Los personajes no me pertenecen, sino a Cressida Cowell y DreamWorks. La historia es una adaptación del libro "Serial Hottie" de Kelly Oram (Autora altamente recomendada) con muy ligeros cambios en los diálogos y ambiente para adaptarlo a esta pareja y mundo fantástico. Habrá un crossover masivo (necesario y divertido) con personajes de la Franquicia Disney y DreamWorks.
Disfruten. Reviews con cuenta registrada responderé con gusto.
10.
—No se atreva a poner mi nombre en esa queja con el de ella. No quiero tener nada que ver con esto.
—Estoy al tanto de tus sentimientos sobre el asunto —El tipo dejó de hablar y me lanzó una mirada distante—. Es sorprendente —dijo, casi para sí mismo—, lo mucho que encajas con el perfil. Eres exactamente igual que una de las víctimas.
La temperatura de la habitación descendió unos notables diez grados. Todos nos estremecimos.
—Sólo porque no crea que Hiccup sea un condenado asesino en serie no quiere decir que sea una idiota. Nunca salgo sola. No voy a ninguna parte cerca del centro de la ciudad y me mantengo encerrada aquí cada fin de semana. Prácticamente, mi padre hace guardia con una escopeta.
El detective finalmente se levantó.
—Bueno, comprobaré esto y…
—¡Pero él no ha hecho nada!
—Seré muy discreto y minucioso. No voy a andar acusando a nadie si no estoy seguro al cien por cien y con evidencia sólida para apoyarme.
Entonces, se me ocurrió algo. Algo horrible.
—¿Va a hablar con él? —pregunté con un jadeo—. ¿Va a decirle que Rapunzel lo acusó a la policía?
—Claro que no —Hizo una pausa—. Si preguntara, no diría quién lo hizo. Si hay algo de verdad en esta historia, no queremos espantarlo. Revisaré el asunto con tranquilidad y si necesito algo más de ustedes, se lo haré saber. Por el momento, deberías ser un poco más precavida. No estés a solas con él, siempre lleva un móvil y gas pimienta contigo, y sigue haciendo lo que has estado haciendo para estar a salvo. No queremos que te suceda nada.
Rapunzel y yo miramos por la ventana hasta que la patrulla hubo desaparecido. Ella se movió primero.
—Tuve que hacerlo —dijo. Sonaba alterada, casi tanto como para llorar. Sin embargo, si de mi vida dependiera entender la razón por la cual estaba tan alterada, no tendría mucha suerte. Me enojé demasiado. No creo que haya estado tan enojada en toda mi vida. Me sentía tan enojada que ni siquiera quería golpearla. Ni siquiera podía mirarla. Simplemente me alejé de la ventana y caminé a mi habitación, cerré la puerta justo en su cara y la ignoré.
—De acuerdo, mira, si vas a venir conmigo entonces debes comportarte —Hiccup arrugó su frente mientras dejaba caer su monopatín a sus pies. ¿He mencionado lo sexy que es que patine?—. El hockey es un juego de contacto. Los chicos no se contienen sólo porque sea una chica. Si me golpean no tienes permitido causar problemas —La frente de Hiccup se arrugó todavía más profundamente y me lanzó un ademán indicando que era ridícula. Me reí gracias a la mirada feroz que recibí como respuesta a mi comentario—. Soy la única chica que juega, y la mayor parte del tiempo, soy la única chica presente. Me echan mierda por eso. Siempre. Lo más probable es que haya comentarios sugestivos y/o pervertidos hechos a mis expensas.
—Oye, si un tonto jugador de hockey se pone alegre con mi novia, no voy a sentarme allí y mirar.
—¿Puedes manejarlo o no?
—Quiero verte jugar, así que voy contigo. Puedo entender que el partido es una práctica, pero me niego a que acosen sexualmente a mi novia, así que no prometo nada.
Durante un minuto nos miramos con ferocidad el uno al otro, pero ninguno de los dos dio un paso atrás, así que al final lo dejamos así y nos dirigimos al parque. Tuve que contener una risa cuando Snotlout nos saludó con una sonrisa socarrona cuando llegamos, diciendo que tanto él como yo íbamos a ser los capitanes hoy, y que yo ya había perdido el partido antes de aparecer. Le dije que ya veríamos y me giré hacia Hiccup.
