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memoriesofkagome: Sí, Ryota debería aplicarse el cuento, y me dio pena que en el manga no le pidiera salir a Ayako (aunque yo creo que ella siempre supo los sentimientos que tenía el chico hacia ella). Fue un capítulo de trámite pero que a la vez me paareció necesario para enlazar con los siguientes acontecimientos, sino lo hubiera escrito habría quedado todo muy amontonado y repentino.

Japiera: Los de los POV lo hice un poco expresamente para añadir "incertidumbre" y "misterio", pero mejor no lo hago más, es un poco lío. Supongo que tarde o temprano habrá que mencionar que opiniones tienen los unos sobre los otros, así que ya veremos como lo escribo :P.


X – ¿Té rojo o té verde?

El resultado del partido me dejó muy mal sabor de boca. Habíamos esperado nuestra oportunidad de ir al Campeonato Nacional durante mucho tiempo, ¿cómo era posible que se nos escapara en el primer partido?

Los ánimos en el vestidor eran nulos, el ambiente era de máxima tensión y lo único que rompía el silencio era el sonido del agua de la ducha al caer.

Salí el último, porque me quedé un rato hablando con el entrenador y fui hacia donde se suponía que encontraría a Rose y al equipo. Doblé la última esquina justo para ver como la cara de Ryota se acercaba a la de la rubia y…

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! – Grité a la vez que me incorporaba bruscamente sobre la cama.

- ¡Hisashi! ¡Hisashi! ¿¡Qué ocurre1? – Oí la alterada voz de mi madre acercándose por el pasillo.

- No es nada, he tenido una pesadilla… - Respondí aún con la respiración agitada.

- ¿Quieres que te explique un cuento como cuando eras pequeño? – Preguntó con una sonrisa mientras abría la puerta.

- Ay no. Déjame. – Esa insinuación me avergonzaba.

Me di la vuelta en la cama dispuesto a seguir durmiendo, pero esa pesadilla me hizo saber que tenía que pedirle salir a Rose, y que tenía que hacerlo cuánto antes, de lo contrario lo harían otros chicos y con el tiempo, quizás ella les diría que sí.

OoOoOoO

- Uf, aún me siente el cuerpo agarrotado… - Me quejé.

- Claro, Michi, porque tú ya tienes una edad… Pronto tendrás que retirarte – Me respondió Hanamichi.

- ¿¡Pero qué dices!? – Exclamé.

- No te preocupes, cuando te marches yo me encargaré de todo.

- ¿No sabe lo que es estar cansado o qué? – Se preguntaba Ryota.

Me giré a mirar, pero con tan el gimnasio tan abarrotado de gente no podía ver a Rose por ninguna parte. Habían venido a grabar el entrenamiento, seguramente porque ahora que el equipo se había clasificado para el Nacional había empezado a generar interés.

- ¿Creéis que lo pasarán por la tele esto? – Preguntó Ryota.

- Qué vergüenza para el equipo – Respondí.

- Idiota – Añadió Rukawa.

Akagi terminó el asunto diciendo que nuestro único deber para con los estudiantes del Shohoku era ganar los partidos en los que jugamos. Era cierto que tener a los de la tele grabándonos era agradable, pero también lo era el hecho de que eso nos distraía y hacía que la cagáramos más seguido.

Cuando terminó el entrenamiento, la gente se marchó y entonces volví a buscar a mi… Rose con la mirada. No la encontré.

- Ryota, Ayako, ¿qué sabéis si se ha ido antes? – Pregunté.

- ¿Quién? – Preguntó Ryota con fingida sorpresa.

- Rose – Aparté la mirada, me daba algo de vergüenza admitirlo.

- Ah, no. Seguramente da vueltas por algún sitio. Había mucha gente, quizás se ha agobiado – Respondió Ayako.

Y sin decir nada, me fui a buscarla.

Después de un rato buscándola, la encontré sentada en el suelo de la terraza.

- Rose – La llamé suavemente, parecía distraída no quería asustarla.

- Buenas tardes – Se levantó.

- Me preguntaba si querrías ir a dar un paseo antes de volver a casa – No sabía lo que me respondería, los últimos días habían sido extraños.

- Claro – Acompañó la respuesta con una sonrisa y varios asentimientos de cabeza.

- Uf, parece contenta – Pensé, y le ofrecí la mano para abandonar el instituto.

Ya llevábamos un rato caminando cuando empezó a llover. La lluvia nos sorprendió sin paraguas, ya que en el programa del tiempo habían dicho claramente que nos esperaba un día soleado. Empezamos a correr y nos pusimos a cubierto bajo el toldo de una tienda, pero el rato pasaba y no dejaba de llover.

- ¿Quieres que vayamos a una tetería? – Pregunté al final.

- Nunca llevo dinero al instituto – Contestó aparentemente apenada.

- No pasa nada, invito yo – Y sin esperar su respuesta, volví a cogerle la mano y eché a correr hasta el establecimiento más cercano.

