Los personajes son de Naoko Takeuchi

La historia es de Sandra Chastain

Yo, solo me divierto =P


CAPITULO 9

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Mina se quedó mirando al techo y suspiró. Le había dicho a su madre que le dolía la cabeza, pero más bien era que le flotaba. Desde que había despertado, tenía la sensación de moverse en un ambiente electrificado. Podía ser por los efectos de la crema o que la conexión con Yaten Kou se estaba volviendo más fuerte.

Decidió que tenía que controlar aquella situación antes de que se le fuera de las manos. Lo malo era que sus estudios no la habían preparado para enfrentarse a Yaten Kou. Era territorio desconocido. Tenía que convencer a su jefe de que estaban enamorados, pero sin dejar que se convirtiera en realidad.

Además, tenía que hacerse cargo de Luna, que estaba como un cohete a punto de estallar. Primero la caravana y ahora un ordenador portátil. Mina oyó el ruido de una caja registradora y rezó para que a su madre no le diera por los barcos.

Al pensar en barcos, no pudo evitar pensar en Yaten. No quería. Sacudió la cabeza intentando poner orden en el caos que la rodeaba.

En la habitación, había un escritorio con material suficiente para preparar una reunión. Se sentó y escribió.

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Convencer al señor Moon de que Yaten Kou es mi novio.

Parecer eficiente, educada, encantadora y natural. El señor Moon tiene que ver que sé manejarme en las reuniones sociales.

Convencer a Yaten Kou de que no le van a dar un Oscar por su papel.

Limitar las caricias. Nada de besos.

No beber cocteles con sombrillitas.

Olvidarse de Richard Gere y no ponerse maquillaje. Solo faltaban los labios de Sandra Bullock.

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Lo tacho todo.

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Ser Mina la ejecutiva, no la mujer.

No dormirse.

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Arrancó la hoja, hizo una bola y la tiró a la papelera. Media hora después y medio cuaderno después, se levantó. El silencio era total. No parecía que Yaten estuviera en la habitación de al lado. Tal vez, no estuviera. Aquello la desconcertó. No se habría ido a ver al señor Moon, ¿no? No, no sería capaz.

Se sentó dispuesta a escribir la lista definitiva, la sincera, y la título: Lo que quiero de verdad.

Quiero ser Mina, la mujer.

Quiero que Yaten Kou sea mi amante.

Quiero olvidarme de Luna y del dinero.

Quiero…

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Rompió la hoja en mil pedazos y decidió que hacía demasiadas listas. Rápidamente, para no cambiar de opinión, fue a la puerta de Yaten y llamo. Al instante, se encontró con sus ojos.

- Tenemos que hablar Yaten.

- Pasa.

Mina se fijó en la enorme cama.

- ¿Te importaría que habláramos afuera?

Yaten abrió los ventanales que daban al jardín. Seguía llevando los mismos vaqueros, pero se había quitado la camisa y los zapatos.

Mina miro el césped perfectamente cuidado y vio a lo lejos al personal de servicio colocando las mesas para la fiesta. A la luz del atardecer, todo estaba precioso.

- Mina, te quiero pedir perdón por lo que ha ocurrido en la tarde. Si hubiera sabido que la crema iba a tener esos efectos secundarios en ti, te lo habría dicho.

- Lo sé. He intentado convencerme de que fue un sueño, pero no lo fue. Si hubieras querido, podrías haberte acostado conmigo. De hecho, creo recordar que incluso te lo pedí.

- Sí, pero no accedí. No te puedes ni imaginar lo mucho que lo deseaba, pero no podía. No sabías lo que hacías. Todo era por la crema.

- Recuerdo… tocarte. El resto está un tanto borroso. No hemos… ¿no? No te podría culpar.

- No, no lo hemos hecho. Preferí irme a nadar para no tocarte. Lo siento, Mina.

- No ha sido culpa tuya. Solo querías ayudarme – contesto Mina girándose hacia él con los brazos cruzados –. De hecho, eso es lo que has intentado hacer desde el principio, ayudar. Me gustaría que… lo olvidáramos todo.

- ¿Cómo? – dijo Yaten. «Ni por asomo». Estaba seguro de que Mina tampoco quería olvidar los detalles, que se acordaba perfectamente de todo, pero no quería que él lo supiera.

- Lo sé. A mí también me cuesta. No habría pasado nada si no llevara seis meses soñando con el hombre de la foto, mi novio de mentira. El problema es que tú eres de verdad. Ese es mi dilema. Supongo que un hombre de mundo como tú no lo entenderá.

Claro que la entendía. Mejor de lo que ella creía.

- Creo que todavía podemos convencer a tu jefe de nos vamos a casar. No hay forma de fingir que no estamos juntos.

- Por desgracia tienes razón.

- Pero, ¿no era eso lo que querías?

- Sí, pero no quería que fuera de verdad – confesó.

- Sabes que va a ser más difícil.

- ¿Por qué?

Yaten se quedó en silencio un rato antes de contestar.

