Capítulo 9 "Valquirias disonantes"

_Para conseguir mayor información debemos separarnos – dijo Albafika, ella no era un monumento de relaciones sociales pero se desempeñaba mejor que su compañero de armas.

_Estoy de acuerdo, te parece si nos volvemos a juntar a las 20:00 en la posada?

_Está bien, por favor cuídate.

_Lo mismo digo.

Albafika optó por ir a la casa de té más grande que encontró, sabía de antemano que todos los chismes y rumores se sabían de primera fuente en esos sitios, el lugar era muy bonito, sus tonos cálidos lo hacían bastante confortable, se sentó en uno de los sitios más apartados y espero que alguien tomara su pedido.

Ha sido realmente fácil apropiarse de las jóvenes de la isla Chronos, aparte de ser muchas son muy hermosas pensó el espectro de cabello negro, su plan iba esplendido, de algún modo necesitaban compañía femenina y en el inframundo no habían muchas mujeres por no decir que eran casi nulas.

_Señor Orion – un espectro de rango básico entro pidiendo disculpas – el juez Minos lo manda a llamar.

_En seguida voy – para que lo querría Minos?

Entro en la primera prisión pidiendo los respectivos permisos hasta encontrarse con la gran puerta que llevaba al estudio del Juez más cruel, golpeo suavemente a lo cual se escucho un profundo "adelante".

_Para que me necesita gran Minos? – se arrodillo ante el espectro de mayor rango que él.

_Orion… levántate, sabes que no me gusta aquello.

El moreno subió su mirada esmeralda la cual se encontró con la amatista de Minos, era fría y despiadada pero extrañamente te hipnotizaba, no podías dejar de mirar aquellos hermosos ojos.

_Necesito carne fresca – le dijo imperiosamente – como uno de mis hombres de confianza te pido que me traigas una jovencita para que me haga compañía.

_Señor Minos – no comprendía aquello – usted no necesita que le traiga una jovencita, siempre sus presas llegan a usted tal cual polillas al fuego abrasivo – era cierto, el joven perpetuo poseía atractivo de sobra para ello.

_No tengo ánimos de ir al mundo de los humanos, además bien sabes que él santuario está aumentando su poder y debemos despertar al recipiente del dios hades.

_Que ocurrió con Lilibeth? Ya se aburrió de ella? – aquella joven de 18 años era el juegue y compañía favorita de Minos, él estaba encaprichado con ella y como no si era sublime.

_Acaba de morir, mejor dicho no pudo soportar el fuego de mi pasión

Flashback (Alto contenido sexual)

La joven caía y esperaba sobrevivir al impacto sintiendo los labios sobre su cuello, retornando a besarle nuevamente con profunda pasión.

Su abrazo ceñido no era una prisión, era un bálsamo ante el dolor físico, sus labios se ceñían sobre los de ella buscando conquistarla nuevamente.

Minos profundizó el beso, cuando la sintió gemir sobre su boca, una batalla campal de sus lenguas por la supremacía de su amante, las perfectas y juveniles piernas femeninas se movieron guiándolo.

La joven abrió su boca dejando entrar la lengua de su amante ardientemente sobre la suya, Minos controló sus dedos sobre esa cabellera lavanda reluciente llegando a su merced el frágil cuello, acaricio sus senos perfectamente desarrollados describiendo su cuerpo, deslizándose más allá de su abdomen mientras sus labios volvían a encontrarse nuevamente, consiguiendo un escalofrío en la joven, Lilibeth se sentía en profundo éxtasis mientras Minos continuaba un camino con sus dedos sobre el abdomen de la joven hasta encontrarse con su húmedo sexo.

Envolvió sus dedos alrededor de clítoris, acariciándolo nuevamente con movimientos largos y lentos en la medida que continuaban los besos. Lilibeth gimió más fuerte, y Minos fue descendiendo, sin vacilar al propósito, sus labios se situaron en medio de su zona genital provocando un fuerte rubor en la joven.

Su lengua lamió sus labios con suavidad, ocultando por completo su rostro en el regazo de la joven y se abrió camino apaciblemente, ella tenía dificultades para mantener la cordura a este punto. Una lluvia de sensaciones intensas corrían a través de su cuerpo. Minos oyó los fuertes jadeos e intensificó el toque húmedo.