—Eso sólo son provocaciones deportivas, no coqueteo —Hiccup estaba claramente muy poco convencido, así que le dediqué mi mejor movimiento de pestañas y agregué—: Voy a jugar. Diviértete dándole vueltas a la cabeza.
Hiccup me sostuvo por la muñeca cuando comencé a alejarme, me giró hacia él con tal fuerza que choqué contra su pecho. Sus brazos serpentearon alrededor de mi cintura al instante y combatí con un estremecimiento. Echó un vistazo sobre mi hombro, y cuando estiré mi cuello para ver si los chicos nos miraban, tomó mi mentón y lo movió hacia él.
—Sólo quiero darte un beso de buena suerte —dijo, y entonces durante el siguiente minuto, convirtió el parque en un lugar inadecuado para niños.
Los silbidos de todo tipo y los comentarios rudos por parte de mis compañeros comenzaron inmediatamente, pero yo simplemente levanté cierto dedo en su dirección y dejé que Hiccup me besara.
—¿Has terminado de marcar tu territorio? —refunfuñé, alcanzando mi cabello para volver a hacer la cola de caballo que Hiccup había estropeado.
—Depende —contestó, sus brazos todavía reposaban alrededor de mi cintura—. ¿Entendieron todos el mensaje?
—Creo que todos en el país entendieron el mensaje —dijo una voz a nuestras espaldas.
—¡Rapunzel! —exclamó Hiccup agradablemente—. Qué agradable sorpresa. ¿Qué te trae al parque esta mañana?
No le había hablado a mi hermana desde antes de ayer, cuando el policía apareció en nuestra casa, sin importar lo mucho que había intentado ser agradable. Hiccup, por otra parte, parecía estar dando suficiente conversación por ambos. Él había estado intentando con todas sus fuerzas redimirse con Rapunzel. Especialmente desde que le dije que ella no quería que saliera con él.
—Sólo vine a ver de qué se trataba tanto escándalo —dijo. Ella emanaba esa extraña combinación de miedo e ira cada vez que le había hablado a Hiccup esta semana. Se podría decir que quería molerlo a golpes, pero tenía mucho miedo para hacerlo—. Si Astrid pudo darle una oportunidad a salir de compras conmigo, supuse que era justo venir a ver uno de sus partidos.
¡Mentira! Vio que Hiccup venía conmigo y no quería dejarme a solas con él.
—Bueno, me alegro de que estés aquí —le contestó Hiccup a mi hermana mientras pasaba un brazo por sus hombros y la conducía al banco más cercano—. Voy a necesitar que alguien me explique el partido.
Era algo bueno que estuvieran allí, no para verme jugar, sino para mantener la vista en mí, ya que el partido terminó un minuto después de haber comenzado. Dagur era la última persona que esperaba que jugara hockey en mi parque, mi cancha, y no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.
Teniendo en cuenta que todos estaban con los cascos y las camisetas puestas, eran bastante iguales. Miré dentro de aquellos ojos cuando nos enfrentamos, pero no lo reconocí hasta más tarde cuando ilegalmente me tiró al suelo tan fuerte que comí pavimento. El hecho de que me hubiera dado un golpe en mi pecho no podía ser más obvio.
—Ups, lo siento —ignorando el dolor ardiente en mi pecho, salté a mis pies e intenté tomar a mi agresor un segundo antes de que Hiccup lo hiciera. Ni loca iba a robarme esa pelea. Lo empujé, y entonces me fui contra el tipo que me había golpeado—. ¿Qué sucede, Astrid? Creía que te gustaba jugar duro… Así que me rechazaste por el pequeño hermano, ¿eh? —se burló y apuntó con la mirada a mi pecho y sonrió—. De todos modos, no las noté como creí que sería. Son más pequeñas de lo que parecen.
Acarreé contra Dagur lanzando un golpe con todas mis fuerzas, pero él lo esperaba. Atrapó mi golpe y torció mi brazo detrás de mi espalda con tanta fuerza que creí que me lo sacaría del hombro. Y ahí fue cuando todo se volvió un infierno. Hiccup voló contra Dagur, liberándome de un golpe de su agarre, lanzándome también al suelo en el proceso. Flynn se hallaba allí mismo para echarme una mano. Me preguntó si me encontraba bien, pero no era por mí por quién me preocupaba en ese momento.
—¡Hiccup! —Él se había movido tan rápido que no creí que nadie, además de Dagur y yo, supiera lo que ocurría hasta que grité—. Suelta eso. Estoy bien, ¿de acuerdo?
