¡Mejor sé Slytherin! – Capítulo 10
Por jharad17
Traducido por Relena Sakurazuka

Disclaimer: No es mío. Desafortunadamente.

Resumen: Durante su primer año, Harry es seleccionado en Slytherin en vez de Gryffindor y nadie está más sorprendido que su nuevo Jefe de Casa.

Anteriormente:

Ninguno de ellos esperaba la media sonrisa en el rostro de Snape, o las siguientes palabras que salieron de su boca. –Señor Flint, - dijo Snape, sonando casi complacido. – Creo que he hallado a tu nuevo Buscador.

Severus observó el rostro de Potter y como la expresión de Potter iba mutando desde el asombro y la vergüenza hasta su transformación en a shock y la emoción y algo parecido a la incredulidad. La boca del muchachito estaba abierta en asombro, y Severus sólo quería cerrarla de una vez y borrar la sonrisilla tonta de su rostro.

-Un Buscador – el ceño de Flint estaba fruncido - ¿Quién, señor?

Hizo lo que pudo, pero Severus no pudo contener el dejo de frustración. – Quién, pues el Señor Potter, por supuesto. – Logró captar al mocoso encogerse sobre sí mismo por el rabillo del ojo, como si el muchacho no pudiese creerlo, aún. – sácalo hoy a cenar. Prueba sus reflejos y enséñale los instrumentos, pero si hace algo parecido en el campo como lo hizo en el campo hace unos momentos, diría que nuestras oportunidades de ganar la Copa han aumentado exponencialmente. – Hizo una pausa y le dirigió la mirada a Flint, que aun tenía el ceño fruncido, - tenemos una muy buena oportunidad de ello.

-¡Oh! Muy bien, señor. – Pero ahora Flint le fruncía el ceño, de forma muy parecida al mismo Severus, antes de que llevase al Mocoso a la Enfermería. Antes de que lo viese volar.

-No creas que estoy condonando tu riesgosa conducta, Señor Potter – Severus le advirtió, usando una voz baja que sólo utilizaba cuando lo daban las circunstancias, y estaba bastante complacido de ver el miedo en los ojos del chiquillo nuevamente – tú por poco te hallas de nuevo bajo el cuidado de la Sra. Pomfrey. Sugiero que aprendas a manejar un módico control de tus emociones antes de que intentes matar. Y tengo pensado llevar esta lección a Casa-

El respingo que dio el chiquillo fue imperdible este momento - ¿Dónde los Dursleys? – Potter espetó débilmente - ¡Por favor, NO!

-NO me interrumpas, Potter – Severus gruñó, recordando que aún no ha recibido respuesta alguna de las malditas lechuzas que envió a Surrey. –Como estaba diciendo, esta lección será en la Casa, espero, con todas las detenciones que tendrás esta semana. Tendrás al terminar esta semana una nueva apreciación de las serias consecuencias de romper las reglas, especialmente las diseñadas para tu protección ¿Fui claro?

-Sí, Señor. Gracias. –El rostro del niño, que había perdido color ante el pensamiento de que Severus enviase una nota a casa, ahora lucía sonrosado, para luego bajar la mirada.

-Puedes retirarte. Creo que te queda una hora hasta cenar…

Potter asintió, y descansó su mirada en Flint, que hizo lo mismo.

Severus aclaró su garganta. – Señor Flint, si fuera tan amable… el campo de prácticas le espera.

-Oh, sí, señor. Vamos, Potter. – con eso, el muchachote guió al Mocoso fuera de las mazmorras, y Severus dejó que su corazón finalmente volviera a su pecho, donde lo tenía encerrado, como en el tiempo anterior a que viera a que el Mocoso que Vivió Para Hacer Que Todos Teman Por Su Vida se tirara en picado en el aire como una jabalina hacia el castillo.

Luego le envió una nota al Cuidador Filch, para hacerle saber que Draco Malfoy servirá sus detenciones con él. Tal vez una semana trapeando el barro del Gran Recibidor y combinado con las pulgas del pelaje de la Sra. Norris puede que le enseñe un poco de humildad. O al menos el valor de no ser pillado con las manos en la masa.

En la cena, después de recibir el reporte de Flint acerca del excepcional talento del muchacho, tenía que pavonearse de ello ante Minerva. Ella estaba satisfactoriamente enojada… y celosa.

-Bueno, eso tiene sentido, - espetó ella – "Después de todo, James era un jugador de gran talento.

