Hola chicas volvi! disculpen pero con parientes de visita, ustedes saben no se puede tener momentos para escribir.
sin mas preámbulos, ojala les guste.
Capitulo 10 dando paso a la luz.
-¿A qué has venido Sesshomaru? –Pregunto sin mirarlo, soberbia e indiferente al mundo que rodeaba su existencia.
-Curioso, tú jamás preguntas cosas obvias. –Dando pasos seguros hacia ella, estaba preparado para todo, incluso un ataque de quien le dio la vida.
-No sabía que debía decírtelo todo. –Escondiendo su dolor, tras la misma careta de su primogénito, recordó al soldado que una vez toco su frio y encerrado corazón.
-Sandeces, solo deseo saber la historia, esta vez, completa.
-Eso carece de importancia para ti, solo diré esto, ve por la niña. –No deseaba que se repitiera la historia, si debía ser la humana, la unión que anhelaba su hijo, entonces que fuera así. Un sacrificio había sido suficiente, y a la vez no.
-…
-Ella es la candidata a cargar con la espada, aunque no puedo decirte porque lo sé y cuando eso suceda, deberás matarla. –Hablo fría y sin emoción Irasue, había traicionado una vez a su corazón, después de eso, este se transformo en un órgano mas, aunque muy en el fondo su hijo tenía un lugar solo que era pequeño.
-¿Porque ella?
-Souunga no es tu único enemigo en esta historia.
-…..-Fue insuficiente para él.
-La humana es débil y a través de ella, tu también lo eres. -Lo enfrento, cruzando sus miradas llenas de nada.
El heredero del linaje de la luna dio media vuelta y dispuso su viaje, nada mas lo retenía.
-Espera Sesshomaru. Todo sucede por una razón, estaba destinado así, mi sacrificio fue para evitar el tuyo, pero igual la vida nos traiciono, ¿puedes doblarle la mano al destino? –Pregunto con un dejo de esperanza en su voz, muy en el fondo, no quería que su único hijo, viviera el mismo dolor que ella.
-Soy capaz de todo, incluso trazar mi propio destino… Madre.
Y en una esfera de luz, se desplazo a la velocidad del rayo por los aires, maldecía haberla dejado sola, maldecía no haberla tomado en su momento, maldecía no poder confiar en el Hanyou, maldecía no ser mas rápido; sabiendo que su vida corría peligro, maldecía no haberla encerrado en alguna habitación del palacio, maldecía no tenerla a salvo a su lado. Haber ido en busca de su madre, aunque muy útil, fue arriesgado, ahora todo cuadraba, aunque lo que no dijo, fue mas de ayuda que sus propias palabras, pero la conocía y en el fondo comprendía, después de eso, lamentablemente, podía predecir el final de la batalla.
Cuando llego no era tarde, pero en una fracción de segundo todo cambio. Los tentáculos la rodearon, cuando se giro a atender el llamado de su Señor, dejando irónicamente, sus ojos para el final, terminando así con el contacto de sus miradas, hundiéndola en total oscuridad, cubriendo por completo el cuerpo de la joven. Comenzó a brillar en la espada; la piedra que adornaba su mango, absorbiendo, mas de una vida con tal acto.
La batalla con Naraku tuvo un giro inesperado, este se detuvo en seco, sin atacar, ni defender, solo inmóvil, el objetivo se había cumplido, el ya no era necesario por el momento y así todos lo entendieron, cuando un circulo de fuego lo rodeo y trago.
A los ojos de Inuyasha, era como si Sesshomaru hubiera muerto con ella, nadie más podía notarlo, pero la desolación de su mirada era inmensa, maldecía haber aprendido a conocerlo, ahora, hasta lo compadecía; al ver la impotencia bailando en su mirada, en silencio; como si fuera omnipresente, vio como intento acercarse a ella, puesto que toda la batalla se detuvo; cuando Souunga la domino, Naraku había desaparecido y a nadie le importaba, todos estaban pendientes de la desgracia de aquella joven, que mas de una vez con su sonrisa, pudo alentarlos en un difícil momento.
El crujir de las garras del gran demonio, capto la atención de todos los presentes, para él, jamás estaba todo perdido, no conocía la derrota, y de una forma más instintiva que emocional.. La desesperanza. Él podía conseguirlo, y era a la vez, el sentimiento general entre los espectadores de tan fatal escena, camino despacio, cortaría los tentáculos, aunque perdiera uno o los dos brazos en el intento.
-¡Amo Sesshomaru deténgase por favor! –Fue el grito del anciano Mioga, apareciendo en el hombro del Hanyou. –La matara si intenta liberarla así, yo estuve con su padre en esta misma posición, solo la fuerza de voluntad de la joven dama, podrá contra la maldad de la espada. Si cree en ella al punto de convertirla en su hembra, pruebe su fe, ahora es cuando ella más lo necesita. –Hablo firme y sincero, aunque escondiéndose tras un mechón de pelo Inuyasha.
Retrajo sus garras y medito las palabras de la pulga, quien quiera que preparo todo, para que Rin tomara la espada, se había equivocado de principio a fin, ella no poseía un cuerpo poderoso, pero su corazón era más grande que el mismísimo sol.
En un momento de descuido, Byakuya, quien no mostro hasta ahora su presencia, desde su garza de papel roció con su cantimplora, un círculo alrededor de la joven y la espada, enviándolos a otra dimensión.
-Lo lamento, pero aunque quisieran, no puedo permitir que interfieran. –Una flecha rozo su mejilla, en esta iba un conjuro, que al hacer contacto con un pequeño hilo de sangre, lo encerró en una burbuja, azotándose contra tierra firme, reacciono tan rápido que fue casi instintivo, Kagome no lo dejaría escapar, hasta saber si su amiga viviría o no.
-¡Tráela de vuelta! -Ordeno con una rabia impropia de ella, estaba cansada, confundida y el perder a su amiga no era opción.
-No hasta saber quien ganara. –Y se sentó con los ojos cerrados, resignado, en el fondo esperaba que sus planes se cumplieran.
A Shippou se le llenaban los ojos de lágrimas, intentaba retenerlas a toda costa, comportándose como el adulto que aun no era, aunque la tristeza inundo la escena, dejándolos a todos mudos e inertes, más bien impotentes.
-Usted tiene la culpa Señor Sesshomaru. -Dijo Kohaku apretando los puños y dientes, intentando controlar su frustración. -Ella solo deseaba estar a su lado y mire lo que consiguió, debió haberla dejado libre en la aldea; cuando aún era una niña, así ella se hubiera acostumbrado y adaptado, en este momento estaría con hijos y feliz.
