Capitulo X
Descubriendo mi pasado
Decir que estaba molesta era poco, pero tenía que mantener la calma y no perder los nervios porque el imbécil estuviese molestando. Ya estaba cansada de Edward así que decidí buscar en algunos de los libros de Ángela para ver si podía conseguir algún hechizo que me ayudara a alejar a Edward de mí. Encontré para poner una especie de muro alrededor de la casa para que no puedan entrar nadie que yo no desee, también encontré uno donde decía que no podían escuchar nada de lo que se hablara dentro de la casa. Había encontrado otro pero no estaba segura de usarlo. Se trataba de un hechizo para hacerte olvidar la memoria. Cuando Damon me hablo del hechizo de que hablaban mis padres sabía de qué tipo de hechizo se trataba, ya que era el mismo que pensaba hacer con Edward, lo que realmente me asustaba era las memorias que había perdido. Podía haber hecho algo realmente malo con mis poderes y por eso mis padres me hicieron eso.
–Isabela, ¿cariño te encuentras bien? – dijo Damon sacándome de mis pensamientos.
–Si, solo estaba pensando en algo, ¿me harías un favor? – el asintió – sostenlo, voy a acabar con toda esta mierda.
Damon sujeto a Edward muy fuerte casi podía escuchar su cuerpo rompiéndose. Empecé a recitar las palabras del hechizo, necesitaba concentrarme. El hechizo consiste en que tienes que recitar el hechizo mientras piensas en lo que quiere que olvide la persona a la cual se lo realizas. Edward olvidaría que en algún momento dado nosotros "fuimos novios". Se olvidaría de mí. Edward gritaba y se retorcía en los brazos de Damon y eso me preocupaba, ¿si él estaba sufriendo a causa del hechizo eso quería decir que yo también pase por lo mismo?
Termine el hechizo y Edward quedo inconsciente en los brazos de Damon. Esta en shock no sabía si de verdad mis padres a habían hecho pasar por eso.
–¿Qué hiciste Isabella? – pregunto Damon
–Le borre la memoria. No recuerda que alguna vez estuvimos juntos. – dije – ¿podrías llevarlo a donde los Cullen? Te estaré esperando en mi cuarto.
Sin más me di la vuelta y camine hacia la casa. No quería ver a nadie en estos momentos. Solo pensar que Charlie y Renee me hicieron pasar por eso me rompía el corazón. No paso más de 15 minutos y ya Damon había regresado y me tomo en brazos apretándome a su cuerpo para que no pasara ni el aire que nos rodeaba.
–Por favor dime que tu no sufriste eso mismo. Por favor dímelo.
–No sé si yo sufrí eso, no sé si yo también pase por lo mismo. Pero si Charlie y Renee me hicieron pasar por todo ese dolor yo…– las lagrimas comenzaban a salir. No quería seguir sufriendo. Ya no quería más dolor en mi vida.
–Charlie se está acercando. ¿en serio quieres encáralo sola? No quiero dejarte sola después de que descubrimos eso.
–Sí, quiero encáralo yo sola. Ya basta de que él me ignore. Es hora de que me diga qué demonios está pasando en mi vida.
–Está bien, no me gusta nada de esto, pero estaré esperando aquí arriba, solo llámame ¿está bien? – asentí con la cabeza.
Cuando estaba bajando las escaleras Charlie estaba colgando sus cosas. Su cara de preocupación al verme me decía que nada iba bien.
–Hola Charlie – ya no sentía que podía decirle papa, ya no se merecía eso.
–Bella, ¿Qué haces despierta? Te hacia durmiendo.
–Lo sé, si pensaras que estaba despierta no hubieses venido hoy, después de todo ese es el plan ¿no? Ignoremos a Bella para no contarle que vamos a llevarla hacia una bruja.
–No sé de que hablas. – dijo caminando hacia la cocina. Lo detuve, no quería usar mis poderes con Charlie, aun lo quería, pero no me dejaba otra opción. Lo paralice y lo mande directo al sofá. No se levantaría de ese lugar.
–Ya basta de estupideces y de ocultarme cosas Charlie. Como te podrás dar cuenta ya se de mis poderes. Tienes toda la noche para decirme todo lo que tengo que saber de mi vida, después de todo no te moverás de ese sofá a menos que yo quiera.
–¿desde cuándo sabes de tus poderes? – Charlie parecía asustado, tenía que estarlo. Aunque fuese una principiante con esto de mis poderes sabia como usarlos.
–Desde hace algunas semanas. Tranquilo, nadie va a hacerte daño. – hablaba por mí, enserio yo no le haría daño, no estaba segura de que Damon se contuviera.
