Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la escritora británica J. K. ROWLING. Escrito sin fines de lucro.
AU [Alternative Universe (Universo alterno)].Veremos que algunos personajes se mantienen pero que la trama de la historia se desarrolla en dos distintas localización temporal y espacial difiriendo mucho de la historia original, pero la mayoría de los hechos serán en el pasado pero con pequeñas interacciones con lo que sucede con Harry en el futuro. Los hechos y/o acontecimientos se amoldaran a la historia que quiero redactar en este fic según sean necesarios. OoC [Out of Character : (fuera del personaje)]. Habrá algunos cambios de personalidades de algunos personajes en si radicalmente para el desarrollo de la trama. Fiction Rated T, M y en algún futuro cercano, o lejano, puede cambiar a MA. Pero por el momento que quedará en T. En cuanto al género, hablando exclusivamente referiendome a Fanfiction, será una mezcla entre Aventure, Angst, Drama, Hurt/Comfort, Suspense, tragedy entre otro. Según la evolución de la trama. Podría encontrarse de pronto con otro género. Todo dependerá de lo que salga de mi cabeza.
Como ya sabemos, Giada recibió su carta de aceptación en Hogwarts el 13 de Noviembre de 1.937 pero como las clases ya han iniciado no puede ir, debe esperar para ir en 1.938. Su pimer año es 1938-1939; Segundo año es 1.939 - 1.940 y en este capítulo estamos entrando en el tercer año, lo que se traduce a los años 1.940 - 1.941. Y mediante pasen los capítulos van a ir lllegando a su cuarto año 1941 - 1942; Quinto año 1.942 - 1.943; Sexto año 1.943 - 1.944; Séptimo año 1.944 - 1945. Entre quinto y sexto las cosas se ponen un poco movidas por dos incidentes importantes que van a suceder y la pista que daré aunque dudo que sea necesaría son los asesinatos que van a ocurrir con meses de diferencia, pero que yo pondré mi imaginación para que sea desde una perspectiva distinta y otros motivos que lo van a llevar a hacer eso a Tommy-Tom...
Otra cosita, aparece Hagrid... se que su fecha de nacimiento es en diciembre de 1929 y que tendría que ingresar a Hogwarts en el periodo lectivo de 1.941-1942 pero lo adelanté un año para su aparición, igual que con Myrtle que desconosco su fecha de nacimiento, va a Ravenclaw y Hagrid a Gryffindor. Ya no digo más... XD
Summary: Fem/Harry & Tom Riddle. "What if"... 2012, Harry cae en un sueño profundo del que no puede despertar. Nace en 1926 como Giada Antares Potter, la hermana menor de Fleamont Potter. Súmenle un Draco en ese tiempo y a Tom Riddle.
We live with the scars we choose.
(Vivimos con las cicatrices que escogemos)
Vacaciones de 1.940_Valle de Godric.
Ya había pasado una semana de su regreso al Valle de Godric. Su hermano había pasado a buscarle un día antes de que los otros chicos se marcharan a sus hogares para pasar las vacaciones de verano; no había podido despedirse de nadie, ni siquiera de Tom... Pero aun estaba enfadada con Riddle y se prometió no escribirle ninguna carta solo por considerarle una molestia. Lo que más le preocupaba por el momento era que pudiera comprender el pársel, no sabía que había pasado con Harry Potter... ¿Podría ser algún tipo de transferencia como lo ocurrido con Voldemort cuando atacó a los Potter? Pero aquello no había sido intencional pero de por si sabía que las peores cosas del mundo ya sea mágico o muggle se hacían con las mejores intenciones, como criar a un niño para que finamente termine muriendo solo por el bien común, como poner la carga en los hombros de un pequeño que en ese momento ni siquiera sabía distinguir el bien del mal, un niño que había llorado, extrañado y esperado a sus padres sin verlos vivos otra vez... No, el bien común ahora mismo le parecía algo patético. Giada creía que si querías algo deberías luchar por ello y no escudarte en alguien más para hacerlo, aquello era patético... Pero podría soportar tranquilamente ver a sus enemigos destruirse y surgir para solucionar todo; lo sabía, era malditamente hipócrita pero de momento estaba bien si se trataba de uno mismo y no de alguien más... Las sombras de vez en cuando eran una agradable compañía y no, no estaba hablando de un gris intermedio ni blanco o negro ni de sus matices... La ausencia de luz hacia a las personas más liberales y a las reprimidas más temerosas. La oscuridad no era más que la ausencia de la luz, y la luz no era otra cosa que planeaba cegarles los ojos a todo crédulo que quisiera oír, a todo débil que quisiera seguir... Pero lo gracioso era que la oscuridad no era mucho mejor y estar en el medio tampoco lo era. La vida era tan esfimera y a la vez patética y ella estaba siendo melancólica, audaz, de momento dejando volar su imaginación y dejando surgir su lado oscuro.
Se levantó de la comodidad de su cama para ir hacia la ventana y correr las cortinas, era un día hermoso... Uno de esos días que hacían querer salir a pasear. Y ese era lo que necesitaba, su piel aún estaba demasiado pálida y delicada, tanto que parecía eferma pero se sentía bien, tanto como para sonreír.
El plan era sencillo, tomar una ducha, escoger una bonita túnica o vestido de verano, desayunar algo ligero y salir a pasear. Fue lo que hizo pero por seguridad y tranquilidad de sus padres les aconsejaron e imponieron a Lulu, quien le seguía de una discreta distancia mientras trataba de que su joven ama no notase su presencia.
Giada aspiró el perfume a flores, el calor en su rostro y como si aún fuese pequeña siguió caminando por las calles del pueblo, observando con más detenimiento y esforzándose por disfrutar de su día.
Pero de pronto todo se nubló y comenzó a sentir frío, era como en esos momentos que atacaban los dementores. Giada sintió com su elfina se acercaba a ella, sabía en donde estaba, frente a la casa de James y Lily Potter, o la casa que algún día en el futuro ocuparían... Una mujer algo mayor se acercó...
—Ven, niña... Es peligroso estar a fuera ahora mismo.—Dijo la mujer.
Giada le reconoció de inmediato, no era otra que Bathilda Bogshot, tía del señor oscuro que estaba en el poder en ese momento.