Hiccup mantuvo el filo de su cuchillo en la base del cuello de Dagur.
—Si vuelvo a verte alguna vez —dijo, con su voz inquietantemente controlada—, será razón suficiente para mí.
El rostro de Dagur se había vuelto pálido y el círculo de chicos que nos rodeaba se había congelado.
—¡Cálmate! ¡Estoy bien! —Lentamente, alejé la mano de Hiccup del cuello de Dagur y agarré el cuchillo—. ¿Ves? —pregunté, volviendo a guardar la cuchilla y después lo puse frente a la vista de Hiccup—. A esto me refería con no causar problemas.
Se estiró para tomar el cuchillo pero lo atraje lejos de él y lo introduje en los bolsillos delanteros de sus pantalones. Miré alrededor, a todas las caras sorprendidas de mis amigos. Suspiré.
—Vamos —dije—. Demos una vuelta en coche o algo por el estilo.
La multitud se removió para darnos una salida. Solamente Toothless fue lo suficientemente valiente para dar un paso al frente y ayudar a Dagur.
—Entonces, uh —me dijo mientras colocaba al chico sobre sus pies—. Te vemos el sábado, ¿no?
—Será lo mejor —dije, y lo despedí con un golpe de manos. Entonces, ya que estaba lo bastante cerca y Dagur no lo esperaba, le di con mi rodilla en su miembro hasta ponerlo en el suelo—. Ups. Lo siento. Nos vemos, chicos —saludé a la multitud estupefacta sin mirar atrás.
A Rapunzel le costó un minuto juntar el valor necesario para ir tras nosotros.
—¡Espera! ¿A dónde crees que vas?
—A quitar algo de hierro al asunto —dije—. Con Hiccup. Y sin ti.
Me sorprendí cuando mi hermana tuvo el descaro de cruzarse en mi camino.
—Acaba de amenazar con un cuchillo a una persona.
—Me defendió. Dagur casi me rompe el brazo.
—No me importa, no irás a ninguna parte con él.
El rostro de Hiccup volvió a enrojecer de rabia.
—¿Entonces, por qué no llamas a la policía?
Su cara se transformó de repente. Casi como si sus palabras tuvieran algún súper poder, dos autos de policías aparecieron a la vuelta de la esquina. No podía creerlo. Me quedé allí, asombrada, cuando Rapunzel sostuvo el teléfono que había dejado junto a mis pertenencias en la mesa de picnic, frente a mí.
—Ya lo hice —susurró.
Hiccup y yo nos miramos el uno al otro, y el dolor en su expresión fue suficiente para hacer que odiara a mi hermana para siempre. Ella también lo sabía. Lo podía ver en mis ojos. Miramos detrás de nosotros. Los policías hablaban con los demás chicos. Algunos apuntaban en nuestra dirección. Entrelacé mis dedos con los de Hiccup y suspiré.
—Entonces vamos.
Al final, mi hermana logró que me arrestaran. La policía tomó declaración de todos en el parque, y luego nos transportaron a Dagur, Hiccup y a mí a la comisaría. Después de escuchar la historia completa, la policía nos preguntó si queríamos presentar cargos de acoso, ya sea físico o sexual, contra Dagur. El tipo es un imbécil, pero hacer eso va en contra de las reglas de los partidos en el parque.
Sin mencionar que si yo presento cargos en su contra, él podría presentar los mismos cargos contra mí, por casi retraer uno de sus testículos. Eso habría abierto las puertas a otro millón de chicos de presentar cargos contra mí. Tuffnut podría probablemente encerrarme durante veinte años en la cárcel, culpable por todas las veces que lo había golpeado. Cuando me negué a presentar cargos, Hiccup se enojó muchísimo conmigo y comenzamos a discutir.
Entonces, Dagur hizo un comentario para nada necesario, llamándome de "naturaleza fácil", y me lancé contra él. Los policías me tuvieron esposada casi tan rápido como Hiccup había puesto aquel cuchillo en la garganta de Dagur un rato antes. Él y yo recibimos una severa advertencia, y nos dijeron que si nos encontraban peleando de nuevo, seríamos fichados por conducta indisciplinada y nos harían pasar la noche allí. Pero gracias a todo eso de amenazar-con-un-arma-letal, el pobre Hiccup fue acusado de delito menor y dejado en libertad bajo fianza por su tío.
