Apoyo y tristeza.

Akihiko abrazaba al ojimiel con ternura, para que este se tranquilizara, pues se veía demasiado agitado y en estado de shock, después de unos minutos Takano hablo por fin:

- Podemos ir a otro lado?, no tengo ganas de estar aquí- Takano lo dijo demasiado desanimado pues ni quería estar ahí, ni mucho menos quería seguir pensando en lo que había pasado.

- Claro! Buena idea vayamos a caminar un rato para que te despejes y después vamos a comer algo te parece?- Akihiko trataba de animarlo, pero claro el peli plata jamás había hecho algo así por nadie, así que estaba nervioso, no sabía lo que tenía que hacer ante una situación así.

- Bien- trato de sonreír ante la imagen que le proporcionaba el escritor.

Akihiko llevo a Takano a dar un paseo por un parque cercano de ahí, hablando de su infinidad de osos y como se le hizo una afición coleccionarlos, le hablo de Suzuki san, tratando de distraer a Takano, que solo asentía sin dar muestras de mejoría. Takano pensaba en como todo cambiaria sin su amado castaño, al parecer este no estaba listo para demostrar y dar a conocer sus sentimientos, no sabía cómo las cosas se habían tornado así y mucho menos sabia el cómo iba a continuar sin su amado castaño, todo se le hacía confuso, parecía una pesadilla de la que quería despertar desesperadamente, pero sabía que no era así y que tenía que buscar la manera de continuar.

- Vamos a comer algo?- Dijo Akihiko preocupado, sacando de sus pensamientos a Takano.

- Claro- Muy distraído.

Ambos hombres fueron a comer a un restaurante algo caro, cosa que no pasó desapercibida por el ojimiel, disfrutaron de la comida en un silencio bastante cómodo a decir verdad, después de terminar y de que Akihiko pagara la cuenta se dirigieron a auto del escritor, sabiendo que Takano estaba muy distraído Akihiko lo tomo del mentón y lo atrajo hacia si para darle un beso tierno en los labios,, el ojimiel se quedó en shock, pues aun pensaba en lo que había pasado con su castaño y eso solo le hacía pensar que estaba bien que ellos hubieran terminado ya que a la larga el dañaría a su amado Ritsu.

Paso un poco de tiempo antes de que Takano le dijera al peli plata:

- Me podría quedar en tu casa?, no tengo ganas de volver a la mía.-

- Claro que sí, no te preocupes- Le dijo el escritor con tono tranquilizador y posando su mano en el rostro de Takano.

Cuando llegaron al pent-house de Akihiko todo el ambiente estaba lleno de silencio, el peli plata guio a Takano al cuarto de invitados (aunque nunca lo habían utilizado), estaba decidido a ser el apoyo de Masamune en esos momentos tan difíciles para el ojimiel, no quería presionarlo, pues el ojimiel transmitía por el momento un aura de tristeza, que pasara lo que pasara Akihiko estaba dispuesto a cambiar.

Takano por su parte se dejaba mimar por el escritor, lo que menos deseaba era derrumbarse por sus emociones, pero sabía que estos en algún momento tendrían que salir, solo disfrutaba de la compañía de Akihiko, lo calmaban de cierto modo esos ojos violetas.

********En el departamento de Ritsu********

El castaño apenas estaba asimilando lo que había ocurrido, era raro para él, pero empezó a sentir un gran vacío, no sabía cómo explicarlo, y para su suerte lo único que se le venía a la mente era la discusión que había tenido con Takano san, lo que se habían dicho y las miles de cosas que pasaban por su cabeza en ese momento.

Ritsu creía que lo que le había dicho Takano san había sido solo para intentar que le contara lo que sucedía, su relación con el ojimiel no había terminado o sí?.

*Claro que no, no tienes por qué preocuparte por eso, Takano san será el mismo por la mañana, solo es una rabieta, en realidad parece un niño cuando hace eso, se le pasara pronto, por otro lado como hare para que no me despidan, bueno Usami sensei se lo busco por tratar de meterse con MI Takano san, "aguarda, estoy celoso?", bueno no importa aun así odio la actitud de Usami sensei, no debió acercarsele.*

El castaño no comprendía lo que esa decisión estaba causando a su relación con el ojimiel, muy inocentemente solo pensaba que Takano lo molestaba para saber que le pasaba, era evidente para él, pues Takano san era muy sobreprotector, pero que error tan grave por parte de Ritsu.

Takano no era de los que buscaba culpables a su situación, y esta no era la excepción amaba tanto al castaño que se arrepentía de lo que había pasado con Akihiko, pero también se sentía herido de que Ritsu no confiara en él, por lo que se encerró en la habitación en el que Akihiko dejo que se quedara, las lágrimas hacían su aparición en su rostro y con sus manos en su boca para evitar soltar quejidos, pues no quería preocupar al escritor, poco después se quedó completamente dormido.

Akihiko por su parte no podía creer que la relación de Masamune y Ritsu fuera tan frágil, fue su culpa que terminaran sí, eso lo sabía, pero también era evidente que ya tenían problemas desde antes y que lo que hizo solo había hecho que estos salieran a flote, si Masamune fuera suyo estaba seguro de que lo mimaría y nunca lo dejaría ir, era posible que sintiera una necesidad de protegerlo en tan poco tiempo que lo conocía?, no lo sabía pero se encargaría de que el ojimiel no sufriera más. Camino lentamente hasta la puerta del cuarto de invitados y la abrió, observo a Takano dormido aun con unas cuantas lagrimas cayendo de sus ojos, se acercó lentamente y acaricio su rostro retirando las lágrimas que caían.

*Por la mañana*

Takano se despertó algo aturdido y lo primero de lo que se percato fue que Akihiko lo tenía tomado de la mano y estaba completamente dormido hincado junto a la cama, parecía que había dormido demasiado, pues tenía los ojos muy pesados, se movió para alcanzar su teléfono para ver la hora, cuando lo tuvo entre sus manos se percató de que ya era tarde, pero ni tenía ganas de levantarse, ni de ir a trabajar, el peli plata se despertó tallándose los ojos dedicándole una sonrisa bastante tierna a Takano, la cual correspondió el ojimiel con gran esfuerzo.

*****CONTINUARA****