—Lulu, ve a casa y diles a padre y madre que no se preocupen, que estaré en casa de la señora Bogshot.—Lulu asintió y luego se apareció en casa de los Potter.
—¿Quieres un té, mi niña?—Giada asintió.—Ya te lo preparo.
Bathilda preparó el té y le invitó a servirse. Era el clásico y exquisito té inglés.
—Era un bonito día, lastima que se arruinó.—Comentó la joven Potter.
—Si, nunca había visto algo parecido...—Giada asintió.
—Es la sensación de cuando un dementor esta cerca de uno.—La mujer le miró con detenimiento, analizandole.
—Si, es parecido. Es algo inesperado que una niña de tu edad sepa esto.—Murmuró la mujer tomando su té.
—No lo es tanto.—Murmuró, recordando que un dementor era un juego de niños al lado de un futuro señor oscuro.
—Se que has estado enferma, tu madre lo comentó.—Dijo para tener un tema de conversación.
—Si, lo estuve... Pero ahora me siento mejor, gracias por preguntar.—Giada miró hacía una comoda en donde estaba una foto.
—Él es mi sobrino, Gellert Grindelwald.—Giada le miró con detenimiento.
—El Señor Oscuro que quiere tomar el poder del mundo mágico...
—¿Has escuchado de él?—Bathilda Bagshot parecía impresionada.
—Algo si.—Dijo volviendo a mirar la foto.—Era actractivo en su adolescencia.
—Era un hermoso joven, modesto, encantador y con gran talento.—La mujer se levantó para buscar un libro con fotografías.—Aunque eso no eclipsaba su predisposición y preferencia por lo oculto y las artes oscuras.
—Conozco a un joven así.—Dijo de la nada. Los Psicopatas en general eran encantadores, nadie sospecharía de ellos, pero era justamente eso lo que hacía a Giada sospechar, que una persona sea demasiado amable, aún en sus días malos... En pocas palabras era como una advertencia que te decía que corras, que te alejes porque algo estaba mal con esa persona... Pero ella sabía eso antes de conocer a Tom, incluso mucho antes de nacer por decirlo de algú modo, pero no esperaba esto y en cuanto se encontró con Tom Riddle ya había elegido no correr, no escapar más.
—Sus profesores no supieron apreciar el talento en él...
—Quizás nunca encontró a alguien a su nivel y con sus mismas espectativas o lo encontró pero nunca es suficiente.—Giada miró las fotos del Lord Oscuro, sus ojos azules profundos, cabello rubio hasta sus hombros.—Es extraño que no nos haya invadido ya.
—No lo hará...
—¿Lo dice por Albus Dumbledore?—Bathilda le miró intrigada, pero luego observó la foto en la que se detuvo.
—Oh, Albus acababa de perder a su madre y Gellert vino a vivir conmigo después de su expulsión de Durmstrang. Ellos se conocieron un verano durante 1899.—La mujer suspiro cansada.
—Escuché lo que pasó después.—Le adeguró Giada a la mujer mayor.—Su personalidad es dificil de comprender, señora Bagshot.
—Pero es lo único que tenía... Nunca lo vi tan asustado como la última vez que le vi, incluso fue ta primera vez que me trató de forma brusca... Para mi sigue siendo ese joven risueño que un día conocí, pero solo soy una vieja tonta que vive de recuerdos—Giada sonrió. Nunca le diría a la mujer que ella pensaba que el sobrino que ella seguía adorando a pesar de los años transcurridos y de sus acciones, a ella le parecía egocéntrico; aunque por la relación que tuvo con Albus podría decirse que era capáz de reconocer el talento de otros e inteligencia, solo que ahora les utilizaba para tomar ventaja... En definitiva no era otra cosa que un Sociópata. Pero que era lo peor, ¿El egocéntrismo de Gellert Grindelwald o lo caótico, retorcido y narcisista Lord Voldemort, que no era otro que Tom Riddle? Entonces se dio cuenta de algo, ella no era mejor que Bathilda Bagshot en ningún aspecto porque de algún modo quería ganarse la confianza de Tom sin importar que...
—¿Dumbledore de algún modo parece tener sentimientos por su sobrino en esta foto?—Miró a los dos jovenes de un considerale atactivo, pero uno miraba a la cámara y otro miraba al joven que estaba a su lado.
—Nunca comprendí muy bien esa amistad. Hace mucho que no veo a Albus.—Giada solo escuchaba con atención a la mujer.
—Llegaron al punto de no retorno... Sabe que va a llegar el día en el que se van a enfrentar, hay entre ellos mucha historia en poco tiempo para no hacerlo. Solo el miedo y respeto les detienen de momento pero si Gellert sigue haciendo lo que hace, Albus Dumbledore va a interceder sin importar lo que alguna vez hubo entre ellos.—Bathilda Bagshot quedó pensativa ante las palabras de una niña tan joven como la chica Potter que estaba frente a ella.
—Lo supuse...
Giada volvía a casa después de una agradable tarde de conversación con Bathilda Bagshot, una mujer encantadora. Eso le llevaba a pensar si en un futuro próximo no sería como una versión femenina de Albus Dumbledore con su propio Lord Tenebroso en ascenso por el poder, todo dependía de si Tom le quería a su lado o no.
Giada llegó a su casa justo para la cena, habló con su familia y fue a dormir, se sentía agotada. A la mañana siguiente el diario El Profeta tenía como página principal el inusual episodio que ocurrió el día anterior, hablaba de que los magos estaban con temor de que la guerra se acercara a ellos.
—¿Algo importante?—Preguntó su padre viendo que Giada tenía el diario.
—Solo creen que lo que paso ayer se debe a que Gellert Grindelwald quiere atacar Inglaterra.—Dorea presto atención a la conversación de su hija y marido.—Lo que creo es estúpido porque él no lo haría, porque si lo hace deberá enfrentarse a Dumbledore y entre ellos hay demasiado respeto y miedo mutuo que pospone lo inevitable.
Los tres adultos le miraron desconcertados pero ella les ignoro, sabía de lo que estaba hablando y no importaba nada más.