Lilibeth estaba bañada en sudor y ruborizada totalmente... Su cerebro aún buscaba las palabras para describir la sensación. Minos se elevó hasta que sus rostros estaban casi a la misma altura, lamió el liquido blanco que escurría sus labios y tragó, a continuación, sin contenerse, cerró en un beso apasionado a la joven, quien tímidamente lo regresó, saboreando la estela agridulce que había quedado en su boca.

Sus labios no se marcharon de los suyos, y Minos volvió a besarla más hambriento, profundo y posesivo, a medida que sus dedos recorrían su piel, y ambos caían en la cama uno encima del otro, rápidamente separó sus labios con su lengua, sintiendo el contacto desnudo de sus pieles. Lilibeth repasó sus dedos por la cabellera plata atrayendo más cerca, intentando mantener el paso intenso que Minos imponía, y casi la sucesión, sucumbiendo al contacto ardiente de sus pieles y de sus caricias.

Quería más, sólo sentirse realizado, aturdir el dolor con el fuego del deseo.

Minos no quiso nada más que rasgar en ella, empujar más y más profundo, los movimientos completos, llegaron a ser eventualmente más rápidos y más frenéticos mientras llegaba al clímax, ambos sentían el fuego abrazador cubrirles desde dentro, uniendo sus cuerpos.

Lilibeth sudaba enormemente al esfuerzo y la nuevas sensaciones, y finalmente, Minos oyó lo que ella quiso, con las uñas hundiéndose en su piel al fuerte gemido, su amante se vino, bañando su miembro con fluidos cálidos de su esencia, para tiempo después él hacerlo también, culminando enormemente de forma ardiente, por su canal apretado y escurriendo también. Su cuerpo bombeó por el último descenso de su semilla.

_Siéntate. No se tiene a menudo la oportunidad de estar ante un Juez... —Sonó sombrío, y ella volvió a sonreír en su trauma, emocionada y feliz. Cuando se sentó sobre el pesado lecho.

—Ahora... abre bien los ojos. —susurró Minos en su oído. Todo desapareció, se disolvió en sangre, sintió el dolor real en su cuello, incluso más que en sus extremidades.

El pálido terror se ilustró en la cara bonita, cuando sintió que cada miembro de su cuerpo desnudo era dominado por su captor.

Un tronar de dedos rompió en ella, suaves dedos fríos recorrieron su silueta ahora quebrada en mil pedazos como las de una muñeca rota.

—¿Por qué ...? —susurró finalmente la joven, como la ilusión se quebró, mostrando la terrible realidad.

—Tal vez porque ha sido demasiado fácil para mí... —admitió Minos una vez alejó los labios de su cuello.

Fin flashback

_Comprendo – pensó que era un verdadero desperdicio haberse deshecho de tal belleza pero Minos era así, se imponía y jugaba con los más débiles como buen marionetista que era – haré lo posible por traer alguna joven de su gusto.

Era cierto, la isla Chronos estaba llena de jóvenes lindas, pero pocas eran del nivel de Minos, él tenía un gusto muy exquisito, sería realmente difícil encontrar una buena presa.

Casi de inmediato Albafika fue atendida, pero no fue por una chica sino que por un joven, ni siquiera ella podía dejar de admirar tal atractivo, el joven era simplemente hermoso, su brillante y lustroso cabello le llegaba hasta la mitad de su espalda pero lo tenía tomado en una coleta baja, sus ojos de un verde profundo analizaba la cartilla de pedidos cerciorándose de la orden hecha.

El pedido no tardo en llegar, era un sencillo té endulzado con miel, cuando el joven se lo entregó no se pudo evitar aquel contacto visual entre ambos, Albafika había sentido eso solo una vez en su vida y había sido en sus sueños con el representante de su futuro, Minos.

_Necesita algo más? – le dijo cortésmente, a diferencia de la mayoría de los hombres con los que alguna vez interactuó este no la miraba con perversión sino que con curiosidad.

_Tu trabajas todo el tiempo acá cierto?

_Bueno este es mi último pedido, tengo la tarde libre.

_No me refiero a eso… me refiero a que trabajas solamente acá.