Las palabras hicieron que su sonrisa se congelara en su rostro, pero de todos modos se dignó a responder. – Ah, sí. Como puedo imaginar su orgullo, viniendo a los partidos de Quidditch y haciendo barras a Slytherin, blandiendo una banderilla verde y plateada, sosteniendo el emblem-

-Es suficiente, Severus, - interrumpió ella – has hecho válido tu punto.

Sonrió socarronamente Severus, - y recuerda que vale ciento cincuenta puntos. No lo olvides.

Ella rodó sus ojos. – Como si me dejaras hacerlo. Pásame las patatas, si puedes.

Lo hizo, y tomó la oportunidad para velar sus Serpientes, que estaban comportándose como deberían, la mayor parte del tiempo. Logró echar un ojo al Mocoso Potter, el que estaba animadamente hablando con Draco Malfoy, ambos de ellos con el ceño fruncido y compartiendo cuchicheos, se preguntaba si estarían discutiendo la información que cada uno posee sobre el otro. El hijo de Lucius Malfoy tendría pocos problemas en usar de forma interesante tal información, lo sabía, pero estaba espectante a cómo lo usaría el Mocoso.

Bueno, sabría que lo sabría de una forma u otra.

Esa noche, envió al Mocoso a la tarea de trozar medio pote de Gusamocos. Como anteriormente, Potter ni siquiera rechistó o se resistió a la petición, solo se fue directamente manos a la obra. Severus observa como la confianza del chico iba creciendo después de un par de tajazos a los bichos. Era obvio que jamás había tocado un Gusamoco con anterioridad, pero de forma igualmente obvia, sabía muy bien cómo manejar un cuchillo. La primera era poco sorprendente, la segunda en cambio…

Mientras Potter cortaba uno de los Gusamocos horizontalmente, para luego girar el cuchillo para finalmente hacerlo rodajas suavemente, Severus se paró tras él. - ¿Fuiste Chef en tu vida anterior?

Los hombros de Potter se encogieron, pero el cuchillo no perdió su gracia. – Algo por el estilo, Señor.

-Explícate.

Severus no perdió de vista cuando empuñó Potter la mano en que tenía el cuchillo, y el modo en que sus hombros se alzaron un poco. Hubo una larga pausa, en que Severus tuvo que mantener un gran control sobre su genio, pero sabía que el muchachito estaba juntado su coraje, así que esperó. Finalmente fue recompenzado con, - Cocinaba. Para ellos, desde que era pequeño.

-Serían por lo tanto los mismos ellos que te hicieron pasar hambre.

-No me hicieron pasar hambre. – El cuchillo perdió su rumbo y se plantó en un pobre, incrédulo Gusamoco, que fue reducido a babas.

-Ah.

-No fui dejado en hambruna. –El chico se tomó un momento, aprovechando el silencio de Severus para recuperar su equilibrio y que calmara su respiración. Pero había manchones rojos en las mejillas del chiquillo, y el cuchillo era sostenido con demasiada firmeza para un trabajo tan fina. -¿Por qué tenías que ir y soltar todo aquello frente a Malfoy de todos modos?

Severus sonrió para sí. – No estoy seguro de a qué te refieres.

-Tú le dijiste que estaba lastimado. Le dijiste que necesitaste horas para recomponerme. ¡Ahora él sabe cosas que ni siquiera tenía el derecho de saber!

-No he hecho tal cosa.

-Bueno, le gritaste todo eso frente a él. Gran diferencia.

-Señor Potter. No me gusta el tono de su voz.

Otro retorcijón, y los hombros se volvieron a torcer. Luego un suave – Lo siento, Señor.

Severus se quedó mirando la espalda del chico por varios minutos, dejando que la respiración del niño volviera a su ritmo normal. Luego, en una voz igual de calmada dijo, - Draco Malfoy usará cualquier tipo de armas a su disposición en su interacción con el resto. Deberías de recordar ello, ya que no tengo favoritismos.

El silencio fue más largo esta vez, y los hombros del muchacho se relajaron, sólo para volver a tensarse cuando Severus se movía un par de pasos. Sus reflejos eran bastante buenos, para alguien que sólo era maltratado en la escuela como él alega. Había mucho más tras este hecho, y Severus planeaba llegar al fondo de esto.

A pesar de su cuidadoso escrutinio, y lo que pensó que significaba este silencio, estaba bastante sorprendido cuando el Mocoso dijo con una voz muy queda. – Pero yo no usaría un arma así contra él.

Severus se tomó un momento para recobrarse de esa admisión, luego le siseó al Mocoso Que Vivió para Confundir Expectativas. – Entonces siempre tendrás esa desventaja, Potter.

Cuando en muchacho suspiró derrotado, y se giró de una vez, Severus le gritó -¡Ahora de vuelta al trabajo! Esos gusamocos no se trozarán por sí solos.