–Supongo que tengo que contarte, después de todo fue idea de… – ¿Qué? ¿de quién fue la ida? – cuando se entere me matara, pero no es mi culpa de que tú seas una testaruda…
–¡SUFICIENTE! ¿de qué demonios estás hablando? – mi respiración se aceleraba cada vez más, se sentía pesada, mi vista se tornaba borrosa, no sabía lo que me estaba pasando, tenia pequeños flashes de lo que suponía yo eran recuerdos, trataban de mi, con el cabello, ojos y ropa distinta en cada una de ellas.
–Si hay muchas cosas que tenemos que aclarar. – dijo – deberías sentarte.
–¡no quiero sentarme! Quiero que me digas que demonios esta pasándome. – grite. Sabía que tenía que controlarme sabía que tenía que dejar de gritar y conservar la calma. Pero todo esto me desconcertaba, está teniendo recuerdo que ni yo misma entendía, estaba viendo a unas personas a las cuales parecían que me conocían pero yo de ellas no sabía ni los nombres.
–Supongo que ya no tengo porque seguir fingiendo mas. – estaba perdiendo la conciencia, me tambalee, tuve que acercarme al otro sofá para no acabar en el piso por si terminaba desmayándome. – comencemos por la parte de que no soy tu padre. – y dejo de hablar. Esperando mi reacción… ya no sabía qué hacer, mi respiración se hacía mas y mas pesada, me costaba respirar, no quería escuchar mas nada. Quería que todo parara y que nada de esto era real, ¿Charlie no era mi padre? ¿Renee tuvo una aventura? – y antes de que tus pensamientos se vayan por el camino equivocado, no, Renee no tuvo una aventura… o en realidad no lo sé, dado que ella y yo nunca estuvimos juntos. Ella tampoco es tu madre.
–Damon – susurre antes de desmayarme.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
No sabía dónde me encontraba. Todo a mi alrededor de encontraba oscuro, ¿Dónde estaba? Trataba de escuchar lo que se encontraba a mi alrededor, escuchaba agua caer, como su fuera una cascada ¿Qué hacía yo junto a una cascada? ¿Dónde me encontraba?
–hola – ¿Quién había dicho eso? – ¿ya no reconoces a tu madre? Que niña tan problemática resultaste ser.
–¿Quién esta hay? ¿Cómo es eso de que no reconozco a mi madre? Claro que lo hago mi madre es Renee. – dije mirando hacia toda las direcciones, no veía a nadie.
–Niña si abrieras los ojos podrías verme…–dijo, sonaba divertida – porque seas rubia no tienes que comportarte como una.
¿Rubia? Pero si soy de cabello escuro. Decidí ignorar ese comentario y comencé a abrir los ojos. La luz era segadora haciéndome cerrarlos de nuevo. Intente otra vez abrirlos pero esta vez más despacio intentando acostumbrarme a la luz. Cuando por fin logro adaptarme a la luz veo alrededor, justo como lo había escuchado, me encontraba junto a una cascada. La vista era hermosa.
–Lo sé, es hermoso. – voltee a ver por fin de quien se trataba. La mujer era hermosa, aunque vestía de una manera extraña. Llevaba una vestido largo de color verde las hombreras eran un poco exageradas para mi gusto, el vestido parecía un poco antiguo y desgastado, si le quitaras esas hombreras fuese un vestido lindo. – no es extraña mi ropa niña, en mi época esto estaba a la moda.
–¿Puedes dejar de leer mis pensamientos y decirme que está ocurriendo aquí? ¿Quién eres?
–Ya te lo dije, soy tu madre. – dijo caminando hacia la cascada. ¿Cómo que era mi madre? Mi madre era… luego comencé a recordar lo que me había dicho Charlie momento atrás. – tranquila, te lo explicare todo ¿de acuerdo?, no tienes porque alterarte. – asentí. Esta mujer que decía ser mi madre me iba a explicar las cosas no podía perder la calma. – de acuerdo. Siéntate. – me indico que me sentara a su lado. ¿Por qué diablos todo el mundo me pide que me siente? – porque si te caes inconsciente no va a ser lindo el dolor de cabeza que tendrás si te golpeas contra el suelo. – me tome un momento para apreciar a la mujer que tenia al frente, era de tez un poco pálida. Tenía los ojos verdes y su cabellera era rubia. La mujer parecía una modelo, era alta ¿Cómo podía decir que era mi madre? – ¿tenerte 9 meses en mi vientre es suficiente para ti?
–Bien terminemos con esto de una vez. Supongo que estoy desmayada, te ruego que me digas que no estoy muerta porque no soportaría dejar a Damon solo en este mundo – dije entrando en pánico. Ya Damon había sufrido suficiente para que yo le agregara más sufrimiento.
–Tranquila, si estas desmayada, pronto te reunirás con tu Damon. Sabes esa relación no me gusta, siento que estas siguiendo mis pasos.
