A/N: Guess who's back... ^^

Capítulo 10 (Vi): Dejarse llevar

Caitlyn aparcó su coche con precisión. Las dos chicas bajaron en silencio y entraron al lujoso bloque de pisos donde vivía la Sheriff. Vi siempre se había sentido intimidada por aquel edificio alto e imponente. No podía evitar compararlo con su barrio demacrado. Se metieron en el enorme ascensor. La chica se miró al espejo e hizo una mueca de disgusto. Durante el mes que había pasado inconsciente había perdido mucho peso y sus músculos se habían quedado algo flácidos y su angulada cara ahora estaba algo chupada, haciendo que se le marcasen exageradamente los pómulos. Una vocecilla en su interior se preguntó si Caitlyn la encontraría atractiva con aquel aspecto. Entraron al hogar de la Sheriff donde su peludo gato las recibió maullando con insistencia. Vi se agachó para darle unos cuantos arrumacos mientras que su jefa le daba órdenes al piso para que encendiera la calefacción y las luces.

- ¿Te apetece tomar algo mientras preparo la cena? – Preguntó Caitlyn acercándose a la cocina.

- Hace tiempo que no me tomo una cerveza… - Dijo Vi. – Pero si no tienes, algo de vino podría estar bien.

La oficial se sentó en el largo sofá de cuero blanco. El salón de Caitlyn era amplio y lo único que lo separaba de la cocina era una barra americana con varios taburetes. Una de las paredes estaba ocupada por un gran televisor y las demás constaban con varios ventanales que dejaban ver la mayor parte de la ciudad de Piltover desde las alturas. Vi siempre había considerado que su jefa había habilitado aquel piso como su segundo cuartel general, vigilando siempre su amada ciudad.

- Aquí tienes. – Caitlyn le acercó un botellín de cerveza importada de Demacia. Si Noxus hacia los mejores licores, los demacianos preparaban la mejor cerveza de todo Valoran.

- Gracias. – Vi cogió el botellín, rozando la yema de sus dedos con los de la Sheriff. Un corriente eléctrico recorrió sus cuerpos haciendo que sus ojos se iluminaran y sus mejillas se sonrojaran. Caitlyn separó sus carnosos labios, dispuesta a decir algo, pero en seguida se arrepintió y se alejó de la oficial.

Vi meneó la cabeza intentando espantar aquella sensación de puro fuego que se había apoderado de su cuerpo. Cuando había despertado en el hospital Caitlyn la había abrazado como si ella fuese el mayor tesoro que jamás tendría, sin embargo, eso no significaba nada… Eran amigas, compañeras de trabajo, aliadas, pero… Nada más. Pese a los sueños de la peli – rosa, sabía que una relación con la Sheriff de Piltover era imposible para ella. "Pero… ¿Y si ella siente algo por ti…?". Vi suspiró tristemente. Aunque ese fuera su estatus social las separaba por completo, sin olvidar que Caitlyn era su jefa y dentro del cuerpo de policía las relaciones entre compañeros de trabajo estaban terminantemente prohibidas. Vi podía jugar a seducir a su jefa, podía soñar con sus delicados labios o su piel de porcelana, pero todo debía quedarse allí, en su mente.

El cuerpo de Caitlyn calló al lado de la oficial, haciendo que pegara un salto en el sofá. La Sheriff suspiró y apoyó la cabeza en su hombro. Vi tragó saliva, algo intimidada por tener el cuerpo de su jefa tan cerca, pero pronto recuperó la compostura. Pasó el brazo por encima de sus hombros y recostó la barbilla en su coronilla. Los minutos pasaron silenciosos mientras Vi le acariciaba el brazo a Caitlyn, dándole sorbitos a su cerveza.

- Estoy cansada, Vi… - Susurró la Sheriff con la cara escondida tras su oscuro pelo.

- ¿Quieres dormir? – Preguntó la oficial, fingiendo inocencia y desconocimiento. La Sheriff se incorporó y buscó los ojos violetas de su compañera. Vi se sorprendió al no encontrar aquel frío en la mirada de Caitlyn. Lo que veía era puro fuego derritiendo por completo el hielo que solía cubrir sus sentimientos.