_ahhhh , si claro – miro hacia el mesón principal distraídamente – me esperas un momento? voy a terminar mi turno y seguimos charlando.

Excelente, sabía que sonsacaría información valiosa del joven camarero. Este volvió ahora llevaba un abrigo gris y el cabello suelto, debía reconocerlo, era atractivo, tenía esa belleza elegante, por un momento sus dejos le hicieron recordar a su compañero Degel de Acuario.

_Primero que nada, si vamos a conversar necesito saber tu nombre, considero impersonal no hacerlo.

_Alice – le dijo sin pestañear, hasta el final escondería su verdadera identidad – y tu, como te llamas?

_Oscar – el nombre sonaba bonito pero extraño en sus labios, sería realmente ese su nombre? No, estaba divagando, él no tenía la necesidad de esconder su identidad como ella y Manigoldo. Él la miro detenidamente y agrego en un suspiro apesadumbrado – no deberías estar acá, es muy peligroso ya debes saber de los secuestros.

_Gracias por advertirme, de eso mismo quiero saber – el joven se torno curioso – mi prima es una de las chicas secuestradas y necesito saber su paradero, sabes exactamente quienes son los secuestradores de jovencitas?

_Mientes – le dijo secamente.

_Que te hace pensar aquello? – empalideció, como la había pillado en su mentira?

_Yo soy hijo del dueño de esta casa de té por lo cual conozco a todos los habitantes de este pueblo – la miro detenidamente – y nunca te he visto por estos sitios, eres extranjera verdad?

Maldición, la había pillado en su mentira, tenía dos opciones o evolucionarla o aceptar su derrota.

_En cierto modo tienes razón, pero no estoy mintiendo, no soy de acá, vengo de Grecia, exactamente del pueblo de Rodorio que colinda directamente con el santuario de athena.

El joven enmudeció, que había dicho mal? La iría a pillar?

_Eres pariente de Leyla – dijo como recordando – ella en una ocasión me dijo que tenía parientes en el santuario, me dijo que me presentaría a su hermosa prima, esa debes ser tu, lástima que ella ya no esté con nosotros en este momento.

Debía pensar rápido, ambos habían barajado las cartas y a Albafika le habían salido todos los comodines, debía jugarse el todo por el todo.

_Efectivamente soy prima de Leyla, necesito saber de sus captores para poder ir a ayudarla.

_Y como lo harías?, no es por ser machista, pero eres una joven que ni siquiera llega a su veintena, frágil como una flor.

_Siempre hay esperanza, podrías ayudarme a buscarla.

_No puedo ayudarte con eso pero si puedo preocuparme de que los secuestradores no te vallan a captar a ti, ya sabemos su modus operandi.

_Entiendo – volvía al comienzo, el chico no sabía nada, valoraba sus buenas intenciones pero ella sabía defenderse sola, además de en la compañía de Manigoldo – Debo irme, gracias por brindarme parte de tu tiempo.

_Donde te estás quedando?

_Para que quieres saber eso? – a pesar de su apariencia no podía confiar en nadie, menos en una persona que venía conociendo recién.

_Para poder vigilarte, no me gustaría que te ocurriera algo malo – su voz se notaba sincera.

_Lo siento, no puedo decírtelo, adiós.

Alice… quien era realmente? La había pillado en más de una mentira, de hecho dudaba que ese fuera su nombre.

Orion pensaba rápidamente, aquella chica era muy sospechosa, provenía del santuario y quería ayudar a las secuestradas, pero era imposible que fuera un santo, quizás una espía, lo más probable es que fuera así.

Los idiotas del santuario habían mandado a una indefensa muchacha a investigar, realmente les daba pena, movería las piezas de ajedrez dejándolos en evidente jaque.

Como podía haber una persona tan hermosa en este mundo? El rostro de la chica era simplemente angelical, superaba con creces a Lilibeth esta última no siendo fea.

Era la presa indicada para el señor Minos pero eso no quitaba que de pasada él diera una probada de tan preciado manjar.

Su perfume de rosas será su perdición ya que aunque no le hubiera dicho su localización sería fácil encontrarla con tan dulce aroma.