Todos fuimos amenazados con asistir a clases de control de ira asignadas por el tribunal. Después de todo eso, estaba segura que cualquier tipo de relación entre Hiccup y yo iba a convertirse en una historia como la de Romeo y Julieta. Entonces, vi la mirada en el rostro de mi padre cuando fue a recogernos. Él se encontraba furioso.
—No puedo creer que mi papá me dejó venir esta noche. Incluso si es justo al otro lado de la calle, todavía es sábado.
Me encontraba recostada sobre mi estómago con la bolsa de frituras, sintiéndome cada vez más envidiosa de la silla de juegos de Hiccup. Ya que no se nos permitía salir en cualquier tipo de cita verdadera, Hiccup exigió venir a jugar algunos videojuegos "reales". Él se ahogaba en esos videojuegos "reales" y yo en Dr. Pepper y Twizzlers.
—No puedo creer que te permitieran venir, para empezar. Estaba seguro de que tus padres nunca iban a dejar que te viera de nuevo después del otro día.
—Al principio no iban a hacerlo. Nunca he visto a mi padre tan enojado. Por supuesto, todo lo que Rapunzel le dijo antes de que fuera a buscarme, fue que me metí en una pelea y que tú sacaste un cuchillo y amenazaste a alguien de muerte. Pero luego le conté como Dagur básicamente me acechaba. Puede que haya exagerado un poco. Ah, y si mi papá pregunta, mi hombro todavía me duele ya que estuvo a punto de romperlo.
Hiccup me dio una mirada de soslayo.
—Así que eres una pequeña mentirosa, ¿Verdad?
—Por suerte para ti. Cuando terminé eras básicamente un héroe para mi papá. Hasta que me vi obligada a utilizar la palabra N, de todos modos.
—Novio, Astrid. La palabra es novio. En serio, te prometo que no te va a matar decirlo.
—Lo que sea. Después de la palabra N, ocurrió que eras el número uno en su lista de víctimas. Pero al instante, te convertiste en el héroe de mamá, por lo que todo se equilibró. Además, ayudó el hecho de que tu tío se acercara ayer para abogar por tu caso.
—¿En serio?
Me extrañé ante la sorpresa de Hiccup.
—Fue una decisión muy inteligente. Él fue quien realmente los hizo cambiar de opinión. Estaba segura de que lo habías enviado allá.
Hiccup sacudió la cabeza.
—No tenía ni idea. Ayer me fui todo el día.
—Oh. Bueno, trabajó muy bien con mis padres. Les dijo sobre lo mucho que lo sentía, y lo mucho que tú lo sentías, y cuánto quieres a su pequeña Astrid, y cuan devastado estarías si tuviéramos que romper. Allí es donde la palabra N entró. Ugh. Eso fue peor que ser arrestada —Hiccup se rió de mí otra vez, pero opté por ignorarlo—. Dijo que sólo reaccionaste ante Dagur con tanta violencia, porque ésta es la primera vez que has estado enamorado, y que estás realmente abrumado por ello —Las cejas de Hiccup volaron tan alto que prácticamente se mezclaron con el nacimiento de su cabello—. Después, tu tío siguió y siguió hablando sobre lo difícil que este cambio ha sido para ti y sobre cómo yo realmente te ayudaba a hacer la transición. Entonces, él preguntó si podía hablar con mis padres a solas, y Rapunzel y yo nos encerramos en nuestras habitaciones. Traté de escuchar a través de los respiraderos, pero realmente no podía oír mucho. Creo que les contaba acerca de todo lo que has pasado con tus padres y eso, tratando de explicarles por qué siquiera tenías el cuchillo en primer lugar. Cuando se fue, mis padres no dijeron mucho durante el resto de la noche, sólo que estaba bien que te viera de nuevo, siempre y cuando dejaras de llevar armas ocultas.
Hiccup se quedó callado por un momento. Parecía haber perdido las palabras.
—¿Realmente usó la palabra A?
—Hombre —Asentí gravemente—. Y fue peor que la palabra N… En fin, estoy pensando que tengo que invertir en una silla como la tuya. Te ves muy cómodo —Dejé mi dispositivo de juego y pasé mi bolsa de comida chatarra a la cama de Hiccup. Después de un lindo y gran estiramiento, miré hacia la pantalla del televisor—. No entiendo tu fascinación con este juego. Es tan lento. Soy una jugadora de hockey. Me gusta mucho más Halo, donde sólo puedo correr hacia allí y volar cosas.
