SITIO PARA DOS,
Argumento:
Shaoran Li era el peor enemigo de la familia de Sakura Kinomoto, pero eso no impedía que ella lo desease con toda su alma. O que aprovechase la oportunidad de pasar una noche con él.
Shaoran no supo que el resultado de esa noche había sido un hijo, pero, cuando Sakura apareció de nuevo en su vida y él descubrió la verdad, ni la familia de Sakura, ni el contrato multimillonario que estaba en juego ni algo tan inconveniente como el amor pudieron evitar que él reclamara lo que era suyo...
Capítulo Diez
La ultima prueba
Shaoran estaba besándola.
Besándola como si ella fuera el aire que le faltaba.
No, no se haría ilusiones otra vez, era ridículo. No dejaría que pisoteara su corazón de nuevo.
De modo que lo empujó, decidida a no escuchar el clamor de su cuerpo, que le urgía a rendirse, a aceptar cualquier cosa que él quisiera darle.
Por fin, Shaoran se apartó, mirándola como si la hubiera besado en un momento de locura.
– ¿Qué piensas hacer? ¿Tomarme contra mi voluntad?
–No sería contra tu voluntad –respondió él–. Sea lo que sea lo que sientes por mí, tú deseas esto tanto como yo. Me deseas, Sakura.
–Eso ya no importa. El juego ha terminado y tú has ganado. Y tendrás que contentarte con eso porque no vas a tener nada más de mí –le espetó ella–. ¿Por qué has venido? No pensarás que vamos a retomar lo que dejamos en Tokyo, ¿verdad?
–Estoy aquí para decirte que no me importa.
¿Sería tan cruel como para ir allí y besarla hasta volverla loca sólo para decirle después que no le importaba?
–Me da igual lo que haya pasado –siguió Shaoran–.
Me da igual si tus hermanos te presionaron o si tú sentías que se lo debías a la memoria de tu padre…
– ¿De qué estás hablando?
–Estoy hablando de que tus hermanos me eliminaron del contrato usando información que sólo conocía yo. Hasta que te la conté a ti.
Sakura lo miró, perpleja. Pero entonces lo entendió todo. Por eso era por lo que la había mirado de esa forma en Tokyo, cuando recibió la llamada de teléfono...
– ¿Crees que yo les di la información?
Sus ojos decían que sí.
–Puede que te engañaran para que revelases información privilegiada… o tal vez sean tan listos que lo han adivinado por su cuenta.
– ¿Y cuál es la versión que estás dispuesto a creer?
Shaoran la miró a los ojos, en silencio.
–Tú no tuviste nada que ver.
–Vaya, gracias. Qué alegría ser exonerada con una frase. Tanto como ser acusada y juzgada sin decir una sola.
–No quería creerlo, Sakura –Shaoran se pasó una mano por el pelo, nervioso–. Lo de Hien fue terrible para mí… puede que por fuera pareciese fuerte, pero por dentro estaba pulverizado. Entonces me di cuenta de que dependía de ti, de los dos, para respirar. Pero, de repente, tú querías volver a Japón…
– ¿Qué tiene eso que ver?
–Estaba más débil que nunca cuando tuve que enfrentarme con tus hermanos y sus palabras parecían confirmar mis miedos. Admito que dejé que mis sospechas me controlasen por un momento…
– ¡Por un momento! Te habían controlado hasta hace un segundo.
–Sólo he tenido que mirarte a los ojos para saber que no es verdad –dijo él–. Pero incluso cuando pensaba que tenía razón, que no me habías querido nunca, me daba igual. Seguía deseándote.
–Y se supone que yo debo alegrarme de ello, ¿no? ¡Has creído lo peor de mí, me has juzgado sin concederme el beneficio de la duda y luego cometes el mismo crimen del que me acusabas a mí! Has usado información privilegiada, información que yo te he dado, para robarle el contrato a mi familia.
–No es cierto.
– ¿Cómo que no?