_Esta noche iremos de caza, azotaremos el pequeño pueblo de estación llevándonos a todas las mujeres jóvenes y matando a todos los hombres – las no tan agraciadas podían ser carne de cañón para los espectros de menor rango, él estaba enfocado en ir a buscar personalmente a la joven Alice pero no quería hacerlo a la fuerza, de ese modo se la llevaría a las profundidades del inframundo para que acompañara a su imaginaria prima Leyla.

Ambos jóvenes no habían averiguado demasiado, si a Albafika le había ido mal a Manigoldo le había ido peor, a chica que se le acercaba a preguntar le respondían con evasivas o directamente salían arrancando, era un extranjero y su aspecto rudo lo hacía ver sospechoso.

_No debiste decirle a aquel camarero que venias del santuario – le dijo reprendiéndole.

_Lo sé, pero no creo que sea peligroso, afortunadamente hubo alcance de nombres y me confundió con la pariente de una desaparecida.

_Considero aquella situación demasiado perfecta- dijo Manigoldo con aprensión.

_Tu dices que es sospechoso?

_Debe serlo – dijo seguro.

_Quizás peques sobre aprensión.

De ese modo cayó la noche sin muchas respuestas, el patriarca tenía razón, era una misión difícil.

Manigoldo se encontraba durmiendo profundamente mientras Albafika leía, no podía conciliar el sueño, sentía que no estaba cumpliendo su deber, de pronto se oyó un estruendo y gritos horrorizados de varias partes, Albafika se asomó a la ventana, una parte del pueblo estaba en llamas, una gran cantidad de espectros descendía desde las sombras.

_Despierta Manigoldo! – le dijo en un grito Albafika.

_Que ocurre?! – dijo sobresaltado, era el peor momento para tener un sueño pesado.

_Están atacando el pueblo, quieren exterminar a la gente que según ellos no les sirve.

Ambos se pusieron rápidamente sus cloth y se dirigieron al centro neurálgico del ataque.

_Ve al lado sur y yo me encargo de la zona norte!

Afortunadamente eran espectros de bajo rango ya que Albafika no tuvo problemas en exterminarlos.

Corrió por las callejuelas del pueblo buscando a heridos, cuando de pronto.

_Alice… - ella se dio vuelta y vio a un debilitado Oscar.

_Oscar!, gracias a athena que estás vivo, todo esto es un caos –el joven asintió, estaba cubierto de sangre y sus ropajes hechos jirones

_Eres un santo de athena… ahora comprendo todo.

_No hables, busca refugio, prometo protegerlos de estos mugrosos espectros…

_Descubrí donde tienen prisioneras a las jóvenes del pueblo…

_Dime donde, por favor!

_Hacia allá – dijo apuntando a una calle, ella miro por el estrecho callejón cuando sintió un fuerte y contundente golpe en su nuca, su visión se nublo y perdió el conocimiento.

Cuando Albafika despertó aun se sentía débil.

Poco a poco se dio cuenta de su situación. Se puso de pie con los brazos atados, en medio de una cueva poco iluminada por la luz de algunas velas. No llevaba puesta su armadura, y podía sentir la mirada helada de otra persona.

_Te lo dije, es peligroso estar aquí. -lentamente se arrastró el miedo en Albafika.

Había sobreestimado a Oscar, o más bien, no esperó tal engaño.

Él llevaba una sapuri distinta de la de los demás espectros, era un espectro de alto rango, su expresión se transformo o mejor dicho demostró su verdadero rostro.

_Maldito bastardo! Me das asco – le dijo resentidamente, no podía hacer nada para zafarse, rogaba que Manigoldo la encontrase luego.

Orion duramente tiró de la cabellera celeste, obligando al santo a mirar sus ojos verdes como el veneno.

_Ten precaución con tus palabras. Irritarme sería demasiado imprudente...

Albafika le dio una sonrisa despectiva en respuesta.

_¿Deseas que te tema? Perdóname, pero me cuesta con alguien como tú.

Se acercó por detrás. Un leve zumbido seguido de un golpe que surgió como lamidas dolorosas en su espalda.

Albafika contuvo el aire sorprendida y no pudo evitar soltar un gemido. Al siguiente estaba preparada, no dando el placer a su captor de escuchar sus gemidos de dolor, ni ante el tercero o el cuarto, tenía una idea, era el momento de poner en práctica lo aprendido..

