Diez
Es un niño
Habían pasado dos meses desde que tuvieron esa conversación, dos meses en los que no sabía nada de ellas salvo lo que le contaba "Amigo" y lo que veía en las redes sociales o las fotos que les sacaban los paparazzi, se moría por abrazarlas, besarlas, hacer el amor por ellas, Rachel se encontraba en su casa en LAX, buscando a sus chicas, encontró fotos de los conciertos de Santana por Europa, la verdad que las fotos de la gira estaba muy sexy, hasta que vio una foto de Quinn en una playa de Australia, iba con un vestido largo, en el cual se podía notar una adorable barriga, las lágrimas empezaron a caerle, estaba de cuatro meses lo que significaba que ya sabría si era niño o niña.
La puerta sonó sacándola de sus pensamientos, al abrir se sorprendió a ver a "Amigo" allí
-¿Qué haces aquí? Ayer me dieron las vacaciones, ya no hace falta que estés aquí –dijo molesta cruzándose de brazos.
-Lo sé, pero vengo a por ti, prepara la maleta nos vamos- dijo entrando y dirigiéndose hacia la habitación de las chicas.
Rachel le siguió, viendo como esté le sacaba la maleta -¿Qué de que hablas? ¿A dónde vamos?
-Venga Rachel, tenemos prisas, tenemos que viajar hasta Alemania, para ir a por Santana, y luego ir a Sidney a por Quinn, y luego tenemos que coger otro vuelo a una isla- espetó nervioso.
-¿Qué no yo no me muevo hasta que me cuentes que es lo que pasa? Ya estoy harta de tanto secretismo y tanta mentira– se cruzó de brazos apoyándose en el marco de la puerta
Amigo suspiro y se sentó – vale un breve resumen, pero después de que te lo cuente no discutas y haces la maleta lo más rápido posible, por favor- Rachel simplemente asistió- haber hemos descubierto que un pirado de la cárcel se obsesiono con la serie de Flee, y poco a poco se fue fijando en vosotras, y desde que os hicisteis tan famosas, las chicas de moda y las chicas que fuisteis capaz de romper con los esquemas de la sociedad, estabais en todos lados y su obsesión por vosotras incremento, y al parecer el tipo ese tiene muchos contactos y encima maneja mucha pasta, y había pedido a sus amigos que os secuestraran y que si no querías ser suyas pues que os matarán, pero desde que los paparazzi dieron la noticia de que Quinn está embarazada, pues se ha volvió loco y le ha puesto precio a la cabeza del bebe.-
Rachel se sentó en una silla que tenía cerca, creyó que se caía al suelo - ¿Pe…pero? – no era capaz de articular palabra.
Amigo se levantó poniéndose de cuclillas frente a ella, cogiéndole de las manos con fuerzas obligándola a que le mirase –Rachel de verdad que lo siento, pensábamos que todo estaba controlado, pero ayer nos enteramos que estuvieron en NY y hablaron con Ryan le preguntaron sobre ti, Santana, Quinn y por él bebe, se hicieron pasar por reporteros, pero cuando preguntaron por Quinn y él bebe Sam salió en su defensa diciendo que os dejaran en paz, y que no se metieran en vuestra vida privada, y al parecer no les hizo mucha gracia, que Sam os defendiera, por lo que le pegaron una paliza, Sam está en el hospital Rachel- la abrazo fuerte al ver que le caían lagrimas silenciosas –por eso es muy importante que nos demos prisa para coger cuanto antes el avión e ir a por ellas, antes de que lleguen al bebe antes que nosotros de acuerdo, y no te preocupes por Sam, está bien y un amigo está protegiéndolo, porque me temo que si le hicieron eso sin saber que es el padre del bebe, me da miedo saber que le harán cuando se enteren –
Rachel se separó y rápidamente hizo la maleta con lo necesario, no sabía que debía llevarse ya que al parecer iba a ser un viaje de ida pero no de vuelta. Cuando llegaron al aeropuerto un avión privado les estaba esperando, dirección Europa, el vuelo por su parte fue silencioso, se moría de ganas por abrazar a Santana y sentirse protegida, esa protección que ella solo era capaz de transmitirle con un simple abrazo.
-Rachel en cuanto lleguemos Santana nos estará esperando asique no hace falta que bajemos del avión, cambiaremos de piloto y volaremos hasta Sidney, de acuerdo, sé que va a ser mortal sobre todo para ti que es la que más viajaras pero es lo necesario, ¿vale?- le dijo Amigo sacándola de su pensamiento
Ella asintió aun pensativa - ¿Santana lo sabe?- dijo mirándole y el asintió e iba a decirle algo cuando el piloto le llamo por el altavoz.
