Naruto no me pertenece.


LA ACADEMIA

Crimela


Yo no le pedí a tu madre que me sacara del orfanato—gritó Naruto.

—No quiero que te acerques a mi familia.

—No puedo robarme a tu familia, Sasuke, porque yo tengo mi propia familia. Aunque no estén conmigo.

Todo empezó unos veinte minutos antes, cuando la señora Uchiha fue al colegio para iniciar los preparativos de la Primera Semana de Clases, y Sasuke y Naruto se encontraron.

Entre los dos, hablar de madres era difícil.

La madre de Sasuke cayó en una devastadora depresión cuando Itachi se marchó del país. Durante los primeros años, dedicó todas sus fuerzas a construir el país y a buscar al hijo de la fiscal Kushina Uzumaki asesinada durante el ataque de las Nueve Colas. Mikoto no se daba cuenta que mientras buscaba el hijo de otra mujer, había abandonado el hijo que le quedaba. No obstante, esto Sasuke lo hubiera soportado mejor, si su madre no se humillara ante Naruto.

Mikoto Uchiha en presencia de Naruto se transformaba en una mujer asustadiza, llena de miedos y culpas. Sasuke no soportaba verla así.

Mientras Sakura planeaba cómo apaciguar los ánimos entre los dos amigos, cayó en cuenta que para Sasuke lo más importante era su familia y su honor. Todas las preocupaciones y los temores giraban alrededor de su vida familiar y Sasuke reaccionaba violentamente cuando percibía una amenaza al honor de su familia.

Sasuke protegía la estima, el prestigio, el poder, el honor de su familia y lo que un Uchiha representaba. Sasuke se ufanaba de ser un Uchiha. Itachi prefirió perder el apellido.

Tu madre perdió un hijo, pero ni yo ni Sakura somos sus hijos—dijo Naruto para finalizar la discusión.

Antes de que Sasuke respondiera, el hijo perdido de Mikoto apareció.

—Al aula. Ya—dijo Itachi, autoritario.

Eh, vale. Pero que Sasuke se calme—gruñó Naruto, Shikamaru y Konohamaru lo siguieron.

No fastidies a Sakura. Ella ya no está en tu estúpido curso—dijo Sasuke a su hermano, un poco ofuscado.

Es cierto, Sakura. ¿A qué has venido? —redirigió Itachi.

Sakura enrojeció.

Le dije a Naruto que lo esperaría.

Itachi asintió, se dirigió a su hermano:

—Anda, Sasuke. Madre debe estar buscándote. Sakura y yo tenemos un examen que esperar.

Sasuke arrugó su frente. Se giró a Sakura.

Ten cuidado con las comadrejas. Se inmiscuyen en tu vida y después se escurren, como si nunca hubiese pasado nada.

Sakura lo vio partir, mientras pensaba en lo tonta que era al esperar a Naruto afuera del aula, donde obviamente se encontraría al profesor. Se apoyó en la pared, para buscar el respaldo que necesitaba.

O.o.o.

—¿Por qué no me lo dijo? —dijo ella, unos segundos después de que el profesor evaluador entrara al aula. En su mochila llevaba el suéter de Itachi, pero no tenía ganas de dárselo.

—¿De qué habría servido?

—Pude haber abrochado la blusa—musitó ella, como si la respuesta fuera obvia.

—¿Y después qué? Era demasiado transparente. De nada serviría—Sakura se ruborizó, él continuó con su lógica aplastante—Además, hubieras armado un escándalo y acabaríamos todos en un problema. No habría tenido tiempo de pensar en el suéter.

Sakura frunció el ceño.

—El escándalo sería para usted—repuso ella, pensando en qué hubiera pasado si gritaba (la reacción normal) y los encontraban juntos, en tal facha—Yo solo soy una víctima.

Itachi la miró, un poco sorprendido.

—¿Una víctima del descuido?

—Una víctima de usted—acusó Sakura, después de todo sí era culpa de él por abandonarla antes de un examen—Sasuke podría ser mi testigo—agregó ingeniosa.

Itachi rio. Sasuke no dudaría en acusarlo de acoso o de algo peor.

—Me quieres en la cárcel.

—Bueno, ¿no debería estar usted ahí? —inquirió ella, con tono inocente. Pensaba en la participación de Itachi en la guerra, en la prisión en que estuvo su padre y en lo enamorada que se sentía de un hombre mayor que ella.

—Quizá. Mis pensamientos no deben ser legales.

Sakura tosió.

—No puede decir eso—suplicó ella.

Él disimuló una pequeña sonrisa, pero Sakura la vio y no pudo enojarse con él. Sentía un calorcito agradable en su cuerpo… pero tenía una duda…

—¿Cuándo termine el juicio por la herencia, se irá del país?

—Te enteraste de eso—murmuró él, Sakura se apenó—Por ahora, me dedicaré al tema de la herencia… ya veremos después.

