-¿Profesor?- Craig casi saltó al escuchar la voz de su alumno. Podía jurar que sólo llevaba dos segundos mirando el celular.

-En verdad lo lamento ¡ Qué vergüenza!- se cubrió la cara, haciendo que todos en el aula se rieran.

-Se ve muy enamorado, profesor, casi hasta parece humano- dijo uno.

-¿Nos va a invitar a la boda?- dijo alguien más. Sus ojos azules se volvieron casi agua de tan brillantes y debió volverse a la pizarra para que nadie más se burlara de esa sonrisa nacida de pura esperanza.

-Al primero que me despeje delta G en una temperatura de cien grados le haré llegar una invitación, así que esfuércense- volvió a su asiento, pero una mano levantada volvió a llamar su atención.

-¿Al menos nos dejará ir a su premiación?- Craig se le quedó mirando esperando las risas, pero sólo recibió un montón de miradas muy atentas.

-¿Premiación?-

-Al mejor trabajo de investigación, lo nombraron ayer- Craig abrió la boca, intentando hilar una frase sin lograr comprender lo que le decía. Él ni siquiera sabía que estaba nominado.

-Vaya, pensé que eso de que no revisa los correos en fines de semana era una excusa para no trabajar extra- otra vez las risas y exclamaciones. Volvió a sacar su celular esta vez para encontrarse con más de cinco correos en su bandeja donde, efectivamente, le informaban de su premio. Soltó un grito ahogado, comenzando a contestarlo.

-Los dejo un momento. Cuando vuelva quiero ver este problema terminado- Sus dedos temblaron de emoción al marcar, primero que nadie, el número de Damien.

Se desilusionó un poco al ver que la fecha de premiación era en dos días y Damien no volvía hasta dentro de cuatro pero igual fue dulce lo sincero que sonaba al felicitarlo y las muchas promesas de llevarlo a mil lugares cuando volviera. Siempre era cálido tener alguien que lo apoyara, se mordió el pulgar, marcando después el número de Tweek. No ocultó su efusividad, contagiándolo. Aceptó de inmediato ser su acompañante. Craig colgó la llamada, marcando ahora el número de su familia,seguro que estaba viviendo el mejor momento de su vida. Terminó su clase y no perdió tiempo, manejando deprisa a su casa, preparando su discurso con varias pausas para recordar todo lo que había pasado desde que era pequeño. El esfuerzo que le supusieron las matemáticas y cómo ante la amenaza de su padre de no dejarle salir con sus amigos si reprobaba, comenzó a estudiar más. Una vez que encontró la relación entre la exactitud de los números y el espacio, su eterno primer amor, no quitó el dedo del renglón. Estudió, se aferró y casi sacrificó todos los otros aspectos de su vida en honor de las ciencias. Por supuesto que tuvo un par de parejas, incluso tuvo el tiempo de tener un pequeño drama con su padre cuando confesó que lo suyo no era lo hetero para después terminar en un conmovedor mar de lágrimas cuando concluyó el colegio con el promedio más alto. Pasó oxidándose mucho tiempo entre libros y rutina que perdió un poco la pasión incluso por su oficio. Por eso para él, Tweek fue una brisa de verano. Si todo comenzó como un flechazo no era importante, lo que dejó en su vida era lo que más pesaba. A pesar de sus actitudes demasiado despreocupadas, le resultaba reconfortante ver lo fácil que era para el rubio dejarse llevar sin preocuparse por las consecuencias. No era algo de la juventud, era algo suyo. Estaba hecho de fuego, de ganas de quemarse y Craig no podía rechazar al menos querer calentar sus manos. Ese chiquillo se había ganado el puesto que tenía en su cariño sin el más mínimo esfuerzo. Y luego estaba Damien. Llegó en el momento justo, cuando había perdido ya el miedo al rechazo y resultó ser una carta ganadora por completo. Tenía claros sus objetivos y prioridades y le hacía sentir que él estaba ahí. No se lo decía y eso era lo mágico. Dejó una vez más el teclado de su computadora, decidiendo que estaba poniéndose muy sensible y optó por escoger su vestuario. Contaba las horas que faltaban con una euforia casi incontenible.

