaveta, la abrió y cerró los ojos muy fuerte, luego sacó la ropa interior y la metió en la bolsa rápidamente mientras un rubor cubría su rostro. Se acercó a la cama de la chica y vio un dulce osito rosado encima, también lo cogió y lo metió en el maletín.
Antes de salir al salón, escribió una rápida nota en la que le explicaba a doña Ana que Rose no quería dormir en su cuarto y que por eso la llevaría a dormir a su casa. Junto a la nota dejó la dirección de la casa en caso de que ella quisiera ver a su niña.
A continuación el joven caminó a la sala donde se encontró con Rose.
-Anda, -dijo -vamos ya.
La cara de Rose estaba otra vez empapada en lágrimas, su voz era quebradiza y sus temblores cada vez más continuos. Jake se puso el maletín de la chica en un brazo y luego se agachó junto a ella de espaldas.
-Vamos Rose, súbete a mi espalda, -dijo -te llevaré alzada.
-Y...yo puedo caminar sola. -dijo ella entre temblores.
-Anda, tus temblores no te dejan ni estar de pie. -dijo él serio. -Sube a mi espalda, yo te llevaré.
Resignada Rose se subió a la espalda de Jake, este se levantó con facilidad porque su princesita era liviana como una pluma. Apagó las luces de la casa y salió con la chica en su espalda y el maletín colgando de su brazo.
Tras unos veinte minutos de caminar lentamente llegaron a la casa, por suerte desde que salieron de la casa de Rose había parado de llover. Jake abrió la puerta de su casa y entró, no había escuchado ni una sola palabra de la chica en todo el camino, pero sabía que seguía despierta porque escuchaba sus sollozos entrecortados y sentía sus lágrimas mojando su camisa. Caminó por un pasillo amplio hasta llegar a una puerta de roble. La abrió y entró. Se encontraron entonces dentro de la habitación de Jake. Seguía igual que el día en que Rose durmió ahí, pero para la chica era diferente, lo sentía como un lugar seguro, lejos de todo peligro. Jake se acercó a la cama y sentó a Rose en ella.
-Cámbiate y ponte la ropa de dormir, métete en la cama y yo te traeré una sopita caliente. -dijo el joven dulcemente, pero también serio dándose autoridad para que la chica no se negara. Ella asintió con un leve movimiento y él salió del cuarto rumbo a la cocina.
Pasados unos quince minutos Jake tocó a la puerta de su cuarto, tras escuchar un lejano "pasa", él entró. De milagro, Rose le había seguido las instrucciones y estaba metida en la cama con su ropa de dormir puesta. Tenía además el oso rosado abrazado y se había tranquilizado un poco, al menos ya no lloraba, Jake sonrió.
-Te traje sopa. -Luego se sentó a su lado en la cama para darle de comer la sopa.
-Descuida... -dijo ella -Si puedo comer sola.
El chico sonrió y le pasó el plato, ella lo tomó y comenzó a comer. El color volvía a su rostro con cada cucharada y sus temblores se debilitaban más y más, hasta que pronto estuvo mejor. Al terminar de comer Jake llevó el plato a la cocina al volver le dijo:
-Bueno, ahora solo tienes que dormir. Yo estaré en el cuarto de a la par, si algo sucede, si te asustas puedes ir a buscarme o puedes solo gritar y yo estaré junto a ti de inmediato. No te preocupes.
Rose lo miró asustada.
-¿No estarás conmigo?
-Claro que si, estaré a una puerta de distancia física, pero mi corazón estará contigo toda la noche.
-No quiero que te vayas Jake. -dijo ella, su voz comenzaba a quebrarse de nuevo.
-No me estoy yendo, estamos en la misma casa.
-Por favor... -los ojos de Rose se inundaron de lágrimas. -Por favor, no quiero perderte a ti también no te vayas, no me dejes.
El corazón del chico se hizo un puñito, él se acercó a ella y la abrazó fuerte.
-No me voy princesa. -dijo -Jamás te dejaré. ¡Jamás!
La chica se limpió las lágrimas... -¿Lo prometes?
-Lo prometo. -dijo -Vale si me voy dos minutos para ponerme la ropa de dormir.
-Si...
Jake salió del cuarto y medio segundo después regresó. Llevaba un pantalón largo y una camiseta de rayas verdes. Rose sonrió levemente, su sonrisa no la hubiera notado cualquier persona, pero Jake si que la notó. El joven se acercó al armario y sacó una sabana. Luego se acercó a Rose y le dio un corto beso en la frente.
-Que duermas bien princesa y que sueñes con los angelitos y las nubes de algodón de azúcar.
El color había vuelto al rostro de Rose, pero sus ojos aún se veían nebulosos. Jake caminó hasta un sillón que había frente a la cama y se puso la sabana encima. Rose dijo entonces:
-Estás lejos Jake.
El chico asintió y acerco el sillón a la cama donde estaba acostada la chica. Luego le preguntó:
-¿Acá estoy bien?
-No, sigues muy lejos. –respondió Rose. –Abrázame Jake, por favor.
El joven lo pensó por un momento, por alguna extraña razón no había entendido lo que Rose quería hasta ahora, siempre creyó que su princesita se negaría a una idea así, es decir dormir junto a un amigo o ¿novio? Es decir en ese momento no supo si hacer lo que le pedía o simplemente quedarse quieto. Finalmente aceptó. Jake se levantó del sillón y se acercó a ella. La chica levató las sabanas un poco para que Jake pudiera acomodarse en la cama junto a ella, tuvo suerte que la cama del chico era bastante grande para que ambos entreran comodamente. Jake la abrazó por detrás, aferrándola fuerte con sus brazos.
-¿Así te sientes segura? -preguntó el chico.
-Si, así si estás cerca...
-Buenas noches princesa, que duerme bien.
-Igual Jake y gracias por estár aquí conmigo.
Bueno acá queda este capítulo pero no se preocupen esto va a continuar, no crean que va a amanecer tan rápido!
Un saludo especial de,
Mistery-Lady