–Soy el mejor del negocio, Sakura. Puedo conseguir cualquier cosa, todo lo que quiera… en los negocios. Pero en las relaciones personales parece que no tengo ni idea –Shaoran volvió a pasarse una mano por el pelo–. Me he quedado con el contrato sólo para demostrarte que puedo ganar, pero que no significa nada para mí si no te tengo a ti y a Hien.
–No nos mereces –dijo ella–. Espero que el poder sea tu cruel y frío compañero durante el resto de tu vida, Shaoran. Y te advierto que lucharé por Hien hasta mi último aliento. No voy a dejar que un paranoico obsesivo como tú sea su padre. Y me alegro de que sea demasiado pequeño para recordarte, me alegro de que no sepa nunca que su padre es un monstruo.
Shaoran levantó las manos en un gesto de súplica.
–No me hagas eso, por favor. He venido a traerte esto –le dijo, señalando la carpeta que había dejado sobre el escritorio.
– ¿Qué es?
–La prueba de que incluso cuando pensaba que habías elegido a tu familia por encima de mí, yo nunca elegiría a nadie más que a ti. Esta carpeta contiene los documentos de devolución. Quiero devolverles el contrato a tus hermanos.
Sakura miró la capeta y luego a él.
–Podría ser una trampa, te conozco bien. Siendo el mejor, has calculado que podrías ganar la batalla a los Kinomoto, pero la guerra, ahora que es personal, escalaría a tal nivel que no podrías soportarlo. Así que has decidido que es más sensato devolvernos el contrato como gesto de buena voluntad y mantenerme a mí y Hien como seguro permanente.
–Sakura, te lo suplico, no…
– ¿No qué? ¿No te gusta probar tu propia medicina? ¿Qué crees que sentimos Hien y yo cuando te fuiste? Hien llora todas las noches, esperando que vuelvas, y yo no he podido decirle dónde estás porque no lo sabía. No podía decirle que volverías o que si lo hacías podría ser mucho peor para los dos. Eres el hijo de tu padre después de todo.
–No, yo no me parezco a mi padre.
–Pero eso es lo que tú siempre has creído, ¿no?
Y parece que tenías razón –insistió Sakura, deseando hacerle tanto daño como le había hecho él.
–Te juro que no…
–No jures nada –lo interrumpió ella–. Siempre podrás encontrar una razón para marcharte que te parezca aceptable, estoy segura. Pero yo no puedo arriesgarme a eso otra vez, ni por mí ni por Hien. Mi hijo necesita una madre, no una masa de ansiedades y tristezas.
Shaoran dio un paso atrás, como si lo hubiera golpeado
–Te daré pruebas de que eso no va a pasar. Y te demostraré que estás equivocada sobre mí. No soy el hijo de mi padre, Sakura. No soy un egoísta ni un canalla. No te rindas, Watashi wa aisuru. No me saques de tu corazón.
Ella apartó la mirada. No quería, no debía hacerse ilusiones.
Cuando creyó que iba a tomarla entre sus brazos de nuevo, Shaoran hizo un gesto con la cabeza, como si fuera una promesa solemne, y salió del despacho.
Y Sakura lo miró, pensando que parecía un guerrero embarcándose en una misión llena de peligros, decidido a volver con el trofeo a costa de lo que fuera.
No volvió a saber nada de Shaoran en cuatro días y los demonios de la duda empezaron a susurrarle cosas terribles al oído.
¿Y si había decidido que Hien y ella no merecían tanto esfuerzo? ¿Y si, para ahorrarse las interminables complicaciones de la intimidad, había decidió volver a su solitaria vida?
No, no podía creerlo. Pero la duda era maligna y la encontraba debilitada.
El quinto día, estaba metiendo a Hien en la cuna a la hora de la siesta cuando sonó el teléfono.
Yue empezó a hablar sin preliminares, como siempre.
–Estoy delante de tu edificio. Baja, por favor.
Y colgó antes de que ella pudiese decir nada.
