Granos, el calvario de las chicas
-¿Pero cómo fue?
-Estábamos paseando de camino a Hogwarts me dijo cosas muy bonitas y…
-¿Y os besasteis? –la interrumpió Eleanor.
-Sí –confirmó la castaña.
-¿y te gustó?
-Sí, besa bien, y después me dijo que si quería salir con él –añadió mirando hacia los terrenos de Hogwarts desde la ventana de su habitación.
-¡¿Y qué le dijiste?! –preguntó su amiga impaciente.
-Que me lo tenía que pensar.
-¿Y eso por qué?
-Porque no estoy segura de querer empezar una relación ahora.
En parte era verdad y en parte no. Olivia había estado pensando casi todo el tiempo que estuvo con Max en que George se había enfadado con ella por la cita. Había estado sopesando la posibilidad de que Eleanor tuviera razón y de verdad le gustara. Y esa opción no le disgustaba. El chico era guapo, gracioso y aunque no siempre había sido simpático con ella, había algo en él que la hipnotizaba y hacía que se pusiera nerviosa. Subconscientemente estuvo replanteándose no volver a quedar con Max por el pelirrojo pero esa idea se borró de su mente al día siguiente.
Esa mañana de domingo se levantó un poco tarde ya que le había costado dormirse por los acontecimientos de su día en Hogsmeade. Eleanor y Hermione ya se había ido por lo que se vistió rápido y bajó a desayunar. Había decidido esa misma noche decirle a Max lo mismo que le había dicho a su amiga, que no estaba preparada aún para volver a tener un novio tan rápido. Pero cuando estaba pasando por el pasillo del cuarto piso oyó un ruido raro en una de las aulas por lo que decidió acercarse a mirar que era y lo que vio la dejó sin palabras.
George y Katie Bell estaban en una situación muy comprometida. Ella estaba subida en una mesa del aula mientras que él estaba de pies. Ambos estaban abrazados y la ropa escaseaba. Se giraron al oírla abrir la puerta y ella solamente dijo un simple "perdón" mientras se iba corriendo de allí sin dar tiempo a ninguno de los otros dos a reaccionar.
Había sido una tonta por pensar que a George le podía gustar ella de una forma más profunda, a él le gustaban todas y ya está. Lo único que quería era, bueno, lo que ella acababa de ver. Así que decidió en ese momento y sin pensárselo mucho decirle que sí a Max. Le encontró en el vestíbulo saliendo del Gran Comedor con dos de sus amigos.
-¿Podemos hablar un momento? –preguntó apresurada y casi sin aliento pues había seguido corriendo para huir lo más rápido posible de la situación con la que se había encontrado.
-Claro –respondió éste y se despidió de sus compañeros con un gesto en la mano.
Ella le cogió de la mano y le guio hasta el primer piso en el mismo aula donde le había contado la discusión que había tenido con Draco. Y sin decirle una sola palabra más le besó.
Así es como Olivia llevaba más o menos un mes saliendo con Maximiliam Crawford. Ya había llegado noviembre y los miembros de los otros colegios llevaban una semana en Hogwarts. En la selección a la que su novio se había presentado habían salido Cedric Diggory de Hufflepuf y para sorpresa de todos Harry Potter que seguía negando que él hubiera puesto su nombre en el Cáliz de Fuego a pesar de que poca gente le creía. Eso conllevó a que los miembros de casi todas las casas estuvieran contra los de Gryffindor y a bromas constantes hacia Harry. Por su parte, Olivia nunca se había llevado con él pero le daba pena ya que parecía haber perdido la amistad con su mejor amigo pues no se le había vuelto a ver con el pelirrojo.
Casi todo el rato se lo había pasado con Eleanor y Hermione estudiando en biblioteca y en la sala común. Quedaba con Max sobre todo después de cenar para dar una vuelta por el patio interior o simplemente se quedaban en algún banco del pasillo hablando y algunas veces iban al viejo aula.
Ya estaban a principios de noviembre y el frío era más que notable. Se habían quedado solas en la habitación pues sus amigas ya habían bajado a desayunar. Olivia se acababa de duchar y se estaba echando su crema por la cara cuando Eleanor que estaba en la habitación pegó un grito asustándola. Al salir corriendo vio la cara de su amiga cubierta por pústulas de pus y granos.
-¡¿Qué ha pasado?! –exclamó Olivia con cara de asco mirando a su amiga que se estaba mirando al espejo horrorizada.
-¡Dímelo tú! ¡Me he echado tu crema! –le gritó su amiga horrorizada.
-Es imposible que haya sido mi crema… -empezó a decir Olivia cuando vio como a su amiga los granos se le estaban extendiendo por todo el cuerpo- ¡Por Merlín! ¡Mira tus brazos!
-Me está picando todo el cuerp… -pues Eleanor no pudo acabar la frase ya que Olivia se había ido corriendo a lavar la cara al notar que la picaba y al mirarse al espejo del baño vio que a ella le estaban empezando a salir granos también.
