-¡¡¡Harry!!!- se escuchó una voz a mis espaldas que me provocó un escalofrío. Me separé abruptamente de Hermione, mirando a aquella persona que nos interrumpió. Cuando vi de quien se trataba, sentí como si miles de cubitos de hielo cayeran sobre mi espalda y supe que mi felicidad había llegado a su fin.
-¿Qué haces aquí, Cho?-cuestioné con una mezcla de asombro, miedo e ira. Cho había salido de mi vida horas antes de que conociera a Hermione, había decidido quedarse al lado de otro hombre y dejarme, no entendía por qué estaba ahí en ese momento, por qué quería arruinar mi felicidad.
-No cambies el tema, Harry ¿Cómo es posible que me engañes? ¿Cómo pudiste presentar a ésta como tu novia?
Tensé la mandíbula y le lancé una mirada de advertencia. Apreté la mano de Hermione entre las mías y volteé a verla desconcertado cuando sentí que se deshacía de mi agarre.
-¿Qué está pasando, Harry?-cuestionó con el entrecejo fruncido. En ese momento quise explicarle lo que Cho había significado en mi vida y como es que terminó nuestra relación, pero por alguna extraña razón, sentía la garganta seca y no podía articular palabra alguna.
-Pasa, querida, que Harry es mi novio; nos vamos a casar-dijo Cho mostrándole el ostentoso añillo que hace un año había colocado en su dedo. Era verdad, nos íbamos a casar, y no precisamente por que la amara, sino porque me sentía tan cómodo con ella que llegué a pensar que la falta de amor no interferiría en un matrimonio. Pero ahora, luego de haber conocido a Hermione y haber vivido experiencias tan intensas a su lado, comprendí que un matrimonio sin amor sería un infierno para los dos.
Hermione volteó a verme buscando en mis ojos la verdad, no se que fue lo que vio ó que fue lo que mal interpreto, así que cuando su rostro se tornó serio y desvió su mirada de la mía de una forma un tanto brusca, supe que todo estaba perdido.
-Déjame explicarte-susurré al tiempo que tomaba su brazo.
-Creo que no hay nada que explicar, señor Potter.
-Hermione…
-Cormac McLaggen tenía razón al decirme que usted me engañaba.
-No…Hermione-exclamé desesperado. Durante la boda, Cormac había estado envenenando a Hermione; ella no le había creído nada, pero al ver a Cho ahí, afirmando que era mi prometida, pensaba que yo la había engañado y que había jugado con sus sentimientos. Sus ojos me hicieron saber lo dolida y lo decepcionada que estaba; cuando estaba a punto de marcharse, tomé delicadamente su brazo y la obligué a girarse hasta quedar frente a mí.
-Durante este tiempo que hemos estado juntos, mis ojos te han dicho la verdad-susurré, recargando mi frente en la suya-. Mis labios también lo han intentado. Lo que te dije hace un momento no fueron palabras al viento, es lo que realmente siento.
-Es un estupendo actor, señor Potter- respondió con molestia-, me dijo que necesitaba un favor, fingió compartir mi dolor cuando le relaté lo que me había ocurrido, compartió conmigo un intimo momento para ganarse mi confianza, me hizo sentir como nunca antes nadie lo había hecho y me engatusó con una declaración de amor. Lo peor es que realmente me enamoré de usted.
-Hermione…-Exclamé sintiendo feliz pero aterrado a la vez. Ella correspondía a mis sentimientos, pero la mentira de Cho iba a separarnos a menos de que hiciera algo para impedirlo. Por desgracia, no sabia que hacer.
-Ya que su novia se encuentra nuevamente a su lado, no tengo nada más que hacer aquí- dijo, provocando que mi corazón se detuviera repentinamente y que un profundo dolor se extendiera por todo mi pecho.
-No, Hermione; no me hagas esto-supliqué, intentando tomar sus manos entre las mías. Ella se alejó de mí unos pasos y me miró con una sonrisa que no se parecía en nada a las que había visto a lo largo del día, lo que me hizo suponer que era forzada.
-Por favor, agradézcale a la familia Weasley por su hospitalidad-susurró antes de dar media vuelta.
-¡Hermione!-exclamé, caminando velozmente para retenerla-. No puedes irte. ¡Yo te amo!
-¡Basta ya, Harry! deja de mentir- exclamó dolida.
-No te estoy mintiendo, es ella quien lo hace.
-¿¡Cómo creerle a alguien que me ocultó su historia, su nombre y sabrá Merlín que más!?- me miró fijamente y mordió su labio inferior como si quisiera impedir que las palabras salieran de su boca.
