Ciaossu~~
Muchas gracias a todas esas adorables personas que me dejan sus reviews n.n por ustedes he estado buscando ideas para este fic xD supuestamente hoy iba a escribir el último capítulo, pero decidí extenderlo más xD creo que nunca más me van a creer cuando diga:esto es un one-shot xD
Mafia.
Esa palabra rondaba sus pesadillas últimamente.
Hibari volvió, pero a la vez no. No cabía duda, solo una persona podía tener unos ojos grises tan penetrantes y hermosos, el tono de su voz no había cambiado en nada, si pudiera acercarse comprobaría que su cabello seguía tan suave y de poder estar con él también se daría cuenta que su actitud era casi la misma. Sin embargo, ese no era su Hibari, el temible guardián de la nube Vongola, que todos los días la desafiaba a besarlo. Se preguntó si sus labios mantenían su sabor, pero rechazó el pensamiento.
Mafia.
Que palabra más compleja.
Tsuna volvió y cumplió su promesa, ella esperó pacientemente dentro de la base, cumpliendo lo que el ex prefecto le había ordenado.
Ella aceptó el hecho de que tuvieran que regresar y confió en Tsuna, la única persona que le trasmitía un poco de paz.
Extrañaba las horas que se pasaba en el rincón del más fuerte de los guardianes, era un lugar frío e incluso trasmitía esa ahora de no-te-acerques, sin embargo cuando entraba parecía que el lugar adquiría un brillo inexplicable.
Cuando Hibari le dijo que ella debía saber qué hacer cuando viera a su yo más joven, Haru creyó que él hablaba del momento en el cual ella regresara a su tiempo y se topara con el prefecto de Namichuu.
Él lo sabía. Él sabía que no volvería. Hibari era el único que conocía el plan del Tsuna del Futuro, pero no le dijo nada, sino que dejó que la sorpresa se encontrara con ella en un doloroso choque del cual aún no se recuperaba.
Diez años. Estaba a diez años de poder gustarle a Hibari. ¿Cómo lo soportaría? ¿Qué había hecho su yo del futuro para gustarle?
Byakuran había dicho que no los atacaría por eso decidió salir sin que nadie lo supiera. Había pasado el tiempo, pero ella seguía siendo una experta escabulléndose dentro de Namichuu, aunque a diferencia de años atrás, esta vez no por qué entraba, ¿quería ver si encontraba a Hibari o simplemente necesitaba algo que le recordara a si misma, diez años atrás? ¿O quizás era otra cosa?
Diez años atrás, cuando ella era la herbívora y él era el presidente del comité disciplinario, que irónico resultaba cómo todo volvió mas o menos al inicio.
Fue en ese instante, mientras recorría el campus de Namichuu cuando se dio cuenta que había fallado a su palabra. No supo qué hacer cuando vio al Hibari de su tiempo. Que decepción, dentro de diez años él la mordería hasta la muerte por eso.
Se sentía como si fuera la única persona que no cumplió.
Al principio se sintió triste, la culpa la golpeaba, pero luego descubrió que no era totalmente su culpa.
Hibari no la había preparado para afrontar la situación. Él lo sabía, pero se había limitado a darle una vaga instrucción de lo que pasaría, la información que le dio no valía de nada, no le servía. Es decir, ¿qué se supone que debía hacer? ¿qué había hecho -o haría- para conquistarlo?
—Todo es culpa de Hibari-san ~desu—dijo. Pateó una piedra que había por ahí y se cruzó de brazos molesta—. Él no le dijo a Haru qué debía hacer.
Tomó todo el enojo que tenía y subió hasta la azotea, donde sabía que él iba a estar. Dentro de diez años podía morderla hasta la muerte, pero sería ella quien atacase primero.
—¡Hibari-san!—llamó, abriendo la puerta que daba hasta la azotea.
Lo encontró durmiendo en el lugar de siempre, sin embargo su grito consiguió despertarlo.
—Herbívora—la reconoció—. No tienes permiso para estar aquí.
—¡Usted es muy malo con Haru!—exclamó ella, confundiendo totalmente al prefecto—. Usted le dice a Haru que sepa lo que tiene que hacer, pero usted no la ayuda a saberlo ~desu, simplemente llega y la ignora.
—No entiendo de qué estas hablando, herbívora, y no me interesa. Vete o serás mordida hasta la muerte—amenazó Hibari.
Pero Haru no se fue, sino que hizo todo lo contrario, avanzó hasta donde se encontraba el guardián de la nube y le dedicó su mirada más desafiante.
—¡Hibari-san! Dentro de diez años, ¡recuerde decirle a Haru qué quiere que haga, o Haru no podrá hacerlo ~desu!—dijo, evidentemente molesta.
Esa fue su última palabra, después de eso se dio media vuelta y se fue por donde vino, dando grandes zancadas para manifestar su ira.
Hibari miró cómo se alejaba, sin entender qué haría dentro de diez años para provocar tal enojo. Realmente, no comprendía muchas cosas de las que estaban pasando, pero no se hacía problema al respecto, había encontrado a los estudiantes desaparecidos, eso era lo principal, en cuanto regresaran, la paz volvería a reinar en Namimori.
Recordó que, cuando se enteró que ella también figuraba en la lista de los desaparecidos decidió que también la buscaría, a pesar de que se tratara de la herbívora que siempre iba en contra de las normas infiltrándose en Namichuu y su desaparición fuera responsabilidad de Midori. Tenía a todo el comité disciplinario averiguando el paradero de Miura Haru y el de los otros estudiantes, porque su caso estaba relacionado con su querida escuela, y además, perturbaba la paz.
—Herbívoras.
Hizo caso omiso a lo que acababa de suceder y continuó durmiendo.