"¡Si soy libre, ¿porque me encarcela en este pueblo?, sabiendo que yo deseo seguirlo!"
Una vez más sus palabras lo torturaban, "lo correcto" contra "lo que deseo"
-Si crees que hubiera sido feliz, no la conoces. –Fue su respuesta, sentándose en una roca a la espera de un milagro y reafirmando su decisión, tomada años atrás.
Kohaku iba a responder, cuando Inuyasha lo hizo callar.
-¡Basta!, él tiene razón, ella decidió, su lugar podría haber sido la aldea, pero ella eligió seguir a Sesshomaru y si le preguntas, te responderá que no se arrepiente, así es Rin, libre y testaruda.
El demonio miro de reojo a su medio hermano no necesitaba que él lo defendiera, tampoco lo esperaba, supuso que era parte del cambio de su relación, Empatía entre ellos.
Kagome sonrió con orgullo a su marido, lo veía madurar cada día mas, cobijo a Shippou en sus brazos de forma maternal y sintió entonces esperanzas de que Rin ganaría, todos creerían en ella. Kohaku por su parte guardo silencio, sentándose lo más lejos posible del gran Youkai, Inuyasha estaba impaciente, si no podía interferir con la espada, al menos deseaba tenerlos cerca.
-Tráelos de vuelta. -Ordeno tal y como lo hizo primero su mujer.
Byakuya lo miro distraído; como obviando su presencia, no lo matarían hasta que volviera Rin, de preferencia sana y salva y si volvía, pero dominada por Souunga, era mejor que lo mataran, había fracasado.
….
En otro lugar; un espacio vacío, rodeado todo de un liquido semejante a la sangre, donde solo existía la pequeña masa de tierra que sostenía sus pies, el cuerpo de Rin se peleaba contra los tentáculos que la apresaban, ya casi no la dejaban respirar, se negaba a caer en el sueño que comenzaba a menguar sus fuerzas, pero no pudo ganar, al cerrar sus ojos, las imágenes del extraño paisaje cambiaron, ella era como un ser etéreo, sin voluntad ni voz, observando, como una sombra con forma humanoide, recorría su alma buscando algo, buscando la oscuridad de esta.
La sombra recorrió su alma, sonriendo por su victoria, su conciencia la reflejaba como un campo de flores, cada flor de distinto color, era un recuerdo, al acercarse a ellas; estas le mostraban lo que ese momento guardaba, dejando ver sus experiencias con Sesshomaru, Jacken, sus viajes, en el palacio, la aldea, su vida en general, todo eso lo miro la sombra con asco, no encontrando nada útil para sus propósitos, pero hurgando, bajo la sombra de un gran árbol, encontró una flor de color oscuro, un tanto rota y descuidada, al asomarse, vio en ella el gran momento malo de los recuerdos de Rin, el que marco su vida, la muerte de sus padres. Mientras más se inclinaba sobre la flor, mas partes de ese momento revivía, al punto de entrar en él y ver en "carne propia" esa fatídica noche.
Los cascos de los caballos anunciaban visitantes inesperados, como eran una aldea pequeña, la gente no se detenía mas que a buscar agua o a pedir orientación, era tarde, la Luna en lo alto del estrellado cielo; iluminaba la turba de mercenarios que se dirigían a sus chozas, los pocos hombres que residían en la aldea, salieron con sus herramientas de trabajo y antorchas para repeler a los invasores, mientras que las mujeres escondían a sus hijos menores, para no verlos morir.
-¿Que sucede mamá, por que nos escondemos? -Preguntaba una Rin de 5 años, mientras se encogía en un agujero; para caber con su hermano, solo 2 años mayor que ella.
-No salgan, suceda lo que suceda. -Dijo su madre con las lágrimas a punto de salir; besando sus cabezas.
El hermano mayor había partido tras su padre, cosa que lamentaba la mujer, no podría despedirse de él. Cerró la puerta falsa, creyendo que así podría salvar al menos; a los dos más pequeños y espero su condena, sabía lo que sucedería, solo esperaba que sus hijos salieran con bien. Rin cerraba los ojos con fuerza, consciente de estar ahí reviviendo ese momento, sabía lo que esos hombres le harían a su madre y ella, como una gran mujer; no grito, ganándose así la insatisfacción del ladrón que la poseyó, para luego atravesarla con su katana; no sin antes advertirle "tus hijos lo pagaran" Su hermano, quien estaba escondido con ella, había salido de ahí para dar la idea de estar solo, en aquel pequeño refugio, dando su vida por ella, grave error puesto que al final a ambos los descubrieron, encontrándose de frente con su madre muerta y en nefastas condiciones, peleo tratando de soltarse de aquellos malvados hombre, peleo para que no los llevaran fuera pero al final, la tuvieron presente mientras asesinaban a su hermano, tan solo dos años mayor, ¿Por qué? Por "no ser útil a su causa".
Mientras más avanzaban las imágenes, Rin, en la forma de aquella niña que fue, se tapaba los oídos y cerraba los ojos. ¡Qué ingenua al pensar que podría cambiar las cosas!, su madre, su padre, sus hermanos, todos morían aquella noche, sin recordar a ciencia cierta, porque ella fue la única sobreviviente, aquel mercenario que la vio a los ojos reviviendo la imagen de su propia hija disimulamente, abrió en un punto del camino la jaula, ella cayo y rodo, solo eso recordaba, parte de ese recuerdo estaba bloqueado, lo que le hicieron a su madre, y como mataron a sus hermanos y padre, no lo recordaba del todo, solo se veía a sí misma cavando tumbas, pero no fue así, eso era solo su deseo; que no dejar sin sepultura los cuerpos de sus seres queridos, la encontraron delirando y en graves condiciones, unos hombre de una aldea cercana, que le tendieron la mano al principio y luego solo la maltrataron. La sombra invasora de su alma tomo en brazos a la Rin de 5 años, a la Rin que no tenía fuerzas ni esperanzas, que se sentía sola y desamparada, nadie la salvaba, no tenía ya a nadie que la amara, a esa Rin muerta en vida, tomo, absorbiéndola en su oscuridad, tomando de esa forma, el control de su cuerpo.
…..