Sakura asintió y quiso cambiar el tono de la conversación. No debía inmiscuirse en la vida privada de su profesor. Hablaron primero de la fiesta del Monomio, evento que Konohamaru estaba organizando como homenaje al único tema que entendió sin ayuda de Itachi y como fiesta de despedida. Después, mencionaron un libro que Neji le prestó a Sakura y un poco de la campaña del colegio que Ino había delegado totalmente en Sakura.

—¿No se aburre de que le hable de mi vida colegial?—preguntó Sakura.

Él sonrió un poco.

No.

¿Es como si hablara con Sasuke? —preguntó ella, pensando en la ruptura de relación fraternal entre ellos.

La sonrisa de Itachi se amplió.

No, Sakura. Créeme que puedo distinguir a Sasuke de otras personas, aunque tengan su edad.

Pensé que podría aburrirlo—explicó ella.

¿Por qué te importa eso? —preguntó él, en voz baja y Sakura no pudo evitar sonrojarse, pero se recuperó rápido y contestó:

Usted es profesor de matemática. Si lo aburro a usted, no tendré oportunidad con las personas normales.

Itachi se sonrió. La miró escrutadoramente hasta hacerla enrojecer y le entregó un sobre. Sakura lo abrió y leyó la nota. Había aprobado el examen de suficiencia de matemática y en unas escuetas líneas el director se disculpaba por el curso de reposición y por obligarla a presentar el examen.

Sakura sonrió. Sabía que así sucedería, pero era bueno tenerlo en firme.

Gracias—dijo Sakura—Gracias por todo—lo miró a los ojos—Lo que usted ha hecho por mí… No tiene ni idea de cuánto se lo agradezco.

Solo sigue estudiando.

Eso haré. ¡Espere! —exclamó de pronto—Necesito la hoja de respuestas.

Sakura corrió a la Dirección y pidió la hoja de respuestas de su examen, la necesitaba para saber su calificación. Con las preguntas extra había conseguido un 102. Volvió con Itachi y le pidió que cumpliera su promesa.

El hombre le explicó con una amable sonrisa que el trato era un 100, no un 102. Sakura rabió y gruñó, hasta arrugó su hojilla de respuestas, y lo persiguió por los pasillos del colegio, exigiéndole que cumpliera (por los gritos de Sakura, debieron alejarse del aula).

Dijo que me iba a ayudar. Hágalo—demandó la chiquilla, mientras caminaba tras él. Itachi se apoyó en el mirador del segundo piso. Desde ahí podía ver el aula donde sus estudiantes presentaban el examen.

—¿Conoces a Madara Uchiha? —dijo de pronto, con su usual tono de voz tranquilo.

Sakura asintió. Se repuso rápido de la sorpresa que le causó la pregunta. Creyó que le costaría más sacarle las explicaciones y no se imaginó que empezaría por ahí.

Él asesinó a los presidentes Senju y trajo a los Nueve Colas al país. Su intención era derrocar el gobierno de Minato e implantar su propio gobierno. El sacrificio de Minato logró expulsar a los Nueve Colas. Pero no pudo detener a Madara.

Sakura lo miró con inquietud.

Madara solo cambió de estrategia. Toda la familia pensaba como él… y los planes continuaron.

El segundo alzamiento contra el gobierno fue mejor elaborado. Los hechos del ataque de los Nueve Colas le dieron más fuerza, más poder militar e influencia política a los Uchiha. Durante años, se dedicaron a arruinar el gobierno de Sarutobi. Sin recursos y con el pueblo enojado, Sarutobi no soportaría por mucho tiempo. El plan era simple: hacerse del poder del Estado e instalar a Madara como Dictador de la Hoja.

¿Ya todo lo sabías, no?

Sakura negó con la cabeza. No. Eso no se sabía. Se suponía, se creía posible, pero nunca se decía en voz alta y nunca se trataba de explicar. Algunos (malos) ciudadanos creían que los Uchiha provocaron las guerras, para tener más poder. Pero no era cierto. Lo decían para desprestigiar a la familia cuyos esfuerzos habían levantado al país… para ofender a la familia que más se había sacrificado por el bien del país.

Él la miró de reojo, como midiendo cuánto podría impactarla sus próximas palabras.

El éxito de los Uchiha, dependería del fracaso del gobierno—dijo—El gobierno debía fracasar en su lucha contra los rebeldes. Por eso, los Uchiha alimentaron un sector del grupo rebelde: les daban armas, entrenamiento y protección. Sarutobi lo sabía, pero no tenía suficiente poder para hacerles frente.

Sakura retrocedió. ¿Rebeldes comandados por los Uchiha? ¿Dos bandos de rebeldes? ¿Los Uchiha usaron y manipularon a los rebeldes para sus propios intereses? Sus ojos se llenaron de lágrimas…

—Mi padre logró dividir al gobierno y dividir a los rebeldes. Por un lado, estaban Sarutobi y Danzo, por otro lado estaban los Uchiha. En un principio, tenían el mismo enemigo: los rebeldes. Entonces, los Uchiha se apoderaron de un grupo de rebeldes y los usaron.

Sakura negó con la cabeza.

