CAPITULO X
Había pasado más de una hora desde que salimos del campamento. Kiwi seguía volando a gran velocidad y el viento se iba haciendo cada vez más frío. Sin embargo la mano de Mel seguía muy cálida. Le había dicho que no soltaría su mano hasta que aterrizáramos, pero la verdad empezaba a ponerme nervioso. "No es que me guste Mel" – Pensé – "Es sólo que nunca antes había estado tomado de la mano de una chica." "Sí eso debe ser."
Mientras debatía en mi mente el estado de mis sentimientos por Melanie, no me había dado cuenta de que ella ya había dejado de temblar. Voltee a verla y me di cuenta que estaba sonriendo y disfrutaba del paisaje.
-Mel- le dije- ¿Ya estas mejor?
-Aún tengo algo de miedo – me contestó mi amiga – Pero gracias a tu apoyo creo que puedo afrontar mis temores. Si estoy junto a ti Rick me siento muy feliz.
-Oigan tortolitos – habló Loth interrumpiendo - No se distraigan tanto, recuerden que estamos en una misión.
- Déjalos en paz – objetó Eunice – Aun falta camino por recorrer.
Eunice volteo a vernos y sonrió.
-Además se ven muy tiernos juntos – continuó hablando la hija de Eris - déjalos que disfruten el paseo.
- E-esperen…n-no es lo que están pensando – repliqué ruborizado.
- Así es – dijo Melanie – Rick…aún no se me ha declarado.
-¡¿Qué?! – dije exaltado.
-Así que eres tímido ¿eh? – Habló Loth –Eso es raro en un hijo de Venus, pero si quieres puedo darte algunos consejos.
- ¿Tú dando consejos de amor? – le dijo Eunice a Loth con una mirada inquisitiva.
-¿Q-qué…qué tiene de malo? – Dijó Loth nervioso – Puedo ser romántico a veces ¿sabes?
- Sí claro – le contestó la chica de ojos violeta – tan romántico como una cita en un pantano.
-Eso fue un pequeño error- Se excusó el hijo de Ares – Y además solo fue una vez. Mejor cambiemos de tema ¿Ya llegamos a Canadá? - Preguntó Loth.
- No - contestó secamente Eunice.
- ¿Segura que estamos en el camino correcto?
- Sí
-¿Falta mucho camino?
- No.
- Te falta ser más comunicativa ¿sabes?
Esta vez Eunice no contestó.
- Creo que la hiciste enfadar - dijo Mel.
- Claro que no - se apresuró a contestar Loth – Nosotros tenemos un vínculo muy especial. ¿No es verdad Eunice?
- No - contestó ella.
- ¿Ya ves que bromista es? - le dijo Loth a Mel
El silencio invadió el ambiente nuevamente, pero no fue por mucho tiempo, ya que no tardamos mucho en llegar a Canadá. A pesar del clima tan frío no me desagradaba en nada el paisaje. Había muchos árboles y montañas nevadas bajo nosotros. Además de un gran río que dividía lo que parecía ser un gran bosque.
- Ya estamos en Canadá - dijo Eunice - Será mejor que aterricemos para usar el Cielo Antiguo y ver hacia donde debemos ir
- De acuerdo- dije.
Pero justo cuando Eunice observaba hacia abajo para buscar un lugar donde descender, algo inesperado sucedió.
- ¡Sujétense fuerte! - gritó Eunice
En ese momento Kiwi giro en el aire para evadir una enorme roca que venía directamente hacia donde nos encontrábamos. El inmenso objeto pasó muy cerca de nosotros a una gran velocidad y por poco golpea la cabeza del grifo. Kiwi enderezo su postura, mientras aun seguíamos desconcertados.
- ¿De dónde vino eso? - dijo Loth
- De abajo - contestó Eunice - Alguien nos está atacando y parece que ...