—Impulsiva, irracional e impaciente —dijo Hiccup—. Me temo que serías una terrible asesina. Yo, por el contrario —en ese preciso momento, un tipo del juego caía al suelo muerto—, sería un gran asesino. No es que quiera matar a nadie, pero siempre he deseado poder probarlo. Sólo para ver si podría salirme con la mía —Me atraganté con el Dr. Pepper que bebía—. Sólo estoy diciendo —murmuró.
—Y te preguntas por qué mi hermana piensa que eres el Acuchillador de los Sábados por la Noche —Hiccup me miró, sorprendido—. Sólo estoy diciendo.
Apagó el juego, y se unió a mí en la cama.
—¿Piensa que soy el asesino?
Me encogí de hombros.
—Puedo entender cómo llegó a esa conclusión. Por ejemplo, cómo es que sabes tanto sobre el crimen y esas cosas.
—Astrid, he vivido con un hombre que come, respira y duerme misteriosos asesinatos. —Hiccup se levantó y tiró de una de las treinta y cinco novelas de bolsillo fuera de su estantería, y me la entregó—. Mi tío es el autor de la novela negra más vendida. Cuando no está ocupado planeando el asesinato perfecto, está investigando la manera de hacerlo.
—Así que eso explica las cajas en tu garaje. ¿Son todas sus notas y esas cosas?
Hiccup asintió.
—Y adivina quien la ayuda a reunir todas esas notas. Básicamente he pasado mi vida como asistente de investigación glorificado.
—¿No hay leyes de trabajo infantil en contra de eso?
Hiccup se rió.
—No ha sido tan malo. Tío Gobber es una especie de investigador metódico. Ya sabes, como si tú fueras a escribir un libro sobre un boxeador…
—Debería entrenar con Naveen de Maldonia —terminé por él.
—Armas de entrenamiento, formación médica, psicología clínica, la ley Penal… Hemos investigado todo. Pasamos días enteros en la cárcel, entrevistando asesinos convictos, ayudando a realizar una autopsia. Estuvimos en campamentos militares, en la academia de policía, en el FBI… eso fue lo mejor. Llegamos a sentarnos en la base de operaciones para un artículo cubierto. Pude conocer el Director del FBI. Es un tipo increíble —Hiccup me lanzó una mirada de reojo y no pudo resistirse, tirando de mí a sus brazos—. ¿Puedes comprender ahora? Cómo es que puedo estar un poco fascinado con el asesinato. En realidad estoy pensando en unirme al FBI. Tal vez ser un generador de perfiles.
—Tiene sentido —concordé—. Tú puedes no ser tan bueno en la interacción con las personas, pero realmente sabes cómo leerlas.
Hiccup debió haberse sentido agradecido por mi cumplido, porque respondió a mi declaración besando mi cuello. Mucho. Por todos lados. Tenía su boca en mi oreja, debajo de mi barbilla, en la base de mi garganta… ¿Puedo decir que aquella era una manera totalmente diferente a ser besada en la mejilla, o incluso en los labios? No esperaba sentir lo que fuera que estaba sintiendo tan pronto, pero, diablos, era intenso. Di un grito ahogado y luego por alguna razón pregunté algo así de pronto.
—Dime por qué te mudaste.
—Porque tú te encontrabas aquí —murmuró entre besos.
Bajó la manga de mi camisa y me besó en el hombro desnudo. Esto fue tan malo como besar mi cuello, tal vez peor. Me estremecí con tanta violencia que entré en pánico.
—Muy gracioso —le dije, luchando por salir de la cama. Hiccup suspiró cuando me senté en la silla y empecé a batir la primera soda que pude encontrar—. ¿Por qué realmente viniste a vivir aquí? —pregunté después de que había terminado casi toda la lata en un sorbo—. ¿No deberías estar en una casa de un millón de dólares o algo así?
—Investigación —dijo Hiccup, claramente haciendo pucheros mientras se quedaba tumbado en su cama. Solo—. Mi tío hará algo parecido a "Amas de Casa Desesperadas" con este nuevo libro: Secretos Suburbanos de Europa. Pero nunca ha vivido en los suburbios, ni en algún país del viejo mundo como Escandinavia. Yo no esperaba dejar Beverly Hills por algún suburbio al azar, así que me dejó escoger a donde nos mudaríamos. Elegí Berk debido a su reputación de bárbara, y esta casa, porque cuando la inmobiliaria nos la enseñó, tú hacías la tarea en el techo mientras comías helado y escuchabas Social Distortion.
