Disclaimer: Los personajes le pertencen a Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos. Las canciones que aparecen tampoco me pertenecen, sino a sus respectivos cantantes, solo las uso para darle ambiente al capitulo.

¡NO están Alucinando! ¡SI! soy yo de nuevo y SI les traigo otro cap. Estas vacaciones están haciendo maravillas conmigo y mi inspiración! xD

LEAN: Por si acaso todo este cap es durante la tarde que Tanya estuvo hablando con los Cullen en el capitulo anterior.


Capítulo 9.

—¿Puedes repetirme de nuevo como es que ahora eres novia del chico de tus sueños? —La pregunta de Lyn, la hizo sonreír más ampliamente mientras caminaban hacia un banco para sentarse.

—Te lo dije Caitlyn, solo sucedió, ayer en la camioneta después de hablar contigo, comenzó a bromear conmigo y luego de unas palabras terminamos besándonos.

—¿Así nada más? ¿De que estaban hablando?

—No seas curiosa Lyn.

—Como tu mejor amiga, mi deber es ser curiosa con todo lo relacionado a ti, así que dime —Vera no pudo evitar reír por el comentario. Abrazó a Caitlyn.

—Hay cosas que ni a ti puedo decirte —Luego de que las palabras salieron de su boca, Vera se dio cuenta de cuan cierta eran, a pesar de que Vera era su mejor amiga había cosas que nunca seria capaz de decirle, como que su novio era un licántropo y sus padres vampiros.

Eso apestaba.

—Típico, cambias a tu mejor amiga por un chico, me decepcionas Vera, creí que serias diferente —Dijo con gesto dramático y burlón, Vera sonrió.

—No te estoy cambiando por un chico, sino por el chico —Bromeó, ganándose un ligero empujón de Lyn en su cadera.

—Solo porque el chico en cuestión esta para comérselo con los dedos y lamer el plato, te lo dejaré pasar —Le lanzó en respuesta su amiga, ambas se sentaron.

—¡No hables así de Seth! —Replicó Vera sonando molesta y posesiva.

—Oh, oh, creo que tus ojos se te están poniendo verdes Vera.

—¿Qué? —Preguntó la chica sin entender muy bien.

—Estas celosa amiga, y eso que estoy alabando a tu galán —Le respondió su amiga sonando divertida, luego agregó—, no sabia que fueras tan posesiva Vera, este chico te tiene realmente mal.

—Sabes que he estado enamorada de Seth desde que tenia doce años, aún no me creo que este conmigo y temo que una mujer mas bella y madura que yo pueda quitármelo.

—Aww… Vera —Lyn la abrazó para consolarla —, eres hermosa, no solo por dentro sino por fuera, eres la chica más dulce y amable que he conocido sin embargo no eres frágil, eres valiente, muy inteligente y la persona más madura que conozco, si Seth no sabe apreciar eso, es un completo idiota.

—Seth no es un idiota —Vera lo defendió automáticamente, casi sin darse cuenta.

—Entonces sabrá apreciarte tal cual eres amiga. No temas, era enserio cuando te dije que no te había quitado los ojos de encima ayer —Vera apenas podía creer que había sido ayer que su mundo dio un giro, hace dos días solo había soñado con estar con Seth y ahora era su novia—, de veras le gustas, se le nota en todas partes, la manera en que te observaba era…—Lyn soltó un suspiro —, era como si no existiera nadie más para él, estoy segura que si lo veo por la calle no debe ni saber quien soy—La voz de Lyn era ahora suave y soñadora, anhelante— te tocaba con tanta delicadeza cuando tropezaste, Vera, era como si fueras una copa de cristal a punto de romperse.

Esas palabras lograron que Vera sonriera totalmente complacida y no pudo evitar preguntarse si era cierto todo eso o su amiga estaba idealizando a Seth, reflejando los deseos de cualquier adolescente en su lobo, sus palabras inmediatamente le trajeron otra a la mente.

Imprimación.

Seth les había contado sobre ella hace mucho tiempo y vagamente recordó que Seth le había preguntado a su hermana si ella se había imprimado; la imprimación era ese sentimiento más allá del amor que sentían los licántropos al observar a su pareja destinada, esa persona se convertía en el mundo del licántropo, ¿Cómo era que había dicho Seth?... Las palabras vinieron como un susurro a la mente de Vera:

"Imprimarse de alguien es como… como, cuando la ves… todo cambia. De repente no es la gravedad la que te sostiene al planeta. Es ella. Nada más importa. Harías lo que sea, serias lo que fuera… por ella"

Un suspiro salió por los labios de Vera sin poder evitarlo, ¿Seth se habría imprimado alguna vez? Nunca le había conocido una novia en toda su vida.