Rose no podía seguir mi ritmo, así que lo bajé cuando me di cuenta de que le costaba no tropezar con sus propios pies. Cuando llegamos, tenía la respiración acelerada y parecía un poco mareada. Entramos y nos sentamos en una mesa que quedaba junto a la ventana.

- ¿Qué quieres tomar? – Pregunté.

- Pues… - Cogió la carta – Creo que pediré un croissant y un té verde.

- ¿El verde es tu té favorito? -.

- Sí, ¿y el tuyo? -.

- A mí me gusta más el rojo, pero el verde está bien -.

- Un té verde, un té rojo y dos croissant, por favor – Pedí a la chica que se acercó a tomar nota.

- Hoy teníamos el gimnasio lleno, eh – Comenté con aire desinteresado.

- Sí – Sonrió levemente – Agobiaba un poco, pero significa que os va bien en el equipo, ¿verdad?

- Sí, ahora que hemos conseguido clasificarnos para el Nacional nos hemos hecho bastante populares – Me fijé en que Rose ponía una cara un poco rara - ¿Ocurre algo?

- No, nada – Sacudió la cabeza – Es que no me gusta este tipo de lluvia.

- ¿A qué te refieres con este tipo de lluvia? – Pregunté con curiosidad.

- Pues que me gusta cuando llueve poquito y puedes pasear bajo la lluvia sin acabar empapado, pero no me gusta nada cuando llego a casa con toda la ropa y el pelo mojados -.

- Ah, ya veo… - Apoyé la espalda en la silla – Si quieres podemos quedarnos hasta que deje de llover, mientras tanto se nos secará la ropa. – Me fijé en que tenía la piel erizada - ¿Quieres mi jersey? Está seco.

- No gracias, no quisiera ser una molestia… - Dijo – Y el té me reconfortará.

- Hablando del rey de Roma… Justo lo has dicho, justo nos llega -.

- Sí – Dio un pequeño sorbo a su taza, y yo hice lo mismo con la mía.

- Pues está rico, nunca había entrado aquí. ¿Quieres un poco? – Me fijé en que cortaba su croissant con los cubiertos - ¿Lo comes con cubiertos?

- Sí – Dijo escueta, como si le molestara la pregunta – En casa siempre lo hemos hecho así.

- ¿Quieres el té o no? – Me molestaba que no hubiera respondido mi pregunta, no era la primera vez que lo hacía, aunque la última vez era más importante.

Cogió la taza con ambas manos y se la acercó a la cara sin decir nada. Yo tampoco dije nada, a pesar de que noté una carga de electricidad estática cuando rozó mis dedos, y me fijé en el rubor de sus mejillas. ¿Por qué tenía que darle todo tanta vergüenza? Pasamos el resto de la tarde hablando de banalidades hasta que dejó de llover. Salimos de la tetería en silencio, a Rose se la veía contenta, pero a mí me dolían los 1500 ¥ que había tenido que pagar…

Me fijé en que la chica volvía a tener frío, así que esta vez insistí en que usara mi jersey. Le estaba realmente grande, pero le quedaba bien.

Sabía que Rose me estaba hablando, pero yo no la escuchaba, tenía la cabeza en otra parte, buscando las mejores palabras posibles para expresar lo que sabía que tenía que decirle mientras, a la vez, trataba de ordenarlos. Quería ser breve, claro y conciso. Y sabía que no podía esperar más. Aún no estaba preparado, pero no podía ir dejándolo pasar como había hecho en los últimos días, si no, otros chicos… Mierda, me hizo una pregunta, y yo no tenía ni idea de que me había preguntado.

Me paré, y ella siguió andando mientras esperaba mi respuesta. Al final se quedó quieta de espaldas a mí.

- Rose – La llamé y la abracé desde atrás – No te vayas todavía.

- Yo… - Cogió mis manos, pensé que iba a separarse de mi abrazo, pero no lo hizo, simplemente las dejó allí, sobre las mías – No voy a ninguna parte, Hisashi.

- Te quiero – Tragué saliva - ¿Quieres ser mi novia?

- ¡Sí! – Se giró rápidamente, agarró con fuerza el pecho de mi camisa y apoyó la cabeza en él.

- No llores, que es algo bueno – Me reí un poco, feliz – Y no te me pegues así.

- Perdona – Se separó de repente y clavó la mirada en el suelo.

- Es que si te me pegas así no puedo verte esa cara tan bonita – Le levanté la cara con la mano y la besé.

Fue un beso algo torpe, pero sabía que me estaba llevando el primer beso de amor de Rose, y que aunque fuera algo desmañado por su parte, pues yo era todo un experto, era algo importante y con mucho valor en su vida.


N/A: 1500¥ = 10€ = 15$. Actualmente no me parece un precio muy descabellado, pero la historia ocurre en los años 90 y las cosas no eran tan caras como ahora, así que he intentado poner un precio desmesurado por la época, para que Mitsui tuviera motivos para quejarse del precio.