¡Y llegamos al capítulo diez! Recuerden, volví a subir los capítulo modificando ciertos detalles y agregando otros para darle un poco más de coherencia y menos OoC. Esta historia tiene ya hasta secuela así que no les recomiendo ni entrar a ella ni leer los reviews anteriores, para evitar spoilers.
¡Gracias a los que me dejaron mensaje y me pusieron en sus favoritos, se les agradece de todo corazón!
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, únicamente a Joanne K. Rowling, la maravillosa creadora de Harry Potter, ni sus personajes ni nada es mío, solo escribo para mi diversión.
—¿Hermione?— Remus Lupin puso una mano enfrente de la chica al ver que ésta no reaccionaba y se quedaba mirando el vacío.
—¿Qué sucede Remus?—preguntó la chica, volteando a verlo con una sonrisa tensa.
—Eso iba a preguntarte, has estado actuando muy extraño desde...—Remus volteó a ver a su alrededor, disimuladamente, y se acercó más a Hermione, susurrándole—, desde que James te...
—¡No lo digas!—gritó Hermione, sobresaltando al joven y a varios que estaban a la redonda, estudiando en la calmada y solitaria biblioteca. —Solo no lo menciones, ¿quieres?—La chica apretó más la pluma y comenzó a escribir furiosamente en su pergamino—. Fue un incómodo error y jamás, nunca, va a volver a pasar...
—Hermione...
—¿Qué?—le espetó la aludida de malhumor.
—Llenaste tu pergamino de tinta—dijo Remus, sereno.
—Ah...—Hermione desapareció la tinta con un movimiento de la varita y soltó un suspiro de abatimiento.—Lo siento, es sólo que me siento muy estresada esta noche.
—¿Es por James?—adivinó Remus, escribiendo en su pergamino—, podrías hablar con él, ya sabes...
—¡No es por James!—exclamó la chica, enojada. —¿Quieres dejar de mencionarlo?
—Como quieras—Remus ocultó una sonrisa y volvió a escribir en su pergamino, enumerando los beneficios que tenía los hechizos no verbales.
Estuvieron cerca de diez minutos en silencio, cada quien sumido en sus propios pensamientos, cuando Hermione oyó una voz conocida.
—¡Lunático!—El aludido y Hermione voltearon al mismo tiempo para encontrarse con Sirius y James, ambos esbozando una sonrisa de oreja a oreja, acercándose hasta donde ellos se encontraban. La chica volvió a fijar la vista en su pergamino, fingiendo estar muy ocupada escribiendo, y así ocultar su profundo sonrojo al ver como James le sonría, pícaro.— Ayúdame con los deberes...
—No voy a dejarte copiar, Canuto—respondió Remus—. McGonagall ya sospecha de mí al ver tus trabajos.
—Oh, vamos, no seas marica y ayuda a un buen amigo, Lunático—intervino James, sentándose al lado de una Hermione que miraba su pergamino como si la vida le fuera en ello.— Hola Hermione—añadió con tono de voz más grave y maduro.
Hermione dejó escapar un gruñido y, tomando sus cosas rápidamente, salió de la biblioteca abruptamente.
James y Sirius se quedaron viendo el lugar en donde la chica había estado anteriormente, confundidos, y miraron a Remus, pidiendo una explicación lógica.
—No me pregunten a mí—dijo Remus, sin dejar de escribir en su pergamino—, ha estado rara desde ...
—Desde lo del viernes—adivinó James, sonriendo—. Ya decía yo que algo pasaba con ella.
—¿Algo?—repitió Sirius, bufando—. Se está pareciendo cada vez más a Evans, tío, con ese temperamento que se carga.
James volteó a mirar a Sirius, estupefacto, y soltó una carcajada.
—Vamos, apresúrate que debemos entrenar para el próximo partido de Quidditch.
Hermione caminaba silenciosamente y trataba de pasar inadvertidamente en los pasillo cercanos a la cocina. Se había hecho un encantamiento desilusionador y después de pasar varios días leyendo e investigando, supo donde quedaba exactamente la sala común de Hufflepuff. Se colocó en un rincón solitario y esperó varios minutos, hasta que un chico de segundo año, golpeando varios barriles (siguiendo el ritmo de Helga Hufflepuff) y con ello provocando que una puerta apareciera.