Eunice no termino de hablar, ya que ahora un enorme tronco con follaje voló a gran velocidad golpeando a nuestro amigo Kiwi, haciendo que perdiera el control. El cinturón de Mel se aflojó y ella comenzó a resbalar por la pierna de la inmensa bestia. Eunice trataba de esquivar las rocas y árboles que seguían siendo disparados hacia nosotros mientras yo me aferraba con una mano de mi asiento y con la otra de Mel.
- ¡Rick! - gritaba ella asustada
- ¡Resiste Mel!
- ¡No se suelten! - Gritó Eunice - trataré de aterrizar.
Me aferre fuertemente a Mel mientras Kiwi volaba a gran velocidad. Sin embargo una roca logró golpearnos nuevamente haciendo que Mel y yo cayéramos resbalando por la pierna del Grifo. Loth logró tomarme de las piernas mientras yo seguía sujetando a Mel.
- Resiste enano - Me dijo Loth mientras nos jalaba a Mel y a mí de vuelta al lomo de Kiwi.
Estuve a punto de agradecerle, pero en ese momento otra roca golpeo a Kiwi. Loth no pudo sujetarme y Mel y yo caímos mientras que Kiwi descendía en picada junto con nuestros compañeros.
La caída era inminente. No había forma de evitarla. Lo único que pude hacer fue abrazar a Mel para protegerla. Sentía el viento frío y el vértigo de la caída libre. Desgraciadamente el rio estaba lejos, y debajo de nosotros había solamente árboles y rocas. A pesar de ser semidioses teníamos pocas probabilidades de sobrevivir. Fue en ese momento cuando recordé que llevaba conmigo un cinturón que Cupido me había obsequiado. En él había un estuche con diferentes plumas de aves. Rápidamente saque de uno de mis bolsillos el arma que me había regalado mi madre; Fulgdivus.
-¡Arcum! - Grité para transformar mi peine en un arco, mientras tomaba una pluma del estuche. Mel estaba muy asustada y se aferraba a mí con todas fuerzas. Sabía que solo tenía tiempo para realizar un tiro, la vida de Mel y la mía pendían de un hilo y solo tendría una oportunidad.
Coloqué la pluma en el arco y me concentré como Cupido me había enseñado. En unos instantes la pluma se transformó en una flecha de color plata. Apunté con el arco y disparé al piso. La flecha atravesó el suelo dejando brotar una inmensurable cantidad de agua. La fuente amortiguo nuestra caída y finalmente llegamos sanos y salvos a tierra firme. Mel estaba atónita mirando como seguía brotando agua del suelo
- ¡Rick! - Me dijo sorprendida- ¿Cómo has podido hacer esto? Tú no eres hijo de Poseidón.
- Bueno use una pluma de Pegaso para crear esa flecha. Cupido me contó la historia de cómo Pegaso hizo brotar la fuente de Hipocrene con los cascos de sus patas. Así fue cómo pude hacerlo.
- Vaya no puedo creer que tenga que agradecerle a Cupido el que hayamos salido librados de esta.
- No es tan mal tipo - dije - Estoy seguro que no quiso hacerte sentir mal anoche.
- ¿Tú crees? - contestó Mel con tono sarcástico.
- Bueno de cualquier forma - dije cambiando de tema - Tenemos que buscar a Eunice y a Loth.
-Tienes razón, pero ¿Cómo haremos para encontrarlos?
En ese momento escuchamos un sonido proveniente del otro lado del río.
- ¡Ahhhhhh! - Se oyó un grito desgarrador que parecía ser de Eunice.
- Creo que es en esa dirección - dije.
Melanie y yo corrimos lo más rápido que pudimos y en pocos minutos llegamos hasta el río. Usamos un viejo tronco como puente para cruzar y seguimos avanzando internándonos más en el bosque. Cuando llegamos a donde estaban Eunice y Loth quedé completamente paralizado.
Loth estaba amarrado de pies y manos junto a un árbol. En otro extremo Kiwii parecía estar malherido atrapado dentro de una especie de jaula hecha de huesos. Y finalmente Eunice estaba siendo apretujada entre las garras de una terrible bestia.