Sesshomaru se impacientaba, la espera jamás a sido de su agrado, trato de distraer su mente con la historia de su madre y aquel que habitaba Souunga, el supuesto sacrificio para seguir y mejorar el linaje que cargaba en momentos como maldición, pero sin querer recordó a Izayoi, no pudo evitar soltar un suave gruñido, a su juicio, el amor solo entorpecía las cosas, su madre prefirió a su padre por ser poderoso y mejorar el linaje, su padre se enamoro de una humana, que solo falto a su memoria en la primera oportunidad y él había arriesgado la vida de Rin, al llevarla a esa cacería que no sabía si podía ganar. Miro de reojo a Inuyasha, era un poco más joven que él, 80 años de diferencia no eran gran cosa para un ser casi inmortal, ¿algún día el Hanyou le preguntaría por su madre y porque la odiaba? Dudaba que ella le hubiera contado siquiera que vivió en el palacio; casi dos años, ¿debía contarle la verdad? ¿El porque rechazaba a la humana y de paso a todos los de su especie? Dejo sus conclusiones hasta ahí, no era el lugar ni el momento pero estaba consciente, se acercaba la hora.
…
Poco a poco los tentáculos fueron liberando el cuerpo, su alma ya no oponía resistencia, abrió sus ojos y lo comprobó, la fragilidad de su nuevo instrumento, una doncella joven y sin poder alguno, no era de su total agrado, pero lo que le faltaba en fuerza física, lo tenía en agilidad, solo debía fortalecerlo.
Byakuya sintió un escalofrío, la presencia de Rin era poderosamente maligna, había fracasado. Sesshomaru sintió un hoyo en el pecho, como si le arrancaran una parte importante, se levanto con gallardía, blandiendo con pesar a Bakusaiga, había llegado el momento, el final, pero ella no se iría sola, él la acompañaría en la otra vida, así lo había decidido.
-Libéralo. -Dijo a Kagome, frio pero nada indiferente, se veía decidido, daba más miedo de lo normal.
Kagome confió en él, liberando a su prisionero, aunque su presentimiento se intensificaba; algo muy malo ocurriría, la esfera de luz que rodeaba a Byakuya desapareció, este mantenía la mirada con el demonio, ambos sabían algo que no compartirían.
-Llévame con ella. –Ordeno con tranquilidad, mas bien con el tono de alguien condenado.
-Tú no podrás matarla. –Lo enfrento, Souunga era demasiado peligrosa para dejarla escapar.
-….. –Sesshomaru no conocía el no como respuesta a sus preguntas.
-Bien. –Se convenció que ya no era su problema, lo que pasara de ahí en adelante, volvió a abrir su cantimplora y vertiendo su líquido alrededor de Sesshomaru, este fue rodeado por una nube de gas, al desaparecer la cortina de humo se encontró frente a Rin.
-Ella no está aquí. –Respondió el cuerpo de Rin, con una sonrisa maliciosa empuñando a Souunga.
-…. –Se preparo para atacar, debía matarla era la única opción.
Así comenzó la batalla entre la portadora de Souunga y el Gran demonio Sesshomaru, quien no pudo evitar ser débil y aunque luchaba con Bakusaiga, evitaba por todos los medios; lastimar el cuerpo que deseaba a su lado. La guerra interna del Youkai era demasiado poderosa; para poner la debida atención en la batalla exterior, dándole cierta ventaja a Souunga para arremeter más que con fuerza con precisión, con un par de estocadas corto las ropas y la carne del demonio, derramando algo de su sangre. Fue entonces sentenciada por el demonio de cabellera blanca y ojos serios; pero tristes, con una infinita melancolía y odio para sí mismo; la condeno a la muerte, bajo su espada caería la única mujer a quien le perteneció su corazón.
…..
Estaban todos angustiados, nadie sabía que pasaba, Byakuya no había escapado; luego de enviar a Sesshomaru quien sabe dónde, ¿y qué haría ahí?, ¿Buscaba a Rin? Kagome ahogada en preguntas sin respuestas, alzo su espada, la que Totosai le regalo, sería la primera vez que la blandía; pero no le importaba, mataría a la extensión de Naraku con o sin respuestas. De pronto, surcando los cielos la estela de Mo-Mo, el toro de Totosai, apareció como si hubiera sido llamado.
-¡Totosai, aquí! -Gritaban Kohaku y Shippou.
Al descender, miro de reojo el ambiente y a Mioga, con quien las palabras estaban de sobra, con una sola mirada; transmitió la situación, confirmándole que las cosas no podían estar peor.
-Tenseiga me llamo, al parecer me necesitan. ¿Dónde está Sesshomaru? –Hablo dándole poca importancia al asunto, nada ganaba con preocuparlos más.
-¡Rápido Totosai, debemos ver qué sucede!, ¡Byakuya los envío a otra dimensión! –Grito Kagome sacudiendo de la ropa al herrero.
Golpeo la cabeza del toro sin pedir más aclaraciones, estaba demás decir que todos lucían muy angustiados. Cuando la imagen se hizo visible, les permitió ver la pelea entre Rin y Sesshomaru, este atacaba a la joven; quien portaba a Souunga, y ella esquivaba sus golpes, entre risas y provocaciones para el gran Youkai, mientras que él, en completo silencio, trataba de dar la estocada mortal, ella no era hábil con la espada, pero al estar poseída por un alma que si sabía de batallas, cambiaban las cosas; además era ágil en movimiento, por lo que le resultaba difícil al demonio, acabar la pelea rápidamente.
-¿Te preocupas por mi Sesshomaru? -Hablaba el invasor usando la voz de la dama.
-Déjala fuera de esto, acabare contigo y te fundiré. –Hablaba mientras las espadas chocaban, el invasor tenía razón el no peleaba como siempre.
-Idiota, no peleas enserio, ¿o crees que no lo notaria?
Rin por su parte, estaba temerosa hundida en total oscuridad, no tenía conciencia de lo que sucedía con su cuerpo, su alma era absorbida por la oscuridad de Souunga, el olor de la sangre del demonio perro; llego a ella de forma inexplicable, algunas imágenes de su compañía la invadieron, pero lo más importante; fue cuando de pronto recordó.
"Habrá veces que tengas que vencer la oscuridad, aún sin luz"
La imagen de sus padres ilumino de pronto el vacio de sus miedos, mostrándole los buenos tiempos que alcanzo a compartir con ellos, demostrándoles su amor y compañía en todo momento, Rin cerro sus ojos, plasmando en su memoria; aquellas vivencias, prometiéndose no volver a olvidarlas, tantos años había vivido con fuerza y alegría, no podía desperdiciarlo ahora, no podía desperdiciar el sacrificio de su familia, al abrir los ojos, se encontró parada en medio de un bello campo de flores y en el medio, aquel gran árbol donde lo conoció, a él, quien siempre cuido; no solo de su salud física, sino también de su corazón y pureza de espíritu, las imágenes de ellos juntos revolotearon por el viento; haciéndola sonreír, una lagrima recorrió su mejilla, la seco con un dedo y la observo, era de felicidad, ya no había oscuridad en su corazón, seguiría guardando los tristes recuerdos, porque eran parte de su todo, pero no la volverían a atormentar, la convirtieron en lo que era, en la mujer que vivía para sonreír y amar la vida, se vio a si misma adulta, joven como era, acaricio aquella flor oscura y maltratada, prometiéndose que la volvería algo positivo, respiro profundo y se lleno de valor era hora de recuperar su cuerpo y voluntad.
