Capítulo 10: No ese idiota, no él.

-Naruto, despierta.

Abrió los ojos y tardó un rato en ubicarse. Es su cabeza seguía tumbado en el suelo con Sasuke pegado a él, pero lo que sus ojos veían era a Gaara que le zarandeaba intentando despertarle.

-¿Estás bien? –parecía preocupado. Los alumnos se estaban levantando de las sillas montando un gran alboroto. Miró a Gaara fijamente por unos segundos y después reaccionó-. Estas llorando.

Se tocó la cara y notó como sus mejillas estaban empapadas. '' ¿Por qué…?''.Rápidamente se secó los ojos con la manga de su sudadera naranja y miró el reloj. El recreo.

-Solo era un sueño… -susurró. Miró a Gaara y se levantó de repente-. Estoy bien –sonrió-, solo que anoche no dormí a penas y me he quedado dormido.

-Entiendo –Gaara le observó mientras Naruto recogía sus cosas y las metía de cualquier manera en la mochila para luego apresurarse a salir de la clase-. Naruto.

-Luego nos vemos. Voy... al baño.

-Escúchame. Ella no te gusta y lo sabes. No seas tan idiota por un momento y abre los ojos –se levantó y se acercó a él. Le miraba a los ojos como si pudiese ver a través de ellos y leer todo lo que estaba escondido en la cabeza del chico-. Ahora ve.

Le dio una palmada en el hombro y se alejó a paso lento. Naruto suspiró y fue hacia la puerta. Por un segundo se la quedó mirando, rememorando el sueño tan extraño que acababa de tener. Algo en él quería ver a Sasuke allí, pero no fue así. Sacudió la cabeza y salió de la clase. Todos estaban por los pasillos, riendo, apresurándose para llegar a la cafetería, cargando con sus mochilas y charlando. Antes de darse cuenta estaba buscando entre toda la multitud a Sasuke. Pero la que llegó fue Rin. Al verla a Naruto le dio un escalofrío y los nervios le hacían temblar.

-Hola, Naruto –dijo ella.

-Hey… Rin.

-Emh… ¿has tomado una decisión ya? –ella parecía incluso más nerviosa que Naruto y a él se le rompía el corazón por segundos.

-Sí… Verás… El caso es que… Ya hay alguien… que –tragó saliva-, bueno… me gusta. Así que… lo siento pero yo… no puedo salir contigo –bajó la mirada y se abrazaba el abdomen.

Las palabras salieron de su boca casi forzadas. Naruto no quería para nada a aquella chica pero se sentía muy culpable por rechazarla. Le parecía una chica adorable, guapa y buena persona. Pero nada de aquello podía cambiar su respuesta. Gaara había tenido razón, al final. Siempre la tenía. A Naruto no le gustaba aquella chica. Habían pasado años desde que habló por última vez con ella y, siendo sinceros, ni se hubiese acordado de ella si no hubiese vuelto a aparecer. Esa era la verdad y no podía cambiarlo. Aunque le rompiese el corazón a aquella chica no tenía otra opción.

-Lo entiendo –susurró ella-. Tenía que intentarlo, sin embargo –por primera vez le miró a la cara-. Tiene que ser una chica especial –dijo, con una suave sonrisa en los labios.

-Es…especial, sí.

-Me alegra haber podido hablar contigo de nuevo, Naruto. Espero que tengas suerte con ella. Hasta luego –susurró y se alejó de él.

Naruto se dejó caer en un banco e inspiró profundamente. No podía sacarse el sueño de la cabeza. ¿Todo lo que había dicho era cierto? Se sentía a punto de vomitar. Nunca había rechazado a nadie, siempre había sido al revés. Y se sentía extrañamente aliviado. Ella no parecía dolida y había reaccionado bien. Eso también le tranquilizó bastante.

Cerró los ojos y se los tapó con las manos.

''Ahora sólo queda aclarar qué diablos ha sido ese sueño. ¿Será verdad que me gusta? Joder… ¿Qué estoy haciendo?''.

-Hey, princesita, ¿te ha dejado plantada tu príncipe azul?

Naruto se destapó un ojo para ver a Sasuke parado delante suya, con las manos en los bolsillos, apoyado en una pierna y la mochila sobre un hombro. Esa posición tan típica suya. ''Mierda… hablando del rey de Roma…'', pensó Naruto antes de volver a taparse el ojo y suspirar.

-Adiós, Sasuke –dijo en un tono muy cortante. Oyó una risa y un suspiro.