—No recuerdo haberte visto —Pero me había dado demasiados detalles como para que no fuera verdad.
—Me mudé aquí por ti —confirmó, golpeándome con toda la fuerza de sus ojos, y parecía muy satisfecho de sí mismo cuando me sonrojé. Se levantó, me levantó de la silla de juegos, y me dejó caer de nuevo sobre su cama. Sus ojos brillaban con picardía—. ¿Algo más que quieras añadir a este interrogatorio?
—Um, nope. Me has convencido. No eres más que un normal, no asesino en serie, adolescente.
Hiccup se inclinó como si fuera a ir por mi cuello de nuevo, pero antes de que sus labios tocaran mi piel, se sentó y frunció el ceño.
—¿Tu hermana de verdad cree que soy el Acuchillador de los Sábados por la Noche? ¿En realidad cree que maté a todas esas chicas?
—¿Por qué piensas que ha estado tan loca últimamente? Cree que la única razón por la que no me has matado todavía es porque te gusto, y que voy a estar muerta al momento en que te canses de mí.
—Eso es ridículo. Para empezar, nunca podría cansarme de ti, y en segundo lugar, no podría matarte, incluso si quisiera. Porque soy tu novio. Si alguien te matara, yo sería el sospechoso número uno. Los asesinos en serie no pueden matar a la gente que conocen, sin importar qué. Sería demasiado fácil conectarlo con los asesinatos. Si yo fuera el asesino, entonces tú estarías completamente segura.
—Es bueno saberlo. Voy a tener que decírselo a Rapunzel.
—Si yo fuera el Acuchillador de los Sábados por la Noche, estaría completamente torturado por ti —Antes de que supiera lo que pasó, Hiccup me había clavado la espalda en la cama, con las manos ligeramente por encima de mi cabeza—. Eres exactamente el tipo del asesino, con una sola excepción: eres una luchadora. Tu fuerza y espíritu plantean un desafío increíblemente atractivo. Cada día me siento tentado a empujarte hasta el límite, sólo para ver de lo que eres capaz. Por no decir que estás fuera de los límites. O lo estarías si yo fuera él. No hay nada más dulce que lo que está prohibido —Hiccup bajó su boca a mi oído y susurró—: Eres bastante desesperante como para hacer que, incluso el hombre más controlado, pierda su enfoque —De alguna manera, hizo que un escalofrío corriera por mi espalda. Entonces, empezó a besarme de nuevo.
Mi primera lección de besuqueo duró unos dos minutos antes de que el timbre de la puerta sonara.
—¿Alguien pidió una pizza? —jadeé, tratando de incorporarme.
—No le hagas caso —contestó Hiccup.
Yo estaba sorprendentemente dispuesta a satisfacer su solicitud, hasta que el timbre sonó de nuevo varias veces seguidas. Quien fuera que estuviera allí, se encontraba asustado o enojado por algo.
—¡Mierda!
—¿Quién es? —preguntó Hiccup cuando lo empujé lejos de mí presa del pánico, y traté desesperadamente de rehacer mi trenza.
—Podría ser mi padre.
—¿Sería eso un problema?
—¿Teniendo en cuenta que le dije que tu tío iba a estar en casa toda la noche y que estaríamos abajo viendo películas todo el tiempo, y sin duda no solos en casa, en tu habitación, besándonos? Sí, podría ser un gran problema.
—Guau. Realmente eres una mentirosa —Hiccup se echó a reír, pero su risa se convirtió en un suspiro mientras se sentaba.
Cuando llegamos abajo, pudimos oír a Rapunzel gritando por la puerta.
—¡Tengo que hablar contigo Astrid!
Pensé que Hiccup iba a sacar un arma de fuego. Rapunzel había estado gastando su último nervio desde hacía ya algún tiempo, y cuando resultó que era la que nos había interrumpido, él golpeó su gorra.
—Tienes que estar bromeando —dijo, al mismo tiempo que abría la puerta—. ¿QUÉ?
Rapunzel lucía pálida. Miró a Hiccup como si pensara que iba a arrancarle la cabeza si ella se acercaba demasiado. No habló con él, sólo a mí.