Tweek se retorció la manga de su camisa por quinta vez, mordiéndose los labios al estar rodeado de tanta gente desconocida. No era tan tímido ya, pero seguía prefiriendo no alejarse de su grupo de conocidos habitual. Pero todo valía la pena por ver lo luminoso que estaba Craig, de pie en el podio, tan natural como si estuviera hablando sólo para él, haciendo un par de bromas increíblemente anticuadas que aún así hicieron reír a los presentes. Era su encanto, era su forma de ser. Todo un caballero a la antigüa, algo torpe hasta aparentar una indiferencia misteriosa. No pudo evitar un poquito de culpa al verlo así de sonrojado, de sincero y transparente, agitando su mano al verlo entre el público sin importarle interrumpir su discurso. Damien se había encontrado una mina de oro y estaba coqueteando con un reflejo en el agua. Sacó su celular, prefiriendo distraerse grabando a su amigo y compartirlo en todas sus redes sociales, honestamente agradecido por ser parte de eso. Cuando terminó el discurso, Tweek casi saltó por las bancas, conteniéndose al verlo ser fotografiado, pero Craig lo jaló junto a él, sujetando su cintura.

-Te pedí que me acompañes porque para mí es importante que estés presente, no para que te escondas- le susurró, haciendo que la sonrisa en esa fotografía fuera incluso más sincera. Cuando terminó la sesión de fotos, avanzaron al salón de eventos donde ya estaban esperándolos, pero ellos caminaban sin prisas- te ves muy elegante, casi no te reconozco-

-No es nada- mintió. Se tardó más de dos horas escogiendo en la tienda de ropa algo que no lo hiciera ver sólo "bien" y ni decir lo difícil que fue aplacar su cabello en una coleta baja, resaltando su rostro. Debía estar a la altura. Y al ver a Craig con su mejor traje negro sin corbata sino con un moño, impecable hasta en el último pliegue de su saco, supo que había valido el esfuerzo- tú en cambio pareces ser el soltero más codiciado del año que un científico, que se acaben los estereotipos que los cerebritos no son ardientes- rió satisfecho ante el sonrojo de Craig hasta sus orejas.

-No exageres, además no soy soltero- sonrió, poniéndole un dedo en la mejilla. Entraron al salón y pronto comenzaron a acercarse un montón de personas, casi todas mayores, estrechando la mano de Craig, llenándolo de palabras que al menos para Tweek eran obligadas, sin nada de sinceridad. Pero el pelinegro las recibía con una sonrisa igual para todos, sin permitir que los halagos lo hicieran cambiar de actitud. Tweek se sorprendió al verlo aceptar una copa de champagne- dejé el auto en casa, esta noche quiero celebrar en serio- le guiñó un ojo y Tweek le pidió al mesero otra copa, para brindar.

-Tucker- un hombre mayor le tocó el hombro y Craig enseguida dejó su trago para estrecharle la mano- es un honor estar aquí esta noche-

-El honor es para mí, decano- Tweek casi pudo jurar que su voz estaba temblando. Seguro era por el alcohol, él no solía beber- hace mucho tiempo que no lo veía-

-Eso es sólo porque tú lo quieres. Sabes que nadie estaría más feliz de tenerte en Harvard que yo- Tweek abrió sus ojos, sin querer interrumpir- nos haz hecho rogarte mucho-

-Le aseguro que no es por arrogancia- podía notarse a leguas que se estaba poniendo nervioso, pasando su mano por una arruga inexistente en su pantalón.

-Lo sé, Tucker, pero no deberías estar desperdiciando tu talento en una universidad tan... poco comparable con la mejor del país- su mirada era severa al igual que su voz. Podía entender por qué se había puesto tan nervioso.

-No creo que una institución tenga más peso que quienes le conforman- intervino Tweek y el hombre lo vio con una ceja levantada, ofendido. Craig aprovechó esto para llamar la atención de un profesor cercano, haciendo que el hombre , aunque todavía participó en la conversación , ya no siguió tocando el tema.

Una, cuatro. Ocho. Perdió la cuenta de cuántas copas llevaban ya, pero las sentía burbujear en su pecho, haciendo que su saco le sofocara. Se olvidó un poco de la etiqueta desabotonando su camisa hasta el inicio de su pecho, sólo para que el aire entrara. Sentía que todo comenzaba a darle vueltas y descubrió que Craig no estaba mucho mejor que él cuando tuvo qué sujetarlo de la cintura paraque no se cayera al intentar alcanzar al mesero de los bocadillos. Estaba hablando y riendo demasiado fuerte y aunque debía recordarle dónde estaban, no podía sentirse más indiferente a eso, sólo queriendo escucharlo explicarle a gritos la paradoja de Olbers aunque seguro por la mañana no iba a recordar nada. Los demás invitados habían comenzado a marcharse aunque todavía no era tan noche, y los que quedaban lo miraban de reojo desaprobatoriamente al verlos bailar en un rincón una música inventada. Era su festejo, con un carajo, Tweek miró retadoramente a una mujer que parecía estar oliendo mierda, pegándose más al pelinegro. Era su maldito momento y si quería hacer el ridículo, él iba a encargarse de que nadie se atreviera a abrir la maldita boca. Craig recargó su frente en la suya, sonriendo.