Sasuke dice que trabajé con los rebeldes… Es cierto—confesó Itachi, con la mirada perdida en el aula del primer piso donde sus estudiantes presentaban el examen—Con los rebeldes que trabajaban para mi padre. Sasuke dice que lancé una bomba en nombre de los rebeldes. Es cierto. Una bomba que mi padre dio a los rebeldes y que tenía por objetivo el casco central de la ciudad. Yo cambié el objetivo.

La versión de Sasuke sobre Itachi era cierta. Pero era peor de lo que ella imaginó. El grupo de rebeldes que ella consideraba una masa homogénea de ciudadanos valientes y conscientes se resquebrajó. La lucha en la que ella creyó no tenía sentido… no tenía sentido si ella perdió su unión familiar por trabajar para los intereses de los Uchiha. Suplicó no haber tenido ninguna participación con los rebeldes títeres de los Uchiha. Su familia creía en la democracia, en mejores oportunidades… Su familia no se vendió… ¿o sí?

Había que detener a los Uchiha… a como diera lugar—murmuró Itachi (Sakura tardaría un poco más en entender las dimensiones de esas palabras).

Sakura tomó aire. En su mente, se atropellaban las imágenes de su vida con los rebeldes. Sus padres eran rebeldes por naturaleza, no servían a los intereses de desestabilización y odio de los Uchiha. Estaba segura… pero… ¿sus padres sabían que los Uchiha también mandaban entre los rebeldes? Decidió no pensar en eso. No podría soportarlo, no enfrente de él.

—¿Amenazó de muerte a su familia? ¿A Sasuke también? —consiguió preguntar ella, su voz sonó temblorosa.

Sasuke tendría otra oportunidad.

Itachi... ¿estás hablando en serio?

Te he dicho que no me tutees.

Se dejó caer sentada en el suelo. Itachi sí había lanzado la bomba de los rebeldes. Los rebeldes que apoyaban a los Uchiha. Fugaku Uchiha planeaba atacar con esa bomba la capital de país… ¿Entonces? ¿En qué posición quedaba Itachi? ¿Era un héroe por destruir el arma que destruiría el país? ¿Era un héroe por idear la mejor forma de detener a los Uchiha?

¿Pero Itachi dejó atrás a su hermano por eso? ¿Valía la pena, no había otra salida? Abandonó a su hermano…

Y ella ¿tenía derecho a juzgar, a comprender, acaso?

La Bomba Cero resultó una advertencia para mi familia: renunciaban a sus planes de hacerse con el poder político o el segundo ataque no fallaría—informó Itachi.

Sakura no se atrevió a romper el silencio. Itachi la miró: sentada en el suelo, con la cabeza baja, un pequeño temblor en sus manos. Sabía lo que estaba pensando Sakura en ese momento. Él no le había dicho nada antes por temor a la reacción que tendría cuando se enterara que algunos rebeldes se vendieron al dinero Uchiha.

La duda que acababa de sembrar en ella sobre la participación de sus padres, podría hacer que la perdiera para siempre. Pero ya había lanzado los dados y solo le quedaba esperar a su suerte, sin imaginar que Sakura trataba de explicarse por qué él había decidido seguir su camino sin Sasuke. Terminó su relato:

Mis padres reaccionaron a tiempo y el asunto acabó. Al final, como recordarás, mi madre aprovechó la situación para encauzar las fuerzas populares a favor de ellos y los Uchiha son hoy la gran familia del país. En todo caso, me vi obligado a salir del país... como todos los que conocían de la orden de acabar con los Uchiha.

Sakura permaneció en silencio. Entonces, dos bandos de rebeldes. Los Uchiha traicionaron al gobierno. Los Uchiha usaron el movimiento rebelde para impulsarse políticamente. Los planes de los Uchiha se acabaron cuando sus mismas cartas se volvieron contra ellos: su hijo y su grupo de rebeldes. Y nadie se enteró que los Uchiha planearon todo… desde el principio.

Pero Itachi había abandonado a Sasuke por eso. ¿Por qué?

Elevó un poco la cabeza y sus ojos se conectaron con los de Itachi. Pudo ver la importante que era para él que ella conociera su historia. Una extraña sensación invadió todo su cuerpo cuando se percató del dolor, la desesperación, el deseo de Itachi.

Ella conmocionada desvió los ojos. Su corazón latía con fuerza. Itachi se había abierto ante ella. Tenía que darle una señal que lo aceptaba… ¿Pero podía aceptarlo? Él había abandonado a Sasuke, y podía abandonarla a ella, como su padre lo hizo.

Gracias—murmuró ella.

.O.o.O.

¿Por qué estamos aquí? Ya hicimos el examen. Ya se terminaron las clases—gruñó Konohamaru. Estaban sentados en la mesa donde almorzaban, porque Naruto había insistido en una última comida (ramen) juntos.

—Por primera vez, estoy de acuerdo con Konohamaru—agregó Shikamaru, que le daba perezosos sorbos a su sopa.