Afuera era todo un caos Sesshomaru, rogaba por un milagro; el cual jamás llegaba, cuando de pronto; en medio de una estoca que el demonio evito con dificultad, el cuerpo de Rin se tenso y detuvo, el demonio también detuvo su ataque, ¿Sería posible que Rin peleara el control? Dentro del cuerpo, Rin tomaba posiciones, hacia movimientos con los brazos estirados y con los ojos cerrados, llamando a quien usurpaba su lugar. Cuando los abrió, todo oscureció, dando la impresión de ser de noche, sabia la había escuchado y aparecería de la nada, asi fue, una brisa trajo a la sombra que antes la había encerrado.
-¿Tú eres Souunga?
-No, yo soy el alma encerrada en ella y busco liberación. Aunque no te preocupes tu cuerpo solo será útil un tiempo.
-No lo permitiré. Yo soy luz no podrás doblegarme. Este cuerpo es mío.
Y la misma briza que lo trajo, lo encerro en un especie de torbellino, capturandolo en una de las flores recuerdos, complacida por el control al menos de su alma, volvió a cerrar sus ojos.
-No es tan fácil niña. –volviendo a surgir la sombra de entre unas nubes, la ataco donde más le podría doler, un grupo de mercenarios y una manada de lobos furiosos hambrientos, apareció frente a sus ojos con miradas libidinosas y sed de sangre.
No se dejaría vencer tomo aire ganando valor y enfrentando a sus demonios.
No podrás vencerme con eso, siempre sentiré miedo por lo que hicieron, pero él estará junto a mí, él siempre me salvara.
Hizo aparecer en su mundo a la figura estoica de Sesshomaru, quien libero sus garras y con su látigo, destruyo más que a aquellos seres que deseaban lastimarla, la lleno de poder e incremento su seguridad y brillo espiritual.
Sonrió al verlo frente a ella, era increíble que hasta en su alma; él fuera representado tan serio y frio como el real, asumió que así lo amaba y abrazándolo libero su alma de la oscuridad, obligando a la sombra a volver a la espada.
Sesshomaru no sabia que pasaba, esperaba atento cualquier movimiento, pero ciertamente, el último no lo esperaba, el cuerpo de Rin abrió los ojos y se abalanzó sobre él.
…
En el aire Inuyasha sintió un aroma conocido, despegando unos minutos su vista de la batalla para recibir a quien se acercaba a paso veloz.
-¡Se acerca Ishira! -Grito cuando vio al tigre con Jacken en el lomo. El animal se hecho a los pies del medio demonio, intranquilo, faltaban sus Amos.
-Donde está el Amo Bonito Hanyou? –Pregunto Jacken al ser bajado abruptamente por Ishira de su lomo.
-Ahora no, Jacken. –El pobre renacuajo sintió escalofríos, juraría haber escuchado a su Amo, pero no, había sido Inuyasha; quien advirtió como si fuera el Gran Youkai.
Guardo silencio al ver la agonía en todos los presentes, lo que sucedía al parecer era muy grave, alzo su vista hacia donde se proyectaban las imágenes de la otra dimensión y allí los vio, pero seguía sin entender.
Todos esperaban atentos que Rin se moviera, cuando de repente vieron como se lanzaba hacia el demonio, por primera vez, Sesshomaru soltó a Bakuzaiga y recibió a Rin, esta aun mantenía firme la espalda en su mano, pero no lo atacaba; solo la sostenía, cayó agotada en brazos del Gran Youkai, exhausta, producto de la ardua batalla interior y exterior.
Lo miro solo unos segundos antes de desmayarse, pero pudo susurrar algo que a Sesshomaru lo lleno de orgullo y sin querer reconocerlo… Felicidad.
-No me rendiré. -Menciono con una sonrisa; antes de perder el conocimiento.
…
-¡Mocosa insolente, como te atreves, suelta a mi amo de inmediato..! –El fuerte golpe en la cabeza, por parte de Inuyasha, lo aturdiría por un par de horas, solo a él se le ocurría insultar a Rin en un momento así.
-¡Sácalos! -Grito Kagome a Byakuya.
-No puedo, solo los llevo, nunca traigo de vuelta. –Estaba feliz, aunque sin demostrarlo, al parecer esa mujer si podía controlar al espíritu residente en la espada.
Pero…. ¿Cómo Saldrían?
La desesperación inundo los rostros, Inuyasha al ver a sus amigos desesperados, pensó en abrir un portal a través del Meido Zanguetsuha pero no sabía si podría llegar a ellos,
-Kagome, intentare abrir el portal. –Inuyasha estaba decidido a salvarlos y sacando a Tessaiga de su funda la empuño.
-¡Es imposible Amo Inuyasha! –Dijo Mioga escondiendo la mirada junto con Totosai.
-No sabemos cuán seguro es utilizar esa técnica aun, podrías traer a mas esbirros y muertos a este mundo. –Completo Totosai.
-¡No, espera, no! –Grito Byakuya llamando la atención de todos, cuando fue envuelto por un círculo de fuego y cayó a un vacío a través de este, desapareciendo del Monte de las ánimas.
Inuyasha observo la súbita desaparición de Byakuya en silencio, su verdadero enemigo se estaba desesperando; al ver como sus planes no resultaban, Rin había dominado la espada, esa era su victoria, volvió a mirar lo que sucedía con su medio hermano y su joven amiga, nada era más importante en esos momentos. Blandió de nuevo la espada con la mayor fe posible en un milagro.
-¡Meido Zang…! -Lo detuvo la mano de Kagome sobre la de él. –Es mayor el riesgo. –dijo escondiendo en vano sus lágrimas, no podía verlas pero si olerlas.
El silencio de nuevo se hizo presente.
…
Sesshomaru sostenía el cuerpo de Rin, pensando en cómo salir de aquel lugar, este no tenia principio ni fin, la tierra que los sostenía, comenzó a desintegrarse, más bien toda la dimensión, lo que hacía; que el extraño liquido comenzara a inundar todo, sin definir si era arriba o abajo, en esos momentos odiaba haberle entregado al Hanyou el Meido Zanguetsuha, podría haber abierto un portal y salir, comenzó a levitar con el cuerpo de la joven en brazos, no había donde pararse, menos escapar pero él no conocía la derrota, sacaría a Rin con vida, costara lo que costara. Una idea desesperada cruzo por su cabeza, no perdía nada con intentarlo, acomodo a Rin en un solo brazo; como cuando era pequeña y con sus colmillos rajo su muñeca, cerrando su sangre, esperaba por que pudiera olerla y encontrarlos.