-Esto no ha podido ser mi crema, me la he echado miles de veces –dijo intentando relajarse para pensar con frialdad la situación- esto ha tenido que ser obra de alguien –dijo mientras cogía el bote de la crema y la olía- sí, ésta no es mi crema.
-¿Crees que han sido Lavender o Pavarti? – preguntó Eleanor ceñuda o eso era lo que intentaba ya que tenía la cara tan llena de granos que no podía fruncir el ceño.
-No lo creo –contestó Olivia pensativa pues aunque no se llevaban especialmente bien con ella, no creía que fueran capaces de hacerlas eso-. Esto es obra de Imelda y Parvati.
-Es imposible –respondió su amiga- no han podido entrar en la sala común.
-Habrán pagado a alguna chica de primero para que lo haga –comentó la castaña mientras miraba como la empezaban a salir a ella granos también por el cuerpo con asco-. No sería la primera vez.
-¿Y qué hacemos ahora?
-Tenemos que ir a la enfermería.
-¡Ni loca salgo de aquí así! –se negó Eleanor que seguía mirándose al espejo aunque ya casi no se la veía la cara por los granos.
-Si no salimos ahora, empeorará. Además, ya ha empezado la primera hora por lo que no habrá nadie en los pasillos -añadió Olivia-, si nos damos prisa, llegaremos antes de que terminé la clase y no nos verá nadie. Estoy segura de que su plan era que nos salieran los granos en el Gran Comedor pero al menos en eso hemos tenido suerte.
-Está bien pero apresurémonos. No quiero que Fred me vea así.
-Yo no quiero que me vea así nadie.
Se vistieron rápidamente ya que aún llevaban el albornoz y cogieron un pañuelo para cubrirse la cabeza y parte de la cara. Bajaron a la sala común donde como habían predicho no había nadie y salieron por el retrato. Pero cuando estaban ya llegando a la enfermería se encontraron con Lee que iba corriendo y al verlas pegó un grito y se las quedó mirando horrorizado.
-¡Lee! –exclamaron ellas al unísono.
-¿El? ¿Oli? –preguntó el sorprendido.
-¡No me mires! –le pidió Eleanor mientras se ocultaba tras el pañuelo.
-Lee Jordan ni se te ocurra decirle a nadie que nos has visto –le ordenó Olivia mientras cogía a su amiga del brazo y echaban a correr hasta la enfermería.
Llevaban en la enfermería cuatro horas. La enfermera Pomfrey les había echado un ungüento y poco a poco los granos habían empezado a desaparecer aunque les dijo que no desaparecerían por completo hasta que hubieran pasado 24 horas. Pensaban que estaban seguras allí ya que si Lee no se chivaba nadie sabría que estaban así y no les verían con ese aspecto tan horrible pero de pronto irrumpieron en la enfermería los gemelos que al verlas no pudieron parar de reír mientras ellas les miraban ceñudas y sonrojadas (Eleanor medio tapándose con la sábana de la camilla).
-Y una vez me dijiste a mí que parecía un orco –se carcajeó George mientras la miraba.
-Muy gracioso, Weasley –contestó Olivia enfadada.
-¿Le dijiste que era feo? –preguntó Fred que seguía con una sonrisa en la boca aunque había parado de reírse.
-Sí, Fred. Tú eres el guapo de los dos –confirmó Olivia con una sonrisa triunfante acordándose de las continuas peleas que tenían los gemelos por ser el más guapo.
Para su sorpresa se había empezado a llevar muy bien con Fred que ya era novio oficial de su amiga. Y solía pasar bastante rato con él, George, Lee y Eleanor. Aunque con George no había vuelto a estar a solas y no había comentado nada del suceso que ella presenció, la mayor parte del tiempo estaba con Katie besuqueándose. Cada vez que le veía con ella se le revolvía algo en el estómago y la daban ganas de arrancarle el pelo a la chica por lo que intentaba no encontrarse con ellos e ignorarles la mayor parte del tiempo.
-¿Has oído George?, Oli opina que yo soy más guapo –picó Fred a su gemelo mientras le daba un codazo.
-Solo lo dices porque estás enfadada –repuso George que ya no sonreía tanto y la miraba también ceñudo.
Fred y Eleanor, que ya había salido de debajo de las sábanas, se miraron confirmándose que su hermano y su amiga respectivamente se gustaban aunque no lo iban a reconocer nunca en voz alta.
-El, ¿Quién os ha hecho esto? –preguntó Fred mirando a Eleanor que se estaba poniendo cada vez más roja aunque por los granos apenas se le notaba.
-Oli cree que han sido Imelda y Pansy –dijo la chica mientras miraba a su amiga.
-No lo creo, estoy segurísima –confirmó Olivia-. Es su forma de actuar.
-¿Y qué hicieron exactamente para dejaros así? –preguntó esta vez George mientras señalaba a Olivia y ésta le fulminaba con la mirada.
-Cambiaron el contenido de un bote de crema para la cara –le explicó Eleanor.
-¿Y cómo os pensáis vengar? –preguntaron los gemelos al unísono con una sonrisa traviesa.
-Aun no lo hemos pensado…
-Nosotros tenemos una idea.