-Vale, vale, lo siento. ¿Qué te pasa?

Naruto suspiró y le miró. No quería ni verle en aquel momento. Primero necesitaba tranquilizarse y pensar en cómo se sentía. Pero no tenía tiempo para eso así que decidió intentar disimular.

-¿Cómo lo haces? Rechazarlas constantemente, digo. ¿No te importa cómo se sientan? –miró en dirección hacia donde Rin había desaparecido-. Yo me siento fatal solo con una vez…

Sasuke dejó caer la mochila sobre el banco y se sentó junto a Naruto. Miraba a las personas pasar por delante de ellos, algunos les miraban y cuchicheaban, pero para otros ni existían.

-La verdad es que les hago un favor. Es mucho mejor ir con la verdad por delante que darles falsas esperanzas. Además ninguna de ellas me conoce de verdad. Ellas no me quieren a mí, sino al chico que creen que soy, el popular, el perfecto… -suspiró y puso una mueca irónica-. Prefiero no arruinarles esa ilusión infantil de sus cerebros.

-¿De verdad las crees tan tontas? –esa actitud de superioridad de Sasuke no le gustaba para nada a Naruto.

-Tontas no, ilusas. Soñadoras. No les intereso yo, sino esa posible fama de salir con un Uchiha. Tss –chistó-, ni que fuese tan estúpido para no darme cuenta de eso.

Naruto se le quedó mirando. '' ¿De verdad pasa eso? Yo nunca me lo habría llegado a plantear… Claro, pero yo no soy don popular aquí presente''. Sentía cierta lástima por Sasuke en aquel momento. ''Así que ser popular también tiene sus partes feas''. No podía dejar de preguntarse por qué simplemente no hacía lo que quería si tanto le molestaba que le vieran como un trofeo.

-¿Por qué no te comportas como un completo capullo delante de todos? No es como si te costara… -le miró por el rabillo del ojo-. Además así te dejarían en paz.

-Dime, Uzumaki, ¿tan horrible soy? -Sasuke miraba al techo, con los brazos apoyados en el respaldo del banco.

-¿Eh? –le miró un poco sorprendido. No se esperaba esa pregunta.

-Si todos me conocieran como tú me conoces, ¿dónde crees que estaría ahora? Si tan insufrible piensas que soy.

-Emmh… no, yo no pienso que seas insufrible… -susurró. '' ¿Estoy consolando a Uchiha? Vaya, se me ha ido la pinza del todo''.

-Pues no paras de repetirlo –Sasuke enarcó una ceja.

-Tú también mientes.

-¿Y eso qué quiere decir?

-No eres insufrible.

-Pero lo has dicho.

-Me lo pones difícil, idiota… -suspiró-. Cállate y escucha. Tu problema es ese egocentrismo tuyo que te sale hasta por las orejas. No sabes lo que molesta que te miren por encima del hombro.

-Aham, pero el problema es que soy mejor que muchos de aquí.

-Mira, yo solo te digo que eso me molesta. Ya puedes hacer lo que te venga en gana.

Naruto se levantó nervioso. ''No soporto a este idiota''. Cogió su mochila con brusquedad.

-Uzumaki –gritó Sasuke a su espalda. Naruto se paró y le miró-. ¿Por qué la rechazaste? Pensé que querías una chica guapa.

-Pensabas mal –fue lo único que dijo y se alejó a grandes zancadas de Sasuke.

Quería estar lo más lejos posible de él. Nada de lo que le pudiese decir en aquel momento sería bueno. Solo haría que estallara una pelea en medio del pasillo y con las ganas tan grandes que tenía de hundir su puño en la cara de Sasuke la cosa no habría acabado muy bien. Habrían acabado castigados seguro, y no le apetecía pasar una hora encerrado a solas con la causa de sus nervios.

Caminó rápido, chocándose con varias personas hasta desaparecer por las escaleras. Necesitaba aire, respirar. No le importaba saltarse la cuarta hora. Corrió por el pasillo de la cuarta planta hacia las escaleras de incendio y las subió de dos en dos hasta llegar a una puerta pequeña y pesada. La empujó hasta conseguir abrirla y salió afuera. Corrió hasta la barandilla dejando la mochila en el suelo de la azotea. Se agarró a la barandilla y respiró profundamente. Las ganas de vomitar eran terribles pero tenía que aguantarse.

-¿Naruto?