El tigre por instinto y entendiendo la situación, sintió el aroma de la sangre de su Amo, esta hizo brillar sus ojos y la Luna de su frente, abriendo así, una rasgadura dimensional y entro a ella por sus Amos.
Sesshomaru mantenía estirado su brazo cortado, para que su sangre fluyera con más facilidad, hasta que ocurrió lo que esperaba, vio a lo lejos la apertura provocada por Ishira, apareciendo este segundos más tarde por ahí, se acercaron mutuamente dándole oportunidad al tigre de lamer la herida del demonio, luego de eso, el Amo coloco el cuerpo de la joven sobre el lomo del animal y afirmándose también en él, fueron llevados de vuelta, no sin antes intentar dejar a Souunga ahí, pero los tentáculos defendieron el agarre de Rin sobre la espada, no quedándole opción que llevarla también.
Todos recuperaron el aliento cuando divisaron a Ishira; con Sesshomaru al lado caminando y a Rin en su lomo, Kagome corrió a socorrerla; podría estar herida, pero el gran Youkai detuvo su carrera.
-No te acerques.
-¡Que rayos te pasa, que no vez que solo quiere ayudarla….!
-¡Sesshomaru tiene razón! –Dijo Totosai. –La espada aun está en su poder.
-Y seguirá estándolo. -Hablo el demonio mirando la inmensidad del cielo respirando suavemente. –Rin es la portadora de Souunga.
-¡De que hablas, que no piensas quitársela, esa espada la matara….! –Decía Inuyasha pensando en el bien de la dama.
-Ni tu ni yo podemos portarla; sin que nos pueda poseer. Rin sí. –Escondía su frustración lo mejor posible, si fuera por él, abría destruido la espada en donde se encontraban, pero eso significaba lastimarla a ella.
-Creo que Sesshomaru tiene razón. –Hablo Totosai, observando de lejos a la joven y la espada que tenía en su mano.
-Totosai no es momento para apoyar todo lo que dice Sesshomaru. –Estaba molesto Inuyasha, de solo pensar que alguien como ella; sufriera un destino que no le pertenecía, si la espada había sido del padre de ellos, nada tenía que ver con Rin.
-¿Conoces otro corazón puro, que pueda contra la maldad de esta alma? –Pregunto Totosai suspicaz, tampoco le gustaba la idea, pero era la única opción por el momento.
-No, pero…
-Pero nada muchacho. –Dando por terminada la conversación.
Shippou, Kohaku y Kagome observaban a Rin pensando en cómo llegar a ella, sin que la espada los atacara.
-Ella está bien. –Respondió Sesshomaru mirándola de reojo tendida sobre la hierba donde la había dejado Ishira, estaba desmayada y aun así, sin soltar la dichosa espada.
….
Byakuya fue llevado de vuelta al infierno, sabía lo que lo esperaba y así fue, Shishinki furioso; lo recibió encadenándolo sobre una montaña de fuego, para torturarlo lentamente.
-Dame un motivo para no borrar de inmediato tu traidora existencia.
-Querías que la mujer portara la espada para destruir a Sesshomaru.
-Pero ella controlo a Souunga, debía ser al revés.
-Dale tiempo la espada no se rendirá hasta recuperar el control. Solo debes provocar sus miedos, ambos son la debilidad del otro.
-¡Imbécil, juntos son poderosos!, y ahora portan las tres espadas para vencerme.
-Aun no está todo perdido, debes encontrar al verdadero guardián del inframundo y poseerlo, ellos te buscaran y cuando eso suceda; debes tener el poder suficiente para dejarlos encerrados acá y tu escapar.
-El guardián es escurridizo. –Menciono considerando la idea.
-Pero si su poder te pertenece, serás invencible y podrás también manipular a los demonios.
El señor del inframundo, desde una pequeña sombra no lejos de ahí; escuchaba la conversación, recordó como había sido "derrotado" por el Youkai, reía de solo pensar; como este se había creído tal mala actuación, hacer como que se disolvía cuando lo atacó; era estúpido, el si era inmortal, nada lo destruía, así debía ser, sin duda era entretenido para él lo que sucedía, aunque también peligroso, el desequilibrio en el inframundo estaba provocando que los recién muertos no murieran quedaran en el mundo de los vivos sin ser de uno o del otro, pero poco le importaba, ya lo corregiría, ¿De verdad ese Youkai creía que podría poseerlo ahora? Lo dejaría creer eso, encontraría la forma de dejarse atrapar por él, solo por diversión. Todo iba como lo había visto, ¿por qué no llegar un poco más al límite? Sonriendo chasqueó los dedos, desapareciendo de la presencia de shishinki a Byakuya.
-Así que estas aun aquí Señor del inframundo. -Dijo en voz alta sabiendo que él aludido lo escucharía. -Te propongo un trato.
….
Pasado un rato, Rin comenzó a abrir los ojos, encontrándose de lleno con esos ojos ámbar que bien conocía.
-¿Estamos vivos a muertos?
-Vivos. –La observaba desde cierta distancia, quizás tan solo un metro.
-¿Tuvo que revivirme?
-Has muerto tantas veces; que si te revivo una vez, más te volverás inmortal.
"¡¿Era una broma?!"
-Si Sigue bromeando, pensare que esto no es real. –Hablo divertida por el cambio de actitud del demonio.
-…. –No había sido broma, nadie había revivido tantas veces como ella; a lo largo de la historia. –Ahora eres la portadora de Souunga, debes entrenarla. –Cambio el tema por uno que le interesaba, acercándose a ella solo un poco, no podía bajar la guardia.
Rin miro a su alrededor, y vio a sus amigos, en ellos la preocupación era evidente, también miro la espada, cada vez que brillaba la piedra que tenía en el centro, escuchaba la voz de aquella sombra que intento devorar su alma. Observo a Totosai, no supo cuando llego pero su presencia era en demasía; oportuna.
-Señor Totosai… ¿Es común que las espadas hablen? –Pregunto directa temiendo haberse vuelto loca definitivamente.
-No es común, pero esa espada tampoco lo es. –Dijo sin acercarse,0 kilómetros a la redonda, se podía sentir el aura maligna; proveniente de la espada de la conquista.
Medito las palabras del herrero mirando al cielo, el mismo que comenzaba a oscurecer, dando paso a la noche.