Después tuvo que admitir, aunque estaba profundamente tentado a no hacerlo, que no había visto gusamocos tan bien cortados por un estudiante en años.

El día siguiente fue su primera clase de Pociones con el Mocoso y el resto de los de primer año de Slytherin. Severus estaba preparado para todo. Cada año, en contra de las peticiones explícitas de Severus, Albus agrupaba a Gryffindors y Slytherins. Hacía todo lo posible para no gritar de frustración. La clase de Ravenclaw y Huffelpuff era, francamente, dócil en comparación.

Pero este grupo… tenía que mantenerlos vigilados más que las otras clases. No entrenados y con facilidad para hacer estallar todo en el salón. Se coló dentro, con mala cara, e inmediatamente ajustó el tono de su voz, su voz profunda sólo se podía escuchar si estaban perfectamente en silencio, añadiendo una pizca de maravilla, y una pizca de locura.

Todos lo miraban, perdidos, mientras fue en su introducción, prometiéndoles Gloria, belleza, el paro de la muerte, si fuesen aplicados y perseverantes…todos observándole expectantes como los idiotas cabezotas que eran.

Abruptamente, se gira sobre sí. Hizo una pausa de su discurso, cuando decía – Harry Potter – dejando a las sílabas sostenerse en el aire. nueva…Celebridad.- entonó, observando con cuidado el rostro del Mocoso. La cabeza de Potter se alzó, con los ojos entrecerrados fijos. A su espalda, para sorpresa de Severus, Theodore Nott bufó, con su Mirada fija en Severus. Severus suprimió una sonrisa. Por lo visto Potter ya tenía un club de fans. Es la hora de averiguar con quien el Mocoso puede contar.

Cuando terminó de llamarle nombres, espetó de una vez ­– ¡Potter! ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?

Harry miró de reojo a Nott, que parecía tan desconcertado como él. La chica de cabello alborotado, la Señorita Granger, ¿Verdad? la que lo defendió el día de ayer, agitaba su mano en el aire.

—No lo sé, señor —contestó Harry, tal y como Severus pensó que lo haría.

Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón. —Bah, bah... es evidente que la fama no lo es todo. – No hizo caso de la mano de Hermione. No iba a dejar que le ayudara en su interrogación.

—Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?

Granger agitaba la mano tan alta en el aire que no necesitaba levantarse del asiento para que la vieran, pero Harry no tenía la menor idea de lo que era un bezoar. Trató de no mirar a Malfoy, Crabbe y Goyle que se desternillaban de risa. Le lanzó una mirada furibunda, pero ella se atenuó, levemente.

—No lo sé, señor.

—Parece que no tenías el deber de abrir ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?

Harry se sonrojó, y Severus supo inmediatamente que el muchachito no tuvo acceso a los libros antes de que el período empezara en esa casa llena de Muggles que le detestan. Aún así, el Mocoso le sostuvo la mirada, no una tarea fácil para adultos, e incluso un par de Gryffindors estaban preocupados por él.

—¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?

Ante eso, la chiquilla de Granger se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra. —No lo sé —dijo Harry con calma—. Pero creo que Granger lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?

Nott le dirigió una Mirada con lo ojos abiertos de par en par y varios se rieron, aunque ninguno de ellos era Slytherin. La sonrisa socarrona de Malfoy era bastante grande, sin embargo. Las manos de Potter estaban temblando, y se cruzó de brazos, apoyándolos con fuerza en el mesón.

-Severus espetó – Siéntate, - a Granger. - Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. -Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo?

Se produjo un súbito movimiento de plumas y pergaminos. Por encima del ruido, Snape dijo—Y otra detención por tu descaro, Potter.

Potter asintió y continuó escribiendo en su pergamino.

Mientras ordenaba a los estudiantes a seguir las instrucciones en el pizarrón para un simple ungüento, Severus esperaba que la lección extra no haya sido un caso perdido en el muchacho.

Cuando la clase terminó, le preparó un bol de escarabajos para Potter para que los pulverizare en la detención de esta noche, con instrucciones explícitas, ya que no estaría allí para supervisarle. Sorprendentemente, sabía que podía confiar en que el muchacho cumpliría tal y como se le diga.

La cena en la casa de los Malfoy siempre era una velada interesante. La comida tan suntuosa como siempre, servida por los elfos domésticos entrenados casi por el barrio chino. Severus sabía que no debía de exponer algún tema sino cuando pasaran a la sala de estar con un poco de brandy para que surja la conversación, y no se sorprendió cuando el tema inmediatamente tratado fue el rendimiento de Draco en el colegio.