–No te atrevas a hacerle algo a Damon. – le grite.
–¡Oye no me grites! Soy tu madre, me debes respeto. – dijo apuntándome con el dedo.
–¿mi madre? Pero ni siquiera sé quien rayos eres. Llegas aquí diciendo "soy tu madre" y pretendes que al instante te este diciendo mama cuando en realidad no tengo idea de que estás hablando. Estás loca mujer.
La mujer suspiro, supongo que estaba tratando de calmarse. Después de unos minutos se calmo.
–Está bien, creo que comenzamos con el pie equivocado. Creo que después de esta conversación por fin podrás recuperar tu memoria y sabrás de todo lo que has ignorado todos estos años. – golpeo suavemente a su lado indicándome que quería que me sentara, camine hacia ella. Mientras más rápido terminara con eso entendiera que pasaba y regresaría a explicarle todo a Damon. – ¿te preocupas mucho por el no es así?
–Es la persona que más quiero en este mundo. No sé qué haría sin él. – por alguna extraña razón después de calmarme y caminar hacia ella algo a su alrededor me decía que todo estaba bien que nada malo iba a pasarme. Ella sonrió esa sonrisa que dice que una persona está orgullosa de ti, ese tipo de sonrisa que dice que estaba orgullosa de donde habías llegado y las personas que encontraste en el camino te ayudo.
–¿Quién lo diría? A pesar de que estas siguiendo mis pasos, tus sentimientos son más fuertes que los míos. – dijo ella sonriendo.
–¿Me explicaras a que te refieres? – pregunte – estoy un poco confundida.
–Bueno primero déjame presentarme. – extendió la mano en forma de saludo. – me llamo Abelia Thompson. Tu padre se llamaba Sebastián. – miro al cielo. – el te quería muchísimo. Eres una bendición que él esperaba tanto. Yo también te quería pero no esperaba que nacieras en esa época. En el lugar donde vivíamos todo era un caos estábamos, por no encontrar mejores palabras, estábamos en el mismo infierno. A las de mi clase la cazaban y la sometían a juicio, aunque le hacían juicio a todo aquel que tuviese magia o no. Mucha gente inocente murió. – estaba perdida en sus pensamientos. Creí que ya no contaría más de la historia por otro largo rato así que decidí a preguntar.
–¿hablas de la cacería de brujas? ¿Qué eso no dejo de hacerse después de lo ocurrido en Salem? – ella dejo de mirar el cielo, para verme con una ceja alzada – no me digas. Tú eras una de esas brujas que cazaron.
–Técnicamente sí. Aunque tenía magia no lo usaba con fines malignos ni nada por el estilo, simplemente lo usaba cuando me veía en la obligación. Mis poderes así como los tuyo no provienen de ningún pacto, ritual o cualquier cosa que digan las leyendas de hoy en día.
–¿Qué paso contigo y Sebastián? – aun no confiaba de eso que era mi madre.
–El murió. Lo mato un vampiro… del cual me enamore. Sé que suena masoquista, pero había algo en ese vampiro que me atraía, no pudo hipnotizarme porque ellos no tienen ese tipo de poder. Pero algo en el me hacia amarlo con lo más profundo de mi corazón. Su nombre era Klaus. Era el hombre más hermoso que haya visto jamás, así como tu yo me quede perdidamente enamorada de él, aunque en el fondo de mi corazón sabia que debía odiarlo por matar a Sebastián, no podía hacerlo. Pero cuando llegaron a mi puerta por la cacería el se vio obligo a irse, le pedí que te llevara con él y que te diera la vida que yo jamás pude darte. Yo me quede, acepte mi destino, no sabía como ellos llegaron a saber cómo descubrieron que yo era una bruja, pero supongo que yo formaba parte de esas personas diferentes de Salem. De las cuales por ser diferentes ellos automáticamente decían que realizaban la brujería. Me rompió el corazón dejarte, Klaus insistía en que fuese con él, que con él nunca estaría en peligro, pero no podía dejar que los persiguieran, no podía ponerte en peligro. Cuando todo eso pasó tu apenas tenias un año de vida. Eras tan solo una bebe. Me partió el corazón dejarte ir, pero sabía que era para un bien mayor. No podía dejar que te persiguieran y te colgaran como hicieron conmigo. – sus ojos estaban cubiertos de lagrimas que poco a poco fueron derramándose. – eres lo más importante que me ha pasado en la vida y no luche por quedarme en tu vida. Es lo único de lo cual me arrepiento y me arrepentiré toda mi vida. Pero algo bien puedo hacer ahora que sabes quién soy y porque no estuve en tu vida. Espero que me perdones y no culpes a Klaus, es un hombre sobre protector que siempre lleva las cosas al límite. El te ama. Solo quería lo mejor para ti. – dijo acariciando mi mejilla. – por favor una vez que recuperes tu memoria debes recordar que a pesar de todo Klaus te ve como una hija, por favor no lo rechaces. Recordaras todo aquello que pensabas a haber olvidado. – dijo.