-¿Crees que puedas llamar un taxi? Me encantaría que siguiéramos festejando en mi departamento- Tweek sintió las mejillas arderle, rogando que él fuera otra persona, que eso pudiera ser una invitación malintencionada. Pero se tragó las expectativas, aceptando su celular para abrir la aplicación del transporte. Trató no pensar en nada al ver que el fondo de pantalla eran él y Damien. El alcohol a veces lo ponía sensible. Esperaron en la entrada de la universidad, habían salido sin despedirse y Craig iba casi recargado en Tweek. Era un poco más pequeño y más delgado, haciendo hilarantes sus esfuerzos por arrastrarlo. El conductor mió de reojo a ambos antes de arrancar y Tweek pudo escucharlo murmurar algo de su recién lavado tapiz. Craig comenzó a dormitar en el viaje y al llegar, le costó un poco más de trabajo llevarlo hasta el elevador y después sacar las llaves de su apartamento para casi arrastrarlo a la cocina.

-Te voya preparar un café para que se te baje. Jamás pensé llegar a verte borracho- rió, buscando en la alacena como si fuera su casa. Los últimos meses había pasado más tiempo ahí que en su propio departamento, era lógico que se desenvolviera.

-No quiero que se me baje, quiero bailar- se levantó con dificultad, encendiendo la pantalla para poner música. El ritmo lo tomó por sorpresa, haciendo que dejara la cafetera olvidada, encontrando a Craig bailando en medio de la sala. Comenzó a reírse, juntando todo su autocontrol para no grabarlo.

-Craig, venimos de una premiación sumamente snob, de estarnos codeando con la crema y la nata de la intelectualidad y ahora ¿ estás bailando trap?- se sujetó el estómago, riendo más alto al verlo quitarse el saco con movimientos más sensuales, más desinhibidos- Dios, podría vender este video en internet y hacerme millonario-

-Pero no vas a hacerlo porque eres mi amigo y no me vas a traicionar- se acercó a él, tomándolo de la mano para abrazarlo, ajeno a la fuerza con que tragó saliva por sus palabras- Tweek...¿ Me puedes llevar a la cama? Estoy muy mareado-

-Pareces un niño- acomodó su brazo en sus hombros, ayudándole a caminar. Lo recostó en la cama, quitándole los zapatos y arropándolo, viéndolo hacerse un ovillo. Se recostó a su lado, acariciando su cabello, mirando las perlitas de sudor que se formaban encima de sus labios-¿ Ese hombre era en serio el decano de Harvard?- Se mordió la lengua, arrepentido al ver el gesto triste de Craig, esquivando su mirada, recostándose de frente al techo.

-Sí... Llevan un tiempo queriendo que me vaya a trabajar con ellos-

-¿Y no haz aceptado por Damien?- probó con sutileza. Se quedó un par de minutos en silencio, sólo mirando el techo.

-Acabé el doctorado un poco antes de cumplir los veinticuatro, en realidad lo cursé en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Antes de terminarlo ya me estaban lloviendo las ofertas de trabajo en todos lados, no lo digo por presumir. Rusia, Suiza. Arroja una flecha al mapa y seguro de ahí también recibí ofertas. Pero yo decidí que cuando terminara iría a Harvard, era algo así como una meta personal. Yo... bueno, incluso cuando era joven jamás fui alguien muy sociable ¿ Sabes? Mi vida siempre fue ir de la escuela al departamento, mis padres no son ricos tampoco y aunque tenía una beca excelente, ellos debieron pagar por mi estancia y otras cosas, así que lo menos que podía hacer era no defraudarlos. Así que nunca tuve la costumbre de salir a fiestas ni nada, como te dije, ya incluso a finales del doctorado seguía siendo alguien que sólo iba de la escuela a su departamento. Una vez me quedé hasta muy tarde en los laboratorios- Tweek veía en su pecho cómo su respiración comenzaba a alterarse- no lo sé, eran quizá las nueve de la noche o diez. Tampoco era tan tarde pero ya no había sol. El departamento donde vivía no estaba muy lejos y toda mi vida en Massachusetts viví en el mismo lugar, diario tomaba el mismo camino caminando porque entonces no manejaba. No es un barrio peligroso ni conflictivo. Pero... A un par de calles de llegar había un callejón y... Alguien me jaló, no le pude ver la cara. Sólo recuerdo que era muy alto, más que yo y mucho más fuerte, entonces yo no hacía ningún deporte, estaba casi igual de flaco que tú. Pensé que me iba a asaltar así que enseguida le di todo lo que traía pero- el rubio ya se había puesto sobre sus codos para mirarlo- cuando me arrojó contra unas cajas y me bajó el pantalón me quedó claro lo que iba a pasar.