Ese día también planeaba escribir la carta para Myles Larson, el hombre que había comprado a Letizia Anderson, o mirandole de otra perspectiva, el hombre al que se vendió esa zorra... Aunque quizás ella le había orillado a hacerlo, pero nunca le había amenazado ni puesto la varita en el cuello para que lo hiciera, solo le había persuadido y ahora tenía que terminar con Anderson. Destruir a la zorra culpable de la tristeza en la que su hermano se había encerrado. Fleamont salía en busca en un sanador para que viera a su hermana, pero aún no lo había conseguido, otras veces se la pasaba encerrado trabajando un el laboratorio que tenían en la casa, en donde trabajaba con algunas pociones, aunque no sabía bien que estaba haciendo.
Estaban cenando uno de esas noches en las que sus padres no tenían ningún compromiso, Fleamont estaba muy sonriente, algo tramaba. Ese día habían llegado la lista con los materiales que tendría que tener para ir a Hogwarts y según las asignaturas que escogiera.
—Hija, ¿Qué materías piensas seguir este año?—Preguntó Dorea iniciando una conversación.
—Pensé en dejar Historia de la Magia y Astronomía.—Dijo pensativa, mirando a su plato.—Y tendría Pociones, Encantamientos, Transfiguraciones, Defensa contra las Artes Oscuras, Herbología, Adivinación, Cuidado de Criaturas Mágicas, Aritmancia y Runas Antiguas.
Charlus parecía complacido con su elección al igual que Dorea.
—Aunque soy la única que va a seguir Adivinación de Slytherin.—Dijo pensativa.—Y ahora ya no tendré clases siempre con los Gryffindor, ahora debemos agruparnos según nuestras elecciones.
Tampoco había mencionado que Tom no iba a abandonar Astronomía ni Historia de la Magia, por su parte él no iba a seguir Cuidados de Criaturas Mágicas ni Adivinación, seguían compartiendo clases durante todos los días ecepto los viernes, día en que tendría Adivinación y Cuidado de Criatura Mágicas.
Necesitaría libros como Disipar la Nieblas del Futuro de Cassandra Vablatsky que no era otra que su profesora, el año pasada habían utilizado un libro llamado "Cuando el Destino es Adverso", también debía llevar el libro de Transformación de nivel intermedio, el Libro Reglamentario de Hehizos de tercer curso, el Monstruoso libro de los Monstruos, entre otros... Aunque también se encargaría de comprar otros libros y quizás visitar ese callejón que desde hace bastante no visitaba, quizás hasta podría llevar a Fleamont.
Y como lo esperado, no le había escrito ninguna carta a Riddle no es que él le haya escrito alguna, quizás para el cumpleaño de Riddle debería regalarle el libro llamado "Augurios de Muerte: que hacer cuando sabes que se acerca lo peor"... Giada reprimió su sonrisa ante la idea, el libro haría el trabajo mucho mejor y eficiente que millones de Harry Potter con varita en mano y diestro en artes oscuras, un libro le asustaria hasta matarle del miedo a Tom Riddle más cuando la muerte era uno de sus temores más grandes. Y si, aún quería venganza por ser considerada una molestia.
Antes de ir a Hogwarts había notado al fin algo que había dejado pasar por alto... Un día descubrió que ya tenía senos y eso que no había querido pensar en ello. Sus mejillas se sonrojaron, más cuando su madre quiso volver a hablar con ella sobre sus cambios... Aquello era muy vergonzoso e irritante. ¿Qué importaba si de repente su cuerpo adquiría una forma mucho más femenina? O en todo caso que se notase lo que se suponía debía estar allí... Pero ella no lo reconocería de ningún modo. Tanto tiempo siendo un chico, acostumbrado a ciertos aspectos fisico distintos y ahora resultaba que de pronto tenía una adorable silueta... En momentos así la inseguridad aparecía en su mente, comenzaba a divagar y a poner peros, más inseguridades, en momentos como eso se recriminaba por pensar como una chica hasta que recordaba que ahora era una y terminaba recriminandose por sus pensamientos machistas y negando ser femenista... ¡Melín! ¿Por qué la vida era tan complicada?
1° de Septiembre de 1.940.
Giada estaba en el tren esperando a ver si llegaban más personas y así fue, todos los Slytherin de su año ecepto Nott y Prince que al parecer estaban con las chicas de Ravenclaw.
—¿Vieron lo que sucedió una semana después de haber comenzado las vacaciones?—Habló Alphard tan solo llegar.
—Se formó un verdadero caos pensando que era por causa de una posible invasión de Grindelwald.—Dijo Rosier sin la emosión que tenía Black al hablar.
—Eso es tonto.—Giada murmuró.
—¿Por qué?—Preguntó Malfoy.
—Gellert...—Todos le miraron desconcertados.
—¿Quién es ese?—Giada se quiso pegar contra la ventana por las estúpidas preguntas de Malfoy.
—Gellert Grindelwald no va a atacarnos.—Siseó mirando molesta a Abraxas.
—No creo que estés en posición de decir lo que pasa por la cabeza de un Lord Oscuro, Potter.—Giada se rió divertida ante las palabras de Mulcibert.
—En serio chicos, algunas veces me pregunto por qué siquiera me tomo la molestia de hablarles...—Dijo para mirar hacía la ventana.
—¡Mujeres! ¿Quién las entiende?—Gruñó Mulcibert mientras los otros le dedicaban una mirada de advertencia.—¿Qué?
—Gellert no va a atacarnos simplemente porque si quisiera hacerlo hace tiempo lo hubiera hecho, más cuando ascendió al poder después de 1.900... Tuvo mucho tiempo para hacerlo...—Respondió Giada.
—Una razón debe tener.—Aseguró Avery.
—Y la tiene.
—Y supongo que no nos la dirás, ¿Verdad, Potter?—Preguntó Lestrange.
—¡Por supuesto que no! No esta en mi mente hablar de la vida y obra del hermoso Gellert Grindelwald.—Dijo sonriente.
—Aw, Giada está enamorada...—Chilló Black burlándose.
—Solo digo lo que se, ¿Nunca vieron una foto de él de joven?—Todos negaron.
—Padre dijo que le expulsaron de Durmstrang.—Dijo Malfoy.
—Y sabemos que Durmstrang tiene una fuerte inclinación por las Artes Oscuras.—Dijo Rosier.