La chica se apresuró a seguir el paso del chico y así poder entrar a la sala común, pasando inadvertidamente. La chica miró con asombro a su alrededor; la pared era de ladrillos y tenía incrustados varios barriles como decoración (algunas servían de ventanas, también contenía varias repisas en donde descansaban cactus y plantas (en las que sus ramas danzaban), una enorme chimenea (en forma de barril) enmarcaba el cuadro, dando una sensación de calidez y sencillez.
Hermione agradeció el hecho de que nadie se encontrar allí al ser la hora de la cena y miró a su alrededor, intentando encontrar algo que definiera a la casa de Hufflepuff. Sonrió al ver la pintura de la fundadora de la casa encima de la chimenea, esmeradamente pintada y colocada en un marco que sintonizaba con la decoración, y caminó hacia ella, intentando causar el menor ruido en el suelo de madera. La joven tanteó la pintura, intentando encontrar algo, pero fue en vano, no había nada anormal en ella.
¿Y ahora qué?, pensó, desalentadoramente. Nada estaba saliendo como ella lo había estipulado y aquello la ponía de nervios.
Miró a su alrededor, un poco más preocupada de tener que encontrarse con alguien y que la pudieran perjudicar gravemente. Hermione se sobresaltó al oír como alguien bajaba las escaleras y la joven se apresuró a retroceder a un rincón oscuro. Miró como una chica salía de la sala común, musitando para sí misma, y Hermione al mirar a su derecha tuvo ganas de reírse por haber sido tan tonta.
No se había percatado de la pequeña y modesta estatua que mostraba un tejón esculpido esplendorosamente. La chica se apresuró a ir a la estatua y comenzó a tocarla, esperando encontrar el pergamino y marcharse cuanto antes. ¡Bingo! Hermione esbozó una completa y amplia sonrisa al ver como un pergamino estaba escrupulosamente metido en un orificio.
Lo desenrolló, ávidamente, y sintió como la felicidad y esperanza que había sentido apenas unos segundo antes, se esfumaban por completo. El pergamino estaba escrito en unas runas de las que la chica nunca había visto en su vida.
Había estado refundida en la biblioteca desde semanas, únicamente salía para comer e ir clases. Hermione estaba más cerca que nunca de poder regresar a su tiempo y estaba empecinada a traducir el pergamino a como fuera. El estar entre los libros la ayudaba además de esconderse de James y evitarlo sin ser tan evidente.
No había podido dejar de pensar en aquél beso que había dejado una marca imborrable en la chica. Su sensatez le aconsejaba a cada momento el evitar contacto con James Potter y evitar sentir alguna otra cosa hacia él. ¡Por Merlín! ¡Era el padre de su mejor amigo! El mero pensamiento debería de darle asco pero era imposible que alguien con el físico y carisma del joven pudiera causar repugnancia.
¡Sí tan solo fuera parecido a Harry! James Potter era la antítesis de lo que era su mejor amigo. El primero era divertido, travieso y no dejaba de coquetear con cualquier chica con la que se le acercara, mientras el segundo siempre tenía una carga encima que no lo dejaba divertirse como cualquier otro joven. Hermione no podía evitar sonreír o sonrojarse al oír como James
Por ello siempre se concentraba en los enorme volúmenes que tenía de Runas Antiguas y así poder evitar pensar en lo bien que besaba James Potter o como se sentía molesta al verlo coquetear con Lily o alguna chica todos los días. Hermione se sentía tan culpable al mirar furtivamente al joven al tener clases juntos y sentir como algo en su estómago revoloteaba furiosamente cuando él la sorprendía y le sonreía abiertamente.
Hermione entró a la sala común, después de varias horas de estudio y miró con sorpresa como ésta se hallaba llena de gente celebrando y festejando a lo grande, con botellas de cerveza de mantequilla en la mano. Y recordó que Gryffindor jugó contra Ravenclaw, y a juzgar por el ambiente que se respiraba, habían ganado a lo grande.
La chica comenzó a caminar con dirección al dormitorio de la chicas, evadiendo los intentos de sus compañeros de arrastrarla a la fiesta y tomar una cerveza de mantequilla. Hermione realmente no tenía cabeza en ese momentos para ponerse a festejar y menos con la desagradable visión de un James Potter siendo engullido por una marea de chicas.
Soltó un suspiro de abatimiento y se obligó a caminar a su destino, pero un brazo le impidió avanzar. La chica alzó una ceja al ver como Sirius le jalaba la muñeca y esbozaba una sonrisa coqueta.
—¿A dónde crees que vas?—preguntó él, alzando una ceja y pasándole un brazo por sus hombros.