"Mátalos, mátalos a todos"
Repetía sin parar Souunga, cosa que ya le provocaba jaqueca a la joven, no sabía como callarla, fuera del hecho que cuando se enojaba la espada, sentía un frio calar sus huesos y menguar sus fuerzas, poseer tal poder era agotador para alguien de su naturaleza.
-¿Cómo puedo hacer que se calle? –Pregunto algo mareada, por los constantes gritos directos a su alma.
-Depende de lo que quiera.
-Que los mate a todos. –Menciono con tono irónico.
Con valentía se acerco a la muchacha y le hablo en susurro.
-La espada no te domina, debes imponerte y que te considere digna de portarla, solo así se callara; al menos unos momentos.
Rin no entendió muy bien, pero pensó en como intentarlo, se puso de rodillas con la espada afirmada con ambas manos; acostada, cerró sus ojos y regularizo su respiración, momentos después los abrió y estaba en otro lugar, decidió no moverse, podría perder el contacto y no deseaba eso. El lugar se representaba a sí mismo como un desierto, oscuro; pero no al punto de no ver, bajo el único árbol frente a ella; en una rama, descansaba la sombra que antes intento invadirla.
-¿Así se ve tu alma? –Dijo tratando de comenzar una conversación.
-La tuya es demasiado brillante para mí, pero mientras sea el alma de la espada seré inmortal, algún día te cansaras de brillar y ahí con tu propia mano cortare tu cuello, observare feliz como te desangras y sufres.
-No pareces tan malo. Creí que sería más difícil, batallar contigo.
-Me alimento de maldad, y de ti es poca la que puedo conseguir.
-Y por eso decidiste, sacarme por cansancio, al hablar y hablar sin tregua. –Irónicamente recordó; que a ella tampoco le gustaba estar en silencio.
-Entiende una cosa, tengo un objetivo que conseguiré con o sin ti. Nadie puede dominarme mucho tiempo, voy absorbiendo sus energías de a poco, pero los dejo secos y sin ganas de seguir viviendo, llegaras a un punto como todos, desearas la muerte. –Dijo lo ultimo siseando provocando un escalofrió en la joven.
-¿Podríamos compartir mis fuerzas, así seriamos los dos felices?
La sombra bajo de la rama del árbol y se puso a la altura de Rin, sin forma alguna; observo a la mujer frente a él, ¿como podía ser tan desinteresada y confiada?, el mirarla a los ojos le molestaba porque desde ahí; más luz irradiaba, a su lado no se sentía lleno de odio, no deseaba sangre, solo se sentía cansado.
-Tú ganas, guardare silencio.
-¡Hai! Te lo agradezco mucho, si te alimentas de mi, para ti tampoco es bueno que este agotada. Pero si lo deseas puedes hablarme a momentos y así enseñarme a utilizar el poder de Souunga.
-¿Que harías tu por mi?
-Buscaría la forma de devolver tu alma al descanso; del cual fuiste arrebatado.
-Conoces mi leyenda.
-Solo una parte, nadie la conoce realmente; salvo tu.
Tanta bondad por parte de la joven lo agotaba cada vez más, decidió expulsarla de su alma y estar en silencio al menos por ahora.
…..
Abrió los ojos como si la conversación hubiera durado horas, pero para el resto solo fue un parpadeo, Totosai era el único consciente de lo que había experimentado la mujer.
-¿Y bien?
-Se quedara callado, dice que lo agoto. –Respondió algo risueña.
-Eso es porque se alimenta de maldad, y en ti no la encuentra.
Sesshomaru quien guardaba silencio, escuchaba la conversación entre Totosai y Rin, sintió en el aire un aroma parecido al de su madre, lo cual era imposible; ella jamás se rebajaría a pisar suelo con tanto humano cerca, tenía que ser "otra".
-Señor Sesshomaru. –Escucho la voz de quien ya conocía, aunque no entendía su presencia en aquel lugar.
-¿Ahora mi madre te envía a dejar mensajes? –Dijo mirándola a los ojos, burlándose de sus obligaciones. –Que bajo has caído, Riku.
La Youkai salió de la sombra de un árbol, esta era alta, muy parecida a Sesshomaru, pero obviamente con facciones femeninas, sin luna en la frente, sin líneas en el rostro, solo ojos dorados y cabello más oscuro que el demonio.
-Su Madre, ordena su presencia, incluida la del Hanyou y las hembras.
Shippou suspiro aliviado, si los llamaban solo a ellos, él, Kirara y Kohaku; volverían a la seguridad de la aldea, muchos sustos por un día.
-Si no le importa también me gustaría acompañarlos. –Shippou se quería morir, había sido la voz de Kohaku quien hizo la solicitud, la mujer Youkai solo movió la cabeza en forma de afirmación y desapareció.
Sesshomaru lo observo de reojo, el no tenia porque acompañarlos, iba a correrlo; cuando Rin leyendo su pensamiento se le adelanto.
-No es necesario que vengan Kohaku, yo estoy bien, y estoy segura que la Señora Irasue solo desea hablar con el Señor Sesshomaru.
Shippou respiro de nuevo aliviado, Rin podría convencerlo de no hacer tal locura.
-No Rin, iré con ustedes, ella a dado su autorización, solo quiero acompañarte un poco mas y saber que estas bien.
-Bueno, pero no quiero que te arriesgues más de la cuenta, sabes que a la señora Irasue no le gustan los humanos.
Con una sonrisa el joven exterminador contesto. –No te preocupes por eso. –Sembrando cierta duda en su amiga.
-¡Pero mira la hora que es Mioga nosotros deberíamos irnos!. –Hablo nervioso Totosai.
-¡Estoy de acuerdo, debemos irnos! –Y salto desde el hombro de Inuyasha, para llegar al hombro del herrero, ambos sabían lo que les sucedería si Irasue los veía.
Partieron tan rápido que Kagome e Inuyasha no lograron modular ni media palabra. Ellos, un Hanyou y una miko, serian recibidos en el palacio de la luna, más que eso, La señora de la luna los había mandado a llamar, Inuyasha ya había ido, pero sabía que no era bien recibido en aquellos dominios, ¿que podía ser tan importante como para que también lo presenciaran?
Hasta entonces nadie había reparado en algo, Jacken seguía "inconsciente" entre unos matorrales, sin embargo para el demonio nada pasaba desapercibido.
-¿Te estás haciendo el muerto Jacken?
-¡No Amo eso jamás! –Se disculpaba el renacuajo, descartando la idea de lograr escapar y no ir al palacio de la luna.
-Trae a Ishira.
-Si Amo. –Y en un segundo, el tigre se ubico al lado del demonio y de Rin, aprovechando ella de acariciar su cabeza y lomo; agradeciéndole haberlos salvado.
-Rin.
-¿Si señor Sesshomaru?