—Sólo necesito hablar contigo un momento —dijo desesperadamente—. En privado. ¿Por favor?
Se veía legítimamente molesta, cosa que no era común en ella, así que decidí que me apiadaría.
—Cinco minutos.
—¡No! —interrumpió Hiccup, y posó sus ojos en mí—. No puedes darle lo que quiere. Sólo se pondrá peor si lo haces.
Sonaba más como una sugerencia que como un pedido, pero aún así.
—Dime qué hacer una vez más.
Hiccup me miró tan fuerte que su rostro se puso rojo brillante, pero contuvo todo el argumento que iba a soltar.
—Lo siento. Pero ella hizo que me detuvieran. Te está manipulando.
—¡No lo estoy! —gritó Rapunzel, por fin lo suficientemente valiente, o al menos lo suficientemente molesta como para enfrentarse a Hiccup—. Realmente necesito hablar contigo sobre… algo —sus ojos parpadearon hacia él antes de que pudiera evitarlo.
—No lo puedo creer. ¡Déjanos en paz por favor! No he hecho nada malo. No he lastimado a Astrid. Ella es feliz. Yo estoy feliz. Tus padres son felices. Sea cual sea tu problema conmigo, supéralo.
Oh. No. Él no lo hizo.
—Guau. ¿Acabas de amenazar a mi hermana?
Hiccup fue sorprendido por mi enojo repentino. Se veía confundido y, definitivamente, no feliz.
—¿Qué? ¡No! …¿De qué lado estás?
—No del tuyo si vas a decirme con quien puedo o no puedo hablar —Instintivamente, enganché el brazo en el de mi hermana y empecé a guiarla a casa—. Te llamaré cuando no esté tan cabreada como para querer golpearte —solté sobre mi hombro—. ¡Y no te comas todos mis Twizzlers!
—Gracias —dijo Rapunzel, sorbiendo su nariz mientras nos dirigíamos a casa—. No creí que fueras a escucharme. Creí que me odiabas.
Tan pronto como la puerta de entrada estuvo cerrada, tiré de mi brazo fuera de ella.
—No lo hice por ti —dije, y entonces levanté mi voz en un grito—. ¡Y sí te odio! Primero trataste de que me gustara Hiccup cuando no quería que sucediera. Después arruinaste mi primer beso. Luego, trataste de que dejara de gustarme el chico que querías que me guste en primer lugar. Hiciste que me arrestaran. Y ahora, estás logrando que me peleara con mi primer novio. ¡¿Por qué no te quedas fuera de mi vida?!
Grandes y gruesas lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Rapunzel, pero no me importaba. En su lugar me encerré en mi habitación, pero fue difícil ignorarla cuando me llamó. Creo que habíamos tenido demasiadas peleas últimamente, porque mi padre vino a mi habitación y literalmente me arrastró escaleras abajo por el brazo. Podía escuchar a Rapunzel en la oficina de mamá, llorando antes de que yo llegara.
—¡No tiene importancia! Ella siempre me ha odiado. ¡Siempre! —decía.
—Ah, como si tú nunca me hubieras odiado, también —le dije cuando mi padre me llevó a la oficina—. ¡Estás avergonzada de mí!
—¡BASTA! —explotó mi papá—. ¡Ustedes dos se van a quedar aquí hasta que aprendan a llevarse bien!
Mamá se deslizó rápidamente fuera de la oficina.
—Astrid, si pones un dedo sobre tu hermana, voy a inscribirte en una escuela militar este otoño.
Con eso, nos encerró en la oficina. Sonaba como si hubiera acercado una silla de la mesa de la cocina, y la hubiera puesto delante de la puerta para que no pudiéramos escapar. Meditar en silencio parecía un plan mucho mejor que arreglarnos, por lo que me dejé caer en la silla del escritorio y me dispuse a sentarme allí toda la noche. Era difícil mantenerme tan enojada como me sentía, sin embargo, cuando Rapunzel lloró lo suficiente como para tener mocos corriendo por su rostro. Le ofrecí de mala gana la caja de Kleenex, pero todavía no le daba ninguna disculpa. Podía besar mi trasero primero.
—No eres la víctima aquí —dijo Rapunzel cuando rompió el silencio—. Me odias. Tú eres la que está avergonzada de mí. ¿Crees que no sé lo que dices de mí? ¿Cómo tú y todos tus estúpidos amigos se burlan de la popular chica cabeza hueca? He tratado de ser amable contigo un montón de veces. Dejé de invitarte a hacer cosas porque nunca vendrías.