Unos minutos después, Sakura colocaba la sillita de seguridad de Hien en el asiento trasero antes de sentarse al lado de Yue. Le bombardeó a preguntas, pero su hermano se limitó a decir que aún no sabían lo que estaba pasando, aunque pronto lo averiguarían.
Sakura no tenía la menor duda de que aquello era sobre Shaoran. ¿Pero qué? ¿Estaría esperándolos con la «prueba»? ¿Qué podía ser esta vez?
Media hora después, llegaban a la mansión de su familia, donde se había instalado Touya hasta que decidieran qué iban a hacer con ella.
Una vez dentro, Yue la llevó a la antesala del antiguo despacho de su padre, ahora de Touya.
–Espera aquí y no te muevas por nada, ¿de acuerdo? No sé qué va a pasar, pero sea lo que sea seguro que es interesante.
Sakura extendió una mantita en el suelo para Hien y se dejo caer en el sofá. Un segundo después, aunque casi lo esperaba, dio un salto al escuchar la voz de Shaoran.
– ¿Puedo hablar, ahora que la familia se ha reunido? –estaba diciendo, con voz cansada.
–Puedes decir lo que tengas que decir –anunció Yue–. Pero que sea corto, Li. No tenemos todo el día.
–No será corto, Kinomoto, así que sírvete una copa para soportarlo –Sakura oyó que Shaoran respiraba profundamente–. Mi madre tenía diecisiete años cuando yo nací. Era una chica sin educación y se casó con el hombre que la dejó embarazada, un hombre que tenía cuatro años más que ella, un seductor sin trabajo que entraba y salía de nuestras vidas, cada vez dejando un hijo más, otra carga sobre los hombros de mi madre, antes de marcharse de nuevo. A los doce años tuve que dejar el colegio y ponerme a trabajar en lo que podía para llevar comida a mi casa. Mi padre desapareció de nuestras vidas por completo antes de que naciera mi hermana pequeña, Fuutie, y yo crecí despreciando las emociones que llevaron a mi madre a destrozar su vida. Juré que jamás me dejaría guiar por el corazón, que ninguna debilidad, como veía entonces el amor y la familia, me afectarían nunca. Y pronto empecé a creer que era igual que mi padre, incapaz de sentir nada por los demás. Me apartaba de todos los que intentaban acercarse a mí y les daba lo único que creía importante: dinero e influencia.
Shaoran se quedó callado y Touya dejó escapar un suspiro.
– ¿Esta lección sobre la historia de los Li lleva a algún sitio?
–Muy bien, daré un salto adelante –dijo él–. Cuando vuestra familia apareció en mi vida, yo envidiaba a vuestro padre y quería impresionarlo. Pero terminé haciendo que me odiase a muerte.
–No te odiaba, Li –dijo Yukito–. Seguramente, ésa es la razón por la que nosotros sí te odiamos. Te admiraba mucho, siempre decía que deberíamos aprender de ti.
Eso era nuevo para Sakura. Y también parecía serlo para Shaoran.
– ¡Shao! –exclamó–. Si pensaba eso, ¿por qué…?
–No supe la repuesta hasta que leí sus diarios –lo interrumpió Touya–. Mi padre vio que te volvías más frío, más distante con el paso de los años. Y sentía, no sé por qué razón, que era una especie de padre adoptivo para ti y que era su deber apartarte del abismo. Y, aunque nosotros no lo imaginábamos siquiera, también sabía la atracción que Sakura sentía por ti y decidió que debía convertirte en el hombre que quería para su única hija.
De modo que su padre lo había sabido siempre…
–También se daba cuenta de que tú te sentías atraído por ella –siguió Touya–. Aunque ni siquiera tú mismo lo supieras.