-Coloca a Souunga en tu obi con cuidado, sin cortarlo. –Ella obedeció y cuando la espada descansaba en su cinturón, él atrajo su cuerpo, afirmándola de la cintura y los rodeó la esfera de luz del demonio, estando listos para el viaje.
-Cargaras al Hanyou y a la Miko, sígueme. –Hablo al tigre, este obedeció permitiendo a la pareja subir a su lomo y emprendiendo el vuelo.
Kohaku monto a Kirara, subiendo a Shippou y a Jacken con él, también se elevaron hacia su nuevo destino, sin saber el porqué de su presencia.
…..
-Vienen para acá como ordeno. –Hablo la Generala de Irasue, Reverenciando a su Señora.
-Bien, retírate al palacio del Oeste y comienza a preparar a los soldados para la batalla, falta poco para el gran momento y dudo que mi hijo tenga cabeza para eso.
-Como usted ordene Señora. -Respondió con un dejo de molestia en su voz, molestia que no paso desapercibida por Irasue.
"Otra tonta mas" pensó la mujer, suponiendo el interés de su generala por su hijo. Prefirió cambiar de planes, no le convenían más problemas de "faldas" por el momento.
-Partirás en cuanto lleguen, llevaras contigo al pequeño demonio, te será útil como sirviente de Sesshomaru.
-Como ordene Señora.
…..
Rin aprovecho el tiempo del viaje y la inevitable cercanía de sus cuerpos, para abrazarlo con cariño y sentirse segura en sus brazos, Sesshomaru sintió algo agradable con la acción de Rin, pero mantuvo el silencio, no deseaba arruinar el momento, mas no pudo evitar estrechar el cuerpo de ella con el de él, la distancia se sintió tan corta; con tal agradable compañía, que sin pensarlo disminuyo la velocidad, llegando Inuyasha, Kagome y el resto antes que ellos.
Al descender del lomo de Ishira, se encontraron a los pies del palacio, en el inicio de la gran escalera que los conduciría al trono sitial; de la Señora del palacio de la luna, Kohaku fue el primero en comenzar a subir la larga escalinata, caminaron todos detrás de él, con nerviosismo y atentos a cualquier movimiento, los soldados guardianes; ni siquiera los miraban, estaban fijos en sus posiciones, Kagome estaba impresionada, jamás había visto un lugar más majestuoso, fuera del hecho de que no tenia cimientos en tierra, parecía flotar sobre una nube. Al llegar a la cima, Jacken se adelanto para mostrar sus respetos, ante la "Señora madre" la cual esperaba sentada en su trono; con clara expresión; de no querer escuchar los halagos excesivos del renacuajo.
-¿Donde está Sesshomaru?
-Señora Madre, el Amo Sesshomaru debe estar por llegar, algo quizás lo retraso… -Explicaba Jacken cuando la esfera de luz; descendió en la cima de la escalera, dejando ver a Rin abrazada del demonio; con los ojos cerrados y una enorme sonrisa.
-Para que nos has llamado. –Pregunto sin soltar a la joven.
Antes de responder, Irasue noto a Souunga en el obi de la dama.
-Niño. –Llamo a Kohaku, ignorando la pregunta de su hijo. –Trae la caja que está ahí. –Levanto su dedo indicándole al joven exterminador; donde buscar.
Él, en silencio reverencio y se dirigió a buscar lo que le fue solicitado, acercándose de nuevo; con una caja de madera delgada, colocándola en el extremo del sitial de la Señora del palacio.
-Humana. –Llamo ahora a Rin. –Abre la caja.
Rin con algo de recelo, soltó al demonio para abrir la caja, encontrándose con una funda de espada color Conchevino.
-Es la funda de Souunga, no es correcto que la portes asi. –Dijo con su indiferente tono de voz, Irasue.
Retiro con cuidado la funda de su estuche; admirándola y sintiendo su suavidad con los dedos, luego saco la katana de su obi y la introdujo en la funda, colocándolas a ambas de nuevo en su cintura.
-Gracias Señora Irasue. –Dijo con una sonrisa y una reverencia, caminando luego en reversa.
Sesshomaru observo que la generala Riku, estaba de pie un poco más atrás del trono ¿Por qué no le pidió a ella traer el estuche de la funda?
-Veo que tenías razón Sesshomaru. –Dijo mirándolo a los ojos, como si no hubiera nadie más presente.
El sabia que se refería al tema del destino, que antes habían hablado, Rin había salido con vida, además, portando la espada de la conquista, ¿Querría ella cerciorarse?
-Si nos llamaste para eso, me retiro. –Giro sus talones hacia la escalera, cuando el llamado de su madre lo detuvo.
-¿Estas seguro, que eso es lo que deseas?
-…..-Levanto una ceja dándole a entender; que no tenía idea de que le hablaba.
-Debías elegir a una de las damas presentes; en la celebración de "líneas de enlace", esta demás decir, que tu decisión ha sido tomada, pero ¿cuando la llevaras a cabo? Los otros Lords deben ser informados de tu elección, eso significa que las políticas de tu reino serán algo "tensas" por un tiempo hasta que lo acepten.
Inuyasha y el resto no entendían mucho la conversación, nadie sabía que justamente; a la única que no podía elegir Sesshomaru, era a Rin.
Flash Back
Sesshomaru estaba reunido con los Lores del Norte y Sur, quienes solicitaban la mano de Rin para sus respectivos hijos Hanyou.
-No está disponible para tales solicitudes.
-Porque no. -Reclamaba el Lord del Norte. -acaso no fue para eso su baile, ¿para seducirnos?
-Pensó en revelarles el verdadero motivo, pero lo descarto, no era prudente ofender a sus pares.
-Si quieren el verdadero motivo yo se los digo. -Dijo el Lord del Este. -Fue para hacernos ver; que entre todas las damas presentadas en esta velada, la "suya" es la única merecedora de ser la Señora del Oeste, aunque no haya tomado aun su virtud, planea hacerlo, por eso la dama huele a su Lord.
Todos se quedaron mirando a Sesshomaru esperando una respuesta, si confirmaba lo dicho por Ryu, se desatarían problemas entre los reinos.
-Simple entretención. -Fue su escueta y relajada respuesta, bajándole el perfil a las palabras malintencionadas.
-Bueno si no eliges a tu hembra entre las pretendientes, sabremos que solo deseabas humillarnos. -Amenazo el Lord del Sur.
Fin del Flash Back.
-Eso no me preocupa, todo cae por su propio peso. –Dijo recordando la humillante escena entre el general Hayato y la Dama del Sur. Ya se había deshecho de una "pretendiente" y la opinión del resto; poco le importaba. –El que quiera contradecirme deberá enfrentar la consecuencia de tal acción.
