Capítulo 9
El compromiso
-¡Desde cuando! – Volvía a preguntar Ron con su cara enrojecida y los puños cerrados.
- Cálmate mi amor.
- ¡Aguarda! – La frenaba a su esposa. - ¡Esto no te incumbe!
- ¿Qué no me incumbe? ¿Acaso la pariste tú?
- Estaba bajo mi cuidado cuando sucedió, yo soy el responsable y yo lo arreglaré. – Frente a ellos Rose, ya vestida, y un avergonzado Scorpius los miraban apenados.
- Disculpen señores Weasley, yo intenté hablar con usted señor, pero Rose me pidió que aguardáramos…
- Tu padre…
- ¡No te atrevas a decir nada más! – Lo detuvo su hija levantándose de la silla – Draco es Draco y Scorpius es una persona totalmente diferente a él.
- ¿Estás segura? – Ron parecía todo un auror interrogando a su hija y a su novio.
- ¡Por supuesto! – Contestaba decidida Rose. – Nunca podría enamorarme de una persona malvada, es inconcebible, y Scorpius es bueno, generoso, amable y siempre me ha apoyado.
- ¡Ya hemos visto como te apoya! – Gritó Ron y Hermione no pudo evitar sonreír por el sarcasmo de su marido y este la miró - ¿Qué es tan gracioso?
- Nada – Llegó a contestar tapándose la boca y observando la mano de su hija, la cual había visto anteriormente pero que ahora le llamaba más la atención con el anillo que portaba – Creo que los chicos tienen metas muy claras.
- ¿Claras? – preguntaba Ron y Scorpius se levantó.
- Yo le he pedido a Rose que fuera mi esposa – Declaró tímidamente y Ron se tambaleó
- Me imagino que te has negado – Decía el pelirrojo pero también reparó en la mano de su hija y sin esperar respuesta de la misma comenzó a gritar - ¡Casarse! ¡Casarse! ¡Y de qué vivirán! ¡Por que yo desde este momento no pagaré una cuota más de este departamento! ¡No le haré la vida fácil a un Malfoy! ¡Jamás!
- Me parece bien señor, de hecho nosotros estamos pagando por él – La respuesta lo dejó anonadado – Redepositamos su dinero en Gringotts y lo pagamos con nuestro trabajo.
- ¿Trabajo? ¿Trabajo? Si recién se reciben. ¿Qué trabajo? – Preguntaba Ron sin entender.
- Ambos hicimos un curso de enfermería y trabajamos en una clínica privada en el verano, la paga es muy buena y al no tener otros gastos, ya que ambos vivíamos con nuestras familias, ahorramos bastante, de hecho estamos intentando reembolsarle todos los años que usted ya ha pagado por adelantado.
- ¿Desde cuando? – Pero Ron no necesitó respuesta – Desde hace cinco años – Se respondía el mismo.
- Disculpa papá, pero tú estabas ausente, yo no quería ser una carga para los tíos y se nos ocurrió a ambos esta idea.
- ¿Alguien más lo sabe? – Los chicos negaron con su cabeza.
- Los felicito – La voz de Hermione desestabilizó a Ron, que le pareció no escuchar bien, pero al ver a su mujer abrazando a ambos chicos no salía de su asombro.
- ¿Felicitar?
- ¡Basta mi amor! – Le decía Hermione – Ellos se aman y están demostrando ser muy maduros, incluso más que nosotros a su edad. Yo confió en Scorpius, se puede ver en sus ojos que no es igual a su padre. – Y Hermione sabía muy bien de lo que hablaba, pero Ron la atajó.
- ¿Y cómo sabes como son los ojos de Malfoy? - Ella tardó en reaccionar pero luego agregó
- Parece que no recuerdas los desprecios que nos hacía y que lo dejé mal parado en tercero dándole un puñetazo. Yo lo recuerdo muy bien. – Ron la miró por unos instantes, él conocía al hijo de Malfoy, recordaba que Harry siempre hablaba muy bien de él y si bien siempre le chocaba el parecido físico con su padre debía reconocer por los dichos de James y de Albus que era una persona muy diferente.
Debía reconocer que lo dicho por Hermione era muy cierto y además a él le caía bien el chico, de alguna manera al verlo junto a su hija le recordaba a ellos, más jóvenes, pero de seguro no más apasionados y sonrió.
- Bien – Llegó a declarar y sus tres interlocutores sonrieron – pero aún no has pedido la mano de mi hija – decía solemnemente.