–Yo deseaba a Sakura desde el primer día –les confesó Shaoran–. Pero pensé que Fujitaka no me aceptaría como yerno, que ella no me aceptaría nunca. Así que, como buen empresario que nunca apuesta por un caballo perdedor, me alejé. Y entonces ocurrió un milagro: Sakura se acercó a mí. Y cuando se marchó sin decir una palabra fue muy fácil pensar que creía estar cometiendo un error. Me fui pensando que no volvería a verla nunca, pero volví para intentarlo y ella me rechazó. Y entonces descubrí que Hien era hijo mío… sí, no soy tan retorcido como creéis. Yo no sabía nada sobre Hien y, al verlo, me asusté como nunca en toda mi vida. Porque tener otra oportunidad con Sakura se había convertido en algo de vida o muerte para mí. Pero Sakura no quería darme otra oportunidad, de hecho me puso frente a un espejo para mostrarme lo peor de mí mismo. Y entonces ocurrió otro milagro, me dio una oportunidad y esta vez me di cuenta de que no soy tan calculador como había pensado.
– ¿Estás enamorado de ella? –le preguntó Touya.
–A veces, el amor que siento por ella y por Hien es tan fuerte que me impide respirar. No tengo vida sin ellos –respondió Shaoran–. Pero el auténtico milagro era que también Sakura me quería y yo no entendía qué había hecho para merecer su amor. Por eso, cuando descubrí lo del contrato, pensé que no me amaba tanto como yo a ella, que había elegido a su familia.
– ¿Pensabas que ella nos había dado la información? –Exclamó Yue–. ¿Y dices que la quieres?
–Fue mi propia inseguridad –contestó Shaoran–. Me sentía seguro hasta que el accidente de Hien me volvió loco. Y luego aparecisteis en el apartamento, intentando humillarme con vuestro triunfo y con insinuaciones que me hacían pensar que mis sospechas eran ciertas. Me volví loco, ésa es mi única excusa. En cuanto me marché quise volver y suplicarle que me perdonase, que no me echara de su vida aunque su familia fuera lo primero. Pero sabía que debía demostrarle que el contrato no tenía nada que ver, así que lo recuperé para dárselo a ella y refutar así sus acusaciones.
– ¿A quién crees que estás engañando, Li? –Le espetó Touya–. De modo que el contrato es importante, pero no lo bastante para ti.
–No es eso. No hay un precio para Sakura y Hien… para lo que mi familia vale para mí.
–De modo que no quieres poner la mitad de tu fortuna a nombre de Sakura. Ya me lo imaginaba –replicó Touya, desdeñoso–. Estamos hablando de más de doce mil millones, ¿no?
–La mitad de mi fortuna son veinticuatro mil millones de dólares, Kinomoto. Y no, no podéis tener eso. Yo haré mi propia oferta.
El corazón de Sakura se encogió. No podría soportarlo si negociaban un precio para ella…
–De haber aceptado vuestra oferta habría sido un idiota –empezó a decir Shaoran–. Como he dicho, para demostrar mi compromiso con Sakura y Hien, yo mismo pondré las condiciones. Y son éstas.
Sakura oyó que se abría un maletín y movimiento de papeles.
Por fin, Touya exclamó:
– ¡Estás loco! No puedes decirlo en serio.
– ¿Dónde está la trampa? –preguntó Yue.
–Dinos cuál es y acabemos de una vez –añadió Yukito.
–No hay ninguna trampa –replicó Shaoran–. Pedir la mitad de mi imperio por Sakura y Hien es un insulto. Ellos lo son todo para mí y se lo merecen todo. Y todo lo que adquiera a partir de ahora.
–Estás loco –repitió Touya.
–Yo no sabía que la mayoría de las acciones de la compañía Di Giordano fueran tuyas –murmuró Yukito, con tono de admiración–. Y Prime-Tech, Futures Inc. Mi padre tenía razón, estás dispuesto a dominar el mercado global.
Yue lanzó un silbido.
– ¿De verdad piensas ponerlo todo a nombre de Sakura?
–Ella vale mucho más que eso. Soy suyo y le ofrezco mi vida en los términos que ella y vosotros, sus hermanos, queráis imponerme. Le daré todo si ella está dispuesta a darme una tercera y última oportunidad. Sólo me he sentido vivo de verdad durante esas semanas en Tokyo… y necesito que me ayudéis a conseguirlo.