No podía decir que estaba pasando, me encontraba en un torbellino de memorias que se aceleraban por entrar en mi cabeza.
–¿Por qué no puedo ser una niña normal? ¿Porque no puedo ser como toda las demás niñas y salir a jugar? – le pregunte a Klaus – ¿Por qué todos me tienen que tratar diferente solo porque puedo hacer magia?
–Porque mi pequeña damita, eres especial tu madre te hizo con tanto amor que se vio reflejado concediéndote tu poder – Klaus dijo haciéndome cosquillas – y eso no quiere decir que no seas una niña normal.
Mas recuerdos llegaron dejándome aun mas aturdida de lo que estaba.
–¿Porque mama no está con nosotros papa? – le pregunte a Klaus
–Creo que ya es hora de que sepas toda la verdad cariño, después de todo se lo prometí a tu madre.
Ya yo conocía esta historia solo que me hicieron olvidarla. Klaus me conto de mi madre de que mi padre intento matarlo y que por eso lo mato en defensa propia. Ya sé que todos piensan que Klaus es un desalmado que hace todo para su beneficio personal, cosa que están en toda la razón de pensar, pero cuando estoy yo o mi madre incluidas las cosas cambian. El dice que somos su humanidad.
–Quiero ser como tu Klaus. No importa si pierdo mis poderes. No puedo dejarte solo en este mundo, no sabiendo que estarás triste y solo, sin nadie que te este esperando en casa para decirte lo mucho que te ama. – cursi lo sé, a mi edad que persona en su sano juicio le decía eso a su padre, aunque Klaus no fuese mi padre biológico yo lo quería como tal.
–¿harías eso por mi? ¿dejarías atrás todos tus poderes para quedarte siempre a mi lado damita? – para Klaus siempre seré su pequeña damita, su bebe.
–claro que si papá, ¿Cómo no voy a dejarte solo? Aun tenemos que buscar a ese doble. – dije guiñándole un ojo – Aunque soy fuerte mis poderes no han sido de ayuda para tu maldición. La única solución es encontrar a otro doble y así romperla.
–Pequeña por eso no tienes que preocuparte, tú me has sido de mucha ayuda, mas en las lunas llenas. Me ayudas a clamar mi dolor por no poderme transformar. – dijo abrazándome y besándome la frente
Estos recuerdos me partían el corazón. Algunos parecían tristes otros alegres. Klaus me consentía en todo. No importaba lo que pidiese siempre lo conseguía para mí. A decir verdad era un buen padre. Luego días vinieron los días después de mi transformación.
–¿Es normal que aun tenga mis poderes? – le pregunte – ¿No se supone que tienen que desaparecer por convertirme en algo que odian las brujas?
–Según tengo entendido debería ser así, tenemos que ver qué pasa. Pero ten en cuenta que ahora voy a ser una más sobre protector contigo. Con tu tipo de poder nadie ni siquiera yo podría detenerte.
–Lo dices como si yo fuese hacerte daño – le dije molesta – papá aunque muchas veces sobrepasas los limites siendo la última persona la cual lastimaría.
–Te amo pequeña, nunca olvides eso.
Mas memorias llegaban a mi cabeza, mas momentos que nunca dejaría ir otra vez.
–Tenemos que separarnos por un tiempo ¿está bien? – me dijo con la voz entre cortada – no esto no está nada bien. Pero tengo que hacerlo. Mis hermanos ya comienzan a sospechar de mi paradero. Aun piensan que estoy en Inglaterra. Debo ir y tú no puedes venir conmigo, no sé qué te harían.
–Por favor dime que vendrás por mí. Que no me dejaras sola en este mundo, eres lo único que tengo.
–Cariño, ¿Cómo piensas que voy a dejar a mi hija sola? Piensa en esto como si te estuvieses mudando de casa ¿está bien?
–Regresa pronto ¿ok? Si no me encuentras aquí cuando regreses es porque salí de aventura, o a buscarte.
–Espero que te diviertas. Pero ten cuidado hija mía. Si piensas que yo soy la criatura más peligrosa que puedes encontrar, pues tienes razón – dijo divertido – pero por favor ten cuidado. Muchos podrían querer el tipo de poder que tienes tu.
–Lo sé papá, tendré cuidado. – beso mi frente si se fue.
Y si los momentos en que mi despedida de Klaus eran triste, los momentos en que conocía a Damon eran para terminar de destrozarme el corazón por haberme olvidado del amor de mi vida.
¿Reviews?
Hasta el próximo capitulo! Espero les guste.