Apoyo la cabeza en la ventanilla y trato de dormir un poco.
Sintió como alguien le besaba el cuello, inmediatamente sonrió, volvió a notar como alguien la abrazaba fuerte atrayéndola hacia esa persona al apoyar la cabeza en el pecho de la persona que le abrazaba pudo oler su perfume ese olor, le era familiar, ese olor que le recordaban a cosas muy sexy y latinas, abrió los ojos poco a poco encontrándose con la sonrisa de Santana volvió a cerrar los ojos instintivamente y la abrazó fuerte, muy fuerte, volvió a abrirlos y le dio un beso que duró varios minutos era un beso necesitado, lleno de amor, que en vez de darse aire la una a la otra lo que se estaban dado era fuerza por lo que les esperaban, se quedaron así abrazadas la una a la otra, no necesitaban decir nada, solo sentirse.
-Chicas, tenemos que hablar de unas cosas- dijo Amigo sentándose enfrente de ellas.
-Dinos- dijo Santana con fuerza.
-Quinn no sabe nada de lo que está sucediendo, y por su bien y por el de bebe mejor que no lo sepa, de acuerdo asique delante de ella, tenéis que demostrar lo buenas actrices que sois de acuerdo, ella no sabe que vais asique cuando lleguemos vamos a ir directamente al hospital, Quinn hoy tiene revisión con el médico asique vosotras le daréis la sorpresa presentándoos allí, pensad la excusa que queráis ponerle, pero no debe saber nada vale- se levantó, las dejo allí pensativas, estas volvieron cerrar los ojos aun abrazadas.
Pasaron las horas y el vuelo finalizó, estaban muy cansadas, llegaron al hospital y para su mala suerte Quinn ya había entrado a consulta asique hablando con unas enfermeras le hicieron el favor y avisaron al doctor, sin que la rubia se diera cuenta. Cuando entraron en la habitación el doctor sonrió al verlas algo nerviosas, Quinn ya estaba con la tripa al aire y las dos empezaron a llorar cuando escucharon los latidos del corazón del bebe, y vieron el movimiento en la pantalla, Quinn no se había percatado de las dos nuevas visitantes.
-¿Bueno mamá desea saber el sexo de su bebe?- le dijo sonriente mirando a Quinn, que parecía morirse de ganas por saberlo
-No… no sería justo hacerlo sin ellas – dijo triste agachando la cabeza.
-¿Y ustedes mamás? ¿Quieren saber el sexo de su bebe?- dijo el médico sonriente dirigiéndose a las dos morenas que estaban emocionadas, asintiendo.
Quinn frunció el ceño y miro hacían donde lo hacia el médico, y las vio allí, ha ambas llorando cogidas de la mano, a sus dos morenas, a sus dos chicas, los amores de su vida, a las personas que había echado de menos durante 2 meses las 24 horas del día, sin saber apenas noticias de ellas, sin oír su voz. Y ahora las tenía allí plantadas, viendo a su bebe, no pudo contener el llanto, no le salían las palabras, le estaba hasta costando respirar de los nervios que le habían entrado en apenas unos segundo.
-Quinn- dijo el doctor tras verla en ese estado, llamando su atención y las de las dos morenas –tranquilízate estar así no le hace bien al bebe, mírame coge aire cargando el pecho y expúlsalo lentamente, hasta que te tranquilices- la rubio le obedeció.
Las morenas le agarraron de cada una de las manos, recibiendo un beso de cada una de ellas esperando que el doctor les dijera el sexo de su bebe
-muy bien queridas mamás, tengo el honor de informarles que serán las orgullosas madres de un baroncito- dijo sonriente.
¡Un chico! ¡Un chico! Sí lo sabía – dijo feliz Santana abrazando y levantando al médico de la emoción cogiendo a este por sorpresa, mientras Rachel y Quinn abrazadas con lágrimas miraban a Santana y al doctor entre risas, se abrazaron fuerte. Santana las abrazó fuerte.
-Vaya no sabía yo que eras tan cariñosa, por lo que veo no siempre es verdad lo que dice internet- dijo riendo el médico mientras se colocaba la bata, y salía por la puerta para dejarlas algo de intimidad.
Al oír cómo se cerraba la puerta las tres estallaron a carcajadas, abrazándose muy fuerte.