—Algo terrible tuvo que haber hecho.—Dijo Avery.
—Tanto que aún hoy en día esta su símbolo marcado en la pared del colegio.—Dijo maravillado Lestrange.—Nunca han podido borrarlo.
—Y te aseguro que no podrán.—Respondió divertida.
—Eso que tomes Adivinación no se si es buena idea...—Murmuró Malfoy.
—Muy gracioso, rubio.—Dijo para pasar a ignorarles.—Alphard, ¿Dónde están Cygnus y Orión?
—Están con Walburga y Druella.—Giada asintió para levantarse.—¿Qué estás haciendo? ¿No me digas que vas a ir a donde están?
—Prometo no maldecir a tu hermana... Al menos no nada grave si sabe como debe comportarse.—Dijo divertida para seguir de largo.
Los chicos se miraron entre ellos nerviosos.
—¿No harás nada?—Preguntó Alphard a Malfoy.
—¿Por qué tendría que hacerlo?—Dijo a la defensiva.
—Es tu prometida...
—La otra implicada es tu hermana...
—Pues yo voy a acompañar a la bella dama que nos acaba de abandonar—Murmuró Rosier levantándose.—Quizás pueda divertirme un poco.
Los otros le miraron marcharse con la boca abierta sin saber que decir.
—¡Tenía que ser Potter!—Mascullo Mulcibert.
—¿Y ahora que le sucede a Rosier?—Peguntó Avery.
—Quizás le guste Potter.—Sugirió Lestrange.—No digo que sea lo que se dice hermosa pero fea no es...
Alphard se rió de ellos, más al ver la cara de Riddle y Malfoy cuando escucharon eso último.
—Puede que se haya marchado con Potter porque su hermana está con mis hermanos y mi primo.—Dijo de repente recordando a Druella y quizás para cierta paz mental de un rubio que estaba presente.
Giada estaba en el comedor, esperando con paciencia a selección. Aplaudió al ver que los dos más pequeños entraban a Slytherin. Sonrió al ver a Orión, le recordaba tanto a Sirius. Los pequeños de la familia como les decían, se fueron a sentar junto a los otros de primero de Slytherin.
Había tenido una agradable discusión con su no tan querida y chillona prima, al parecer los de su año ya sabían que estaba prometida a Malfoy según lo que Evan Rosier le comentó, y sabía que pronto también lo sabría Walburga. Faltaba tan poco. Lo que menos esperó fue encontrar un buen amigo en Rosier, sabía que estaban emparentados, es decir eran familia porque su abuelo paterno Henry Potter se había casado con Adrienne Rosier, tía-abuela de Evan. Rosier había presenciado toda la discusión en silencio, con una pequeña sonrisa que trataba en ocultar, mientras que Orión y Cygnus les dejaban ser sin entrometerse porque ellos sabían que muy en el fondo esas dos disfrutaban de pelearse así siguieron conversando con una muy pensativa Druella Rosier.
Rosier miraba a Giada con más detenimiento de lo que se consideraría normal, llamando la atención de sus compañeros de año pero nadie dijo nada, solo observaron. Después del banquete y ser despedidos por el director, todos siguieron a los Prefectos rumbo a la sala común correspondiente. Evan estuvo al lado de Giada queriendo hablar un momento con ella en privado pero era casi imposible hacerlo con otros ocho Slytherin de tercer año mirandoles con atención.
—Tía Adrienne habló con mi abuelo y le comentó sobre tu estado de salud, mi abuelo le dijo que conocía a un muy buen sanador que podría ver tu caso. ¿Cómo te has sentido últimamente?—Preguntó en un susurro.
—Por suerte mis vacaciones fueron normales, no tuve recaídas ni me medicaron. Solo fue tomarmelo con calma.—Dijo sonriendo.
—Pensé en escribirte, hace mucho que no lo hago. Después creí prudente esperar a verte aquí para no estresarte y ser una molestía.—Evan le miró con detenimiento.
—Gracias por preocuparte por mi, Evan.—Susurró para luego quedar en un cómodo silencio.
—¿Crees que alguna vez nos permitiran tener una conversación privada?—Giada lo comprendió de inmediato, miedo que los chicos de tercer año de Slytherin se habían quedado del grupo para saber de que hablaban aunque lo disimulaban bien.
—Seriamos un par de ingenuos si pensáramos que lo harían.—Dijo sonriendo haciéndole reír a él.
—Quizás deveriamos decirles que se comportan como Gryffindor disfrazados de Slytherin...
—¿Qué tan rápido corres?—Le dijo divertida.—Porque desde luego tendrás que escapar de ellos.
—¡Como si pudiera!—Dijo complice y apresurando su paso para ignorar a los otros.
Giada aceptó el brazo que Evan le ofrecia para caminar hasta sus dormitorios, dejando a los otros boquiabiertos.
—Y ahora, ¿A estos qué les pasa?—Gruñó Malfoy de pronto molesto.
—Yo que tu no me prondría a averiguar.—Dijo Avery golpeandole el espalda considerablemente despeinandole de paso.
—¿No me digas que estás celoso?—Black sonrió de lado...—Vamos Malfoy, que la pequeña Potter sea tu prometida no quiere decir que sea tuya, ni de nadie. También es una Black.
—¿Piensas que entre Rosier y Potter hay algo?—Preguntó Nott a Prince intentando hablar en voz baja.
—No lo sé.—Dijo la otra chica mirando a sus compañeros siendo cautelosa porque presentía que ardería Troya en cualquier momento.—Vamos a la sala común.
Todos se fueron en silencio, un par de ellos viendolo todo rojo.
Las clases comenzaron normal, Giada seguía haciendo sus trabajo con Riddle, pasando la mayoría del tiempo con él y sus clases, excepto los viernes cuando Giada había comenzado a ser compañera de Armstrong.
