Disclaimer: nada de KnB me pertenece, todo de Tadatoshi Fujimaki.
N/A: Drama, just for fun.
Algunas veces fantaseaba con la idea de un silencio eterno que le dejara pensar y no pensar, el calmo sonido del nada. Sí, muchas veces lo había deseado, pero ahora no; hasta le pitaban los oídos.
¿Dónde demonios se habría metido Teppei? ¿Por qué no estaba dándole la tabarra? No es que quisiera que se la diera, era solo la idea de no saber lo que le mantenía tan ocupado lo que le molestaba. No, tampoco era eso. O sí. Maldita sea.
Apartó los papeles de un manotazo y decidió que con el balón en las manos se sentiría mejor.
Cuando llegó al polideportivo lo encontró vacío; perfecto, pensó.
El vaho salía en finos hilos plateados desde su boca, el rastro de su presencia disolviéndose en el aire antes de avanzar nuevamente sobre el suelo encerado. La pelota hacía vibrar toda la estructura, o eso le parecía a él. Por culpa de aquel horrible silencio que, de una forma totalmente absurda, le recordaba la ausencia del coloso.
Las puertas del pabellón crujieron al abrirse de pronto. Unos cuantos copos de nieve se arremolinaron en torno a la nueva figura,
- ¿Qué haces aquí? ¡Te hemos llamado veinte veces!- la mirada se le desvió inconscientemente al bolsillo de la mochila, en las gradas. Oh.- Teppei está en el hospital.
Lo que tardó su cerebro en asimilar la información fue el tiempo que necesitó para soltar el balón. Los gritos de Izuki sonaron calle abajo tratando de advertir al capitán del frío y de lo inadecuado de salir con el uniforme del equipo, el chico no hizo caso, lo único que quería ahora mismo era pegarle una buena patada al siete por, seguramente, forzar otra vez la rodilla.
No es que estuviera preocupado, se dijo, ni que quisiera verlo después de unas muy largas treinta y tres horas, que tampoco es que las hubiera contado, era solo que quería llenar aquel insoportable silencio.
Cuando abrió de un golpe la puerta de la habitación del hospital, resoplando y sin aliento, esperaba la mano en la cabeza, los ojos guiñados y su sonrisa de disculpa. El gigante estaba entubado e inconsciente, y muy blanco.
- Mierda, Kiyoshi.