-Sé que te mentí antes, pero esta vez te digo la verdad. Cho terminó conmigo antes de viajar hasta aquí, antes de que yo te conociera y de que me enamorara de ti-susurré desesperado. Hermione rió secamente y pasó una mano por sus cabellos.
-Tengo que encontrar a mis padres- fue lo último que dijo antes de marcharse. Me quedé anonadado por unos segundos, cuando por fin salí de mi asombro y corrí tras ella, escuché un leve crack que me informó que Hermione se había desaparecido.
-Hermione-susurré con dolor, recargando mi cuerpo en uno de los arboles. ¿Por qué siempre tenía que pasarme eso a mí? ¿Por qué el destino se empeñaba en quitarme lo que más quería?
-Amor-exclamó Cho en un tono empalagoso.
-¿¡¡¡Qué haces aquí!!!?-cuestioné encolerizado, girando mi rostro para calcinarla con la mirada- ¿Por qué hiciste eso? ¡¡¡Tú terminaste conmigo, me dijiste que amabas a otro!!! ¿Por qué tenías que arruinar lo más hermoso que me había pasado en la vida?
-Harry, cometí un error. Al único hombre que he amado y que amaré, eres y serás siempre tú- susurró con la voz temblorosa. Apreté los puños antes de secar violentamente las lágrimas que rebeldemente habían escapado de mis ojos.
-Tú amor no significa nada para mí, no ahora- dije furioso. La miré por unos instantes antes de dar media vuelta y encaminarme hacia la madriguera. No me importaba que los Weasley se enteraran que les había estado mintiendo, no me importaba que Cormac y Percy se rieran a carcajadas de mí, tan sólo me importaba que Hermione ya no estaba a mi lado. A cada paso que daba, recordaba todo lo que habíamos pasado a lo largo de esas escasas horas. Nunca en mi vida me había sentido tan feliz. Cerré los ojos y vi su rostro, en ese momento odié a la vida por otorgarme momentos maravillosos para después arrancármelos cruelmente y dejarme un profundo dolor que estaba seguro nunca sanaría.
Intenté pasar inadvertido por entre los invitados, pero cuando Luna fijo sus ojos en los míos, se dio cuenta que algo estaba mal y salió corriendo hacía mí para darme un fuerte abrazo, lo que llamó la atención de los presentes.
-¿Qué pasó, Harry? ¿Dónde está Hermione?-al escucha lo último, sentí que mi corazón se paralizaba. No pude evitar apretar los dientes y aferrar a Luna entre mis brazos, buscando la calidez que me habían otorgado los de Hermione. Luna acaricio mi cabello y besó mi mejilla como si hubiese comprendido lo que me sucedía.
-Se ha ido-susurré con dificultad.
-Tranquilo, seguro no tardara en volver; ella no va a dejarte-respondió Luna, tomando mi rostro entre sus manos. Miré sus celestes orbes y por unos segundos deseé ser como ella, siempre optimista y viendo el lado bueno de la vida.
-Ella me quería y Cho lo arruinó todo-murmuré. Como si la hubiera invocado, Cho apareció por entre los invitados que se aglomeraban alrededor de nosotros. Me enfureció verla con lágrimas en los ojos y tuve que contener mis impulsos para no acercarme a ella, sujetarla fuertemente y gritarle que se alejara de mí. No quería arruinar la boda de Luna y Ron, por lo que me separé de mi amiga y me encaminé hacia Cho para sacarla de ahí.
-¿¡¡¡Cómo pudiste hacerme eso!!!?-gritó Cho en medio del llanto-. ¿Cómo pudiste engañarme con esa chica?
-Basta, Cho-dije en un tono bajo sólo para que ella lo escuchara. Pese a que mi voz sonó amenazante, Cho rió ácidamente, lo que me dejó en claro que seguiría con su drama.
-¡No íbamos a casar!-exclamó casia gritos.
-Cho…-advertí, haciendo descomunales esfuerzos por no sacar mi varita y silenciarla con un hechizo.
-¿Desde cuando la conoces? ¿Desde cuando me engañas con ella?
La miré con ironía y tuve que morder mi labio inferior para no gritarle a todo el mundo que fue ella quien me engañó, que sin importarle el compromiso que habíamos hecho, se veía con otro hombre y mantenía una intima relación con él. Adopté una postura sería y me acerqué a su rostro, procurando mantener cierta distancia entre nosotros.
-Hablemos en otra parte, no te conviene que me enfurezca más y sea yo quien hable-susurré a su oído. Cho me miró con una mezcla de enojo y sorpresa y chilló antes de comenzar a caminar hacia la salida. Sentí la mirada de los presentes en mi espalda, pero los ignoré y giré mi rostro para dirigirle una mirada a Luna y Ron, disculpándome por lo que había causado.