—Ya sé. Sakura tiene tarea. O sea, los demás nos podemos largar. Aún tengo cosas que preparar para la fiesta.

—¿Sakura tiene tarea? Por eso tiene esa cara tan triste—preguntó Naruto. Realmente, su idea de almorzar juntos había nacido para alegrar a la muchacha.

—admitió Itachi de pronto, la mujer frunció el ceño—Sakura, piensa que pasaría si la familia Uchiha, fallece durante la guerra.

—¡Vaya que tarea tan difícil tiene Sakura! Y eso que ya aprobó este curso—exclamó Konohamaru. No insistió en irse, porque el tema le interesaba—Además, ¿cómo le va a decir que piense que Sasuke se muere, si ella está enamorada de él?

—Sakura, piensa que Sasuke no muere en el ataque—aclaró Itachi.

—¿Por qué pregunta eso? —dijo Naruto, receloso.

—Para que ocupe la cabeza en algo.

—¿Por qué la guerra? —insistió el rubio.

Los rebeldes querían destruir a los Uchiha, por eso lanzaron la bomba. Si lo hubieran logrado, todavía estaríamos en guerra. No hay mucho que decir—analizó Konohamaru, interrumpiendo el duelo de miradas entre Naruto e Itachi—La bomba pudo haber sido lanzada en la ciudad, en el Barrio Uchiha, en la Mansión Hyuga o en la Torre del Presidente, y siempre sería culpa de los rebeldes. Por suerte, el país reaccionó a tiempo y los rebeldes no lograron entrar a la capital.

Según el niño, terminó la tarea de Sakura.

—Konohamaru, estás incluyendo aspectos que Itachi no mencionó. No sabemos quién atacó a los Uchiha—murmuró Shikamaru.

Es obvio que los rebeldes. Así ocurrió, además—saltó el niño.

¿Por qué los rebeldes atacarían a los Uchiha? No tenían bombas bajo su poder y la muerte de un Uchiha permitiría que alguien como Danzo tuviera más poder. Para los rebeldes un Uchiha más o uno menos no significaba nada—Shikamaru tamborileó la mesa—Fueron los mismos Uchiha quienes dijeron que los rebeldes lanzaron la bomba… pero eso fue porque aún tenían boca para combatir. ¿Y si hubieran muerto? ¿Quién sería el culpable más obvio? El mismo gobierno, que pretendía detener el avance político y económico Uchiha.

—¡¿Qué dices?! Eso es imposible—exclamó Konohamaru. Sabía bien que entre los más interesados en la muerte de la familia Uchiha podía contarse a su abuelo Hiruzen por lo que insistió con la versión oficial de los hechos—Los rebeldes trataron de matar a los Uchiha. Solo ellos han dañado a nuestro país.

—¿Qué tal si el gobierno tuviera razones para detener a los Uchiha? ¿Y si querían dañar al país? La única forma de detener su poder sería eliminándolos. O bien, demostrar que podían ser aniquilados. Por eso la bomba cayó cuando el edificio estaba vacío. Solo fue una advertencia…—analizó Shikamaru.

—¿Te estás oyendo, Shika? Hablas como si los Uchiha planearan la guerra. Y no puede ser. Los Uchiha construyeron este país.

Shikamaru chasqueó la lengua. Pocas veces podían ver al Nara interesado en algo que no fuera vagabundear y Sakura seguía ensimismada la línea de pensamiento del chico.

—Antes del ataque del Nueve Colas, la coyuntura política apuntaba a la abolición del ejército. Los Presidentes Senju querían regular las fuerzas armadas y, por tanto, limitar el poder de los Uchiha, como jefes de policía. Sin embargo, el ataque obligó al país a retomar el estado militar y dejar los planes de democratización. Ahora creemos que es necesario el poder militar de los Uchiha para sentirnos seguros, pero desde hace diez años no tenemos un presidente estable y enfrentamos una guerra civil. Las cosas no han mejorado.

¿No te das cuenta que Itachi Uchiha está aquí al frente? —dijo Konohamaru, alterado. No podía soportar que pusieran en duda el honor de los Uchiha.

—¿Por qué quieres que hablemos de eso, Itachi? —preguntó Naruto a Itachi.

—Quería aclararle mi participación en esos eventos a Sakura—respondió Itachi llanamente. Sakura se sorprendió de la sinceridad.

—¿Su participación? ¿Cuál fue?

—Para que ustedes lo sepan, dependerá que Sakura lo haya entendido. Nos vemos afuera para la fotografía.

—Dependerá que quiera contarles—murmuró Sakura por lo bajo cuando Itachi se fue.

—Cuéntanos, Sakura.

Sakura nunca en su vida le diría algo a Konohamaru al respecto, pero quien se mostró más interesado en saber fue Shikamaru. Ella lo pensó unos instantes.

Los Uchiha hicieron mano de todas las herramientas para hacerse del poder, sin que les importara las vidas de personas inocentes; Itachi lo sabía y los detuvo, de una forma que logró mantener el honor de su familia, porque el país necesitaba creer en alguien después de la guerra. Itachi pensó que las personas creerían en los Uchiha... y así fue.