—Estoy cansada, Sirius, por favor suéltame.
—¿Por qué te cuesta tanto trabajo divertirte? ¿Es qué acaso no puedes dejar de lado los estudios y divertirte al menos una vez al día?
—Sirius...
—¿Al menos te tomarías una cerveza de mantequilla? ¿Por favor?
El chico le sonrió abiertamente, dejando ver su enorme sonrisa con sus dientes perfectamente blancos, y Hermione maldijo internamente el que el joven fuera tan malditamente apuesto, al sentir como sus mejillas se ponían rojas.
—Vale, bien...—Suspiró la chica y se dejó arrastrar por el torbellino de diversión y risas que tenía frente a ella.
—¿Eso es Whisky de fuego?—preguntó Hermione con una ceja alzada, al ver el vaso que le tendía Sirius, sonriente y feliz.
—¡Oh, vamos, Hermione!, ¡anímate!, un vaso no te hará daño—Y entregándole el vaso, el joven se escabulló de su vista, dejándola en medio de una multitud de adolescentes ebrios que bailaban divertidamente.
—¿Perdida?—Una voz muy conocida la hizo voltearse y soltar un suspiro.—¿Por qué me evitas?
James Potter. Parado varios centímetros delante de ella, mirándola, más bien examinándole el rostro, como si quisiera saber lo que pensaba. Como si fuera importante para él saber lo que ella opinaba.
—No lo hago,—Evadió su mirada y miró su vaso, con el ceño fruncido—Perdona, voy a tirar esto.
—Y vuelves a hacerlo de nuevo.
—¿Hacer qué?
—No quieres enfrentar el hecho de que me besaste y te gustó.
Hermione se aproximó a él, mirando a su alrededor para ver si alguien había oído aquello, y se encaró al joven, desafiándolo con la mirada.
—¿Qué?
James la miró petulante.
—Es obvio que te gusto y no quieres admitirlo, Hermione.
Hermione se acercó más a él y detectó cierto olor a Whisky de fuego en el aliento de James. Se preguntó como podía estar ebrio y seguir hablando con perfecta fluidez.
—Eso no es cierto...
—Ambos sabemos que estás mintiendo Hermione. Te gusto.
El cuerpo de James chocó con el de ella y la dejó sin réplica. Sus brazos la envolvieron en un atmósfera cálida. Hermione evitó la mirada fija de James, pero las manos de él, alzando su mentón, la hicieron mirarlo con las mejillas rojas. Sentía su cara arder cuando James la besó suavemente. Como si le quisiera dejarle claro que a él también le gustaba besarla.
Y entonces despertó.
Hermione soltó un gruñido al oír como Lily la llamaba para que bajaran a desayunar. Rodó en la cama, tallándose los ojos y enfocándolos con lentitud. Recordó como la noche anterior, después de irse de de la biblioteca, se había encontrado conque la sala común festejaba el triunfo de Gryffindor.
También recordó el Whisky de Fuego que Sirius le había dado y como ella, cansada, lo había dejado en una mesa y había subido a acostarse. Aburrido y patético. Hermione soltó un suspiro de cansancio y se acordó que era domingo y debía investigar aún más sobre el mensaje de runas.
—¿Vienes a desayunar, Hermione?—la voz de Lily volvió a sus oídos.
—En un minuto.
Y la chica deseó, por un segundo, que James la besara como en su sueño.
Regulus Black caminaba por los estantes de la biblioteca buscando algo que le ayudara con sus deberes de Aritmacia. Caminó por varios minutos, hasta que algo, o específicamente alguien, le llamó la atención. Era aquella chica Bennet.
El joven no era estúpido, sabía muy bien que aquella chica no estaba en Hogwarts anteriormente. El problema era que no sabía porqué demonios estaba tan obsesionado con descubrir aquél rompecabezas que era Hermione Bennet.
La miró con una pila de libros, todos de runas antiguas y se preguntó desde cuando alguien estaba tan emocionado de descifrar runas de hace mil años. A menos que estuviera trabada con algo y no pudiera traducirlo.
Regulus esbozó una lenta sonrisa: tenía un plan e iba a ponerlo en marcha. Caminó hacia el escritorio donde la chica estaba sentada, leyendo un grueso libro, al mismo tiempo que anotaba varias palabras en un pergamino.
—Hola.—Regulus se sorprendió de que su voz sonora tan casual y amable.
Hermione alzó su cabeza y enarcó una ceja, confundida.
—¿Qué haces aquí?