-¡Entonces cumple con tu deber, como Lord de las tierras del Oeste que eres! –Hablo más seria y ceremoniosa que antes, mas confundidos estaban todos.
Sesshomaru frunció el ceño, odiaba que lo obligaran a apresurar sus actos, pero después de todo; con ella como testigo y al parecer apoyando su decisión, le daba mayor formalismo a lo que pretendía hacer, sigilosamente se posiciono detrás de Rin, sin que esta se diera cuenta, estaba demasiado confundida tratando de entender la conversación; como para vigilar todos los movimientos del Gran Youkai. Este movió el cabello de la dama, despejando su cuello y ladeando un poco su cabeza, inmovilizándola con el otro brazo, Rin abrió los ojos con sorpresa, no esperaba lo que haría; intento estar tranquila pero no podía sabia que sería doloroso.
Sesshomaru hizo crecer sus colmillos y acto seguido, los enterró en la unión del cuello y el hombro, lo hizo rápido, sabía que no había forma de hacerlo menos doloroso, mientras más pronto terminara, mejor. Rin cerró los ojos al sentir como los colmillos desgarraban su piel; al entrar en ella y ardor cuando el veneno se unió con su sangre, sabia debía estar quieta, pero se le hacía imposible, comenzó a moverse, para ella, la mordedura estaba siendo eterna, el demonio la afirmo con fuerza, si no lo hacía bien, debía repetirlo y no deseaba causarle; más dolor del necesario, tampoco podía introducir de golpe el veneno a su sistema, cuando lo hacía a través de su garra, era tan pequeña la dosis; que Rin ni cuenta se daba, pero la cantidad aumento en la mordedura. Inuyasha sin pensarlo saco a Tessaiga de su funda; con intenciones de atacar a Sesshomaru y liberar a Rin, pero una sola mirada de Irasue, lo obligo a desistir. Kagome se tapaba la boca con espanto; viendo como su amiga pasaba por un momento tan doloroso, Shippou se tapaba los ojos y tapaba los de Kirara, Kohaku se mordía el labio con impotencia, tratando de mirar hacia otro lado, mientras que Jacken con la boca abierta a más no poder, no lograba asimilar, que su Amo reclamaba a la Mocosa como compañera y Señora del Oeste.
Al sacar sus colmillos de la piel de Rin, Lamio la herida para que esta parara el sangrado, ella se desmayo luego de eso, la tomo en brazos y recostó en el sitial, tal y como una vez; hace muchos años, cuando la saco del inframundo muerta, siendo Irasue quien la reviviera.
-Riku. –Llamo la Señora a su generala. –Prepara los aposentos.
-Si Señora –Y se dirigió al palacio.
-Sesshomaru, esta noche deberás sellar la unión. –Hablo con frialdad sin mirar siquiera, el estado de la joven.
-…..- No fue capaz de responder, no sabía si Rin sobreviviría a la mordedura, estos días habían sido para ella muy exigentes, fuera de su lastimado brazo, el demonio había actuado sin pensar y sentía culpa por ello.
-¿Puedo acercarme a ella Sesshomaru? –Pregunto Kagome con angustia en su voz.
-….-Dio un paso atrás, para que la miko revisara a la joven, sabía muy bien; que no aguantaría no tomarla esa noche; luego de probar su sangre, con la lengua limpio los rastros de la sangre de Rin de sus labios disimuladamente.
-¡Rin, Rin estas bien! –Llamaba Kagome a la joven, quien intentaba abrir los ojos.
-estoy bien. -Mintió la dama.
Cruzaron miradas con el demonio y este supo; cuan afectada estaba por su mordedura, pero al verla con una pequeña sonrisa, se sintió más tranquilo.
-Aun no dices por que nos llamaste. –Hablo con soberbia, restándole importancia a lo que acababa de hacer.
-Para que tuvieran la funda nada más. –Respondió ella también ignorando lo ocurrido.
-Niño. –Llamo de nuevo a Kohaku. –Sígueme.
Kohaku salió del trance, que le provoco "el acto de marcar a la Hembra" y camino con tranquilidad; tras la Señora de la luna.
Cuando Irasue se retiro con Kohaku, todos corrieron a rodear a Rin y preguntarle cómo se sentía.
Sesshomaru por su parte, aun miraba por donde desaparecieron; su Madre y el exterminador, su cabeza tenía una nueva duda, la cual Rin al observar la escena y observarlo a él, entendió perfectamente.
-Al parecer no es la segunda vez que viene…. –Menciono de forma suspicaz, siendo el demonio el único que entendió el comentario, después de todo estaba dirigido a él.
Caminando por los pasillos, Irasue miraba de reojo al joven exterminador; quien se desplazaba más serio de lo normal.
-Para que me necesita Señora Irasue. –Pregunto con respeto, pero a la vez con desgano.
-No deberías reaccionar así, siempre supiste que esa humana le pertenecía, ¿Que otro motivo tenia para haberla sacado del inframundo y arriesgarse a morir él? –Hablaba casi con burla.
-Creo que no perdía las esperanzas.
-Eres un niño humano después de todo, se resisten a ver la cosas de forma racional, todo para ustedes, debe ser bajo el prisma de los "sentimientos" si sintieran menos y razonaran mas, aprovecharían mejor sus habilidades.
-Ya no soy un niño. –Dijo Kohaku, en un tono; un poco más fuerte que el normal.
Irasue detuvo su caminar, giro para enfrentarlo y le hablo.
-Por mi y comparado conmigo, siempre serás un niño. –dicho esto, giro otra vez y retomo su paso.
-Tengo una tarea especial para ti, exterminador.
Ya se lo que todas me van a decir ¡La mama de Sesshomaru y Kohaku! no puedo decir nada aun porque ni yo lo se.
¿En el proximo capitulo habrá lemon? ni idea al parecer si, porque hay que "sellar la union"
se reivindicara Inuyasha con Kagome? ni idea...
espero sus teorias y mensajes por cierto lo que si cuento si o si en el siguiente capitulo es sobre lo que paso entre Sesshomaru e Izayoi, creo que le he dado muchas vueltas al asunto, pero es que me gusta mantener el suspenso. ojala les haya gustado, si no porfis compasion conmigo, mi marido sigue siendo el archienemigo del fic...y utiliza chantaje emocional para alejarme del compu (que feoooo...) pero le resulta y mi hija... esta terriblee... nada mas que decir POBRECITA DE MI, ME VAN A VOLVER LOCA!
espero subir el proximo capitulo, en menos tiempo que este, estoy un poco mas relajada ahora...
chaito chicas y tenganme paciencia...