En ese momento, la parálisis que se había apoderado de Sakura mientras escuchaba la conversación terminó abruptamente y entró en el despacho como una tromba.
–Sakura… –dijo él, sorprendido.
–Lo he oído todo.
– ¿Estabas escuchando detrás de la puerta, Watashi wa aisuru? –No, en realidad mis hermanos me han traído aquí sin decirme para qué… En ese momento, Hien entró gateando en el despacho y se abrazó a las piernas de su padre.
Shaoran, con lágrimas en los ojos, se inclinó para tomar a su hijo en brazos, como si estuviera recuperando el corazón que se había caído de su pecho.
Los ojos de Sakura también estaban llenos de lágrimas. Deseaba echarle los brazos al cuello y no soltarlo nunca…
Pero, de repente, Shaoran clavó una rodilla en el suelo, sin soltar a Hien.
–Te lo pido de nuevo, Sakura: ¿quieres casarte conmigo?
–Amor mío, diré que sí a todo lo que me pidas mientras viva.
Hien miraba de uno a otro sin entender nada, gritando de alegría cuando su madre los abrazó a los dos.
Shaoran se levantó entonces, tirando de ella mientras la besaba en la cara, en la frente, en el cuello.
–Mi amor por Hien y por ti me ha convertido en la persona que debería ser. Pero puedes ponerme a prueba durante el tiempo que quieras.
–No tengo que hacerlo –dijo Sakura–. Aunque, por lo que me has hecho pasar y por hacer que te amase tanto que me siento vacía sin ti, mereces un par de años de prueba.
–Una sentencia a cadena perpetúa y más allá –murmuró él, buscando sus labios.
Un carraspeo los interrumpió y los dos se volvieron hacia los hermanos de Sakura.
–Muy bien. Esto es un poco… incómodo –dijo Yukito.
–Dímelo a mí –bromeó Yue–. Esto del amor es lo más aterrador que he visto en toda mi vida.
Touya asintió con la cabeza.
–Yo estoy por salir corriendo la próxima vez que vea a una chica guapa. No quiero que me pase a mí también.
Shaoran sonrió.
–Será mejor que empecéis a practicar lo de clavar una rodilla en el suelo porque es lo único que hará que vuestras vidas merezcan la pena.
–No creí que nuestra hermana pequeña pudiese dominar al monstruo –dijo Yue–. Y menos que pudiese ponerle una correa y llevarlo por donde quisiera.
–Lo que me preocupa es verte como cuñado cuando hasta ahora has sido nuestro peor enemigo –añadió Touya.
En ese momento, Kero, que seguía viviendo en la mansión, entró en el despacho y se dirigió alegremente hacia el trío.
Yue soltó una carcajada.
–Muy bien, hasta el gato te quiere y un gato es la prueba definitiva. Si a Kero le gustas, no puedes ser tan malo.
Touya y Yukito rieron. Sakura rió también, sintiendo una ola de alivio y felicidad.
A pesar de lo que había sufrido, todo había merecido la pena por estar con Shaoran y ver que sus hermanos, por fin, lo aceptaban.
Pero, por el momento, lo más importante era él.
Dejando a Hien y Kero con sus hermanos, Sakura tomó el «maletín del sacrificio» con una mano y a Shaoran con la otra para llevarlo a su antiguo dormitorio.
En cuanto entraron, lo empujó contra la puerta, buscando sus labios en un beso apasionado y él se rindió de inmediato, dejando que lo devorase.
–Sakura, Watashi wa anata o aishite.
–Yo también te quiero, mi amor. Te he querido siempre.
Dejando escapar un rugido posesivo, Shaoran la tomó por la cintura y cayeron sobre la cama, una masa de brazos y piernas.
Sakura no sabía cuándo o cómo, pero los dos estaban desnudos, apretándose el uno contra el otro como si no quisieran separarse nunca.