—En algún momento critiqué las acciones de la familia Uchiha—dijo ella en voz baja—Ahora sé que son una familia de personas intachables, su honor y valor nos permitieron alcanzar la tan deseada paz, después de tiempos muy difíciles.

—Por supuesto. ¿Cómo se te ocurrió que podías criticar un linaje tan noble como el Uchiha?—exclamó Konohamaru.

Porque mi ciudad también fue destruida por bombas y a nadie le importó—explicó Sakura.

—¿Tu casa fue destruida?

Sakura pestañeó ante la pregunta de Konohamaru.

—El primer día.

—¿Dónde viviste?

—En los campos de refugiados.

—¿Tú? ¿No tienes casa? ¿Dónde vives?

—En las casas de bienestar social.

—Yo creía que eras la hija natural de alguien. Del padre de Sasuke quizá, que por eso estabas en este colegio—dijo Konohamaru, sorprendido.

—Soy hija de rebeldes.

—Cielos. No tenía ni idea.

—No tienes que decir nada, Konohamaru. Estabas muy pequeño cuando todo pasó.

—Tú también, Sakura.

o.o.o.

—¡Sakura! —exclamó Konohamaru, un poco alterado. Tenía estima por la muchacha, pero después de conocer parte de su historia, la veía de otra forma—No es obligatorio. Esta fotografía la verá todo el colegio y somos unos perdedores por repetir. No tienes que aparecer con nosotros. ¿No te sentirás avergonzada después?

—¿Cómo te atreves, Konohamaru? —respondió la chiquilla, corrió al lugar donde se tomarían la foto—Por supuesto que saldré en la fotografía.

Sakura se sintió la mujer más feliz del mundo cuando sonó el flash de la cámara. Estaba sentada en el medio, entre Naruto y Shikamaru, detrás Konohamaru e Itachi. Se sentía entre amigos y se sentía querida.

—¡Vamos para la fiesta!—gritó Konohamaru animado, cuando las luces de la cámara dejaron de cegarlos.

.O.o.o.

Konoha, en tiempos más prósperos, gozó de una extensa red de aguas termales y era célebre por sus fincas de relajación. Sin embargo, la guerra acabó con el negocio. Era un lujo demasiado caro y con el tiempo, las aguas se secaron o se salieron de control. El lugar que escogió Konohamaru, era del segundo grupo de negocios arruinados.

La niebla y los vapores apenas dejaban ver el cauce de un caudaloso río de agua hirviendo que zigzagueaba entre la montaña y la pradera. El camino para llegar al hotelillo, se les hizo dificilísimo.

Cuando entraron a la recepción del hotel, ya estaban sudando. El bochorno era insoportable. El piso estaba resbaloso y había un asqueroso olor a carne quemada. Pero una vez conectaron el aire acondicionado, el ambiente mejoró.

—Pon a funcionar ese aire acondicionado, Shikamaru—gritaba Konohamaru—La cerveza no estará bien fría.

—No puedo. No parece estar en buenas condiciones.

Mientras la máquina enfriaba la habitación y los vapores de las aguas se disipaban, el ambiente festivo se apoderó de los chicos. Sakura era consciente que cuando iniciaran las clases estaría sola, por eso quería disfrutar al máximo.

Bailó con Konohamaru, comió ramen con Naruto, jugó Shogi con Shikamaru, rio a carcajadas con Itachi.

Konohamaru juraba que había un lugar donde podían disfrutar de las aguas termales donde los vapores no eran tan fuertes, Sakura se sorprendió que fuera cierto. Como era la última en probarlas, se relajó de más y perdió la noción del tiempo. Cuando regresó a la casona, ya era muy tarde.

Al poner un pie en la recepción, sintió el frío de la habitación (en contraste con el infierno bochornoso de afuera) y supo que algo malo había ocurrido.

Con la primera mirada se percató de un exceso de invitados. Los zapatos se apiñaban desordenadamente a la orilla de la puerta y la sala principal estaba llena de basura, sobras de comida y latas de cerveza. Obviamente, Konohamaru no cumplió su promesa de no invitar más gente.

Sin embargo, el mayor problema se estaba apoderando de la piel de Sakura. El aire acondicionado estaba congelando toda la habitación. Se salió de control y enfriaba el aire a nivel glacial. En un intento por controlar el aire frío, habían cubierto la pesada máquina con sábanas. La mujer miró con horror la cantidad de sábanas, el temblor de la máquina y el agua que derramaba. Cuestión de tiempo para que explotara, pensó.

Sakura se abrazó a sí misma. El sonido de la puerta corrediza la sobresaltó.

Sakura, eres tú—escuchó la voz somnolienta de Shisui—Estaba preocupado.

Sakura se disculpó por su retraso y preguntó qué había pasado.

—Nada que quieras saber—Shisui lanzó una mirada a toda la habitación—Aléjate de las esquinas. Una serpiente entró. ¿Sabías que les gusta el clima caliente? Pues este congelador la debe tener muy molesta.