-Craig...-

-No recuerdo mucho de eso todavía, ni siquiera recuerdo cómo llegué a mi departamento, pero sí recuerdo que me encerré en el baño por horas y aún así seguía sintiendo su aliento en la cara, en todo el cuerpo. No sé de dónde saqué las fuerzas de ir a la comisaría a la mañana siguiente. Fue duro decirlo ¿ Sabes? Decir con todas sus letras que me habían violado en un puto callejón y luego escucharlos decir que si no había testigos iba a ser muy complicado hacer algo porque además yo había borrado todas las evidencias cuando me bañé y nunca le vi la cara- se pasó la mano por el rostro, secándose las lágrimas que no supo cuándo empezaron a salir- lo más que podían hacer era enviar una patrulla cada tres días. Cada tres días, mierda- sollozó, mordiéndose los labios- yo, ah, terminé el doctorado un par de semanas después y en cuanto tuve el papel tomé dos maletas y volví a casa de mis padres, alegando que necesitaba un año sabático para pensar qué iba a hacer con mi futuro. Ellos no dijeron nada, creyendo que su niño genio necesitaba un descanso. Luego, cuando veían que todo lo que hacía era encerrarme a llorar sospecharon que estaba pasando por una ruptura amorosa y nunca hice nada por desmentirlos. Estuve casi dos meses sin salir ni hacer otra cosa que llorar y dormir. Al cuarto mes decidí que necesitaba seguir con mi vida y comencé a buscar opciones. Manhattan parecía lo mejor, no está tan lejos de mi familia y la paga era muy buena. Todos me comenzaron a cuestionar si realmente no iba a aceptar Harvard, pero ya había decidido que jamás iba a poner un pie otra vez en ese jodido estado- tragó saliva- fue bastante doloroso, todavía hay veces en las que me despierto sintiendo que estoy ahí otra vez. Pero creo que ya está pasando, creo que ya lo estoy superando. Yo... Sé que vas a reírte por lo que voy a decir, pero creo que Damien realmente ha sido una pieza clave, te lo juro. Perdí toda mi confianza después de eso, sentía que estaba roto, que ya nunca iba a poder encontrar a nadie que quisiera estar conmigo aunque nunca lo dijera, pensaba que todo el mundo podía ver en mi cara lo que había pasado. Con él fue la primera vez después de cinco años que me pude sentir como una persona otra vez, como alguien capaz de dar amor y ser amado ¿ Sabes, Tweek? Puede que sea anticuado, que sea un poco aburrido. Pero en verdad necesitaba alguien que me dejara ir a mi ritmo, que no me cuestionara. Siento que me estoy sanando gracias a que soy capaz de amar otra vez, de confiar otra vez y en verdad no tengo cómo pagarle eso. No...no sé si tenga el valor de hablar esto con él, en realidad no sé si sea necesario. Eres el primero al que le cuento todo esto-

-Dios, Craig-

-No llores- le secó las lágrimas, dándose media vuelta para mirarlo a los ojos, sonriendo muy débilmente- no quería hacerte sentir mal. Es sólo que este día me puso a pensar en todo lo que he pasado pero sobre todo las cosas por las cuales me siento agradecido. Damien es una pero tú también, pequeño. Siento que eres de las pocas personas con las que no necesito ser nadie más que yo para que me aceptes, me siento totalmente libre contigo- le acarició una mejilla- te quiero mucho, Tweek- hizo el amago de levantarse- creo que será mejor que me duerma en el sillón, no sé si sea correcto que durmamos juntos-

-No-lo sujetó del brazo, jalándose contra su pecho- por favor. Quédate conmigo- escuchaba su pecho latiendo más suave, más tranquilo contra su oreja. Y él sólo podía pensar egoístamente lo mucho que daría por borrar todo lo que pudiera darle motivos a Craig para odiarlo.