Aquella descomunal criatura debía medir cerca de cuatro metros de altura. Estaba cubierto por espeso pelaje negro y espinas como las de un erizo por todo su cuerpo. Al principio pensé que se trataba de una especie de sátiro enorme. Por la forma de sus patas, similares a las de una cabra y su torso parecido al de un hombre. Pero luego descubrí que su cabeza no era humana. Era como la de un caballo, pero más horrible y deforme, Sus ojos brillaban con un fulgor siniestro y exhalaba un espeso humo amarillento de su hocico dejando ver entre cada exhalación una afilada y deforme dentadura. Melanie también quedó paralizada junto a mí sin poder crédito a lo que veíamos.
- ¡Ahhhhhhh! - Grito Eunice - ¡Suéltame bestia!
Aquel grito de nuestra compañera nos trajo de vuelta a la realidad. Aunque aquel monstruo era lo más aterrador que hubiera visto jamás, teníamos que hacer algo para salvar a Eunice, a Loth y a Kiwi. No había tiempo que perder, de inmediato susurre a Mel en el oído un improvisado plan. Ella asintió con la cabeza. Afortunadamente ella no estaba desarmada, su arco era muy liviano y fácil de cargar, por lo que siempre lo llevaba consigo en su espalda.
Melanie tensó la cuerda de su arco con una flecha mientras se acercó furtivamente hacia aquella demoníaca criatura por un costado. Yo hice lo mismo, pero me encaminé al lado contrario.
Jajajaja - Reía con tono tenebroso aquel monstruo - Sigue gritando pequeña. La comida tiene mejor sabor cuando está muerta de miedo.
Aquel monstruo seguía estrujando a Eunice, mientras ella no dejaba de gritar de dolor.
Cuando Melanie y yo estuvimos en posición le hice una seña y ella tenso su arco, y dejó volar dos flechas justo hacia las garras de aquel monstruo. Como pensé la bestia gruño de dolor pero no fue suficiente para que soltara a su presa. Así que mientras estaba distraído tratando de averiguar de dónde lo estaban atacando yo salté lo más alto que pude y usando a Fulgdivus logre golpear sus garras, haciendo que esta vez dejara caer a Eunice.
Amortigüe la caída de nuestra compañera mientras la abominable bestia rugía de dolor. Cargué a Eunice y la dejé cerca de Loth y lejos del campo de batalla. Mientras tanto Mel seguía disparando flechas y distrayendo a la bestia.
- Ri-ricardo... - dijo Eunice con dificultad.
- Tranquila Eunice, recupera fuerzas y trata de hacer algo para liberar a Loth y a Kiwi. Mel y yo nos encargaremos de este monstruo.
- E-espera Ricardo. D-debemos huir. N-no podremos derrotarlo. Es un Equinodronte. El único en el mundo.
-¿Equinodronte? - Pregunté intrigado - Espera...creo que he oído ese nombre antes.
Fue entonces cuando recordé donde había escuchado hablar de aquella bestia. Fue Thalía quien me lo dijo. El Equinodronte era un monstruo único y muy poderoso. Se decía que solo Artemisa fue capaz de cazarlo una vez. Sus cazadoras lo habían estado buscado durante siglos y nunca fueron capaces de vencerlo. Voltee hacia donde se encontraba Mel. Parecía como si el tiempo transcurriera en cámara lenta. Mel estaba peleando frente a un oponente que nadie había podido vencer.
Y a pesar del miedo que sentía al estar frente a una criatura que ni mi mentora había logrado vencer, no podia dejar pelear sola a Mel. Acabábamos de burlar a la muerte y ahora una vez más nos enfrentábamos a un gran peligro. Sin dudarlo pero aun con miedo dentro de mí, empuñe fuertemente mi espada y me lance corriendo hacia la enorme bestia para atacarla.
CONTINUARÁ...
ESPERO LES HAYA GUSTADO ESTE NUEVO CAPITULO. PRONTO SUBIRÉ EL PROXIMO. HASTA PRONTO.