Sakura corrió hacia Shisui de prisa. ¡¿Una serpiente?! ¿Pero qué había pasado en las tres horas que estuvo afuera?

Al acercarse a Shisui, le llegó un fuerte olor a alcohol. Él sonrió a modo de disculpa y terminó de cerrar la puerta corrediza.

—No hay de qué preocuparse. Solo debemos asegurarnos que la serpiente no salga de la sala. Probablemente, esté paralizada del frío.

Sakura preguntó por su habitación. Recorrieron dos veces el ala de habitaciones y se percataron que no había ninguna libre y la mayoría estaba cerrada con llave.

Sakura empezó a impacientarse. Tenía el cabello mojado, se moría de frío y Shisui caminaba adormilado. El hombre se sintió un poco culpable y se dirigió a una puerta al final. Forcejeó un rato con el llavín, mientras Sakura daba brinquitos para entrar en calor y se preguntaba cómo demonios habían averiado toda la red de aire acondicionado y cuáles eran las posibilidades de sufrir un incendio o una mordedura de serpiente.

—Ah, mira—dijo Shisui de pronto—Está abierta y… es una mujer. Puedes dormir aquí.

Sakura asomó la cabeza por la puerta. Al fondo de la habitación, en la única cama, había un bulto con el cabello oscuro y largo esparcido en la almohada.

—No sé quién es.

—Es Hana Inuzuka—sonrió Shisui.

Sakura tomó la decisión rápidamente. Shisui estaba borracho y la mujer parecía ser su mejor opción. Se despidió del hombre y se metió sigilosa a la cama en el rincón de afuera. Hana no se movió, pero tampoco cedió la cobija, así que le quitó la funda a la almohada libre y se cobijó con esta.

El frío le hacía traquear los dientes, le dolía cada músculo de su espalda pero la única forma en que podría encontrar algo de calor era haciéndose bolita y debió resistirse con todas sus fuerzas al impulso de buscar calor en el cuerpo de su durmiente compañera. Al final, el dolor de cabeza le dio paso al sueño (incómodo y frío).

Sin embargo, languideció largo rato hasta quedarse dormida, o más bien entumida, para después despertar en otra realidad (Estaba segura que despertó en otra realidad). Pero de lo que pasó esa madrugada, no pensaba revelar nada. Menos la verdadera identidad de la persona que durmió a su lado.

.O.o.O.

Sakura, ¿en serio pasaste la noche en los baños? —preguntó Konohamaru, al día siguiente mientras caminaban hacia el auto.

—Sí, Konohamaru. Pero no me vengas con tu falsa lástima. Se olvidaron de mí y todas las treinta habitaciones estaban ocupadas.

—Sakura, cuánto lo siento. No debí invitar tanta gente. Las cosas se salieron de control y con lo de la serpiente, creo que perdimos el sentido. ¡Itachi! —llamó el niño, al ver al hombre—Sakura durmió en los baños, ¿puedes creerlo?

—¿Qué tiene de increíble? —repuso él, sin darle importancia.

—En los baños, Itachi. Con este frío y sola.

—Los baños tienen termoducha—apuntó Itachi.

—Oh, tienes razón. Seguro fue la que mejor durmió.

Seguro—sonrió Itachi. Sakura enrojeció.

Y antes de que se dieran cuenta, ya se estaba despidiendo de sus amigos, para volverlos a ver el lunes siguiente, que iniciaban las clases… ¿pero a Itachi? Lo vio montarse a su auto. ¿Sería la última vez?

.O.o.O.

Sakura agradeció la oportunidad de presentarse como estudiante de quinto año ese lunes de marzo, pero no se sentía emocionada. La sensación de que no calzaba en ese lugar aumentaba con cada paso: ella quería estar con su reducido (y querido) grupo de amigos, no entre sus frívolos compañeros.

La vida escolar de Sakura estaba marcada por el rechazo y las burlas. Pero nunca en todos sus años de academia, las burlas y el rechazo habían empezado desde buena mañana el primer día.

No había tenido tiempo de ser una sabelotodo ni de hacer el ridículo en la clase de deportes. Empezaba a temer que los empujones y los insultos fueran solo por diversión… Si por la víspera sacaba el día… tendría el peor año de su vida (y eso que había pasado por mucho).

Comprendió la razón de los insultos en el almuerzo. En la pizarra de anuncios habían colgado la fotografía de su grupo de clase de recuperación y la mano de Itachi, firme, protectora, descansaba sobre su hombro.

Ella sintió que Itachi la tocaba como si la conociera, como si la quisiera. Y no podía recordar en qué momento Itachi la tocó.

No tardó en descubrir que sus compañeras pensaban que ella se había presentado al curso de recuperación como asistente de Itachi y no como una estudiante que debía repetir el semestre. La mala memoria de sus compañeras, que sabían muy bien que ella había sido suspendida, le estaba jugando una mala pasada.

—Vayan a molestar a otro lado—gruñó Ino, cuando el acoso a su amiga se hizo excesivo.