Sujetó firmemente a Albafica de la barbilla. El asco recorrió su cuerpo indefenso, como la lengua húmeda del espectro se deslizó por su rostro. Luego dejó la mano en su nuca.

_Veamos qué secretos ocultas... – de pronto sintió un leve pinchazo, algunas escasas espinas rojas se incrustaron en su mano, se las saco y estas se transformaron en sangre liquida.

_Eres el santo que domina la taumaturgia de la sangre, interesante, entonces debo tener cuidado con tu letal veneno.

Ella lo miró con odio, pero se sentía demasiado débil para poder condensar su sangre.

_¿Quién te lo ha dicho?

_Oh, básicamente nadie, no había que ser un genio para saber que eras un santo de athena aunque en un comienzo lo dude por tu aspecto, ahora quiero saber tu verdadero nombre – acercó su rostro al de la joven pero ella lo escupió con repulsión.

De nuevo el zumbido incesante.

_Dimelo!

_Albafika de Piscis… - dijo en un jadeo.

Miró obstinado a su presa. El zumbido se detuvo y fue reemplazado por un susurro amenazador.

_Es una lástima estropear un cuerpo tan hermoso.

Los dedos fríos de Orion se movieron por la piel de Albafika.

_Pero no me vas a infectar, así que pienso divertirme con tu melodiosa voz. -La perversión brilló en los ojos verdes-. Admiro tu valor, Albafika. En este momento es completamente inútil que tu compañero te encuentre ya que no tienes las fuerzas para hacer notar tu presencia.

Sus labios duros exigieron sobre los de Albafica, pero la joven se resistió, otorgándole una mordida defensiva y sangrienta.

_Voy a pasar un buen rato contigo. -Replicó con los ojos llenos de lujuria.

Se lamió el labio inferior y volvió a azotarle.

_¿No me darás al menos un sonido? Si lo haces sería amable.

El espectro se inclinó, acariciándole suavemente su cuello.

_Es una lástima que te hayas debilitado por la pérdida de sangre... no es tan divertido. -Luego desapareció y Albafika deslizó agradecida de nuevo en la oscuridad de la inconsciencia.

Cuando abrió los ojos nuevamente, tomó el entorno único y verdadero. Trató de incorporarse, pero no pudo. Y dejó de mirar a su alrededor para levantarse. Aturdida, miró al suelo y pensó febrilmente en poder liberarse. Su mente se tornó más despierta, sentía el ardor en la espalda herida.

Sintió la puerta, con una copa en la mano Orion permaneció de pie ante ella. Parecía disfrutar que Albafika debía elevar la mirada para él. Con una sonrisa burlona, le entregó la copa a la joven. Mientras la tomó debido al entumecimiento del brazo, derramó parte del contenido de la copa en el suelo.

Con una sonrisa lasciva Orion se inclinó hacia su prisionera.

_Pobre Albafika. Todavía incapaz de actuar, indefensa como una flor, si eres amable conmigo, tal vez te traiga otra copa.

Venganza.

El pensamiento invadió la cabeza de la joven, no podía pasar a ese bastardo por una muerte segura, pero le dejaría un lindo recuerdo.

_Por favor... -rogaron sus impresionantes ojos turquesas - Seré amable esta vez.

Confiado en la victoria los labios de Orion se acercaron a los suyos.

_Esta vez con más pasión... -susurró Albafika mientras lo comenzaba a besar.

Suavemente rozaron sus labios sobre la boca del espectro, sólo para repentinamente ajustarlos en su mejilla cerrando sus dientes en la carne, y su lengua saboreó el amargo sabor de la sangre el moreno grito automáticamente.

_¿No fue suficiente pasión para ti?

_¡Maldita puta! —gritó el espectro en total rabia se dirigía nuevamente su látigo para azotar a la joven cuando…

_No tienes suficiente hijo de puta?! -Irrumpió en la cueva Manigoldo sorprendiendo tanto al espectro como a Albafika.

_Llegó el santo de cáncer -dijo el espectro con su mejilla aun sangrando.