—Solo paseaba y ví que tenías algunas problemas con esto—Señaló el pergamino y se recargó en la mesa para ver más de cerca los pergaminos—, así qué quieres descifrar esto, ¿eh?
Hermione lo miró con fastidio y le quitó el pergamino de sus manos.
—¿Importa? Trato de trabajar y tú únicamente estorbas...—Hermione comenzó a decir, tapando rápidamente su pergamino y levantándose de la mesa. Regulus se le quedó mirando fijamente y arqueó una ceja, sorprendido.
—¿Te molesta mi presencia?—preguntó, acercándose más a ella, tanto que el joven pudo observar unas pequeñas pecas en el rostro de Hermione, quien se ruborizó y se alejó de él, chocando con la mesa.
—Aléjate de mí, Regulus...—Hermione lo rodeó y comenzó a caminar a la salida de la biblioteca. Se dio cuenta que había atraído las miradas de algunos curiosos a su alrededor.
No quería dejar que Regulus Black se metiera en su vida y mucho menos en las circunstancias en las que se encontraba. Lo menos que le faltaba era lidiar con un confundido chico de quinto año que estaba a punto de ser mortífago.
Regulus se quedó mirando como Hermione salía de la biblioteca como si un dementor la estuviera persiguiendo y se preguntó si su querido hermano mayor le habría dicho algo al respecto de él. Tal vez le mencionara el hecho de que era candidato a mortífago y eso la hubiera espantado.
"Lástima", pensó el joven, regresando a su mesa y comenzando a hacer los deberes, "Bennet tiene más cerebro que algunas compañeras de su curso, por no mencionar el cuerpo que se cargaba".
—¿Y James?—preguntó Hermione al no verlo sentado junto a los Merodeadores en el desayuno aquella mañana. Observó como Sirius y Remus intercambiaban una mirada, antes de que el segundo le respondiera.
—Su padre tuvo una recaída y él fue a casa por el fin de semana—respondió Remus, serio.
—¿Se encuentra bien?—intervino Lily, quien había estado escuchando la conversación a hurtadillas e ignoró la mirada que le lanzó Sirius.
—Como crees, Evans...—ironizó Sirius con molestia—: Si solamente tuvo un ataque a su edad, nada grave...
—Sirius—intervino Remus.
—¿No puedes dejar de ironizar ni siquiera en estos momentos, Black?
—No si alguien formula preguntas estúpidas.
Hermione intervino antes de que Lily contestara. El verlos pelear le produjo nostalgia al darse cuenta de lo parecida que era su relación como la de ella y Ron.
—Seguramente James va mandar una carta si pasara algo...—Hermione miró a Remus—: ¿No ha carteado?
—Prometió hacerlo si pasara algo—intervino Peter, quien había estado inusualmente callado.
El resto del sábado, Hermione se volvió a refugiar en la biblioteca. Debía descubrir el significado de aquél pergamino, pero por alguna poderosa razón, su mente no la dejaba trabajar en paz sin que el rostro de James se le apareciera constantemente.
Querido James:
Me enteré sobre tu papá y espero que todo este bien en tu casa.. Mándale saludos a tus papás de mi parte
Mis mejores deseos,
Hermione
.
Hizo bolita la carta y comenzó a escribir en un pergamino de nuevo.
James:
Espero que todo esté bien...
Besos,
Hermione.
Volvió a hacer bolita el pergamino y dio un bufido. Sabía que cualquier intento de acercarse a James estaba prohibido después del beso, consciente o inconsciente que le haya dado. Se dirigió a la sala común evadiendo al Gran Comedor, debía descansar después de haber estudiado como loca el significado del papel. Identificó rápidamente a los Merodeadores, quienes se hallaban sentados alrededor del fuego. Se sentó al lado de Sirius que tenía una carta y un rostro pálido.
—¿Es de James?
Sirius le tendió la carta por respuesta; Hermione comenzó a leerla...
Canuto,
Se ha ido y me quedaré una semana con mamá...
James
Pd. Avísale a los demás.
—Sirius...—La voz de Hermione era vacilante y se acercó al joven, pero éste se alejó de ella.
—No...—El se volvió a sentar en el sillón y Hermione se quedó mirando la escena sin saber qué decir. Soltó un suspiro y subió a su dormitorio con un doloroso nudo en la garganta y en el estómago.