- No quiero fingir más. – Vi abrió la boca para contestar algo, pero su mente estaba entrando en colapso. ¿Estaba pasando lo que ella creía o estaba soñando? ¿Estaba la nariz de Caitlyn rozando la suya o todavía seguía inconsciente en aquel hospital? - ¿Tienes miedo? – Vi se alejó, colorada como un tomate. ¿Por qué? ¿Por qué siempre tenía que saber cómo se sentía en cada momento? Sí, tenía miedo. Estaba aterrorizada porque tras la apariencia de chica fuerte, solitaria y decidida solo había una niña que había sido abandonada en la calle y que nunca había sabido lo que era el amor. Tras varias capas de fuerza bruta, tabaco y alcohol se escondía la verdadera Vi, aquella que estaba perdidamente enamorada de un ángel que la había rescatado de la miseria. Caitlyn se acercó a ella, posando su gentil mano en su mejilla, haciendo que sus ojos volvieran a encontrarse. Poco a poco Vi se dejó perder en aquella marea azul y notó como sus músculos se destensaban. La Sheriff la acercó a ella y la abrazó, acariciando con teruna su pelo rosa. Vi se agarró a la chaqueta de Caitlyn, temiendo que se desvaneciera en cualquier momento. Amaba a aquella chica, la amaba más que a la cerveza, la amaba más que a las peleas en las que podía destrozar varias cara, la amaba más que sus preciados puños hextech. Sin ni si quiera saber cómo, Caitlyn se había convertido en lo más importante que tenía en su vida.

- Cait yo… - Empezó a murmurar Vi, sintiendo como una oleada de sentimientos se atascaban en su garganta. Sin embargo la Sheriff puso el dedo índice encima de sus labios, cortando por completo sus palabras. Le sonrió, amable y el corazón de Vi se derritió por completo.

- No digas nada Vi… Tan solo siente. – La oficial notó la mano de su jefa tras su nuca, enredada en su pelo, acercándola poco a poco a ella, dándole tiempo a rechazar lo que estaba a punto de pasar. Sin embrago, Vi, pese a su miedo, deseaba a Caitlyn más que a nada y acortó la poca distancia que las separaba, juntando sus labios con los de la Sheriff en un dulce beso. La mano de Vi se posó en la cintura de Caitlyn, acercándola más a ella mientras poco a poco profundizaba su beso. Sus labios danzaban al unísono como si hubieran estado entrenando para ese instante. Pronto sus lenguas entraron en el terreno de juego, buscando la supremacía y la victoria, pero ninguna de los dos parecía ceder. Vi se separó ligeramente, recuperando el aire y atacó el cuello de Caitlyn con violencia, explorando con sus labios cada centímetro de piel que encontraba, haciendo que la morena dejara escapar pequeños gemidos en su oído. Vi le quitó la chaqueta, dejando al descubierto su clavícula, donde mordió con delicadeza y volvió beso a beso hasta la boca de Caitlyn, que la recibió, preparada para la venganza. La Sheriff empujó a su oficial para que se estirara en el sofá y posó su cuerpo encima suyo con cuidado, no sin antes arrebatarle la camiseta, dejándola en ropa interior. Recorrió su estómago con sus labios, pegándole algún que otro mordisco a la cintura hasta que llegó su sujetador, que le molestaba enormemente. Vi miraba a Caitlyn, sorprendida de lo tremendamente sexy que podía llegar a ser. Sus pieles desprendían puro fuego con cada roce, parecía que las dos hubiesen estado esperando eternamente aquel momento. Una mano juguetona había dado con el cierre del sujetador de Vi, desatándolo. La oficial se sorprendió y se ruborizó cuando la Sheriff tiró su ropa interior por el salón. Caitlyn sonrió, enternecida y la besó con dulzura.

- Eres adorable… - Susurró antes de empezar a bajar por su cuello otra vez, sin embargo Vi parecía que tenía algo que decir. Con un movimiento rápido colocó a Caitlyn debajo suyo y se sentó en sus muslos, levantándola para arrancarle, literalmente, la ropa. La Sheriff la miró con la boca abierta por la sorpresa mientras Vi sonreía con suficiencia.

- No te creas que eres la única que sabe jugar cupcake. – Vi le quitó el sujetador a su jefa y empezó a pasear sus labios alrededor de sus ahora libres pechos, blancos y suaves como la porcelana. Notó como a medida que avanzaba Caitlyn apretaba más sus uñas contra su espalda. Vi empezó a rodear el pezón con su lengua pero sin llegar a tocarlo.

- Por Dios… - Suplicó Caitlyn con un gemido. Vi sonrió y mirandola directamente a los ojos, mordió uno de sus pezones con suavidad, haciendo que soltara un pequeño grito. Lo lamió y lo besó hasta quedar satisfecha, haciendo que su jefa gimiera sin control. Recorriendo el espacio entre pecho y pecho con su lengua, Vi atacó el otro pezón sintiendo la victoria en su cuerpo. Volvió a subir hasta sus labios besándola con intensidad mientras la morena perdía sus manos en su pelo rosa.

Llevada por un impulso Vi cargó a Caitlyn, que rodeó su cintura con las piernas y sus manos se acomodaron en su nuca sin dejar de besarla. Poco a poco la oficial se dirigió a la habitación de la Sheriff, abriendo la puerta de una patada y descargándola en su mullida cama. Caitlyn la agarró por los pantalones, tirándola encima suyo mientras la volvía a besar, buscando su lengua con desesperación. Sus manos empezaron a jugar con los pechos de Vi, que interrumpía sus besos para soltar algún gemido a causa de los juegos de Caitlyn, que acercó sus labios a su oído.