No había rastro de que alguna vez se hubiera encontrado delicada de salud y cuando pasó las vacaciones de invierno sin enfermar, aunque debió marcharse a casa por chimenea y volver de igual modo para no viajar en tren. Riddle no había aceptado ir con ella nuevamente, cosa a la que no prestó mayor importancia. Y aquí se encontraban ya en principios de febrero, con muchas tareas, Riddle y el resto actuando sospechoso, Riddle pareciendo enfadado con ella por algún desconocido motivo pero seguía con su trato de fría cordialidad aunque ahora era mucho más brusco en ocaciones. Giada pensó que quizás si debía tomarse en serio eso de ser una molestía para Tom y extrañamente para alguien como ella se sintió triste. Sabía que tenía muchos secretos, secretos que a nadie podría confiar, ni a su familia, ni a sus amigos más cercanos como lo era Evan Rosier.
—¿Nos reuniremos en la biblioteca más tarde, Potter?—Preguntó la rubia de ojos celestes.
—Claro, Armstrong. Debemos hacer las tareas de Adivinación.—Murmuró. Giada había notado que de pronto Riddle tenías sus amigos y ella quedaba sola, pero Armstrong era una buena compañera.—¿Te parece en una hora?
—Claro, tengo que ir a buscar tinta y pergamino. Después del almuerzo hablamos.—Murmuró la rubia para ir rumbo a la sala común de Ravenclaw.
Giada fue rumbo al Gran Comedor. Para su sorpresa, el lugar al lado de donde estaba Riddle estaba desocupado. Se sentó a su lado sin querer ser notada.
—Por fin, Potter.—Murmuró Malfoy.—Pensé que te habías perdido...
—Aw, que tierno que saliste Malfoy... Estas todo un Gryffindor.—Le dijo sonriente. Para molestar al rubio.
—Callate, Potter.—Siseó con veneno.
Tom permaneció en un estóico silencio, sin dirigirle una mirada siquiera. ¿Qué le sucedía a Riddle?
—¿Vas a unirte a nosotros luego en la sala común, Giada?—Preguntó Rosier que siempre solía usar su nombre de pila, cosa que inquietaba a los otros por tanta familiaridad.
—No puedo, Evan. Quedé con Armstrong para hacer los trabajos que nos dieron hoy.—Dijo apenada.
—No importa. Puedes reunirte con nosotros cuando termines.—Rosier le dijo.
—Claro.—Murmuró.
Giada no pudo terminar su almuerzo, se excusó de forma rápida y se acercó a la mesa de los Ravenclaw, en donde para su propia sorpresa le saludaron Selwyn y Yaxley, quienes terminaron por unirseles por tener esas mismas materias.
Las cuatro chicas se dirigieron a la biblioteca en donde pasaron toda la tarde buscando más información de la necesaria cosa que divirtió por sobremanera a Potter.
Mientras Selwyn con Yaxley se fueron a buscar libros Giada le mencionó a Armstrong que sus otras dos compañeras se veían muy extrañas con respecto a ella.
—¿Te diste cuenta?—Murmuró divertida.—Hacen eso porque soy mestiza. Para ellas es un gran error serlo.
—Se que existen persnas así.—Aseguró Giada por no mensionar a la casa de Slytherin en particular.
—Pero no lo soy...—Le aseguró divertida.
—¿Cómo?—Giada se hizo un montón de ideas en la cabeza pero les descartó de inmediato.
—Padre se casó con una nacida muggle.—Dijo Armstrong.—Pero no soy hija suya. Padre consideró que era mejor ser una mestiza que ser una hija bastarda.
—Comprendo.—Murmuró sin saber más que decir a una situación extraña a su modo de ver las cosas.
—No te preocupes.—Le aseguró sonriendo.
Giada volvió ya tarde a su sala común, sintiendose cansada. Rosier le miró preocupado, otando su presencia antes que los otros, para acercarsele.
—¿Te sientes bien, Giada?—Ella negó lentamente.
—Me siento mareada.—Susurró.—No es nada.
—¿No te estarás por enfermar?—Dijo ayudandole a llegar a donde él había estado momentos antes para sederle su lugar.
—No se. Si enfermo habla con tu abuelo para que se comunique con mis padres y le de esa información.—Rosier asintió.
—Bien, pero deberías ir a la enfermería.—Giada negó. Odiaba sentirse debil y ser una inutil carga.
—Después de esto desearía dejar de ser solo una inutil carga.—Siseo molesta consigo misma por mostral tal debilidad. Evan sonrió.
—Creo que mejor es que vayas a descansar, llamaré a Lulu por ti.—Giada asintió, pero sus oidos estaban de pronto tapados, sin escuchar nada y completamente aturdida.
Se levantó de su lugar y tocandose la frente descubrió que tenía temperatura alta, algo caía por su cara, al tocarlo y ver su mano se dio cuenta que no era otra cosa que sangre.
Momentos antes.
Los Sytherin de tercero estaban disfrutando de molestar a Abraxas Malfoy. Más cuando el tema de conversación se trataba de Giada.
—Es verdad que ninguno sabemos si es que en realidad mi adorable prima te quiere o solo está jugando con su comida...—Dijo Alphard que tenía un sentido del humor muy Black que divertía e irritaba de igual modo a sus compañeros.
—Cuidado, en cualquier momento te podría morder...—Dijo divertido Lestrange para ver lo furioso que estaba Malfoy.—Y tu Rosier...
—¿Yo qué, Lestrange?—Dijo molesto, quien momentos antes se había mantenido en completo silencio lejos de las bromas y todo.
—¿Tu quieres robarle a Malfoy la pequeña belleza que es Potter?—Preguntó menos divertido que antes por el inusual tono de su compañero.—Mira que es de nuestro gran amigo rubio.
—No creo que ella aprecie ser considerada un objeto y propiedad de alguien.—Le respondió con voz plana, carente de emociones.
—Y aquí tenemos a Evan Rosier, defensor de doncellas en apuros que huyen de desagradables ogros que son sus prometidos...—Picó Black para ser hechizado por Rosier y despertar la furía de Malfoy.
—¿Por qué solo con nosotros y lejos de Potter dejas de lado esa inutil actitud de complacencia que te traes cuando hablas unicamente con ella?—Preguntó serio Lestrange, cosa que Rosier no respondió al ver llegar a Giadae ir a hablar con ella, implantando una idea bastante alarmante en todos, más cuando le cedió su lugar y comenzaron a hablar de otros temas ignorandoles por completo.
Todo después se volvió confuso, más cuando ella dejó de hablar para tocarse la cabeza y descubrir que tenía sangre en ella. Después todo se volvió un caos y confundió a todos que termino desencadenando una serie de sucesos que no quedaron claras en ninguno de los presente más cuando la joven se desmayo.