- Señor…
- ¡No! – Se aventuró a contestar y ante la mirada de sorpresa de todos se largó a reír. – estoy bromeando, no necesitas mi aprobación, no te casas conmigo, lo haces con Rose y en cierta medida me apiado de ti, heredó el carácter de su madre – Confesaba por lo bajo pero haciéndose escuchar a la vez
- ¡Papá!
- ¡Ron! – Lo amonestaban las mujeres y él sonreía.
- No las entiendo, intento llevarme bien con el chico y también me retan.
Y los cuatro se largaron a reír, pero el pelirrojo aún tenía sus reservas.
¿Cómo reaccionaría Draco al enterarse del casamiento?
¿Hasta donde la sangre no pesaría más que el amor?
Todas interrogantes, unidas a las causas sospechosas del regreso de Hermione nublaban su mente.
Pero al sentir los brazos de su mujer rodeándolo y desaparecerlos a su casa todo se olvidaba.
Más tarde, Ron se paseaba nervioso alrededor de la mesa de la cocina.
-¿Crees que hemos tomado una decisión correcta?
- Sólo el tiempo y Scorpius tienen la respuesta a esa pregunta – Le respondía Hermione – Pásame el paquete de fideos, por favor.
Ron se dirigió a la alacena y le entregó la pasta, la cuál ella colocó en el agua hirviendo para luego revolver; una vez lista, también mezcló la salsa, sirvió un poco del líquido en la cuchara y con un gesto de su mano llamó a Ron a probarla mientras ella la soplaba.
Ron sin prestarle demasiada atención la probó, al saborearla, miró a Hermione a los ojos; el brillo en su mirada sacó una sonrisa en ella.
- Hay cosas que nunca se olvidan. – Le decía él y Hermione dejando la cuchara sobre la mesada sacó del refrigerador una cubetera de hielo y declaró
- Y hay otras que no queremos olvidar, por eso debemos repetirlas. – Inmediatamente Ron le siguió el juego, en apenas unos minutos toda la ropa estaba dispersa por el suelo y sobre la mesa y la tercer cubetera entraba en acción.
Ron penetraba a Hermione como un salvaje y ella no se quedaba atrás rasguñando su espalda y presionando los glúteos como queriendo fundir ambos cuerpos.
- ¡Hola! ¡Mamá, pa…! ¡Oh, por Merlín! – Rose se quedó boquiabierta al ver a sus padres sobre la mesa de la cocina haciendo el amor.
-¡Rose! – Hermione empujó a Ron sacándoselo de encima y haciendo que cayera de la mesa, mientras intentaba taparse con la primera prenda que encontraba.
-¡Deja que te expliquemos! – Exclamó Ron asomando la cabeza por debajo de la mesa.
- ¡Lo siento papá! – Sólo dijo la chica saliendo de la cocina.
Apenas ellos se vistieron salieron a la sala donde la chica aún shockeada se encontraba sentada en el sillón.
- Disculpa Rose… nosotros… estábamos…
- No hace falta que me expliques mamá – la frenaba Rose – Pero bien podrían poner un cartel o algo – Decía sonrojada.
- Es que estábamos solos, pensando en lo tuyo con Scorpious y…
- Veo que te preocupaba mucho papá – Llegó a bromear la chica – Ahora díganme… ¿Sobre la mesa de la cocina? ¡Allí donde comemos todos los días!
-¡¿Perdón?! – Dijeron los dos al mismo tiempo y luego se miraron, Ron hizo un gesto para que Hermione lo dejara hablar a él.
- Disculpe señorita, pero usted no tiene ninguna potestad para determinar donde estoy con su madre.
- Disculpa papá. – Ron se cruzó de brazos.
- ¿Qué necesitabas hija? – Le preguntó Hermione para cambiar de tema.
- Simplemente quería saber como estaban, veo que muy bien – se contestó rápidamente – y además dejarlos tranquilos de que Scorpius no dirá absolutamente nada con referencia a lo tuyo mamá.
- Ya lo intuíamos hija. ¿Algo más? – preguntó la castaña.
- No, nada más – Contestó Rose yendo a la chimenea – Bueno en realidad… - Declaró cuando ya estaba dentro de la misma – Gracias por las ideas – Y sin más desapareció, dejando a sus padres boquiabiertos y estáticos.
- ¡Ah no! – Exclamó Ron cuando terminó de caer en la cuenta de lo dicho por su hija – Ahora voy y… - pero Hermione lo interrumpió.
- No señor – Le dijo abrazándolo – Usted tiene un asunto pendiente. ¿Recuerda? – Preguntaba mimosa levantándole la camisa.