- Sólo lo he tenido en una de mis clases, - Admitió Severus, mientras tomaba un sorbo de brandy, saboreando el calorcillo en su garganta, - pero su elaboración de pociones era naturalmente de superior calidad – comparado a un montón de perros entrenados.

-Por supuesto, - dijo Narcissa, haciendo una linda curva con sus labios. – Lucius siempre le ha dado los mejores instructores.

-Por supuesto – murmuró Severus.

-¿Cuáles creen que sean sus posibilidades para entrar en el equipo de Quidditch? – preguntó Lucius. – Sería un muy buen buscador.

Barajando las posibles respuestas en su mente, Severus se decidió por una – Las prácticas son la próxima semana, y la decisión final le pertenece al Capitán del Equipo, por supuesto. Podré engraciar a alguien con talento, sin perjuicio de ello.

-Excelente – Lucius dijo mientras saboreaba su bebida. – Por cosas de la vida viajaré esta semana y la siguiente, y haré una parada en Budapest. Hay una apotecaría justo al sur de donde sueles comprar, ¿cierto? Me pregunto si puedo elegir algo especial para tus reservas privadas.

Una vez más, Severus escogió sus palabras con cuidado, un poco desconcertado de que Malfoy estuviese monitoreando sus actividades. Y no quería estar en el bolsillo de este hombre por ninguna razón. Pero incluso así… - estoy un poco escaso de piel de Bommslang – admitió – Y es algo difícil de obtener en el continente.

Malfoy sonrió y levantó su vaso levemente. – Piel de Bommslang, entonces.

La charla se volcó a temas más indemnes, y la tarde se hizo más agradable de lo que Severus habría esperado, hasta que era ya tiempo de irse, y Lucius, con una sonrisa demasiado inocente, dijo – Oí que la Casa de Slytherin es ahora hogar del Niño que vivió. – Había un realce especial en el epíteto y Severus supo que sería sabio el recordarlo.

-Fue una sorpresa para muchos, sí – murmuró.

- Por lo que he escuchado – indudablemente de su hijo, el maldito mocoso – que se está llevando bien con el hijo de Hiram Nott. Y se ha puesto a defender a Gryffindors.

-Es verdad – Dijo Severus – Nott realmente tiene vigilado al chico, como es el deber de muchos el hacerlo.

-Mmm, - Lucius se sirvió otro trago, ignorando el suspiro quedo de Narcissa. – Espero que Draco vea el mérito de ello también.

- Respecto a ello, - parece haber una cierta rivalidad entre el Señor Potter y Draco. Si bien apruebo las actividades que los haga competir para sacar lo mejor de ellos, he notado una tendencia en sus interacciones en la naturaleza de irse en contra de su propia Casa, incluso por sobre la misma rivalidad de las Casas entre sí.

-Es decir, incumplimiento de la Regla Uno, ¿Eh, Severus?

-Exactamente, - Severus sonrió un poco – Estoy seguro que puedes notar porqué estoy preocupado.

-Ya veo. Hablaré con Draco al respecto.

Como si no hablara con él todos los días, pensó Severus. Al poco tiempo pudo irse de los aposentos.

Una vez regresó, le contó todo a Dumbledore, dejó al Vejete Loco saber que su precioso Niño Dorado (aunque esté con lazos verdes y plateados) estaba bajo el escrutinio de Malfoy, y que este mismo personaje iba a estar en Hungría la próxima semana. Ha habido rumores viejos en esa área, específicamente Rumania, Hungría y Albania, en los últimos años, y con el Mocoso Que Llamaba Mucha Atención ahora en Hogwarts, deberían tomar muchas más precauciones, contra mortífagos antiguos, incluso un posible regreso de Voldemort. Severus no era lo suficientemente tonto para creer que se había muerto, y Dumbledore compartía su sentir.

Sabía que esto no iba a ser precisamente el tipo de año calmado y poco complicado que siempre apreciaba, y en el ojo del huracán estaba un chico de ojos verdes.

TCB.

N.A: gracias a todos por su apoyo en esta historia! Es muy divertida de escribir y es interesante el desarrollar la forma en cómo una semana puede cambiar el rumbo del resto de la carrera de Harry en Hogwarts. ¡Galletitas Leche con cocoa para todos los que comentan!

N.T: Estoy respirando al fin aire puro, los períodos de prueba se han aligerado un poco en la Universidad, ¿Alguna vino efectivamente a la Universidad a matar a algún académico? Si lo hicieron, ¡Muchas Gracias!

Ténganme un poco de paciencia, y gracias por TODA la que han tenido hasta ahora.

Rele.