No tardaron en informar al jefe de su casa, mensaje que paso al director y a los otros profesores.
Para nadie fue una sorpresa ver a los Potter con su sanador, más cuando este se fue por no saber lo que podría sucederle a la chica Potter después de enfrentarse al Lord de la familia.
—Mi abuelo conoce a alguien que podría ayudar a Giada.—Murmuró Rosier cerca de Fleamont.
—Vamos a hablar a fuera.—Dijo el joven Potter para ir directamente a la sala común.—Habla, Rosier.
—Me dijo que conoció a un hombre que buscaba trabajo de sanador y aún no pudo encontrar nada, es bueno y me pareció pudente mencionarte sobre él.—Dijo mirando a los otros compañeros que estaban escuchandole con discreción.
—¿Cómo es su nombre?
—No lo sé. Nunca me lo dijo, habla con mi abuelo.—Fleamont asintió.
—Gracias Rosier. Si mis padres preguntan por mi diles que regreso pronto.—Dijo al no queres que su familia sienta que podrían ayudar a la joven y terminar decepcionados.
Cuando los Potter pidieron tener una reunión con el director dejaron a la chica sola, en compañía de la enfermera, Riddle, Malfoy y Rosier, este último se escuso diciendo que iria a ver si el hermano de Giada regresaba.
Giada se removía inquieta, la venda blanca alrededor de su cabeza había terminado de un rojo color, ella conenzaba a delirar, decir incoherencias para los otros. Tom decició prestarle atención, aunque para nadie era dificil verle así. Tom por primera vez en años se sobresaltó al ver como Giada en un impulso abría sus ojos y le agarraba el puño, pero no lo demostro...
—Tom... Tom...—Le llamó con desesperación.
—Aquí estoy Potter, tranquila.—Intentó calmarle.
—James no puede morir...—Susurró medio llorando.—Ella tampoco... Dejaran solo al bebé y-y entonces...—Un llanto le impidió hablar.—Sí queda a cargo de esos muggles—Aquella frase dicha con un profundo odio sobresaltó a la enfermera—Ellos les haran daño. ¡Tienes que detenerles! No puedo permitir que pierda la cordura. No puede pasar, debo... debo impedirlo.
—Tanquilizate, Potter. Nada de eso va a pasar.—Le intentó calmar.—Todo va a estar bien.
—No. No, no lo está... Si él llega a hacerlo tendré que...—Dejó de hablar para intentar toma aire.
—¿Ser qué, Giada?—Susurró usando su nombre de pila.
—Ser una posible cordura en su oscuridad...—Susurró desconcerandole.
Después se quedó miranrole un momento para soltar su mano e intentar respirar normal. Entonces Abraxas Malfoy salió del cuarto de la chica molesto porque Potter siempre tomaba más en cuenta a ese sangre sucia de Riddle que a él quien era su prometido y futuro esposo.
Giada volvió a dormirse, después de una hora Fleamont trajo a un hombre joven de unos treinta años, rubio, alto y de ojos grices, todo en el decía "sangre pura".
—¿Puedes atenderla?—Pregntó el hermano de Potter.
—¿Potter?—Preguntó el rubio desconcertado y como si hubiese descubierto algo muy peculiar en su joven paciente. Fleamont pareció no notalo y asintió.—¿Giada Antares Potter?
—¿Cómo es que le conoces?—Preguntó la enfermera quitandole la pregunta de la boca a los otros dos.
—No es que le conozca.—Aseguró él acercandose a la cama para revisarle.
—Iré a traer a los señores Potter y al director.—Dijo la enfermera para luego marcharse.
El hombre rubio comenzó a revisarle, verificando su estado y la herida que tenía en la cabeza la cual le sanó al ver que era similar a cierto mago que una vez conoció. Se alejó un momento para mirar al otro Potter que estaba impciente por saber que tenía su hermana.
—¿Puedes curarle?—Preguntó Fleamont desesperado.
—Primero me gustaría hablar con vuestros padres.—Dijo el rubio medimago.
Pero los directivos de Hogwarts ya estaban en camino junto a los Potter.
—Soy Charlus Potter, ¿Podría decirme que tiene mi hija?—Preguntó con aprención.
—Puedo sanar a su hija, señor Potter. Antes me gustaría hablar con ustedes sobre algo que tienen que saber. Pero en privado.—Dijo mirando a los presentes.—Pero si gusta puedo comenzar a preparar la cura de su hija.
Charlus asintió, viendo como el hombre tenía todos los elementos necesarios en un portafolio que llevaba, el cual parecía tener un ehcizo de expanción.
—¿Tiene recomendaaciones para que nuestra hija no enferme de nuevo?—Preguntó Dorea.
—No volverá a tener recaídas así, por eso no deben preocuparse.—Aseguró midiendo distintos liquidos en un recipiente.—Pero es necesario y prudente aconsejar que nadie use en ella la Legeremancia para leer su mente. Se de personas que son versadas en este arte, seria aconsejable que busque un modo de aprender Oclumancia.
—Bien.—Dijo Charlus viendo una mezcla negra en los líquidos que se volvía del color de un diamante.
—¿Está listo?—Preguntó Dorea.
—Si, señora Potter. Lo está.—Aseguró el sanador.
—¿Cómo debemos darle la poción, sanador...?—Preguntó Fleamont al ver que desconocía el nombre de dicho medimago.
—Malory...—Dijo mirando el color de la poción.—Y ella no debe beberla.
Dijo acercandose a la cama donde estaba Giada para ponerse guantes y derramar el líquido en su cabeza luego pudieron ver que dicha poción se evaporaba o desaparecía sobre la piel de la joven.
—Con eso tiene que mejorar.—Aseguró para alejarse y acomodar las cosas que había ocupado.
—¿Qué poción es esa?—Preguntó el profesor Slurhorn.
—La necesaria para que la señorita Potter pueda vivir.—Aseguró mirandole al hombre que parecía desconcertado, aunque Giada no parecía que despertaría pronto.—¿Dónde pordía hablar con los señores Potter en privado?
—Mi oficina está libre por si desean ocuparla.—Dijo apresurado Slughorn.—Si desea puedo guiarles y...