- Claro que lo recuerdo – Contestaba él levantándola del suelo y llevándola nuevamente a la cocina, pero esta vez se aseguró de trabar la puerta para que nadie entrara.
Un par de días después la familia se reunió completa en la madriguera para recibir la noticia del compromiso de Rose.
Scorpious estaba más nervioso que el primer día en Hogwarts, y es que el enorme grupo de cabelleras rojas, y algunas pocas morenas y castañas mirándolo seriamente no era nada grato.
Por suerte la mano de Rose apretaba fuertemente la suya y le daba algo de seguridad, al igual que la mirada serena de Hermione.
Al verla más de cerca podría llegar a entender porque su padre estaba tan obsesionado; era una hermosa y buena mujer, Rose había heredado el color de cabellos y ojos de su padre, pero la sonrisa era igual a la de su madre y al parecer el carácter también.
Él ya sabía que la obstinación de Rose no tenía comparación, excepto ahora que veía a su madre mirando fijamente a su esposo obligándolo con ese simple gesto a hablar.
- Bueno – Comenzó a decir Ron – Los hemos reunidos para darles una noticia – Todos lo miraron – Rose y Scorpius se han comprometido y pronto se casarán.
Todos quedaron atónitos observando a la pareja, excepto James, Albus, Hugo y Lily que ya conocían lo que ambos sentían.
Los tres jóvenes muchachos, por detrás de los adultos, le hacían gestos a Scorpious burlándose de él; James haciéndose el ahorcado sacando la lengua; Albus pasando la mano por su cuello como si fueran a cortarlo y finalmente Hugo haciendo un gesto de asco poniendo el dedo índice dentro de su boca, por su parte Lily se limitaba a mirar a sus hermanos y primo haciendo el completo ridículo. A la vez que meneaba la cabeza.
El rubio los miraba sin ninguna aparente emoción, pero Rose podría haberlos matado con la mirada si ellos fuese posible, pero no podía hacer nada porque todos estaban observándolos a ella y a su novio, que parecía frío como un témpano de hielo pero ella podía percibir la mano temblorosa y húmeda sosteniéndole la suya.
- ¿Esta embarazada? – Llegó a preguntar Percy.
- ¡No! – Gritaron los dos chicos.
- No está embarazada – saltó Hermione en su defensa para luego voltearse a mirar a Rose - ¿No? – Le preguntó dudando.
- ¡No! – Volvieron a responder ambos chicos todavía más nerviosos al ver el rostro de Ron.
- Entonces no entiendo – Decía Bill - ¿Qué haces con un Malfoy?
- ¡Él no es un Malfoy! – Exclamó Rose.
- ¿Acaso él no es Scorpius Malfoy? – Preguntó George
- Si, lo es, pero no me gusta para nada la forma acusatoria con la que lo nombran. Scorpious es muy buena persona, tanto James, Albus, Hugo y Lily pueden confirmar lo que digo – Ante dicha declaración, todas las miradas voltearon a los cuatro chicos atrás, que al verse observados dejaron de burlarse de Scorpius.
- ¿Y? – Preguntaba Charly - ¡Vamos que debo regresar a Rumania!
Los chicos no sabían que decir, se rascaban la cabeza y titubeaban, ahora eran Rose y Scorpious los que se burlaban de ellos señalándolos y riéndose de la situación.
- Él es buen compañero, a pesar de ser un Slytherin.
- ¡Bien dicho Albus! – Le decía Hugo.
- ¡Tú cállate Ravenclaw! – Lo retaba James
- Al menos no fui un Slytherin – Se defendía el castaño orgulloso de portar la inteligencia de su madre además de su color de cabello.
- ¡Basta! – Gritaba Rose haciendo que las miradas regresaran a ella – Es increíble que ustedes dos pronto sean aurores. ¡Por favor! ¿Qué clase de protección nos darán? ¡Y tú! – Señalaba a su hermano – Más vale que hagas valer esas neuronas cuando trabajes con papá el año que viene cuando te recibas, y para de dejarte influenciar por estos dos tarados.
- El vocabulario señorita – la amonestaba Molly.
- Perdón abuela, es que estos tres me sacan de quicio, uno más inmaduro que el otro.
- pero…
- No James – Le detenía Ginny de contestar a su hijo– Tu prima tiene toda la razón.
- Igualmente, no hemos venido a confirmar la idiotez de los hombres Weasley y Potter, tercera generación. – Refunfuñaba Rose y cuando todos voltearon a verla nuevamente, se acercó a Scorpius, que estaba aún más nervioso por toda la discusión que sucedió y le dijo mirándolo a los ojos – Tú eres un hombre fantástico, ellos ya lo podrán ver con sus propios ojos, además ya lo dijo mi padre, te casas conmigo, no con ellos – Y lo abrazó para decirle quedamente al oído – Aunque no sé que es menos peligroso.
