Hiii
Disculpen la tardanza pero tuve algunas problemas planeando este capitulo, espero que el otro sea mas sencillo de escribir jejeje
Capitulo 10
-¡Mami!- decía una pequeña mientras corría a los brazos de una joven mujer.
-¿Qué sucede pequeña?- le contesto sonriente elevándola en sus brazos
-Papi y yo encontramos esto para ti- dijo entregándole una rosa roja
-Es muy linda Arya-
-¡Papi! Si le gusto-
La pequeña le sonreía al hombre que estaba detrás de su madre; alguien alto, su cabello rojo le llegaba a la cintura y una cinta blanca lo ataba en una coleta, sonreía mostrando sus colmillos y sus ojos...ojos tan rojos como la sangre que mostraban un brillo especial.
-Te lo dije Arya- con un brazo rodeo la cintura de la madre atrayéndola a el
-¡Seiya!- comenzó a reír su mamá
-Arya tengo una pequeña sorpresa para ti. Pon atención- en la mano de él, broto una pequeña flama escarlata que poco a poco tomo la forma de un dragón; emprendiendo el vuelo surco las corrientes de aire como una hoja y la pequeña niña comenzó a perseguirlo.
-Seiya me preocupa que los ojos de Arya hayan cambiado-le confesó mientras veía a su hija
-Tranquila Midori- contesto abrazándola para reconfortarla –Nada malo le ocurrirá a Arya. Es una promesa...-
Sus ojos se abrieron de golpe, su cuerpo se tenso pensando que aun estaba en medio de una batalla pero todo estaba tranquilo, un silencio que asustaría a cualquiera. Aun estaba en el bosque debido a que los arboles seguían rodeándola. Una rama trono alertando a Arya, quien se puso en guardia. Una de las brujas salió de entre los árboles, observando con cuidado noto que no estaba en óptimas condiciones, su ropa y su piel estaban quemadas, su cabello revuelto y sus ojos se encontraban perdidos. A pasos pequeños la cazadora se acerco, justo cuando estuvo frente a ella, se desplomo cayendo en sus brazos...
Se preguntaba como llego a esta situación, había tenido una pelea en medio del bosque, estaba a punto de morir cuando alguien la salvo y ahora arrastraba a una bruja por todo el lugar, desarmada y en un vestido de noche maltratado. ¿Quién la había salvado? Y ¿Qué había sido ese sueño? Después de un rato logro llegar a las orillas del bosque encontrándose con la mansión Saito. Un grupo de personas estaban reunidas alrededor de una mesa en donde trazaban algo, como si nada se acerco a ellos carraspeando un poco para que le prestaran atención. Todos voltearon poniéndose en guardia.
-Tranquilos- dijo levantando ambas manos causando que la bruja chocara su cabeza –Soy Arya-
-¿Arya?- un ojo azul la observada con todo el alivio del mundo
-¿Maestro?- pregunto un tanto sorprendida -¿Qué sucede?-
-¿Dónde estuviste?- le respondió abrazándola como si no la hubiera visto en años
-Yo...tuve unos problemas- señalo a la buja en el suelo –Aun está viva pero no creo que dure mucho si no la atienden-
-Pero...si es una de las gemelas... ¿Cómo?- por primera vez examino las circunstancias de su alumna. Su vestido estaba ligeramente quemado de las orillas, su cabello despeinado, tenia algunos moretones y vendas por todo el cuerpo además que su lente ambarino no estaba –Arya... ¿Qué te sucedió?-
Los otros hombres que estaban con su maestro se ocuparon de la bruja llevándosela en una camioneta negra, mientras ella le explicaba toda su historia incluyendo a la misteriosa persona que la salvo.
-Maestro puede decirme que está pasando-
-Arya estuviste desaparecida una semana completa. Los hermanos reportaron tu desaparición un día después del baile-
-¡Una semana! ¿Y quién se ha estado encargando de ellos?-
-Diana es tu remplazo pero no te preocupes de eso por ahora. Primero necesitamos informar de tu regreso y encargarnos de...-
-Lose- le interrumpió
Todos los tramites fueron rápidos, Arya fue enviada a la mansión para servir de apoyo a Diana, a pesar de todo lo ocurrido seguían creyendo que ella era la única apta para proteger a los seis vampiros. Un taxi se encargo de dejarla frente a las rejas las cuales estaban medio abiertas, todo seguía igual, silbo esperando que Horus estuviera cerca de ahí pero no estaba. Subía por las escaleras cuando escucho el sonido de algo romperse, corriendo en aquella dirección llego a un cuarto de juegos, en medio del lugar estaba una mesa de billar y sobre esta estaba Diana siendo mordida por uno de los hermanos. Para ser más exactos Reiji estaba bebiendo del cuello de la chica mientras una mano sujetaba sus muñecas contra la mesa y la otra se deslizaba por la falda de ella. El aroma a sangre invadió a Arya llenándola de asco, logro escuchar pequeños gemidos provenientes de Diana; ¿Qué sucedía? Sin poder soportarlo más huyo a su habitación entrando directo al baño a mojarse el rostro. ¿Por qué de repente había sido más sensible en todo lo que ocurría a su alrededor? Vio su relejo en el espejo llevándose una sorpresa por lo que vio. Su ojo derecho estaba rojo y escamas lo delineaban, reviso sus dientes encontrándose con dos colmillos tan filosos que le causaron una pequeña cortada al tocarlos. Asustada retrocedió chocando con alguien, volteo para toparse con la mirada roja de Subaru.
-¿Subaru?-
-¿Arya?-
Ella volvió a retroceder asustada, el vampiro entro al baño y cerró la puerta con seguro.
-¿Qué te sucede?-
La chica estaba hecha bolita intentando saber que le ocurría. Su respiración era agitada y no lograba calmarse, sintió caliente dentro de ella como si la quemaran internamente. Subaru se le acerco tomándola de las muñecas pero inmediatamente la soltó, ambos observaron las manos quemadas a causa de la piel de la chica.
-Arya cálmate- dijo acercándose a ella tratando de tomarla otra vez
-A...aléjate- pidió –No sé que esto y no quiero hacerte daño-
La cazadora comenzó a balbucear la misma frase cada vez menos audible, el chico sin saber que hacer hizo lo que sus instintos le decían...morderla. Sujetando del cabello a su presa mordió su cuello ignorando lo caliente de su piel. Su sangre era diferente, hervía y estaba llena de adrenalina, toda esa sensación no se podía describir. Arya ante el dolor que le causo la mordida reacciono sujetando con fuerza el hombro de quien la mordía, cuando Subaru termino ella ya estaba consiente otra vez, más calmada.
-Tu aroma...volvió a ser el mismo-
-¿Mi aroma?-
-Cuando entre, olías diferente pero ahora vuelves a ser la misma-
Ella toco con mano temblorosa alrededor de su ojo, esperando sentir las escamas pero no estaban y esa sensación de ardor había desaparecido al igual que sus colmillos. Más pronto de lo que esperaban voces comenzaron a escucharse del otro lado, el vampiro salió y luego de un rato solo había silencio. Saliendo con rapidez coloco seguro a la puerta con el fin de no recibir más visitas, registro todo el lugar encontrándose con sus cosas, aliviada de que Reiji no hubiera decidido quemarlas. Tomando un poco de ropa volvió al baño, la bañera comenzaba a llenarse con agua caliente mientras ella dejaba su ropa cerca junto a una toalla blanca. Comenzaba a retirarse el vestido cuando al voltear se encontró con unos ojos azules...