Una voz conocida le llamaba. Se giró para ver a Itachi. Al principio lo confundió con Sasuke, pero al verle desde cerca se tranquilizó. Pero no estaban solos. Junto a él había un chico alto y rubio que llevaba los colores de Akatsuki. Después, al fijarse mejor, vio que se estaban sujetando de la mano. Abrió los ojos de par en par y miró a Itachi, que le respondió con una sonrisa. Se despidió del otro chico con un beso y un abrazo y se quedó a solas con Naruto.

-Ese era Deidara –dijo al llegar a su lado. Se apoyó en la barandilla mirando como el rubio desaparecía por la puertecita y esta se cerraba con un estruendo a su espalda.

-Yo no sabía que tú… Bueno… -no sabía que decir. Naruto estaba algo en shock por lo que acababa de pasar.

-Ni yo tampoco. Pero bueno, al fin y al cabo, es la persona y no su género lo que amamos, ¿verdad? –se giró y miró hacia abajo y luego por encima de los edificios de Konoha-. Solíamos subir allí de pequeños –señaló el monte boscoso que se erguía al final del pueblo-. Deidara, Orochimaru, Kisame y yo. Una vez nos perdimos. Teníamos como seis o siete años. Y no nos encontraron hasta el amanecer. Estuvimos toda la noche alrededor de una hoguera contando historias y comiendo algunas cosas que llevábamos encima. Cuando nos encontraron estábamos durmiendo bajo un gran árbol. Nos dimos cuenta que si hubiésemos seguido caminando unos cinco minutos habríamos llegado al camino, pero era de noche y nosotros unos críos –suspiró y miró hacia el cielo-. De allí ha surgido lo de ''Akatsuki''. Fue idea de Deidara crear el club. Y bueno, veo que ha cobrado vida de verdad –sonrió ampliamente y miró a Naruto, que lo contemplaba como un niño al que le cuentan una historia para dormir.

-Deidara y tú… ¿solo erais amigos en aquél entonces, ¿no?

-No solo amigos. Yo no era muy sociable y él siempre intentaba hacer que me integrara en la clase. Se me pegó como una lapa, y acabamos siendo muy buenos amigos.

-Y ahora… ¿Cómo ha cambiado eso? –Naruto se sentía muy extraño por las preguntas pero necesitaba saber más.

-No ha cambiado para nada. Seguimos siendo muy buenos amigos. Solo que nos hemos dado cuenta de que sentimos mucho más que amistad. Pero eso no cambia mucho nuestra relación. Él sigue siendo el mismo trasto y yo demasiado soso, según me dicen.

-Entiendo…

Naruto se miraba las manos. Le estaban temblando. No podía creerse que tuviese envidia de aquellos dos. Pero en cierta manera ya lo sabía. Solo tenía que aceptarlo. '' Es la persona y no su género lo que amamos, ¿verdad? ''. Esas palabras retumbaron en su cabeza junto a la imagen de Sasuke. ''¿Podría ser que…? No, no ése idiota. No él''. Sacudió la cabeza con fuerza haciendo que varios mechones caigan sobre su frente.

-Sasuke ha cambiado un poco. Vuelve a parecerse a Sasuke que de pequeño jugaba contigo a las batallas. Tu compañía le viene bien para volver a ser él mismo –puso una mano en la cabeza de Naruto-. Gracias, Naruto.

-Pues conmigo es tremendamente estúpido, cansino, idiota… -apretó los puños-. No veo lo bueno ello.

-Ha vuelto a sonreír. A sonreír de verdad. Y a conversar aunque sea un poco –soltó una pequeña risita que le enjuveneció la expresión por un momento.

Naruto oyó el timbre de final de la cuarta hora. Miró a Itachi que volvió a clavar la vista en la montaña. Su expresión era de paz y tranquilidad, pero se le podía notar que se había sonrojado. ''Uchihas, que poco expresivos'', pensó Naruto.

-Yo me tengo que ir a clase… Hasta luego –dijo y se alejó de Itachi que le despidió con un simple saludo con la mano.

En verdad se sentía mucho más tranquilo. Los nervios se habían disipado y parecía tener más claros sus pensamientos. Mientras bajaba las escaleras hasta la segunda planta notó como la presión se iba poco a poco. Y se sentía más seguro. Pero a pesar de todo necesitaba hablar con alguien, necesitaba un consejo, algo que le ayudase a aclarar todo esto. Pero tendría que esperar a que acaben las clases.

-Tengo que hablar contigo –le dijo a Gaara nada más salir del instituto. Y éste, como si lo supiese todo, asintió y siguió a Naruto hasta su casa.