—¡Vera!

El grito de su amiga la hizo saltar un poco en su asiento.

—Lo siento —Escuchó que Lyn suspiraba de forma dramática, Vera se sonrojó apenada— ¿Qué me estabas diciendo?

—Que si por casualidad Seth no tendrá un amigo o un hermano para mí —Vera soltó una carcajada y se ganó un golpe en su hombro por parte de Caitlyn—, estoy hablando en serio.

—No tiene, lo siento, solo una hermana… —De repente pensó en Jake, su alpha, mmm… tendría que preguntarle a Seth sobre él —, aunque tal vez podría haber alguien tengo preguntarle, pero no aseguro nada —Lyn soltó un chillido entusiasmado.

—¡Si es la mitad de guapo que Seth lo tomo! Esa piel morena es algo demasiado atrayente, aquí todos son paliduchos.

Las dos soltaron una carcajada al mismo tiempo y luego suspiraron.

Los pensamientos de Vera estaban con Seth, por supuesto, tenía cientos de preguntas que hacerle, aún había muchos espacios en blanco en su historia y Vera quería saberlo absolutamente todo sobre él, y ya que era su novia Seth no podría negarse a contestarle.

El sonido muy familiar del motor de la camioneta de Seth hizo que Vera moviera su cabeza en aquella dirección, una sonrisa se le formó en el rostro, pero al consultar la hora en su celular, el aparato le confirmó lo que ya sabía, era el mediodía y ella tenia clase hasta las tres.

—Lyn… ¿es mi imaginación o la camioneta de Seth esta cerca?

—Tienes un oído excelente mi amiga, tu chico esta estacionándose ahora mismo —Le confirmó Lyn, y aunque Vera sintió satisfacción por el "tu chico" no pudo evitar preocuparse.

¿Qué hacia Seth aquí? ¿Le abría pasado algo a sus padres? ¿A Henry? Rápidamente se levantó y Caitlyn con ella.

—Llévame con él —Le pidió o mejor dicho exigió a su amiga. Prácticamente corrieron a donde estaba Seth.

—¿Qué sucede? —Preguntó muy asustada. Deteniéndose frente a Seth..

—No pasa nada Vera, todo esta bien —Este le puso sus manos sobre sus hombros para tranquilizarla—, no quise preocuparte, solo quería verte y preguntarte si querrías escaparte conmigo por el día de hoy.

El chillido ahogado de Lyn, hizo que Vera sonriera aun más después de las palabras de Seth, al igual que la risa apenas contenida por él.

—¿Cómo vas a…—Comenzó a preguntar, pero Seth le respondió antes de que terminara la pregunta.

—Tengo permiso de tus padres para sacarte del instituto cuando quiera ¿recuerdas?

—Es solo para emergencias —Replicó Vera.

—¡Es que es una emergencia! —Exclamó Lyn a su lado sonando exasperada— Es una emergencia que pase el día contigo, es mas se va a morir si no lo hace ¿cierto? —Preguntó Lyn observando a Seth quien asintió con una sonrisa divertida, luego se giró hacia Vera— ¿Así te sentirías mejor?

—Bueno si lo pones así…—Respondió Vera sonriendo divertida.

—Definitivamente me agradas —Susurró Seth hacia Lyn sonriéndole. Ella suspiró.

—¿Por qué no vas ha hablar con el director mientras Vera y yo vamos a buscar sus cosas? —Preguntó Lyn mientras sujetaba a Vera por un brazo.

—Trato —Respondió Seth caminando hacia la oficina, las chicas salieron corriendo en dirección opuesta hacia el salón donde habían dejado sus cosas.

—¿Qué fue eso? —Le preguntó entre risas Vera a su amiga mientras corrían.

—Tu chico te viene a buscar para sacarte del colegio y pasar el resto del día solo contigo ¿Y tú te pones a darle excusas? ¿Estás loca? ¿Tienes idea de lo que daría porque alguien haga eso por mí? Tu solo vete y disfruta.

Vera pudo escuchar como su amiga guardaba sus cuadernos rápidamente en su mochila y la incredulidad en el tono de voz de Lyn.