- Vamos a sentarnos a aquel banco y hablamos tranquilamente.

Mina lo miró sorprendida.

- Sé que crees que tienes que hacer esto por tu trabajo, pero si Artemis Moon no te quiere, vete a otro sitio.

- No puedo. Tengo que cuidar de Luna – contesto sentándose lo más lejos posible.

Yaten se rio.

- Luna parece una mujer inteligente. ¿Por qué no le cuentas la verdad? Si Artemis Moon decide prescindir de ti, puedo llamar a unas cuantas personas que estarían encantados de contar con tu talento y con las que no tendrías que jugar a este tipo de jueguecitos.

Mina arrugó el ceño. Aquella oferta la desconcertó.

- Le prometí a mi padre que no le faltaría dinero.

- ¿Ella no sabe cuanto dinero hay?

- Sabe a lo que ascendía el seguro de vida de mi padre. Lo que no sabe es que la mayor parte de ese dinero se gastó en pagar facturas. Cuando dejé el trabajo de Atlanta y me vine aquí, no tenía dinero y pedí un crédito que todavía estoy pagando.

Aquello conmovió a Yaten, que creía que Mina era así porque quería llegar alto en el mundo de los negocios. No. Era así porque quería proteger a su madre.

- ¿Y cuando pensabas decírselo?

- No lo sé. Antes estaba todo el día haciendo galletas. Todo era más sencillo. Estaba segura de se volvería a casar, pero ahora se le ha metido en la cabeza que no se volverá a casar hasta que yo lo haga. Obviamente, le tengo que contar la verdad. Se lo iba a decir antes, pero ¿para qué le voy a estropear el fin de semana? Hablaré con ella después de la boda.

- Como lo veas. Si lo único que necesitas para conseguir ese ascenso es convencer a tu jefe de somos pareja, vamos a hacerlo.

Mina frunció el ceño.

- Ojalá fuera suficiente con eso. No es ninguna garantía. Millie, mi rival, además de estar casada y tener hijos, ha propuesto varias ideas que el señor Moon ya ha aprobado, como, por ejemplo, una guardería para los hijos de los empleados.

- Así que necesitas un prometido y una idea rompedora. Bueno, yo no soy hombre de negocios, pero soy una persona muy creativa. Seguro se nos ocurre algo.

- Las ideas de marketing no se te ocurren así como así. En fin, la semana que viene, Luna ira a Nueva Orleans para que le lean las cartas, tú estarás por el mundo haciendo fotos y yo seguiré vendiendo productos para bebe – dijo Mina levantándose.

Yaten le agarró la mano.

- Sí, pero esta noche soy el hombre que te quiere y tú me tienes que querer también.

Mina se soltó y siguió andando.

- Estaré lista en media hora – dijo entrando en su habitación.

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Mina se puso el pareo rojo sobre las caderas. La parte de arriba eran dos piezas que le abrazaban agradablemente los pechos. No recordaba que se abriera la falda al andar, pero claro, se lo había probado a toda prisa.

Se cepilló el pelo ante el espejo, se maquillo ligeramente, se puso unas sandalias y lista. Con aquel pareo rojo podría haber sido la mujer a la que Yaten se había referido anteriormente, solo le faltaba la flor en la oreja. Y un poco de valor. Llamaron a la puerta.

Allí estaba Yaten con un hibisco del color de su falda.

No dijo nada. Le apartó el perlo de la oreja izquierda y le coloco la flor.

- Es un hibisco, la flor de Hawai. Cuando una mujer lo lleva en la oreja derecha quiere decir que tiene pareja.

- ¿Y cuando lo lleva en la izquierda?

- Que quiere que le hagan el amor – contesto acariciándole la mejilla.

- ¿Es eso cierto?

Yaten sonrió y sintió una punzada en el corazón como hacía mucho tiempo no la sentía.

- Eso espero.

- ¿Te gusta el pareo?

- Me encanta. Sabía que ibas a estar genial con un pareo. Y tenía que ser rojo. Estás perfecta. Estás muy guapa.

- Gracias – consiguió decir Mina.

Él si estaba perfecto. Llevaba una camisa roja de seda y unos pantalones color crema y mocasines.

- Tengo miedo Yaten – susurró –; no sé qué está pasando entre nosotros, pero no puedo sentir nada por ti.

- ¿Por qué? – pregunto él rozándole los labios con el dedo.

- Los sentimientos son muy peligrosos. Nunca sabes a donde te van a llevar.

- Puede que tengas razón, pero ya es demasiado tarde, 'ano'i. Hemos hecho un trato. Esta noche, Mina Aino y Yaten Kou están enamorados. – dijo besándola.

Mina sintió sus labios maravillosos, como una mariposa.

- Mi princesa, khe po ho'oipoipo.

- ¿Qué quiere decir eso?

- Que esta noche está hecha para amar.

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Estos capitulos son realemente cortos, pero bueno, espero los hayan disfrutado, yo creo que actualizo hasta el lunes, no se, mejor ni prometo, hasta la proxima, buen fin de semana =)