Pero la defensa de Ino, no podía ofrecer protección a todos los flancos por los cuales atacaron a Sakura.

—¡Sasuke! ¿Cuándo regresó tu hermano? —chillaban las compañeras a cada rato. Sasuke ni atención les prestaba, ellas insistían—¿Sasuke, ya le contaste a tu hermano que Sakura está enamorada de ti?

¡Sasuke! ¿Es cierto que tu hermano y Sakura se liaron en verano?

¡Sasuke! ¿Sakura será la asistente de tu hermano en las empresas de tu padre?

¡Sasuke! ...

Sakura se alegró cuando el hombre las mandó a callar con un "no se metan en lo que no les importa". Pero a ella no la dejaron en paz tan fácilmente.

—Entonces, ¿estás detrás de la fortuna de los Uchiha? Déjame decirte que pierdes el tiempo. Esa fortuna ya tiene nombre, y no es el tuyo. Todos sabemos que te están usando, porque Itachi y Sasuke se casaran con las Hyuga.

—¡Ya basta! —gritó de pronto Hinata Hyuga, con lo que todas se sorprendieran—Dejen las estupideces de lado, y sobre todo, dejen de molestar a Sakura.

Sakura agradeció a la mujer, su orden logró callar a las atolondradas compañeras por el resto del día.

.O.o.o.

¡Ita…!

Haruno—la cortó él, con una sonrisa, recordándole el uso de su apellido. Ella lanzó miradas a todas direcciones, preocupada de que la vieran con él¿Te escondes de alguien?

—le miró y dijo con seriedad—De todo mi colegio.

Fallaste—Itachi tenía los ojos puestos en Sasuke que se acercaba.

¿Qué haces aquí? —dijo Sasuke, seco.

Buenas tardes, hermano.

Deja de seguirme y deja de fastidiar a Sakura—gruñó Sasuke—La han molestado todo el día en el colegio por tu culpa.

—No es mi culpa que tomara el forro—advirtió, con tono despreocupado, Itachi.

No. Por supuesto—susurró Sasuke, arrugó el ceño. Sakura lo oyó realmente molesto—Pero, ahora todos creen que te estás aprovechando de ella.

¿Y no lo he hecho? —sonrió Itachi, sardónico.

Sasuke apretó el puño.

¡Sasuke! Por favor—intervino Sakura, angustiada, pero logró detener el impulso del hermano menor de darle un puñetazo a su hermano.

Eres un maldito—murmuró Sasuke. Itachi le sostuvo la mirada, entre divertido y sardónico. Sasuke estalló—No iré a casa hoy—se dio media vuelta y se marchó con brusquedad.

Sakura guardó silencio, preocupada. Decidió dar las explicaciones del caso, después de todo, Sasuke (medio) la había defendido.

En el colegio creen que fui su asistente en el curso de reposición.

Pudiste serlo.

Pero no lo fui.

Diles.

Ellas saben que no lo fui.

¿Entonces?

Sakura suspiró. Reconocía que el tema era estúpido, pero todo el día la habían fastidiado con eso y estaba cansada, un poco obstinada. Con el perdón a Hinata, trajo el tema del matrimonio.

—Dicen que estás comprometido con Hinata y que yo me interpongo en la relación.

Me alegra saber que alguien no me ve demasiado viejo.

Sakura sonrió y caminó con él en silencio. Se sorprendió que él siguiera caminando junto a ella.

—Ahora soy una cazafortunas. De la suya, por cierto.

—Cuando la encuentres, me avisas—ronroneó él. Sakura rio.

¿Sabe qué es lo peor de todo esto?

Que es ridículo.

Sí—ella lo miró, sorprendida. Le había quitado la palabra de la bocaNo entiendo cómo pueden creer que una mujer sin dinero, conseguiría algo de un hombre adinerado, a través del matrimonio. No saben nada de capitulaciones matrimoniales ni de contratos pre nupciales. Me molesta que me insulten con cosas tan ridículas. No se consigue nada con un matrimonio.

¿Estás segura que no conseguirías nada casada con un hombre rico, su estilo de vida lujoso, quizá?

Sakura se imaginó casada con Sasuke, como, tontamente, había deseado años atrás.

No—dijo con seguridad—Lo que consiga, será por mis propios medios.

—Te informo que por tus propios medios, puedes conseguir un hombre. Suenas como si un hombre se consiguiera por la intercesión de otra persona.

Un hombre rico, sí.

No sabía—murmuró él.

Sakura dijo, con espontaneidad:

Usted ya sabe con quién se va a casar.

Él rio. Hinata se moriría si supieran que se reían a costas de ella.

Cuando tenía tu edad, mi padre dijo que prefería verme como un monje de claustro, que como un hombre de familia.

Sakura se sorprendió con la confesión.

— Su padre opina diferente ahora.

—Lo diría de nuevo si descubre lo que estoy haciendo.

—¿Qué está haciendo? —preguntó ella con mucha curiosidad: ¿pensaría dejarse la herencia de Sasuke?