—Si te gusto tanto, entonces ¿por qué estás tratando de arruinar mi vida? Eres bonita, inteligente, popular. Todos los chicos caen a tus pies.
—¿También Flynn?
¡Oh, caramba!
—¿Por qué tienes que quitarme al único chico al que le he gustado? El único chico en el mundo que no me llama por mi apellido, o tira de mi cola de caballo, o que no se ríe si quiero ponerme un vestido, o…
—Dagur está en el hospital.
Eso me detuvo en seco.
—¿Qué?
—Eso es lo que fui a decirte. Flynn me llamó para decir que Dagur fue atacado anoche. Fue un robo de coche.
—Un ro… —Me encontraba en estado de shock, tanto que ni siquiera pude terminar la frase.
Rapunzel asintió.
—Regresaba a casa de alguna fiesta anoche, y su coche fue robado. Fue apuñalado. Exactamente como Hiccup. Y fue una paliza tan fuerte que aún está inconsciente. Flynn dice que todo el mundo piensa que Hiccup lo hizo.
—¿Qué? —jadeé.
—Tú estabas allí en el parque. Oíste lo que dijo.
—É-él —tartamudeé—. Él no lo haría.
—Así que, ¿Qué es esto? ¿Otra coincidencia? ¿Que lo mismo que sucedió con Hiccup le pasara a Dagur a sólo un par de días de que lo amenazara de muerte? Sé que no quieres creerlo. Sé que no crees que te haga daño, pero…
—Él no me haría daño —le dije con fiereza.
Rapunzel suspiró.
—Tal vez tengas razón. Tal vez no te haría daño. Pero ¿Lastimaría a otra persona si pensara que te está protegiendo?
Sí. Me lo había dicho varias veces. Rapunzel pudo leer la respuesta en mi rostro, pero no fue ruda por eso.
—¿Es tan descabellado pensar que si Hiccup puede hacerle eso a Dagur, podría habérselo hecho a otra persona?
—¡Él no haría eso! Pudo haber atacado a Dagur, pero fue sólo porque él me hirió. Hiccup me está protegiendo.
—¿Debería hacer una diferencia? Está en el hospital —Toda la lucha, ira, desafío, todo se fue y me dejé caer en la silla tanto como pude. ¿Por qué lastimaría a alguien así? Porque se preocupa por mí—. Me preocupo por ti, Astrid —Miré a mi hermana en estado de shock. No porque de alguna manera dijo mis pensamientos en voz alta, sino por lo que había dicho en respuesta. Los ojos de Rapunzel se llenaron de lágrimas una vez más y tomó otro pañuelo—. Me ha gustado conocerte un poco más este verano. Tener una hermana con quien poder hablar y pasar el rato. Lo siento mucho por hacer que te arresten, y más por lo de tu primer beso. Pero tienes que confiar en mí. No estoy tratando de hacer que rompas con Hiccup porque estoy celosa. Tengo miedo —Se encogió de hombros torpemente y se sonó la nariz—. En cierto modo, te acabo de encontrar. No quiero perderte.
.
Poco a poco nos acercamos a la recta final de esta maravillosa adaptación. Este capítulo está dedicado a todas aquellas maravillosas personitas que querían que Hiccup hiriera a Dagur. ¿Realmente qué fue lo que pasó con él? ¿Sí fue Hiccup? Déjenme saber su opinión en un review sobre:
Si creen que Hiccup es el culpable de lo que le pasó a Dagur y además es el asesino.
Si creen que Hiccup es el culpable de lo que le pasó a Dagur pero no es el asesino.
Si creen que Hiccup es una víctima inocente de todo esto, no ha hecho nada malo y sólo un chico caliente y adorable a la vez.
Las personas que estén en lo correcto, tendrán una mención especial en el Fic, y además un regalillo sorpresa ;)
Por otra parte, les quiero avisar que acabo de subir el primer capítulo de un Long Fic "Mil Años Más" de mi completa autoría. Me haría realmente muy feliz que lo leyeran y me siguieran en este nuevo proyecto que en lo personal, es hasta el momento la historia que he escrito que más me ha gustado, así que ya se imaginaran.
Hasta la próxima. Besos, Higushi.
¿Reviews? Reviews.