Su amiga soltó un suspiro.

—Es taaaaaaan romántico —Lyn soltó otro suspiro y tomó la muñeca de Vera para luego salir corriendo de nuevo, riendo cómplices.

Llegaron hasta donde estaba estacionada la camioneta de Seth y se recostaron de ella para tomar aire, cuando pudieron respirar Lyn habló de nuevo.

—Y tu preocupada, sino te quisiera como tú a él no se arriesgaría a sacarte de clases de esa manera solo para estar contigo —Vera asintió.

—Podemos irnos —Exclamó Seth cuando llegó con ellas, las dos chicas se sonrieron.

&.&.&.&.&.&.&

Ayudé a Vera a montarse en la camioneta, deseaba besarla pero sabia que no podía arriesgarme a que los vieran en el colegio, no todos los profesores eran invidentes y podría parecerles extraño que besara a Vera en los labios, le informarían al director y este se vería obligado a llamar a Emmett y Rosalie… No quería que Rose y Emm se enteraran del cambio en mi relación con Vera de esa manera. Así que me conformé con tomarla de la mano cubriéndome con la puerta de la camioneta.

Lyn se despidió de Vera con un roce de mejillas y de mí con un abrazo, al separarnos le dije gracias, le sonreí y al mismo tiempo le guiñe un ojo, Lyn soltó otro suspiro y no pude evitar sonreír engreído, la chica era buena para mi ego; cerré la puerta de Vera y mientras iba a sentarme en el lado del conductor, pude escuchar como Lyn le recordaba a Vera que me preguntara algo. Me pregunté que seria, sacudí la cabeza, pronto Vera me lo diría. Me monté en la camioneta y sonando la bocina a modo de despedida, nos marchamos.

Manejé por varios minutos en silencio, sintiéndome realmente feliz, una de mis manos estaba en el volante, la otra enredada entre la mano de Vera mientras ella tenia la sonrisa más linda que le había visto nunca y cambiaba la música hasta una estación que nos gustara a ambos. Por mí podía colocar lo que le diera la gana, mi corazón latía tan fuerte que apenas escuchaba algo más.

—¿A dónde vamos? —Me preguntó aun con esa sonrisa.

—Primero a comer y luego pensaba en correr por el bosque mientras esperamos que Henry salga de sus clases ¿Te parece bien?

—Suena perfecto —Contestó ella y se acomodo en su asiento sin soltar mi mano.

En un silencio cómodo seguimos hasta el restaurante favorito de Vera, el lugar estaba lleno por la hora pero como íbamos cada año para el cumpleaños de los chicos y el mío y como gastábamos una cantidad muy grande de dinero «debido a mí principalmente y porque Rosalie y Emmett no escatimaban en gastos» nos colocaron una mesa al fondo solo para nosotros. Pedimos un pastel de carne y papas fritas con salsa, de postre un Brownie con helado de mantecado y mucho sirop de chocolate.

La conversación fue al principio muy básica, me contó como le había ido en sus clases durante la mañana y yo la escuché casi en trance, luego comenzaron las preguntas.

—¿Desde hace cuanto conoces a ese Jake que mencionaste?

—Prácticamente desde que nací, en la reserva éramos muy unidos y conocíamos a todo el mundo.

—¿Y como es él? —Fruncí el seño por la pregunta, pero le respondí igual.

—Somos muy parecidos físicamente, me llevara unos tres o cuatro centímetros de más, la diferencia es que su cabello es negro y el mío castaño claro; Jacob es el mejor amigo que puedes encontrar, es muy testarudo y valiente, es bastante sobre protector, defiende lo que es suyo con garras y dientes, adora las motocicletas y la velocidad, es muy divertido y siempre anda con una enorme sonrisa…—Al notar la sonrisa divertida de Vera me detuve enseguida —¿Qué?

—Realmente te agrada ¿no?

—Si, es como el hermano que nunca tuve —No pude evitar el tono de tristeza en mi voz, me hacia falta Jake y Leah, mi manada, mi familia, incluso me extrañaba a los Cullen.

—Y… ¿Tiene novia? —La pregunta hizo que soltara un gruñido por lo bajo, Vera soltó una pequeña risita y agregó rápidamente antes de que pudiera contestar—, es para Lyn, me pidió que te preguntara si conocías a alguien para ella, que se pareciera a ti, por lo que describes Jake es una buena opción —No pude evitar soltar una pequeña carcajada por el comentario.