-Escucha, Cho-comencé cuando nos encontrábamos a una considerable distancia de la madriguera- Tuvimos algo muy lindo, pero tú decidiste terminar con eso. A decir verdad, me alegró de que lo hicieras, porque me diste la oportunidad de conocer a la mujer más maravillosa del mundo. Sí quieres que todo termine bien entre nosotros; vete.
-Entiende que te amo-susurró con nuevas lágrimas en los ojos. Sólo eso basto para que perdiera el poco control que me quedaba. La fulminé con la mirada y la tomé por los hombros sin medir la fuerza que empleaba.
-Acabas de arruinar mi vida, no vengas ahora a decirme que me amas porque no te lo creo.
-Es la verdad-sollozó.
-Pues mi verdad es que no te amo, que nunca te amé y nunca podría llegar a amarte. Sí me iba a casar contigo fue únicamente porque me sentía cómodo a tu lado. Te tenía cierto cariño, pero tú lo mataste en el momento en que le dijiste todas esas mentiras a Hermione.
Respiré agitadamente y sentí mi corazón latir dolorosamente en el momento en que pronuncie el nombre de aquella chica de rizos castaños que me había cautivado y a la cual amaba con toda el alma. Solté a Cho con brusquedad y me encaminé de regreso a la madriguera, con la promesa de que encontraría a Hermione y le aclararía lo ocurrido.
Cuando llegué, los Weasley me esperaban en la sala, al parecer, la fiesta había terminado. Gruñí con fastidio al ver a Cormac sentado en un sofá, mirándome con una sonrisa triunfal. Con tristeza, recorrí el rostro de cada uno de los presentes; el señor Weasley me miraba con intriga, la señora Weasley con confusión, Ginny me miraba asombrada, los gemelos desconcertados, Bill me miraba con inquietud, Charlie me miraba con pena, Penélope ni siquiera me miraba, Fleur me miraba con indignación, Draco me miraba con el entrecejo fruncido y Luna y Ron me miraban con preocupación.
-¿Qué pasó, cariño?- cuestionó dulcemente la señora Weasley. Intenté sonreír, pero sólo logre formar una mueca de desesperación en mi rostro. Negué con la cabeza y apreté los puños para darme fuerza.
-Le diré lo que paso…-intervino Cormac- Potter nos mintió, engañó a su verdadera prometida y estoy seguro que también le mintió a Hermione para engatusarla.
-No soy como tú-reclamé indignado, pero luego de analizar las palabras de McLaggen y saber tanto lo de los Weasley y en cierta parte lo de Hermione era verdad, sentí que era aun peor que él.
-Cormac-reprendió molesto el señor Weasley.
-Papá, Cormac tiene razón. Harry Potter ha sido un embustero, le mintió a la familia que lo acogió como un miembro más.
-No pretendía hacerlo-susurré sintiéndome aun peor.
-¿Entonces sí lo hiciste?-cuestionó Ginny, cambiando su expresión de tristeza para adoptar una de preocupación. Ella me conocía muy poco, pero sabía que yo no mentía por gusto, sino porque algo me obligaba. Miré a todos nuevamente y deseé encontrar el rostro de Hermione para correr hasta ella y refugiarme en sus brazos.
-Sí-respondí con pesar. Luna se separó de Ron y caminó hasta tomar mi mano, entonces me guió hasta el sofá que minutos antes ocupaba y me ayudo a tomar asiento. Ron, que estaba a mi lado, colocó una mano sobre mi hombro en un intento de darme apoyo. Le agradecí con la mirada y me odié por haber arruinado su noche de bodas. Sabía que después de eso, Luna y Ron estarían tan preocupados por mí como para viajar a Rumania, donde seria su luna de miel.
-Conocí a Hermione horas antes de llegar aquí-susurré, cerrando los ojos para recordar el momento- Fue de una forma muy peculiar y le pedí que fingiera ser mi novia. Estaba harto de los cometarios de Percy, por esa razón no pensé en las consecuencias de aquella mentira. Pero, no me arrepiento- declaré firme. Abrí los ojos y vi que todos (a excepción de Cormac) me escuchaban atentamente.
-¿Por qué nos ocultaste que Cho era tu prometida?-dijo Ginny.
-Lo era-susurré-pensaba darles la noticia este día, pero, poco antes de viajar, Cho me dijo que amaba a alguien más y que no podía casarse conmigo.
-Vaya, Potter; todas te dejan ¿Por qué será?-dijo McLaggen, logrando que todos (incluso Penélope) lo fulminaran con la mirada- quizás por mentiroso
-Cállate, imbécil, si no quieres que te parta la cara- gruñó Ron al tiempo que se levantaba precipitadamente.
