Disclaimer:

InuYasha ni sus personajes me pertenecen, son propiedad exclusiva de su creadora Rumiko Takahashi.

Gritos de Silencio

Inuyasha

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que Kagome se marchó?- esa pregunta que parecía tan fácil era muy difícil de responder.

Podía contar claramente cuantas veces había salido el sol y se habría vuelto a marchar, si eso si podía contarlo. Lo que no podía contar era las cosas que habían pasado desde su partida.

Sango no puede verme, en sus ojos solo puedo ver rechazo de su parte, pero no la culpo. Por mi culpa perdió a su mejor amiga.

Y ni que decir de Shippo, el pequeño Kitsune, para él la partida de Kagome fue como perder nuevamente a su madre. Él no me decía nada, ni peleaba conmigo como era costumbre. Se le veía tan triste y deprimido. No podía soportar escucharlo preguntar día tras día, cuando regresaría al campamente.

El único que esporádicamente me ofrece su mano amiga es Miroku, y aun así puedo ver en sus ojos la decepción que siente al verme. Pero por lo menos tolera mi presencia.

A veces viene a visitarme. Yo me quedo sentado en la rama del árbol y él se arrima al tronco sentado en la grama.

-¿Otra vez aquí monje?- Le digo cuando lo siento llegar -¿Qué no tienes nadie más a quien molestar?-

-Solo vine a descansar en la sombra de este árbol- responde tranquilamente

-Hay muchos más árboles en el bosque, ¿Porque siempre este?-

-Este es el que me gusta. No es mi culpa que siempre estés aquí-

-¡Bah!, haz lo que quieras- Muchas veces la conversación no avanzaba más que eso. Él se limitaba a sentarse y meditar. En otras ocasiones hablábamos un rato. Me contaba cómo iban las cosas con Sango y en la aldea. Pero nunca tocábamos el tema más importante. Y para mí, eso estaba bien.

Es realmente confortable pasar un rato con él, aunque sea en silencio.

He cometido tantas estupideces… que a veces ni yo mismo quiero estar conmigo.

Desde aquella tarde en que Kagome llego a donde estaba con Kikio, las cosas han ido en picada. Ya no viajamos más, Sango y Miroku se establecieron en el pueblo. Ella se dedica a ayudar a la anciana Kaede, y él se ha convertido en el sacerdote de la aldea, y de las zonas cercanas. Shippo sigue con su entrenamiento de Kitsune, y los visita regularmente al igual de Kohaku, quien está entrenando en las montañas.

Los vigilo a todos desde la distancia.

Kikio por su parte, se marcho hace un tiempo, después del incidente con Kagome, no fui capaz de volver a tocarla y eso la puso furiosa. Talvez en algún momento regrese, aunque siendo ella, yo tampoco regresaría.

Eh pensado mucho en ir a buscar a Kagome, me he parado frente al pozo tantas veces que no podría contarlas.

Pero al intentar cruzar, cuando estaba en el borde, sus palabras retumban en mi cabeza…

-No puedes cruzar el pozo-

-No puedes cruzar el pozo-

-No puedes cruzar el pozo-

-No puedes cruzar el pozo-

-No puedes cruzar el pozo-

Una y otra vez, hasta que me alejaba.

No podía cruzarlo. Había pensado en cruzar y observarla desde lejos como lo había hecho tantas veces en el pasado. Pero no me atrevía, no sabía cómo reaccionaría si me encontraba, no podría tolerar la mirada de su madre. No, no podía enfrentar a su familia, cuando ni siquiera era capaz de enfrentar a mi amiga Sango.

-¿Ya has tomado una decisión?- dijo de pronto Miroku interrumpiendo mis pensamientos.

No le respondí inmediatamente. Me quede mirando el horizonte un momento meditando la respuesta.

¿Una decisión? Aunque suene egoísta de mi parte, no podría tomar una decisión

Lo mire sin decir nada por un momento y luego volví a mirar a la nada.

-Ya veo- dijo mientras se estiraba para ponerse más cómodo en su lugar –Sera mejor que tomes una decisión antes de que alguien más la tome por ti-

-¿Alguien más?- No entendí, ¿Quién más podría tomar esa decisión por mí?

-Sí, veras…- Miroku había empezado a hablar pero de pronto un aroma inundo todos mis sentidos. Rápidamente salte del árbol y corrí lo más rápido que pude.

No podía estar equivocado. Ella había regresado.

Llegue en un abrir y cerrar de ojos. Efectivamente ella estaba hay. Parada frente al pozo, con una pose firme y una mirada dura.

No era la mirada a la que estaba acostumbrado, no era la Kagome de siempre. Esta vez no me recibió con una sonrisa en su rostro. No. Su acostumbrada sonrisa ya no estaba.

Esta nueva Kagome era completamente distinta a la otra, pude darme cuenta de tan solo mirarla.

Había planeado en mi cabeza ese momento tantas veces en mi cabeza, había repetido una y otra vez las cosas que le diría. La había imaginado gritarme enojada, incluso estaba preparado para estamparme en el suelo, tantas veces que llegaría al otro lado del planeta.

Esperaba todo, un reproche, un abajo, un insulto, todo menos eso…. Cualquier cosa, menos esa fría mirada. No fui capaz de acercarme, ni siquiera pude hablar, solo pude verla. Se veía más fuerte, más decidida, como si pudiera llevarse el mundo entero por delante con tan solo pronunciar una palabra.

No sabía qué hacer, ¿Cómo podría empezar? ¿Qué le digo ahora?

¿Cuántas veces me había marchado con Kikio sin tomar en consideración a Kagome?

¿Cuántas veces le di la espalda al momento de ver una serpiente cazadora de almas?

Me marchaba sin importarme nada más. Sin importarme ella.

Más sin embargo ella siempre me esperaba con una sonrisa al regresar. Yo siempre regresaba porque sabía que ella me estaba esperando.

Pero algo en su mirada me decía que ya no estaba dispuesta a esperarme más.

Entonces un sonido me saco de mis pensamientos… fue más bien un susurro, pero pude escucharlo claramente.

-Inuyasha- No sonaba igual, eran las mismas palabras, pero no sonaba a Kagome.

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Hola a todos, gracias por el apoyo. Espero que les guste el cap. la verdad nunca me imagine a inu con un pensamiento tan profundo. Pero vamos a imaginar que si. No me odien.

Faby Sama no dejes de leerme. tenme un chin de paciencia. Porque lo hago de golpe la historia acabara muy rapido. Y mi lado perverso quiere tenerlos en suspenso un rato. Espero te guste el cap. y haber compensado un poco el tiempo de espera.