—No se preocupe profesor, se en donde queda.—Le aseguró saliendo del cuarto rumbo al despacho del profesor de Pociones en las Mazmorras.
Los Potter se extrañaron al ver que el joven sanador hacía distintos hechizos para comprovar que tenían suficiente privacidad.
—Voy a ser claro con ustedes y hablarles con la sinceridad que amerita el caso.—Aseguró.
—No esperariamos menos.—Murmuró Dorea.
—¿Qué tiene mi hija?
—Es un extraño caso de Pseudo-reencarnación...—Murmuró abatido.
—¿Qué es lo que nos quieres decir?—Charlus se veía palido.
—Conozco a un hombre que comenzó a investigar un tema que lo llevó por ramas de la magia un poco desconocidas y de por si oscuras, no creí que su descubrimiento fuera veridico, pensé que solo era una teoría descabellada.—Aseguró.
—¿Qué quiere decir con Pseudo-reencarnación?
—No deben tomar el tema tan literal.—Aseguró viendo que los Potter se ubicaban en sus sillas.—Una reencarnación es un alma que renace siendo alguien distinto, nuevo y sin recuerdos de su vida anterior, salvo casos de lo Nigromantes. Pero en caso de su hija es distinto, me temo que la señorita Potter no debeía de existir.
—¡Qué!—Bramó Charlus Potter cólerico.—¿Insinua que mi hija debe morir?
—Esas no fueron mis palabras.—Aseguró el hombre sin siquiera inmutarse.—Su hija es ella pero a la vez no, quizás tienes comportamientos extraños y se aísla con frecuencia por no poder entablar una confianza con sus familiares, más con padres y prometidos.
—Ella ha sido siempre reservada... Podría explicarnos mejor.—Preguntó Dorea más calmada.
—La persona a la que pertenecía el alma que ahora ocupa el cuerpo de su hija no ha muerte, se encuentra en un profundo sueño del que lucha por despertar y eso ocaciona los episodios de la delicada salud de su hija.—Dijo Malory.
—¿Cómo podremos solucinar esto?—Charlus miró al sanador.
—Es que no se puede, con el remedio que le he administrado ella no tendrá más espisodios semejantes, pero esta concección no debe romperse de lo contrario podría morir... Y no solo ella, la otra persona tambié.—Aseguró.
—Al demonio la teoría de volver al pasado.—Gruño Charlus parandose para comenzar a caminar como león enjaulado.
—La otra persona no puede ser necesariamente del pasado. Nunca he dicho que sea del pasado.—Aseguró Malory.—La señorita Potter tiene esos recuerdos...
—¿Si es del futuro no tendría que ser la reencarnación de mi hija?—El sanador asintió.
—En teoria, pero este es uno de los aspectos más desconcertantes... Cuando hablamos de almas no hay tiempo ni orden especificos para que se den estos extraños sucesos.
—¿Las investigaciones de su amigo nos podrían servir?
—Me temo que no, porque dicha persona las destruyo y esta muerto.—Dijo en un susurro.—Esto debe quedar como un secreto, nadie debe saberlo.
Ambos asintieron y le dieron las gracias para pagarle.
—¿Tienes trabajo, Malory?—Preguntó Charlus de pronto.—Me gustaría que trabajaras para mi familia.
—Sería un honor trabajar para usted, tendría que dejar el trabajo que ahora tengo y hablar con más calma—Dijo él.
Los tres volvieron al cuarto de la chica, para ver al sanador revisarle. Por suerte parecía tener mejor aspecto.
—Ella se va a recuperar pronto y podrá llevar una vida normal.—Le aseguró a los padres que aún estaban desconcertados por la información recibida anteriormente.—Ya no va a sufrir de ese agotamiento mágico, ni a pasar por episodios semejantes.
A todos les pareció extraño cuando él sanador dijo que no le dijeran nada de quien le había curado. Tanto misterio a más de uno le pareció inusual. Malory se marchó de los terrenos del colegio. Pero nadie sabía que tan pronto le volverían a ver y por razones distintas a las anteriores.
Para sorpresa de todos, Giada había mejorado tanto que el lunes estaba de pie en clases. Tom le miraba curioso ya que al parecer no recordaba nada ni mucho menos de sus extraños delirios que no tenían sentido. En clases de Defensa estuvo muy efusiva como si aquella clase fuese su preferida. Y se sentó a su lado, tomando apuntes y observando los libros que con ella tenía.
—¿Te siente bien, Potter?—Preguntó Tom un poco preocupando por tanta efucividad.
—Si, Riddle.—Contestó.—Tanto que podría unirme al coro de Hogwarts.
Tom disimuló una sonrisa, no veía a Potter cantanto ni aunque le pusieran una varita al cuello amenazandole con las peores torturas existentes.
—Al parecer la poción que ese medimago te dio resultó.—Tom pensó si es que esa medicación no tendría efectos secundarios, como por ejemplo volver hiperactiva a las personas.
—Hablando de eso, ¿Qué sanador fue? Caius nunca ha encontrado una cura decente que no sea dormirme por días y eso últimamento no funcionaba.—Tom le miró como si no supiera que decirle.
—¿En realidad importa?
—No, pero quisiera saberlo. Son esas cosas de la vida que necesitas saber de un modo u otro...—Riddle no pudo evitar rodar los ojos.
—Malory. No recuerdo su nombre, no lo dijo.—Aseguró.
—Es extraño...—Riddle le miró haciendole una muda pregunta.—Es decir, encuentro extraño que un desconocido supo lo que tenía y no el sanador que se ocupó de mi toda mi vida.
—Quizás es solo un incompetente.—Opinó para que Potter dejara el tema por la paz.—Lo que vi que llamó la atención a tus padres fue la ausencia de tu elfo domestico.
—Oh, si... Es que fue a hacer un recado para mi.—Dijo sonriendo aun con ese horrible aspecto que se empeñaba en cargar siempre que podía y quería.
Giada siguió caminando con Tom, estaba muy animada, sin rastro de cansacio y de vez en cuando ograba hacer sonreír a Riddle sin que este se diera cuenta.
—Sabes, Tom...—Murmuró Giada para hacer que le prestara más atención—He pensado en pedirle algo al profesor Slurhorn.