El rubio ante la broma sonrió y olvidándose por completo la más de una docena de pares de ojos que lo miraban abrazó fuertemente por la cintura a Rose haciéndola levemente levantarse del suelo.
Hermione no pudo evitar recordar su primer beso con Ron y sin dudarlo buscó su mano, la cual ya estaba en camino a su encuentro, al encontrarla tan rápidamente lo miró a los ojos para notar ese brillo particular en la mirada de su marido.
- Ellos van a estar bien – Le decía ella por lo bajo
- Ya lo sé – Respondía él pasándole un brazo por sobre los hombros y acercándola a su lado.
- Bienvenido a la familia – La voz de Arthur sobresaltó a todos. La cabeza de la familia, ya más entrado en años, pero aún conservando ese gesto amable y solidario se acercó lentamente al chico y le abrió los brazos; Scorpious no dudó un segundo y lo abrazó y ambos se palmearon la espalda. Luego se separaron, al voltear Arthur declaró – Tiene un buen apretón, va a caber muy bien en la familia. – Y se largó a reír, siendo imitado por todos que sin esperar nada más, uno a uno fueron saludando al rubio dándole la bienvenida, previa amenazas en broma de lastimarlo permanentemente si algo le sucedía a Rose.
Cuando todos los jóvenes de retiraron, los adultos, sentados en la mesa conversaban sobre las cuestiones más importantes.
- Él no dirá nada – Confirmaba Hermione
- igual deberemos estar prevenidos – Decía Harry – La sangre es la sangre.
- eso mismo pienso yo – Lo apoyaba Ron.
- Disculpen – Scorpious se acercó desde la puerta de entrada, todos quedaron sin habla – Me olvide mi capa… yo…
- realmente lo sentimos Scorpius…
- No se disculpe señora, los entiendo perfectamente – Y sin esperar que alguien dijera algo más confesó toda la verdad – Durante toda mi vida, o al menos desde que tengo uso de razón mi padre me utilizó con un solo fin, averiguar sobre su vida y llevarle datos sobre su persona – Molly se llevó la mano a la boca – Por ese motivo me acerqué a Albus y Rose en primer lugar, yo debía obedecer a mi padre, pero el conocerlos no me fue difícil congeniar con ellos y posteriormente enamorarme de Rose; cuando eso sucedió me di cuenta que mi padre estaba enfermo. Nunca me brindó amor, yo no sabía que era el amor paternal hasta hablar con los chicos, mi madre es diferente, lamentablemente su matrimonio fue arreglado y no tuvo opción, pero ahora está muy bien, fuera del yugo de mi padre y mi abuela, ahora puedo decir que somos una familia feliz. Gracias a su apoyo pude convertirme en una persona diferente a mi padre, calculo que de lo contrario hoy sería tal cual él, cosa que agradezco no ser. Ustedes pueden pensar que soy ingrato, pero no siento absolutamente nada por él, ni amor, ni odio; nada. Hay un vacío que llenó Rose, en parte, y que espero, con el tiempo lo completen ustedes, y me permitan a mi y a mi madre poder formar parte de sus vidas, ahora que seremos emparentados de por vida. Porque le aseguro señor Weasley – Declaró mirando a Ron con absoluta convicción – Yo estaré toda la vida asegurándome que Rose y todos los que la rodean y aman como yo este bien y protegida y no dudaré un instante en dar todo lo que tengo para lograr su bienestar. Bueno, ahora me marcho – giro y se dirigió a la puerta, antes de salir volvió a girar – Le pido disculpas por lo que hizo mi padre señora Weasley, sólo puedo decirle que lo he visto al principio de la semana y él tiene dudas de su actual identidad, así que le ruego esté muy atenta, todos. Señor Potter, creo que él intentará escapar de la prisión.
- eso es imposible – Declaraba seguro Harry.
- Como usted diga, pero yo solo le advierto, mi padre está loco y no debo decirles lo peligroso que es. – Y se marchó definitivamente.
Luego de un largo silencio Hermine habló
- Él es un buen chico.
Y no se habló más del tema.
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Se lo que me dirán: que Ron lo perdonó muy rápido a Scorpious, que los Weasley lo aceptaron sin hacerlo sufrir demasiado, que estoy OBSESIONADA con las cubiteras de hielo, si si si si. Culpable comisario mándeme presa!
Besos Chau.