- Hazme el amor Vi… - La oficial sonrío. Su corazón acelerado casi entró en paro cardíaco, pero sin vacilar, sus manos desabrocharon el botón de la falda de Caitlyn, que la miraba mordiéndose el labio inferior con expresión traviesa. Tan solo una finas braguitas blancas separaban a Vi de su meta. Buscó los labios de la Sheriff, besándola lentamente mientras sus dedos apretaban la zona húmeda de su ropa interior, haciendo que gimiera en su boca y apretara las uñas en su espalda desnuda. Complacida, Vi le arrebató la última prenda de ropa a Caitlyn, que ahora se mostraba completamente expuesta ante ella. Se paró unos segundos para admirar todas las curvas de su cuerpo, dándose cuenta que estaba delante de la chica más preciosa de todo Valoran y el universo entero. Debía darle lo mejor de sí misma, solo ella lo merecía.

Así que empezando por sus pechos bajó poco a poco hasta sus piernas, abriéndolas con delicadeza y bajando hasta el centro beso a beso hasta encontrarse con su objetivo. Su lengua empezó la exploración mientras una de sus manos subía por el estómago de Caitlyn hasta uno de sus pechos, acariciándolo con suavidad. Los gemidos de la Sheriff no tardaron en llegar. La lengua de Vi se movía pausada pero rítmica, buscando en todo momento el punto álgido de Caitlyn, que tenía una de sus manos enredada en el pelo de Vi y la otra estrujando la almohada cada vez con más fuerza. Su respiración se aceleraba a la vez que lo hacía la lengua de su oficial, que la miró a los ojos un instante, asegurándose que el placer estaba derritiendo el hielo de su corazón. Cuando el éxtasis estaba a punto de recorrer el cuerpo de Caitlyn, Vi paró. La Sheriff la miró, inquieta, para sentir segundos después como los dedos de su oficial la penetraban haciendo que un grito se ahogara en su garganta. Vi estaba ahora rodeando a besos todo su cuello. La peli – rosa notó como las manos de Caitlyn trabajaban duramente para concentrarse en quitarle los pantalones. Sonriendo, bajó la intensidad de sus dedos, dándole a la Sheriff el tiempo que necesitaba para deshacerse de toda su ropa, pero pronto volvió a la carga. Los gemidos de Caitlyn eran la mejor música que jamás había escuchado, sin embargo, su trabajo se vio interrumpido por una oleada de placer que le hizo temblar el cuerpo entero. Su jefa la miraba con una sonrisa socarrona en sus labios mientras sus dedos jugaban entre sus piernas, al igual que estaban haciendo los suyos. Vi le devolvió la sonrisa y la besó con intensidad mientras adaptaba su ritmo al de la Sheriff. Poco a poco las dos chicas no podían hacer más que suspirar y gemir. Vi sentía como el placer viajaba por cada centímetro de su cuerpo haciendo que perdiese la consciencia de cualquier cosa que no fuera el cuerpo de Caitlyn y sus labios. Notó como la chica clavaba sus uñas en su espalda mientras sus gemidos se convertían en gritos. Vi mordió el cuello de la Sheriff, intentando mitigar las ganas de gritar que se acumulaban en su garganta.

- ¡Vi! ¡Dios, Vi! – Gritó Caitlyn en su oído. Y de repente, la mayor oleada de placer que jamás había sentido le atacó de improvisto, haciendo que gimiera ahogadamente en el cuello de la Sheriff, que temblaba bajo su cuerpo.

Se dejó caer a su lado, sin aire y completamente exhausta. Caitlyn se acurrucó en su hombro con los ojos cerrados y la expresión de mayor felicidad en su rostro. Vi Sonrió, y le acarició la mejilla mientras se recuperaba. Amaba aquella piel, aquellos labios rosados entreabiertos en una sonrisa de estúpida.

- Pareces idiota… - Susurró la oficial, consciente de que seguramente ella debía tener la misma expresión en su rostro. Caitlyn le pegó cariñosamente en el hombro mientras se dejaba llevar por el sueño.

Vi apagó la luz de la habitación y las tapó con las sábanas intentando no despertar a la Sheriff, pero al parecer, ya lo había hecho.

- Vi… - Susurró medio dormida.

- Dime cupcake. – La acercó y la abrazó, dejando que se volviera a recostar en su hombro.

- Te amo…

A/N: Espero que os haya gustado, os debía un capítulo largo después de tantos días desaparecida. Intentaré subir el próximo capítulo pronto, I promise. Abrazos a todos ^^