—¿Para qué?—Preguntó curioso.
—Quiero pedirle permiso para visitar la sección prohíbida de la biblioteca.—Murmuró complice.—Pero encontré un libro interesante que no he tenido oportunidad de leer.
—¿Por qué tanto interes en ella?—Preguntó Riddle.
—Por el simple hecho de ser magia. No tengo otra razón.—Le aseguró.—Quiero probarme a mi misma. Ver cosas que jamás vi y probar cosas nuevas. Aunque en tercero lo creo casi imposible.
Riddle asintió. Por primera vez tuvo la certeza de que alguien le gustaba de una forma buena y diferente, cosa que asustaba más que la misma muerte. Riddle miró a Giada con detenimiento, diciendo su nombre de pila en su mente, saboreandolo y haciendose a la idea de como seria dejar de llamarle "Potter" y en ese momento no pudo ver que estaba cayendo en algo desconocido que quizás no quería conocer ni nombrar.
Semanas más tarde Giada seguía sin respuestas de quien era ese misterioso sanador que le había curado.
Un domingo que tenían permitido ir al pueblo a divertirse un rato, por alguna razón no quiso hacerlo y al parecer Riddle y Rosier compartían su misma idea. Porque se encontró regresando con ellos a la sala común. Sabía que los profesores reunian a los otros niños que se quedaban para hacer algo productivo... Cosa que por lo visto Orión y Cygnus se habían escapado porque les seguian de cera.
Dijo la contraseña y pasaron a la sala común en donde se encontraron con una imagen que les perturbaría siglos... Abraxas estaba sentado en unos de los sillones, su camsa fuera de lugar y con nada más ni nada menos que Walburga Black encima de él, besandose y restregandose mientras el rubio sujetaba las caderas de la mayor. Al verlos, Giada sonrió de lado y se dio cuenta que tanto Riddle como Rosier le miraban apenados...
—Ves que soy mejor que Potter...—Murmuró Walburga besandole de nuevo—Supongo que con ella nunca hiciste esto... Y eso que es tu prometida.
Giada sonrió de lado, notando a Orión al lado suyo, mirando el desagradable expectaculo que daban aquellos dos.
—Ella nunca haría esto conmigo...—Gruño Malfoy besandole mientras levantaba su falda.—Prefiere al sangre sucia que tiene por amiguito.
—Oh, cariño... No debes preocuparte...—Dijo gimiendo Walburga.—Ni un sangre sucia se fijaría en esa cosa...
Malfoy se rió en el beso mientras su mano "jugaba" bajo la falda de ella.
—Si, así...—Dijo entre gemidos.—Potter parece esa mezcla de Gryffindor... Es tan horrible como ese semi-gigante de Hagrid.
Giada sintió la mano de Evan tomarle por el brazo. Él parecía preocupado por ella, Riddle miraba con un brutal desprecio semejante escena, Cygnus no podía cerrar la boca y Orión echaba espuma por la boca.
Giada aplaudió ante tan buen expectaculo, tanto Walburga como Abraxas se sobresaltaron tanto que la chica termino en el suelo y el rubio mostrando más de lo que debería.
—Oh, Merlín...—Giada se rió.—Nunca en visto algo tan bizarro como esto.
—¿Qué significa esto, Walburga?—Gruñó Orión.
—Y-Yo...
—¿Y-Yo qué?—Le replico brutal reparandole su forma de hablar. Orión solía ser tranquilo y sereno, incluso divertido pero jamás te gustaría conocer lo que podía legar a ser enfadado.
—Puedo explicarte...—Aseguró nerviosa levantandose del piso.
—Comienza...—Dijo con voz gélida Orión.
—¡Malfoy me obligó a hacerlo!—Gritó señalandole.
—¡Oh, Malfoy!—Dijo Giada con tono teatral.—¡¿Cómo pudiste aprobecharte se San Walburga?! No ves que es pura virtud, inocencia...
—Callate, Potter...—Gruño esta.
—No estas en condiciones para hacer callar a nadie—Sisó Orión furioso.
—Lulu.—Canturreo Giada.
—El ama Giada llamo a Lulu, Lulu esta aquí para lo que la joven ama necesite.—Dijo la elfina nada más aparecer.
—Lulu, podrías traer a mis padres, tengo algo que comunicarles.—La elfina asintió.
—Y Lulu, diles que con ellos traigan también a los Malfoy, Arcturus y Pollux Black.—Ordenó Orión, Lulu miró a Giada sin saber que hacer.
—Por favor, Lulu. Hazlo también.—Dijo Giada tranquila.
Los jóvenes amantes palidecieron de repente.
—No puedes hacer eso...—Demandó Malfoy.—Te lo prohíbo.
—Ya lo hice.—Dijo sonriendo.—A Giada Antares Potter nadie le dice lo que puede o no hacer, querido. Ni siquiera un futuro adorno que se supone debía llamar marido.
Giada sonrió. Les miró desafiante y se acercó a un sillón desocupado en frente de los otros.
—¡Maldita!—Gruño Walburga.—¡Disfrutas de esto!
—A decir verdad, si. Estoy extasiada.—Dijo con una enorme sonrisa.—Pero no tienen porque detenerse...
—¿De verdad vendrá padre?—Preguntó temeroso Cygnus.
—Tenemos que arreglar esto.—Dijo Orión más tranquilo, sentándose al lado de Giada.
Oh, pero esto estaba siendo tan divertido. Y Giada de verdad que lo pensaba, más cuando estaba a punto de librarse de Malfoy. Aún no sabía que era lo que iba a hacer Orión. Pero ella lo sabía, miró a las cara de incredulidad que tenían Riddle y Rosier, mientras ella le sonreía.
Nunca había pensado que ser una Sly sería tan divertido y que le permitiría ver estas cosas tan desagradables e hilarantes a la vez.
Continuará.
Hola. Lamento el desastroso Capítulo. No he tenido tiempo de corregirlo. No tengo Tiempo. Espero que al menos sea coherente. Lamento la Demora. Un problema con el teclado de mi portátil. Prometo Editar el Capítulo y corregirlo. Y por falta de tiempo, pronto responderé a sus comentarios. Gracias por Comprender