Pero de repente, antes de que pudieran completar su unión, se levantó de un salto para tomar el maletín y romper los documentos en mil pedazos.
– ¿Qué haces? –Exclamó Shaoran–. Sólo es una copia, puedo hacer más.
–Te ordeno que no hagas ninguna –dijo Sakura, mientras lo envolvía en sus brazos–. Lo único que necesito es que seas mío y que dejes que yo sea tuya.
–Lo soy, todo tuyo. Lo he sido siempre y lo seré mientras viva –respondió él, buscando sus labios–. Y ahora, sobre lo de ser mía…
FIN….
NOTA: Al fin termino la historia n_n lo se no pensaba tardar tanto pero la escuela me trae de cabeza con examenes y trabajos que hay que entregar pero espero y les haya gustado a todas y a todos y oviamente mil gracias a los que pusieron la historia como favorite o Fallow tambien informarles que pronto subire una nueva historia que creo que les encantara n_n' (haciendo publicidad) en fin... no tengo palabras para darles las gracias..
Reviews
Maru-chan1296: Que bueno que te gusto el capitulo, y en verdad gracias por leer mi historia
Sakurita77: Que bueno uff... En ocasiones también me pongo a leer historias y después están incompletas y es una decepción horrible pero al fin el último capitulo y espero y te haya gustado
Anaiza18: Gracias por leer la historia y me alegro que te haya gustado espero y este capitulo sea igual xoxo
Estelaa: Ya al fin el último espero y te guste xoxo
Lady Maring: Gracias por leer la historia y ya el final espero y ya hayan quedado las cosas mas entendibles besos
Chií tsuki: Jeje... e hiso reír tu review J espero y este capitulo también haya sido de tu agrado
Sakura 1023: Gracias por tu review y al fin el fin sorry por la tardanza besos
Karly 15: Es que era el punto épico de la historia jeje… para el final espero y te haya gustado xoxo
Yuuki Kuchiki: Espero y ya se hayan aclarado tus dudas gracias por el apoyo xoxo
Chocolatito00: Jajá... emocaciones pensaba lo mismo de shaoran de que le gustaban las reconciliaciones jeje… pero como vez ya hizo las cosas bien al fin y ya se aclararon todos los problemas y al fin tiene una familia feliz como siempre tuvo que ser gracias por tu review muy lindo besos
MayiLoza: Al fin tuvo una hermosa familia y si ya todo se calmo gracias por leernos xoxo
Paolka: Al fin la reconciliación pero no esperábamos menos de Shaoran así de lindo como es Gracias por leer la historia xoxo
Didi87: En este capitulo tus dudas creo que ya han desaparecido en cuanto a lo que hizo Shaoran besos
SL007: La espera ha terminado
Ifanycka: Bueno creo que al fin la termine espero y te haya gustado el capitulo besos
Xenaigel: No Shaoran no le haría eso s Sakura J pero espero y te haya gustado el final xoxo
Sakura Aldana: Gracias por tu review fue un gesto muy lindo de tu parte y que bueno que te haya gustado toda la historia es de mis historias favoritas y claro que seguiré con otra historia y espero y te guste es una historia muyyy.. Romántica bueno besos cuídate
Chiwanko: Jajá... todo mundo estábamos desesperadas con Shaoran pues en verdad soy malvada y lo deje inconcluso verdad... J perdóname... u_u pero ve... algo bueno sucedió después de la tormenta viene la calma jeje J bueno besos y cuidate
: Gracias por tu review espero y te guste este capitulo besos
Bebeli: No no creo que Shaoran sea tan malo como para hacerle eso ve... dio sus explicaciones en este capitulo por eso es tan tierno y lindo... pff... bueno es que yo lo amo jeje 3 bueno gracias por tu review besos
eleonorPataki: Ya al fin subí el último capitulo espero y te haya gustado y gracias por tus review fueron muy lindos cuídate xoxo