—Flirtear con una estudiante… de la misma edad de mi hermano menor.

Sakura pestañeó.

¿Le estaba flirteando? Era la primera vez que se lo decía… y ella creyó que tal vez sí lo hacía (desde hacía tiempo).

¿Est… Está flirteando?

Me gusta creer que sí.

Yo prefiero creer que no.

Como te sientas más cómoda.

Sakura asintió. ¿Le estaba hablando a ella? Lanzó una mirada de reojo a la calle vacía. Solo estaba ella. Usó toda su fuerza de voluntad para controlar el impulso de brincar de la felicidad.

No podía creer que Itachi estuviera interesado en ella. Ella sabía lidiar con el rechazo, pero no con el interés. ¿Realmente, estaba interesado? ¿Qué decían las personas cuando alguien les interesaba, qué pasaba después de la confesión, Itachi le había confesado algo? Quizá solo le estaba dando mucho valor a palabras simples.

Él le sonrió. Sakura tenía el rostro atribulado y ruborizado.

Iré al Monumento. Acompáñame—le pidió él.

¡No! —exclamó ella—No he puesto un pie ahí desde que la guerra acabó. No pienso ir, nunca.

—Entiendo. Buenas noches.

.O.o.o.

El martes y el miércoles las burlas y los comentarios hirientes continuaron. Al parecer el conocimiento general de que Itachi estaba en el país, generó gran revuelo e interés entre sus compañeras (más de una sí estaba pensando en matrimonio). La mayor parte del tiempo, fue capaz de no prestarles atención, porque estaba muy ocupada pensando en las palabras de Itachi.

Caminaba con Ino hacia la salida, cuando pasaron cerca de un grupo de estudiantes:

—¿Oye, chicle, te acostaste con Itachi para aprobar el curso? —le dijeron, en medio de risas. Sakura se sintió indignada.

—¿Te pagó? ¿Así fue como llevaste el pan a tu pobre mesa: abriendo tus flacuchas piernas en clases?

—No, no, espera. Se acostó con él en… a ver… en ¡la fiesta del viernes! Ja. Ja. ¿Ya quisieras que él se fijara en ti, perdedora?

Ino notó que la frase: la fiesta del viernes, hizo que el color desapareciera del rostro de su amiga.

—¿Qué sucede? —dijo con cautela a Sakura, cuando el grupo de compañeras se alejó.

—Nada.

—Tengo la impresión que eso último sí te afectó.

—Para nada, cerda—tartamudeó Sakura.

—Estás pálida. ¿Pasó algo en… la fiesta del viernes?

—¡No, no pasó nada! —exclamó Sakura, horrorizada. Ino sonrió, maliciosa. Su amiga era tan inocente. Se le adelantó dos pasos, para quedar al frente, y la apuntó con el dedo:

—Me contarás todo. Con lujo de detalles. Así que camina más rápido, iremos a mi casa.

—¡Ino!

Sakura lloriqueó todo el camino, pero realmente necesitaba contárselo a alguien, no podía guardarlo por más tiempo y necesitaba consejo.

—Desembucha—apremió Ino—¿Qué pasó con Itachi?—aventuró.

—No dormí con él, en ese sentido.

¿En cuál sentido?

En tener sexo con él—dijo Sakura atragantada.

Ino pestañeó. Debía admitir que cuando se enteró que algo ocurrió en la fiesta, pensó en alguna de las torpezas que suele hacer Sakura: como caerse encima del ponche o roncar ruidosamente, pero nunca algo que tuviera que ver con Sakura durmiendo con Itachi: en cualquier sentido.

¿Entonces…—empezó Ino precavida—dormiste con él en otro sentido?

Solo dormí con él.

Ino pestañeó doble.

¿Estamos hablando de Itachi, tú, una cama y una noche?

Sakura asintió, imperceptiblemente.

¿Y no pensabas contarme? —fingió estar ofendida—Qué mala amiga eres. Ya sabía yo que algo harías en ese paseo. Por supuesto, no me esperaba que hicieras algo con Itachi... pensé que tal vez cederías a los encantos de Konohamaru.

—¡Cerda! No es gracioso.

Sakura inició su relato. El hotelillo, las aguas termales, la serpiente, Shisui borracho, una habitación abierta, el cabello largo…

—Creíste que era Hana Inuzuka, ¿cuándo te diste cuenta que no lo era? —interrumpió Ino, con algo de desesperación.

—Cuando me despertó.


Tengo una historia que contarles sobre Itachi, Sakura, una cama y una noche. :D

Ya Itachi contó su participación en la guerra, pero queda un eslabón más por averiguar, y ya planteó sus intenciones con Sakura. Espero este capítulo les haya gustado, cualquier duda, consulta, comentario que tengan por favor háganmelo saber. Para mí, todas sus opiniones son muy importantes y las tomo en cuenta cuando escribo. Además, les agradezco que se tomen el tiempo para comentar. Gracias por seguir leyendo, son geniales. n_n

¡Nos vemos pronto!

PD: Dejen review, porfi.