_Me encantaría darte un fin lento y doloroso pero necesito socorrer a mi camarada así que te exterminare rápido… - quedó a mitad de la frase – como carajos te llamas?

Albafika no sabía si reír o llorar ante tal situación, definitivamente Manigoldo era un cabezota hasta en las situaciones críticas.

_Aparte de débil, estúpido – dijo extendiendo su látigo – soy Orion de Abrahel de la estrella celeste de la agonía.

_Dejémoslo en Orion, ni muerto repetiría tu nombre, me volvería viejo, pero basta de charlas – Levantó su dedo hacia el cielo – Ondas Infernales!

De ese modo ambos desaparecieron, Albafika concentro su sangre y con sus espinas carmesí pudo cortar sus ataduras, se sentía débil pero ese no era impedimento para luchar, el portal seguía abierto aún.

Orion era realmente fuerte, estaba comenzando a fastidiarse, desistió del hecho de llevarse a Albafika al inframundo, la iba a exterminar, era algo personal pero primero debía encargarse del molesto santo de cáncer.

Lo tenía aprisionado con su látigo, el santo de cáncer era persistente pero si lograba empujarlo en los abismos de Yomotsu…

De pronto el látigo se corto en dos, no lo comprendía, que cosa tenía el poder suficiente para poder hacer tal daño?

_ Piranha Rose, poseen el poder suficiente para poder cortar o destruir cualquier cosa, sea lo que fuere.

_Aún tienes fuerzas para luchar? – no podía esconder su sorpresa – admiro tu coraje, Albafika de Piscis pero me hiciste el trabajo más fácil, te enviare a ti y a tu compañero al infierno.

_No puedes hacer ello siendo que ya estas derrotado – le dijo con tranquilidad.

_Que dem… - de su boca comenzó a brotar sangre, su cuerpo ardía por dentro.

_Mira tu pecho – allí se hallaba incrustada una rosa blanca con pequeñas venas rojas – Bloddy Rose, esta rosa drenara la sangre de tu corazón o en el peor de los casos hará que este reviente muriendo en el acto.

_Eres realmente fuerte… - cayó de rodillas no dejaba de toser sangre – pero mi señor me vengara.

_Sea quien sea, lo enfrentare y exterminare.

_El… te … matará –

De ese modo el espectro murió en las llanuras de Yomotsu.

Albafika estaba confundida con las últimas palabras de su enemigo, su mente se fue nublando, todo se fue a negro…

Cuando despertó se encontraba en los brazos de Manigoldo, aun ardía su espalda… espera, sangre en su espalda…

_Manigoldo! Suéltame.

_Veo que la bella damisela tiene los pulmones suficientes como para dejarme sordo – la bajo con cuidado.

_Gracias pero puedo sola – aun estaba debilitada por la anterior batalla.

_"Convencí amablemente" a un heraldo de Orion para que me dijera donde se encontraban las jóvenes secuestradas, afortunadamente no alcanzaron a llevárselas al inframundo.

_Eso me parece genial – le dijo Albafika, lamentaba profundamente las muertes acaecidas pero por lo menos los espectros sabrían que con los caballeros de athena no se juega.

Se hallaban los tres jueces del infierno junto a Pandora, gracias al dios del sueño hypnos habían localizado al próximo recipiente de hades, debían actuar rápido.

Un golpe sordo azotó la puerta.

_Pasen- dijo fríamente Pandora.

Entro un espectro del rango mínimo, su cuerpo estaba totalmente malherido y respiraba con dificultad.

_Ocurrió una tragedia!, en la isla Chronos.

_Esa zona está a cargo de Orión, uno de tus hombres Minos – dijo Radamanthys.

_Él está muerto… ella lo mató… - cayó al suelo tosiendo sangre, Pandora lo miro con asco y repulsión, Aiacos y Radamanthys ni se inmutaron, Minos se acercó pasivamente hacia el espectro.

_Ella… quien es ella? – estaba intrigado, una mujer que superara en fuerza a Orion? Eso tenía que verlo.

_Piscis…

Minos se dio cuenta que en la espalda del espectro fallecido se encontraba una rosa roja, debía ser el ataque mortal de Piscis.

_Piscis… Piscis , lo tendré en mente – dijo con una sonrisa lasciva, debía conocer a aquel Santo.