-Ron-murmuró su padre, se giró hacia Cormac y lo miró severamente- Te suplico que te marches, no quiero que ocasiones una disputa en mi familia.
Cormac lo miró furioso y se levantó rápidamente para cruzar a zancadas la estancia y salir de la madriguera. Miré a Penélope y me disculpé por ocasionar que corrieran a su primo, ella me sonrió y me hizo entender que ella misma deseaba eso.
-¿Qué pasó después?-cuestionó George. Cerré nuevamente los ojos y a mi mente llegó el instante en que entre corriendo a ese callejón y luego un pequeño incidente, Hermione salía de entre las sombras para ayudarme.
"…Disculpe señor, no me di cuenta de que estaba aquí…"
"…Hermione Granger…"
"…Estuvieron a punto de atropellarlo, ¿En que estaba pensando?..."
"…Los mortifagos secuestraron a mis padres hace varios meses, yo intenté localizaros, pero Rookwood me tuvo presa por algunas semanas…"
"… ¿Cuál es ese favor?..."
-Conocí a Hermione y le pedí que fingiera ser mi novia-susurré recordando su expresión luego de que yo se lo propusiera- ella acepto y entonces nos vimos envueltos en esta mentira. Pero, a pesar de que fue poco el tiempo que convivimos juntos, me enamoré de ella, y sé que ella también se enamoro de mí. Sólo que Cho regresó para arruinarlo todo.
Guardé silencio y miré el piso sin ánimos para decir nada más. Luna me abrazó y Ron colocó su mano sobre mi hombro. Nadie decía nada, pero pude sentir como otras veces, la lastima que sentían por mí y por mi patética vida.
-Si Hermione realmente se enamoró de ti, permitirá que aclares la situación-dijo la señora Weasley. Sonreí tristemente y negué con la cabeza, sintiendo un profundo dolor por que las palabras Molly no fuesen verdad.
-Ella no me permitirá aclarar nada porque fue a ella a quien más le mentí. Además, en estos momentos tiene una preocupación mayor-susurré recordando a sus padres. Cerré los ojos y me prometí salvarlos de los mortifagos; era lo mínimo que podía hacer para agradecerle a Hermione el que me enseñara a amar.
-Estamos contigo, Harry, somos tu familia-dijo el señor Weasley logrando que me sintiera un poco mejor.
Me removí entre las sabanas maldiciéndome por haberlo arruinado todo. Quería volver a dormir con Hermione entre mis brazos, quería besarla y decirle una y mil veces que la amaba. Suspiré en silenció para no atraer la atención de Ron y Draco. A pesar de que insistí para que Luna y Ron viajaran a Rumania, estos se negaron diciendo que no se irían hasta que estuvieran seguros de que estaba bien. ¿Cómo estarlo si acababa de perder a la mujer que amo?
Miré el techo de la habitación y me maldije por no haberle dicho a Hermione la verdad. Quizás si desde un principio le hubiera contado lo que realmente paso en mis relaciones, si le hubiera hablado de Cho y del compromiso, si le hubiera contado que todas me habían dejado por otro, ella me hubiera creído a mí y ahora estaría a mi lado.
"Hermione" pensé cuando vi los rayos del sol filtrarse por las cortinas. Cerré los ojos y vi su hermoso rostro con una mueca de dolor y decepción.
"…lo peor es que realmente me enamoré de usted."
Retumbo en mi cabeza, y sólo eso basto para que las esperanzas nacieran en mi corazón. Me juré que encontraría a Hermione, salvaría a sus padres y viviría el resto de mi vida a su lado.
NOTAS DE AUTOR:
Les agradezco a todas aquellas personas que me han dado palabras de apoyo y consuelo. Me han ayudado mucho a lidiar con el dolor. En este capitulo quise mostrar un conflicto entre Harry y Hermione, pues desgraciadamente ninguna relación es perfecta, siempre sufren de altibajos que sólo el verdadero amor logra superar. Quiero asegurarles que no abandonaré esta historia, quizás tarde un poco en actualizar entre un capitulo y otro, pero no voy a dejarla de lado. No puedo adelantarles nada del siguiente capitulo porque podría arruinar el misterio y algunas cosas de la trama.
Esta historia está dedicada a mi hermana Natalie, que se ha convertido en mi pequeño ángel guardián. Quizás a partir de ahora algunos capítulos sean tristes o nostálgicos, pero no puedo evitar plasmar una mínima parte del dolor que se siente al perder a un ser amado.
Mil gracias por sus comentarios, me han ayudado mucho. Espero que en esta ocasión tengan tiempo para dejarme algún comentario.
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Harry y Hermione
"Estamos juntos en esto"