—Vera…—Tuve que tomar aire para calmarme, antes de responder—, Jacob está casado desde hace unos diez años mas o menos, con una hermosa medio vampiro.

—Oh…—La decepción cruzó por su rostro—, Lyn no va a estar feliz.

—Lo siento pero no conozco a alguien para ella, todos los Quileutes que conozco son demasiado mayores y ya están imprimados.

—Hablando de imprimación… ¿Tú alguna vez imprimaste? —Me preguntó de repente luciendo tímida, la pregunta fue tan baja que si no fuera por mis sentidos lobunos no la hubiera escuchado.

—Si —Le respondí sonriéndole—, hace mucho que conseguí a mi impronta.

—¿Y… que pasó? ¿Por qué no estas con ella? —Preguntó como si las palabras estuvieran atascadas en su garganta.

Entonces entendí su cambio de humor, por supuesto que estaba asustada de que algún día la dejara por otra. Aún no se lo había dicho, quise golpearme a mí mismo, estaba haciendo un pésimo trabajo como novio… bueno que mejor momento para cambiar eso que nuestra primera salida oficial como novios.

—Si estoy con ella —Respondí tomándole de la mano—En este preciso momento la tengo al frente de mí.

Vera tardó varios segundos en reaccionar, pude escuchar como su corazón daba un salto, su boca se abrió hasta su límite y poco a poco un hermoso rubor cubrió su rostro, yo estaba tratando muy seriamente de no reírme de su estupefacción, fue muy difícil pero lo legré porque pensé que se enojaría. Después de unos cinco minutos pudo hablar.

—¿Estas diciendo… que… que yo soy… t… tu imprimación? —Terminó a duras penas, su mano apretando fuertemente la mía.

—Si, eso es exactamente lo que quise decir.

—Pero… ¿Desde cuando? ¿Por qué no me lo dijiste?

—Desde el día en que vi a una pequeña y hermosa niña de cabello negro y ojos grises, cubierta de rasguños siendo sostenida por un enorme vampiro de cabello negro.

—Siete años —Susurró aun impactada— ¿Por qué nunca me lo dijiste?

—Tus padres… ellos querían que tuvieras la posibilidad de elegir a otra persona, que no te sintieras obligada por magia o el destino a estar conmigo al menos que tú quisieras… Y tu quisiste, me escogiste a mi —Le respondí con mi voz llena de emoción, tuve que aclararme la garganta. Ella sonrió de nuevo.

—Siempre… te quise siempre, no podía ni siquiera contemplar la opción de estar con otra persona que no fueras tu Seth, siempre has sido y serás la persona que yo quiero —Tuve que tomar un trago de mi bebida para pasar el nudo en mi garganta esta vez. Me incliné y le di un beso.

—Gracias a Dios nunca le dijiste que sí a Cade, no creo que hubiera podido tolerar eso, hubiera tenido que irme para no matarle —Le confesé y ella sonrió, pero luego frunció el seño.

—¿Cómo supiste lo de Cade? Nunca lo mencioné en casa —Preguntó curiosa, afortunadamente el postre llegó en esos momentos y no tuve que responder a esa pregunta.

Luego del postre fuimos a correr por el bosque, estacioné el auto relativamente cerca del instituto de los chicos pero escondido en el bosque, saqué una mochila con ropa y algunas mantas, que había preparado antes de salir y se la pasé a Vera, para tener algo que ponerme después, me transformé y segundos después corría a toda velocidad con ella sobre mí.

Amaba estar en mi forma canina y amaba tener a Vera cerca de mí, así que básicamente era como correr por las nubes, al cabo de varios minutos sentí como ella me pedía que me detuviera, recordé que cerca había una pequeña cascada y corrí hacia ese lugar, esperaba que no estuviera congelada. Me detuve completamente y esperé a que bajara de mí, ella me ofreció el bolso y lo tomé aun transformado, podría transformarme ahí mismo y ella no me vería, pero me sentiría como un pervertido y un aprovechado, caminé detrás de un árbol y cambié a mi forma humana.

—¿Dónde estamos? —Me preguntó al escuchar que me acercaba.