El regreso de James a Hogwarts fue algo ampliamente comentado por el Gran Comedor. Se había esparcido el rumor de que el papá del chico había fallecido y cuando Potter cruzó el Gran Comedor aquella mañana, un surtido de comentarios surgieron a su alrededor. Hermione tuvo una sensación de déja vu al verlo entrar con el rostro serio y los murmullos acompañarlo hasta su sentarse junto al resto de los Medeoradores; era como si estuviera viendo a Harry entrar después del suceso de Cedric Diggory. La misma delgada cara surcada de una pena y madurez que no habían tenido anteriormente.
Hermione no se había dado cuenta de que se había quedado mirando a James con la boca ligeramente abierta hasta que Lily la zarandeó ligeramente del brazo.
—¿Hermione?
—¿Hum..?
—Te estaba preguntando sobre el ensayo de Transformaciones, ¿lo hiciste?
Hermione desvió su mirada de James y miró a Lily, confusa.
—¿Qué?
—El ensayo de Transformaciones—respondió la chica, divertida—, ¿lo tienes?
—Eh...—Tardó varios segundos en comprender y se apresuró a decir—:, sí, es decir, no... Lo dejé en la sala común.
—Estás más distraída que de común, Hermione— intervino Remus, con una sonrisa en los labios.
La aludida hizo una mueca de enfado y se concentró en comer su desayuno. Sin embargo, no dejó de mirar de reojo a James de vez en cuando.
—¿Sigues sin poder resolverlo?—La escurridiza voz de Regulus Black se filtró en donde Hermione se encontraba sentada en la biblioteca.
—¿Sigues metiéndote en la vida de los demás?—replicó Hermione, con un deje de diversión e irritación en la voz. Soltó un bostezo y lo miró. Alto, despeinado y con un elegante movimiento, Regulus se sentó a su lado sin pedirle su permiso.
—Sé lo que significa y por lo tanto hay algo en eso que me preocupa...
—¿Cómo lo sabes?—Hermione lo miró, confundidad.
Él señaló el pergamino.
—Mis padres, antes de que fuera a Hogwarts, nos pusieron tutores a Sirius y a mí; está es una lengua muerta en el mundo mágico, que afortunadamente la biblioteca Black tiene un gran conocimiento acerca de ella.
—¿Así que tendría que ir a la biblioteca Black para encontrar el significado de lo que está escrito aquí?—La voz de Hermione era escéptica y burlona.
—Afirmativo, pero te daré una pista—Regulus se inclinó hacia ella y le señaló el pergamino nuevamente—, lo que aquí te dice es sobre la paradoja de los viajes del tiempo. Así que he tenido varias teorías al respecto de porqué tendrías el pergamino.
Hermione se quedó helada y Regulus continuó.
—La primera, y creo que es la más razonable, sería que estás locamente obsesionada con los viajes del tiempo y deseas hacer una teoría acerca de ello; la segunda...—La miró fijamente y sonrió—: es que tú tienes algo que ver con un viaje en el tiempo.
—¿U-un viaje en el tiempo?—balbuceó la chica, sintiendo como su corazón latía rápidamente—, no sé de qué me hablas.
—Específicamente, del hecho de que o vengas del pasado o...—Hermione lo miró asustada—, del futuro.
—¡No es cierto!—El chillido de Hermione equivalió a una confesión y Regulus la miró sorprendido.—No sé qué demonios tratas de hacer pero no es divertido, ¡en lo absoluto!
Hermione recogió sus cosas y se apresuró a salir de la biblioteca, como si un mortífago la estuviera persiguiendo. Regulus se quedó pasmado mirando como la chica huía y respiró hondamente.
Así que del futuro, ¿eh?
¡Hola personas que están leyendo esta historia después de tanto tiempo sin actualizar! Perdón por no conectarme en tanto tiempo pero no he tenido tiempo para nada en lo absoluto. ¡Lo siento! ¡Gracias a todas aquellas que me dejaron review! Y por cierto, Amantedelacomida, tienes mucha razón con respecto a la historia original. Era un lío y sin embargo, sigue siendo todavía un lío, al menos uno no tan líoso y OOC, por la temática de viajes en el tiempo.
Es algo difícil ponerme a pensar que haría Hermione Granger en el pasado y todo eso, pero espero dar lo mejor y no ser tan repetitiva con las otras historias que hay sobre la temática. De todas formas espero que les haya gustado el capítulo y si ven un error por favor díganlo sin pena y con fe. ¡Espero sus reviews acerca del capítulo!
Besos, y hasta la próxima actualización,
MarianaMasen.