Noté su rostro sonrosado por la carrera, su hermosa sonrisa feliz. Y como en trance y porque sencillamente tenía que hacerlo, la tomé de la cintura y la besé, Vera se sorprendió por mi rápido movimiento pero enseguida me correspondió el beso colocando sus manos detrás de mi cuello y acercándose aun más a mí. Fue un beso lento, apasionado, nuestras lenguas estaban jugando a conocerse, a explorarse y disfrutarse, rápidamente Vera había aprendido a besar de una manera que me hacia perder la cabeza y volverme adicto a sus besos; esta chica me tenia atrapado, me poseía totalmente y definitivamente… me encantaba.

No sé cuanto tiempo pasamos besándonos así, diez, quince minutos, probablemente solo fueron cinco ¿o tal vez veinte?, no importaba, solo cuando el aire se hizo extremada, pero extremadamente necesario nos separamos, tan solo unos diez centímetros y aun seguíamos entrelazados, entonces le respondí a su pregunta.

—Estamos a varios kilómetros de tu instituto —no podía estar muy lejos de Henry y este lugar era pacifico, a pesar de la cercanía con la ciudad… y uno de mis favoritos— ¿No lo parece cierto? si escuchas bien podrás oír el sonido de una cascada.

—La escucho —Respondió sonriendo ampliamente, aun tomando aire con dificultad. Me reprendí a mi mismo, ella no tenía mi resistencia y debía tener consideración a su frágil condición humana.

La tomé de la mano y la guié mas cerca de la cascada, pero manteniendo una distancia para que no nos mojáramos, para que pudiéramos hablar o escuchar al resto de la naturaleza que nos rodeaba. Coloqué una manta para no llenar nuestra ropa de nieve y nos sentamos, con Vera entre mis piernas y mis brazos alrededor de ella, se recostó de mí y suspiró alegre, le di un beso en la frente y apoyé mi barbilla en la cima de su cabeza.

Me pidió que le contara sobre mi tiempo en La Push, todo aquello que antes no le había dicho, con mis ojos cerrados y una sonrisa tonta, le conté sobre mi infancia, sobre mi madre y hermana; obvié por su puesto mi tiempo con los Cullen, pero algo me decía que pronto le contaría sobre eso también, tenia una extraña certeza de eso. Me preocuparía en su momento, porque hoy…

…la vida era buena.

&.&.&.&.&.&.&

Henry no era del tipo de chico que escribiera canciones cursis y románticas, pero en el segundo que se puso frente al piano, las notas, melodía y ritmo, incluso para sorpresa de Henry, la letra de una canción suave se plantaron en su cerebro y no le quedó más opción que escribirla, en lugar de practicar con Rien.

Tú eres la mujer perfecta para mí

Yo no puedo dejar de amarte

Y encontrarte en cada esquina de mi alma, niña

Tú eres la mujer perfecta para mí

Y yo he nacido para amarte

Y esperarte

Tú la mujer perfecta…

Sabia que los causantes de su estado de ánimo, romántico/melancólico eran Seth y su hermana, ya le había pasado antes, este arranque de inspiración imposible de evadir, su familia era su principal inspiración, el amor de sus padres era su fuente para las canciones románticas, las pocas que había escrito, y ahora Seth y Vera se le habían agregado.

Henry no estaba muy feliz por eso, solo aumentaba el vacío que sentía, era extraño poder estar tan feliz y tan triste al mismo tiempo, sin embargo apenas podía contenerse de mostrarles la canción a la pareja destinada, normalmente tardaba días para terminar una canción pero esta solo le tomo una hora, la otra media hora fue para practicarla.

Iban los tres en la camioneta de Seth, camino a la casa. Seth bajó los vidrios metros antes de la casa, como siempre hacia para detectar algún aroma extraño, de repente frenó haciendo que la camioneta se detuviera violentamente.

—¿Qué sucede? —Preguntó Henry.

—Vampiros —Susurró Seth. El corazón de Henry dio un salto.

La camioneta se quedó en completo silencio, Henry se aferró al asiento, Seth soltó una maldición sonando aliviado, seguido de una risa ahogada.

—Sus padres, los están esperando en la puerta.

Henry sintió un alivió tal que se recostó del asiento de la camioneta, tratando de calmar su corazón mientras sentía que la camioneta comenzaba a moverse; luego como si las palabras de Seth hubieran entrado en su cerebro tardíamente se sentó derecho y gritó, al mismo tiempo que Vera.

—¡¿Están aquí?

La camioneta se detuvo y Henry apenas tuvo tiempo de quitarse el cinturón de seguridad antes de sentir los tan conocidos fríos y duros brazos de su madre sobre él; sintió como ella le sacaba del auto para poder abrazarlo mejor, el aroma tan tranquilizador y delicioso de Rosalie le rodeó, trayendo paz en el corazón de Henry, no se había dado cuenta de que tanto extrañaba a su madre hasta el momento en que ella le bañaba el rostro con besos fríos.

—Henry mi hijo, Dios como te extrañe mi niño —exclamaba Rose con felicidad en su tono de voz, Henry supo que si su madre pudiera estuviera llorando en estos momentos, Henry la abrazó mas fuerte.

—Yo también te extrañé mamá —Le respondió con la emoción tiñendo su voz. Un nudo formándose en su garganta.

En seguida los delicados brazos de su madre fueron reemplazados por los fuertes brazos de su padre, quien lo apretó tan fuerte que Henry tuvo que advertirle a Emmett que no podía respirar.

—¡Papá, te extrañé también pero no puedo respirar! —Le dijo con dificultad, en seguida Emmett aflojó el agarre pero no lo dejó ir, lo que estuvo bien para Henry, ningún chico adolescente que se respete admitiría que quería que su padre lo siguiera abrazando.

—Me hiciste mucha falta H —Admitió Emmett, dándole un beso en la frente a su padre. Henry sonrió ampliamente.

Luego sintió como su madre lo abrazaba con Vera, los cuatro se sostuvieron por un minuto antes de que sus padres llamaran a Seth para que se les uniera al abrazo grupal. El calor de Seth a su espalda equilibró el frío proveniente de sus padres, haciendo que Vera y Henry se sintieran más seguros y cómodos que nunca. Permanecieron así por varios minutos.

Ya dentro de la casa, mientras disfrutaban de la cena hecha por su madre, los chicos escuchaban atentamente sobre la vampiresa Tanya, una antigua amiga de sus padres, que conocieron antes de que ellos o Seth naciera, pertenecía a un aquelarre al que ellos conocían como los Denali, porque antes vivían por ahí.

—Y eso es todo… ¿Alguna novedad por aquí? —Preguntó Emmett, quien perdió la sonrisa en su rostro al notar que ellos tres se quedaban en silencio y desviaban la mirada.

—¿Por qué el repentino silencio? —Cuestionó Rosalie— ¿Seth?

—Bueno supongo que soy yo quien tiene que decirlo —murmuró Seth, de repente asustado por la reacción de Emmett y Rosalie ante la noticia de su noviazgo con Vera.

—¿Decir que? —Presionó Emmett. Henry soltó una risa divertida.

—¿Henry? —Preguntó Rosalie, Henry levantó las manos en modo de defensa soltando otra pequeña risa.

—No me corresponde a mi decirlo, es su asunto —Respondió señalando a donde sabia que estaban sentados su hermana y Seth.

—Traidor —murmuró Vera.

—¿Podrían hablar de una vez? Me están poniendo nervioso —Agregó Emmett sonando exasperado —¿Algo pasó en la escuela?

—No —Respondió Vera suavemente.

—¿Entonces?

—Rose… Emm, —Comenzó Seth, tomó aire y los observó a los ojos, mientras tomaba la mano de Vera sobre la mesa, ella se sorprendió pero no lo alejó— Vera y yo estamos juntos.

El silencio inundó el comedor.

Un minuto.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cin…

—¿Podrían decir algo? El silencio me está matando —Interrumpió Henry, pudo sentir la mirada asesina de sus padres, se encogió de hombros— Estoy seguro que ellos prefieren que les griten o lo que sea en lugar de este silencio.

—No… presiones… Henry —Dijo Emmett con voz contenida. Pudo notar que su padre estaba furioso.

—No deberíamos… de sorprendernos, no es… como si no supiéramos que… esto pasaría —Agregó Rosalie, Henry notó como de difícil era para su madre decir esas palabras.

—Rose…—Seth comenzó, su madre debió detenerlo con algún gesto porque Seth se detuvo, suspiró y siguió— Emm, sé que no es fácil, pero sabían que este día llegaría, Vera y yo somos novios desde ayer.

—Lo sabemos Seth, pero debes entender que para nosotros no es fácil.

—La amo —Dijo Seth con firmeza, dándole un beso en la mano a Vera y los observó de nuevo— y lo más importante ella me ama a mí, he esperado demasiado tiempo por ella, lo hice por ustedes, porque me lo pidieron y entendía sus razones, pero ya no son validas, ella me escogió a mí.

Sus padres que no necesitaban el aire, suspiraron.

—¿Vera…

—Lo amo mamá y papá, mas que a nadie en este mundo, ustedes lo saben, ha sido así desde que tengo doce años sino es que desde antes, amo a Seth y quiero estar con él y nadie más —Henry se sintió orgulloso de la valentía de su hermana, su voz no dudó ni una sola vez, aunque Henry sabia que debía estar temblando por dentro.

—Aceptaré cualquier limitación que quieran, Vera es su hija y respetaré sus limites, pero de ninguna manera me voy a separar de ella ahora que finalmente estamos juntos.

—Lo sabemos —Respondieron Rosalie y Emmett con un sufrido suspiro.

—No será fácil para mí… —Comenzó Emmett.

—Para mí tampoco —Agregó Rosalie en voz baja.

— …verlos juntos, pero lo aceptamos, nadie nunca estará al nivel de Vera…— siguió Emmett.

—¡papá! —Se quejó Vera, sonrojándose.

—déjame terminar hija… pero si alguien se acerca eres tú, Seth, has demostrado paciencia como ningún hombre y sabemos de sobra cuanto la amas.

—¿Eso quiere decir...?—Preguntó Seth ansioso.

—Que tienen nuestra bendición —Contestó Rosalie derrotada.

—PERO…—interrumpió Emmett antes de que Seth y Vera pudieran celebrar— nada de besos frente a mí, te quiero a metros del cuarto de mi hija en la noche…

—¡Papá! —Se quejó de nuevo Vera sonando avergonzada, Emmett la ignoro y continuó observando a Seth de manera amenazadora.

—… no van a estar solos en la casa, y cada vez que salgan quiero saber a donde y por cuanto tiempo ¿De acuerdo?

Henry tuvo que desviar la mirada y cubrirse la cara con sus manos para evitar reírse en voz alta.

—De acuerdo —Dijo Seth seriamente— Cuidaré de Vera con mi vida y lo sabes, nunca haré nada que ella no quiera o que la pudiera lastimar.

—Ese es precisamente el problema Seth, Vera es una adolescente, pocas veces saben lo que quieren —contestó Rosalie— o lo saben demasiado bien.

—¡Mamá! —Gritó Vera exasperada.

Henry no pudo evitarlo y soltó una carcajada.

—¡Henry! —Gritó de nuevo su hermana.

—¡Vera! —Devolvió Henry y volvió a reírse fuertemente.

Luego de la escena en la cocina, todos se relajaron frente al piano, Henry les tocó la canción que hizo durante su tiempo de practica, su madre le acompañó en el piano y su padre sostenía a Vera en un vano intento de alejarla de Seth, pero el lobo se conformó con sentarse a los pies de Vera, al terminar la canción su hermana le abrazó llorando conmovida y Seth le dio un abrazo y le susurró "Gracias, es como si hubieras estado en mi cabeza".

Ahora acostado en su cama, Henry no podía creer lo bien que se sentía al saber que sus padres estaban en su habitación, a menos de un llamado de su parte, suspiró feliz y se acomodó de lado. Al igual que esta tarde, una melodía fue formándose en su mente, esta no era una canción dulce y romántica sino triste y melancólica que hizo doler el corazón de Henry, aún cayendo en la inconciencia Henry pudo escuchar la letra.

Tú que sigues sin llegar

Que estas al otro lado de este mar

De gente que camina sin mirar,

Tú que sabe que estoy yo

Contigo en esta desesperación

Por que seguimos separados

Tú a quien yo llamo tú

Esa mujer que no conozco aun

Que tanto extraño

Ohhhhh tu

Tú que escuchas mi canción

Que has entendido esta declaración

Ven a mis brazos

Que yo

No quiero seguir así

Fingiendo que soy feliz

Cuando te busco en otros labios.


Ya sé que se mueren porque aparezcan los Cullen, será en el próximo cap (Creo) Quería colocar algo lindo sobre Vera y Seth antes de complicarles la vida y traerles los problemas que vendrán con la aparición de los Cullen.

Por cierto la canción de Seth y Vera se llama "La mujer Perfecta" de Hany Kauam artista venezolano y la de Henry es "Tú" de Jeremías (No me acuerdo de donde es, pero a él es más fácil que lo reconozcan, creo)

¡Un beso a Todas!

Yari Cullen Black.